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Cody Groover

Advertencias y Exhortaciones

Cody Groover • December, 14 2014 • Video & Audio
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Cody Groover • December, 14 2014

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En esta mañana quiero que abran
sus Biblias conmigo el libro de Mateo, capítulo 7. Mateo, capítulo 7. Estamos estudiando
el libro de Mateo y hemos estado los últimos meses en lo que llamamos
el monte, el sermón de nuestro Señor Jesucristo sobre el monte.
Y ahora llegamos al capítulo 7 y tenemos en este capítulo
advertencias y exhortaciones muy necesarias para nosotros. A lo largo de este sermón que
comienza en el capítulo 5 y termina en el versículo 7, Nuestro Salvador,
el Señor Jesucristo ha estado trazando una distinción que nadie
debe equivocar. Entre la religión verdadera y la religión falsa. Entre la
religión externa, que comprende ceremonias, es lo que está en
lo externo, y lo que es la verdadera piedad, lo que es la religión
interna, lo que es hacia adentro. El Señor traza entonces la diferencia
entre lo que es la hipocresía y la verdadera espiritualidad. En capítulo cinco, el Señor Jesucristo
nos mostró el carácter de Su pueblo, el carácter de todos
los que están en el reino de los cielos, y la necesidad, habló
de la necesidad de la santidad. La santidad que cada persona
necesita es el Señor Jesucristo. Él es nuestra santidad. En el capítulo seis, el Señor
Jesucristo habló de la adoración verdadera. y de la necesidad
de la fe. Sin la fe en el Señor Jesucristo
es imposible agradar a Dios. La persona que dice que cree
a Dios, cree en Dios, esa fe no le va a salvar, solamente
si esa persona cree a Dios, cree el testimonio de Dios acerca
de nuestro Señor Jesucristo. Y aquí en el capítulo siete,
entonces, está concluyendo su sermón a todos los que lo oyeron
en ese entonces y a nosotros que lo oímos en esta mañana en
estas palabras que están escritas. Aquí nos está dando estas exhortaciones,
son exhortaciones generales pero vienen muy al punto, advertencias
que todos necesitamos, usted y yo, tú y yo, necesitamos recordar
continuamente. Necesitamos ser enseñados continuamente
por el Espíritu Santo estas palabras. Primera cosa que vemos allá en
capítulo siete dice, No juzguéis para que no seáis juzgados, porque
con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida
que medís os será medido. ¿Y por qué miras la paja que
está en el ojo de tu hermano? y no echas de ver la viga que
está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano, déjame
sacar la paja de tu ojo y aquí la viga en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga
de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo
de tu hermano. La próxima semana que estaremos
viendo esto, vamos a ver el versículo seis. No des lo santo a perros,
ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos. Pero aquí vamos
a ver la primera, que es en versículo uno de versículo cinco, la exhortación
a la amabilidad. Abre este capítulo con la exhortación
a la bondad y a la amabilidad. No juzguéis para que no seáis
condenados. No seáis juzgados. Ahora, yo
no sé de ningún texto, ustedes van a poder decir que es su misma
experiencia, pero yo no sé de ningún texto en la Biblia que
haya sido más mal aplicada que ésta. No juzguéis para que no
sea. Es un texto que es torcido. por
todas las personas, es torcido, es abusado y mal aplicado por
los hombres. Apenas empiezas a hablar de la
verdad del Señor Jesucristo, empiezas a hablar de la... o cualquier verdad, cualquier
verdad, no significa... personas que desprecian valores
absolutos, normas de conducta, del bien y del mal. Desprecian
las verdades absolutas del Evangelio. Cuando no pueden citar ningún
texto de la Biblia, te citan este texto, y te miran con una
cara y le dicen, no juzgues para que no seas juzgado. ¿Has oído
eso? No juzgues para que no seas juzgado. Nuestro Señor Jesucristo, primeramente,
vamos a ver lo que nos está enseñando. Algunas personas dicen, no juzgues
para que no seas juzgado, como si no somos llamados a discernir,
como si todas las cosas se vayan. No juzgues para que no seas juzgado.
Nuestro Señor no nos está enseñando aquí que nunca debemos nosotros
ejercer juicios sobre las cosas. No nos está enseñando esto. De
hecho, nos dice, quiero que veamos en I Tesalonicenses 5, de hecho
nos dice el Señor Jesucristo que nosotros debemos examinar,
debemos examinar, I Tesalonicenses capítulo 5, y qué es examinar sino juzgar. Debemos examinarlo todo, retener
lo bueno. Estás haciendo un juicio. Cuando
examinas todo, desechas lo malo y retienes lo bueno. Eso es hacer
un juicio. Nunca nos dice que no debemos
condenar como malo las cosas que son malas. Nunca nos dice
que no debemos nosotros condenar como malas opiniones o la conducta
o las doctrinas de los hombres que sean contrarias a la verdad
de Cristo. De otra manera, ¿cómo vas a establecer
cuál es la verdad? Es más, si el sermón del monte
nos enseña algo, nos enseña la necesidad de discernimiento espiritual. De otra manera, ¿cómo vas a juzgar?
Noten lo que dice en Mateo 7, versículo 15, guardaos de los
falsos profetas. ¿Cómo vas a guardarte de los
falsos profetas, si no juzgas? Si no juzgas, ¿entre cuáles un
verdadero profeta y cuál es un falso profeta. Guardaos de los
falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero
por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos lo conoceréis."
Estás juzgando, estás juzgando. Entonces, la persona, de hecho,
en el versículo seis, inmediatamente después de que el Señor Jesucristo
dice, dice, no eches tus perlas delante
de los cerdos. No des los santos a los perros.
¿Cómo vas a saber quién es un perro y quién es un cerdo? Tienes
que juzgar. Y vamos a ver esto más adelante.
Ahora, veamos 1 Juan capítulo 4. Debemos nosotros, como dijo
el Señor Jesucristo, probar los profetas, guardados de los falsos
profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero por
dentro son lobos rapaces, por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso
se recogen uvas de espinos o higos de abrojos? No. Y en 1 Juan capítulo
cuatro nos dice la Palabra de Dios, Amados, no creáis todo
espíritu. No creas 1 Juan 4, 1, no creas
todo espíritu, sino probar, examinar, juzgar los espíritus si son de
Dios. Juzga a los que vienen a ti con
palabra, con la Biblia y juzga si están diciendo, ¿cómo lo juzgas? Velo por ti mismo. No como te
haces sentir por lo que dice la palabra de Dios. Hay personas
que juzgan si les gusta por la manera que se hacen sentir. Me
siento bien cuando me hablan. Eso no es un mal juicio. Es un
mal juicio. Juzga si una persona está diciendo
la verdad, leyendo la Palabra de Dios, tu fe ha de estar basada
sobre la Palabra de Dios, y no cómo te hace sentir. Puedes sentirte
bien y ir al infierno. puedes sentirte mal e ir a la
gloria. Sentimientos bien y sentimientos
mal, y los sentimientos son engañosos. Nuestra fe está basada sobre
la palabra de Dios, que no puede fallar. Dios que no miente. Dice,
Amados, no creáis todo espíritu, sino probad los espíritus, si
son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido muchos falsos
profetas han salido por el mundo. ¿Qué andan predicando estas personas
falsas que han salido por el mundo? Andan predicando un Evangelio
falso. Andan predicando un Evangelio
de obra, salvación por obras. Y necesitamos tener el discernimiento,
necesitamos tener el oído para poder distinguir esto que está
diciendo es obras. Esto que está diciendo obras,
por tanto, es condenación al alma que lo cree y lo recibe. Y así apartarnos de ellos, no
escucharlos. Hay que hacer juicio acerca de
estas cosas. Estamos viendo Primeramente,
¿qué es lo que no significa la Palabra del Señor cuando dice,
no juzguéis? Primera cosa, no está diciendo
que no debemos juzgar acerca de nada. Debemos juzgar acerca
de si estamos oyendo la Palabra de Dios. ¿Quieres saber cuál
es la Palabra de Dios? ¿Quieres saber verdaderamente
cuál es la Palabra de Dios? Miren la Palabra de Dios. El
que quiera saber verdaderamente si la Palabra es de Dios, aquí
está. aquí está por otro lado también debemos
marcar marcar a las personas bueno dije primero que predican
otro evangelio predican otro evangelio predican la salvación
por las obras predican el mérito del hombre que el hombre Dios
escogió al hombre o por hecho Dios no escogió a nadie Dios
escogió al hombre porque, primero dicen Dios no escogió a nadie,
Dios le da oportunidad a todos, eso es escoger a todos. O por
otra manera de decirlo, si Dios escogió a todos y no todos son
salvos, entonces la elección de quien es la que vale. Voy
a repetirlo, si Dios escogió a todos y no todos son salvos,
la elección de quien es la que vale, la elección del de la persona. Si Dios hizo la elección de todos,
que todos sean salvos, y es un hecho que no todos son salvos.
Hay una multitud que está en el infierno. Si Dios escogió
a todos y no todos son salvos, entonces, ¿qué es lo que están
enseñando? Que tú haces la decisión. Que tú le das de alta. Es una
falsedad esta. Dios escogió a su pueblo. escogió para salvación a su pueblo,
de la raza humana, todos perdidos, pero Él escogió a su pueblo,
y los que Él escogió, Él los salva. Por otro lado, enseñan
de esta manera, si bien enseñan, si reciben en parte, dicen, bueno,
sí, Dios escogió algunos para salvación, pero le dan la vuelta
y dicen, ¿por qué Dios miró desde la eternidad? ¿Quién iba a y
basado en eso que tú ibas a creer, entonces te escogió. ¿Qué es
eso? Hay que discernir entre el error
y la verdad. Eso es Dios mirando algo bueno
en ti, por lo cual Él te escoge. Eso es, la causa está en el hombre. Es salvación por algo que Dios
vio en el hombre, obras. Hay que poder distinguir. Estas
personas predican una lección o Dios no escogió o Dios miró
algo bueno en el hombre, salvación por obras. Predican la redención
universal, otra manera de decir que Dios, lo que Él hizo no tiene
ningún valor. Que Cristo vino aquí al mundo
y dio Su vida por todos los hombres habidos y por haber, que Él murió
en la cruz del Calvario para darle chance a todos. pero si
Cristo murió por todos, si Él pagó la deuda de todos
los hombres, habidos y por haber, todos los pecados, y luego hay
algunos que están en el pecado, una de dos, su sacrificio es
un gran fracaso porque no logró eso, no logró eso por lo cual
lo dio. Eso es una mentira, es una blasfemia,
no es lo que enseña la Palabra de Dios, o segundo, enseñan que
Él murió por todos, pero los únicos por los cuales es válido
son aquellos que creen. Otra vez ponen la causa de la
salvación sobre el hombre, y no sobre la sangre preciosa del
Señor Jesucristo. ¿Quién enseña la Palabra de Dios?
Cristo dijo, Yo doy mi vida por las ovejas, las que el Padre
le había dado. Él no dio Su vida por todo el
mundo, Él dio Su vida por aquellos que Dios el Padre le dio, que
escogió soberanamente. Él dio Su vida por los Suyos,
y los Suyos por los cuales Él dio Su vida son salvos con salvación
eterna. Hay que poder distinguir en la
predicación que están oyendo. Hacemos juicios. Bueno, allí
así en toda la doctrina. No hay doctrina que el hombre
no tuerza. Como he dicho, en la Palabra
de Dios hay suficientes ojos para que se va o caiga la orca.
El apóstol Pedro dijo de esta manera, los inductos tuercen
para su propia destrucción. Ahora, no debemos creer todo
espíritu, tenemos que hacer juicio. Debemos nosotros también marcar
a las personas que tratan de hacer división. Tenemos que hacer
juicio en esto. Aquellos que causan división,
Romanos capítulo 16, vean allá. Es otro juicio que hacemos. Si una persona está causando
divisiones, marca a esa persona. Es decir, date cuenta, fíjate
quién es y no te juntes con esa persona. Es lo que significa
en Romanos capítulo 16, versículo 17. Mas vos rego, hermanos, que os
fijéis de los que causan divisiones. Persona que quiera dividir hermano
contra hermano. y tropiezos en contra de la doctrina
que vosotros habéis aprendido, persona que peor le tropiece,
y os apartéis de ellos. Debemos nosotros enseñar, pero
si una persona va a ser contenciosa, una persona va a buscar dividir,
debemos marcarlos y hacer separación de ellos. En otras palabras,
debemos ser El pueblo de Dios debe ser un pueblo de valores,
de doctrina. Así ha dicho Dios. Esta es la
verdad. En estos versículos, Nuestro
Señor está, lo que está condenando Nuestro Señor en estos versículos
es un espíritu crítico. No está diciendo que no debemos
nosotros juzgar, ya vimos los casos, no todos, ¿verdad?, pero
ya vimos los casos. Y aquí lo que está entonces nuestro
Señor Jesucristo condenado es un espíritu de criticón, de criticón. Una persona que está censurando
todas las cosas, que anda buscando faltas. Y si ustedes buscan faltas
en mí, rápido las van a encontrar. Rápido, no lo digo para mi bien,
lo digo Y así todos nosotros tenemos faltas. Pero una persona
que está buscando faltas la va a encontrar. Es una disposición
entonces de culpar a otros por delitos insignificantes. Ya viste
eso que está haciendo. O asuntos de indiferencia. Mira esa persona está yendo a
hacer esto o lo otro. No voy a mencionar porque no
quiero que alguien se agarre de estas cosas. Ahí les voy a
dar uno. Mira esa persona, está comiendo
chocolate. ¿Si ofendí a alguien? No sé.
Pero, si yo voy a dar cosas, van a empezar a decir, ahí está
lo malo, ahí está lo malo. No. Es el espíritu criticón que
dice, mira lo que está haciendo. Mira lo que está haciendo. culpar
a otros de delitos insignificantes, o asuntos de indiferencia de
su comida o su bebida, o cosas que no están explícitamente prohibidas
en la Palabra de Dios. Es una como costumbre de estar como si estuviera eructando
juicios. Esta persona está haciendo esto,
esta persona magnificar los errores de otros y las debilidades de
nuestros vecinos y nuestros hermanos para que se vean más mal de lo
que en realidad son. Lo que está haciendo es que se
está sintiendo mejor esa persona. Cada vez que una persona desprecia
a otro, cada vez que una persona habla de eso, se está elevando
a sí misma. Es lo que hacen los fariseos.
Te doy gracias Dios, hasta dándole gracias a Dios. hipócrita, dijo
el Señor Jesucristo. No estás viendo la viga que está
en tus ojos, quieres sacar la paja de tu hermano. Es lo que
dijo el Señor Jesucristo, de ese hombre fariseo. Él tenía una viga. Él no creía a Dios. Nuestro texto otra vez, Mateo
capítulo siete. Cada vez que una persona busca
juzgar a otro, está buscando justificarse a sí misma. Se está
queriendo elevar a sí misma. Ese es el espíritu unipócrita.
Se creen en sí mismos como justos y desprecian a los demás. Todos
los que son salvos, son salvos por la gracia de Dios. somos
salvos por la gracia de Dios. Y la gracia de Dios nos enseña,
somos salvos por la fe. Por gracia soy salvos por medio
de la fe. Y esa fe que nos es dada, esa
fe que es la fe que obra por amor, es la fe que obra por amor,
como dice ya en Gálatas, es la fe que obra por amor. versículo 6 de capítulo 5 porque
en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo. Ahí está la persona,
dice, ah, yo no voy a comer puerco, yo voy a hacer lo otro. Esta
es circuncisión. Los que van a vivir por reglas
y requisitos. Yo no voy al cine, yo no hago
esto, yo no lo hago, yo no bailo, yo no fumo, yo no tomo. ¿Crees que eso te justifica? ¿Crees que eso te justifica delante
de Dios? Esa es tu justicia. Ni la circuncisión vale algo.
Por otro lado, la persona dice, cuidado, la incircuncisión tampoco
vale. Dice, bueno, yo hago todas estas
cosas. ¿De eso te jactas? El hacerlo, dice, porque en Cristo
Jesús ni la circuncisión vale algo, tampoco te vayas del otro
lado, y dices, bueno, yo tengo rienda suelta para hacer todo,
cuidado, ni la circuncisión, ¿y qué es lo que vale? La fe, la fe que es don de Dios,
la fe que es don de Dios, y esa fe que es don de Dios. dado por
la gracia de Dios, ¿qué es lo que hacen? La fe obra. ¿Y cuál es la motivación de esta
obra que tiene la fe? El amor. No te lo dice ella,
sino la fe que obra por el amor. El amor a Cristo Jesús nos constreña. El amor a los hermanos nos constreña. Tienes una persona, amas a tu
hijo, amas a tu ves algo que está mal en ellos, sacas una
página en el periódico para que toda la mérida se dé cuenta de
cuáles son las faltas de tus hijos. No, ¿qué es lo que haces? Lo guardas, lo cubres, nadie
lo sepa. La fe que obra por amor, guarda una multitud de pecados.
no lo está exponiendo allá a todos lados. La fe que obra por amor
nos enseña a no ser imprudentes o críticos, personas que siempre
están buscando allá algo, una falta aquí, una falta allá. La
fe que obra por amor nos enseña a ser pacientes. No quieres que
gente sea paciente conmigo, no quieres que gente sea paciente
contigo, nos enseña a ser, a tratarnos los unos a los otros como queremos
ser tratados nosotros a ser pacientes a ser indulgentes a ser comprensivos
los unos con los otros, vean I Corintios capítulo trece I
Corintios capítulo trece El amor que es derramado en nuestro
corazón es sufrido. Versículo 4. El amor que es derramado. Esto no es el amor natural. Siempre
se lee esto en las bodas. Y pienso yo, nunca lo van a cumplir. Eso no se cumple entre hombres. Esto es el amor de Dios. El amor es sufrido. El amor es
benigno. El amor no tiene envidia. El amor no es jactancioso. El amor no se envanece. El amor
no hace nada indivíduo. El amor no busca lo suyo. El
amor no se irrita. El amor no guarda rencor. El
amor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. El
amor todo lo sufre. El amor todo lo cree. El amor
todo lo espera. El amor todo lo soporta. Todo
lo soporta. Esa es la fe que obra por el
amor. Nunca debemos entonces ponernos
nosotros como jueces. Ese es el lugar que únicamente
le corresponde a Dios. Nunca debemos nosotros entonces
sentarnos en juicio en contra de nuestros hermanos. Ese es
el lugar que solamente le corresponde a Dios. Y nosotros no tenemos
la capacidad, no tenemos la capacidad y mucho menos el derecho. No tenemos capacidad ni el derecho
de hacerlo. Es por eso que dice el Señor
Jesucristo, no juzguéis para que no seáis juzgados. Esto es solamente el derecho de Dios. Sólo Dios
tiene derecho de juzgar. Y este principio entonces se
aplica a todas las personas, pero mucho más a un hermano en
Cristo. Les voy a mostrar una razón,
porque vean lo que dice Romanos 14. Esta cosa se aplica a todas
las personas, pero mucho más a un hermano en Cristo. no juzguéis,
no juzguéis para que no seáis juzgados. En Romanos capítulo
catorce, versículo cuatro dice, ¿Y tú
quién eres que juzgas al criado ajeno? ¿De quién somos criados? ¿De quién somos siervos? Somos
el creyente en Cristo Jesús es siervo del Señor Jesucristo. Él es el Señor, nosotros somos
sus siervos. Yo soy siervo del Señor Jesucristo,
tú eres siervo del Señor Jesucristo. No tengo derecho de juzgar al
creado. No tengo derecho de... Algunos tienen personas que trabajan
hermano Eduardo tienes personas que trabajan en tu negocio trabajo yo no tengo derecho de regañar
a un hombre que trabaja para ti tu eres el que le pagas su
sueldo a ti te tiene que satisfacer ¿verdad? ahora en este punto
lo que está diciendo versículo 4 de romanos 14 tu quien eres
para que juzgues al criado ajeno para su propio Señor está en
pie o cae. Pero noten aquí qué bendición,
qué gozo para el creyente, pero dice, pero estará firme. Tú no te preocupes, tú estás
viendo que está faltando en este punto. No te preocupes, el Señor
lo va a hacer firme, así como te va a hacer firme a ti. Tú
eres firme por tu propia fuerza. El que cree que está firme, cuidado
que no caiga. La única razón por la cual nosotros
estamos es por la gracia de Dios. Y si alguno piensa, yo nunca
haría eso, ten cuidado. La única razón por la cual no
lo has hecho es porque el Señor te ha guardado, te ha frenado.
No hay maldad que pase por tu cabeza que no seas capaz de hacerlo. de hecho ya lo hiciste, pero
el Señor te frenó de ejecutarlo. Pero estará firme. ¡Qué gozo
allá, verdad! Pero estará firme, porque Todopoderoso
es el Señor para hacerle estar firme. Él va a presentar a todo
Su pueblo santo y sin mancha, irreprensible delante de Su presencia. Ninguno va a estar allá ciudadano
de segunda clase. Todos están vestidos en la vestimenta
de la justicia del Señor Jesucristo, y Él va a corregir a los hijos,
Sus hijos. Sus hijos son Suyos, Él los corrige. Debemos tener nosotros cuidado
de no estar metiéndonos allá Yo no sé, pero si alguien más
empieza a correr cuando estaban chicos, es algo muy delicado,
¿verdad? Es algo muy delicado que una
persona se atreva a corregir al hijo de otro, ¿verdad? El papá se enoja y dice, yo soy
el papá, tú no los corriges. Deben corregirlos, para que otro
no piense que tienen que corregirlos. Pero el asunto es esto, que nosotros
no somos jueces para estar metiéndonos en juicio. ¿Tú quién eres para
que juzgues? Y cualquier momento que nosotros
nos pongamos como jueces, dice versículo dos, cualquier momento
que nosotros nos pongamos a ser jueces, con el juicio que juzgas,
vas a ser juzgado. En otras palabras, Si tú eres
una persona, y si yo soy una persona que todo el tiempo está
buscando faltas, así te va a tratar la gente. Va a estar buscando tus faltas.
Cualquier momento que nosotros nos pongamos como jueces sobre
lo demás, nosotros mismos nos ponemos para ser juzgados. Hay
suficiente, por otro lado, hay suficiente tarea en nuestro propio
jardín ¿verdad? Hay suficiente tarea en nuestro
propio jardín, ¿y qué miras la paja que está en el ojo de tu
hermano? Es una falta, y no tenés una falta pequeña. Una paja es
una cosita. Una viga es una cosa mucho más
grande. ¿Por qué mires la paja que está
en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está
en tu propio ojo? O como dirás a tu hermano, déjame
sacar la paja de tu ojo y aquí la viga en el ojo tuyo. Escucha,
nunca vas a quitar, nunca vamos a quitar las pajas o las vigas
de nuestros ojos para poder ponernos en juicio. Lo que está diciendo
es cuando una persona se pone en ese carácter de juez, siempre,
cuando señalas el dedo, alguien dijo esto, cuando tú señalas
el dedo, acuérdate que un dedo va para allá y tres regresan
para ti. Cuando tú señales a una persona,
estás haciendo esto, tres dedos regresan para ti. No somos capaces de juzgar porque
no tenemos, no podemos mirar el corazón de las personas, no
tenemos capacidad de juzgar sus motivaciones o las motivaciones
de los demás. Las personas, nosotros, si somos
demasiado rápidos para condenar la conducta de otro creyente,
decirle a un hermano o una hermana lo que deben o no deben hacer, no están hablando con la autoridad
de la Palabra de Dios. Muchas veces simplemente están
hablando con lo que a ellos les parece. Yo lo hago de esta manera
y pienso que tú también lo debes hacer de esta manera. Mucho del
discipulado de la religión es eso. Vamos a ver cómo los hacemos
a ellos como nosotros. Vamos a hacer todo lo que podemos
para que estas personas nos sigan a nosotros. No. ¿A quién debemos seguir? Al Señor
Jesucristo. Al Señor Jesucristo. Simplemente
por sus propias opiniones. Quieren juzgar. Yo lo hice así
y creo que tú también lo debes hacer así. si no podemos señalar
en la Palabra de Dios. Y es por esto que nosotros venimos
a escuchar la Palabra de Dios. La persona que tiene oído para
oír, oye. El Señor Jesucristo dijo, el
que tiene oído para oír, oiga. Si venimos a oír la Palabra de
Dios, el Señor Jesucristo en Su Palabra nos corrige, nos redargüe,
nos instruye, Esa es la palabra de Dios, es lo que hace a nosotros.
Y no hay necesidad que tú me lo digas, sólo me vas a molestar. Pero si el Señor te lo dice,
¿por qué te vas a molestar? Dijo Pedro, Señor, ¿a quién iremos? ¿Se acuerdan cuando estaba hablando
el Señor Jesucristo a todos estos hombres? En Juan capítulo 6 está
esto. Y se enojaron. Se enojaron y
se volvieron atrás y dijeron, dura palabra es esta, no la vamos
a oír. El Señor, y le dijeron, se ofendieron. Y digo al Señor a sus discípulos,
a los que Él amó, a los que el Señor Jesucristo a los demás
los dejó ir. ¿Por qué? Porque no eran suyos.
Pero ahora el Señor Jesucristo está amando a sus discípulos,
a los que Él amó, y les dijo, ustedes también quieren irse.
Pueden irse, si se pueden ir, que se vayan. ¿Qué dijo el apóstol Pedro? Señor,
¿a quién iremos? La Palabra del Señor Jesucristo
no puede ofender a una de las ovejas del Señor Jesucristo.
No puede ofenderla. La Palabra de Dios nos enseña
específicamente, nos da instrucciones sobre asuntos en cuestión y debemos
reconocer que nosotros no tenemos ninguna autoridad. No tenemos
derecho de formar un dictamen relativo a la conducta de otro
hermano en Cristo Jesús. La Palabra de Dios es la que
separa. La Palabra de Dios nos instruye.
Pero debemos nosotros, por otro lado, orar que el Espíritu Santo
que nos dé a nosotros y a nuestros hermanos y hermanas en Cristo
de Su sabiduría, que nos dé gracia para hacer Su voluntad en todas
las cosas y dejarlo en las manos del Señor. El Señor va a corregir. El Señor va a corregir. Y si
alguno no tiene disciplina del Señor, no importa cuánto lo los sujetes con tus reglas y
tus requisitos y digas, estás mal aquí, estás mal allá, te
vamos a encaminar aquí. Si la Palabra de Dios no lo corrige,
si el Espíritu Santo no le enseña, está por demás que tú lo pongas
en su caja. Está por demás que lo pongas.
Ese niño que estaba revolviéndose en el suelo y su maestra dijo,
si no te sientas, te voy a amarrar a la silla. Y el niño no se sentaba,
seguía corriendo por todo el salón y la maestra por fin, desesperada,
agarró al niño y lo amarró a la silla. Dicho y hecho, lo prometió
y lo hizo, lo amarró al niño a la silla. Pero ese niño era
rebelde, y así son los hombres, rebeldes. y estaba atado y el
niño se seguía riendo, seguía haciendo caos en el salón y la
maestra le preguntó, oye, ¿por qué te estás riendo? ya te amarré
a la silla y dijo el niño, sí, por fuera me amarraste, pero
por dentro sigo corriendo. Sigo corriendo. Si el Señor no
cambia a una persona, no va a haber cambio. Debemos nosotros pedir
al Señor que nos dé gracia. Que nos dé gracia para amarnos
los unos a los otros. debemos ser amables. Como dice en versículo 12, así
que todas las cosas que creáis que los hombres hagan con vosotros,
así también hacéis vosotros con ellos, porque esta es la ley
y los profetas. Que el Señor bendiga. Su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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