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Cody Groover

Solo Dios puede perdonar los pecados

Matthew 9:1-8
Cody Groover March, 29 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 29 2015

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Estamos haciendo espacio. Los
niños ya salieron, ahora debe haber más espacio. Hay lugar
aquí adelante, si alguien quiere pasarse aquí adelante. Tenemos un problema, pero es
un buen problema. Estamos en planes de remodelar
y para que haya más lugar, pero eso es en el tiempo del señor.
Estamos en eso. estamos contentos de que todos
podamos estar aquí en esta mañana para adorar a nuestro Señor Jesucristo. Pido que abran sus Biblias conmigo
en esta mañana a libre de Mateo, Mateo capítulo 9. ¿Quién es el único que puede perdonar pecados. ¿Quién es el único que puede
perdonar pecados? Solamente Dios. Solamente Dios
puede perdonar pecado. Todo pecado es cometido en contra
de Dios. Todo pecado es una rebelión en
contra de la santidad de Dios, de la justicia de Dios, del reino
de Dios. Y Él es el único que tiene derecho,
el único que tiene la autoridad para perdonar pecados. En este
capítulo nueve vemos que el Señor Jesucristo es Dios y Él es quien
perdona el pecado de su pueblo. Dice capítulo 9, versículo 1,
dice, entonces entrando Jesús en la barca pasó al otro lado
y vino a su ciudad. Si nosotros comenzamos a leer
en el capítulo 9 y no nos damos de cuenta de qué fue antes de
esto, no vamos a poder apreciar lo que está aquí. y como una
advertencia saber qué peligroso, qué peligroso y también razón
de dar gracias a Dios por su gracia a nosotros. ¿Tú tienes interés en Cristo
Jesús? ¿Tienes interés? Es gracias a
la gracia de Dios únicamente. Los gadarenos, si quieren ver
allá en el versículo 34, los gadarenos dice toda la ciudad de los gadarenos. El Señor Jesucristo en el capítulo
anterior había llegado a la región de los gadarenos y había librado
a este hombre que había sido poseído del demonio. Dos hombres
salieron de los sepulcros y el Señor Jesucristo los libró. Y
cuando vinieron los habitantes de la ciudad lejos de pedir misericordia
y de buscar la misericordia de Dios, por el Señor Jesucristo,
lejos de dar gracias a Dios. Pidieron al Señor Jesucristo,
hicieron una petición, una rogativa. Le rogaron al Señor Jesucristo.
Pero no le rogaron que tuviera misericordia de ellos. Le rogaron
que se fuera. Le rogaron que se fuera. Toda
la ciudad salió al encuentro de Jesús y cuando le vieron,
le rogaron que se fuera de sus entornos. Ellos estaban preocupados
por la pérdida de sus cerdos, de ese gran hato de cerdos. Así es que ellos pidieron que
el Señor Jesucristo se fuera. Y cuando ellos le pidieron eso
al Señor Jesucristo, el Señor Jesucristo les dio su petición. Y se fue. Y se fue para nunca
más volver a esa área. Nunca más volver a ese lugar. Y luego nos dice que se fue de
allá y llegó a su ciudad. Está hablando de la ciudad de
Capernaum. Ese era el lugar de su residencia
principal. Todo lo que ocurre en este capítulo
nueve ocurre en Capernaum. Pero dije que tenemos razón de
dar gracias a Dios. Hice esta pregunta. ¿Tienes interés
en Cristo Jesús? Es razón de dar gracias a Dios. Es razón de dar gracias a Dios. Vemos la justicia de Dios y vemos
la misericordia de Dios. Primero vemos la justicia de
Dios. Cuando estos galarenos pidieron que el Señor Jesucristo
se fuera, Él se fue. Salió para nunca más volver y
en su justo juicio, en su justo juicio, les dio exactamente lo
que querían esos hombres. Y digo que debemos dar gracias
a Dios porque eso es lo que todos nosotros queremos por naturaleza.
La palabra de Dios dice que no hay justo ni a uno, no hay quien
busque a Dios y todos nosotros a una, si no fuera por la gracia
de Dios, diríamos fuera con este, no queremos que él reine sobre
nosotros, fuera con Jesús de Nazaret. Y es la gracia de Dios. Si tienes interés en el Señor
Jesucristo, el justo juicio de Dios, Dios les dejó, les dio
exactamente lo que querían. Aquellas personas que se cansan
de Cristo pronto no van a ser molestados por Cristo, los va
a dejar. Y si Dios nos deja a nuestra
dureza de corazón, nuestras tinieblas, eso es lo que Dios hace en justicia,
simplemente deja al hombre. El hombre ya está condenado. Simplemente, solo Dios tiene
que hacer nada para que el hombre ya se pierda. Dios no envió a
su hijo al mundo para que él condenara el mundo. El mundo
ya estaba condenado. Y solamente tiene que hacer Dios
nada y toda la humanidad se pierde. Pero también vemos la misericordia
de Dios en Cristo Jesús, el Salvador del mundo, vino a Capernaum y
trajo sanidad y salvación a muchos de los escogidos de Dios para
la gloria de Dios. Dice según el Tessalonicenses
capítulo 2, versículo 13, pero nosotros debemos dar siempre
gracias a Dios. Debemos dar gracias a Dios respecto
a vosotros, hermanos, amados por el Señor. Así es que si una
persona tiene interés, damos gracias a Dios. es la obra de
Dios. Amados por el Señor que Dios
os haya escogido desde el principio para salvación mediante la santificación
por el Espíritu y la fe en la verdad. Ahora, los milagros que
hizo nuestro Señor Jesucristo, los eventos que están aquí registrados
en el capítulo, en toda la Biblia, son diseñados para enseñarnos
quién es el Señor Jesucristo y qué es lo que vino a hacer. ¿Quién es el Señor Jesucristo
y qué es lo que vino a hacer? Cuando nosotros, el apóstol Pablo
dijo, yo me propuse no saber cosa alguna entre ustedes más
que Cristo Jesús y este crucificado. En 2 Corintios 2, 2. Cuando vine
a vosotros me propuse no saber cosa alguna entre ustedes sino
a Jesucristo y este crucificado. Está hablando de quién es Cristo
Jesús. ¿Quién es? ¿Y qué es lo que hizo el Señor
Jesucristo? ¿Qué es lo que hizo cuando vino aquí a la tierra?
Ese es nuestro mensaje. Y aquí en este capítulo vemos
quién es. Nos dice aquí en versículo 2,
y sucedió que le trajeron a un paralítico. Sucedió que le trajeron
a un paralítico tendido sobre una cama, y al ver Jesús, la
fe de ellos dijo al paralítico, ten ánimo, hijo, tus pecados
te son perdonados. el hombre que es Dios, Dios hombre,
el Dios hombre. Vemos claramente declarado en
este texto, demostrado que este hombre Jesús es el Cristo. Jesús de Nazaret es Dios, el
Dios de gracia, el Dios de perdón, el Dios de la salvación eterna. Aquí el Señor Jesucristo está
declarando públicamente como Dios, se está declarando como
Dios al absorber a este hombre de sus pecados. Este hombre paralítico
que pusieron delante de él, nos dice la palabra de Dios en Marcos
y en Lucas, que este hombre fue traído en una cama y que fue
bajado del techo porque no había espacio para que cruzaran. Y
cuatro hombres lo trajeron a este hombre y pusieron a este hombre
en frente del Señor Jesucristo. La parálisis aquí de este hombre
nos habla o nos recuerda quién somos nosotros por naturaleza. La parálisis es la inhabilidad
de moverse. es la invalidad de moverse. Este
hombre no podía moverse. Este hombre no podía trabajar.
Este hombre no podía venir a ningún lado, tenía que quedarse donde
estaba. Y así entonces somos todos nosotros
por naturaleza, somos paralíticos por el pecado. Es decir, no podemos
nosotros venir a Dios. Nadie puede venir a mí, dijo
el Señor Jesucristo. Está hablando de la de la muerte
del hombre en sus pecados. Muerte espiritual. No tiene habilidad. El hombre se jacta y piensa que
tiene habilidad de venir a Dios cuando le pegue la gana. Yo voy
a creer cuando me pegue la gana. Y muchos piensan que voy a esperar
hasta el último día de mi vida y luego me voy a arrepentir.
Pero mientras tanto, voy a estarme en la diversión y voy a estar
haciendo lo que yo quiera. Y al último día de mi vida, voy
a arrepentirme. No depende del que quiere. No
depende del que corre. Depende de Dios si tiene misericordia.
Él es misericordioso. Pero una persona no debe jactarse.
Y no debe jactarse del día de mañana. Hoy es el día de salvación. Pero el hombre dice la palabra
de Dios claramente que no puede. No puede y no quiere. El Señor
Jesucristo hablando a unos fariseos dijo, ustedes están leyendo las
escrituras Y ustedes creen que en hacer estas cosas, en cumplir
estos ritos y estas ceremonias, en acatarse a lo que dicen estas
cosas, ustedes piensan que en ellas, en hacer estas cosas,
tienen vida eterna. Pero ellas son las que dan testimonio
de mí y ustedes no quieren venir a mí. No es una invitación, está
declarando el Señor Jesucristo cuál es la condición del hombre.
El hombre no puede y el hombre no quiere venir al Señor Jesucristo. Está muerto en delitos y pecados. Eso es la parálisis. Todo hombre,
por naturaleza, desde la caída de nuestro padre Adán, el pecado
ha dejado al hombre incapacitado delante de Dios. La religión
falsa y la mentalidad del hombre piensa que el hombre puede cuando
quiere hacer su decisión. Yo voy a hacer mi decisión. Hablan
del libre albedrío del hombre. Esto es lo que encaja en la mentalidad
del hombre por naturaleza, su libre albedrío. Pero el albedrío
del hombre está esclavizado a su naturaleza corrupta. Está esclavizado
a su naturaleza corrupta. Ellos trajeron a este hombre.
Estos hombres trajeron a este hombre. Este hombre no podía
hacer nada por sí mismo. Y los hombres que trajeron, aquel
hombre no podía hacer algo por él tampoco. Pero sabían que podía
ser sanado. Ellos creyeron. El Señor Jesucristo
vio su fe de ellos. Vio la fe de estos hombres que
trajeron. Ellos creyeron que el Señor Jesucristo
podía sanarlo. Y también la fe del hombre en
dejar que lo traigan. Voy a hablar de esto en un momento.
Pero estaba hablando ahorita de que estos hombres no podían
sanar a este hombre. Pero trajeron a su amigo para
que sea sanado, para que sea salvo. Así también nosotros no
podemos sanar, no podemos salvar a nuestras amistades, a nuestros
hermanos, a nuestras hermanas. a nuestros padres, a nuestros
hijos, no podemos salvarlos. No tenemos poder de salvarnos
a nosotros mismos y no tenemos poder de salvar a otra persona.
Pero si creemos a Dios y creemos que Él es el Salvador y que Él
puede salvar, que Él tiene el poder y la autoridad de salvar,
podemos traerlos, podemos traerlos a estar bajo el sonido de la
palabra de Dios porque Él puede salvarlos. La fe viene por el
oír y oír la palabra de Dios. Ellos hicieron lo que ellos pudieron. Trajeron a este hombre paralítico
y lo pusieron delante del Señor Jesucristo. Y luego dice aquí,
y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico. Ahora, escuchen
esto, es muy importante. Nadie debe pensar que la fe de
ellos era la causa por el cual Cristo hizo esta obra. Nadie debe pensar que la fe del
hombre como que tuerce el brazo de Dios y Dios no tiene más que
pues hacer la obra. Yo estoy creyendo, yo tengo mucha
fe, estoy creyendo y como que ponen a Dios con la espalda en
la pared y tiene que hacer lo que el hombre. Ninguna manera.
La fe no contribuye. Nuestra fe no contribuye en la
obra de la salvación. Nosotros no traemos algo a la
mesa de la salvación. Dios lo hace todo. Aun la fe que nosotros tenemos
que nos causa venir al Señor Jesucristo para ser salvos por
la fe de Cristo, aun esa fe que nos causa venir a Cristo es don
de Dios. Es don de Dios que viene por
la palabra de Dios, misteriosamente, milagrosamente. Es decir, cuando
una persona viene a Cristo, Dios ya abrió en esa persona para
darle el querer, así como el hacer por su buena voluntad. La fe es don de Dios y la fe
viene por el oír. Pero una persona va a recibir,
por decir así, confirmación. Va a recibir así la seguridad. Es decir, una persona puede decir,
este hombre paralítico pudo haber dicho en su casa, yo creo que
Jesús puede sanarme. Yo creo que Jesús puede sanarme.
Yo creo que Jesús puede sanarme. Pudo decir eso hasta el día de
su muerte y no ser sanado. Él dijo, yo creo que Jesús puede
sanarme, llévenme a donde está ella. La persona que cree a Dios
va a venir al Señor Jesucristo. va a venir al Señor Jesucristo.
Eso es lo que hace la fe salvadora. La fe salvadora viene al Señor
Jesucristo para recibir de Cristo aquello que Él ya hizo. Él ya hizo la salvación. Él ya
hizo la salvación. El pecado del pueblo de Dios
no está. De hecho, Cristo es el Cordero
inmolado desde antes de la fundación del mundo. Así es que en la mente
y el propósito de Dios, Dios ya salvó a su pueblo desde que
él ordenó la salvación de su pueblo. Tiene que ser, porque
nada puede frustrar el propósito de Dios. Él es Dios. Si algo
pudiera frustrar el propósito y la voluntad de Dios, entonces
eso es Dios. Entienden lo que estoy diciendo?
Si hay algo más grande que Dios, algo más, alguien más poderoso
que Dios, sírvele a Él. Ahórale a Él. Pero no hay ninguno
más poder. No hay otro, dice Dios. No hay
otro Dios. No hay otro salvo. Mirad a mí
y sed salvos. Todos los términos de la tierra. Ahora voy a repetir eso. La fe
salvadora viene a Cristo Jesús. y viene a Cristo Jesús para recibir
de Cristo Jesús la salvación, la sanidad, la salvación y la
vida eterna. En otras palabras, cuando una
persona viene a Cristo Jesús es porque Dios ya le dio vida. No viene a Cristo Jesús para
que Dios le dé vida. No cree y después Dios le da
vida. Dios le da vida. La evidencia
de esta vida es que creen en el Señor Jesucristo. Y viene
el Señor Jesucristo. La fe viene al Señor Jesucristo. Quiero que vean esto. Esto está... Vamos a ver dos textos. Vamos
a ver primero en Juan capítulo 1. Juan 1, 12. Más a los que le
recibieron. Está hablando de... Versículo 10 dice, en el mundo
estaba y el mundo por él fue hecho y el mundo no le conoció.
Y a los suyos vino y los suyos no le recibieron. Mas a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados
de sangre y de voluntad de carne y de voluntad de varón, sino
de Dios. Los que creen en su nombre son
engendrados. Es por eso que creen. Es por eso que creen. De otra
manera, tu fe viene a ser obra. En otra manera, la fe viene a
ser una obra. Y piensa la persona, bueno, yo
ya creí a Dios, entonces Dios tiene que salvarme. No, lo que
estoy diciendo es que nosotros no traemos ni nuestra fe a la
mesa. Él da todo. Vean otro texto. Está en Primera de Juan. Primera de Juan
capítulo 5. Versículo dice, todo aquel que
cree que Jesús es el Cristo, lean conmigo, Todo aquel que
crea que Jesús es el Cristo va a nacer de Dios. ¿Lo leí bien? No lo leí bien, ¿verdad? Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo va a nacer de Dios. Dios le va a dar vida. No. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo es nacido de Dios. Es por eso que cree. Porque es
nacido de Dios. Dios le ha hecho nacer, ¿cómo? ¿Cómo nace una persona de Dios? Por la palabra de Dios. El Espíritu
Santo, nos dice en Juan capítulo tres, el Espíritu Santo mueve
misteriosamente y juntamente con la palabra de Dios proclamada
cuando el Señor Jesucristo habla en la predicación. Este hombre
está hablando. Este hombre pecador, este hombre
que es polvo que tienen delante de ustedes está hablando. Pero
si Dios les habla, si Dios utiliza esta garganta para hablarles
a su alma, viene la hora y ahora es cuando los muertos oirán la
voz del Hijo de Dios y los que lo hieran vivirán. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo es nacido de Dios, y todo aquel que ama al que entró,
ama también al que ha sido engendrado por él. Bueno, como dije aquí,
otra vez regresando a nuestro texto en Mateo, no es que el
Señor Jesucristo vio la fe de ellos, y luego porque vio la
fe de ellos, entonces tuvo que hacer esto. Él es el que le dio
la fe. Él es el autor de esa fe. Él
es el consumador de esta fe. Dice aquí, el Señor Jesucristo
le dijo, ten ánimo, ten ánimo. Qué bendición es oír la palabra
de Dios. Cuando una persona cree a Dios,
cuando una persona cree a Dios, cree el testimonio de Dios. La primera cosa que nos que nos
encanta oír es la voz del Señor Jesucristo que te dice ten ánimo.
Es decir, no temas. El principio de la sabiduría
es el temor de Dios. Pero todos los hombres no temen
a Dios. Por naturaleza no temen a Dios, dice Romanos 3, versículo
18. No hay temor de Dios delante
de sus ojos. Oyen lo que Dios dice, oyen de
la santidad de Dios, oyen de la justicia de Dios, ven a Cristo
Jesús en la cruz del Calvario y dicen eso a mí que cuando Dios
ya mostró que él no va a perdonar el pecado donde quiera que sea
hallado. Y si Dios trató con su hijo de
esa manera, cuando el pecado de su pueblo fue hallado en él
y lo colgó en un madero, ¿qué va a hacer contigo, qué va a
hacer conmigo si nos halla en nuestros pecados? Así trató a
su hijo amado. Pero el hombre dice, ¿a mí qué?
Eso no me importa. No tiene temor de Dios. Sabe
que Dios es justo. Sabe que Dios va a castigar el
pecado donde quiera que sea alguien. Hay testimonio de eso por doquier. La muerte es por causa del pecado. Pero dicen, ¿a mí qué? Y cuando
oyen del amor de Dios, que Dios en amor envió a su Hijo al mundo
para que todo aquel que en él crea no se pierda, más tenga
vida eterna. Eso dicen, bueno. eso a mí que
no hay temor de Dios delante de sus ojos pero cuando una persona
cuando Dios obra en el corazón de una persona lo primero que
hace es le pone el temor de Dios en su corazón y teme porque sabe
quién es hay de mí yo soy pecador hay de mí no lo sabía yo antes
pero yo sé que si Dios me trata como debo ser tratado me va a
poner el infierno por toda la eternidad el infierno va a ser
suficiente para pagar mis rebeliones hay de mí pero cuando Dios pone
ese temor en el corazón de su pueblo viene con el evangelio
y le dice no temas solamente a los que temen le dicen no temas
solamente a los que temen Les dice, no temas. Y la razón del
por qué no debes temer al pueblo de Dios, aquellos que temen a
Dios. La razón es porque el Señor Jesucristo
dice, tus pecados te son perdonados. Bienaventurado el varón, dice
la palabra. Bendito ese hombre, esa mujer
a quien Dios no inculpa de pecado. ¿A quién le culpó el pecado de
ese hombre? A su hijo, el Señor Jesucristo, el sustituto. Bendito
es ese hombre, bienaventurado de Dios. Ten ánimo, tus pecados te son
perdonados. ¿Cuántos pecados? Todos tus pecados
te son perdonados. Como perdona, Él es Dios. Él es Dios. El Señor Jesucristo
es Dios manifestado en la carne. Jehová, el eterno Hijo de Dios. ¿Cómo perdona a Dios pecados? ¿Cómo es posible? Aquí está el
evangelio. Aquí está descrito específicamente
el evangelio de la gloria de Dios. ¿Cómo es que Dios puede
perdonar pecados? Si conoces quién es Dios, que
Dios es santo. Dice la palabra de Dios, santo,
santo, santo. separado de todos. Es tan santo
que no puede mirar la iniquidad. El pecado no puede estar en su
presencia. Así es santo Dios. Tan santo que cuando el pecado
de su pueblo fue hallado en su hijo amado, Dios le volvió la
espalda y desamparó a su hijo allá en la Cruz del Calvario.
Dios es santo. ¿Cómo va a perdonar Dios pecados
de hombres? ¿Cómo va a perdonar a esa persona
sin manchar su propia justicia? ¿Acaso Dios toma el pecado del
hombre y lo barre debajo de la alfombra? Voy a pretender que
no está allá. Así es como hacen los hombres.
¿Y quién sufre? La justicia e impunidad. no va castigado el culpable.
Dios no puede tratar de esa manera con el pecado, o deja de ser
Dios, o deja de ser santo. ¿Cómo es que Dios perdona el
pecado? Únicamente por medio del sacrificio
del Señor Jesucristo. En Cristo Jesús Dios castigó
el pecado de su pueblo. Dios tomó, nos dice la palabra
de Dios en Segunda Corintios capítulo cinco, que al que no
conoció, Segunda Corintios cinco veintiuno, que al que no conoció
pecado por nosotros lo hizo pecado. Dios tomó el pecado de su pueblo
y lo puso en su hijo. Él fue hecho pecado por nosotros. segundo Corintios cinco veintiuno
al que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado esto
es algo que Dios hizo él tomó como nuestro sustituto el Señor
Jesucristo tomó el pecado de su pueblo de aquellos que Dios
el Padre le dio de aquellos que él amó con amor eterno y él llevó
ese pecado de su pueblo en su Y es ahí donde la justicia divina
descargó toda su ira en contra del pecado. Él murió, el inocente
por el culpable, él siendo culpable en ese momento. Pero él no hizo
pecado, él no tuvo pecado, pero él fue hecho pecado para que
nosotros seamos hechos la justicia de Dios. en él. La justicia,
la obediencia, la rectitud del Señor Jesucristo, su obediencia
como hombre a la santa ley de Dios, todos sus días aquí en
la tierra, desde la cuna hasta la cruz. Él obedeció a Dios su
Padre, estableció rectitud como hombre. Dios el Padre dijo de
él, este es mi hijo amado en quien tengo complacencia a él
oí. La ley nunca fue dada para que
tú la obedezcas, no la puedes obedecer. La única cosa que puede
hacer la ley es maldecirte, es condenarte, porque no lo puedes
cumplir a perfección. Dios requiere perfección. Esa perfección que Él requiere,
Él ya lo ha proveído en su Hijo, el Señor Jesucristo. Su nombre
es Jehová, proveerá. Ven Romanos capítulo 3. ¿Cómo
puede perdonar el Señor Jesucristo ¿Cómo puede perdonar Dios el
pecado? Dice versículo 19 después de
hablar del versículo 10 al versículo 18 de la condición nuestra la
condición nuestra por el pecado dice versículo 19 Romanos 3 19
pero sabemos que todo lo que la ley dice todo lo que los diez
mandamientos dicen. Lo dicen a los que están bajo
la ley, es decir, a nosotros. Todos nosotros nacemos en este
mundo bajo esa ley. Esa ley tiene una demanda de
nosotros. Dios requiere obediencia de cada
uno de nosotros. Amor perfecto a Dios por toda
tu vida. Amarás a tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. amaras a tu
prójimo como a ti mismo. Estas son las dos leyes en las
cuales están resumidos todos los diez mandamientos. Sabemos que todo lo que la ley
dice, lo dice con este propósito. Lo dicen los que están bajo la
ley para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios, no bajo la salvación de Dios, bajo el juicio de Dios. Tapa la boca, cierra la boca. No tienes nada que decir, eres
culpable delante de Dios. Yo soy culpable, tú eres culpable. Ofender en un punto es ofender
en los diez, ¿verdad? Ya que por las obras de la ley,
cualquier obra que una persona haga que trate de justificarse
delante de Dios, eso lo condena. Lo condena. Por las obras de
la ley, ningún ser humano será justificado delante de Dios.
así puedes justificarte delante de los hombres porque los hombres
solamente vemos lo que está afuera Dios ve el corazón nadie será
justificado delante de él porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado pero ahora en el evangelio vamos a hablar de cómo es que
Dios perdona pecados Pero ahora, aparte de la ley, es decir, aparte
de que tú tengas que cumplir la ley, se ha manifestado la
justicia de Dios. Ahí está lo que estamos hablando,
cómo es que Dios en justicia puede decir, te perdono, sin
manchar su propia ley, sin manchar su propia santidad. Estamos hablando
de la justicia de Dios. Ahora la parte de la ley se ha
manifestado, se ha revelado la justicia de Dios testificada
en el Antiguo Testamento por la ley de los profetas. Es lo
que el mismo evangelio estamos predicando, no es otro. La justicia
de Dios, dice, por medio de la fe en Jesucristo. La justicia
de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Ahora quiero que
vean Gálatas, mantenga su lugar allá en Romanos, quiero que vean
Gálatas capítulo 2. Aquí va a haber una ampliación,
una explicación de esta fe en el Señor Jesucristo. En Gálatas
capítulo 2, versículo 16. Gálatas 2, 16 dice, sabiendo
que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino
por la fe de Jesucristo. ¿Cómo es justificado? Por la
fe de Jesucristo. Es decir, Jesucristo, como hombre,
Él obedeció a Dios. Él agradó a Dios. La fe de Él,
esta es la fe que nos salva. La fe de Él, nuestra fe es como
una coladera. Creemos y también dudamos. Creemos
y también tenemos temores. ¿Qué es duda y temor? Es incredulidad. Juntamente con nuestra fe está
la incredulidad. ¿Cómo está eso? No es nuestra
fe en sí la que nos salva, es la fe del Señor Jesucristo. Es
lo que dice el texto. No somos justificados por las
obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo en su obra aquí
en la tierra. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo. Ahí está tu fe en Cristo. Ahí
está tu fe en Cristo. Es decir, nadie es salvo aparte
de creer en Cristo, de confiar en Él. Nosotros hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo y no por
las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie
será justificado. cómo somos salvos por la fe de
Jesucristo creyendo en el Señor Jesucristo ahora regresa a Romanos
capítulo 3 donde estábamos leyendo quiero terminar aquí de leer
esto que estaba estoy diciendo cómo es que Dios perdona pecados
en Romanos capítulo 3 nos dice Dice, la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo para todos. Esta justicia que
es del Señor Jesucristo, esta justicia de Dios es para todos
los que creen en Cristo. Esta justicia es imputada, puesta
a la cuenta. La justicia, la obediencia, la
rectitud, la vida del Señor Jesucristo. Lee Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
La vida del Señor Jesucristo es mi vida. La vida del Señor
Jesucristo es tu vida si tú crees a Dios. Esa es la vida que Dios
mira. La vida perfecta del Señor Jesucristo. La obediencia perfecta. la fe
del Señor Jesucristo para todos los que creen en él porque no
hay diferencia por cuanto todos judíos y gentiles pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios siendo justificados gratuitamente
esta palabra significa sin causa es gratis también pero esta palabra
gratuita significa sin causa es decir Dios no miró en el futuro
para ver que tú ibas a aceptarlo y porque vio que tú ibas a aceptarlo
entonces te escogió eso Dios está recompensando, esas obras
dice siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención
que es en Cristo Jesús es decir a Él le costó que le costó el
precio de la redención Cristo Jesús nos redimió nos redimió
de la maldición de la ley hecho pecado por nosotros. Él nos redimió,
la ley tenía una demanda sobre nosotros diciendo, maldito es
todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas en la
ley para hacerlas. La ley tenía una demanda de nosotros. Pero él nos redimió de esa maldición
de la ley cuando él fue hecho maldición por nosotros, colgado
en un madero, separado de Dios y la tierra, hecho maldición
por nosotros. No hay diferencia, todos pecaron
y quedaron destituidos de la gloria, siendo justificados gratuitamente
por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. La justificación
nuestra es por medio de la obra del Señor Jesucristo. su obediencia,
su sangre preciosa, quita el pecado de su pueblo. Su obediencia
es nuestra justicia. Dice versículo veinticinco, a
quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre
para manifestar la justicia de Dios, su justicia, a causa de
haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados. Es decir,
los pecados en el Antiguo Testamento cada año se hacía un sacrificio
y Dios estaba pasando por alto en su paciencia los pecados.
Esos sacrificios que se ofrecieron en el Antiguo Testamento nunca
quitaron un pecado, nunca quitaron un pecado. El sacerdote entraba
y hacía este, Dios estaba predicando por medio de estas figuras. por
medio de estos emblemas hasta la venida del Señor Jesucristo
cuando cumplió todas esas figuras, cumplió todas esas promesas y
ya no necesitamos esas figuras, ya tenemos la realidad Cristo
Jesús. pero Dios puso como propiciación
por medio de la fe en su sangre para manifestar la justicia de
Dios a causa de pasar por alto su paciencia, los pecados pasados
con la mira, con este propósito, este meta de manifestar en este
tiempo Dios está manifestando su justicia a fin de que él sea
el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Ahí
está justificado Dios. Ahí está justificado Dios en
la muerte del Señor Jesucristo. Cuando Él perdona a un pecador,
lo perdona porque Cristo Jesús pagó por sus pecados. Esa es
la manera que Dios lo hace y sigue siendo Dios. Ahora regresemos
a nuestro texto. Le dijo, tus pecados te son perdonados. Qué dulce es oír en el Evangelio
tus pecados te son perdonados no olvides contar sus beneficios
y el primero que se menciona él es quien perdona todos tus
pecados él perdona qué precioso es esto y luego le dijo dijo
entonces a estos hombres estos hombres estaban pensando ellos
solamente veían a cristo como un hombre y ellos estaban pensando
Y su razonamiento es correcto. Porque cuando oigas a un sacerdote
decir al hombre, absolvote, yo te absolvo, esa persona está
blasfemando. Cuando oigas a una persona, a
un hombre decir, yo te absolvo de tus pecados, esa persona está
blasfemando. Y es lo que estos hombres, ellos
estaban pensando, Jesús es un hombre. Ellos veían a Jesús y
lo veían únicamente como un hombre. Y cuando Él dijo, tus pecados
te son perdonados, ellos dijeron, wow, está blasfemando a este
hombre porque está diciendo que sus pecados son perdonados. ¿Y
solamente Dios tiene derecho de hacer esto? Hermano, o sea,
si yo te ofendo y yo cometí una ofensa contra ti y luego viene
el hermano Eduardo y me dice, no te preocupes, no te preocupes.
Yo diría, espérate, espérate. Eduardo, tú no tienes nada que
decir aquí porque tú me ofendiste, él me ofendió a mí. El único
que tiene derecho es Dios. el único que puede perdonar pecados.
Ahora el Señor Jesucristo, sabiendo porque Él es Dios, Él conoce
todos los pensamientos, no solamente de las personas que estaban aquí,
Él conoce los pensamientos de cada uno que estamos aquí. Él
sabe los pensamientos que está cruzando nuestra mente. Él conociendo los pensamientos
de ellos, Y dice, ¿por qué pensáis mal en vuestros corazones? Ni
siquiera lo dijeron en voz alta. Simplemente lo estaban pensando.
Y les dijo, ¿qué es más fácil decir? ¿Los pecados te son perdonados? O decir, levántate y anda. Primeramente,
para Dios no hay nada difícil. O no hay nada más fácil. Para
Dios no hay nada difícil. El mismo que puede decir, levántate
y toma tu lecho y anda, es el mismo que puede decir, tus pecados
te son perdonados. Pero ellos no sabían que él era
Cristo, que él era Dios. Pero hablando como hombres, es
más fácil decir, tus pecados te son perdonados. ¿No es así? Es más fácil decir. Las palabras
son baratas. Una persona te puede decir, tus
pecados te son perdonados. Pero, ¿qué tal darte un nuevo
corazón? ¿Qué tal darte una nueva vida? El hombre no puede hacer eso. Los sacerdotes dicen, tus pecados
te son perdonados. Está barato eso. ¿Pero se perdona
el pecado? No. Solamente Cristo Jesús, el
juez, puede perdonar pecados. Y solamente ya vimos cómo por
su sangre. Pero ellos pensaron, está blasfemando.
Y el Señor Jesucristo le dijo, ¿qué es más fácil, decir tus
pecados te son perdonados o levántate, toma tu lecho y anda? Bueno,
hablando como hombre es más fácil decir tus pecados te son perdonados,
porque después de todo no se ve. No se ve. Pero cuando una persona dice,
levántate, toma tu lecho y anda, Tiene que respaldarlo con poder,
¿no es así? Dice, levántate, toma tu lecho
y anda. Este hombre paralítico había
tratado de levantarse muchas veces y no podía. Pero cuando
el Señor Jesucristo le dice, levántate, cuando el Señor Jesucristo
llama a su pueblo y dice, ven a mí, su pueblo va a venir a
él. Él es el que con poder llama
a su pueblo. ¿Qué es más fácil? Y Dios dice,
versículo seis, para que ustedes sepan, para que ustedes sepan
que el Hijo del Hombre, está hablando de sí mismo, tiene potestad
en la tierra, aquí y ahora. Yo tengo potestad aquí y ahora
de perdonar pecados. ¿Por qué? Porque Él es Dios. el pecado es cometido contra
él es el juez de todo el universo y cuando él dice para que ustedes
sepan que yo tengo poder para perdonar pecados aquí y ahora
le dice al paralítico levántate toma tu lecho y anda juntamente
con esa palabra salió poder verdad al igual que cuando el señor
Jesucristo le dijo tus pecados te son perdonados Cuando él dijo,
tus pecados son perdonados, fue porque sus pecados eran perdonados. Y luego dice, entonces él se
levantó y fue a su casa. Se levantó y tomó su lecho. Dios le dio fuerza. No solamente,
imagínate, hay una cosa que se llama, ¿cómo se dice? Cuando el músculo se atrofia. paralíticos, se atrofia el músculo
y necesitan que los médicos le den terapia, verdad, terapia
para que puedan recuperar músculo y que puedan moverse. Cuando
el Señor Jesucristo dijo, levántate, toma tu lecho y anda, este hombre
no necesitó terapia. Se levantó, agarró su cama y
salió. Y dice que al ver la gente, la
gente al verlo se maravilló y glorificó a Dios que había dado tal potestad
a los hombres. Nos dice allá en el libro de
Lucas capítulo 5 que, bueno, vieron esto, ellos dijeron, hemos
visto, hoy hemos visto maravillas. Y nosotros hoy en día vemos maravillas. la maravilla de Dios, cuando
Dios hace que una persona que está muerto en delitos y pecados
pueda venir a Dios. Cuando Dios hace que una persona
que está ciego por naturaleza pueda ver la gloria de Dios. Cuando una persona que por naturaleza
odia al Señor Jesucristo, es enemigo en su corazón, esa persona
se vuelve amoroso, ama al Señor Jesucristo. Es milagro de Dios. Y cada vez que nosotros vemos
esto, decimos, eres una maravilla, es maravilla de Dios. Que Dios
haya puesto eso, haya hecho este cambio en ti. Ahora tú vienes
al Señor Jesucristo y glorificas a Él. Bueno, ¿quién puede perdonar
pecados? Solamente el Señor Jesucristo. Ya vimos cómo. Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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