Bootstrap
Cody Groover

Abba Padre

Galatians 4:6
Cody Groover August, 26 2015 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover August, 26 2015

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Hermanos, en esta noche pido
que abran sus Biblias conmigo al libro de Gálatas. Gálatas capítulo 4. El versículo que tengo en esta
noche es un versículo. solamente el versículo 6. Pero
antes de entrar en eso, quiero que leamos en esos versículos,
voy comenzando el versículo 1. Pero también digo, entre tanto
que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es
señor de todo, sino que está bajo tutores y curadores hasta
el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando
éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,
nacido de mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a
los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la
adopción de hijos. Por cuanto sois hijos, Dios envió
a vuestros corazones el espíritu de su hijo, el cual clama, Abba
Padre. Así que ya no eres esclavo, sino
hijo. Y si hijo, también heredero de
Dios por medio de Cristo. Qué precioso es este versículo,
versículo seis. Saben, es la gloria singular
del Evangelio. la gloria singular del evangelio,
de la gracia de Dios, que pecadores, hombres enemigos en su corazón,
somos hechos hijos de Dios. Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre, que seamos llamados hijos de Dios. Por naturaleza somos
enemigos de Dios. Pero la gloria principal del
evangelio es que nosotros somos, aunque pecadores, somos hijos
de Dios. Estoy hablando de las personas
que están descritas en este versículo. No todos son hijos de Dios. No
todos son hijos de Dios. Hay algunas personas que son
aquellos que Dios escogió antes de la fundación del mundo. Y
estos son sus hijos. Son los que le fueron dado a
su hijo, el Señor Jesucristo. Y aquí está el conocimiento,
aquí está el conocimiento gozoso que viene a nosotros por el Espíritu
Santo. Este conocimiento de que somos
hijos de Dios viene a nosotros por el Espíritu de Dios, por
el Espíritu Santo. Antes no lo teníamos. antes de
ser regenerados, no teníamos el Espíritu Santo. Pero ahora,
habiendo sido renacidos de Dios, Dios ha puesto su Espíritu en
nosotros. Y ahora, como hijos, entonces
nosotros podemos clamar, Padre, Padre, Abba Padre. Podemos venir
a Él. Y aquí vemos en este versículo
al Dios trino, Dios en tres personas, Dios el Padre, Dios el Hijo y
Dios el Espíritu Santo. Nuestro Dios es un solo Dios.
Dios es un solo Dios. No hay otro Dios. No son dos
dioses, no son tres dioses, un solo Dios en tres personas. Y aquí se se nombra la trinidad. Dios, el padre, envió a vuestros
corazones el espíritu. El espíritu santo es el espíritu
en mayúscula y luego habla de su hijo, el eterno hijo de Dios,
igual a Dios, el padre, el espíritu de su hijo, a vuestros corazones.
el cual clama Abba Padre. El Espíritu Santo clama. Y quiero que veamos esto primero
en tres partes. Primero el Espíritu Santo. Y
luego quiero que veamos el clamor del Espíritu Santo. Porque es
lo que nos dice. Es el Espíritu Santo el que clama.
Es el Espíritu Santo el que clama. Y luego quiero que veamos dónde,
de dónde clama. Tres puntos, el Espíritu Santo,
el clamor del Espíritu Santo y de dónde clama. Primeramente,
el Espíritu Santo. Tenemos en cuenta entonces aquí
que es llamado el Espíritu de Cristo. El Espíritu Santo es
el Espíritu de Cristo. No puede dividirse. Es Dios el
Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo. Y es él, es el
Espíritu Santo que viene a cada uno de sus hijos. Es el Espíritu
Santo que viene a nosotros de parte de Cristo. Es decir, él
es el vicario de Cristo. Solamente hay un vicario en este
mundo. Solamente ha habido uno y solamente
uno va a ver. El vicario de Cristo es el Espíritu
Santo. Él viene a nosotros y su oficio. Así como el Hijo tenía una tarea,
Él vino para glorificar a Dios el Padre. Él vino para hacer
la obra que Dios el Padre le dio que hiciese. El Espíritu
Santo no es nada menos que Dios el Padre o menos que el Hijo.
Pero Él se sujeta a Cristo, es decir, Cristo envió al Espíritu
Santo a hacer una tarea. Su oficio o su labor es testificar
de Cristo. Donde quiera que vean un lugar
donde están hablando mucho del Espíritu Santo y no hablando
de Cristo, pueden estar seguros que no es el Espíritu de Dios.
El Espíritu Santo no se glorifica, es decir, no llama atención a
sí mismo. donde está el Espíritu Santo,
habla y testifica de Cristo. Él vino para glorificar. Él dice
allá en Juan capítulo 16. Aquí el Señor Jesucristo está
a punto de salir a regresar a su padre, está a punto de ir a la
cruz. y voy a leer desde el versículo
uno. Estas cosas os he hablado para que no tengáis tropiezo.
Os expulsarán de las sinagogas y aún viene la hora cuando cualquiera
que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto
porque no conocen al Padre ni a mí. La única manera de conocer
al Padre es conocer al Señor Jesucristo. Mas os he dicho estas
cosas para que cuando llegue la hora os acordéis de que yo
os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio
porque yo estaba con vosotros, pero ahora voy al que me envió. Y ninguno de vosotros me pregunta,
¿dónde vas? Antes, porque os he dicho estas
cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero os digo la verdad,
os conviene que yo me vaya, porque si no me fuere, el Consalador
no vendría a vosotros, mas si me fuere, os lo enviaré. El Espíritu Santo fue dado como
promesa de Dios el Padre al Hijo de enviar en cumplimiento de
su labor, del cumplimiento de su obra aquí en la tierra. Dios
derramaría su espíritu. Dios derramaría de su espíritu
sobre su pueblo. Cuando él fue glorificado, cuando
él ascendió a la gloria. Esto ocurrió, ustedes saben,
el día de Pentecostés. Cuando Dios derramó su espíritu
santo sobre esa pequeña congregación. Y dice, cuando Él venga, cuando
venga el Espíritu Santo, y esto es verdad en cada momento que
se predica el Evangelio, cuando Él viene, Él convence. Cuando Él viene en la predicación
de la Palabra, Él convence. Es por eso que pedimos al Señor
que Él, que Él nos hable. Si yo pudiera convencer a una
persona, y tratamos de hablar con palabras claras, tratamos
de hablar muy claro, pero si yo pudiera convencer a una persona
no serviría de nada. Pero si eres convencido por el
Espíritu Santo, eso nadie te lo quita, eso nadie te lo quita. Va a convencer al mundo, está
hablando al mundo, su pueblo. Porque el Espíritu Santo no convence
a todos. No todos están convencidos de
que son pecadores. De tal manera que busquen a Dios. Pero cuando Él viene, Él convence
a su pueblo, ese mismo mundo por quien Cristo murió. Él convence
de pecado, de justicia y de juicio. Todo esto relacionado a Cristo
Jesús. Todo esto en luz de quién es
Cristo Jesús y qué es lo que Él hizo. Noten. De pecado por
cuanto no creen en mí. ¿Ven? El pecado que condena al
hombre es la incredulidad. De no creer a Dios. De no creer
el testimonio de Dios a Cristo Jesús. Todos pueden estar convencidos
de que son malos, de que son pecadores, pero convencimiento
del Espíritu Santo acerca del pecado es este, yo no he creído
a Dios. Hasta este punto yo no he creído
a Dios. El Espíritu Santo da esa convicción
de pecado. Y dice, de justicia por cuanto
voy al padre y no me veréis más. El pueblo de Dios está convencido
de pecado, no solamente de que somos pecadores, sino que pecamos,
es decir, somos hechos pecadores en el pecado de Adán. Y también
pecamos y aún nuestras obras de justicia. son trapos de inmundicia. El Espíritu Santo nos convence
de que no hay nada bueno en nosotros. De justicia por cuanto voy al
Padre y no me veréis más. El creyente, la persona quien
convence al Espíritu Santo está convencido que hay una sola justicia. La justicia del Señor Jesucristo. Él ascendió a la gloria. Dios
está sentado sobre el trono de Dios. Dios ha aceptado la obra
de justicia, por cuanto no me veréis, y de juicio por cuanto
el príncipe de este mundo ha sido juzgado. El creyente está
convencido que el juicio ya pasó. El juicio por el pecado, es decir,
él destruyó las obras de Satanás. El príncipe de este mundo dice
aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el espíritu
de verdad. El espíritu de verdad es el espíritu
santo, es el espíritu de Cristo. Cuando él venga, él los guiará
a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere. Así como el Señor Jesucristo
oyó todo lo que el Padre le dijo. Dijo las palabras que yo hablo
son las palabras que Dios el Padre me dio para hablar. Y os hará saber las cosas que
habán de ver. Él me glorificará, dice. El Espíritu Santo me glorificará
a mí. Porque tomará de lo mío. Que es de Cristo. Todo es de
Cristo. Pero Él tomará de lo mío, la
Palabra de Dios, y os lo hará saber. Gracias sean de Dios que
no nos dejan tinieblas. Él toma las cosas de Cristo y
nos las hace saber. Todo lo que tiene el Padre es
mío. Por eso dije, Él tomará de lo
mío y os lo hará saber. El Espíritu Santo nos convence
entonces de pecado, de juicio y de justicia. Nos convence de
que nosotros somos pecadores, cometemos pecado, convence de
que nuestras obras de justicia son trapo de inundicia, nos convence
de nuestra falta de justicia y que la única justicia que existe
es la justicia del Señor Jesucristo. Necesitamos esa justicia. Y nos da un entendimiento correcto. Es un entendimiento correcto
de quien es Cristo. Quien es el Señor Jesucristo.
Nos da un entendimiento correcto de quien es el. El no es un Jesucito
que tu puedes manejar. No es un Jesucito que nosotros
vamos a hacer trato con el. Yo hago esto y tu haces lo otro.
El es el Señor. El Espíritu Santo nos da a entender.
Nos enseña que el es el Señor. Nos da entendimiento correcto
de quién es el Señor Jesús. Y nos muestra la obra que Él
consumó en la cruz del Calvario. Nos muestra cómo es que en el
sacrificio del Señor Jesucristo, Dios, Dios es justo cuando justifica
a un pecador. Nos muestra esto. Y luego el
Espíritu Santo, después de que nos muestra nuestra miseria,
después de que nos muestra la única justicia que hay es Cristo,
el Espíritu Santo nos lleva a Cristo. Nos trae a Cristo. Y luego el
Espíritu Santo es el que nos engendra. Todo esto que estoy
hablando, esto es en la palabra, en la predicación de Cristo Jesús. En la predicación de Cristo Jesús.
Es la manera que Dios habla. Dios nos habla por su palabra.
Dios nos habla por sueños. Dios nos habla por su palabra.
Nos lleva a Cristo Jesús, ya que nos muestra nuestra condición.
Ahora nos muestra la salvación que está en Cristo Jesús y nos
trae y nos engendra. Nos engendra, es decir, nos hace
nacer misteriosamente, milagrosamente. Él nos da vida. Él os dio vida a vosotros cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Y luego después de que nos da
vida el Espíritu Santo en nosotros Dice el apóstol Pablo que no
tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. El Espíritu Santo
en nosotros se convierte a nuestra alma un espíritu de adopción. Es decir, el Espíritu Santo da
testimonio con nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Espíritu
de adopción. Y porque somos hijos por la fe
de Cristo, somos hijos por la fidelidad de Cristo, es decir,
Él nos ha regenerado, nos ha lavado. Entonces el Espíritu
Santo nos da un clamor. Es decir, el Espíritu Santo en
el creyente clama. Dice aquí en nuestro texto, por
cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el espíritu
de su hijo, el cual clama. Nos da un clamor. Es decir, el
Espíritu Santo se convierte en espíritu de gracia y de súplica
en el creyente. Dice la palabra de Dios en Romanos
capítulo 10. Todo aquel que invocare el nombre
del Señor será salvo. ¿Saben quiénes son los que invocan
el nombre del Señor? Aquellos a quienes el Espíritu
Santo ya obró en ellos. Es decir, esto no es un nombre
de Jesús, no es como vamos a decir algo que una persona, pues muchas
personas dicen Jesús. Hay muchos Jesúses, verdad? Muchos Jesúses en el mundo. Y
no es simplemente decir Jesús, Jesús. Es el Espíritu Santo que suplica
en el creyente. Cuando un niño nace, cuando un
niño nace, lo primero que hace es empieza a llorar. Todos están
buscando que llore. Esto nos enseña que está vivo. Cuando un bebé nace, sale del
vientre de su madre y no llora. Eso es mala señal. ¿Será que está muerto? ¿Será
que está muerto? Es triste. ¿Será que está muerto?
Pues, ¿qué hace el doctor? Le da su... su... nalgada, ¿verdad? Y el niño comienza
a llorar, empieza a llenar los pulmones y empieza a llorar,
empieza a aclamar. Eso, entonces, el niño descubre,
ya salí, ya salí del vientre, estoy vivo. Tiene el oxígeno
en sus pulmones, descubre. que está vivo por sus gritos
y es de igual manera con los hijos de Dios. Los que son nacidos
de Dios no nacen mudos. Dios no tiene hijos que nacen
mudos. Los hijos de Dios claman a Dios. Saben, el apóstol Pablo es un
ejemplo de esto. El apóstol Pablo, Saulo de Tarso,
era un hombre religioso. Y él era un fariseo. Fariseo. Y nos dice la palabra
de Dios en Hechos capítulo 9. Él era un fariseo y... Parte de la descripción de un
fariseo es, les gusta hacer largas oraciones. Los fariseos les gusta
hacer largas oraciones en la calle para ser visto de todos.
Los fariseos, ellos oraban, pero no oraban. Oran, pero no oran. Muchas personas están orando,
pero no están orando. ¿A qué voy? Es lo que dijo el
Señor Jesucristo. Ananías. Si quieren ver allá,
ustedes saben la historia en Hechos capítulo 9. El Señor le
dijo a este Ananías en versículo 10. Había entonces en Damasco
un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión
a Ananías, y él respondió, heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo,
levántate y vea a la calle que se llama Derecha y busca en casa
de Judas a uno llamado Saulo de Tarso porque he aquí el hora. He aquí el hora. Él está clamando. Es el Espíritu
Santo, el Espíritu de Cristo en él que clama. Es el Espíritu
Santo en el corazón de un creyente que clama. el clamor. Aquella alma que nunca ha orado
a Cristo, que nunca ha clamado a Cristo, tampoco fue regenerado
por el Espíritu Santo. Si tú crees a Dios y oras a Cristo
Jesús como tu Dios sobre todos y sobre todo bendito para siempre,
si tú estás orando a Dios por medio de Cristo Jesús de corazón,
eso es una evidencia Es una evidencia segura, es una evidencia bienaventurada
que ha sido regenerado y convertido por el Espíritu de Cristo. Si
estás orando, si el Espíritu de Cristo clama en ti, es una
señal que ha sido regenerado, porque el Espíritu Santo no está
en todos. El Espíritu de Cristo está en
su pueblo. Ese es su clamor en el creyente. Ahora, quiero que veamos tercer
lugar de dónde está este clamor. ¿Dónde está este clamor? Si regresan
allá a Gálatas, capítulo 4, versículo 6. Y por cuanto sois hijos, Dios
envió a vuestros corazones el espíritu de su Hijo, el cual
clama, Abba, Padre. ¿Dónde está este clamor? Bueno,
¿Dónde sentimos la miseria? ¿Dónde está el problema nuestro? ¿Dónde está la miseria nuestra?
En nuestros corazones, en nuestros corazones. El mismo lugar donde
se encuentra la gracia de la fe del creyente, la esperanza,
el amor en el corazón. Cuando digo la fe, la esperanza,
estaba hablando de creer a Dios. Cuando una persona dice yo creo
en Dios, eso no me dice nada a mí. Porque los demonios también creen.
Los demonios creen. Están seguros de que hay un Dios.
No es especulación con ellos. Ellos creen en Dios y tiemblan,
dice la Palabra de Dios, más no son salvos. No es creer en
Dios, la existencia de Dios. No es creer en Cristo, la existencia
de Cristo. Es creer a Dios. creer a Dios. Esta es la fe del Señor Jesucristo,
creerle a él. Y solamente aquellos a quienes
Dios le da esta fe. Cuando cree, dice la palabra
de Dios, cree de todo corazón y serás salvo. Si crees, si crees
bien puedes, si crees todo corazón bien puedes. ¿Qué significa creer
con el corazón? Romanos capítulo 10, con el corazón
se cree para justicia. ¿Qué significa creer con el corazón? Dice versículo 10, porque con
el corazón se cree para justicia. Estamos hablando de dónde viene
este clamor, de dónde viene este lloro del corazón. Ahí está el
centro de la persona. Es fácil decir Señor, Señor con
los labios y no tener nada de corazón en ello. ¿Qué dice? Que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó a los muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia. Creer con el corazón es el ser
del hombre. Está hablando del intelecto. Es decir, oigo la palabra de
Dios, Dios me ha dado entendimiento. Para conocer al que es verdadero,
estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero
Dios y la vida eterna. No solamente lo entiendo, es
el intelecto. Pero creer con el corazón involucra
más que solamente el entendimiento. Una persona puede ser teólogo
y si solamente tiene entendimiento, no ha creído con el corazón.
Se involucra no solamente el entendimiento, sino el afecto. el afecto, no solamente entiendo,
sino que amo. Amo este evangelio, amo a Cristo
Jesús. El amor de Dios ha sido derramado
en mi corazón. De tal manera que yo amo a Cristo
Jesús, de tal manera que tú amas a Cristo Jesús si crees con el
corazón. Es decir, todo lo que Dios dice
es verdad. Sea Dios, Dios. no cambiaría
ninguna cosa. Cuando oigas que una persona
lees la palabra de Dios y Dios está revelando y dice una persona,
eso no, eso no. Esa persona no está sujeto. Esa
persona no ama al Señor Jesucristo. ¿Qué dirían las esposas? Si su
esposo dice, querida yo te amo mucho. pero no soporto tus orejas,
o no soporto tus ojos. ¿Qué diría la esposa? Lárgate,
¿verdad? Si me amas, me amas todo, me
amas tal como soy, no cambiarías nada de mí. Estamos hablando
de amar. La misma cosa es verdad en el
amor que Dios ha derramado en el corazón de su pueblo. Dios
derrama el amor de la verdad, amor a Cristo. Porque Él nos
amó primero a nosotros, nosotros también le amamos a Él. Y amamos
a los hermanos. Amamos a Cristo. Entonces, no
solamente involucra el entendimiento, el afecto. Aquí está la tercera,
la voluntad. La voluntad del hombre. La voluntad
del hombre por naturaleza es perversa. Engañoso es el corazón
más que todas las cosas y perverso. ¿Quién lo conocerá? La voluntad
del hombre es obstinado. La voluntad del hombre es contrario
a Dios. No quiere venir a Cristo y tampoco
puede venir a Cristo. Pero cuando Dios obra en el corazón
de una persona, esa persona no solamente entiende y ama, viene
a Cristo Jesús, es decir, está viniendo a Cristo Jesús, continúa
viniendo a Cristo Jesús. No solamente vine ayer, vengo
hoy. Y si creo verdaderamente de todo
corazón, vendré mañana. No es hacer una profesión de
fe, hacer un rito, alguna ceremonia, ya está arreglada toda la cosa,
vamos a vivir como se nos pegue, la regalada gana y cosas así,
no. Eso no es, es vida. Es vida en
Cristo. Entonces, no solamente entiendo,
sino que amo y vengo a Cristo Jesús. Cualquier persona que
no ha venido a Cristo Jesús puede decir que cree. Pero si no está
viniendo a Cristo Jesús, si no está viniendo a él buscando la
misericordia, buscando su gracia, buscando la salvación, no debe
engañarse. Pero si estás viniendo a Cristo
Jesús, si estás creyendo de todo corazón, es porque Dios ya obró
en ti. Dios ya obró en ti. ¿Dónde está
este clamor? Está en el corazón, el mismo
lugar donde está la gracia de la fe, donde el mismo lugar donde
está la esperanza, donde el mismo lugar donde está la... Ahí es
donde clamamos, del corazón, el centro de nuestro ser. Es
como dije, todos o cualquiera puede decir Padre Nuestro con
sus labios, ¿verdad? ¿Cuántas veces se repite la oración
modelo? ¿Creen que están orando a Dios,
Padre Nuestro? Tienen hasta sus bolitas para
decirle cuántas veces tienen que decir Padre Nuestro. ¿Están
orando a Dios? No. Padre Nuestro con los labios. decir Cristo ten piedad de nosotros
esto no es orar pero los escogidos de Dios claman de día y noche
es lo que dijo el Señor Jesucristo en Lucas capítulo 18 versículo
7 Lucas 18 7 dice y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos
sus escogidos ellos si claman claman a él de día y de noche,
es decir, en todo momento, en todo momento, en todo momento
tengo necesidad. Lucas 18, 7. ¿Se tardará en responderles? No, el Señor siempre responde,
siempre responde. Hay veces su respuesta es no. Hay veces su respuesta es silencio,
pero siempre responde. David dijo esto, está en 2 Samuel,
capítulo 7, versículo 27. Porque tú, Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel, revelaste el oído de tu siervo diciendo, yo
te edificaré casa. Por eso tu siervo ha hallado
en su corazón. Tu siervo, dice David, ha hallado
en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica. Porque
el Espíritu Santo está morando en el corazón de un creyente.
Hay el valor de venir y clamar Abba Padre. La audacia de venir
ante el trono de eso. ¿Te imaginas venir? No vivimos en tierra de un rey,
pero Sabían que no cualquier persona podía acercarse a un
rey. En el Antiguo Testamento, si el rey no te llamaba, no te
vayas a presentar, mueres. No tenemos acceso al Presidente
de la República. No podemos decir, vine a ver
al Presidente de la República, me va a dejar pasar. Te van a
agarrar los guardias, te van a hacer tu escote y te van a
tirar allá en la calle. No tienes acceso, no tienes presentación. ¿Saben quién tiene presentación
y acceso? Al presidente, a cualquier presidente
de cualquier república. Su hijo. Su hijo. Ni tiene que pedir permiso. Pasa por los guardias y, papá. Interrompe allá, interrompe. Dice, papá, necesito esto. Tenemos la audacia. el valor
de venir delante del trono de majestad, el trono de gloria,
que por la gracia del Señor Jesucristo es convertido a nosotros en trono
de gracia. Venimos suplicando. Es el Espíritu
de Cristo en cada creyente. Si una persona no tiene el Espíritu
de Cristo, los labios pronto se van a cansar de clamar si
no hay un espíritu de clamor que ha expuesto por Cristo. El espíritu de clamor en el corazón
de un creyente que sigue clamando, que sigue clamando. Y luego,
cuarta cosa, ¿qué clamor tan precioso es? ¿Qué clamor tan
precioso? ¿Saben? Ni siquiera un ángel,
ni un arcángel en gloria tiene tal clamor. ni un ángel, ni un
arcángel, en gloria. Ellos no pueden clamar Abba Padre. Aunque ellos fueron creados por
Dios, Dios nunca los regeneró a ellos. Dios nunca los regeneró
a ellos. Cristo no murió por ellos. Cristo
no murió por ellos. Acabamos de leer en primera vez,
los ángeles anhelan mirar esto. Anhelan mirar las cosas de Cristo. Qué cosa. El creador de todo
el universo se hizo hombre. Y vino a ese mundo que él creó. Se hizo hombre y él se sujetó
a la voluntad de Dios. Él estableció rectitud en la
tierra. Y luego él fue maltratado por
los hombres y fue crucificado. Dios lo ha exaltado a ese hombre
y lo ha puesto sobre el trono. Y ahora todos aquellos por quienes
él murió, ellos tienen un acceso y claman a él, Abba Padre. El Espíritu Santo no está en
el corazón de ellos clamando Abba Padre. Estaban en medio
de todos los terrores de la ley, la ley, la ley que nos acusa. La ley. Maldito es todo aquel
que no continúa en todas las cosas escritas en la ley para
hacerlas. Errores de la ley. Horrendas
cosas caer en manos del Dios vivo. Pero el espíritu de Cristo
morando en el corazón del creyente clama Abba Padre. Abba Padre, y calla los terrores
de la ley. Cristo es el fin de la ley para
justicia a todo aquel que cree. En Cristo Jesús tenemos perfecta
justicia. En Cristo Jesús tenemos santidad. No falta nada a la persona que
está en Cristo Jesús, completos en Él. Y no obstante que somos
pecadores, la angustia del creyente. Una
persona me dijo, creo que no soy creyente porque sigo pecando.
Le dije, pues únete al club. Estamos todos pecando. No dejas
de pecar, no dejas de pecar. El apóstol Pablo dijo miserable. Qué dice? Miserable que fui.
No, él dice miserable de mí ahora. El mal que no quiero, eso hago.
El bien que quiero, no lo hago. Miserable de mí. En medio de
todos los truenos del pecado, podemos clamar Abba Padre. Abba Padre. ¿Y qué tal la muerte? La muerte. No tenemos temor a
la muerte. Él ha quitado el miedo de la
muerte. Él ha quitado porque Él nos ha dado esperanza por
la resurrección de los muertos de Jesucristo. Abba Padre, aunque
ande en valle de sombra de muerte, todos los días aquí en nuestra
peregrinación es valle de sombra de muerte. Abba Padre, estoy
en tus manos. ¿Y qué tal Satanás? Aún cuando Satanás es el acusador
de los hermanos. Acusándonos a cada hombre. ¿Saben qué? ¿Quién puede condenar? Abba Padre. ¿Quién condenará? Vean los Romanos capítulo 8.
Abba Padre. Versículo 31, Romanos 8, 31.
¿Qué? Pues diremos a esto. Si Dios
en Cristo Jesús es por nosotros. Si Dios es por nosotros, no es
por nosotros, no es por su pueblo Dios en quien vio a su hijo.
¿Quién contra nosotros? Y aquí Pablo lanza un reto a
todo el universo a ver quién puede. El que no es catimónia
a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo
no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los
escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Abba
Padre. Satanás, él acusa, pero nosotros decimos
Abba Padre. Abba Padre. El Espíritu Santo
clama en nosotros Abba Padre. Y este clamor sobrepasa los gritos
de la ley, sobrepasa el pecado, la muerte y Satanás, traspasa
las nubes hasta el cielo, hasta el trono de Dios y Dios oye nuestro
clamor. El espíritu en nosotros hace
gemidos indecibles. No solamente, vean lo que dice
Romanos 8. Sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está en dolores de parto hasta ahora. Y no solo
la creación, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias
del Espíritu Santo. Nosotros también gemimos dentro
de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de
nuestro cuerpo. Saben, somos salvos de la presencia,
de la pena del pecado. Somos salvos del poder del pecado. Un día seremos salvos de la presencia
del pecado. De la presencia misma del pecado.
Y no vamos a estar allá flotando allá como espíritus nada más.
Él nos redimió espíritu, alma y cuerpo. Este cuerpo va a resucitar
del sepulcro. la redención de nuestro cuerpo
a un cuerpo glorioso como la de Él sin mancha y sin contaminación. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza. Porque lo que alguno
ve ha que esperarlo, pero si esperamos lo que no vemos con
paciencia lo borraremos. De igual manera el Espíritu nos
ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como conviene,
no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Vas a escudriñar los corazones,
sabes cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad intercede por los santos. El Espíritu de Cristo. Así que cuando tomamos por la
fe a Cristo y clamamos a través de Él, Abba Padre. Qué precioso
es. Es el Espíritu Santo. Es el clamor
del Espíritu Santo. Es el clamor del Espíritu Santo
que clama en el creyente y que clama a la Padre. ¿Cómo debemos
regocijarnos en Dios, Padre, Hijo, Espíritu Santo? Que andemos
digno, pedamos que andemos digno y le agrademos en todo. dice
el apóstol Pablo voy a terminar con eso por lo cual también nosotros
desde el día que lo oímos nos cesamos de orar por vosotros
y te pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en
toda severa inteligencia espiritual para que andéis como es digno
del señor agradándole en todo llevando fruto en toda buena
obra creciendo en el conocimiento de Dios el espíritu de su hijo
enviado enviado al corazón doliente, el corazón triste, y en ese espíritu
clamamos Abba Padre. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.