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Greg Elmquist

Sustitucion

Isaiah 53
Greg Elmquist March, 8 2015 Video & Audio
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100%
Bueno, es un privilegio para
nosotros en esta mañana tener al pastor Gregorio, Greg Elmquist,
de Orlando, Florida. Lo conozco de hace 18 años. Pastor de la iglesia en Orlando,
Florida. Fiel ministro del Evangelio.
Él ha estado aquí en varias ocasiones. Para algunos de ustedes es la
primera vez que le van a oír, pero yo sé que va a ser de gran
bendición. Si alguien llega tarde, por favor
hagan lo que puedan para ayudar. Y voy a pedir a una hermana que
ayude a la hermana que está ahí atrás. Si hay alguna voluntaria,
por favor. Sí, por favor, ayude en lo que
pueda, si necesita. Ahí tú vas a ver cuando vayas
allá qué es lo que necesita. Por favor, gracias. Greg, it's
good to have you here. Brother, you come and preach to us. Why don't you use the
microphone and I'll just... I've got this one right here. Buenos días. Quiero agradecer a su pastor
por permitirme a mí predicar en esta mañana. Conocí a Cody como hace 18 años. Y lo considero como uno de mis
más queridos amigos en todo el mundo. Estamos muy agradecidos de poder
estar aquí. Me gustaría tratar de traer un
mensaje esta mañana de Isaías, capítulo 53. Ahora, el título
de este mensaje es, ¿Necesitas tú un substituto? Generalmente,
cuando usamos la palabra sustituto significa algo menos que lo original. Queremos dar a entender algo
que es menos que lo original. Si eres un substituto en deportes,
no eres tan bueno como el primero que salió. Y si eres un substituto, maestro,
substituto en la escuela, generalmente hablando, no es tan bueno como
el verdadero maestro. Tal vez lea una receta de comida
y dice, bueno, si no tienes crema, puedes usar media crema. Cuando
hablamos de nuestro Señor Jesucristo como nuestro sustituto, En ninguna manera estamos insinuando
que Él es menos, sino al contrario, Él es infinitamente mayor o más
que nosotros. Ahora tenemos unas palabras que
utilizamos para describir el Evangelio. La verdad sobre esta palabra
está sobre cada página de las Escrituras. Pero la palabra misma no se encuentra
en la Palabra de Dios. Hablamos de nuestro Dios, que
Él es soberano. Él gobierna sobre todos los ejércitos
del cielo y sobre todos los habitantes de la tierra. Él es soberano
en la creación. Él es soberano en la providencia. Él es soberano en la salvación. Aún así, la palabra soberano
no se encuentra en la Biblia. Pero la verdad de la soberanía
está sobre cada página de la Biblia. Usamos la palabra depravación
para hablar de nuestra condición. Dejándonos a nosotros mismos,
no somos nada más que puro pecado delante de Dios. Completamente, totalmente depravado. Y aún así, la palabra depravado
no se encuentra en la palabra de Dios. Toda página de la palabra de
Dios, especialmente Isaías, capítulo 53, habla de la verdad gloriosa de
nuestro Señor Jesucristo, que Él es nuestro sustituto. Si al
Señor, si a Dios le agrada darnos a nosotros fe, en Cristo Jesús, nuestro sustituto. Entonces habremos entendido la
verdad del Evangelio. Pero la palabra sustituto, así
como está, no se haya en la Palabra de Dios. Isaías, capítulo 53,
versículo 1. El profeta comienza haciendo
una pregunta, ¿Quién ha creído nuestro reporte o nuestro anuncio? Todo creyente y todo predicador
está cargado con esta pregunta. Queremos nosotros que los hombres
crean, y luego pocos son los que crean. Y luego contesta esa pregunta
en el final de ese versículo. cuando Él dice sobre aquellos
a quienes el brazo de Jehová es manifestado. El Señor Jesucristo
es descrito en este pasaje de las Escrituras como el brazo
poderoso a diestro de Dios. Él es nuestro substituto. Y Su
trabajo de redempción es nuestro substituto. Su obra de redención
es nuestra sustitución. ¿Necesitas tú un sustituto delante
de Dios? Uno que es capaz de pararse en
tu lugar y que se represente a sí mismo
de parte tuya. No hay aceptación delante de
Dios sin estar en ese sustituto. ¿Tienes un sustituto? ¿Tienes un abogado con Dios el
Padre? Uno que no sea tú mismo. Uno
con quien Dios el Padre está agradado. Hay dos palabras que
resumen el Evangelio. Hay dos palabras que resumen
el Evangelio. Substitución y satisfacción. Hay solamente uno con quien Dios
está satisfecho. Y Él es el sustituto de los pecadores. Está descrito aquí en nuestro
texto. El Señor Jesucristo subió delante
de Dios el Padre. Luego dice que no hay parecer
en él, ni hermosura, que nosotros seamos atraídos a él. Él es despreciado y desechado
de los hombres. El hombre que es dejado a sí
mismo odia a Cristo. Tal vez diga una persona, bueno,
yo nunca he odiado a Cristo. Pero eso no es lo que dice Dios. Cuando un matrimonio está teniendo
dificultades o problemas, a menudo esa afección se convierte en
enojo. muchas veces ese afecto se vuelve
en enojo, ira. Y ese enojo se expresa muy malo. Pero yo sé que si todavía hay
algo de enojo en esa relación, hay esperanza de restaurar esa
relación. Pero cuando un hombre y una mujer cuando ya no tienen ningún interés
el uno por el otro, entonces no hay recuperación allá. Si nunca has sentido enojo en
tu corazón en contra de Dios, Sabe esto, que tu relación con
Él es peor, y que no te importaba. Éramos indiferentes a Cristo. No teníamos deseo para Él. No
lo estimamos a Él. Él no tenía hermosura para nosotros. Esa es la condición natural del
hombre. Es así como nosotros venimos
al mundo. Y hasta que el Señor le agrade
revelarse a nosotros, esa es nuestra relación con Dios. Y nuestra indiferencia hacia
Él, así como en un matrimonio, es peor que nosotros levantemos el puño al cielo y
insultemos a Dios. Esto es lo que dice Dios que
es nuestra relación con Él. Pero a pesar de que nosotros
éramos indiferentes hacia Él, pero a pesar de que nosotros
no teníamos amor hacia Él, Él continúa diciendo, Seguramente
nació nuestras enfermedades y llevó nuestros dolores. La palabra enfermedades aquí
significa enfermedades. Tiene que ver con la enfermedad
de nuestro pecado. La palabra dolor aquí tiene que
ver con dolor. Y el Señor Jesucristo llevó esto
en su cuerpo allá en la cruz del Calvario. Él es un sustituto
que cargó. Así como Samson que llevó las
puertas de la ciudad de los Filisteos. Y como el hombre fuerte, él sacó
esas puertas para que Israel tuviera victoria. Así también nuestro Señor Jesucristo
es el hombre fuerte. Él cargó en Su cuerpo nuestros
pecados, nuestras enfermedades, nuestros dolores. Él dice, venid a mí, todos ustedes
que trabajan y están cargados. Tomad mi yugo sobre vosotros. Aprended de mí, porque yo soy
manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera
mi carga. el peso del pecado que Él cargó
allá en la cruz del Calvario, no es una pesa ligera, no algo
fácil, pero Él cargó esto por nosotros, para que en Él, nosotros
no tengamos que sufrir la ira de Dios. Aarón, como el sumo
sacerdote, llevó Éfod, Y sobre ese efo tenía doce piedras, seis
sobre cada hombro. Cada una de esas piedras tenía
uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Y la Escritura nos dice que Él
cargó los nombres del pueblo de Dios delante del Señor sobre
sus hombros. El Señor Jesucristo es un sustituto
que carga, que cargó. Cuando Él fue a la cruz, Él cargó el nombre de todos Sus
escogidos. Y cuando Él regresó allá a la
gloria, Él llevó consigo los nombres de aquellos por los cuales
Él vivió y murió. Él llevó nuestras enfermedades
y sufrió nuestros dolores. Vean lo que dice el versículo
cinco. No sólo es el Señor Jesucristo un sustituto cargado, pero aquí
Dios nos dice que Él también es un sustituto molido. Él fue
herido por nuestras rebeliones o transgresiones, y fue molido
por nuestros pecados. Dios le dijo a nuestro padre,
Adán, en el día que comieres, ciertamente morirás. Las escrituras nos declaran que
la paga por el pecado es la muerte. Y sin el derramamiento de sangre,
no hay remisión de pecados. Cuando fue molido o muerto nuestro Señor
Jesucristo como el sustituto de pecadores. ¿Cuándo llegó a
ser Él nuestro sustituto? Las escrituras nos declaran que
Él es el Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo
antes de que Adán pecara Dios proveo un sustituto en el pacto
de gracia establecido por Dios antes de
que el tiempo comenzara Dios proveo a su hijo como sustituto Cuando el Señor Jesucristo calgó
en la cruz del Calvario, Él fue herido por nuestras transgresiones. Él fue molido por nuestros pecados. Pídele a Dios que si tú eres
uno de estos, nuestros. Él no murió por todos. Él murió
por su pueblo. Él murió por aquellos que Dios
había puesto en su nombre en el libro de vida del Cordero
antes de la fundación del pueblo. Yo quiero estar seguro que yo
soy uno de esos números de los escogidos. Cuando Juan vio al Señor Jesucristo
allá en la gloria, él dijo que lo vio parado entre
los ancianos como un cordero que había sido inmolado. por toda la eternidad, vamos a ver las heridas de nuestro
Señor Jesucristo como el Cordero de Dios que fue inmolado por
nuestras transgresiones. Y vamos a saber que Él fue molido
por nuestras iniquidades, por nuestros pecados. No hay mayor
amor que éste, que él puso su vida por sus amigos. Es el Señor
Jesucristo tu sustituto delante de Dios? Ven conmigo en versículo
6. No podemos dejar versículo 5
antes de tratar con este asunto de ser sanados. Lo que hizo nuestro Señor Jesucristo
en la cruz del Calvario no era una oferta de salvación. No era una atentado para tratar de salvar.
Dios dice que por su llaga fuimos nosotros curados. Es una obra completa de salvación. Cuando Él inclinó su rostro y
dijo consumado es, Todo lo que es necesario para
satisfacer la justicia de Dios fue cumplido en la obra sustitutiva
del Señor Jesucristo. No hay nada que añadirle a ello. No podemos quitarle nada de ello. ¿Cómo puedo saber si Él es mi
sustituto? Porque Dios me ha dado la fe
de confiar en Cristo solo para mi salvación. para confiar en
Cristo Jesús únicamente para toda mi salvación. No estoy mirando a ningún otro
lado. No estoy tratando de añadir a
lo que Él logró. Yo creo que por Su llaga yo soy
sanado. Vean lo que dice el versículo
6. Todos nosotros nos descarriamos
como ovejas. Hay un camino que le parece bien
al hombre. El camino del libre albedrío le
parece bien al hombre. Pero Dios dice que no depende
del que quiera. La voluntad del hombre está atada
a su naturaleza. Venir a Cristo no es una elección
del hombre. Cuando el Señor alimentó a los
cinco mil, La Escritura dice que después de haberse comido,
todos se fueron. Y Él preguntó a los discípulos, ¿ustedes también se van a ir?
Y Pedro dijo, Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes las palabras de
vida eterna. Y nosotros sabemos y estamos
seguros que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Lo
que Pedro estaba diciendo es que no tenemos en ningún otro
lado que ir. No estamos aquí porque escogimos
estar aquí. Estamos aquí porque tú nos has
encerrado a ti mismo. El camino del libre albedrío
le parece bien al hombre, pero en el final ese camino conduce
a la muerte. Todos nosotros como ovejas nos
descarriamos. El camino de las buenas obras
le parece bien al hombre. Seguramente si soy suficientemente
bueno, Dios va a estar agradado conmigo. Si yo hago lo mejor que puedo,
Dios va a estar contento conmigo. Es el camino de las ovejas que
se han descarriado. Dios no está agradado con lo
mejor que nosotros hacemos. Él no está satisfecho con nosotros. Dios está satisfecho con el Señor
Jesucristo. Él es nuestro sustituto. Hay
un camino que parece bien al hombre, pero ese camino de libre
albedrío, ese camino de las buenas obras, es el camino de la muerte. Todos nosotros nos descarriamos
como ovejas. Cada cual se apartó su camino. Y decimos, bueno, esto es lo
que yo creo. No importa lo que tú crees. No
importa lo que yo creo. Lo único que importa es qué es
lo que dice Dios. Y esto es lo que dice Dios. Jehová
cargó en Él el pecado de todos nosotros. El Señor Jesucristo es un sustituto
castigado por Dios. Nos dice en versículo 10 que
Jehová quiso quebrantarlo. Fue Dios el Padre que puso al
Señor Jesucristo a muerte en la cruz del Calvario. cuando Dios el Padre miró desde
el cielo y vio al Señor Jesucristo allá como el sustituto de pecadores. No tenía otra sino clavar la
espada de su justicia en el corazón de su Hijo. Eso era lo que estaba orando
el Señor Jesucristo en el huerto de Getsemaní. cuando Él sudó
grandes gotas de sangre. Y Él dijo, Padre, si hay alguna
manera que esta copa pase de mí. Usted y yo somos tan acostumbrados
al pecado que no nos molesta mucho. Pero el Señor Jesucristo nunca
conoció el pecado. Pero aún así, como el sustituto
de pecadores, él cargó nuestro pecado y él tomó la copa de la
ira de Dios. Dios lo puso a la muerte. Cuando Abraham tomó a Isaac sobre
el monte para sacrificarlo allá, Isaac le dijo a su padre, padre
aquí está la madera en leña y aquí está el fuego. ¿Pero dónde está
el sacrificio? Y Abraham le dijo a su hijo,
Dios se proveerá el sacrificio. Dios va a hacer la provisión. Dios se va a proveer a sí mismo como
el sacrificio. Y Dios va a proveer el sacrificio
para sí mismo. Y es exactamente lo que ocurrió
allá en la cruz del Calvario. Jehová cargó en Él el pecado
de todos nosotros. Dios hizo que Él, el que no conoció
pecado, sea hecho pecado por nosotros, para que nosotros seamos
hechos la justicia de Dios en Él. El Señor Jesucristo es un sustituto
que carga. Es un sustituto molido. Es un sustituto castigado por
Dios. El versículo 7 nos dice que Él
fue un sustituto silencioso. Él fue afligido, angustiado y
afligido no abrió su boca. Seguimos leyendo versículo 7.
Como cordero fue llevado el matadero y como oveja delante de sus trasgiladores
embudeció y no abrió su boca. Si tú estás parado delante de
un juez Y toda la evidencia es contra
ti. Y está claro a todos que tú eres
culpable. No tienes ninguna defensa. Callas
la boca. El Señor Jesucristo estaba delante
de Dios el Padre, culpable por nuestros pecados. Él no abrió su boca porque no
tenía defensa. Él no abrió su boca porque era
sumiso al Dios el Padre. Dios nos dice en Salmo 51, los
sacrificios de Dios son un espíritu quebrantado, un corazón contrito y quebrantado. Eso es
lo que Dios no desprecia. El Padre aceptó al Señor Jesucristo
porque Él tenía un espíritu quebrantado delante de Dios. Él tenía el
corazón contrito y humillado. Él no abrió su boca. Él no ofreció
ninguna defensa. Y Él no ofreció ninguna oposición
a Dios el Padre. ¿Por qué? Las Escrituras nos
dicen que aquellos que son separados de Dios por toda la eternidad,
que están bajo la ira de Dios allá en el infierno, llorando y crujiendo los dientes. Yo no quiero ser parte de ese
grupo. La única esperanza que yo tengo
de escapar de ese juicio es de tener un sustituto silencioso
delante de Dios, uno que fue voluntariosamente a la cruz. Las escrituras nos dicen que
ningún hombre le tomó o quitó la vida a Él. Él la puso voluntariosamente
por sus ovejas. ¡Qué sustituto! Salmo 32 nos dice que cuando
Él cayó, mis huesos se envejecieron todo el día. Se agravó sobre
mí tu mano. Y sus huesos se envejecieron
delante de Dios. ¿Por qué? Para cargar el peso de la ira
de Dios. Para que nosotros no estemos
con aquellos que están llorando y crujiendo los dientes. Leemos de algunas de las batallas
que Israel tuvo con sus enemigos en el Antiguo Testamento. Y hay varias ocasiones donde
nos relata que Dios envió un ángel para destruir los ejércitos
completos del enemigo. ¿Cuántos ángeles hay en la gloria? ¿Qué estaban haciendo ellos cuando
el Señor Jesucristo estaba colgado? Yo creo que yo sé lo que estaban
ellos haciendo. Estaban parados sobre el precipicio
de la gloria. No podían entender lo que su
Maestro estaba haciendo. No podían entender lo que estaba
haciendo su Señor. Ellos no son pecadores. Tenían
sus espadas desenvainadas. Estaban listos para cuando su
Dios, con que Él clamara una palabra a ellos, que vengan y
le liberen a Él, y que maten a toda la humanidad. Pero Él
no abrió su boca. Él fue un sustituto silencioso. Él dijo, yo puedo llamar una
legión de ángeles, pero él no lo hizo. No hay mayor amor que este, que
un hombre ponga su vida por sus amigos. El Señor Jesucristo es un sustituto
hecho pecado. Hay tres imputaciones de las
que se habla en las escrituras. Cuando nuestro padre Adán cayó. Nosotros estábamos en Él. Nosotros morimos en nuestro Padre
Adán. Su culpa fue cargada a nuestra
cuenta. Entramos en este mundo espiritualmente
muertos. Alguien dirá, bueno, eso no parece
justo. Bueno, el caso es que no puedes
tener parte en las otras dos imputaciones si no tienes parte en la primera.
La segunda imputación es cuando Dios cargó a la cuenta del Señor
Jesucristo. cuando Él hizo que su alma sea
ofrenda por el pecado, imputó a Él el pecado de su pueblo,
y satisfizo su justicia en contra de aquel pecado. La tercera imputación es cuando Dios tomó la justicia
del Señor Jesucristo, su obediencia perfecta a Dios el Padre, y lo
puso a nuestra cuenta. Dios hizo que él, el que no conoció
pecado, fuese hecho pecado. Dice versículo 10, con todo esto,
Jehová quiso quebrantado sujetando el apadecimiento cuando haya
puesto su vida, la palabra vida ya es alma, cuando haya puesto
su vida en expiación por el pecado. Estas imputaciones son verdaderas. Vean conmigo Salmo 38. La imputación de nuestro pecado
sobre Cristo, o en Cristo, fue tan verdadera, que cuando David habla proféticamente
por Cristo, él llama nuestro pecado, su pecado. Vamos a ver versículos 2 al versículo
5. Vamos a ver el énfasis de mi
pecado y mi locura. Dice aquí, porque tus saetas
cayeron sobre mí. Sobre mí ha descendido tu mano.
Nada hay sano en mi carne a causa de tu ira. ni hay paz en mis
huesos a causa de mi pecado, porque mis iniquidades se han
agravado sobre mi cabeza, como carga pesada se han agravado
sobre mí, y eden y supuran mis llagas a causa de mi locura. Esta verdad gloriosa de la imputación, esta verdad gloriosa de la sustitución, la verdad gloriosa del Evangelio,
no es algo que nosotros podemos entender Completamente. Pero Dios no nos
llama a entenderlo. Dios nos llama a creerlo. Y cuando Él le agrada darnos
a nosotros la fe, simplemente lo creemos. El Señor Jesucristo no solamente
es un sustituto que cargó, un sustituto molido, un sustituto
castigado por Dios, un sustituto silencioso, un sustituto hecho
pecado. Pero la palabra de Dios nos dice
que Él es un sustituto galardonado o recompensado. Versículos 11
y 12. verá el fruto de la aflicción
de su alma y quedará satisfecho. Por su conocimiento justificará
mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades de
ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con
los fuertes repartirá despojos por cuanto derramó su vida hasta
la muerte y fue contado con los pecadores, habiendo llevado el
pecado de muchos y orado por los transgresores. Cuando un siervo busca agradar
a su Señor, Él es recompensado sabiendo que
su Señor está satisfecho. El Señor Jesucristo fue recompensado,
galardonado, sabiendo que Dios está satisfecho con lo que Él
hizo. El Señor Jesucristo fue recompensado
con la justificación de su pueblo. Por su sacrificio, nosotros somos
curados. Así es que aquel que es justificado,
y los que son justificados, todos son del mismo. Por esta causa no se avergüenza
de llamarlos sus hermanos. Somos justificados delante de
Dios. Ser justificado significa que
no tienes pecado. ¿Cómo puede ser eso? Solo por
estar en la persona de tu sustituto. Si yo estoy en Cristo, entonces
soy perfecto delante de Dios. Así como Él es, así también somos
nosotros. Es la única esperanza que tenemos. Recompensado con satisfacción
y justificación. Pero noten en el versículo 12
que Dios le dio los desventajas de la guerra. que Dios le dio los despojos,
Dios le dio a él los despojos de la batalla, la batalla que
él, la guerra que él lidió. la guerra que él ganó, fue de
recibir de su padre, a su esposa, sus escogidos. Esos son los despojos
de la guerra. Esa es la recompensa que Dios
el Padre le dio a él. Él recompensó a Cristo con una
esposa bellísima, hermosa. La sustitución. ¿Tienes tú un
substituto? ¿Necesitas un substituto? Cuando el Señor Jesucristo fue
a la cruz del Calvario, Tres hombres iban a ser muertos
ese día. La sentencia ya había sido ejecutada. Sus casos ya habían sido oídos. El juicio ya había sido hecho. Uno de los nombres de esos hombres
era Barrabás. Ahora en las escrituras si una
persona tiene el nombre Bar algo, Bar significa hijo de. Y Abba significa padre. Así que
Bar Abbas significa hijo del padre. Bar Abbas representan los escogidos de
Dios. Él había sido sentenciado a la
muerte. Él fue juzgado culpable Él sabía que ese era el día de
su ejecución. Él ya había tenido su última
comida. Y estaba esperando él para los
verdugos que vengan allá a su cárcel. Y él oyó al carcelero que estaba
viniendo por allá por el callejón. tan fuerte haya sido antes de
esto. Él ahora no estaba fuerte. Él tenía temor, miedo. Él oyó
que las llaves están haciendo ruido. Y el carcelero abrió la
puerta y le dijo a Barrabás, Barrabás, estás libre. ha tomado tu lugar. Eso es sustitución. Es tu nombre Barabás? Eres tu hijo del padre? Eres
culpable? Necesitas un sustituto? Solo hay uno. Es el que se habla aquí en Isaías
53. Él es el sustituto de Dios. ¿Puedes orar conmigo? Que Él
sea mi sustituto. Damos gracias a Dios por Nuestro
substituto, el Señor Jesucristo. No hay más que decir. No hay
más que decir. Bendito sea Dios. Vamos a ser despedidos ahora
con una oración. Voy a pedir al hermano Eduardo,
por favor. Pasa, hermano Eduardo, para despedirnos con una oración.
Greg Elmquist
About Greg Elmquist
Greg Elmquist is the pastor of Grace Gospel Church in Orlando, Florida.

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Joshua

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