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Cody Groover

A quiénes utiliza el Señor

Mark 5:1-20
Cody Groover May, 26 2013 Video & Audio
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El Señor utiliza a testigos suyos para llevar las buenas nuevas del evangelio
What does the Bible say about who God uses to share the Gospel?

The Bible indicates that God uses those whom He has saved to share His Gospel.

In Mark 5, we see that God often chooses individuals who have experienced His mercy and salvation to be His witnesses. The man freed from demons was commanded by Jesus to return to his home and share the great things God had done for him. This illustrates a key aspect of sovereign grace theology: God does not rely on human credentials or training but on the transformative experience of salvation. Every believer's testimony serves as evidence of God's grace, empowering them to proclaim the Gospel effectively.

Mark 5:1-20, Acts 1:8, 1 John 1:3

How do we know that God uses ordinary people to spread His message?

Scripture illustrates that God uses ordinary individuals transformed by His grace as messengers of the Gospel.

God's choice to use ordinary people to share His message is evident throughout the Bible. In Mark 5, Jesus commands the formerly demon-possessed man to testify of the mercy he received. This breaks the notion that only those with formal training can effectively share the Gospel. Such testimonies resonate with others, showing that anyone transformed by God's grace can be a powerful witness. This is foundational to sovereign grace theology, where the effectiveness of witness is rooted in the work of Christ in the believer's life rather than human qualifications.

Mark 5:19-20, 1 Corinthians 1:26-29, Romans 10:14-15

Why is it important for Christians to share their testimonies?

Sharing testimonies is vital as it reflects God's transformative work in believers' lives and points others to Christ.

Testimonies serve as personal affirmations of God's grace and power in the lives of believers. As seen in Mark 5, when the healed man shared his story, it not only gave glory to God but also drew others to Christ. This act of sharing the good news reinforces communal faith and encourages others who may be struggling with their own sins or spiritual battles. For Christians, sharing their experiences of how God has changed them serves as evidence of His reality and love, emphasizing the notion that salvation is for all who believe.

Mark 5:19-20, Psalm 107:2, Revelation 12:11

Sermon Transcript

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Pido que abra sus Biblias conmigo,
Libro de Marcos, capítulo 5. Marcos, capítulo 5. La pregunta
que quiero hacer en esta mañana como título es, ¿a quiénes utiliza
el Señor para llevar las buenas nuevas de Su Evangelio? ¿A quiénes utiliza? Este mismo
relato se encuentra en Mateo capítulo 8 y también en Lucas
capítulo 8, pero he escogido el texto aquí en Marcos capítulo
5. Comenzando en el versículo uno
dice, Vinieron al otro lado del mar a la región de los gadarenos. Quiero primero tomar nota de
que esto era inmediatamente después de que había una gran tormenta
y los discípulos temieron temieron por su vida, y el Señor se levantó
y reprendió el viento y las olas, de tal manera que ellos dijeron,
¿qué hombre es éste, que aun los vientos y las olas obedecen
su voz? Vinieron a esta región de los
gadarenos, y cuando salió él, el Señor Jesucristo, de la barca,
enseguida vino a su encuentro de los sepulcros un hombre con
un espíritu inmundo, que tenía su morada entre los sepulcros,
y nadie podía atarle, ni aún con cadenas. Porque muchas veces
había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían
sido hechas pedazos por él, y desmanuzados los grillos, y nadie le podía
dominar. Y siempre de día y de noche andaba
dando voces en los montes y en los sepulcros e hiriéndose con
piedras. Pero cuando vio pues a Jesús
de lejos, corrió y se arrodilló ante Él, y clamando a gran voz,
dijo, ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro
por Dios que no me atormentes, porque le decía, Sal de este
hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó, ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo, Legión
me llamo, porque somos muchos. y le rogaba mucho que no los
enviase fuera de aquella región. Estaba allí cerca del monte un
gran ato de cerdos pasiendo, y le rogaron todos los demonios
diciendo envíenos a los cerdos para que entremos en ellos. Y
luego Jesús les dio permiso, y saliendo ellos, aquellos espíritus
inmundos entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil,
y el ato se precipitó en el mar por un despeñadero. y en el mar
se ahogaron. Y los que apacentaban los cerdos
huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos, y salieron
a ver qué era aquello que había sucedido. Vienen a Jesús, y ven
al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido
la legión sentado, vestido, y en su juicio cabal, y tuvieron miedo. Y le contaron los que lo habían
visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio,
y lo de los cerdos, y comenzaron a rogarle que se fuera de sus
contornos. Al entrar en la barca, el que
había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él, pero
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo, vete a tu casa y
a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho
contigo, cómo ha tenido misericordia de ti." Y se fue y comenzó a
publicar en Decapolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él,
y todos se maravillaban. La pregunta, entonces, en esta
mañana, es a quiénes utiliza el Señor para llevar las buenas
nuevas de Su Evangelio. Algunos dirían, para que yo sea
un testigo eficiente o eficaz, para que yo pueda testificar,
yo necesito capacitación. Yo necesito asistir a un seminario,
yo necesito tener estudios, preparación y necesito tener una comisión,
algunos títulos, para que yo pueda testificar efectivamente. Pero esto no es lo que vemos
en este texto en esta mañana. El Señor Jesucristo le dijo a
este hombre, vete a tu casa, vete a los tuyos, y cuéntales
cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido
misericordia de ti. ¿A quiénes utiliza el Señor como
testigos? Aquellos a quienes Él salva. Aquellos a quienes Él salva. y no importa dónde estemos, en
nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo, en la calle o en
el mercado, en la escuela, nuestra tarea es la misma, de salir y
contar cuán grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros. Esto es lo que es ser testigo
del Señor Jesucristo. Dijo, me seréis testigos, dijo
el Señor Jesucristo, en Hechos capítulo 1. Me van a ser testigos
a mí. de quién soy yo y qué es lo que
yo he hecho. No, no, qué es lo que Él ha hecho
para nosotros. Si no ha hecho nada para nosotros,
no podemos testificar. Dios utiliza a aquellos a quienes
Él ha salvado, aquellos que Él ha tenido misericordia de ellos.
Un testigo es alguien que ha visto algo o alguien que ha oído
algo en primera persona. no podemos testificar de lo que
otro ha vivido. Alguien dijo eso, no hay experiencia
en pellejo ajeno. Lo que nosotros vemos, dijo el
apóstol Juan, en primera de Juan capítulo 1, lo que hemos visto,
lo que hemos oído, lo que palparon nuestras manos, dijo, esto es
lo que nosotros estamos testificando. En primera de Juan capítulo 1,
versículo 3, lo que hemos visto y oído, éstos anunciamos, para
que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo.
Nosotros testificamos lo que hemos oído y lo que hemos visto,
y es verdad que nosotros no hemos oído y no hemos visto al Señor
Jesucristo con estos ojos de carne, pero cada hijo de Dios
a quien el Señor Jesucristo se ha revelado ha visto al Señor
Jesucristo. Ha visto con ojos de fe. Ha visto
al Padre. Ha visto la gloria de Dios en
la paz de Cristo Jesús. Lo vemos en las Escrituras, porque
Él se ha revelado a nosotros. Lo que hemos visto y lo que hemos
oído, Él nos ha dado oídos para oír Su Palabra. Y esto es lo
que nosotros estamos anunciando, lo que hemos visto y lo que hemos
oído. No debemos nosotros perder el tiempo hablando de filosofías
y cosas que hablan los hombres. Debemos simplemente fijarnos
en lo que hemos visto y lo que hemos oído, lo que sabemos. Lo
que no sabemos simplemente decimos no sabemos. Tal vez el Señor
se agrade enseñarnos y tal vez no. Pero vamos a hablar de lo
que sabemos. Está como este hombre que estaba
tocando la guitarra los jóvenes aquí tocan sus instrumentos
tal vez les parezca gracioso esto pero este hombre estaba
tocando su guitarra y el que estaba oyendo se daba cuenta
que este hombre no movía sus manos de esa cuerda no movía
sus manos y todo el tiempo estaba tocando y le preguntó a este
le preguntó oye Pepe porque siempre estás tocando la misma cuerda
y le dice ¿sabes que pasa? es que todos esos otros no han
buscado la nota pero yo ya la encontré, es esta y le seguía
dando esa misma bueno nosotros estamos hablando de Cristo y
este crucificado no estamos buscando por todos lados estamos pegando
la misma nota, el mismo mensaje el mismo mensaje lo que hemos
visto y oído esto anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión y la razón por la cual, la razón por la cual llevamos
el mensaje es que nosotros queremos que ellos también sean salvos.
No estamos llevando el Evangelio como malas nuevas, no estamos
llevando el Evangelio como cosa que alejarse de ello, estamos
llevando el Evangelio como buenas nuevas. Es decir, donde quiera
que el Evangelio ha venido y ha afectado la vida de una persona,
es un Buenas Nuevas. No puedes testificar de un Evangelio
que no sea Buenas Nuevas. No lo vas a hacer. No lo vas
a hacer. Lo que hemos visto y esto testificamos,
para que tengáis comunión con nosotros, y otra vez recalca
entonces aquí nuestra comunión, es verdaderamente con Dios el
Padre. y con su Hijo Jesucristo. Nuestra
comunión es en el Evangelio de Cristo Jesús. Hay muchas cosas en las que nosotros
podemos tener diferencia, pero nuestra comunión es en el Señor
Jesucristo. Ahora, en esta mañana quiero que veamos
estas buenas nuevas, estas buenas nuevas. Saben, leímos allá en
Efesios capítulo 13, en él también vosotros habiendo
oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación. Oíste la palabra de verdad. Es vital esto. Hay muchos cristos falsos que
se están predicando en el mundo. y Dios no salva a una persona
oyendo de un Cristo falso. Dice, manténgase lugar allá,
un Cristo falso es un ídolo, un Cristo falso es una imaginación
de hombre, y Dios dice acerca de estas personas no tienen conocimiento
reuníos, venís, juntad todos los sobrevivientes entre las
naciones. No tienen conocimiento aquellos
que erigen el madero de su ídolo." Cuántas personas tienen su Cristo
alrededor de su cuello, tienen un crucifijo en su pared, es
mi Dios. No tienen conocimiento los que
erigen el ídolo, el madero de su ídolo, y los que ruegan a
un Dios que no salva. No importa que le digan Jesús,
Si no es el Jesús de las Sagradas Escrituras, si no es el Cristo
que ha sido revelado en las Escrituras, es un Dios falso y no tiene poder
para salvar. Y un mensaje falso, un mensaje
que es el error, no puede salvar a una persona. La persona viene
a confiar en sí mismo. Viene a confiar en su decisión. Viene a confiar en sus buenas
obras. y no confía en el Señor Jesucristo,
no como su única esperanza, no como el que ha hecho la salvación,
la obra. Es por eso que hay que predicar
Cristo Jesús y este crucificado, y solamente Cristo Jesús y este
crucificado. Habiendo oído la palabra de verdad,
bueno, lo oyes porque Dios te da oídos para oír, porque el
Espíritu Santo habla a su cuerpo. Pero lo oyes, noten allá, como
el Evangelio de vuestra salvación. Las buenas nuevas de tu salvación. Viene como revelación. Lo oyes
como las buenas nuevas de tu salvación. De tal manera que
buenas nuevas son contagiosas, quieres que salgan a otras personas,
y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo
en la promesa." Ahora, la pregunta entonces es, ¿quiénes utiliza
el Señor para ser testigos de Su Evangelio? Quiero que veamos
aquí en esta mañana cuatro verdades en este pasaje que leímos en
Marcos capítulo 5, que son las mismas verdades en la conversión
de cada uno de los objetos de misericordia. Las mismas cosas
que este hombre dijo cuando él salió y anunció por toda Decapolis
cuán grandes cosas había hecho Jesús con él, son las mismas
cosas que nosotros decimos. ¿Y qué podemos ver aquí que este
hombre pudo testificar? Primeramente, él pudo testificar
y aunque no tenía mucha necesidad de ir a su casa y hablar de qué
tan malo era porque todos lo sabían, pero él dijo algo todavía
más asombroso. Él no solamente dijo, soy malo,
soy inmundo. Él dijo esto, yo antes de que
venga el Señor Jesucristo y me muestre su salvación, ésta era
mi condición, y yo era inmundo." Eso es lo que caracteriza a todo
hombre por naturaleza, y es la razón por la cual nosotros no
tenemos nada de qué jactarnos. Somos cortados de la misma, o
somos sacados de la misma masa. Nosotros somos pecadores, así
como aquellas personas a las que estamos hablando. Somos pecadores. Este hombre dijo, yo soy un hombre
inmundo. por naturaleza. ¿Qué es lo que
caracteriza al hombre por naturaleza? Inmundo. La característica principal
de Dios, ¿cuál es? Dios es santo. Dios es santo. Dios es santo. No hay otro Dios,
único, separado. ¿Qué es lo que caracteriza al
hombre? Sucio. inmundo. Isaías dijo esto en
Isaías capítulo 6, cuando Él vio, y el hombre, mientras que el Señor Jesucristo,
la Palabra de Dios, el Evangelio, no ha llegado en poder a una
persona, una persona puede estar de acuerdo que está mal, pero
soy pecador, pero otras gentes también están viviendo. No soy tan malo como otro, dirían.
Soy malo, pero el hombre siempre se busca justificar y decir,
bueno, no hay gracias que no soy tan malo como éste. Pero la realidad es que lo que
somos nosotros por nuestra naturaleza es inmundo. Dice allá el versículo
1 de Isaías 6, en el año que murió el rey Usías, vi yo al
Señor, dice Isaías, sentado sobre un trono alto y sublime, y sus
faldas llenaban el templo, y por encima de él había serafines,
cada uno tenía seis alas, y con dos cubrían sus rostros, y con
dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba
voces diciendo, Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos,
toda la tierra está llena de Su gloria. Y los quiciales de
las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y
la casa se llenó de humo. Entonces dije, ay de mí, que
soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios habito en medio
de un pueblo que tiene labios inmundos. Han visto mis ojos
al Rey Jehová de los ejércitos. No es hasta que nosotros veamos,
nos veamos a nosotros a la luz de la santidad de Dios. Y todavía estoy muy consciente
de que todavía no hemos visto lo que de veras somos. Yo creo
que nos volveríamos a la locura, a la locura, si pudiéramos nosotros
entender, si pudiéramos nosotros ver como Dios ve a la humanidad
fuera de Cristo. Inmundos. La figura es de un
hombre leproso, que no tiene cosa sana, no tiene carne sana,
sino que toda su carne es podrida y haga hinchazón, desde la cabeza
hasta el pie. Es carne podrida. Esto a nosotros
nos da asco, ¿no es así? Nos revuelve el estómago, nos
da asco y decimos, no queremos verlo, no queremos acercarnos. y es que no estamos hablando
de un gran brinco, no estamos hablando de una gran distancia,
porque después de todo cuando estamos hablando de un hombre
leproso, estamos hablando de un hombre, y nosotros somos hombre. Pero cuando Dios ve, cuando Dios
en su santidad ve al hombre perdido, eso es lo que es el hombre, de
ojos tan puros que no puede mirar la iniquidad, no puede ver la
maldad. Él dijo esto. Esta era mi condición. Con razón
son buenas nuevas. Era mi condición. Era mi condición. Nuestra morada estaba entre los
sepulcros. Es lo que dijo este hombre. Él
pudo haber regresado. Ustedes saben que yo era un hombre
inmundo. Tenía un espíritu inmundo. Todos
mis deseos eran contra Dios. El hombre natural en su mente
es enemistad en contra de Dios. todos sus deseos, todos sus diseños
son contrarios a Dios y no solamente es su habitación, su habitación
está entre los sepulcros vive en este mundo lleno de maldad
alrededor de él maldad adentro, maldad afuera ese era mi testimonio
que tal tu testimonio? Como dije, estoy convencido de
que ninguno de nosotros ha visto la profundidad de la maldad de
cada uno de nosotros. Pero si hemos visto al Señor
Jesucristo, entonces entendemos que ese es nuestro testimonio. Él nos encontró muertos. Él nos dio vida a vosotros cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Y no solamente
esto, este hombre pudo haber dicho, A mí se me trató de controlar. Me trataban de controlar. Yo
era un hombre rebelde. Y no es así lo que trata de hacer
el hombre con la humanidad, tratar de controlar la humanidad. Le
ponemos grillos a esta gente, ¿verdad? El hombre natural se
le pone grillos. Puedes ponerle grillos de la
religión. Es un grillo. para tratar de controlar esa
maldad. Grillo de la moralidad. Ponen
los grillos de la moralidad. Ponen los grillos de la ley.
Y el hombre va a romper todos esos grillos. ¿Por qué? Porque
no puede encontrar esta naturaleza pecaminosa. No puede haber un
cambio. No puede haber un cambio. La ley civil trata de controlar
al hombre. pero no puede. Un hombre puede
nunca, saben, el Señor Jesucristo dijo esto interpretando la ley,
dijo, ustedes saben lo que está dicho en la ley, no cometerás
adulterio. Bueno, ahí está un grillo, pero
el hombre todo el tiempo está rompiendo esa ley. Todo el tiempo está quebrantando
esa ley. Tienes sus gris, no cometerás
adulterio. Pero dijo el Señor Jesucristo,
cuando mides una mujer y la desees, ya cometiste el adulterio. La
ley no te puede dar un nuevo corazón. La ley no te puede cambiar
tu naturaleza pecaminosa. Nadie puede dominar esta naturaleza
perversa. Está muerto. Dios tiene que hacer
una nueva creación. Bueno, esa es nuestra condición
natural. ¿Qué más pudo haber dicho este
hombre? Yo estaba muerto. Y yo no estaba buscando al Señor
Jesucristo. Yo no estaba buscando al Señor
Jesucristo. Yo estaba hiriéndome todos los días. ¡Qué precioso
es este pensamiento! Todos los días Él se estaba hiriendo,
haciéndose daño. Pero ¿saben qué? Dios no va a
perder a ninguna de sus ovejas. Y aquello que estaba en ese hombre,
que inmediatamente entraron los cerdos y se ahogaron, los dos
mil cerdos no podían contra ese hombre. ¿Por qué? Porque está
guardado. Está preservado. Su pueblo no
va a perecer. Él tiene sus ovejas, y aun antes
de que vengan a él, Él los tiene guardados, marcados. y ni una
legión de demonios puede contra un hombre, una mujer que está
escogido por el Señor Jesucristo. Él vino para buscar y salvar
a este hombre. Este hombre no estaba buscando
al Señor Jesucristo, pero el Señor Jesucristo vino buscándolo
a él. Él dijo, yo no lo estaba buscando, yo estaba feliz en
mi sepulcro. Yo estaba feliz allá de noche
y de día andaba dando voces en los montes y en los sepulcros,
hiriéndome con piedras. Todo lo que yo hacía era contrario
a mí. Contrario a mí. Cuántas cosas
el hombre hace que son para su mal, para su mal, y si pudiera
él destruirse, él mismo se destruiría. pero Dios no va a permitir que
uno de los suyos se perezca, ni que nosotros mismos nos saquemos
de sus manos. Ni nosotros mismos podemos arrancarnos
de las manos del Señor Jesucristo. Pidiéndose con piedras. Pero
vino un día que el Señor Jesucristo vino a él, y vino, por cierto,
a propósito. El Señor utiliza todas las cosas,
para llevar su propósito, para cumplir su propósito. En este
caso, una tormenta, una tormenta. Cuando Él dijo, cállate viento
y cállate olas, estén quietas, nos dice la Palabra de Dios que
estuvo bonante el agua y llegaron a este lado, a la región de los
gadarenos. pero el Señor Jesucristo vino
por este hombre y por este hombre solamente. Algo muy triste que leemos en
este texto es que los hombres de esa ciudad cuando oyeron lo
que el Señor Jesucristo hizo para este hombre, pensaríamos
que dijeran, mira qué hizo con este hombre, quédate aquí y sálvanos
también a nosotros, pero ellos eran muy justos en su propia
opinión. Ellos no necesitaban un Salvador.
Ellos estaban buscando, viendo la pérdida que sufrieron económicamente,
y dijeron, Señor, vamos a tener un servicio de oración y vamos
a pedirle al Señor que se vaya. Y es precisamente lo que pidieron,
Señor, aléjate de nosotros. Y el Señor se los concedió. Pero Él vino precisamente para
este hombre. Él tiene misericordia de quien
tiene misericordia y se compadece de quien se compadece y Él vino
a buscar y a salvar lo que se había perdido. Este hombre estaba
y dice allá, cuando vio pues a Jesús de lejos, corrió y se
arrodilló delante de Él. ¿Por qué corrió y se arrodilló
delante de Él? Podría decir este hombre, ¿sabe?
Yo no estaba buscando al Señor Jesucristo. pero Él me vino buscando
a mí. Él me vino buscando a mí. Él
vino expresamente para hablarme a mí. Porque Él fue corriendo,
este hombre fue corriendo, impulsado por esos demonios, fue corriendo
a hablar con el Señor porque el Señor primero le habló a él. Lo vemos allá en versículo ocho. La razón por la cual este hombre
vino y se arrodilló ante él es porque le decía el Señor Jesucristo
salió del barco y le dijo, vio a ese hombre y le dijo sal de
ese hombre inmundo vino corriendo este hombre y se puso de rodillas
y dijo estaba hablando de los demonios verdad sal de ese hombre
espíritu inmundo él habló nosotros somos librados somos librados
por la Palabra de Dios. Somos librados del poder del
pecado, del poder del maligno, del poder de Satanás, por la
Palabra de Dios. Cuando el Señor Jesucristo habla,
sabemos que la fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios,
pero Dios da vida soberanamente a quien Él quiere dar vida. Yo estoy consciente de que estoy
hablando la verdad, el Evangelio de Dios, pero yo no tengo poder
de darle vida a ninguna persona. Es el Señor Jesucristo que tiene
que hablar cuando Él quiere hablar. Y habla a la persona a quien
Él quiere hablar y le dice, vive. Y esa persona vive. No tengo
yo poder. El poder es del Espíritu Santo,
el Espíritu de Dios. Pero Él habla, viene la hora
y ahora es, dijo el Señor Jesucristo en Juan capítulo 5. Versículo 25 dice, de ciertos
de ciertos digo, viene la hora y ahora es, cuando los muertos
oirán la voz del Hijo de Dios y los que lo oyeran vivirán. Tienen que oír la voz de Dios,
la voz del Señor Jesucristo. Esto es lo que dijo este hombre.
Yo oí que Él me hable. Él vino a mí. Él vino buscándome
donde yo estaba. Yo estaba perdido. ¿Y saben qué? El hombre está perdido no importa
si está en la religión o está en el mundo. No importa si está
en los vicios más malos que el hombre puede decir no importa
donde lo encuentre el hombre Dios lo encuentra donde está Dios lo encuentra perdido detrás
de un púlpito tanto como en la cantina, no importa donde quiera
que Dios se encuentre a su vez las encuentra perdidas y eso es la condición de este hombre
dijo Dios me encontró a mí Jesús vino a mí y me encontró a mí
y la misma cosa, el apóstol Pablo lo encontró a él en la religión
pero estaba tan muerto como ese hombre que estaba muriendo el
malhechor a un lado del Señor Jesucristo los encuentra donde
los encuentra él sabe donde están y por eso va a propósito a buscarlos
él va a buscar a sus ovejas Van a oír su voz. Es un llamamiento. Es un llamamiento a propósito. Es un llamamiento personal. Él
viene directamente a este hombre. Y le llamó y le dijo, sal de
este hombre, espíritu inmundo. Cuando Dios viene a cada uno
de sus hijos, Él tiene que librarnos del poder del maligno. Es lo que este hombre dijo. Había
tratado de cambiar, de reformar mi manera de ser. Yo mismo me
puse grillos. Pensé, soy malo, creo que voy
a empezar a ir a la iglesia. Voy a unirme a la iglesia. Voy
a empezar a hacer estas cosas. Voy a dejar de pegarle a mi esposa. Veo que está mal eso. Voy a dejar
de hacer eso. Voy a dejar de ir a los lugares
de vicio. Voy a componer mi vida. Entiendo
que todo lo hice, está en reinas, y voy a tratar de... pero nada
cambiaba. No tenía yo mismo poder para
cambiar. No podía yo creer y confiar en
el Señor Jesucristo. Un hombre no puede creer y confiar
en el Señor Jesucristo hasta que Dios le dé poder para creer
y confiar en el Señor Jesucristo. a los que recibieron les dio
potestad de ser hechos hijos. Esa potestad que Él da es librarnos
del poder del pecado. Nadie debe tener esta idea de
que cuando creemos en el Señor Jesucristo dejamos de cometer
pecado. Mientras estemos en la carne
lo que es nacido de la carne, carne es. Gracias sean dadas
a Dios, vamos a ser librados de este cuerpo de muerte, dijo
el apóstol Pablo. Pero Él nos ha librado del poder
del pecado, porque donde antes no podía yo creer, donde antes
no podía yo confiar únicamente en Cristo Jesús, tenía que buscar
algo en mí mismo. de que aferrarme a alguna experiencia,
alguna obra, alguna cosa que yo haya hecho. Ahora, Él me ha
dado el poder para confiar únicamente en Él. De no tener ninguna confianza
en la carne. Ustedes son el Israel verdadero
de Dios, dijo el apóstol Pablo. Nosotros somos la circuncisión,
los que adoramos a Dios en espíritu. Nos regocijamos, nos gloriamos
únicamente en Cristo Jesús. y no tenemos ninguna confianza
en la carne, ninguna confianza. Bueno, Él me libró del pecado,
yo puedo creer. Y tres cosas, tres cosas vemos
acá que el Señor Jesucristo hizo para este hombre, que cada uno
de nosotros podemos decir también. Vino Le preguntó, ¿Cómo te llamas? Y respondiendo, los demonios
dijeron, me llamo Legión, porque muchos somos. Y le rogaba mucho
que no los enviase fuera de aquella región. Y estaba ahí cerca del
monte un gran hato de cerdos pasiendo. Y le rogaron todos
los demonios diciendo, envíenos a los cerdos para que entremos
en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus
inmundos, entraron a los cerdos, los cuales eran como dos mil,
y el ato se precipitó en el mar por un despeñadero, en el mar
se ahogaron. Lo que no podían hacer con este
hombre, todos estos años, en un instante, todos estos cerdos
cometieron cerdicidio. Todos estos cerdos cometieron
cerdicidio. Se mataron. y los que apacentaban los cerdos
huyeron y dieron aviso en la ciudad, en los campos y salieron
a ver qué era aquello que había sucedido y vienen a Jesús estos
hombres de la ciudad que nunca habían estado bajo esta situación
no estaban poseídos por este espíritu inmundo no nos dice
esto la palabra de Dios o sea sabemos que todo el mundo está
bajo maligno pero ellos en otras palabras eran gente buena salieron
y vieron al Señor, y vieron al que había sido atormentado del
demonio, y que había tenido la legión, y vieron que estaba sentado,
vieron que estaba vestido, y vieron que estaba en su juicio cabal,
y tuvieron temor. Cada persona que es testigo del
Señor Jesucristo puede testificar de esto mismo. El Señor Jesucristo,
yo estaba muerto en delitos y pecados. El Señor Jesucristo vino a mí.
El Señor Jesucristo me dio poder para creer. Y Él ha hecho estas
tres cosas conmigo, cuando menos tres cosas. Primero, nos dice
aquí, estaba sentado. Estaba sentado. La característica
del hombre antes de conocer al Señor Jesucristo es no conocieron
el camino de paz no tiene paz en su alma no tiene paz en su
alma ¿por qué? porque no está su conciencia
limpia delante de Dios no conocen el camino de paz por eso están
andando de aquí y allá tratando de establecer su propia justicia Cuando Cristo Jesús, cuando el
Evangelio viene y proclama, el hombre entiende que Cristo Jesús
ha hecho la paz mediante la sangre de Su cruz, que ya no hay más
sacrificio por el pecado, Él ha terminado, Él ha establecido
justicia aquí en la tierra y Él ha pagado la deuda que su pueblo
debe a la santa ley. Con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados. Hay paz en la conciencia. Es
por eso que el creyente no está tratando de hacer algo, de hacer
alguna penitencia, o tratando de alguna manera aportar lo suyo,
no es una aportación o una colaboración entre Dios y el hombre. Estamos
en paz. Cristo Jesús es nuestra paz delante
de Dios. Tenemos paz. ¿No conocieron el camino de paz?
Nos dice ya en Colosenses capítulo uno, que Él ha hecho la paz mediante
la sangre de Versículo 19, Colosios 1, 19,
Por cuanto agradó al Padre que en él, en Cristo, habitase toda
la plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las
cosas, así las que están en los tierras, como las que están en
los cielos, y haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Y vosotros también, que erais en otro tiempo extraños, enemigos
en vuestra mente. Este héroe era extraño. enemigo en mi mente. Haciendo malas obras, ahora os
ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte,
para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante
de él. Si en verdad permanecéis fundados
y firmes, y sin movernos de la esperanza del Evangelio que ha
oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del
cielo, cual yo, pueblo, fui hecho ministro. Él ha hecho la paz
mediante la sangre de Su cruz. Nos ha dado paz en la conciencia.
Noten allá lo que dice en Hebreos, Hebreos capítulo 12. Pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios, y ha ido adelante esperando hasta
que sus enemigos sean puestos por estrada de sus pies. Porque
con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados
y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo, porque después de haber
dicho este es el pacto que haré con ellos, después de aquellos
días dice el Señor, pondré mis leyes en sus corazones y en sus
mentes las escribiré, y añade, nunca más me acordaré de sus
pecados y transgresiones. Por donde hay remisión de estos,
no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo nosotros
libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo,
por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo
oeste de Su carne, y teniendo un gran sumo sacerdote sobre
la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia
y lavados los cuerpos con agua pura. La conciencia está en paz. tenemos paz con Dios. Él ha hecho
la paz. Nosotros no hacemos la paz. Él
ha hecho la paz. Bueno, no solamente está en paz,
está sentado, ¿verdad? Es lo que podemos decir. Estamos sentados, descansando
en Cristo Jesús. Estamos descansando en Cristo.
No estamos tratando de ganar nuestra salvación. Él ha venido
y me ha revelado, me ha dado a entender que Él ha hecho la
obra. Esas son buenas nuevas. Esas
son buenas nuevas. No solamente esto. Él me vistió. Antes estaba yo desnudo. Este
hombre estaba desnudo en los sepulcros. Estaba desnudo. Y nosotros también desnudos. pero Él nos ha vestido con justicia,
la justicia que es de Dios por medio de la fe del Señor Jesucristo,
la justicia del Señor Jesucristo. Él es Jehová, justicia nuestra. Delante de Dios, cuando Dios
me mira, me mira como a Su Hijo, como al Señor Jesucristo Esas
son buenas nuevas. Esas son buenas nuevas. Él dijo, estas cosas me libró
del pecado, me dio paz, me vistió, y me puso en mi juicio cabal.
Me puso en mi juicio cabal. El hombre, antes de que conozca
al Señor Jesucristo, cree que Él es el encargado de todo. cree que él es el encargado de
todo. Yo, lo que yo quiero, eso hago. Pero cuando viene el Señor
Jesucristo, enseña a su pueblo que Él es el Señor. Pone las
cosas en su orden. El Señor Jesucristo es mi Señor.
Nos pone, nos da entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida interna. Pero lo conocemos a Él como nuestro Señor, nuestro
Salvador. Él es el que gobierna en mi vida. Él nos ha dado entendimiento. El juicio cabal eso. ¿Saben? Dijo el Señor Jesucristo a Salvo
de Tarso. Salvo, Salvo, dura cosa es dar
cosas contra el aguijón. Un hombre, ¿cuándo has visto
un hombre que esté dando patadas contra un aguijón? ¿Qué dirías
de una persona que salgas aquí a la calle y ves que está pateando
contra aguijones? Dirías, no está en su juicio
cabal. Se está dañando todo el tiempo.
Esos aguijones están infligiendo. Una persona no está pensando
bien. Dura cosa es dar cosas contra el aguijón. Dios es Dios. Dios es Dios. Nosotros vamos
a conocer al Señor Jesucristo como Él es. Él es el Señor. Él es el Señor. Él es el que
está sentado sobre el trono. Dios lo ha exaltado y le ha dado
un nombre que es sobre todo nombre, para que todos se postren. En
Él todas las cosas están ocurriendo en esta vida, en este mundo,
por el el control absoluto, el permiso, el control, la dirección
del Señor Jesucristo. Entonces, tengo entendimiento
de esto. Tengo entendimiento que el Señor
Jesucristo está en control de todo eso. Antes podía haber dicho
el apóstol Pablo, estos hombres malagradecidos me pusieron en
una cárcel. Pero ahora el apóstol Pablo dice,
soy preso del Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque ahora tiene
entendimiento quien está en control de todas las cosas. Bueno, Él me salvó a mí, es lo
que puede decir cada persona. Él me salvó a mí. Él vino a mí,
Él me salvó a mí. Palabra fiel y digna de ser recibida. Por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo a salvar a pecadores, de los cuales yo soy el primero,
es lo que puede decir un hombre. Y ahora entonces esta última
cosa, podemos ver esto. Cada persona que ha tenido esta
experiencia puede decir que Él recibe toda la honra y la gloria. Cada persona sería, notemos aquí
en el texto que nos dice acá versículo 20, y fue y comenzó
a publicar en Decapolis cuán grandes cosas había hecho Jesús
con él, o cuán grandes cosas había hecho Jesús en él. ¿Qué había hecho Dios con él?
¿Qué va a hacer el Señor Jesucristo contigo? Él es el Soberano, y
cuán grandes cosas Él ha hecho conmigo. A Él sea la honra y
la gloria. Cada persona que ha sido salvo
sabe quien lo salvó, sabe quien lo salvó y sabe quien recibe
toda la honra y la gloria. Estas cosas son comunes a todas
aquellas personas que son participantes de la misericordia de Dios en
Cristo Jesús. ¿A quienes va a utilizar Dios?
Aquellas personas que han experimentado que han expresado testigos, y
este hombre pudo testificar de esto que él sabía. Que el Señor
nos utilice a nosotros para hablar de lo que Él ha hecho en nosotros,
por nosotros. Que el Señor bendiga Su Palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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