Bootstrap
Cody Groover

Cristo; Principe y Salvador

Acts 5:25-32
Cody Groover • October, 2 2011 • Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover • October, 2 2011
What does the Bible say about Christ as Prince and Savior?

The Bible affirms that Christ is exalted as both Prince and Savior, providing repentance and forgiveness of sins (Acts 5:31).

Acts 5:31 states that God has exalted Jesus to His right hand as Prince and Savior, to give repentance to Israel and forgiveness of sins. This dual role emphasizes Christ's authority and power to save, highlighting His sovereignty in the redemptive plan. As Prince, He governs our lives and as Savior, He offers grace to the sinners, ensuring that salvation comes exclusively through Him, reflecting the core of sovereign grace theology.

Acts 5:31

How do we know that Jesus is our only hope for salvation?

Jesus is our only hope for salvation as He alone provides grace, repentance, and forgiveness for sin (Acts 5:31).

The certainty of Christ as our only hope is grounded in His role as both Prince and Savior. Acts 5:31 reveals that He is exalted by God to grant repentance and forgiveness to His people. The sovereign grace doctrine emphasizes that without the sufficient grace of Christ, no soul can be saved. Christ’s atoning work fulfills God’s justice, enabling Him to offer salvation, making Him the sole mediator between God and man. Without His intervention, humanity remains lost in sin.

Acts 5:31

Why is it essential for Christians to preach the Gospel?

Preaching the Gospel is essential as it is the means by which God grants faith and repentance to the lost (Romans 10:14-17).

Christian preaching of the Gospel is crucial because it serves as the God-ordained method through which He brings about salvation. Romans 10:14-17 discusses how faith comes from hearing, and hearing through the word of Christ. The faithful proclamation of the Gospel ensures that the truth about Christ, His works, and the salvation He offers reaches the ears of those destined for grace. By preaching, Christians obey the command to spread the Good News, making known the realities of sin and the available forgiveness through Jesus, as empowered by the Holy Spirit.

Romans 10:14-17

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
En esta noche pido que hagan
sus Biblias conmigo el libro de Hechos. Hechos capítulo 5. comenzando desde el versículo 25. Pero viniendo uno, les dio esta
noticia, He aquí los varones que pusisteis en la cárcel, están
en el templo, y enseñan al pueblo. Entonces fue el jefe de la guardia
con los y los trajo sin violencia porque temían ser apedreados
por el pueblo. Cuando los trajeron, los presentaron
en el concilio y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo, Nos mandamos
estrictamente que no os enseñases en ese nombre. Y ahora habéis
llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre
nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo, Pedro y los apóstoles
dijeron, Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó
a Jesús a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A este
Dios ha exaltado con su diestra por príncipe y salvador para
dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. y nosotros
somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu
Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen." En lo que se va por el nombre
de cristianismo, en lo que va por el nombre de cristianismo,
ahí ustedes saben que hay muchos falsos hermanos, el apóstol Pablo
los llamó falsos hermanos. en el libro de Gálatas. Y hay dos errores, podríamos
decir. Uno es pensar del Señor Jesucristo únicamente como Señor, pero sin
ningún corazón para servirle. Y otro es de pensar en Él como
un Salvador y no tener ningún deseo de servirle. Los dos están
en error. Aquí el apóstol Pedro, y los
apóstoles, todos los apóstoles, ellos estaban delante de este
concilio, y ellos dijeron estas nuevas, estas buenas nuevas. Dios ha exaltado con su diestra
al Señor Jesucristo. y lo puso por Príncipe y Salvador. Este es nuestro mensaje. Ese
es el título del mensaje de esta noche. Cristo Jesús es el Príncipe
y Salvador de su pueblo. Cristo el Príncipe y Salvador. Ellos estuvieron delante de estos
sacerdotes, los Saduceos, que les habían mandado que no predicasen
en el nombre del Señor Jesús. Si no predicamos en el nombre
de Jesús, es decir, si no predicamos la doctrina de Cristo, no tenemos
que predicar. Si voy a predicar, voy a predicar
Cristo Jesús y este crucificado. Lejos esté de mí gloriarme sino
en la cruz del Señor Jesucristo. No tengo que predicar, pero si
voy a predicar, voy a predicar Cristo Jesús y este crucificado. Pedro y los apóstoles contestaron
y dijeron nosotros debemos obedecer a Dios y no a los hombres. Tenemos que obedecer a Dios y
no a los hombres. Y hay tres razones por las cuales
nosotros debemos. Ellos dieron tres razones y son
nuestras mismas razones. Ellos las dieron pero son nuestras
razones. Son razones específicas por las cuales nosotros debemos
continuar predicando el Evangelio de Cristo Jesús, Su persona y
Su obra, este crucificado, a todos los que nos oigan. Cualquiera
que preste oído debemos predicar este mensaje. La primera razón
por la cual debemos predicar este mensaje es porque Cristo
Jesús es el Señor ha sido exaltado. Cuando el Señor Jesucristo dijo
a Sus apóstoles, Toda autoridad me ha sido dado en el cielo y
en la tierra, está hablando de su señorío. La primera razón
es porque Él es el Señor. Él ha sido exaltado a la gloria. El Dios de nuestros padres levantó
a Jesús, a quien vosotros matasteis polgándole un madero. A este
Dios ha exaltado con su diestra por príncipe y Salvador, nos
dicen. Y si Cristo Jesús es nuestro
único Señor, entonces tenemos que obedecerle únicamente a Él. ¿Verdad? Tenemos que obedecerle
únicamente a Él. Por encima. No significa que
no obedecemos las leyes de la sociedad. Ustedes saben eso.
Pero si en alguna ocasión hay una diferencia, si hay alguna
En este caso, estos hombres estaban mandando que no predicase. Escuchen,
no estaban mandando que no predicase. No estaban diciendo, no quiero
que prediquen. Hay mucho, hay mucho que va por el nombre de
predicación en el mundo hoy día, por lo que el mundo y la religión
no tienen ninguna objeción. Hay mucho que va bajo el nombre
de predicación y están predicando. Pero lo que ellos ofendieron
es que prediquen en el nombre del Señor Jesucristo. Que prediquen
la persona y la obra del Señor Jesucristo. Como dije, no tenemos que predicar,
pero si vamos a predicar, tenemos que predicar a Cristo Jesús. Y Él es el Señor. Y como es nuestro
único Señor, tenemos que obedecerle únicamente a Él. Bueno, y la
segunda razón es ésta. no solamente es nuestro Señor,
es Señor y Salvador, Príncipe y Salvador. Es decir, esa es
la única esperanza para pecadores. Tenemos que predicar a Cristo
Jesús y a este crucificado porque no hay otra esperanza para pobres
pecadores. Tenemos que, si nosotros tenemos
el deseo de ver que personas vengan al conocimiento de Cristo
Jesús, que vengan a la paz del conocimiento de sus pecados,
que son perdonados, que son aceptos de gracia. El único mensaje que
entrega esta paz, podríamos decir, es el mensaje de Cristo Jesús
y este crucificado. Es el único mensaje que es para
pecadores. Es el Salvador, la única esperanza. Dios lo ha exaltado, príncipe
y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel y el perdón de pecados. Sin Él no tenemos ninguna esperanza. Sólo Él puede dar vida. Solamente
Él puede dar vida a hombres muertos, muertos espiritualmente. Y esta
vida que es dada por Dios viene en la predicación de la Palabra.
Dios hace esto milagrosamente, misteriosamente, sin ayuda del
hombre, pero cuando el Evangelio es predicado
en el poder del Espíritu Santo, el Espíritu Santo bendice esa
palabra, y el Espíritu Santo hace una obra, y Él es el único
que recibe la honra y la gloria por esa obra, la obra de salvación. Si no decimos a los pecadores
que están muriendo acerca de Él, entonces van a perecer. No lo estoy diciendo de manera
excursionista. No quiero dar a entender de ninguna
manera que haya alguna posibilidad de que alguno de aquellos por
los cuales murió Cristo se pierda. No hay ningún cuidado, no hay
ninguna ansiedad por esto. no hay ninguna ansiedad por esto
pero nosotros hay de mí hay de nosotros si no abrimos la boca
para decir hay algo muy malo con nosotros verdad el que ha sido perdonado mucho
ama mucho también verdad queremos ver que otros vengan al conocimiento
Bueno, y la tercera razón, sobre este punto, la tercera razón
que debemos obedecer al Señor y solamente a Él, Él nos ha puesto
nosotros por testigos. Primeramente, porque Dios lo
ha exaltado. Segundamente, porque Él es el
Salvador, el único Salvador. Y tercero, porque nos puso nosotros
por testigos. Es decir, nosotros tenemos la
responsabilidad de hablar porque a nosotros no los puso. Él dio
ir y predicar el Evangelio y esta responsabilidad podríamos decir
o este cargo lo puso a la iglesia, a su iglesia. Es por medio de
la iglesia que el Evangelio es llevado a todo el mundo. Aquí
en su forma más sencilla, más pequeña, los doce apóstoles.
pero los doce apóstoles son columna de la iglesia, representantes,
podríamos decir, de cada miembro que está en la iglesia. Nosotros,
dice allá versículo treinta y dos, somos testigos suyos, somos testigos
no de eventos, no somos testigos de eventos, noten la palabra
allá, somos de Él. Él nos está utilizando a nosotros.
Él es nuestro dueño. Él nos está utilizando a nosotros.
Somos instrumentos en Sus manos. Y nosotros no somos algo que
decir o hablar de ello, pero Dios ha puesto este tesoro, como
dice allá en Corintios, en vasos de barro para que la gloria y
la excelencia sea de Dios y no del hombre. Somos testigos Suyos. Y aquí en este caso en particular
los apóstoles eran representantes de Cristo, del Mesías, el Rey
de Reyes y Señor de señores. Ellos lo que estaban haciendo,
lo estaban haciendo por orden, por poder de Dios, el Espíritu
Santo con autoridad de Dios mismo. Y esto que estamos haciendo no
tenemos que buscar autoridad de hombre. Entonces, no necesitamos
autoridad de un concilio. No necesitamos autoridad de una
denominación. No, la autoridad que recibimos
es la autoridad de Dios mismo. Está en su palabra. Tienes autoridad, la autoridad
de Dios de ir y predicar el Evangelio. No necesitas que un concilio
ponga manos sobre ti. que te diga, que te de credenciales,
no. Que te de presentaciones, no.
La autoridad viene de él. La autoridad, somos testigos
suyos. Obviamente está hablando de personas
que han experimentado, que han sido llamados. No podemos hablar
de lo que no sabemos. Ellos afirmaban por tanto que su enseñanza y
la predicación no podían ser puestas a un lado, porque somos
testigos suyos, no podemos callar, porque Él es el Señor, porque
Él es el Salvador, no podemos nosotros callar, tenemos que
hablar, somos sus testigos, bueno, hablando aquí a nosotros, hablando
de mí mismo y de esta iglesia, si somos sus testigos, entonces
estamos bajo el constrenimiento del amor de Dios y la fidelidad
al Señor Jesucristo, nuestro Rey Todopoderoso, nuestro Rey
Soberano, para proclamarlo a Él. Es el amor que nos constriñe,
y ninguna otra cosa. Para proclamarlo a Él, en la
medida que somos capaces, ¿verdad? No se requiere algo que no podamos
ir a predicar donde no nos envía. Pero en la medida que somos capaces,
Esta congregación, ustedes ayudan a los pastores. Ustedes están
ayudando con las ofrendas, están orando por los pastores. Ellos
están ahora visitando los hermanos allá en Chiapas. Pero todo lo
que hacemos es para este fin, para llevar el Evangelio. el
costo de llevar el Evangelio por este nuevo medio de Internet,
es un costo. El costo para mantener este lugar,
el costo para todas estas cosas, eso es lo que estamos, estamos
para tratar de que cuando venga una persona pueda sentarse a
escuchar el Evangelio. Y si Dios bendice y añade, vamos
a tener que botar paredes y hacer más grandes, pero eso está en
la voluntad del Señor en el tiempo del Señor. pero nosotros debemos
ser fieles. La motivación es el amor. Nuestra
misión, como sus testigos, tiene dos metas. O sea, dos metas,
como sus testigos. Primeramente y ante todo, queremos
exaltar, queremos magnificar, queremos glorificar el nombre
de Dios. No queremos en ninguna manera
ser reproche al Evangelio. No queremos ser en ninguna manera
reproche al Salvador. Queremos la gloria, la gloria
y el honor del Señor Jesucristo. Tenemos cuidado, tenemos cuidado
de la manera que hablamos. No queremos dar a, o decir, manchar
Su gloria. Dios es celoso de su gloria Dios
es celoso, buscamos la gloria de Él y en segundo lugar buscamos
la salvación de los escogidos de Dios estamos buscando la gloria
de Dios y porque estamos buscando la gloria de Dios no vamos a
hablar no vamos a a tratar de llenar este lugar con mensajes
que le gusta oír a los hombres. No me interesa. Yo quiero, escuchen
esto de todo corazón, yo quiero. Cuanto me gustaría que todo Mérida
oiga el Evangelio y crea en el Señor Jesucristo. Pero no voy
a cambiar el Evangelio y no voy a cambiar el mensaje con tal
de lograr que esta congregación sea el número de miles. Sería lleno de cabras. Lo que
estoy buscando es ovejas, ¿verdad? Estoy buscando las ovejas del
Señor Jesucristo. No estamos en un club social.
Hay sus clubes sociales. ¿Quieres ser miembro de un club
social? Paga tu cuota. Y hay buenos clubes sociales,
¿verdad? Pero nuestro no es un club social.
Estamos aquí para exaltar y glorificar y magnificar el nombre de nuestro
Señor y Salvador, el Señor Jesucristo. Pero estamos buscando también
a los escogidos de Dios, reconociendo que los pecadores están muertos
y no van a ser salvos hasta que conozcan a Cristo Jesús y no
van a conocer a Cristo Jesús hasta que oigan la verdad de
quien es Cristo y qué es lo que Él ha hecho. Ven lo que dice
Romanos capítulo 1. Esta es la razón por la cual nosotros
predicamos el Evangelio. Romanos capítulo 1, versículo
16, el apóstol Pablo dice, y por la gracia de Dios nosotros también
decimos, no me avergüenzo del Evangelio. No me avergüenzo de
la persona del Señor Jesucristo. No me avergüenzo de su doctrina.
No me avergüenzo de lo que Él ha hecho. No me avergüenzo. Es decir, no dejo de decir todo
lo que Dios ha dicho en Su Palabra. No me avergüenzo del Evangelio.
porque es el Evangelio, la persona, Cristo Jesús. Él es el poder
de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente
y también al griego, porque en el Evangelio, en el mensaje,
la proclamación de Cristo Jesús, Su persona y Su obra, la justicia
de Dios, es decir, cómo Dios puede ser justo cuando salva
a un pecador. La justicia de Dios en la salvación
del hombre se revela por la fe del Señor Jesucristo, porque
la salvación, Él es el autor y consumador de la fe, por fe
y para fe, para que tú creas. En el Evangelio se revela la
justicia de Dios por la fe del Señor Jesucristo, Él estableció
la justicia, Él es la única justicia que hay, y es para fe. para que
tú creas, para que nuestra comunión sea con el Padre, el Señor Jesucristo,
para que tengamos comunión, decimos cree, cree, y no vamos a cambiar
este mensaje. Estamos hablando de la gloria
de Dios, pero estamos buscando, vean, necesitan oír en Romanos
capítulo 10, ¿cuántas veces necesitan oír? ¿cuántas veces necesitan
oír? sigue oyendo hasta que el Señor
te hable. Has venido aquí y piensas, tal
vez por alguna mala razón llegaste. Pero escuchen esto, en verdad
nadie viene por buena razón. Nadie viene por buena razón.
Todos los hombres son hipócritas. Todos vienen por otro motivo. El joven viene porque ahí está
la chica, y quiere conquistar a la chica, y quiere apantallar
a la chica, y quiere impresionar a la niña. Viene. Pero Dios es
misericordioso, y Dios puede conquistar a ese rebelde. Otro
viene porque hay contactos de negocio. Toda clase de maldades. pero Dios trae a su pueblo. Donde abundó la maldad, la gracia
de Dios abunda más, ¿verdad? En Romanos capítulo 10, Romanos
capítulo 10, versículo 13, Porque todo aquel que invocare el nombre
del Señor será salvo. Me estoy desviando un poco, pero
cada vez que leo esto pienso, debo aclarar esto, debo decir
que esto sea muy claro. Esto ha sido torcido tantas veces
como para enseñar que un hombre simplemente repitiendo unas palabras
puede, por decir así, torcerle el brazo a Dios, como poner a
Dios con la espalda a la pared como si Dios tiene que responder
ahora porque yo ya hice esta repetición de algunas palabras
y ahora sé que soy salvo eso es una mala aplicación es una
torsión de la palabra de Dios y la persona que confía en su
en su oración a Dios Esa persona no conoce al Señor Jesucristo.
Aquí está hablando de algo que Dios hace y que Dios produce
en el corazón de aquellos a los que ya salvó. Todo aquel que
invocare el nombre del Señor. Ahora, ¿quiénes son los que invocan
el nombre del Señor? Aquellos a quienes Dios les da
vida. y es por eso que invocan al Señor. Y serán salvos en la eternidad,
serán salvos de la ira venidera, porque fueron salvos en la eternidad
en el pasado, porque son salvos cuando Cristo murió en la cruz
del Calvario, y porque son salvos en el tiempo. Todo aquel que
invocare el nombre del Señor será salvo. Es cierto. Ahora, noten lo que dice el versículo
catorce. ¿Cómo, pues, invocarán aquel
en el cual no han creído. Ven allá. Primero viene creer
y luego invocar. Y luego, ¿cómo van a creer en
aquel de quien no han oído? Ahí está la importancia de estar
bajo el sonido de la predicación de la Palabra. Tienen que oír
quién es el Señor Jesucristo. Tienen que oír qué es lo que
Él hizo. Tienen que oír dónde está Él ahora. cómo van a creer en aquel de
quien no han oído y cómo oirán sin haber quien les predique.
Si Dios no envía a un Felipe allá al desierto a predicarle
a un eunuco, ese eunuco va a leer la palabra pero no va a entender. Y no estoy hablando como si haya
algún mérito en Felipe, no, pero Dios ha determinado utilizar
estos medios. Dios ha querido, por la locura
de la predicación, salvar a los que creen. Es el medio que Dios
ha determinado. Y nosotros no podemos simplemente
poner a predicadores a predicar. Dios los tiene que llamar, Dios
los tiene que capacitar, Dios los tiene que enviar. ¿Cómo predicarán
si no fueren enviados? Cuando encuentras a un predicador
Dale la gracia a Dios, Dios te lo dio. ¿Verdad? Cuando encuentres un predicador
que te predica la verdad de Dios, dale gracias a Dios, porque Dios
te lo envió. Dios te lo dio. Como está escrito, cuán hermosos
son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas
nuevas. Mas no todos obedecieron el Evangelio, pues ahí dice el
Señor a quien ha creído nuestro anuncio. Ustedes conocen el texto allá
en 1 Corintios, ya lo cité. Dios ha querido por la locura
de la predicación salvar a los creyentes. Vamos a ver allá en
1 Corintios capítulo 1 versículo 21. Pues ya que en la sabiduría
de Dios el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría agradó
a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Ahora, escuchen, no es la predicación
loca. Hay una gran diferencia, ¿verdad?
No es la predicación loca y no es predicación de tontería. No,
es lo que el mundo piensa que es locura. El mundo te diría a ti, uno que
no tiene oídos para oír, no tiene apreciación, no tiene vida, te
diría a ti, ¿por qué estás yendo? a oír ese hombre, Cody Gruber,
ya lo oí, yo ya fui dos veces, ya lo oí y el mismo mensaje lo
predicó este y la vez siguiente y otro diría, bueno yo he ido
más tiempo yo he ido, algunos vienen y están aquí dos meses,
tres meses y luego se van, nunca los veo otra vez nunca oyeron
algo diferente ¿para qué estás yendo allá a perder tu tiempo?
Es una locura, siempre están oyendo lo mismo. Bueno, es verdad,
es la estimación del hombre natural. Pero para aquellos que tienen
hambre y sed de justicia, aquellos que tienen hambre y sed de perdón
de pecados, aquellos que necesitan un príncipe y salvador para dar
arrepentimiento y perdón de pecados, ah, esto son buenas nuevas, esto
si es consuelo. toda la semana ando en el chiquero,
por decir así, ando en el mundo, estoy rodeado de males por dentro
y por fuera, y aquí hay un pequeño oasis de descanso, un pequeño
oasis. Los judíos piden señales. los
griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo
crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero y para
los gentiles locura, más para los llamados, así judíos como
griegos, Cristo, poder de Dios y sabiduría de Dios. Bueno, cuando predicamos Cristo
y a este crucificado, predicamos quién es, quién es el Señor Jesucristo. Bueno, sabemos que Él, el Señor
Jesucristo, es Dios. Él es el verdadero Dios y la
vida eterna. No hay conocimiento de Dios fuera
de conocer al Señor Jesucristo. Él es Dios. Si un hombre va a ver a Dios,
el único Dios que va a ver es al Señor Jesucristo. Dios es
Espíritu. Dios es invisible. A Dios nadie
le vio jamás. El unigénito Hijo, el eterno
Hijo de Dios, que está en el seno del Padre, el que es uno
con Dios el Padre, se ha manifestado, se ha revelado en la persona
del Señor Jesucristo. Él es Jehová, Dios, igual con
Dios el Padre. Sabemos que Él es Dios y proclamamos
que no hay salvación aparte de conocer a Jesús como Dios, el
Creador, el Señor. Y bueno, y también sabemos que
Jesús es un nombre de humillación, ¿verdad? Jesús es el nombre de
su humanidad. Grande humillación, el eterno
Hijo de Dios fue hecho carne, habitó entre nosotros. vivimos
Su gloria, la gloria como el origenito del Padre lleno de
gracia y de verdad. Él es hombre verdadero, hombre
verdadero. Eso es gran misterio, gran misterio. Dios que no puede ser contenido,
podremos decir, o de otra manera decirlo, el universo, si nosotros
pensamos en la expansión del ¿Has oído que Dios está en todas
partes? ¿Has oído eso? Dios está en todas
partes. Está mal dicho. Todas partes están en Dios. Dios es más grande que todas
partes. El Universo está en Dios y no
Dios en el Universo. Pero Dios, toda la plenitud de
la Deidad, habita corporalmente en ese hombre. el Señor Jesucristo. ¿Quién es el Señor Jesucristo?
Él es hombre verdadero, tan hombre como si no fuera Dios, y tan
Dios como si no fuera hombre. ¡Qué misterio! ¡Qué misterio
de misterios! Pero el texto que tenemos aquí
en Hechos capítulo 5 presenta, el Espíritu Santo presenta a
nuestro Señor Jesucristo en su carácter de Salvador. Él es Dios, Él es hombre. pero Él es Dios justo y salvador,
¿verdad? Lo presenta en su carácter como
salvador y dice allá, Dios lo ha exaltado por su diestra por
príncipe y salvador. Esa persona que es enseñada por
Dios, esa persona que cree en su corazón conoce a Cristo Jesús,
lo conoce al Señor Jesucristo, como ambos, como príncipe y salvador. Ese es una persona salva, el
que lo conoce como príncipe y salvador. Y esta persona inclina o se postra
ante Cristo como su príncipe y como su salvador. Confía en
Él como su salvador. Se postra ante Él como su Señor,
como su Rey, como su Gobernador, y confía en Él como su Salvador. Algunos ven a Cristo como un
príncipe, como para regular la vida de una persona. Cristo es
un buen ejemplo, por decir. O Cristo es mi Señor para dirigir
en mi vida. Por tanto, la religión de estas
personas es lo único, solamente un gobernador, un regidor. Pero la religión de esta persona
no tiene vida. La religión de esa persona es
simplemente leyes y obras, y esa religión no puede salvarle. Por otro lado, creen en Cristo,
o confían en Cristo únicamente como Salvador, simplemente para
salvarlos de la ira venidera, salvarlos del infierno. Pero
como no conocen a Cristo como su Señor, viven en libertinaje. una vida de antinomios, sin ley. Pero el creyente, escuchen, no
está bajo la ley para salvar, salvación, pero el creyente tiene
ley. La ley es Cristo, ¿verdad? Cristo
morando en el corazón, Él es el regidor. como dice allá en Romanos capítulo
8 esa ley que es Cristo Jesús la ley del Espíritu de vida es
como lo llama allá porque la ley del Espíritu de vida en Cristo
Jesús me ha librado de la ley del pecado y la muerte pero en
Cristo Jesús somos libres pero estamos libres para servir somos
libres para servir Bueno, los verdaderos creyentes se resignan
a la voluntad de Cristo y se someten los deseos de su corazón
a Cristo como su Señor. Ellos se dan a sí mismos, el
creyente verdadero se da a sí mismo, cede su voluntad a la
dirección y el control del Señor Jesucristo. Al mismo tiempo,
ellos confían, el creyente verdadero confía en Cristo como su Salvador,
reconociendo la suficiencia del Señor Jesucristo para salvarme
de mis pecados. Yo reconozco que Él es mi Señor
y confío en Él como mi Salvador. Confío en Su obra terminada. Confío en Su justicia como mi
única justicia delante de Dios. No tengo ninguna confianza en
la carne, dijo el apóstol Pablo de Anfílipense III. No tenemos
ninguna confianza en la carne, lo que podamos hacer. Nuestra
única confianza está en la obra consumada del Señor Jesucristo,
en la justicia que Él estableció aquí en la tierra. Y nuestra
confianza está en Su sangre preciosa para quitar todo nuestro pecado
delante de Dios. No estamos tratando de contribuir
a esa obra. El creyente confía. Si nosotros vamos a tener a Cristo
como nuestro Salvador, es necesario tenerlo también como nuestro
Rey. Y si Él no manda, si Él no gobierna, si Él no es nuestro
Rey, si Él no es nuestro Señor, entonces tampoco es nuestro Salvador. Uno de los primeros instintos,
uno de los primeros instintos, creo que lo puedo decir de esta
manera, de un alma, de una nueva criatura creado en Cristo Jesús
es, Señor, ¿qué quieres que yo haga? ¿verdad? Salvo de Tarso, Salvo de Tarso
era un hombre que, él tenía ideas de qué iba a hacer, era un hombre
que tenía bien planeado su futuro. Él era alguien que había logrado,
había logrado algo en la sociedad, había logrado algo, posición
en su religión, y eso no lo había logrado sin esfuerzo. Y eso no
lo había logrado sin planeación. Pero cuando el Señor Jesucristo
lo botó de su caballo allá en el camino a Damasco, Y le dijo,
Sablo, Sablo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar cosas contra
la vija. ¿Qué fue lo que salió? Primero
dijo, Señor, ¿quién eres? el Señor Jesucristo le dijo yo
soy Jesús a quien tú persigues y que fue lo segundo, ahí se
manifestó allá verdad y que fue lo primero que salió de su boca
después de esta manifestación yo soy el Señor que fue lo primero
que salió, Señor que quieres que yo haga el Señor Jesucristo
nos ha enseñado, nos enseña el corazón no mi voluntad sino tu
voluntad sea hecho Padre nuestro que estás en los cielos venga
tu reina, hágase tu voluntad somos sus siervos y saben una persona que conoce
al Señor conoce la verdad y la gracia de Dios no necesita que
se le enseñe eso Es cosa natural. Es cosa natural que sale de los
hijos de Dios. Es decir, la fe no es ignorante. La fe no es ignorante. Es por
eso que predicamos el apóstol Pablo, yo sé a quien he creído. Una persona no va de repente
llegar allá a la gloria y no saber quién es el Señor Jesucristo. Esa persona confía en el Señor
Jesucristo porque oyó del Señor Jesucristo, sabe quien es. Entonces
habla con inteligencia, ¿verdad? Señor, ¿qué quieres que yo haga?
Y no es cosa que hay que enseñarle a un creyente. Es el hablar de
la gracia, ¿verdad? Es el idioma de la nueva ciudadanía. Tengo aquí en Yucatán, tengo
viviendo aquí en Yucatán como 36 años, 36. Y trato de hablar
como yucateco, para los que están viendo allá, el español que están
oyendo es yucateco. Trato de hablar yucateco, y sé
hablar más yucateco todavía, pero de repente alguno que otro
me oye y es uno de esos dias que se me traba la lengua o algo
asi y me dice tu no eres de aca verdad ya me descubriste no soy
de aca y les tengo que decir de donde soy Pero lo que quiero
decir es que al extranjero se le escapa, ¿verdad? No se le puede... su habla es
diferente, ¿verdad? Su parecer es diferente, su comportamiento
es diferente. Bueno, y cuando una persona es
nacida por el Señor Jesucristo, nacida por el Espíritu Santo,
tiene una nueva ciudadanía, su hablar lo desmiente, ¿verdad? su hablar, el hablar de su corazón
revela, tienes el mismo padre que yo
tengo, oigo gracia en tu vocabulario, oigo gracia en tu vocabulario,
ya se de quien eres, pero cuando una persona oye, empieza a hablar,
empiezas a oír que se empieza a jactar y empieza a hablar de
si mismo, todo lo que diga que es cristiano, te diga que es
hermano tuyo y todo, se te enchinen los poros y dices Ajá. Bueno, ese no es el mismo
espíritu. Ese no es mi hermano. Ese no es mi hermano en Cristo
Jesús. Tenemos un mismo lenguaje, ¿verdad?
Y este es uno de los lenguajes, ¿verdad?, de los creyentes. Hágase
tu voluntad. Señor, ¿qué quieres que yo haga?
Sometidos a Él. Él es Príncipe y Salvador. Príncipe, primeramente. Señor, se rinde el creyente como su
Señor. Bueno, Cristo es reconocido como Su
legítimo Rey, Su Príncipe, Su Señor, y confiamos en Él como
nuestro único Salvador, como nuestro Salvador único. Es un Príncipe con soberanía,
autoridad y poder, y es un Salvador con mérito infinito. Ahora, el Señor Jesucristo, el
Dios hombre, ha establecido las bases de la salvación. Primeramente, justicia. La base de la salvación que Él
da por Príncipe y Salvador, la base es la justicia. Es decir,
Él ha pagado el precio para la salvación de Su pueblo. La justicia
de Dios está satisfecha. La justicia de Dios demanda muerte
por el pecado y Él ha rendido satisfacción a esa demanda. Su propia sangre y el poder,
Él tiene justicia para hacerlo. ¿Verdad? ¿Qué nos dice allá en
Primera de Juan, en Primera de Juan capítulo 1, versículo 9, si confesamos nuestros
pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarlos
de toda maldad. Noten allá la primera palabra,
Él es fiel y justo. Él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados. Es decir, la base sobre la cual
Él salva a Su pueblo, primeramente es la justicia. Dios tiene que
ser justo cuando salva a Su pueblo. Y el segundo, la segunda base
es poder. Él tiene autoridad de hacerlo.
Él tiene autoridad, poder. Él ha pagado. Él tiene poder
para salvar a todos los que vienen a Dios por medio de Él, porque
Él vive para siempre. Él murió, pero Él resucitó al
tercer día, y Él está exaltado a la gloria y ese mediador, dice
ya Hebreos 7.25, Hebreos 7.25, que Él vive para siempre, para
interceder, por lo cual puede también salvar perpetuamente,
eternamente, o hasta el más vil. Puede salvar perpetuamente a
los que por Él se acercan a Dios y la razón es porque Él vive
para siempre para interceder por ellos. Él tiene el poder.
Él tiene el derecho. Él lo ha hecho con justicia y
Él tiene la autoridad para hacerlo. Dios el Padre le ha dado esta
potestad. Toda autoridad me ha sido dada
en el cielo y en la tierra, dijo el Señor Jesucristo. Padre, como
le has dado autoridad para que dé vida eterna a todos los que
le diste. Juan 17, versículo 2. Ahora, ¿cuáles son las condiciones
de esta salvación? Tengo que apurar. Las condiciones,
ven allá, es príncipe y salvador para dar a Israel. Noten aquí, Él da, Él concede
esto. Es gracia. Él da estas dos cosas. arrepentimiento y perdón de pecados. Arrepentimiento y perdón de pecados. Arrepentimiento es la obra de
Dios. Dios es el que concede o da el
arrepentimiento, y el arrepentimiento que Él da, ese don que Él da,
es don de la bondad y la gracia de Dios. es la benignidad de
Dios que te guía al arrepentimiento, dice Romanos 2, versículo 4. Es un cambio de parecer, un cambio
de carácter, un cambio de corazón provocado por el poder regenerador
de Dios. La gracia de Dios, el Espíritu
Santo obrando en el corazón de la persona, hace una nueva criatura,
una nueva creación, con diferentes pensamientos, diferente amor
diferente voluntad. El creyente viene voluntariosamente
a Cristo en el día de su poder, pero esa es la voluntad regenerada,
¿verdad? Es la voluntad que Dios dio.
El arrepentimiento, Dios lo da. Sin el arrepentimiento genuino,
tampoco hay fe en el corazón. No hay salvación, tampoco. No hay esperanza, y no hay esperanza
de vida eterna. En Isaías 55, versículo 7, Deje
limpio su camino, vamos a versículo 6, Buscad a Jehová mientras puede
ser hallado, y amad en tanto que está cercano. Deje limpio
su camino, y el hombre inico sus pensamientos, y vuélvase
a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro
el cual será amplio. en perdonar. Los pensamientos
del hombre, tiene que tener nuevos pensamientos, los caminos del
hombre, nuevos caminos, ¿verdad? Cristo Jesús es el camino, los
pensamientos están alineados con Dios, están reconciliados
con Dios. Ahora el arrepentimiento, hay
que entender esto. Dios concede el arrepentimiento,
pero así como la fe, el arrepentimiento es una cosa continua. Es una cosa continua. Una persona,
yo me arrepentí, estoy arrepintiendo y me arrepentiré mañana. Es un
continuo arrepentimiento. un continuo dejar mis pensamientos
para venir al Señor Jesucristo. No es una cosa del pasado, así
como la fe no es una cosa aislada en el tiempo. Yo creí en aquel
entonces y ya no. No, la fe es viva y el arrepentimiento
es continuo. Sin embargo, el arrepentimiento
no es la base para la salvación. Sin el arrepentimiento no hay
salvación. Pero el arrepentimiento no es
la base de la salvación. Noten acá, Él es Príncipe y Salvador
para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. El perdón de pecados es la base. Es la base para salvación. El
perdón de Dios tiene que ser otorgado por Dios, nuestro Salvador,
para que Dios pueda ser santo, justo y pueda perdonar a los
pecadores. Y para que Él pueda perdonar
a pecadores, cuatro cosas tienen que suceder. Primero, el pecador
tiene que ser sancionado. Tiene que haber muerte. Dios
dice el alma que pecare esa alma morirá y todo su pueblo tiene
que morir. Para que Dios sea justo, Él dijo
todo el que pecare morirá y su pueblo tiene que morir. La justicia
de Dios tiene que ser satisfecha. Es decir, la justicia que demanda
la muerte tiene que estar satisfecha en el cumplimiento de esa demanda
y la justicia que demanda perfecta obediencia tiene que estar satisfecha,
es decir, tiene que haber esa justicia perfecta y el Señor
Jesucristo lo ha dado y el tercero, el pecado tiene que ser eliminado,
tiene que ser quitado, borrado expiado no puede haber ningún registro
del pecado Saben allá en la gloria, allá en el libro de Apocalipsis,
cuando habla del libro que es abierto y están los nombres escritos
de todos aquellos nombres del libro del Cordero, de vida del
Cordero. Está, solo hay nombres allá.
Solo hay nombres allá, no hay ningún cargo, no hay ningún pecado,
porque nunca, nunca tuvieron pecado. Oh, eso es demasiado
grande. No puedes predicar eso, hermano,
porque la gente se va a aprovechar. No, no. Oh, no. Si esto agarra tu corazón, si
Dios te muestra que has sido perdonado todos tus pecados,
no vas a querer salir a seguir pecando. Y la persona que lo
usa, lo usa para su propia destrucción. no, la sangre del Señor Jesucristo
quita el pecado de su pueblo, de tal manera que Dios no lo
ve, y si Dios no lo ve, no es como si está cerrando los ojos
pretendiendo que no está, es que no está. Dios, Dios que sabe todas las
cosas, está viendo en el Libro y no hay, no hay. y el pecador debe ser justo.
Tiene que ser la cuarta cosa. El pecador tiene que tener una
naturaleza justa. Esas cuatro cosas tienen que
ser. El hombre tiene que morir. En
Cristo Jesús nosotros morimos. La justicia de Dios está satisfecha
en ese punto. Cristo Jesús estableció justicia
aquí en la tierra y esa justicia es imputada a nuestra cuenta. La justicia de Dios está satisfecha.
Cristo Jesús quitó el pecado de Su pueblo, y nosotros somos
dado una nueva naturaleza en Cristo Jesús, una nueva criatura
que no tiene pecado. Somos hechos justos en la regeneración. Y esto solamente puede lograrse
por el sacrificio sustitutivo de nuestro Señor Jesucristo y
la imputación de su justicia en nosotros, por la gracia de
Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado.
Para que nosotros seamos hechos la justicia de Dios en él. Ahora, este arrepentimiento y
el perdón de los pecados es el regalo, es el don de Cristo para
el Israel de Dios. Noten allá, dice allá, Dios lo
ha exaltado con su diestra por príncipe y salvador para dar
a Israel. el Israel de Dios, el pueblo
de Dios. Él va a dar esto. Nosotros lo
recibimos. Ah, cuando una vez un pecador
sabe que es perdonado, y ese es el mensaje del Evangelio.
Consolaos, consolaos, pueblo. Dile a mi pueblo que su pecado
es perdonado. Una vez te enteres que tu pecado
es perdonado, entonces te arrepientes. La religión no tiene al revés.
Arrepiéntete para que tus pecados sean perdonados. El Evangelio
está completamente diferente. Tus pecados han sido perdonados.
Y en respuesta a eso, el creyente, esa persona que es el Israel
de Dios, Dios da arrepentimiento y fe en el Señor Jesucristo. Ese es el mensaje que nosotros
predicamos. Y esperamos que el Señor haga
Su obra y dé arrepentimiento y perdón de pecados en este lugar. Que el Señor bendiga Su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00