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Cody Groover

Jesús tuvo compasión

Matthew 9:32-38
Cody Groover May, 17 2015 Video & Audio
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Buenos días, hermanos. Vamos
a abrir nuestras Biblias ahora al libro de Mateo, capítulo nueve. Mateo, capítulo nueve. Esto podría considerarse una
continuación de... Bueno, hemos estado estudiando
Mateo, versículo por versículo. pero en particular con el mensaje
de la semana pasada. Quiero leer del versículo 27
hasta el 38. Pasando a Jesús de ahí, le siguieron
dos ciegos dando voces y diciendo, ten misericordia de nosotros,
hijo de David. Y llegando a la casa, vinieron
a él los ciegos y Jesús les dijo, ¿creéis que puedo hacer esto?
Ellos dijeron, Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo,
Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron
abiertos, y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo, Mirad
que nadie lo sepa. Pero salidos ellos divulgaron
la fama de él por toda aquella tierra. Mientras salían ellos,
y aquí le trajeron un mudo endemoniado, y echando fuera al demonio, el
mudo habló y la gente se maravillaba y decía, nunca se ha visto cosa
semejante en Israel. Pero los fariseos decían, por
el príncipe de los demonios, echa fuera a los demonios. Recorría Jesús todas las ciudades
y aldeas enseñando en la sinagoga de ellos, predicando el evangelio
del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
y al ver las multitudes tuvo compasión de ellas porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces Jesús dijo a sus discípulos,
A la verdad la miez es mucha, mas los obreros pocos. Rogad,
pues, al Señor de la miez, que envíe obreros a su miez. Nuestro Señor Jesucristo tuvo
compasión de las multitudes que estaban como sin un pastor. Lo que primero quiero que veamos
comenzado en el versículo 32 donde dice mientras ellos salían
le trajeron un nudo endemoniado. Vimos la semana pasada que vinieron
estos dos ciegos y el Señor Jesucristo sanó a estos dos ciegos y ellos
salidos, el Señor Jesucristo le dijo no le digas a nadie.
pero salidos ellos difundieron su fama por todas partes y estaba
yo pensando otra vez en esto es imposible callar estas buenas
nuevas cuando el evangelio te agarra del corazón cuando las
buenas nuevas vienen es imposible callar estos hombres ciegos Caminaban
de cierta manera, pero cuando ya tenían ojos, caminaban de
otra manera. Lo primero que podía ver la gente.
Ya no caminan como ciegos. No podían callarlo. Y luego el
Señor Jesucristo le trajeron este hombre mudo y endemoniado,
y el Señor Jesucristo echó fuera al demonio. Él tiene poder para
librar a los que están bajo el poder de Satanás. Es el único
que puede liberar. Todo hombre por naturaleza está
bajo el dominio de Satanás. ¿Sabían eso? Es lo que dice la
Palabra de Dios. Estamos bajo el dominio de Satanás. Quiero que lo vean. En Efesios
capítulo 2. Mientras ustedes están buscando
en Efesios capítulo 2, yo también lo estoy buscando
pero voy a leerles un texto aquí en 1 de Juan capítulo 5 no tienen
que buscar yo lo estoy buscando 1 de Juan 5 19 dice y sabemos
que somos de Dios y el mundo entero está bajo el maligno está
bajo el malo satanás el mundo entero está bajo satanás y aquí
Efesios capítulo 2 dice a los que creen en el Señor Jesucristo
que cuando Dios vino en su misericordia y nos dio vida, estábamos muertos. Dice versículo 1, y Él os dio
vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados. en los cuales anduvisteis en
otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme o bajo
el poder del príncipe de la potestad del aire, este Satanás. El espíritu
que ahora, ahora mismo, opera en los hijos de desobediencia. Y el único que puede librar del
poder de Satanás es el Señor Jesucristo. Si el Hijo te libertara,
dice el Señor Jesucristo, serás verdaderamente libre. Si la religión
te hace libre, no eres libre. Si tú haces algo para dejar de
hacer algunas cosas, te pones en una caja por decir así, empiezas
a hacer unas cosas buenas y dejas de hacer unas cosas malas. Puedes
irte a un monasterio, puedes irte a una cueva donde no haya
nadie de la influencia del mundo. Sabes que te llevaste el pecado
contigo. Cuando te apartes de todas las
personas y estés en una cueva solitaria y no haya nadie más,
solo tú, adivina qué, te llevaste el infierno allá contigo. Está
en tu corazón. Ahí está la maldad. Y solamente Cristo puede librar. Solamente Él tiene poder. Si
el Hijo os libertare, dice Juan, Allá en Juan capítulo 6, seréis
verdaderamente, seréis verdaderamente libres. Dije Juan 6, pero es Juan 8. Juan 8, versículo 34. Jesús le respondió,
de cierto, de cierto os digo, todo aquel que hace pecado esclavo
es del pecado. ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Hemos pecado? ¿Ah? ¿Somos esclavos del pecado? ¿Cuándo
has dejado de hacer un pecado? Dices, no lo vuelvo a hacer.
Mentiroso. Ahí mentiste. porque lo vuelves
a hacer. No es cosa de risa, pero cosas
que la persona piensa que dejan de pecar. Solamente Cristo nos
puede librar del poder del pecado, de las consecuencias del pecado,
un día de la presencia misma del pecado. Estamos salvos en
esperanza. Un día vamos a ser librados de
la presencia misma del pecado. Pero ahora mismo lo tenemos en
esperanza. Bueno, el Señor Jesucristo sanó a este hombre que estaba
bajo el poder del diablo, Satanás, y la gente se maravilló. Pero los fariseos, ellos decían,
aquí está la religión. Aquí está la religión organizada. Los fariseos, ¿saben quién eran
los fariseos? Los fariseos tenían, si buscas
allá en Mateo al principio, antes de Mateo estaba Malaquías. Los
fariseos eran las personas que tenían la Biblia, lo que tienes
en tu mano, el Antiguo Testamento. Estos eran los fariseos. La Biblia,
es decir, la palabra de Dios, solamente fue dada a los judíos. La palabra de Dios fue dada a
los judíos. Es lo que dijo el Señor Jesucristo
a esa mujer samaritana. Ustedes no saben lo que están
adorando. Ustedes piensan, el hombre piensa, yo creo que Dios
va a ser adorado de esta manera. Invento tuyo. Dios ha dicho la
manera que el hombre debe adorar y solamente la manera que él
puede adorar a Dios. Y la palabra de Dios vino por
los judíos. Y los judíos, la secta más estricta
de los judíos eran los fariseos. Y los fariseos, ellos, entre
los judíos, ellos tenían este dicho, si solamente dos hombres
van a ir al cielo, seguramente uno va a ser el fariseo y el
otro va a ser el saduceo. Dos sectas de los judíos. Ellos
estaban celosos, celosos de la palabra de Dios, pero no conocían
a Dios. A lo que voy es esto, la religión
sin Cristo te mata tan rápido como el paganismo. ¿Oyeron eso? La religión sin Cristo te mata
tan rápido como el paganismo. El uno por el otro, no importa.
Y Satanás le da igual que estés en religión o que no estés en
religión con tal que no estés siguiendo a Cristo. Bueno, los religiosos de ese
día, los fariseos, ellos empezaron a blasfemar y diciendo por el
príncipe de los demonios hecha afuera, los demonios. Podemos
ver entonces aquí que los enemigos de Cristo son los enemigos del
Evangelio hablando mal No solamente en este tiempo, cuando estaba
el Señor Jesucristo, no ha cambiado el asunto. Los mismos que hablaron
mal del Evangelio entonces, que blasfemaron cuando el apóstol
Pablo estaba predicando, los mismos que hablaron mal cuando
el Señor Jesucristo estaba haciendo esto, no solamente hablaron mal
del Evangelio, hablaron mal del Señor Jesucristo mismo. Son enemigos
de Cristo. Están en la religión, pero son
enemigos de Cristo. Dice el apóstol Pablo que en
Filipenses 3, no lo voy a leer, andan muchos de los cuales os
dije muchas veces, y ahora lo digo llorando, que son enemigos
de la cruz de Cristo. Enemigos de la cruz de Cristo.
Y están en la iglesia. Están en la iglesia. Bueno, luego leemos lo que dice
en versículo 35. Aquí algo parece, ellos dijeron
esto por el príncipe de los demonios hecha afuera, demonios. Y dice versículo 35, recorría
Jesús todas las ciudades y las aldeas enseñando las sinagogas
de ellos, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad
y toda violencia en el pueblo. ¿Cuál fue la respuesta de nuestro
Señor Jesucristo, nuestro Salvador, a estas blasfemias, a estas injurias
que ellos estaban diciendo de él? En otra ocasión, yo sé que
algunos están pensando, bueno, está hablando de, él les dijo,
les habló de la blasfemia contra el Espíritu Santo. La
persona que blasfema contra el Espíritu Santo no tiene perdón
en este mundo ni en el futuro. El pecado imperdonable. Pero
en este texto en Mateo, en este lugar en particular, no nos habla
de esto. O sea, lo que nos está mostrando
aquí el Espíritu Santo es que el Señor Jesucristo ignoró lo
que estaban diciendo y siguió haciendo lo que Dios el Padre
le envió a que hiciera. a que trajera las buenas nuevas,
predicar las buenas nuevas, a establecer justicia aquí en la tierra. En
esta ocasión, su única respuesta fue ignorar lo que ellos decían
y continuar lo que Dios el Padre le había enviado a hacer. Más adelante, en otra ocasión,
el Señor habló del pecado y la blasfemia contra el Espíritu
Santo, pero en este momento simplemente los ignoró a ellos. Si quieren
ver, está en Mateo capítulo 12. Mateo 12, 24. Esto es en otra
ocasión. Pero esto fue la primera vez
que dijeron y él simplemente ignoró lo que dijeron. Versículo
24, más los fariseos a la hora decían, este noche afuera los
demonios, sino por Belzebú, el príncipe de los demonios. Sabiendo
Jesús los pensamientos de él, les dijo, todo reino dividido
contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra
sí misma no permanecerá. Ya llegaremos a esto. Ya llegaremos,
estamos en el capítulo 9. No voy a predicarlo ahora. Espérense. aprendemos un poquito allá un
poquito allá renglón sobre renglón tenga la paciencia de tengamos
la paciencia de esperar qué es lo que nos está enseñando el
señor Jesucristo ahora en el capítulo 9 Debemos seguir el ejemplo de
nuestro Señor Jesucristo. No ganamos nada con estarnos
peleando. Y mucho podemos perder al estar
peleando con los hombres. Cuando nos defendemos a nosotros
mismos de sus acusaciones, de sus calumnias. Calla y sigue
haciendo lo que el Señor te ha enviado a hacer. Calla y sigue
haciendo. De hecho, no debemos pensar que
vamos a ser mejor que nuestro Señor. En Mateo capítulo 10,
dice versículo 25, bástele al discípulo ser como su maestro,
y al siervo como su señor. Si al padre de familia le llamaron
Belsebud, ¿cuánto más a los de su casa? Si así trataron al Señor
Jesucristo, ¿qué nos van a decir de nosotros? tengamos la paciencia,
tengamos... imitemos al Señor, no tratar
de defendernos, simplemente seguir haciendo lo que el Señor... no
ser desviados, en otras palabras, no ser desviados, porque fácilmente
se nos desvía de este asunto, de Cristo Jesús, el mensaje que
hemos de predicar. Cristo Jesús y este crucificado. No te vayas con los desvíos,
Hay muchas cosas que se pueden tratar y en su tiempo son legítimas. Pero en este momento, en esta
hora en que nos reunimos como iglesia, vamos a hablar de Cristo
y este crucificado. Hay muchas otras horas en el
día donde se puede uno meter en otros asuntos, pero en este
tiempo no vamos a ser desviados de este asunto. Cristo Jesús
y este es el mensaje. Este es nuestra comida, este
es nuestro consuelo. Vemos en los milagros de nuestro
Señor Jesucristo que se describen en este pasaje. Vemos que no
importa cuál era la situación de la persona, ninguno estaba
fuera del alcance de la misericordia de Dios omnipotente. Ninguno está fuera del alcance.
Qué precioso es este pensamiento para nosotros. Cómo debemos ser
animados nosotros a salir y predicar el evangelio a toda criatura
porque no hay ninguna persona que está más allá del alcance
del Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo levantó a
una persona que estaba muerta. Él da vida a los muertos, muertos
espiritualmente. Él sanó a estos hombres que tenían
ceguera. Él da ojos espirituales a los
que son ciegos y no pueden ver la gloria de Cristo. No tienen
interés. Les hablas de Cristo y ellos
dicen, ¿a mí qué? Bueno, ora por ellos. Sigue predicándoles
porque Dios les puede dar ojos para ver. y solamente que tengan
ojos para ver y el Señor Jesucristo se les manifieste luego quítate
de su camino porque ellos mismos van a venir buscando ¿verdad?
quítate de su camino cuando el Señor Jesucristo se manifiesta
en la persona esa persona va a venir va a venir corriendo
y luego Él sanó a este hombre que estaba bajo el poder del
demonio si es que no hay ninguno que está fuera del alcance. Nunca debemos perder la esperanza
de la salvación de ninguna persona mientras haya aliento en la nariz. ¿Oyeron eso? Ninguna persona. Alguien dijo esto, desde que
el Señor me salvó a mí. Esta debiera ser la actitud de
cada uno de nosotros. Desde que el Señor me salvó a
mí, no pierdo esperanza por ninguna persona. Ben, yo sé quién soy yo. Y el
Señor tuvo misericordia de mí. ¿Cómo no va a tener misericordia
de ti? El apóstol Pablo dijo esto. Es
el argumento del apóstol Pablo. Dijo, palabra fiel, palabra digna
de ser recibida, que Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores,
de los cuales yo soy el primero. Ya me salvó a mí. ¿Cómo no te
puede salvar a ti? Claro que sí. No hay ningún caso
difícil para él. La gracia es más fuerte. No importa
cuál sea la circunstancia, la gracia es más fuerte que la circunstancia. No importa qué tan lejos esté
esa persona. Este, mi ser querido, está viviendo
en un lugar donde no hay la palabra. Ora por él. Ora por él. No está fuera del alcance. Mira
de dónde llegó el evangelio a Yucatán. Mira a donde llego. Mira que
no son muchos nobles, no son muchos poderosos. Mira a donde
llego. Llegó a mí. Llegó a ti. El brazo de nuestro Señor Jesucristo
no está cortado. Es lo que está diciendo. Vean
lo que dice Isaías. Es lo que dice Dios. Por Isaías
el profeta en Isaías 59. Dice Y aquí no se ha cortado la mano
de Jehová para salvar ni se ha grabado su oído para oír. La
mano de Dios no está corta. La mano de Dios no está corta.
Dios, el alcance de Dios está hasta lo último. Él puede alcanzar
al más vil pecador. Su oído no está tapado como para
no oír. Él puede salvar al más vil pecador,
y cuando él, su brazo sea manifestado, dice el Salmo 110, versículo
3, tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, el día
que él se manifiesta, el día que él se revela. Saulo de Tarso
era un hombre religioso, pero un hombre perdido, un hombre
que odiaba a Cristo, odiaba al Señor Jesús. culpable nos dice
la palabra de Dios que él mismo dijo que él era culpable de haber
bueno primero él estaba a los pies los vestidos de los que
apedrearon a Esteban estaban a sus pies de Saulo, él dio su
consentimiento y luego él arrastró a muchas personas simplemente
porque confesaron que Jesús es el Cristo pero el Señor Jesucristo tuvo
misericordia de Saulo Pablo, el apóstol amado, Pablo. Nos dice aquí nuestro texto,
perdón, nuestro texto, que recorría todas las ciudades y las aldeas,
todas las ciudades, enseñando las sinagogas de ellos,
predicando el evangelio del reino. Que buenas nuevas son el reino,
el reino de los cielos, el reino del Señor Jesucristo. Evangelio
significa buenas nuevas. Son buenas nuevas cuando te das
cuenta de donde estás por naturaleza. Son buenas nuevas cuando una
persona reconoce que el reino en el que nosotros nacemos es
el reino de tinieblas. Es el reino donde el rey de estas
sinieblas es un tirano. Es el reino donde Satanás busca
destruir tu alma eterna. Pero las buenas nuevas del reino
celestial, el reino de la luz que Dios ha dado a su Hijo para
que todo aquel que en el creo no se pierda más tenga vida eterna.
Las buenas nuevas del reino donde hay un rey, el Señor Jesucristo,
rey de justicia, rey de paz, donde él está sentado sobre el
trono, donde el trono de Dios gobernando sobre todas las cosas,
destruyendo las obras de Satanás, predicando el reino, sanando,
noten aquí, el Señor Jesucristo fue sanando toda enfermedad y
sanando toda dolencia en el pueblo. ¿No te suena hermoso eso? Toda
enfermedad. Toda enfermedad. Hay personas
que piensan, bueno, tú no sabes mi caso. Tú no sabes qué tan
pecador soy. La palabra de Dios dice que Él
es salvador de pecadores. Y toda enfermedad. Él vino a salvar a su pueblo
de todos sus pecados. Él no vino para hacer una cooperacha,
una colaboración. Los que predican un mensaje falso
hablan de una colaboración entre lo que hizo Dios y lo que haces
tú. No hay evangelio en ese mensaje.
No hay buenas nuevas en ese mensaje donde dice que Dios envió a su
hijo para dar su vida, establecer justicia aquí en la tierra, dar
su vida y hablan con términos de esa manera. Hablan de Jesús,
hablan de la sangre, hablan de la muerte expiatoria, dicen todas
estas cosas, pero luego dicen ahora depende de ti. Ahora depende
de ti que primeramente tú lo aceptes, depende de ti, otros
dicen, que tú lo continues, que tú lo continues, depende
de ti. Gracias sean dadas a Dios que
depende de Dios. Depende del Señor Jesucristo. Depende de él. Él vino sanando
toda enfermedad y toda dolencia. Ninguno era demasiado repugnante. Puedes imaginar a ese hombre
leproso. He visto fotos de personas con
lepra. Es algo terrible. La Palabra
de Dios alusa a la lepra como un emblema del pecado. La lepra
come a la persona por dentro. de tal manera que luego se empiezan
a caer sus miembros, se cae su dedo, se cae su oreja, se cae
su nariz. Es podrida yaga, es lo que dice
la palabra, hinchazón y podrida yaga. Es una persona está muerto andando
en pies. Creo que lo más cerca de eso
sería esas figuras de los zombis, feos. No me gusta ver eso. No
lo quiero ver. pero si pudiéramos ver con ojos
espirituales de veras que es el hombre de veras que es el
hombre delante de la santidad de Dios estaríamos espantados
horror a tal grado hemos caído de la gloria de Dios pero Él
nuestro Señor Jesucristo no hay ninguno Demasiado repugnante. Vino allá en Mateo capítulo 8
después de que el Señor Jesucristo habló su mensaje sobre el monte. Él estaba descendido del monte
y vino uno de estos hombres leprosos. Vino uno de estos hombres leprosos
y le dijo, se postró ante el Señor y dijo, si tú quieres,
puedes limpiarme. Puedes hacer que yo sea limpio,
libre de la lepra. Y nosotros si venimos al Señor
Jesucristo de esa manera, Señor, si tú quieres, tú puedes limpiarme
de todo mi pecado, mi pecado que es horrible, mi pecado que
es transgresión en contra de ti, mi pecado que es enemistad
en contra de ti, mi pecado que es apeste en tu nariz. Si tú quieres, puedes limpiarme.
el sábado que dice la palabra de Dios que el Señor Jesucristo
dijo si quiero y tocó a ese hombre tocó a ese hombre yo no sé ustedes yo no sé ustedes pero si una persona me dice que
tiene catarro y estornuda y se cubre la mano y luego me toca
uno está queriendo ir ¿dónde está el lavabo? ¿dónde está el
lavabo? Uno dice, no quiero que me toque eso, no quiero que me
infecte. Estamos en diferentes grados
de problemas. Algunos son más, yo soy más que
otros. Pero aquí está el Señor Jesucristo, el Santo Hijo de
Dios, que Él extendió la mano y tocó a este hombre. Ninguno
demasiado repugnante. Estoy hablando de tus pecados
que te separan de Dios. El Señor Jesucristo puede tocarte
y limpiarte de todos tus pecados. Ninguno más allá de su habilidad
para sanar. Él es el gran médico. Toda sanación
física, por cierto, es del Señor Jesucristo. Si nosotros utilizamos
medicina, utilizamos médicos, el Señor ha dado conocimientos. Y por cierto, cuando vamos al
doctor, pedimos que el Señor le dé sabiduría al doctor. Porque
una cosa es leerlo en un libro y otra cosa es que se acuerde
cuando tú vienes. ¿No es así? Leyó este caso en
la universidad hace 20 años. Y ahora tú vas a venir con los
síntomas a ver si se le acuerdan. A ver si se le acuerdan esos
síntomas que leyó hace 20 años. Porque si te da la medicina incorrecta,
no vas a sanar. ¿No es así? Oramos que el Señor
bendiga a los médicos, que les dé la sabiduría y a los que nos
dé la medicina correcta. ¿Pero quién es el que sana? El
Señor Jesucristo. Bueno, así también es en la sanación
de nuestras almas. Es toda la obra del Señor Jesucristo. Cuando leemos todos los milagros
que fueron realizados, hechos por el Señor Jesucristo en este
capítulo, recordamos que todos los males, todos los males de
los que se habla en este capítulo, son a raíz de nuestro pecado. El pecado entró en el mundo por
Adán. Y por el pecado entró la muerte. Por el pecado entró la enfermedad. Todos los sufrimientos. Es el
pecado. y como no debiéramos ser agradecidos
a Dios. Gracias sean dadas a Dios por
su don inefable. Gracias y alabar al Señor Jesucristo
que como dicen hebreos capítulo 9 versículo 26 se presentó una
vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en
medio el pecado. por el sacrificio de sí mismo,
es así como Él quitó, Él libró a su pueblo del pecado, de la
consecuencia, de la maldición, de la condenación del pecado
y un día de la presencia misma del pecado. Él es el bálsamo
de Galat, el Señor Jesucristo. Él es el médico por excelencia. el sol de justicia que ha salido
con sanidad en sus alas como dicen malaquías 4 versículo 2
y nos dice como leímos allá en Isaías 53 el herido fue por nuestras
rebeliones él fue molido por nuestros pecados y el castigo
de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados
cuando él resucitó de los muertos esa es su llaga Cuando Él resucitó
de los muertos, todo su pueblo en Él, resucitó juntamente con
Él. Fuimos curados, curados. Cuando Cristo Jesús vino aquí
a este mundo, Él vino como hombre, del Dios hombre, para establecer
justicia. Y luego que Él vivió aquí en
la tierra, estableció rectitud, honró la ley de Dios. Luego Él,
por Sí mismo, Él de su voluntad puso su cuerpo, puso su vida
en expiación por el pecado. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo estaban en esa transacción. Y Él cuando
Él murió, murió como culpable. Y la ley de Dios ya no puede
demandar más. La ley de Dios que demanda tu
muerte ya no puede demandar más de ti. Si tú crees en el Señor
Jesucristo, la ley de Dios, tú estás muerto para la ley de Dios.
No puede demandar más de ti. Demanda muerte, ya morí. ¿Qué
más? No hay nada más. Ya morí. En
Cristo Jesús yo morí. Luego Cristo Jesús fue sepultado.
él llevó mi pecado allá al sepulcro y al tercer día él resucitó victorioso
justificado y yo resucité juntamente con él justificado quitó mi pecado esa es mi esperanza ese es el
evangelio un día él va a llevarme con él cuando este cuerpo de
pecado sea puesto en la tierra yo voy a estar con el y cuando
venga el fin del tiempo el va a venir y va a resucitar a todos
a todos los que creyeron van a estar con el los que no creyeron
también van a resucitar pero para ser echados al lago de fuego no hay ninguna enfermedad del
alma que no puede sanar completamente nos dice allá en 1 Corintios
capítulo 6 hablando de la condición del hombre nosotros por naturaleza
no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios No
erréis. Ni los fornicarios, ni los idólatras,
ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los ávaros, ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto eráis. En esto estábamos. Esto eráis. Algunos más ya habéis sido lavados. Ya habéis sido lavados. Ya habéis
sido santificados. Ya habéis sido justificados en
el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. Ya habéis sido lavados. Esto
eras. Nos dice la palabra de Dios en
1 Corintios 1. Mas por él estáis vosotros en
Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho sabiduría.
justificación, santificación y redención. Para que como está
escrito, el que se gloríe, gloríese en él. Ahora, gloríese en el
Señor. Versículo 36 dice, más al ver,
dice, y al ver las multitudes tuvo compasión de ellas. Él vino
sanando toda enfermedad, toda violencia y al ver las multitudes
tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas
como ovejas que no tenían pastor. Nos muestra aquí en el versículo
36 la compasión del Señor Jesucristo por las almas necesitadas. Qué
exhibición tan grande, ¿verdad? Compasión de nuestro Salvador.
Él vio a las almas perdidas y tuvo compasión de ellas. Nosotros
nos regocijamos en su compasión hacia nosotros. Pedimos en oración
que nos dé a nosotros esta gracia, este espíritu de tener compasión
por personas que no conocen al Señor Jesucristo. Tener compasión
de ellas, imitar la compasión. Lo que él vio, en otras palabras,
lo que él vio, yo sé que ustedes también, como el apóstol Pablo,
cuando él fue allá en Hechos, ustedes quieren ver allá en Hechos. Hay, por cierto, una indignación,
pero es compasión también. ah en Hechos capítulo diecisiete
versículo dieciséis mientras Pablo los esperaba en Atenas
su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregado a la aldorratía
por un lado se enardecía su espíritu por el celo de Dios porque no
conocen a Dios y están sirviendo a un Dios falso por un lado mi
espíritu se enardece por la gloria de Cristo Pero también se compadece. De otra manera, te callas. De otra manera, se calla. Vemos
aquí la compasión. No solamente se enardecía, pero
ese espíritu que se enardecía viendo la ciudad entregada, Él
hablaba con ellos. ¿Por qué hablaba con ellos? Porque
se compadecía de ellos. Quería que ellos también vengan
al conocimiento del Dios vivo y verdadero. Esa es la razón
por la cual predicamos el Evangelio. No es como para apantallar a
las personas, mira cuánto sabemos nosotros. No sabemos nada, como
debiéramos saberlo. Pero no es nuestro motivo simplemente
aparecer más conocedores de la palabra. No
es nuestro motivo. Con solamente hablar dos palabras,
el Señor puede utilizarlo. Hablar el apóstol Pablo dijo
yo quiero hablar cinco palabras entendidas que diez mil que no
sean entendidas pero no es nuestro propósito
simplemente estar corrigiendo a las personas no vas a ganar nada con eso te
vas a aparentar como pretendiendo ser más santos que ellos, más
devotos que ellos. No. Nuestro propósito es que
ellos conozcan lo que queremos. Si lo que queremos en nuestro
corazón es que ellos también crean, esa es compasión. Si lo
que nosotros queremos al hablar es que ellos también crean, esa
es compasión. Si no es ese el motivo, entonces
no es compasión. Él dijo, hablaba con las personas,
discutía en la sinagogas con los judíos y piadosos, en la
plaza cada día con los que concurrían, tratando de hablarles de Cristo
Jesús. Él al ver las multitudes, dice
la palabra de Dios, él tuvo compasión de ellos. Yo sé que no podemos tener la compasión
del Señor Jesucristo, pero de vez en cuando, cuando ves lo
que ocurre en el mundo y especialmente ocurre en el nombre de Cristo
y no conocen a Cristo, dos cosas suceden, te molesta y quieres hablarles. Quieres que
crean la verdad. Si ese es nuestro motivo, entonces
tenemos el corazón de Cristo. Si es nuestro motivo de que somos
motivados, si somos llevados a la compasión, entonces tenemos
el corazón de Cristo, la mente de Cristo, como dice allá en
1 Corintios 2, 16. Y luego dijo el Señor Jesucristo,
Entonces dijo a sus discípulos, a la verdad la mieza es mucha.
Cuando él vio esto, las multitudes, él dijo la mieza es mucha. Saben, hay un número que no puede
ser contado de personas que el Señor Jesucristo
ha salvado. No sabemos si hay muchas, muchas
más. El Señor Jesucristo le dijo,
la mies es mucha. ¿Qué nos toca a nosotros? Hay
muchas personas en el mundo que no han oído el Evangelio y están
dispersas. No sabemos si son ovejas. El
Señor Jesucristo sabía quién era oveja y quién no. Tuvo compasión
de ellas porque estaban desamparadas, dispersas como ovejas que no
tienen pastor. Muchos lugares en el mundo no
tienen la palabra predicada. Muchas personas no tienen el
privilegio que Dios nos ha dado aquí en este lugar. De reunirnos
con hermanos y hermanas en el Señor Jesucristo y adorar al
Señor Jesucristo. Hay muchas iglesias aquí en Mérida.
No estoy hablando de esto. Estoy hablando de donde se predica
el evangelio. Si una persona no predica este
evangelio, no está predicando el evangelio. No me atrevo a
decir que somos los únicos que predican el evangelio, pero no
conozco. No conozco. Si conociera, tuviéramos comunión
con ellos. tuviéramos comunión con ellos. Pero escuchen, queremos predicar
el Evangelio. Muchas personas hay aquí en Yucatán. Muchas personas hay en Mérida. Muchas personas hay en el mundo
que están oyendo por Internet. El Señor va a salvar a su pueblo
mediante la predicación de la palabra. Este es el medio que
Dios ha dado para salvar a su pueblo. Las buenas nuevas vienen
predicadas, anunciadas por hombres que Dios ha enviado a su miez. No es cosa del hombre, es cosa
de Dios. Y nosotros nos toca orar. que
el Señor envíe mensajeros a su miez. Dice, a la verdad la miez
es mucha, mas los obreros pocos. Rogad pues al Señor de la miez
que envíe obreros a su miez, que envíe personas que predican
el evangelio a su miez. Queremos que otros oigan el evangelio. que crean el Evangelio. Necesitamos
hacer lo que podemos para llevar el Evangelio. Doy gracias a Dios
por esta congregación. Doy gracias a Dios por lo que
esta congregación, por la voluntad del Señor, por la bendición del
Señor está haciendo. Estamos Ustedes, la iglesia está
apoyando a varios ministros en diferentes lugares, aquí en el
estado, en Canadá, y tenemos el Ministerio de Internet, donde
personas de todas partes del mundo están bajando los mensajes. Y este es su ministerio. Es el
ministerio de esta iglesia. No es el ministerio de Cody.
Es el ministerio de esta iglesia. pero debemos seguir orando. Que
el Señor envíe sus mensajeros. Tengamos compasión. Ahora, el
Señor hizo esta pregunta a estos hombres ciegos. Les hizo esta
pregunta, ¿creen ustedes que yo puedo hacer esto? ¿Crees que puedo hacer esto?
¿Crees que el Señor puede hacer esto? ¿Crees que el Señor puede
salvar al más vil pecador? ¿Crees que el Señor Jesucristo
tiene poder para librar de toda maldad, todo pecado? Entonces,
si crees que Él es el único que puede librar al hombre, entonces
pide o actúa en esa, en esa, de acuerdo con eso. Puedes predicar
a otras personas, puedes testificar o te puedes invitar. Cuando no
puedes predicar porque no tienes palabras, agárralos de la mano
y los traes. Agárralos de la mano y los traes.
El Señor puede. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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