Bootstrap
Cody Groover

La gracia y la misecordia de Dios en sus hijos

Philemon
Cody Groover • October, 19 2014 • Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover • October, 19 2014

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
En esta tarde, pido que abran
sus Biblias conmigo al libro de Filemón. Filemón. La gracia de Dios, la gracia de Dios en el creyente
gobierna. Cristo está sentado sobre el
trono en el corazón de cada creyente. Y el reino del Señor Jesucristo
es amor, gozo, paz. Es gozo en el Espíritu Santo. Es justicia. Gozo y paz en el
Espíritu Santo. En este mundo tenemos divisiones
en este mundo por estar en la carne todos nosotros tenemos
divisiones los unos con los otros somos pecadores y hay veces sin
querer podemos ofender a nuestro hermano y otras veces pecamos
deliberadamente pero cuando esto se nos hace ver cuando esto se
nos muestra la gracia de Dios primero hace que una persona
esté arrepentido por ello y pida perdón y la gracia de Dios en
la persona que ha sido ofendida este motiva a una persona a perdonar
de todo corazón es lo que acabamos de leer en la escritura principal
del servicio. Quiero que veamos un ejemplo
de esto en esta noche en esta carta del apóstol Pablo a Filemón. Pablo está escribiendo a este
hombre Filemón. Filemón era aparentemente un
hombre con dinero, con posesiones, una casa grande, familia grande,
y siervos y siervas que estaban en su casa. Evidentemente estaban
en la región de colosas, pero había una iglesia en su casa. Y qué precioso es pensar que
la iglesia del Señor Jesucristo, esta no es la iglesia del Señor
Jesucristo. Este edificio no es la iglesia. Este edificio no es el templo. Esta no es una iglesia. Pero
en algunas casas, hay iglesias del Señor Jesucristo. En miniatura. Donde hay dos o tres congregados
en su nombre. Donde hay uno que está enseñando
la palabra. Donde se reúnen para orar y para
leer la palabra de Dios. hay casas así y este era el caso
de la casa de Filemón. Pablo está escribiendo acerca
de un hombre que se llama Onésimo. Onésimo era un esclavo en la
casa de Filemón, un siervo en la casa de Filemón y había él
escapado de la casa de Filemón y había hecho algún daño. Algunos
piensan habría robado algo pero por lo menos había robado su
presencia al dueño Onésimo porque él era propiedad en aquellos
días ser esclavo era propiedad de Filemón y había robado, había
huido de la casa de Filemón y cuando él huyó lo último que él quería
era toparse con la gracia de Dios. ¿Cómo es la gracia de Dios invencible? Su pueblo del Señor Jesucristo
está huyendo, no está buscando. Como ovejas perdidas y descarriadas,
nadie está buscando al Señor Jesucristo. Pero el Señor Jesucristo,
aunque se escapen y se están huyendo, Él sabe dónde están
y pone sus agüesos a los pies de los suyos para alcanzarlos. Pone a sus perros detrás hasta
que los alcanza y los trae otra vez. En este caso Onésimo estaba
huyendo y llegó allá a Roma y allá en Roma con quien se topó sino
nadie menos que el apóstol Pablo. Pablo era preso, allá estaba
en una casa, Pablo estaba preso. Y estaba preso por predicar el
Evangelio. Es por esto que el apóstol Pablo
dijo, soy preso del Señor Jesucristo. En el mismo sentido del que dijo,
soy apóstol del Señor Jesucristo. También dijo, soy preso del Señor
Jesucristo. No dijo, soy preso de los romanos. dándole la primera causa de todas
las cosas a Dios sabiendo que él está allá por la voluntad
de Dios y el evangelio aunque él estaba preso el evangelio
no estaba preso él estaba predicando el evangelio allá en esa casa
y Dios le trajo a nadie menos que a Onésimo a sentarlo a escuchar
la palabra de Dios y fue allá en Roma que Dios dio vida a Onésimo. El apóstol Pablo lo llama su
hijo espiritual porque fue bajo la predicación del apóstol Pablo
que Dios engendró a Onésimo. Bueno, parece que esta carta
fue escrita, como dije, al mismo tiempo que fue escrita la carta
a los colosenses cuando Pablo estaba en la prisión. y vemos
allá versículo uno Pablo prisionero de Jesucristo y el hermano Timoteo
al amado Filemón colaborador nuestro el apóstol Pablo incluye
a Timoteo porque Timoteo era su compañero su colaborador y
lo incluye en esta carta y se dirige a Filemón como colaborador
nuestro Somos colaboradores. Cada uno de nosotros somos colaboradores
en esta obra que Dios nos ha dado. De ir y predicar el evangelio
a toda criatura. Colaboramos los unos con los
otros. Colaborador nuestro. Dice, y
a la amada hermana Apia. Evidentemente Apia. Apia era
la esposa. de Filamón. Imagínense, también
tenía que estar reconciliada Apia, la ama de la casa, por
decir, ama de la casa, ahí está Filamón. Él es el amo de la casa. Él es el señor, el patrón allá. Y imagínate que no esté reconciliada
Apia. No hay paz en esa casa. Entonces
la carta va dirigida a Filemón y a Apia. Y luego a uno más que
se menciona aquí, Arquipo. Arquipo era evidentemente el
ministro. en esta congregación. A los tres
es dirigida a la amada hermana Apia, Arquipo, nuestro compañero
de milicia, y a la iglesia que está en tu casa. Entonces, esta
carta está escrita primeramente a Filemón, él fue el primero
en ser dañado, por decir así. También Apia arquipo el pastor
y a la iglesia en total. Es dirigida esta carta. Y luego
el apóstol Pablo dice, gracia, gracia y paz a vosotros de Dios
nuestro Padre y del Señor Jesucristo. No importa cuanta gracia tengamos. La gracia Nosotros debemos, podemos
y debemos buscar crecer en la gracia del Señor. Porque toda
gracia que tenemos es en parte. Toda gracia que tenemos es en
parte. Es decir, el amor que tenemos. Podemos crecer en amor. gozo,
paz, paciencia, benedad, macedumbre, fe, templanza. Todas estas manifestaciones
de la gracia podemos crecer en la gracia y debemos crecer en
el conocimiento y la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Debemos
buscar crecer, ejercer estas gracias, crecer en la gracia
de ser misericordiosos. Crecer en la gracia de ser dadivosos,
de ser hospedadores. Cualquier gracia que nosotros
tengamos, otra manera de decirlo es la persona que tiene más,
busca la persona en este mundo que tiene más gracia. Y esa persona
no tiene ni un gramo para darte a ti. Entienden? Esa persona que tiene
más gracia en el mundo no tiene ni siquiera un gramo para prestar
a otro. Necesita toda la gracia que tiene. Por otro lado, la persona que
tiene menos gracia, no le falta. Bástate en mi gracia, dijo el
Señor Jesucristo. Es la gracia. Vamos a crecer
en el conocimiento y la gracia. Y luego nos dice también paz.
Paz para con Dios. Que sea multiplicado nuestro
entendimiento de que en Cristo Jesús Dios ha hecho la paz mediante
la sangre de Cristo. Estamos en paz con Dios. Dios
no está ahí. Que sea esto cada vez más y más
entendido, más y más recibido, más y más creído. Paz en nuestra
conciencia. Nuestra conciencia, la paz. Necesitamos paz en la conciencia
para poder servir a Dios. Necesitamos paz en la conciencia
para poder, mientras esté una persona sucia, no puede servir
a Dios. Somos limpios por la sangre del
Señor Jesucristo. Esto está claro, que nosotros
venimos al Señor Jesucristo, nos dice la palabra de Dios en
primera de Juan 1, 7, si confesamos nuestros pecados. No lo ocultamos. se lo declaramos
a el venimos a el nos desnudamos delante de el todo lo que esta
en nosotros si nos declaramos a el si confesamos nuestros pecados
a el el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y la
sangre de Jesucristo nos limpia de toda de todos nuestros pecados
nos limpia la conciencia solamente al venir al señor jesucristo
y ser lavado por el señor jesucristo entonces podemos servir podemos
servir tenemos limpia conciencia por la sangre del señor jesucristo
y no solamente esto paz con dios paz en la conciencia y paz los
unos con los otros podemos crecer o fomentar o buscar siempre la
paz los unos con los otros Ahora, el apóstol Pablo dice, doy gracias
a mi Dios. El apóstol Pablo está mostrando
aquí que él da gracias a Dios por Filemón. Doy gracias a Dios haciendo siempre
memoria de ti en mis oraciones. Qué preciosos cuando oímos de
una persona que dice, estoy orando por ti. Estoy orando por ti. No hay nada más importante que
oremos los unos por los otros. Cuando ustedes me piden orar
por algo, yo trato de recordar, mencionar a ustedes, vienen a
mi memoria, orar por ustedes en la semana. Yo no sé cuál sea
el resultado, solamente puedo pensar, Señor, sé con ellos,
sé con ellos, haz tu voluntad. Resuelve esto en su mente. Que
estén en paz. Pero qué importante es que oremos
los unos por los otros. No solamente el apóstol Pablo
oró por sí mismo, sino por las iglesias. Yo doy gracias a Dios
primero y doy gracias a Dios por ti. Dice por ti en mis oraciones. Dice versículo 5, porque oigo
del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesucristo. Aquí
están las dos, podríamos decir, gafetas. Dos marcadores que tiene
el creyente. El creyente en el Señor Jesucristo
siempre va a mostrar esto. Amor y fe. Amor y fe. Doy gracias a Dios
porque oigo del amor que tienes hacia el Señor Jesucristo. ¿Cómo
se manifiesta ese amor que tienes hacia el Señor Jesucristo? Ahora
lo va a decir. Ese amor se manifiesta amando
a los hermanos. Doy gracias a Dios. No es de
palabras solamente, sino que lo manifiesta hacia las personas,
hacia su pueblo. Dice, doy gracias a Dios por
el amor y la fe en Cristo Jesús. Estas van juntas, inseparable. Todas las acciones, todos los
deberes de nuestra vida espiritual se relacionan a esto, amor y
fe. Todo lo que no se ha hecho en amor y fe en el Señor Jesucristo
no puede ser aceptado. Ven lo que dice Colosenses capítulo
1. Colosenses capítulo 1. Versículo 3 dice, siempre orando
por vosotros, damos gracias a Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo,
habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tienes
a todos los santos. Estas dos cosas van juntos. La
fe es mira a Cristo Jesús, porque solamente por medio de Cristo
Jesús, a través de Cristo Jesús, puede ser conocido el Dios invisible,
Dios el Padre, quien conocer es vida eterna, solamente por
la fe en el Señor Jesucristo. La fe mira a Cristo Jesús. Y el amor no está limitado únicamente
a los santos, pero especialmente a los santos, especialmente a
los santos. Ahora, versículo seis dice, estoy
orando Dando gracias a Dios, siempre haciendo memoria de ti
en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes
hacia el Señor Jesús y para con todos los santos. Y esta es mi
oración para que la participación de tu fe, se llama participación
de tu fe porque puede ser comunicado. Se llama participación de la
fe porque es comunicado. Es decir, no te puedo dar fe,
pero tú puedes ver que tengo fe. Es así como la fe es justificada. Es así como somos justificados
delante de los hombres. La participación de tu fe. En otras palabras, es fácil decir,
yo creo a Dios. Es fácil decir, yo te amo. Pero
el apóstol en Santiago dice, ¿qué te sirve decir, yo te amo?
Yo amo a Dios. Y si ves tener a tu hermano que
tiene hambre, le dices, bueno, que te vaya bien, que te llene
tu berriga. ¿Eso es amor? se está demostrando
tu fe y tu amor a Cristo en eso de ninguna manera no es meramente
palabras y profesión sino se manifiesta en acciones en otras palabras la fe es un
principio de corazón y es comunicado a otros por las acciones ahora
vamos a ver allá en Santiago Santiago capítulo 2 versículo
17 Así también la fe, si no tiene
obras, o si no está respaldada por las obras, está muerta en
sí misma. Pero alguno dirá, tú tienes fe,
yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras. Santiago 2, 18. Y yo te mostraré
mi fe por mis obras. ¿Tú crees que Dios es uno? Tú
dices, esa es tu fe, yo creo que Dios es. Yo creo en Dios. tu dices que eso es tu fe simplemente
creer en Dios crees que eso te va a salvar decir que tu crees
en Dios los demonios creen tu crees en Dios crees que Dios
es uno bien haces esta bien pero no eso no te salva también los
demonios creen y tiemblan y no son salvos ¿Mas quieres saber,
hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado
por las obras de Abraham nuestro padre cuando ofreció a su hijo
Isaac sobre el altar? Es decir, se dice que Abraham
creyó a Dios. Dios dice, y Dios lo justificó,
su fe en el Señor Jesucristo. Él creyó a Dios. Él creyó a Dios
y le fue contado por justicia. Él fue justificado por la fe
del Señor Jesucristo. ¿Tú crees que Dios, que Abraham
creyó a Dios? ¿Cómo lo comprobó Abraham? ¿Cómo
lo comprobó Abraham? Cuando Abraham, cuando Dios le
dijo toma tu hijo Isaac, tu único hijo. Y Dios le había dicho que
de su simiente, de Isaac, de Cristo que vendría de Isaac sería
la salvación serían benditas todas las naciones su esperanza
de salvador de Cristo Jesús que iba a venir por medio de Isaac
estaba en este hijo y Dios le dijo toma el hijo y mátalo llévalo
a un monte y ofrezó creyó a Dios cómo se sabe cómo se ve cómo
está justificado delante de tus ojos la fe de Abraham cuando
él fue y lo sacrificó en su corazón y en su intención lo hizo tres
días antes lo había hecho tres días antes lo había hecho y Dios
le mostró en figura el evangelio a los tres días le mostró el
sustituto y lo recibió como de entre los muertos pero Abraham
estaba todo el tiempo convencido que si él degollaba a su hijo
y lo quemaba ya sobre el altar Dios es poderoso para levantarlo
esa era su fe Y por eso lo estaba haciendo, porque Dios se lo dijo. Está justificado su fe por sus
obras. Ahora, entonces también nosotros,
nuestra fe delante de los hombres es justificada por las acciones. Toda gracia, todo bien en el
creyente que es hecho para el bien de otros. debemos reconocer que es por
la gracia de Dios. Para que participación de tu
fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros. Está en vosotros este bien, ¿de
dónde viene? Por Cristo Jesús. Así alumbre
vuestra luz delante de los hombres, para que los hombres vean vuestras
buenas obras y den gloria ¿a quién? A Dios. Den gloria a Dios
el Padre. Dice, pues tenemos gran gozo
y consolación en tu amor. Nos gozamos en cada uno de los
hermanos hijos de Dios, porque por ti, oh hermano, has sido
confortado los corazones de los santos. Él había consolado a
muchas personas, aliviado a muchas personas en sus dificultades. No era primera vez que él iba
a hacer algo por la gracia de Dios que estaba en él. Y ahora
el apóstol Pablo le va a pedir hacer algo difícil. Le va a pedir
hacer algo que requiere madurez. Perdona. Requiere gracia. Perdona. Se requiere tanta gracia
como para pedir perdón, como para perdonar. Necesitamos, así Dios necesitó
obrar en Onésimo la gracia, su gracia, para poder regresar a
su amo, Filemón, y pedirle perdón. Pero bueno, vamos a seguir viendo.
Ahora el apóstol Pablo dice aquí, por lo cual, dice, aunque tengo
mucha libertad en Cristo para mandarte esto que conviene. era
apóstol del Señor Jesucristo. Él podía, Dios puso a los apóstoles
como líderes en la iglesia. Y una persona que tiene liderazgo,
tú como padre de familia, puedes ordenar a tus hijos, que están
sujetos a ti, hacer lo que conviene. Esa es tu posición, puedes ordenarte,
ordeno que hagas esto. Pero es mucho mujer decir, hijo
mío, te pido este favor, hazlo, porque me amas. Hazlo mostrando
tu amor a mí. Y ahora entonces el servicio
no viene como por fuerza, sino por voluntad. Dice, yo tengo
derecho de mandarte. En Hebreos capítulo 13, el apóstol
Pablo nos dice que nosotros debemos estar sujetos Nosotros debemos
estar sujetos a los que Dios ha puesto encima. Acordaos de
vuestros pastores que os hablaron la Palabra de Dios y considerad
cuál haya sido el resultado de su conducta. Imitad su fe. Jesucristo
es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Esa es la luz de la Palabra
de Dios, a la luz de Cristo Jesús. ¿Quién Él es Él? ¿Dónde está
Él ahora? Él es el mismo, Él no ha cambiado.
y cuando el pastor dirigiendo sobre la palabra de Dios, esto
es lo que Dios dice en su palabra, consideralo, consideralo, acordaos,
Dios dice en versículo 17, obedeced a vuestros pastores y os sujetaos
a ellos porque ellos velan por vuestras almas como quienes han
de dar cuenta para que lo hagan con alegría y no quejándose porque
eso no es provechoso no quejándose en otras palabras dice el apóstol
Juan no hay mayor gozo que tengo yo que ver que mis hijos anden
en orden que anden obedientes no es que el pastor tenga este
deseo de simplemente mandar sino que estamos bajo el orden del
Señor Jesucristo y el apóstol Pablo leímos lo que dijo el Señor
Jesucristo que cuando una persona que nos ha ofendido viene a nosotros
y nos pide perdón debemos perdonar entonces la orden viene de quien
del Señor Jesucristo Ahora el apóstol Pablo simplemente está
hablando sobre este mismo, esta misma orden del Señor Jesucristo. Aquí está Onésimo que ofendió
a Filamón. Él le hizo un grave, un mal muy
grave, pero ahora él va a interceder por él y mostrar, dice yo tengo
derecho para mandarte, como apóstol tengo derecho. tengo derecho
de mandar que sea reconciliado y que lo perdones el que está
arrepentido sobre esta base el podía haber mandado pero dice
versículo 9 más bien te ruego por amor ahí está la base de
la rogativa del apóstol por amor por amor Yo te ruego por amor,
siendo como soy, Pablo, ya anciano y ahora además prisionero de
Jesucristo. Esta es la motivación correcta. Esta es la motivación verdadera. Te ruego por amor. Esta es la
motivación a todas las buenas obras. Como dije, vamos a ver
2 Corintios. 2 Corintios capítulo 5. una persona que es forzada esa persona no está obrando por
amor y eso no es recibido en segundo corintios capítulo 5
versículo 14 dice porque el amor de cristo nos constriñe el amor
de cristo nos motiva nos motiva Pensando esto, que si uno murió
por todos, luego todos murieron. Versículo 15. Y por todos murió
para que los que viven ya no vivan para sí. Ya no vivan para
sus propios deseos, sus propios derechos. No vivan para sí, sino
que el que murió y resucitó. Nuestro vivir es vivir para su
honra y su gloria. Seguirle a él. Primera de Pedro,
capítulo cuatro. Primera de Pedro, capítulo cuatro. Ante todo, versículo ocho, ante
todo tener ferviente amor, tener entre vosotros ferviente amor,
porque el amor cubrirá multitud de pecados. El amor cubre la
multitud de pecados. es decir por amor a Dios por
amor al amor de Dios Dios nos amó a nosotros primeramente Dios
nos escogió a nosotros Dios nos redimió y Dios nos llamó por
amor a Dios y luego por amor por el amor que nosotros tenemos
de Él Él nos amó, y porque Él nos amó,
nosotros le amamos a Él. Por el amor que nosotros tenemos
a Él, debemos nosotros perdonarnos los unos a los otros. Y por el
amor que tenemos a los unos a los otros, por el amor de Dios a
nosotros, por el amor de nosotros a Dios, y por el amor que nosotros
tenemos el uno hacia el otro, debemos perdonarnos. Por el amor
que Pablo tenía a Filemón, y que Filemón tenía a Pablo, él debía
perdonar a Onésimo. Para que no haya este sentir
malo entre Filemón y Pablo. Pablo dice, yo quiero que tú
cumplas mi gozo. Yo quiero regocijarme en la gracia
de Dios que está en ti. Y por el bien de Filemón, por
el amor de Filemón, por el bien, de Filemón y Onésimo, Onésimo
que ahora era verdadero creyente. Ahora, Pablo repite, no solamente,
en versículo 8 dice tengo mucha libertad en Cristo para mandarte
lo que conviene. ahora aquí está hablando aquí
el apóstol Pablo otra vez dice yo soy anciano y ahora de prisionero
te lo estoy diciendo como uno que tiene experiencia en esto
uno que tiene experiencia viene del apóstol Pablo un anciano
un hombre ya mayor de edad un hombre de sabiduría de experiencia
Un hombre que estaba comprobada su devoción y su sufrimiento.
Yo te ruego, yo te ruego. Esto no viene de un novato, viene
del apóstol Pablo. Ahora el versículo 10 dice, te
ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré mis prisiones. El apóstol
Pablo predicó el evangelio, como dije, en la prisión allá en su
casa en Roma. y Dios salvó a Onésime. Ese es el medio por el cual Dios
salva a su pueblo, la predicación de la palabra. La predicación
de la palabra nunca es en vano. Siempre cumple su propósito.
Dice el Señor Jesucristo, mi palabra que sale de mi boca no
regresará a mi vacío, sino hará todo lo que yo quiero, en el
cumplimiento del tiempo de Dios. Onésimo había oído la palabra
de Dios allá en casa de Filemón, pero ese no era el tiempo de
amor. Él estaba en su rebelión, él
estaba en su obstinación, yo no voy a servir a Filemón, y
yo no voy a oír más ese evangelio, yo me voy a escapar y voy a vivir
como yo quiera. Y ahí se fue a Roma, y bás, allá
lo arrestó Dios. Allá lo arrestó y lo puso bajo
la predicación de la palabra. Es que ninguna de las ovejas
del Señor Jesucristo se va a escapar. Él va a traerlos. Y dice aquí,
el cual, dice versículo 11, el cual en otro tiempo fue inútil. Y así también todos nosotros
en otro tiempo, antes de conocer, eran inútiles para Dios. Todos
nosotros nos descarriamos a uno, venimos a ser inútiles. Inútiles. Pero ahora, a ti y a mí, nos
es útil ahora que ha sido regenerado ahora que ha sido redimido ahora
este que antes era esclavo que te iba a servir de una manera
servil ahora a ti te va a servir de una manera servicial una cosa
es servicio servil y otra cosa es servicio servicial Hay una
gran diferencia Grandísima diferencia Ahora versículo 12 dice El cual
te vuelvo a enviar El cual vuelvo a enviarte a ti Pues recibe como
a mí mismo Yo te lo vuelvo a enviar Te lo estoy enviando Tú recibelo
Como a mí mismo Yo quisiera retenerle, dice conmigo, para que en lugar
tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio. Pero nada quise
decir sin tu consentimiento para que tu favor no fuese como de
necesidad, sino voluntario. Tú recibelo. Aquí está diciendo
recibelo. Recibelo, no con sospechas. No
lo recibas bajo prueba o bajo... un tiempo de prueba, recíbelo
como vas a recibir a mí mismo. Hay una gran figura del Evangelio
allá, ¿verdad? Cuando Dios nos recibe en su
presencia, no nos recibe de mala gana nos somos recibidos
bienvenidos en la presencia del señor nos recibe como recibe
a su hijo el señor Jesucristo dice aquí el apóstol Pablo yo
lo hubiera mantenido aquí para asistirme a mí necesitaba que
alguien vaya a hacer sus diligencias él no podía salir de la casa
alguien que sea mi ayudante para mis necesidades pero no quise
hacerlo sin consultar contigo sin tener tu permiso no quise
hacerlo esto nos muestra que primeramente el apóstol Pablo
no era una persona que que buscaba como se llama sobreponerse a las personas.
Está buscando el fruto del amor de Dios en ellos. No está queriendo
señorearse sobre las personas. Esto muestra gran modestia y
humildad del apóstol Pablo. Él tenía la autoridad espiritual
para poder hacerlo. Él era apóstol. Pero no quiso
hacerlo sin el consentimiento. Y la segunda cosa que nos muestra
aquí es que los dones, la asistencia, la benevolencia que una persona
rinde a otra persona no sirve de nada si no es de buena gana. Si algo está forzado, me estás
forzando a hacerlo. ya no es bueno, no tiene ningún
valor espiritual. Entonces, si Filamón quería regresarlo
al apóstol Pablo entonces sería bienvenido. Pero de otra manera
que se quedara con él está bien. Eso es lo correcto. Versículo
15. Porque quizá para eso se apartó de ti por algún tiempo
para que lo recibieses para siempre. Tal vez esto sea él. Tal vez
haya sido ésta la razón. Todo el tiempo que te estaba
sirviendo era inútil. Las cosas que le decías que haga,
los hacía a medias. Siempre te estaba sirviendo al
ojo nada más. Cuando te salías, te decías,
Onésimo, haz esto. Mientras estás presente, ahí
lo está haciendo. Pero cuando te vas, ahí se sienta
y no hace nada. Es inútil. o todo lo que hace
lo tienes que volver a hacer porque lo hizo mal, de mala gana.
Pero ahora dice, para esto quizás se apartó de ti por algún tiempo
para recibirle, para siempre. Ahora, no como siervo nada más,
aunque iba a continuar en esa relación de siervo, pero más
que siervo. Un hermano en Cristo Jesús. En Cristo Jesús somos hermanos. Dice allá, ya no como esclavo,
sino más que esclavo, como hermano amado mayormente para mí, pero
cuanto más para ti, tanto que en la carne como en el Señor. Hermano en la carne porque es
de tu casa y también hermano en el Señor Jesucristo. Así que
si me tienes por compañero, recibele como a mí mismo. Si me tienes
por hermano, si me tienes por compañero, recibe a este honesto. Si me consideras compañero, un
amigo, en la gracia del Señor Jesucristo, si tenemos la misma
fe, recibe en tu corazón y en tu casa, recibele con afecto,
perdónalo, perdónalo. Dice ya versículo 18, Y si en
algo te dañó o te debe, ponlo a mi cuenta. Aquí vemos el apóstol
otra figura del Evangelio. Aquí el apóstol Pablo intercede
por Onésimo. Y dice que si en algo te dañó,
es decir, lo que te deba, lo que te debe él, ponlo a mi cuenta. Nosotros debemos una deuda que
nosotros no podemos pagar. Todos nosotros por naturaleza
debemos una deuda a Dios que no podemos pagar. El Señor Jesucristo dio ese ejemplo
en la lectura que tuvimos. Este hombre no podía pagar la
deuda. Tenemos una deuda que nosotros
no podemos pagar. Pero nuestra deuda fue puesta
sobre nuestro sustituto, el Señor Jesucristo. Cristo dijo, como
diciendo a la santidad de Dios, como diciendo a la justicia divina,
oh Dios, este mi hijo, cualquier cosa que te deba, ponla en mi
cuenta. Yo lo pagaré, yo lo pagaré. Él tiene con qué pagar. Tú y
yo no tenemos con qué pagar esa deuda. Pero la sangre del Señor
Jesucristo es de valor, es de valor infinito. Él tiene para
pagar la deuda. Y cuando Él dice, oh, santa ley
de Dios, lo que te deba a mi pueblo, ponlo a mi cuenta, fue
puesto a su cuenta. El que no conoció pecado por
nosotros, lo hizo pecado. Y él fue a la Cruz del Calvario
y él pagó esa deuda y la consumó. Él la pagó por completo. Si en
algo te dañó o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo
de mí mismo, yo lo pagaré. Y ahora el apóstol Pablo dice,
hablando otra vez de Onésimo, aquí vimos una figura del Evangelio,
pero hablando de Onésimo, le dice el apóstol Pablo, por no
decirte que aún tú mismo te me debes también. Es decir, recibelo
y no le empieces a decir, mira, me debes tanto, me debes tanto,
me debes tanto. Sino recibelo y no le empieces
a pedir cuentas y todo. Si vas a pedir cuentas, pídemelas
a mí. Y si vas a entrar a pedirme cuentas
a mí, quiero recordarte algo. Tú también me debes a mí, me
debes más, te me debes tú mismo. Te me debes tú mismo. Así entonces el Señor Jesucristo
dice a su pueblo, perdona, perdona a tu hermano, perdona a los que
te ofenden. Él ya pagó la deuda de nuestros
pecados. Nosotros le debemos a Él algo
que nunca pudimos pagar. No podemos nosotros también perdonar
a los que nos ofenden a nosotros. Sí, hermano, tenga yo algún provecho
de ti en el Señor. Tenga yo este provecho. Este provecho. Quiero regocijarme
en la gracia del Señor que está en ti. Conforta mi corazón. Hay un consuelo en mi corazón.
Te he escrito, confiado en la obediencia. Quiero que piensen,
el apóstol Pablo está confiado. Aquí está Filemón y tiene el
derecho de matar a este esclavo. Y lo hacían en ese entonces. ¿Saben por qué lo mataban a los
esclavos? Para que escarmienten a los demás y no huyan. Si un esclavo iba a escapar,
lo ponían a ese como ejemplo. para que los demás en temor sigan
sirviendo y no se escapen. Ese es el derecho. El apóstol Pablo está enviando
a Onésimo a Filemón con la confianza de que no solamente lo va a perdonar
Es decir, no lo va a matar, sino que lo va a recibir como hermano. Que lo va a recibir como el apóstol
Pablo mismo. Cuando nosotros recibimos a nuestros
hermanos, debemos recibirlos como recibimos a Cristo Jesús.
Como recibimos a Cristo Jesús mismo. Porque somos miembros
los unos de los otros. estoy confiando en tu obediencia
tal es la obra de la gracia de Dios en el corazón de una persona
está seguro dice el Señor Jesucristo está seguro que una persona que
ha sido perdonada va a perdonar una persona que ha recibido misericordia
bienaventurados los misericordiosos los que han los que muestran
misericordia los que muestran misericordia primeramente porque
ellos han recibido misericordia y ellos van a recibir más misericordia
nuestra misericordia otro no es la causa de su misericordia
no debemos pensar eso él primeramente tuvo misericordia en nosotros
nosotros en nuestras ofensas hemos ofendido a Dios mucho más
que esto que hizo Onésimo Filamón mucho más Primeramente Onésimo
hizo esto a otro hombre, a Filemón. Nosotros hemos ofendido la santidad
de Dios, a Dios mismo. Debemos una deuda mucho más grande.
Y Él nos ha perdonado completamente en Cristo. Yo tengo confianza,
dice, en tu obediencia. Tal es la gracia del Señor Jesucristo. Donde no ves esta gracia, donde
no ves esta y no debe ser es algo que debemos tener la gracia
para hacerlo porque la carne no lo puede hacer el hombre carnal
dice te lo perdono pero no me voy a olvidar te perdono pero
no me olvido te perdono pero me voy a desquitar la carne no puede perdonar de
esta manera y es por eso cuando un hermano ofende a otro hermano
dice allá en nuestro texto donde leímos en Mateo que va con un
hermano y le habla y le dice si este hermano pide perdón ha
de perdonarlo ha de perdonarlo si este hermano no lo perdona
si este hermano si no hay entonces debe llevar a otro hermano para
que en la boca de dos o tres testigos todo quede contado,
quede asentado. Y si no se resuelve esa división
entre dos o tres, entonces ahora que lo hagan saber a la iglesia.
Y cuando la iglesia, cuando no oye la iglesia, entonces lo que
la iglesia debe concluir es que la gracia de Dios no está allá.
Es lo que dice, considera lo gentil. La gracia de Dios no
está allá. Bueno, dice aquí, prepararme
también alojamiento porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido. Te saludan
Eprafas, mi compañero en prisiones, por Cristo Jesús, Marcos, Aristarco,
Idemas y Lucas, mis colaboradores. La gracia de nuestro Señor Jesucristo
sea con todo, con vuestro espíritu. Amén. Aquí vemos entonces la
gracia de Dios en el corazón de una persona que nos permite
perdonar a los que nos ofenden. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!