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Cody Groover

El amor invencible de nuestro Oseas

Hosea 1
Cody Groover May, 13 2015 Video & Audio
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En esta tarde quiero que veamos
una historia preciosa del amor invencible, el amor inmenso,
el amor de Dios para con su pueblo. Palabras faltan para expresar
el apóstol Pablo hablando del amor de Dios dice que no se puede
expresar. Gracias sean dadas a Dios por
su don inefable. Inefable, que no podemos expresar. Faltan palabras. El autor del himno, el amor de Dios,
estoy parafraseando, pero el amor de Dios, él dice que si
todo el océano fuera tinta, Si el cielo fuera un gran pergamino,
un gran papel. Si cada hombre en la tierra fuera
un escribano y cada hoja de árbol fuera un pincel o una pluma para
escribir. Escribir del amor de Dios en
el cielo acabaría el océano de tinta. Y el rollos, los rollos en el
cielo no bastarían aún extendidos de extremo a extremo. Así es el amor de Dios. Así es
el amor de Dios para con su pueblo. Y en el libro de Oseas, el amor
de Dios es magnificado, es mostrado cuán bello es, considerando a
quien amó Dios. ¿Quién amó? Si tú crees en el
Señor Jesucristo en esta noche, si tú crees en el Señor Jesucristo,
la razón es porque Dios te amó con amor eterno. Y mira, mira
quién eres. Tú sabes quién. El Espíritu Santo
te ha mostrado quién eres. Y la Palabra de Dios nos dice
quién somos. Y aquí en el libro de Oseas,
Dios está diciendo a su pueblo, por si no lo sabías, Dios va
a magnificar su amor para con nosotros. Es decir, Dios va a
mostrar su gloria en su amor para con nosotros. Mostrándonos
esta historia en Oseas. Leímos el capítulo uno al principio
del servicio. Aquí está lo que dice la palabra
de Dios. Dios le dijo a Oseas, en Oseas le dijo, anda, anda
y júntate, es decir, toma a una hija de una nación que están
dedicados a la fornicación y a la prostitución. Dios le dio orden
a Oseas que él vaya a una a un pueblo, a una gente, que eso
se dedicaba. Eso era su vida, la prostitución,
la fornicación y el adulterio. Esa
era su vida. Y Dios le dijo, o sea, anda y
toma una mujer y cásate con ella, júntate con ella, yo voy a mostrar
cómo yo amo a mi pueblo. Yo voy a mostrar en esto que
te estoy mandando a ti que hagas como es que yo amo a mi pueblo. Bueno, Oseas se casó entonces con esta
mujer, dice versículo 3 de capítulo 1, Gomer, hija de Diblaim, y
tuvo tres hijos. Cada uno de ellos, Dios le está
diciendo que porque el pueblo de Dios, nosotros nos apartamos
de él. El pueblo de Dios se apartó.
Dios dice, ya no van a ser mi pueblo. Ya no van a ser mi pueblo. No voy a tener más misericordia
de ustedes. Yo no voy a ser tu Dios. Ustedes
se apartaron de mí. pero gracias sean dadas a Dios
que Dios tiene un remanente tiene a sus escogidos en todo el mundo
gentiles y judíos judíos y gentiles y es por eso que dice en versículo
10 con todo esto con todo que Dios dice que él va a dejar. Ustedes saben que la nación de
Israel fue entregada en manos de los enemigos. La nación de
Israel, es decir, las diez tribus del norte, ellos desaparecieron.
Dispersadas entre las cuatro esquinas del mundo, podríamos
decir. Pero Dios dice, con todo esto,
será el número de los hijos de Israel como la arena del mar.
Con todo esto, Que el hombre se apartó, el pueblo de Dios
se apartó de él. Con todo esto, Dios tiene a su
pueblo escogido. Que él amó con amor eterno. Y
aquellos que él ha amado con amor eterno, nunca los deja de
amar. Y aquellos que él ha amado con
amor eterno, él los va a tener. Él los va a conquistar con lazos
de amor. El Evangelio. El Evangelio del
amor de Dios en Cristo Jesús rompe el corazón de piedra de
un hombre duro y obstinado que Dios en amor envió a su hijo
a dar su vida por pecadores. El hombre por naturaleza es duro
y obstinado y no le importa ese mensaje, pero cuando Dios muestra
su amor a esa persona, esa persona viene a Cristo Jesús. Bueno, Versículo 1 de capítulo 12, voy
a empezar a leer allá. Decida a vuestros hermanos, a
mí y a vuestra hermana Roama, contended con vuestra madre,
contended, porque ella no es mi mujer, ni yo su marido. Aparte pues sus fornicaciones
de su rostro y sus adulterios de entre sus pechos. No sea que
yo la despoje y desnude y la ponga como en el día que nació,
la haga como un desierto, la deje como tierra seca y la mate
de sed. Ni tendré misericordia de sus
hijos porque son hijos de prostitución. porque su madre se prostituyó.
La que les dio a luz se deshonró porque dijo iré tras mis amantes
que me dan mi pan, mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi
bebida. Por tanto, he aquí, yo rodearé,
dice Dios, yo rodearé de espinos su camino y la acercaré con seto
y no hallará sus caminos. Seguirá a sus amantes y no los
alcanzará, los buscará y no los hallará. Entonces dirá, iré y
me devolveré a mi primer marido, porque mejor me iba entonces
que ahora. Y ella no reconoció que yo le
daba, dice Jehová. Yo le daba el trigo, el vino,
el aceite y le multipliqué la plata y el oro que ella ofrecía
a Baal. Por tanto, yo volveré y tomaré
mi trigo a su tiempo y mi vino a su sazón y quitaré mi lana
y mi lino que había dado para cubrir su desnudez y ahora descubriré
yo su locura delante de sus ojos de sus amantes y nadie la libraré
de mi mano. Haré cesar todos sus gozos, sus
fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo y todas sus festividades. Y haré talar sus vides y sus
cigueras, de las cuales dijo, mis salarios son, salario que
me han dado mis amantes. Y las reduciré a un matorral
y las comerán las bestias del campo. Y la castigaré por los
días en que incensaba a los baales y se adornaba de sus zarcillos,
de sus joyeles. Y se iba tras sus amantes y se
olvidaba de mí, dice Jehová. Pero he aquí, yo la atraeré y
la llevaré al desierto. Hablaré a su corazón. Y le daré
sus viñas desde allí, el valle de Acor por Puerta de Esperanza.
Y allí cantará como en los tiempos de su juventud y como en el día
de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice
Jehová, me llamarás Ishi. y nunca más me llamarás Bali
porque quitaré de su boca los nombres de los Bales y nunca
más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré mi pacto,
haré para ti pacto con las bestias del campo y con las aves del
cielo y con las serpientes de la tierra y quitaré de la tierra
arco y espada y guerra y te haré dormir segura y te desposaré
conmigo para siempre. Y te desposaré conmigo en justicia,
juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad,
y conocerás a Jehová. En aquel tiempo responderé, dice
Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra.
Y la tierra responderá al trigo, y al vino, y al aceite, y ellos
responderán a Yisrael. y la sembraré para mí en la tierra,
y tendré misericordia de los Roamas, y diré a mí, tú eres
pueblo mío. Y él dirá, Dios mío. Bueno. Ella, poco tiempo después
de que tuvo los hijos con Oseas, ¿saben qué significa el nombre
Oseas? Es el mismo nombre de Josué. Es el mismo nombre Jesús. Oseas en Antiguo Testamento es
el mismo nombre Jesús en Nuevo Testamento o Josué en Antiguo
Testamento, Salvador. Y Oseas es el salvador de Gomer. Oseas es el Salvador. Estamos
viendo aquí a nuestro Oseas, a nuestro Señor Jesucristo, nuestro
Salvador. Poco después de que ella tuvo
estos hijos, ella regresó a hacer lo que hacía de siempre. Esa
era su vida, esa era su naturaleza. Regresó a la prostitución. se
juntó con sus amantes y ella todo el tiempo estaba pensando
que le iba bien y sus amantes le estaban dando esto la palabra
Gomer significa consumida consumida por fin el
señor puso a Gomer a consumida la puso en la ruina. Y después de que la puso en la
ruina, la fue y la libró. Entonces, quiero que veamos esto.
La clave para entender esto está en capítulo 3, versículo 1. Y
aquí está lo que quiero que veamos nosotros. A pesar de que nosotros cada
vez nos apartamos de Dios, y vamos tras dioses falsos, hablando
a su pueblo, hablando de aquellos que él amó con amor eterno. A
pesar de que nosotros nos apartamos, él es fiel, él es fiel y él va
en busca de las suyas y él las trae a sí mismo. Así es que si
una persona se aparta del Señor Jesucristo y esa persona se queda
afuera, el Señor Jesucristo no va a por ella. Esa persona no
es oveja del Señor Jesucristo. Pero aquella persona, nosotros
por naturaleza somos ovejas y tenemos la tendencia de apartarnos del
Dios vivo. Pero aquellos que son las ovejas
del Señor Jesucristo, el Señor Jesucristo no los va a dejar.
Él va a ir en busca de ellos y los va a salvar. Su gloria
del Señor Jesucristo podríamos decirlo de esta manera está está
en ello él va a salvar a su pueblo él va a recibir honra y gloria
en la salvación de su pueblo y ninguno se va a perder bueno
la clave de este pasaje vemos aquí en capítulo 3 me dijo versículo
1 me dijo otra vez Jehová ve ama a una mujer amada de su compañero,
aunque adultera, como el amor de Jehová para con los hijos
de Israel, los cuales miren a dioses ajenos y aman tortas de pasas. Anda otra vez, anda otra vez,
anda otra vez, o seas, y ama a esta mujer que se ha apartado,
que ha ido tras sus amantes, tú amala. Así yo he amado a mi
pueblo. Así yo he amado a mi pueblo. El Señor puso a Oseas por esta
experiencia muy unusual para mostrar su gracia y su amor y
su misericordia a nosotros, su pueblo. Todo el pueblo de Dios
se ha apartado de Dios. Cada uno ha tomado su propio
camino y nosotros no le amamos a él. Dice la palabra de Dios,
si nosotros la amamos es porque el primero nos amó a nosotros,
nos amó con amor eterno y nos ha amado hasta el fin. Ahora,
quiero que consideremos cinco cosas aquí en este pasaje. Quiero
que veamos cinco cosas. Primero, las cosas que están
pasando en el tiempo, Dios las ha decretado desde antes de la
fundación del mundo. Las cosas que están ocurriendo
en el tiempo, en el mundo, Dios las ha decretado desde antes
de la fundación del mundo. Nos dice en el capítulo 1, versículo
3, dice, Versículo 2. El principio de la palabra de
Jehová por medio de Oseas dijo Jehová, Oseas, ve, tómate una
mujer fornicaria e hijos de fornicación, porque la tierra fornica apartándose
de Jehová. Fue pues y tomó a Gomer, hija
de Odibláim, la cual concibió a Dios los un hijo. Por el mandato
de Jehová, Oseas tomó a Gomer por el mandato
de Jehová. Fue Dios quien dio esta orden
a Oseas. Fue Dios quien le dijo a Oseas,
anda, anda y toma una mujer. Fue Dios el padre que dijo a
nuestro Señor Jesucristo, en el pacto eterno de la gracia,
tú toma una esposa, una esposa de hijos depravados. de una raza
caída, de una raza pecaminosa. Ven allá la comparación del Señor
Jesucristo. Como dije, la palabra Gomer significa
consumida, y así también nosotros por naturaleza somos consumidos,
somos gente vil, gente malvada, gente pecadora, consumidos con
la maldad, enteramente entregados a la fornicación y el adulterio
espiritual. Cada hombre por naturaleza se
aparta de Dios, se junta a un Dios falso. Eso es la fornicación
espiritual. Eso es el adulterio espiritual.
Y por nuestra maldad no somos dignos de la amor de Dios somos dignos
de la ira de Dios pero Dios muestra su amor para con nosotros en
que siendo aún pecadores Cristo por la voluntad de Dios por el
decreto de Dios Cristo murió por pecadores por el amor de
Dios nos dice la palabra de Dios que todo el pueblo de Dios estaba
muerto en delitos y pecados en los cuales anduvimos en otro
tiempo siguiendo la corriente de este mundo entregados al mal
pero Dios que es rico en misericordia por su gran amor con que nos
amó antes de la fundación del mundo aún estando nosotros muertos
en pecado Cristo vino aquí a este mundo y Cristo pagó el rescate
por su pueblo muriendo en la cruz del Calvario. Nosotros no
le amamos a él, nos dice la palabra de Dios claramente, que él nos
amó primero. Si nosotros le amamos es porque
él nos amó primero. Nosotros no escogimos al Señor
Jesucristo, él nos escogió a nosotros. Y nosotros no merecemos la misericordia
de Dios. Él vino a salvar un pueblo perdido. ahora Oseas en este pasaje tomó
una esposa y se juntó con ella vino a ser uno con ella vino
a ser uno con ella y nuestro señor Jesucristo en la eternidad
él vino a ser uno con su pueblo es grande misterio él es la cabeza
y nosotros la iglesia somos su cuerpo la causa del amor de Dios
entonces no está en nosotros la causa del amor se encuentra
en el corazón de Dios. Ahora, nos dice claramente en
Oseas 2 que todos se desviaron, así como esta mujer Gomer se
desvió, nos dice la palabra de Dios que todos nosotros nos desviamos,
a una nos hicimos inútiles, a una nos hicimos inútiles. Poco tiempo,
poco tiempo en que el Señor el eterno hijo de Dios creó al hombre
aquí en la tierra para su gloria poco tiempo después el hombre
cayó en pecado y por el pecado entró la muerte y así pasó a
todos los hombres por cuantos todos pecaron es decir cada uno de nosotros
seguimos el camino de nuestro padre Adán así como esta mujer
Gomer ella regresó a lo que hacían sus parientes. Esto era la vida
de aquellas personas donde Gomer la tomó. Ellos estaban en el
adulterio, en la fornicación. Cada uno de nosotros se apartó
por su propio camino. Dios nos escogió en Cristo. Fuimos
dados a Cristo. Somos suyos antes de la fundación
del mundo. Pero nacemos en este mundo hijos
de Adán, apartados de Dios, pecadores, caídos, descarriados. Desde el vientre de nuestra madre
nos separamos mintiendo, mintiendo. El hombre, ¿saben qué? Nosotros,
¿qué nos constituye pecadores? No el hecho de que pecamos. El
hecho de que nosotros pecamos no nos hace pecadores. Nosotros pecamos porque somos
pecadores. Ahí está la fuente. La fuente
es el corazón. La fuente está la maldad. Esa
es la naturaleza. Amamos el pecado. Es lo que dice
Dios acerca de este pueblo, que ellos aman. Dice una mujer adulta,
capítulo 3, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adulta,
con el amor que Jehová para sus hijos de Israel, los cuales,
hablando de nosotros, miran a dioses ajenos. Esta palabra es sentada
en minúscula. Miran a dioses falsos. Ponen
su interés, ponen su confianza en dioses falsos. Hay un solo
Dios. Hay un solo Dios, un solo creador,
el Señor Jesucristo. Él es Dios, no hay otro Dios.
Miran otros dioses y aman las tortas de paz, aman los placeres. Habla de la riqueza, del lujo,
aman los placeres de la carne. Eso es lo que somos nosotros.
Pero quiero que vean la segunda cosa, la gracia de Dios. preserva y guarda a su pueblo
aún en los días de nuestra maldad. Aún en los días de nuestra rebelión,
somos lo que somos por la gracia de Dios. Somos lo que somos por
la gracia de Dios. Hablando del pueblo de Dios.
aún en los días de maldad, aún cuando estamos sirviendo dioses
ajenos, aún cuando nos estamos postrando ante dioses falsos
y estamos siguiendo los deseos de nuestra propia mente, nuestra
propia carne, estamos viviendo en el pecado. Con todo esto,
Dios está cuidando de los suyos. Con todo, Dios ha puesto su sangre
para cuidar a su pueblo, para que no se pierdan. En la maldad,
estando en la rebelión, Dios los cuida. Así como cuidó a Oseas,
a Gomer. Gomer no sabía que era Oseas
el que le estaba dando el dinero. Ella estaba atribuyéndole a sus
amantes. Dice, mira que buenos son mis
amantes. me dan mi trigo, me dan mi vino, me dan esto, me
dan lo otro, mira todo, mira lo que tengo, me lo dan mis amantes,
me lo da mi Dios falso, yo oro a mi Dios falso y me lo da, me
va muy bien, lo atribuye y así también los hombres cuando no
conocen al Señor Jesucristo, atribuyen lo que tienen a suerte
o a la fortuna, no a Cristo, pero es Cristo el que está dando
todo. El hecho que tienes respiración
es Cristo, es Cristo. Tienes fuerza, te va bien el
negocio, es Cristo. Cuánta bondad ha mostrado el
Señor hacia nosotros, su pueblo, todos los días de nuestra vida.
desde nuestro nacimiento y todos los días de nuestra vida, nos
ha cuidado, nos ha protegido, ha proveído para todas nuestras
necesidades, nos ha traído hasta donde estamos ahora. Nos ha traído hasta donde estamos
ahora. Y él va a traer a su pueblo a los pies del Señor Jesucristo.
Cueste lo que cueste. Ya dio a su hijo. No creas que
no va a darle vuelta a este mundo. Este mundo lo puede poner de
cabeza. No le importa. No le importa. Dice Dios, ya
di naciones por ti. Esto está en Isaías, si quieren
verlo allá en Isaías. Yo di naciones por ti. Ya dio
a su hijo. ¿Cómo no va a dar? No hay cosa
que no va a dar. Versículo 4 de Isaías 43. Isaías 43, 4. Porque a mis ojos
fuiste de grande estima, habiéndote amado con amor eterno, habiendo
puesto sobre ti eres de grande estima. Fuiste honorable, yo
te amé, daré pues hombres por ti. y naciones voy a dar por tu vida
no son nada el mundo este mundo no es nada para cristo su pueblo es el dios su vida
por su pueblo dice no temas porque yo estoy contigo No, pero versículo tres, porque
yo soy Jehová, Dios tuyo, el santo de Israel, tu salvador,
a Egipto he dado por tu rescate, y a Etiopía, y a Seba por ti. Yo voy a dar, él ha propuesto,
ha hecho todo, es por eso que todas las cosas ayudan a bien
a los que aman a Dios, a los que conforme su propósito son
llamados. Él ya puso todo en orden. Ninguna
cosa va a fallar. Bueno. O sea, cuidó de Gomer
aún en sus días de rebelión y pecado. Ella pensó, mis amantes me están
dando esto. Y nosotros somos como Gomer.
Nos gloriamos en nosotros mismos. Atribuyendo nuestra astucia,
nuestra suerte. nuestra destreza el Señor Jesucristo es el que
nos ha dado todo ahora cuando una persona es pueblo de Dios
cuando uno es hijo de Dios cuando el Señor Jesucristo ha sido dado
cuando el pueblo si tú eres uno del pueblo de Dios y Dios te
ha dado a Cristo Jesús y Cristo Jesús te ha sido dado a ti Dios
no te va a dejar en la rebelión. Dios no te va a dejar que sigas
viviendo en rebelión. Él te va a poner en la miseria.
Dios dijo, dice aquí Dios de Gomer, yo le voy a quitar
todas estas cosas, la voy a acercar, la voy a poner en desierto. Ella
va a saber miseria. Y eso es lo que fue, lo que sucedió. llegó a lo más bajo Gomer. Su vida misma fue una carga,
un pesar. Ella estaba viviendo, por decir
así, en el lujo, pero luego llegó a estar desnuda. Llegó al punto de perder todo. Sus fiestas ya no eran gozo. Sus vides, sus higueras, las
cuales Dios mis salarios son. Todo su gozo cesó, todas sus
fiestas, toda su luna nueva, no tenía nada de gozo. Perdió
todo el gozo. El Señor Jesucristo va a poner
a una persona en miseria. Lo va a encerrar, le va a mostrar
su condición como pecador. No va a dejarlo en su rebelión. Su gozo de Gomer se convirtió
en llanto. La dulce vida llegó a ser vida
amarga. Y eso que tanto amaba, ahora
lo odiaba. Como dije, Dios va a conducir
a su pueblo para que llegue a este lugar. va a ser traído su pueblo
como esa mujer que fue pescada en el acto mismo de adulterio.
¿Se acuerdan? En Juan capítulo 9. Esa mujer
fue pescada, fue atrapada en el acto mismo de adulterio. Y
puedes verla allá, ahí están todos los jueces alrededor, ahí
está el Señor Jesucristo, Él es el Juez Supremo. Y estos hombres
que representan la ley traen a esta mujer, la arrojan allá
al suelo delante del Señor, y ahí está allá en su desnudez. Ahí
está en su vergüenza, para que todos la vean y la acusan. Esta mujer fue tomada en el acto
mismo de adulterio. el Señor va a traer a su pueblo
a reconocer que somos, que somos. El pecador tiene que aprender,
así como aprendió Gomer, que somos injusticia, que nuestras
justicias son como trapo de inmundicia, esclavos del pecado, esclavos
del pecado, que nosotros no podemos Estamos muertos en delitos y
pecados y no podemos por nuestra propia cuenta hacer ninguna cosa
para merecer la salvación. Dios va a mostrar eso. Dios va a mostrar nuestra condición. De hecho una persona no va a
aprender a regocijarse en Cristo Jesús hasta que no tenga ninguna
confianza en la carne. voy a repetir eso. Una persona
no va a aprender a regocijarse en Cristo Jesús hasta que no
tenga nada que gloriarse en la carne. Cuando no tenga nada que
gloriarse en la carne, no tenga ninguna confianza en la carne,
entonces su confianza va a estar en Cristo Jesús. Ahora, la redención
obra de Cristo Jesús la vemos allá en el capítulo tres le dice
Jehová le dice a Oseas Jehová le dijo a nuestro Señor Jesucristo
ve y ama a tu pueblo él amó a su pueblo con amor eterno pero Dios
está mostrando cómo él nos ha amado con amor eterno que aún
cuando nosotros nos apartamos él nunca deja de amar a su pueblo
ve y ama a una mujer adulta, amada de su compañero, aunque
adulta, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel,
los cuales miran a dioses ajenos y aman tortas de pasas. Gomer, ahora por su condición,
ella pertenecía al sistema que ella había abrazado. Es decir,
ella se había vendido y ahora habían aquellos que querían venderla. O sea, ella estaba de subasta. Ella estaba sobre la tarima. Ahí está ella esclava. Ahí está ella desnuda. Y lo pusieron sus dueños porque
ella se había vendido. Ahí está ella en el mercado. para ver quién la va a comprar,
a ver quién la va a comprar. Bueno, dice versículo 2, la compré
entonces para mí, ya era de oceas, Gomer ya era de oceas, pero él
la compró. Y nosotros ya éramos de Cristo
cuando Dios nos dio a Cristo antes de la fundación. Pero Cristo
tuvo que venir a este mundo a comprarnos. Nos compró con su sangre preciosa. La compré entonces para mí por
15 siglos de plata y un hombre de Medellín, Cebada. O sea, cuando
él fue allá a ese mercado, o sea, profeta de Dios. Cuando él fue
a ese mercado, imagínese identificarse con esa mujer. Él se identificó
con ella. Él dijo, esta es mi esposa. Yo
amo a esta mujer y yo la voy a comprar. Imagínese la vergüenza. Imagínese lo propio. Bueno, Cristo Jesús hizo esto
por nosotros. Cuando Él se identificó con nosotros
allá en la cruz del Calvario, al que no conoció pecado por
nosotros, Dios lo hizo pecado para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en Él. Ahí podemos ver a Gomer y ahí
podemos vernos a nosotros mismos. vendidos al pecado. Todo aquel
que comete pecado, dijo el Señor Jesucristo, es esclavo del pecado. Y solamente el Señor Jesucristo
nos puede hacer libres. Si elijas libertad, seréis verdaderamente
libres. De eso está hablando. Está hablando
de libertad del pecado. Libertad del poder del pecado.
Solamente Dios puede hacer esto. Cristo nos amó. Él se humilló
a sí mismo mucho más de esto que estamos considerando aquí.
Pero para que nosotros veamos, para que nosotros veamos el amor
de Dios para con nosotros. Él pagó por nosotros, Cristo
pagó por nosotros lo que nosotros no podíamos pagar. Una deuda
que nosotros no podíamos pagar, Él la pagó. Y no seas capítulo
3, versículo 3 dice, aquí está hablando de la seguridad del
creyente. Noten, o sea, le dice tú serás
mía. Y Dios, el Señor Jesucristo,
cuando Él se revela a ti, dice tú vas a ser mío. Tú eres mío. Yo di mi vida por ti. Tú eres
mío. Tú serás mía durante muchos días,
por toda la eternidad. Él salva con la salvación eterna.
Tú serás mía. Yo les doy vida eterna y nadie
las puede separar de la mano de mi Padre. Tú serás mía muchos
días. No fornicarás. Hay un arrepentimiento
del que no tenemos que arrepentirnos. Y esa es cuando creemos en el
Señor Jesucristo. No tenemos ninguna confianza
en la carne. De eso no hay que arrepentirnos.
Ya el creyente es virgen al Señor. Así somos hechos por la sangre
del Señor Jesucristo. El creyente, la nueva criatura
en Cristo Jesús. No estamos hablando de este cuerpo,
¿ok? No quiero que piensen que este
hombre está parado aquí delante diciendo que él no peca. Lo único
que hago es pecar. Pero hay un hombre interior.
creado por Dios. Y este hombre interior, este
hombre espiritual, no peca. Ya no va tras dioses falsos. Ya no se junta con dioses falsos. Este hombre interior está solamente
para Cristo Jesús. Ya no fornicarás. Ni tomarás
otro varón. No te vas a juntar con otro.
lo mismo haré yo contigo que precioso es esto yo soy tuyo
dice el Señor Jesucristo voy a terminar con este texto
en Jeremías capítulo 32 Jeremías capítulo 32 versículo 38 es el pacto revelado
por Dios dice y me serán por pueblo El pueblo escogido de Dios dice,
Dios dice, ellos me van a hacer a mí por pueblo. Y yo seré a
ellos por Dios. Y les daré un corazón y un camino
para que me teman perpetuamente. Yo les voy a dar un corazón,
este corazón es un corazón nuevo. Yo les voy a dar un corazón,
yo les voy a dar un camino. No se van a salir de este camino.
Para que me teman, para que me reverencien. perpetuamente, continuamente,
para siempre. Para que tengan bien ellos. Dios está, yo voy a hacer esto
por ellos para que ellos tengan bien. Para que ellos tengan bien. Yo voy a hacer esto porque yo
les voy a dar un corazón nuevo. Yo les voy a dar un camino. Yo voy
a poner mi temor en ellos para que ellos tengan vida eterna.
para que ellos tengan, vean mi gloria. Y sus hijos después de ellos, sus
descendientes, aquellos que creen en el Señor Jesucristo. Y haré
con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás, dice Dios,
de hacerles bien. Y pondré mi temor en el corazón
de ellos para que no se aparten ellos de mí. Qué precioso es
eso, ¿verdad? Está hablando de la conversión,
está hablando de lo que Dios hace cuando Él salva a su pueblo. Él les da un corazón nuevo para
que vengan a Cristo Jesús. Bueno, ese es nuestro, o seas,
el Señor Jesucristo. Y esta es la historia que vemos
aquí. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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