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Cody Groover

La Elección y la Responsabilidad

Cody Groover May, 5 2013 Video & Audio
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What does the Bible say about divine election?

The Bible teaches that God sovereignly elects individuals for salvation based on His will, not human merit.

Divine election is a key doctrine in Scripture, evidenced in passages like Ephesians 1:4-5, where Paul states that God chose us in Christ before the foundation of the world. This election is described as being according to His grace and purpose rather than any foreseen merit in humanity. Romans 9:11 makes it clear that election is determined solely by God's sovereign will. Therefore, divine election emphasizes God’s sovereignty and mercy in salvation, and underscores that we cannot claim any credit for our salvation, as it is entirely God's work.

Ephesians 1:4-5, Romans 9:11

How do we know God's choice is true?

God's election is affirmed through Scripture, where it is depicted as an unconditional choice based on His sovereign will.

The certainty of God's choice can be found in numerous scriptural affirmations. For instance, in Romans 11:5-6, it is affirmed that a remnant of grace has been elected without any conditions. Additionally, the Old Testament signifies God’s unconditional choice when He chose Israel as a nation despite their unworthiness (Deuteronomy 7:7-8). The truth of divine election is not merely a theological concept but a reason for worship and gratitude, as we recognize that our salvation is not based on our own actions but solely on God’s sovereign grace and love.

Romans 11:5-6, Deuteronomy 7:7-8

Why is human responsibility important for Christians?

Human responsibility emphasizes our obligation to respond to God's revelation and the Gospel with faith and repentance.

Human responsibility is crucial as it reflects our accountability to God for our actions, especially in response to His word. Jesus' call to repentance as seen in Matthew 11 underscores the weight of this responsibility; those who hear the Gospel are charged with responding appropriately. While divine sovereignty governs salvation, humans are also called to believe, repent, and obey. Understanding this balance encourages believers to live lives that reflect their faith and strengthens their witness in the world. Acknowledging our responsibility to respond in faith also cultivates a deeper relationship with God as we seek to align ourselves with His will.

Matthew 11:20-24

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en esta mañana al libro de Mateo capítulo 11. En esta mañana quiero hablar
acerca de la elección de Dios o la elección divina y la responsabilidad
del hombre. la elección divina y la responsabilidad
del hombre. Quiero que comencemos a leer
en el versículo 15, dice el Señor Jesucristo. Bueno, es el versículo 11. De
cierto, de cierto os digo, entre los que nacen de mujer no se
ha levantado otro mayor que Juan el Bautista. pero el más pequeño
en el reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de
Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre
violencia y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas
y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es
aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír,
oiga. ¿Más a qué compararé esta generación? es semejante a los
muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros,
diciendo, os tocamos flauta y no bailastes, os endechamos y no
lamentastes. Porque vino Juan, que ni comía
ni bebía, y dicen, demonio tiene. Vino el hijo del hombre, que
come y bebe, y dicen, es aquí un hombre comilón y bebedor de
vino, amigo de publicanos y de pecadores. pero la sabiduría
es justificada por sus hijos. Entonces comenzó a reconvenir
a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros,
porque no se habían arrepentido, diciendo, Ay de ti Corazin, ay
de ti Bethsaida, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho
los milagros que han sido hechos en vosotros, Tiempo ha que se
hubieran arrepentido en Cilicio y en Cinisa. Por tanto os digo
que en el día del juicio será más tolerable el castigo para
Tiro y para Sidón que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada
hasta el cielo, hasta el Hade serás abatida, porque si en Sodoma
se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría
permanecido hasta el día de hoy. por tanto os digo que en el día
del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de
Sodoma que para ti." En aquel tiempo respondiendo a Jesús dijo,
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste
estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste
a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas
por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al
Padre conoce alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera
revelar. Venid a mí, todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de
corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi
yugo es fácil y ligera. mi carga. Pero primero quiero que veamos
en estos versículos 20 al 24 el Señor Jesucristo está hablando
de la responsabilidad del hombre de obedecer la luz que Dios le
da y especialmente de obedecer el
Evangelio Dios está diciendo que aquellas personas que rehúsan el mensaje del Evangelio, las
personas que rehúsan este mensaje del Evangelio van a sufrir en
el infierno. El Señor Jesucristo habló del
infierno, es un lugar verdadero, es un lugar verdadero. Y lo que
podemos notar aquí en este pasaje del versículo 20 al 24, es que
aunque estas personas habían visto al Señor Jesucristo, habían
oído el mensaje que Él predicó. Nuestro Señor Jesucristo era
un predicador. Es el predicador. Todas las Escrituras
de Él hablan. Él habló como ningún otro hombre
ha hablado. Él habló con autoridad. Cuando
Él interpretaba las Escrituras, Él las dio. Él dio las Escrituras. Y el Señor Jesucristo, cuando
Él predicó, ¿quién pudiera predicar con más amor, con más compasión,
con más sinceridad? Ningún otro. Nadie ha hablado
como este hombre. el Señor Jesucristo. Pero aunque
Él estuvo aquí en estas ciudades que se mencionan aquí, en Capernaum, en Capernaum Él estaba, era la
ciudad donde Él había hecho muchos milagros, había predicado y hecho
muchos milagros, ellos no se arrepintieron, no creyeron el
Evangelio. Podemos notar aquí, en primer
lugar, que los milagros vistos y los milagros experimentados
en la carne no producen la fe. Debemos ser honestos. ¿A quién no le gustaría ver un
milagro? ¿A quién no le gustaría ver un milagro? Pero si vieras
un milagro, eso no te daría fe. Eso no te daría fe. La fe viene
por el y el oír por la Palabra de Dios. Y la fe es dada soberanamente
por Dios. Es don de Dios. La salvación
no viene por las obras, la salvación viene por la fe, y esta fe es
por la Palabra de Dios, no por ver milagros. ¿Cómo la gente
quiere ver milagros, verdad? Bueno, ¿saben que los que tienen
ojos para ver pueden ver milagros? pueden ver milagros. El milagro
de la fe es un milagro. Donde veas que una persona cree
a Dios, donde veas que una persona confía en el Señor Jesucristo,
ahí estás viendo un muerto resucitado. Ahí estás viendo un cojo que
puede andar. Ahí estás viendo un ciego que
ahora ve. Ahí estás viendo un sordo que ahora oye. Uno que
era sordo y ahora Cuando ves a una persona que cree en el
Señor Jesucristo, das gracias a Dios porque has visto un milagro.
Pero estamos hablando de esos milagros físicos que el Señor
Jesucristo hizo. Levantó a los muertos, sanó a
los enfermos, y con todo esto ellos no se arrepintieron. Y
podemos notar en segundo lugar en este pasaje, el versículo
20 al 24, que la Biblia sí enseña de grados de castigo, grados de castigo. La Biblia
nunca enseña de grados de gloria. Nunca enseña la Biblia jerarquías
o grados de gloria en los creyentes. El creyente que es salvo, esa
persona que es salvo por, salvo de Dios, es salvo todos con la
misma justicia. Un creyente no tiene más justicia
que el otro creyente. La justicia que tiene el creyente
es la justicia del Señor Jesucristo. La santidad que tiene el creyente,
no hay una santidad más que otra santidad. Es la santidad del
Señor Jesucristo. todos los que son redimidos,
todos los que van a estar allá en la gloria van a estar allá
bañados con la misma sangre vestidos en la misma justicia el mando
de justicia, el Señor Jesucristo entonces no hay grados de...
no hay uno que está viviendo allá en su mansión y otro que
tiene su chocita así le gusta enseñar a la religión y es religión
de obras por cierto la religión de obras. Haz obras aquí para
que envíes material allá al cielo para que hagas tu grande casa.
Es mentira. La única obra que nos salva es
la obra del Señor Jesucristo. No somos salvos por obras nuestras. El creyente tiene buenas obras.
Dios ha preparado estas buenas obras que anduviésemos en ellas
para la gloria de Él, y el creyente va a mostrar el efecto de la
gracia que Dios ha dado a él. El creyente tiene buenas obras,
pero sus obras no son la base de su justificación y su santificación. Solamente la obra de Cristo Jesús.
Entonces no hay grados de gloria en el cielo. La única cabeza
en la iglesia es el Señor Jesucristo. A Él sea toda la honra y la gloria. Aunque la Biblia no habla de
grados de gloria, o jerarquías. Por cierto, no hay jerarquías
tampoco aquí en la tierra. Somos hermanos en Cristo Jesús. Él es la Cabeza. La Biblia sí
habla, por otro lado, la Biblia sí habla de grados de tormento. Aquí en este texto el Señor Jesucristo
dice que será más tolerable el castigo. Dice de Capernaum en
versículo 23, y tú Capernaum que eres levantada hasta el cielo,
levantada hasta el cielo, lo sublime, el Dios del cielo estaba
allá en Capernaum en carne, y por oír la voz del Hijo de Dios en
persona estaban lo más cerca del cielo que un hombre puede
estar aquí porque el Señor Jesucristo es el que lo llena todo en todo. estaban allá oyendo la voz del
Señor Jesucristo. Eres levantada hasta el cielo.
¡Qué privilegio! ¡Qué privilegio de oír el Evangelio! ¡Qué privilegio! Cualquier persona
que, donde Cristo es presentado, donde Cristo es glorificado,
donde Cristo es es presentado como el Rey de Gloria, el Supremo,
el Rey de Reyes y Señor de Señores, tú estás siendo levantado hasta
el cielo. Estás siendo levantado hasta
el cielo para ver quién es el Rey de Gloria, el Señor Jesucristo. Pero por tu incredulidad hasta
el Hades serás abatida. Porque si en Sodoma, Si en Sodoma se hubiesen hecho
los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta
el día de hoy. Sodoma. ¿Quién era Sodoma? ¿Qué
ciudad era Sodoma? Sodoma era una ciudad claramente
entregada a la Sodomía. Es por eso que se le llamó Sodoma.
Era una ciudad pagana, una ciudad malvada. Pero aquí está diciendo
el Señor Jesucristo que de esta gente que había estado en el
infierno por todo este tiempo cuando Dios destruyó con fuego
y azufre desde el cielo, toda gente que estaba ya sufriendo,
que les sería más tolerable en el día del juicio, cuando Dios
va a lanzar a todos aquellos que no están inscritos en el
libro de vida del Cordero, van a ser echados en el lago de fuego,
Dios dice, el Señor Jesucristo, el Juez Supremo dice que será
más tolerable el castigo para aquellos de Sodoma y Gomorra
que para aquellos que están allá, los religiosos de Capernaum.
O sea que hay una maldad más grande que hay una maldad más grande que
simplemente vivir como como pagano es tener la verdad y rechazarlo. Mientras más luz tenga una persona, más responsable es de andar en
esa luz. O sea que la persona que nunca
ha oído el Evangelio, es una persona mala, pecador, por naturaleza
todos no hay justo ni a uno. La persona que nunca ha oído
el Evangelio, ha vivido su vida, es un asesino tal vez, ha quebrado
todos los mandamientos, es una idólatra, pero esa persona en
el día del juicio será más tolerable para esa persona en el día del
juicio que para una persona que ha oído la verdad del Evangelio
y ha rechazado el Evangelio. Qué serio es esta es esta realidad,
esta verdad. Aquella persona que oye que de
tal manera amó Dios al mundo, de tal manera, Dios muestra su
amor para con nosotros en que aun siendo pecadores, Cristo
murió por nosotros. Que oye ese mensaje de amor,
que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga
vida eterna. Oyendo del mensaje que nace del
amor de Dios, acabamos de oír, ustedes no por ser más que los
otros pueblos, sino porque Dios quiso, porque Dios te amó con
amor eterno. Aquella persona que oye ese mensaje
dice, eso no es para mí. A mí que me importa que Dios
haya enviado a su Hijo. Esa persona como no va a merecer,
como no va a merecer más castigo por hacer afrenta, como dicen
hebreos, hacer afrenta a ese mensaje de gracia. Bueno, después
de hablar de la responsabilidad, la responsabilidad del hombre,
el Señor Jesucristo, si solamente se queda así el mensaje, todos
nosotros somos responsables delante de Dios pero la verdad es que
ninguno de nosotros puede venir a Cristo ninguno de nosotros
quiere por naturaleza venir a Cristo después de oír con tan serio
el mensaje tan serio es esto de nuestra responsabilidad la
verdad es que si no fuera por la elección divina, ninguno de
nosotros creeríamos, si no fuera porque Dios escogió. Después
de declarar esta verdad de la responsabilidad del hombre, el
Señor Jesucristo entra a proclamar, lo vemos allá en versículo 25,
proclama con alegría, proclama con adoración Dice allí el Señor
Jesucristo, en aquel tiempo respondiendo a Jesús dijo, te alabo Padre,
te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, Dios soberano
del cielo y de la tierra, te alabo. Nosotros, el único Dios
que vas a alabar y el único Dios que vas a adorar es un Dios soberano. Si el Dios que tienes es un Dios
que tú puedes manejar, no es digno de tu adoración, no es
digno de tu alabanza. Si es un Dios con el que entras
en trato, o tratas de hacer un trueque con Él, tratas de manejarlo,
el único Dios que se va a adorar es el Dios soberano, el Dios
supremo. Y el Señor Jesucristo dijo, te
alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste
estas cosas. de los sabios y de los entendidos,
y la revelaste a los niños. Aquí está hablando de un esconder. Dios es soberano. Dios es soberano
en la elección. Dios es soberano en la salvación. Y Dios escogió a Su pueblo porque
Él quiso. Te alabo. Te alabo, escondiste
estas cosas de los sabios e inentendidos y las revelaste a los niños,
porque quisiste. Vean Efesios capítulo 1. Las personas, y principalmente
las personas religiosas, odian esta verdad de la elección Pero cada persona que ha sido
elegido ama esta verdad. Los elegidos aman esta verdad.
Nos humillan, ¿verdad? Nos humillan. ¿Quién soy yo para
que tengas misericordia de un perro como yo? ¿Quién soy yo
que me hayas escogido a mí? Dice allá, y nos lleva a la adoración,
dice allá en 1.3. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos bendigo con toda bendición
espiritual en lugares celestiales en Cristo," y la primera bendición
que menciona es, nos escogió en Cristo, en Él, antes de la
fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha
delante de Él. en amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo según
el puro afecto de Su voluntad, para alabanza de la gloria y
Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. La elección
de Dios es algo odiado por la religión y especialmente el hombre
natural y especialmente la religión, pero nos dice la palabra de Dios
que Dios escogió a los suyos antes de la fundación de este
mundo. Nos dice ya en Romanos capítulo 11, para que el propósito
de Dios conforme a la elección permaneciese, se le dijo antes
de que nacieran los niños, a Jacob amé, mas a Esaú abórrese. Es decir, Dios no miró en el
tiempo, como algunos dicen, y vio que tú ibas a ser bueno, o vio
que tú ibas a hacer tu decisión, por Cristo y basado en eso que
el vio en ti entonces el dijo bueno yo se que el va a creer
entonces lo voy a escoger en ninguna manera eso es Dios dando
recompensa por algo que el vendió pero nos dice claramente que
Dios escogió según el puro afecto de su voluntad de la masa de
la raza caída de Adán Dios escogió a un pueblo antes de la fundación
del mundo, según Él hizo. Dice allá donde leímos en Deuteronomio
7, no por ser más. Dice en versículo 6, porque tú
eres pueblo santo para Jehová tu Dios. Jehová tu Dios te ha
escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos
que están sobre la tierra. No por ser vosotros más. Puedes
poner allá más bueno. más amable, más afable, no por
ser vosotros más que todos los pueblos ha querido Jehová y os
ha escogido, pues vosotros eras los más insignificantes. El comentario
de éste es, mira lo que escogió Dios, mira tu llamamiento, lo
vil del mundo y lo que no es para avergonzar a lo que es.
No muchos sabios, no muchos nobles, no muchos poderosos, Dice allí,
por ser los más insignificantes, ustedes eran los más insignificantes
de todos los pueblos, sino por cuanto Jehová os amó. ¿Dónde
está la causa? La causa está en el amor de Dios,
en el corazón de Dios, no en el hombre. Dios os amó y quiso
guardar el juramento que juró a vuestros padres y os ha sacado
Jehová con mano podre. Dios te amó porque Él quiso. porque el quiso. El amó a los suyos con amor eterno. Dios no cambia. Cualquier doctrina
que nosotros entendamos que haga que Dios cambia es errada. Error cuando mejor y tal vez
herejía. Dios no cambia. Dice yo Jehová no cambio. Él es luz, no hay en Él tinieblas. Él no cambia. Cambiar sería cambiar
para lo mejor o cambiar para lo peor, ¿verdad? Pero Él no
cambia. Él es el mismo, ayer, hoy, para
siempre. Él no cambia. Esa elección que está en Dios
sin causa en el hombre es gratuita, es decir, no tiene causa en el
hombre. siempre conforme al puro afecto
de su voluntad, no por haber visto algo en los objetos de
su misericordia. Dios tiene misericordia de quien
tiene misericordia. ¡Qué bueno es saber eso! ¡Qué
bueno es leer en la palabra de Dios! Dios dice, tendré misericordia. Porque si Él... Él tiene misericordia
porque Él es misericordioso. Dios es amor y ese amor va a
ser manifestado Dios es justo y esa justicia es manifestada
revelada Dios es santo Dios es misericordioso y esa misericordia
va a ser extendida pero según Él quiere Y al que quiere endurecer, endurece.
Este texto que tenemos en esta mañana dice, escondiste estas
cosas de los sabios y de los entendidos. Sabios en este mundo,
sabios tal vez en las Escrituras, saben, el Señor sabe endurecer,
endurece al que quiere endurecer aun con la Palabra de Dios. Aun
con la Palabra de Dios, Dios endurece al que quiere endurecer. Y saben, no tendría que hacer
esto. Lo único que tiene Dios que hacer
para endurecer a una persona es simplemente apartar de la
mano. Simplemente dejarlo en su propio
camino. El hombre se endurece de por
sí. Naturalmente está endurecido.
Y lo único que Dios tiene que hacer para que una persona se
vaya al infierno es simplemente dejar que tenga su propia voluntad
esa persona. La doctrina de elección divina,
esta doctrina es la doctrina que da toda la honra y la gloria
a Dios en la salvación del hombre. El hombre no tiene nada de que
jactarse, pues todo lo que tiene y todo lo que es, es de Dios. El apóstol Pablo dijo, yo soy
lo que soy por la gracia de Dios. No tengo nada de que jactarme.
¿Qué tienes que no hayas recibido?, dice el apóstol Pablo. Si lo
recibimos, el creyente no tiene nada de que ejactarse. Todo lo
que tenemos, reconocemos que toda buena dádiva proviene de
lo alto. Y el principal, la dádiva de
la fe. Todo don perfecto. No tenemos
nada de que ejactarnos. Yo soy más porque yo creo. No,
de ninguna manera. En ninguna manera Dios ha tenido
misericordia. La doctrina de la elección es,
como vemos aquí, razón de alabanza y regocijo para los que son de
Dios. No puedes encontrar ningún lugar
en la Biblia donde se hable de la elección como algo malo, algo
odiado, algo odioso. No, en ninguna manera. La doctrina
de la elección es causa de alabanza y regocijo para todos aquellos
que son los escogidos. Y como dije, si no fuera por
la elección de Dios, ninguno sería salvo. Saben, el Señor
Jesucristo dijo a Sus apóstoles, en Juan capítulo 15, versículo
16, No me elegisteis vosotros a mí. no me elegiste vosotros a mí,
sino que yo os elegí a vosotros. Yo os he puesto para que vayáis
y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo
que pidieras al Padre en mi nombre, Él os lo dé." Bueno, dice allá
en versículo 26 entonces, 25 dice, lo escondiste escondiste esta verdad, escondiste estas cosas, escondiste estas cosas, la revelación
de quien es el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo estaba hablando
todos los días allá en el templo, ahí estaban los fariseos, ahí
estaban los religiosos, y Dios escondió, aunque ellos tenían
las escrituras, y las escrituras hablan de Cristo, y aunque Cristo
les dijo, estas cosas están hablando de mí, en Juan capítulo 5, Él
dijo a estos hombres religiosos, digo, ustedes están leyendo las
escrituras, Ustedes están escudriñando las Escrituras porque a ustedes
les parece que en ellas, en cumplir las cosas que están en la Biblia,
en el Antiguo Testamento, ustedes piensan que cumplir este rito,
esta ceremonia, este sacrificio, ustedes piensan que así van a
alcanzar la vida eterna. Y ellas, las Escrituras, dan
testimonio de mí y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Ustedes no quieren. ¿Por qué? Porque Dios escondió
estas cosas. Él preguntó, ¿qué dicen los hombres? ¿Quién dicen los hombres que
soy yo? Y respondieron los discípulos,
dijeron, unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres
Elías o uno de los profetas. Uno es un gran hombre. Pero dijo, ¿y ustedes quién dicen?
Él dijo, Pedro contestó y dijo, tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. El Señor Jesucristo le dijo,
bienaventurado eres, bendito eres, Pedro. Simón, hijo de Jonás, porque
no te lo reveló, carne ni sangre, sino mi Padre que estabas. Escondiste
estas cosas de los sabios y los entendidos y lo revelaste a bebés. Ahora, en vista de esta gloria,
esta enseñanza da toda la honra y la gloria a Dios, y en vista
de esta gloria, versículo 27 dice, Todas las cosas me fueron entregadas
por mi Padre. Todas las cosas. No hay nada
que no esté debajo de Sus pies. no hay nada, por Él fueron hechas
todas las cosas, para Él fueron hechas todas las cosas y por
Él todas las cosas subsisten, dice Colosenses. Todas las cosas han sido entregadas
en sus manos. El Señor Jesucristo, Él es el
Rey. Esto fue entregado a Él antes
de la fundación. Dios no está haciendo nada en
el tiempo que no está decretado en la eternidad. El decreto y
el propósito de Dios ya está asentado, y lo que está pasando
aquí en el tiempo es el desarrollo, eso es lo que es la providencia,
el desarrollo de la voluntad de Dios en el tiempo. Todas las cosas me fueron entregadas
por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino al Padre. Ni al Padre conoce a alguno sino
al Hijo y a quien el Hijo lo quiera revelar. Nadie conoce al Padre sino al
Hijo. Nadie puede conocer a Dios, el
Padre, si no conoce al Hijo. Dios el Padre y Dios el Hijo,
estos son uno. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo, estos tres son uno, Juan capítulo uno,
versículo primero de Juan uno siete. Todas las cosas me fueron
entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre,
ni al Padre conoce alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo
lo quiera revelar. Nadie puede conocer a Dios aparte
de conocerlo en el Señor Jesucristo. Dios es invisible. Dios es invisible. A Dios nadie le vio jamás, dice
Juan 1, 18. El unigénito que está en el seno
del Padre, Él lo ha dado a conocer. A quien Él quiere darle conocer.
La única manera que nosotros podemos conocer la verdad de
Dios es conocer al Señor Jesucristo. Y Él se revela soberanamente. en vista de esta gloria, cuando
habló de todas estas cosas siendo entregadas en él, en vista de
esto, de esta gloria, todas las cosas me son entregadas. Él dijo esto en versículo veintiocho. Venid a mí, todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Aquí está el llamamiento el llamamiento
de Dios a aquellas personas que están cansados y trabajados aquí
podemos ver en este versículo 28 recuerden aquí está hablando
de la responsabilidad del hombre de la elección divina pero con
todo y la responsabilidad del hombre y la elección divina hay
un llamamiento hay un llamamiento Sólo aquellas personas a quien
el Señor Jesucristo llama eficazmente, el Espíritu Santo llama eficazmente. Pero aquí estos son descritos. Venid a mí todos los que estáis
trabajados. La realidad es que no todos saben
que están trabajados. Pero hay algunas personas que
sí saben que están trabajados. no sé si estoy explicando esto
correctamente o está saliendo claro esto o no el hombre por
naturaleza el hombre por naturaleza no puede agradar a Dios el hombre
en la carne no puede agradar a Dios estamos muertos en delitos
y pecados estamos cargados y trabajados no importa si el hombre ¿Siente
esta carga o no lo siente? Por las obras de la ley, nadie
será justificado delante de Dios. El hombre está trabajado y cargado,
esa es la realidad. No hay justo ni a uno. Está muerto
en delitos y pecados. Eso está hablado de toda la raza
humana. Pero algunas personas están conscientes de que están
trabajados y cargados. ¿Quiénes son estas personas que
están conscientes de que están trabajados y cargados? Son aquellas
personas que el Espíritu Santo les muestra su condición. Aquellas personas que el Espíritu
Santo les muestra que delante de Dios no tienen habilidad.
hasta que esto suceda, hasta que Dios el Espíritu Santo muestra
a una persona que no tiene habilidad, el hombre está pensando estoy
bien soy buena persona, Dios me va
a aceptar ¿ves? yo soy buen ciudadano, soy buen
esposo, soy buen padre de familia y se empieza a justificar con
estas cosas ni siquiera estoy hablado de que Estoy hablando
de los religiosos que dicen voy al templo, voy a la iglesia,
doy mi diezmo. Piensa en justificarse el hombre.
Piensa que estas cosas le van a ser aceptos delante de Dios.
Entró ese hombre religioso al templo, ese padriceo y le dijo,
te doy gracias Dios, porque yo no soy como los otros hombres.
Yo ayuno dos veces a la semana, doy diezmo y todo lo que dé.
Yo no soy como este hombre publicano. el hombre se va a justificar
porque no sabe que delante de Dios no tiene justicia, no puede
agradar a Dios. Que aún sus obras de justicia
delante de Dios son trapo de inmundicia. Va a tener que oír la verdad
de quién es Cristo Jesús y de lo que Dios requiere, perfección. Dios requiere que tú y yo seamos
perfectos. Y si no somos perfectos, la justicia,
la demanda de la ley dice, maldito es todo aquel que no continúa
en todas las cosas escritas en la ley para hacerlas. Bueno,
entonces deja eso a ti y a mí. Malditos. Malditos por la ley. La ley nos pronuncia maldición. No hemos cumplido la ley de Dios. Entonces vemos que todo lo que
hacemos es una carga, es una carga. No podemos nosotros establecer
justicia. Bueno, aquí está el llamado,
dice el Señor Jesucristo, venid a mí. Hay personas que están trabajando
en el servicio de la religión formal, trabajando, tratando
de guardar la ley de Moisés. o cualquier manera que una persona
busque de justificarse a sí mismo, piensa que por hacer una cosa
u otra cosa va a ser acepto delante de Dios. El hombre se puede justificar
delante de otro hombre pero no delante de Dios. Está trabajando la persona en
servicio de su propio engrandecimiento, su propia honra. Trabajando en
el servicio de este mundo las cosas que no duran. Trabajando en el servicio de
Satanás. Porque todo lo que el hombre
hace está bajo el maligno. Cristo dijo a su pueblo, aquellos
que él escoge, aquellos a los que él tiene misericordia, aquellos
a los que él revela, a Dios el Padre le dice venid a mí. Venid
a mí. Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados. Venid a mí. Nótenlo ya, no es
venir a la doctrina. Venid a mí, no a la doctrina. Nosotros predicamos a Cristo
como crucificado y nosotros como siervos de ustedes por amor del
Pero no predicamos doctrina, no estamos predicando doctrina
bautista. Una persona puede tener doctrina
sana, puede ser muy recto, muy derecho en su doctrina, pero
si esa persona no conoce a Cristo, no tiene vida. Por otro lado,
una persona que conoce a Cristo Jesús, puede estar, puede estar
errado. puede estar errado en un punto
u otro punto, pero conoce a Cristo y el Señor lo va a corregir. Si es enseñado por Dios, el Señor
Jesucristo, Él es el buen pastor, Él lo va a corregir. En otras
palabras, predicamos a Cristo y la doctrina se alinea, se empila
detrás de Cristo. pero una persona puede predicar
doctrina, doctrina, doctrina, doctrina y puedes estar 100%
correcto en tu doctrina pero si no conoces a Cristo no tienes
vida no conoces a Dios dice aquí la bendición, la bendición a
que somos llamados estás trabajado y cargado tus pecados son una
pesa Pesa en tu conciencia. Yo os haré descansar. Noten aquí, no es la doctrina
te hará descansar o la iglesia te hará descansar. Yo os haré
descansar. Yo os haré. Él da descanso. Descanso en la conciencia. Todas
las personas que están tratando de establecer su justicia, todo
el tiempo tienen que hacer más y más y más. si prometiste hacer esto esta
vez, la próxima vez vas a tener que prometer más o siempre va
a venir esta pregunta, hice suficiente hice suficiente la persona que
es honesta va a decir, no fue suficiente la próxima vez voy
a correr 5 kilómetros en vez de 3 voy a hacer esto, voy a
hacer más, voy a hacer más porque nunca si es honesto no hay descanso
Siempre está haciendo, siempre está tratando de hacer algo,
pero la persona que ha creído en el Señor Jesucristo tiene
descanso en su paz. Tiene descanso en su paz porque
Cristo Jesús ha hecho la paz. La ley ya no me condena. Dios
está satisfecho con la obra del Señor Jesucristo. Dios el Padre
está satisfecho con la paga que Él dio por mis pecados. Y ya
no tengo que estar pagando penitencias. Ya no tengo que estar haciendo
peregrinaciones. Cristo Jesús es mi justicia delante
de Dios. Cristo Jesús es mi santidad delante
de Dios. Descanso en Él. Él es mi Salvador. Saben, si sabemos que Cristo
hizo todo, es decir, no falta nada, y Cristo está sentado, entonces también yo puedo sentar.
Si Él es mi representante, si Él hizo lo que Él hizo, lo hizo
por mí, Él está sentado a la diesta de la majestad en las
alturas, Él ha descansado de su trabajo. El trabajo que lo
hizo la salvación lo hizo aquí en la tierra. Quitó el pecado
con el sacrificio de sí mismo. Un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados. Ya no hay más sacrificio por
el pecado. Con su vida, su justicia, esa
justicia es imputada puesta a la cuenta de cada uno que cree en
Él. Esa justicia es mi justicia delante
de Dios. Tengo descanso en la conciencia.
descanso en la mente por medio de las instrucciones que me da
el Señor. Descanso en Él, descanso en Su
providencia. Descanso en el corazón por el
amor de Dios, sabiendo que todo lo que viene a mi vida, Él lo
manda, Él lo manda. Él es el que me ha amado con
amor eterno, el que no escatimó ni a su propio sino que le entregó
por mí, ahora cómo no me va a dar con Él juntamente todas las cosas.
Cristo es el heredero de todo, y por estar en Cristo soy con
Él co-heredero de todo. Noten allá, yo os haré descansar,
ya se acabó mi tiempo, llevad mi yugo. Venid a mí, llevad mi
yugo. Aquí está hablando de someterse
a ser obediente a Él, ser conformados a Sus servicios, someter bajo
la mano de Dios, llevar mi yugo sobre vosotros y aprender de
mí. ¿Cuándo vamos a dejar de aprender
de Él? Nunca. Nunca vamos a dejar
de aprender de Él. Cuando pensamos que ya tenemos
una lección aprendida, vamos a aprenderlo más. No sabemos
nada, como dice la Apóstola, como debemos saberlo. Aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera
mi carga.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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