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Cody Groover

Yo se que mi Redentor vive

Job 19:21-27
Cody Groover September, 2 2015 Video & Audio
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Cody Groover September, 2 2015

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo en esta noche el libro de Job. Hermano acaba de escoger este
himno, Cristo es mi dulce salvador, y en la tercera estrofa dice,
Cristo es mi dulce salvador, mi eterno redentor. Mi eterno redentor. Aquí en el
libro de Job, en el capítulo 19, Job capítulo 19. Quiero recordarles que Job dice
Dios, un varón justo, un varón justo, pero que Dios permitió
que Satanás, como por decir así, sarrandeara
a Job con todas estas pruebas. Y después de que Job estaba allá
una semana, vinieron sus amigos y se sentaron con él una semana
sin decir palabra y luego comenzaron a hablar con Job y a reprocharle. Llegamos al capítulo 19 y aquí
responde Job y dice, respondió entonces Job y dijo, hasta cuándo
angustiaréis mi alma y me moleréis con palabras? Ya me habéis vituperado
diez veces. ¿No os avergonzáis de injuriarme? Aún siendo verdad que yo haya
errado, porque eso es lo que le estaban diciendo, seguramente,
oh, pecaste. Por eso Dios te está tratando
así. Eso es una de las maldades que dicen los hombres religiosos,
que Dios te está castigando la razón por la que es esto, porque
has pegado grandemente. Dios corrige a sus hijos, pero
escuchen, la paga por el pecado es muerte, es muerte. Dice, aunque haya yo errado,
aunque haya yo errado contra mí, sobre mí recaería mi error. Pero
si vosotros os engrandecéis contra mí y contra mí alegáis mi oprobio,
sabed ahora que Dios me ha derribado y me ha envuelto en su red. He aquí yo clamaré agravio y
no seré oído, daré voces y no habrá juicio. Cercó de vallado
mi camino y no pasaré. Y sobre mis veredas puso tinieblas,
me ha despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.
Me arruinó por todos lados y perezco, y ha hecho pasar mi esperanza
como árbol arrancado. Hizo arder contra mí su furor
y me contó para sí entre sus enemigos. Vinieron sus ejércitos
a una y se atrincheraron en mí y acamparon de redor de mi tienda. Hizo alejar de mí a mis hermanos
y mis conocidos como extraños se apartaron de mí. Mis parientes
se detuvieron y mis conocidos se olvidaron de mí. Los moradores
de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño. Forastero fui yo
a sus ojos. Llamé a mi siervo y no respondió. De mi propia boca le suplicaba. Mi aliento vino a ser extraño
a mi mujer aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba. Aún
los muchachos me menospreciaron. Al levantarme hablaban contra
mí. Todos mis íntimos amigos me aborrecieron
y los que yo amaba se volvieron contra mí. Mi piel y mi carne
se pegaron a mis huesos y he escapado solo con la piel de
mis dientes. Oh vosotros, mis amigos, tener
compasión de mí, tener compasión de mí, porque la mano de Dios
me ha tocado. ¿Por qué me perseguís como Dios,
ni aún de mi carne os haciáis? ¿Quién dice ahora que mis palabras
fuesen escritas? ¿Quién dice que se escribiesen
en un libro, con cincel de hierro y con plomo, fuesen esculpidas
en piedra para siempre? Yo sé que mi Redentor vive y
al fin se levantará sobre el polvo, y después de deshecha
está mi piel. En mi carne he de ver a Dios,
al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán y no otro, aunque
mi corazón desfallece dentro de mí. Más debiera es decir,
¿por qué le perseguimos, ya que la raíz del asunto se hay en
mí? Temed vosotros delante de la espada. porque sobreviene
el furor de la espada a causa de las injusticias, para que
sepáis que hay un juicio." Job capítulo 19. Si nosotros dijéramos,
si huyéramos una persona que diga, una persona que pues le
va bien en su negocio, tiene sus familias, tiene sus hijos,
tiene salud. Y si dijéramos, oyéramos a esa
persona que diga, la mano de Dios está sobre mí. Eso no sería
cosa que nos llamaría la atención, pero aquí Hope está diciendo,
cuando él perdió todo, cuando él perdió todo, un verdadero
creyente, Uno que Dios dijo es mi siervo. Uno que teme a Dios
y aborrece el mal. Antes era rico y ahora es pobre. Antes tenía salud y ahora está
lleno de llagas. Antes era poderoso, influencial
y ahora todos lo han abandonado. Ni siquiera sus criados le hacen
caso. y oímos a Job decir, ten compasión,
tené compasión de mí porque la mano de Dios me ha tocado. La mano de Dios está sobre mí.
Él no dijo, Job no dijo, la mano de Satanás está sobre mí. Debemos,
nosotros los que creemos a Dios sabemos que todas las cosas,
todas las cosas, nuestra confianza está en nuestro Dios. y todas
las cosas que vienen a nuestra vida es por la mano, por la voluntad
de Dios. Así es que no atribuimos, aunque
Dios utilice a Satanás. Satanás no es el autor de ello. Recuerden, el Señor Jesucristo
le dijo a Pedro, Pedro, Satanás te ha deseado para zarrandearte
como a trigo, pero yo he orado por ti. Es el Señor que permite
que su pueblo sea probado. Él no dijo Satanás me ha tocado. Él dijo la mano de Dios me ha
tocado. Esto es un gran misterio para
el hombre natural. Esto es un gran misterio para
el hombre natural, la carne, la mente carnal. Solamente aquellas personas que
han sido regenerados por Dios conocen a Dios. tienen el Espíritu
de Cristo, ellos pueden entender estas cosas. En 1 Corintios,
si ustedes quieren ver allá en 1 Corintios, 1 Corintios capítulo 2, el hombre
carnal no puede recibir estas cosas. Estas cosas son contrarias
a la mente carnal, son contrarias. Una persona que es carnal Piensa
que si Dios me ama, todo me va a ir bien. Bueno, en el fin sí. Todas las cosas hay una bien
a los que aman a Dios. En el fin sí. Un día va a estar
con el Señor Jesucristo en la gloria. Pero en este mundo tendréis
aflicción, dijo el Señor Jesucristo. En 1 Corintios capítulo 2, versículo
7 dice, mas hablamos sabiduría de Dios en misterio. Esto es
un misterio. La sabiduría culta, la cual Dios
predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. Él ha predestinado
a su pueblo. ¿Crees en la predestinación?
Oh, sí. Dios ha predestinado a todo su
pueblo para gloria. Esa es la razón por la cual van
a estar allá. Él ha ordenado todas las cosas
para llevar a cabo su propósito de redención de los suyos. Él los va a tener con Él en la
gloria. La que ninguno de los príncipes
de este siglo conoció. Ningún hombre aquí, carnal. Porque
si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor
de gloria. Antes bien, como está escrito, cosas que ojo no vio,
ni oído yo, ni han subido en el corazón del hombre, es decir,
ni se le ha imaginado. Son las que Dios ha preparado
para los que le aman. Pero Dios no las reveló a nosotros
por el Espíritu Santo, porque el Espíritu todo lo escudreña,
aún lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres
sabe las cosas del hombre sino el Espíritu del hombre que está
en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el Espíritu
de Dios. Y nosotros no hemos recibido
el Espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios
para que sepamos. El Espíritu Santo nos ha sido
dado para que nosotros sepamos lo que Dios nos ha dado, nos
ha concedido desde antes de la fundación del mundo. Lo cual
también hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana,
sino con las que enseña el espíritu, acomodando lo espiritual a lo
espiritual. Pero el hombre natural, es lo
que dije al principio, el hombre natural, el que no ha sido convertido,
no tiene el Espíritu Santo, no puede ver las cosas que son del
Espíritu de Dios, no percibe. Esa es la palabra. No percibe
las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él, Las
cosas de Dios son locura. No las puede entender porque
se han de discernir, entender o ver espiritualmente. En cambio,
la persona que es espiritual entiende, juzga lo que significa
esa palabra, entiende todas las cosas. Pero él no es entendido
de nadie. Porque quien conoció la mente
del Señor, quien le instruirá, más nosotros tenemos la mente
de Cristo. En el mundo natural, el mundo
como nosotros lo sabemos, para subir hay que subir. Había un
programa de televisión, sube Pelayo, sube, ¿verdad? Para subir hay que subir. En
el mundo espiritual no es así. El Señor Jesucristo dijo, porque
cualquiera que se enaltece, será humillado. Y el que se humille,
será enaltecido. Será enaltecido. Así es que en
el mundo espiritual, humillarse delante de Dios, Dios lo va a
enaltecer en su tiempo. En el mundo natural, por ejemplo,
vivir es darle rienda a su aldea. Vivir es vivir. Si te parece
bien, hazlo. Si te parece bien, lo que quieras.
Vivir es vivir. Pero en el mundo espiritual, la manera de vivir es morir.
La manera de vivir es morir. En Mateo capítulo 10, versículo
39 dice, el que haya su vida, la va a perder. La perderá. El que pierde su vida por causa
de mí, la hallará. Está completamente al revés.
¿Ves cómo es un misterio? Con razón nadie te entiende.
Con razón nadie te entiende. Estás hablando de que eres el
más vil pecador, que todo lo que haces es pecado, y tienes
esperanza de estar un día con Cristo. ¿Quién te entiende? Yo creo que solamente los buenos
van al cielo. Los malos se van al infierno.
Los pecadores, a ellos vino a salvar a Cristo. Está de cabeza. Es
un misterio. Y no lo puede entender el hombre
natural. En el mundo natural ser fuerte,
pues, es ser fuerte. Uno haya satisfacción en su propia
fuerza. Pero Pablo dijo, cuando soy débil,
entonces soy fuerte. Es lo que dijo el apóstol. Dice
el versículo 10 de capítulo 12 de segundo de Corintios. Por
lo cual, por amor de Cristo, me gozo en las debilidades. Por amor de Cristo, yo me gozo
en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones,
en angustias, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Cuando
soy débil en mí mismo, Entonces, miro a Cristo Jesús, y es cuando
soy fuerte. En Cristo Jesús, soy fuerte.
Fuera de Cristo Jesús, nada podéis hacer. ¿Saben? La cosa más provechosa que puede
Dios enseñarle a una persona, cueste lo que cueste. La cosa
más provechosa que Dios puede enseñarle a una persona, cualquiera,
a usted o a mí, a cualquiera que está viendo, La cosa más
provechosa, no importa cuál sea el costo, es de mostrarnos, mostrarnos
nuestro corazón. Y mostrarnos la vanidad de todas
las cosas en este mundo. La vanidad de las cosas que un
día van a pasar. Todo lo que nosotros podemos
ver tiene su fin. Las cosas eternas, esas son las
reales. Después de que Dios destruye
a todo este mundo, lo que queda, eso es lo que vale, lo que queda. Como dice la Iglesia, este es
capítulo uno, versículo dos, vanidad de vanidades. Dijo el
predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad. No tiene valor. Dice en versículo 14 de ese capítulo,
no mire todas las obras que se hacen debajo del sol y aquí todo
ello es vanidad y aflicción de espíritu. Entonces lo más, la
cosa más provechosa que Dios nos puede hacer es mostrarnos
nuestra debilidad, mostrar nuestro corazón y quitar de nosotros
este apego que tenemos a las cosas materiales. Y buscar el
reino de Dios y su justicia. poner nuestro afecto, nuestro
amor, nuestro deseo sobre Cristo y su gloria. Es el propósito
de Dios. Si Dios puede, si Dios quiere,
si Dios le agrada quitar nuestro afecto de las cosas temporales
y poner nuestra mirada en la gloria de Cristo. Eso es lo más
Dice el Señor Jesucristo, bienaventurados los pobres en espíritu, porque
de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran,
porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque
ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados
los limpios, de limpio corazón, porque ellos verán a Dios Bienaventurados
los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución. Y no debemos errar
en este punto. Si alguno va a vivir piadosamente
en este mundo, va a sufrir persecución. Bienaventurados los que padecen
persecución por causa de la justicia. Estamos hablando de Cristo. Padecen persecución por Cristo. porque de ellos es el Reino de
los Cielos. Bienaventurados sois cuando por
mi causa, la causa de Cristo, la gloria de Cristo, el Evangelio
de Cristo, os vituperen y os persigan. Digan toda clase de
cosas malas en contra de ti. Están mintiendo, pero lo están
diciendo de todas maneras. Digan toda clase de mal contra
vosotros, mintiendo. Gozaos y alegrados. Ese es el
camino para arriba. Estás en el que, cuando, si el
mundo te ama, cuidado, eres del mundo. ¿Verdad? Si el mundo me ama, cuidado,
soy uno. Pájaros de la misma pluma vuelan
juntos, ¿verdad? Gozaos y alegraos porque vuestro
galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron a los
profetas que fueron antes de vosotros. Así es que ser lleno
es ser vacío de nosotros mismos. Ser sabio es ser como un niño,
ser un necio por Cristo. Estar vestido en el reino espiritual
es estar desnudo, desnudo delante de Dios. Él no viste a los que
están medio vestidos. Cuando él desnuda, entonces viste
de Cristo. Bienaventurado. Recibir es dar. Y reinar es servir. Y ser rico
es ser pobre. Esto era la experiencia de Job. Él sabía lo que era tener todas
las cosas que el mundo podía ofrecer. Y luego, en un momento,
en un día, él experimentó lo que era perder todo. Él experimentó
todo desvanecerse. Por fin, él fue reducido a las
cenizas en la enfermedad. Hasta su esposa le dijo, ¿por
qué no maldices a Dios y te mueres? Gracias a Dios que no tengo una
esposa como esa. Pero evidentemente la esposa
de Bob no era creyente. y con todo lo que se había perdido,
estando en el polvo, en el fondo, sin ningún lugar donde, ahí está
expuesto Job. Nadie en quien inclinarse o en
quien apoyarse. Job se regocija en el único en
quien tenemos regocijo. Job se regocija en mi Redentor. Job dice esto. Yo sé. Ustedes vean lo que dice otra
vez allá en Job capítulo 19. ¿Por qué me perseguís? Dice versículo
22. Como Dios de mi carne os haciáis. ¿Quién dice ahora? Dice Job. ¿Quién dice ahora que mis palabras
fueran escritas? Él quería que esto que él va
a decir, que esto fuera escrito, que fuera escrito en perpetuidad,
que todo el mundo lo sepa. Eso es lo que está diciendo.
Yo quiero que todos sepan esto. Mis palabras fuesen escritas.
¿Quién dice que se escribiera en un libro que con cincel de
hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre? Para
siempre esto es la verdad. Esto es la verdad. Yo sé que
mi Redentor vive. Yo sé que mi Redentor vive y
al fin se levantará sobre el polvo. Yo sé que él vive, se
levantará sobre el polvo. Y después de desecha esta mi
piel, en mi carne he de ver a Dios, al cual veré por mí mismo. Mis
ojos lo verán y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro
de mí. Hope dijo, aunque me mate, yo
voy a confiar en él. Aunque me mate. Es la única esperanza de cada
uno de nosotros. nuestro Redentor, el Señor Jesucristo. Él vive. Él vive. Vamos a ver varias cosas aquí
en este texto. Primero, varias cosas acerca
de nuestro Señor Jesucristo que podemos ver aquí. Job tenía esta
certeza, la misma que tenemos nosotros. En un mundo incierto,
no sabemos qué va a pasar mañana. En un mundo de incertidumbre, Job tenía esta certeza, yo sé. Muchas otras cosas yo puedo decir,
creo que sé, pero puede que no sean, ¿verdad? Yo sé, pero puede
que no sean verdaderamente, porque todo cambia. Yo sé, y luego no
sucede. Pues, ¿qué pasó con mi saber?
Me dejó mal. Yo sé esto, pero me dejó mal.
Pero aquí, en un mundo de incertidumbre, donde todo cambia. Yo sé que
la próxima semana, si Dios permite, vamos a pintar el resto. Yo sé
eso. Pero cuando, si el Señor me llama
y no estoy aquí próximo lunes, ¿qué pasó con mi saber? Todo
cambia. Yo sé que en el banco tengo tanto. Yo hago mis planes conforme a
eso que creo que sé, pero es incierto. Nada es seguro, nada
es cierto. La persona tiene sus ahorros,
puede tener millones y millones y luego viene la quiebra y el
millonario se pone en fila como el otro. Yo sé, dice Hulk, que
mi Redentor vive. Así como Abraham, Job creyó la
palabra de Dios. Esa es la característica de un
creyente. Cree a Dios. Cree lo que Dios
dijo. Cree lo que Dios dice. Y la palabra
de Dios nos dice esto acerca, aquí está, yo creo a Dios. Y
la palabra de Dios nos ha dicho que toda carne es hierba. Está muy bonito ese zacate acá
atrás. Pero es hierba. Viene el día,
sacan la podadora, chop, chop, chop, chop, chop. Esa hierba se corta. Si no se
riega, se marchita. Es lo que dice Isaías capítulo
40. Dios dice esto. Dile esto a todos los hombres.
Esto es lo que nosotros debemos recordar. Que esta carne no puede
heredar incorrupción. Todo lo que es esta carne, esto
es temporal. Todas las relaciones que tenemos
es temporal. Es incierto. Dice en Isaías capítulo
40, dice vos que decía da voces. Y yo respondí, dice Isaías, que
tengo que decir a voces. Esto es lo que dice Dios. Diles
que toda carne es hierba. ¿Qué tan segura es la hierba?
Toda carne es hierba. Y toda su gloria como la flor
del campo. La hierba se seca, la flor se
marchita. Porque el viento de Jehová sopló
en ella ciertamente como hierba. es el pueblo. Creemos esto, sí,
porque creemos a Dios. Y Job sabía que todo esto es
pasajero. Todo esto es hoy y mañana no
está. Dios nos da disfrutarnos, tenemos
un propósito. Dios, somos administradores de
las cosas que Dios nos da, pero debemos tenerlo con manos este
abiertas verdad porque vienen si nos cerramos a ello de todas
maneras va a salir yo sé dice que mi redentor vive y dios ha
dicho que toda carne es como hierba y la gloria de la carne
es como la flor del campo se marchita y ya no es No hay nada
seguro en este mundo. Perdón, hay una cosa segura. Destrucción. Dios va a destruir
este mundo. Dios va, Dios ha determinado
que Él va a destruir todo esto. Solo la destrucción, eso sí está
seguro. Dios lo ha dicho. Pero nosotros,
Así como Job, nosotros sabemos que hay un Dios, Dios es. Dios
es. Y sabemos que Dios se ha revelado
en Cristo Jesús. Sabemos esto, que Dios se ha
revelado en Cristo Jesús. No estamos siguiendo fábulas
artificiosas, como dijo el apóstol. Sabemos quién es el Dios verdadero.
Jesucristo es lo que dice Dios estaba en Cristo reconciliando
el mundo consigo mismo no tomándoles en cuenta los hombres sus pecados
y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación eso está en
segundo Corintios y ya se me fue de la mente donde
está. Creo que no está el señor Corintios.
Nos encarga de nosotros esta palabra que Dios está en Cristo. Reconciliando el muerto. Sí,
511, 5, ok. Gracias. Me fue de la mente. Dice versículo 18. Y todo esto
proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo por Cristo y nos dio
el ministerio de la reconciliación. que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo el mundo no tomándoles en cuenta los hombres sus pecados
y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación así que somos
embajadores en nombre de Cristo como si Dios rogase por medio
de nosotros, o rogamos en nombre de Cristo, reconciliados con
Dios. Al que no conoció pecado por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él. Vean 1 Juan capítulo 5. Estoy diciendo que sabemos que
Dios es. Todo aquel que cree, cree que
Dios es y que es el galardonador de los que le buscan. Esa es
la definición de la fe. Los que se acercan a Dios tienen
que creer que él es y que él es el galardonador de los que
le buscan. Efesios 11, 6. Primero Juan 5,
20 dice, pero sabemos que el hijo de Dios ha venido. Aquí algo seguro. Aquí está algo
seguro. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Sabemos esto ciertísimamente. De otras cosas, no sabemos. Sabemos que la voluntad de Dios
va a ser hecha, pero la voluntad secreta de Dios no sabemos. Sabemos
la voluntad revelada. Ahora, otra cosa que podemos
ver aquí en Job capítulo 19. Que Job confiaba, creía en Dios
y Job tenía. Cuando él dice yo sé que mi redentor
vive, Él no dijo yo sé que un Redentor vive. Pueden ver allá. Es una cosa que yo sepa que hay
un Redentor y otra cosa que yo sepa que Cristo es mi Redentor. Son cosas diferentes. Yo sé que
mi Redentor vive. Eso es lo que resalta aquí. Él
tenía un verdadero amigo entre tantos. Si así son tus amigos,
¿quién quiere tener enemigos, verdad? Si así son mis amigos,
¿quién quiere tener amigos? Si es así. Pero él tenía
un verdadero amigo entre todos estos que decían ser sus amigos
y lo están moliendo. Lo están, como decimos, pateando
cuando está en el fondo, está en el piso. está abajo y eso
es lo que vamos a ver. No hay ningún hombre que es dado
al Señor Jesucristo más hermoso para el creyente que el nombre
Redentor. Redentor, el que me compró. Redentor, yo sé que mi Redentor
vive. saben la palabra redentor viene
de se acuerdan de Ruth en el libro de Ruth el tema principal
del libro de Ruth es el pariente redentor de vos el pariente redentor
de Noemí y Ruth y vos como pariente redentor él tenía el derecho
no todos pueden redimir No todos pueden redimir. Solamente uno
que es pariente cercano, un hermano. Tiene que ser así. No puede ser
un amigo, simplemente. Tiene que ser un pariente cercano.
Vos era pariente cercano. Y no solamente tenía el derecho,
es decir, no solamente se tenía que tener el derecho de redimir
una parcela. Eso es lo que estamos hablando.
Su terreno de Noemí había sido vendido. Elimelec y Noemí se habían ido
a la tierra de Moab y ahí Dios había llevado a Elimelec y a
sus dos hijos Elión y Galeón, lo sabía y sus nueras Orfa y
Ruth comenzaron a regresar con Noemí pero Orfa se regresó a
su tierra de Moab y Ruth dijo yo no te voy a dejar. Ella regresó
a la tierra de Belén y Cuando ella salió a espigar después
de que los cegadores, ella salió al campo, ella fue dirigida por
el Espíritu Santo a nadie menos que el campo de vos. Estamos
en el campo de vos. Estamos en el campo de Cristo. Todo el mundo es suyo. Y vos
dijo a sus criados, dejen manojos, dejen manojos a propósito. Y así Dios ha dejado manojos
a propósito. Ha estado por nosotros aún en
nuestros días de incredulidad. Todas las cosas ayudan a bien
a los que aman a Dios. Aún en nuestros días de rebelión,
Dios ha cuidado y guardado de su pueblo todo el tiempo. Y por
fin se le manifestó, ¿verdad? Por fin Él la redimió a ella. Bueno, tenía el derecho, tenía
la voluntad de redimir a Ruth porque él amaba. Esa es la única
razón porque si no te amo no te redimo. Él amaba y él tenía
el precio con que pagar. Tres cosas esenciales para un
redentor. Y así es lo que Job está diciendo
acerca de nuestro señor Jesucristo y nosotros nos regocijamos en
nuestro señor Jesucristo que no solamente él tiene el derecho
de redimirnos a nosotros porque es carne cercana. El eterno hijo
de Dios vino y fue hecho carne. Hombre verdadero. Él tomó carne
de nuestra carne, vino a ser nuestro pariente cercano. Él
no tomó la forma de ángeles, él nos representó a ángeles,
él en el cumplimiento del tiempo Dios envió a su hijo, nacido
de mujer, nacido bajo la ley para que nos redimiese, es la
palabra, para que nos redima, porque la ley tenía una demanda
sobre nosotros, esa demanda que dice el alma que pecar esa alma
morirá, ciertamente se va a cumplir, ciertamente se va a cumplir.
Esa ley tenía una demanda contra nosotros. Él tuvo el derecho,
tiene el derecho de redimir a su pueblo. Él fue nombrado con los
transgresores, nos dice la palabra de Dios. Bueno, no solamente
tiene el derecho, sino también tiene la voluntad. Él dijo, nadie
me quita la vida. Él fue voluntariamente Voluntariamente
él fue a la cruz del Calvario y dio su vida. ¿Por qué? Porque él amó a su pueblo. Es
el amor, el amor de nuestro Señor Jesucristo que lo clavó allá
en la cruz. ¿No fueron esos clavos? Sí, usaron
clavos. Sí, fueron los soldados. Sí,
fue la nación de los judíos que clamaron, crucifícale, crucifícale. No queremos que este reine sobre
nosotros. Pero la razón por la cual el
Señor Jesucristo abrió sus brazos para que lo crucifiquen era por
el gran amor con que él tenía a su pueblo. Él nos ha amado
con amor eterno. Es el amor de Dios que se revela
allá en la cruz. Él de su propia voluntad dio
su vida para pagar el precio que nosotros debíamos a esa ley
que quebrantamos. Ahora la ley ya ha recibido paga
entera. ¿La ley demanda tu muerte? Cristo
murió. Él, como mi substituto, Él murió. Y ahora la ley no tiene nada
que decirme. Ya estoy muerto. ¿Qué más te
puede demandar la ley? Una vez haya ejecutado su sentencia,
¿ya no puede demandar dos veces paga por la misma ofensa? Ya
se pagó, ya está. Y no solamente murió, él resucitó
victorioso. Así es que él tiene el derecho,
él tiene la voluntad, y él tiene el precio. El precio por el cual
fuimos redimidos, sabiendo que no somos redimidos por cosas
corruptibles. Dice Primera de Pedro. Ahí dice
rescatados, pero la palabra es redimidos. No fuimos redimidos,
no fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir con cosas
corruptibles como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa. 1 Pedro 1, 18. Sabiendo que fuiste rescatados
de vuestra vana manera de vivir, la cual recibiste de vuestros
padres, no con cosas corruptibles como el oro y la plata, eso nunca
puede pagar por el alma de un hombre. Dios, Es de él el oro
y la plata. Sino con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya
destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en
los posteros tiempos, noten, por abor de vosotros. Por amor
de vosotros. Eso fue. Ahora, otra cosa que
podemos ver allá en el libro de Job, regresando allá al texto.
Job dijo, yo sé que mi Redentor vive. Estando en la sombra de
muerte, él habló de vida. Hablando en tierra de muerte,
él habló de vida. Yo sé que mi Redentor, él no
dice, yo sé que mi Redentor va a vivir. Cristo había, iba a
venir en otros años. Estaba viviendo en el tiempo
de Abraham, Job, así es que eran dos mil años. Pero él no dijo, yo sé que mi
Redentor va a venir. Él dijo, yo sé que mi Redentor
vive. Es que Cristo es eterno. Y el propósito de Dios, Cristo
fue crucificado, fue inmolado antes de la fundación del mundo.
Pero nunca era para quedar muerto, no era un tal vez pueda redimir. Siempre, siempre iba a morir
y él iba a resucitar victorioso el tercer día. Él dijo, yo sé
que mi Redentor vive. Él estaba viviendo entonces.
El Señor Jesucristo vive hoy. No estamos sirviendo y no es
nuestra esperanza a un Cristo que está crucificado. Cristo
no está sobre un madero. Cristo está sobre el trono. Sí, Él murió para pagar nuestros
pecados. Pero Él resucitó de los muertos
victoriosos. Nuestro Redentor vive. Él es el mismo. Nos dice la palabra
de Dios ayer. ¿Qué tanto ayer? La eternidad.
el mismo ayer, él es el mismo hoy, en el tiempo, él es el mismo
mañana, en la eternidad, futuro, si podemos hablar de esa manera.
Para siempre, él es Dios, eterno Dios. En el principio era el
verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Sabemos nuestro Señor Jesucristo,
él vive, porque él es la vida misma. De hecho, todos vivimos
porque él es vida. En 1 Juan, nos dice ya en 1 Juan
capítulo 1, versículo 4, en él estaba la vida. En él estaba
la vida. Todos nosotros recibimos nuestra
vida, vida que sea. Vida animal, vida vegetal, Todos
los hombres reciben su vida del Señor Jesucristo. En Él estaba
la vida y la vida era la luz de los hombres. Juan capítulo
uno, versículo cuatro. En Él estaba la vida. La vida emana de Él. Él es Dios. Él es la vida. Y dijo, dijo Job,
yo sé que mi Redentor vive. El Señor Jesucristo dijo, porque
yo vivo, vosotros también viviréis. Esa es la única razón. Esta es
esperanza buena. Esta es esperanza segura. No
estamos esperando salir de este mundo para ver si vamos a vivir
o no. Sabemos que tenemos ahora el que creen en el Señor Jesucristo
tiene presentemente vida eterna. Ha pasado de muerte. Yo sé que
mi Redentor vive y porque Él vive, yo vivo. Yo vivo. Él es la vida. Nuestro Señor
Jesucristo, Él resucitó para nunca más morir, dice Apócalipto. Yo estuve muerto y ahora yo vivo
para siempre, dice el Señor Jesucristo. Él es la resurrección y la vida.
Y luego Job tenía esta promesa. Podemos ver aquí. Él tenía esta
promesa sobre el sepulcro. Él tenía promesa de yo sé que
mi Redentor vive. No es un Redentor frustrado.
Él vive. Yo voy a tener la victoria sobre
el sepulcro. Es lo que dice yo sé que mi Redentor
vive y al fin se levantará sobre el polvo. Él va a levantarse. Y después de desecha esta mi
piel, después de que yo sea puesto en la tierra y yo me vuelva polvo,
es lo que está diciendo. Después de que desecha mi piel,
en mi carne he de ver a Dios. Yo tengo esperanza segura de
ver a Dios en mi carne. No vamos a ser nada más espíritus
allá flotando en el cielo. Él redimió a su... Yo sé que
mi Redentor vive y Él vino a redimirme espíritu, alma y cuerpo. Él va a estar aquí... Él va a
estar sobre este polvo. Él un día anduvo sobre esta tierra
como nuestro representante. Como nuestra ofrenda por el pecado.
Pero Él va a regresar. Y él va a estar sobre esa nueva
tierra y ese nuevo cielo. Y nosotros vamos a estar con
él. Él dijo, no se aturve vuestro
corazón. No se aturve. La casa de mi padre, muchas moradas.
Si no fuera así, yo os lo hubiera dicho. Voy pues a preparar lugar
para vosotros. Para que donde yo estoy, vosotros
también estáis. Padre, esto quiero, dice el Señor
Jesucristo, que donde yo estoy, ellos también estén y vean mi
gloria vean mi gloria aunque voy a morir después de desecha
esta mi piel yo sé que voy a morir jove está diciendo yo voy a resucitar
yo voy a resucitar voy a salir de este sepulcro y yo voy a verlo
a él en gloria dice primero en Juan capítulo
tres dice lo estoy citando bien dice mirad
cual amor nos ha dado el padre que seamos llamados hijos de
Dios hermanos no se ha manifestado lo que hemos de ser dice mirad cual amor nos ha dado
el padre para que seamos llamados hijos de Dios Por eso el mundo no nos conoce porque no le conoció
a Él. No nos ama porque no le ama a
Él. Amados, amado de Dios, ahora
en este momento somos hijos de Dios. Aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser. Gracias y gracias a Dios. Pablo
dijo, ¿Quién me librará este cuerpo de muerte? Gracias doy. Pero sabemos que cuando Él se
manifieste, cuando Él regrese a esta tierra, seremos semejantes
a Él porque le veremos tal como Él es. Vamos a ser transformados
con un cuerpo como la del Señor Jesucristo, cuerpo glorioso,
sin mancha y sin arruga, entonces seremos salvos de la presencia
del pecado. Versículo veintisiete dice, al
cual veré por mí mismo. Yo voy a verlo por mí mismo.
No iban a pasar, pa, iban a pasar más de dos mil años antes de
que venga el Señor Jesucristo. Ove está ya ahora con el Señor.
Pero un día va a venir el Señor y va a levantar ese cuerpo de
joven. Un día va a levantar el Señor Jesucristo a todos los
que durmieron en el Señor. Van a resucitar. Él tenía esta
esperanza segura. Es la esperanza segura por la
resurrección. Nos ha engendrado una esperanza
segura, una esperanza gloriosa por la resurrección de los muertos
del Señor Jesucristo. así como él resucitó, así también
nosotros, los que creemos a Dios por la gracia de Dios, un día
vamos a ser resucitados y entonces vamos a decir, oh, muerte, ¿dónde
está tu victoria? En primera Corintios capítulo
quince versículos cincuenta dicen, pero esto digo hermanos que la
carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Es pasajero. No pueden heredar el reino de
Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. Así que aquí
os digo un misterio. No todos dormirán. Me gusta ese
término que utiliza. Dormir. ¿Quién tiene miedo de
dormir? Es un tiempo de descanso, ¿verdad? Así es como se habla de la muerte.
física, estoy hablando de cuando un hombre deja de estar aquí
en la tierra, no se dice que muere, se dice duerme. Dice, no todos dormiremos, pero
todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar
de ojos a la final trompeta, porque se tocará la trompeta
y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos
transformados porque es necesario que esto corruptible se vista
de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando
esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal
se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra
que está escrita, sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde
está la muerte tu aguijón? ¿Dónde el sepulcro tu victoria?
Ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado
la ley. Mas gracias sean dadas a Dios
que nos da la victoria. Gracias sean dadas por nuestro
Redentor quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Yo sé que mi Redentor vive. En
medio de todas las pruebas, en todas las aflicciones, podemos
decir gracias sean dadas a Dios. Cristo vive. Cristo vive. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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