Bootstrap
Todd Nibert

Limpiémonos de toda contaminación

2 Corinthians 7:1
Todd Nibert August, 24 2011 Video & Audio
0 Comments

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Quiero que abran sus Biblias
conmigo a 2 Corintios, capítulo 7, versículo 1. Le puse como título a este mensaje, limpiándonos. Se nos dice aquí en este pasaje
de las Escrituras que nos limpiemos a nosotros mismos. Ahora, ¿cómo
es que nosotros nos limpiamos? Vamos a leer 2 Corintios, capítulo
7, versículo 1. Así que, amados, puesto que tenemos
tales promesas Limpiémonos de toda contaminación de carne y
de espíritu, perfeccionando la santidad en el demor de Dios."
Filthiness Contaminación What a description of the defiling
nature of sin! Qué descripción de la naturaleza del pecado del hombre. Está sucio,
contaminado, comprometido. Te sientes sucio. la suciedad de la carne, los deseos carnales de la naturaleza
caída del hombre, la contaminación del espíritu, orgullo la justicia propia, la autogusticia,
envidia y celos, chismes y... El hecho de que aquí nos dice
que nos limpiemos presupone la necesidad de que
tenemos de limpiarnos. Yo siento esta suciedad o esta
contaminación ahora mismo y yo necesito ser limpiado y yo necesito
limpiarme a mí mismo. Noten aquí esta palabra, el apóstol
Pablo dice, limpiémosnos. Pablo no se para y dice, ustedes
deben limpiarse. Pablo sintió la necesidad también
de limpiarse a sí mismo. Él dice, limpiémosnos. Hay suficiente acerca de nosotros
mismos de tal manera que no necesitamos preocuparnos por la limpieza
de otro. En esto de limpiarnos, se dice
que estamos perfeccionando la santidad. Es decir, está trayendo a fruición
la santidad. Estamos trayendo la santidad
a su destino predestinado. En Efesios capítulo uno, versículo
cuatro dice, Según nos escogió en él para que fuésemos santos
y sin mancha delante de él. Si yo no me limpio, I've never
been cleansed. Entonces nunca he sido limpiado. Now how do you go about cleansing
yourself? Ahora, ¿cómo procede una persona para limpiarse? En 1 Juan, capítulo 1, capítulo
3, versículo 1, y todo aquel que tiene esta esperanza en él,
1 Juan 3, purifica a sí mismo, así como él es puro. Ahora se nos llama o se nos dice
que debemos limpiarnos a nosotros mismos, pero antes de que yo
me limpie a mí mismo, primeramente yo tengo que ser limpiado. Dios primeramente tiene que limpiarme
a mí, antes que yo me limpie a mí mismo. Y a menos que yo vea lo que la
Biblia está diciendo acerca de que Él me limpia a mí, estaría
yo completamente desilusionado acerca de esto de limpiarme a
mí mismo. Ahora, según las Escrituras, hay tres cosas que limpian el
creyente. La voluntad de Cristo, la sangre
de Cristo y la palabra de Cristo. Quiero mostrarles estas tres
en las Escrituras. Vean primeramente Mateo capítulo
ocho. cuando descendió Jesús del monte
le seguía mucha gente y aquí vino un leproso En el relato de Lucas nos dice
que este hombre estaba lleno de lepra. No tenía ni siquiera
una pulgada cuadrada en su cuerpo que fuera sana. La lepra en la
Biblia representa el pecado. Él estaba lleno de pecado. Y nos dice que este leproso le
adoró al Señor. Él se postró y le adoró por quien
Él era. Él no sabía, no tenía idea que
si el Señor iba a hacer algo por él o no, pero él sabía que
Él era el Señor y debía ser adorado. Saben, si el Señor me envía a
mí al infierno, aún así debe ser adorado. Él es el Señor. Vean lo que dice aquí en Mateo
8. Dijo, Señor, Si quieres, si tú quieres, puedes limpiarme. Ahora, este leproso, él sabía
que él estaba sucio, estaba inmundo. Él sabía que él no podía limpiarse
de esta suciedad, de esta inmundicia. Y él sabía que el Señor, él sí
podía. Ahora, él no sabía si lo iba
a hacer o no, pero Él sabía que tenía el poder de hacer. Ahora,
escuchen lo que dijo el Señor en respuesta. Jesús extendió
la mano y le tocó, diciendo, Quiero. Yo quiero. Se limpio. ¿Sabe, conoce usted alguno que
ha venido al Señor, así como vino este leproso, y le dijo al Señor, Señor, si
Tú quieres, puedes limpiar? El Señor le ha dicho a cada una
de estas personas, yo quiero, sé limpio. Si yo vengo, si tú
vienes, así como vino este leproso, Señor, si tú quieres, tú puedes
limpiarme. Él te dirá a ti, yo quiero. ser limpio. Ahora, la única manera
que yo puedo ser limpio, si es la voluntad de Cristo que yo
sea limpio. Ahora, vean Primero de Juan,
capítulo uno. Primero de Juan, capítulo uno. Este es el mensaje que hemos
oído de Él, y os anunciamos, Dios es luz y no hay ninguna
tinieblas en Él. Si decimos que tenemos comunión
con Él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la
verdad. Pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo, Su Hijo,
nos limpia de todo pecado. Ahora, noten aquí que dice la
palabra que Dios es luz. En Él no hay tinieblas. Ahora,
si nosotros decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en
tinieblas, La tinieblas de la salvación
por obras, por ejemplo. La tinieblas de la religión humana. Estamos mintiendo. En realidad
no estamos teniendo comunión con Él. Simplemente estamos hablando. Pero si andamos en la luz, como
Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y escuchen
esto, la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado. Ahora, esto es
lo que la sangre del Señor Jesucristo ha hecho. Cuando inclinó su cabeza poderosa
y dijo, consumado es, los pecados de todos aquellos por los cuales
Él murió fueron quitados, fueron lavados, limpios. Y ahora yo
en este momento no tengo pecado. Primera de Juan, capítulo tres,
versículo cinco, dice, Él fue manifestado para quitar nuestros
pecados, y no hay pecado en Él. Eso significa que si yo estoy
en Él, sin. Yo no tengo pecado. Oh, el poder de la sangre de
Cristo. ¿Quieres ser limpio? ¿Quieres
ser limpio delante de Dios? Si, pero tú no tienes pecado. Eso es lo que la sangre de Jesucristo
ha hecho. Él fue, entró allá al sepulcro
con algo. Él fue allá al sepulcro con mi
pecado. Pero cuando Él salió de ese sepulcro,
Él salió sin mi pecado. Fue quitado. Ya no existe. Está fuera. Todo creyente es
limpio delante de Dios, por la sangre del Señor Jesucristo. Ahora vean cuan capítulo quince. Somos Primeramente, limpios por la
voluntad de Cristo. Volvemos. Somos limpios por la sangre de
Cristo. Y somos limpiados por la palabra
de Cristo. Juan capítulo quince, versículo
tres. Ya vosotros estáis limpios por
la palabra que os he hablado. No hay nada como el oír el Evangelio. Yo entro sucio, sintiendo mi
pecaminosidad, sintiéndome culpable, cargado por mi pecado, y escucho Y oigo que la sangre de Cristo
me limpia de mis pecados, y me siento limpio. No hay nada que
limpie más, como oír el Evangelio. En Efesios capítulo cinco, versículo
veinticinco y veintiséis, esposos, amada vuestras esposas,
como Cristo amó a la iglesia, y se entregó por ella, para santificarla habiéndola purificado en el lavamiento
del agua por la palabra. Saben, cuando el Señor Jesucristo
habló del lavamiento de los pies, entre cuando nosotros andamos
en este mundo, nuestros pies se ensucian, ¿no es así? Y son
limpios o limpiados por el oír la Palabra, por oír la Palabra
del Señor Jesucristo. Así es que para que yo me limpie
a mí mismo, primero Él tiene que limpiarme a mí. Él me limpia
por Su voluntad. Él me limpia por Su sangre. Él me limpia por Su palabra.
Ahora veamos otra vez allá 2 Corintios capítulo 7. Noten aquí que Él
dice Dice, puesto que tenemos tales
promesas, oh amados, dice, amados, puesto que tenemos tales promesas, la razón por la cual se nos llama
a limpiarnos es porque tenemos estas promesas. No, we will be
cleansed. No, we will be given these promises. No es que vamos a ser dados estas
promesas si primeramente nos limpiamos, sino que tenemos estas
promesas, por tanto se nos llama a limpiarnos. Ahora, ¿qué promesas
son estas de las que habla? Vean lo que dice 2 Corintios
capítulo 1. Comenzando el versículo diecisiete. Así que al proponerme esto, usé
quizá de ligereza, o lo que pienso hacer lo pienso según la carne,
para que haya en mí sí y no, But as God is true, mas como
Dios es fiel, our word toward you is not yea and nay, nuestra
palabra nuestra palabra a vosotros no
es sí y no, porque el Hijo de Dios, Jesucristo,
que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha
sido sí y no, mas ha sido sí en él. por todas las promesas
de Dios son en Él, sí, y en Él, amén, por medio de nosotros para
la gloria de Dios. Ahora, ¿qué es lo que significa
esto sí y no? Esto es lo que yo oigo la mayoría
de las veces cuando oigo predicadores. Ellos dicen, sí, la sangre de
Jesucristo es suficiente para salvarte. Si Él murió por ti, tus pecados
han sido limpiados. Pero no vas a ser salvo si tú
no haces tu parte para que desde alto valides eso que Él hizo
por ti. Eso es predicación de sí y no.
Sí, la salvación es por gracia. Es todo de gracia y no por obras. Pero tú puedes perder tu salvación
si eres desobediente. Esa clase de predicación es predicación
de sí y no. Esa predicación no es buena. Esa predicación no me da a mí
ninguna esperanza. Todas las promesas de Dios en
Él son sí. Si Cristo murió por ti, es necesario que seas salvo.
No puede ser alguna otra cosa sino que salvo. Eres limpio delante
de Dios. Punto. La salvación es por la gracia. No puedes hacer ninguna cosa
para pecar como para perder la gracia de Dios. Si Él te ha dado
Su gracia, tus buenas obras no te pueden recomendar delante
de Dios, y tus obras malas no pueden descalificarte, porque la salvación es del todo
por la gracia, la gracia soberana de Dios. Estas son las promesas de las
que está hablando aquí. Son las promesas pactadas. Vean la última parte del versículo
16. Dios hace esta promesa. Dios dijo, habitaré y andaré
entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán
mi pueblo. Dios dice yo seré, yo lo voy
a hacer y ellos van a hacer también. Esas son las promesas del pacto
de Dios. Yo pensé en David. Ahí está,
David está muriendo. Y nos da sus palabras, sus últimas
palabras en su muerte. Ahora bien, muchas cosas que
él pudo haber estado pensando en la hora de su muerte. Él pudo haber pensado en el pecado
que él cometió con Bethsabea y Urias. Y el dolor que él trajo a su
vida por eso. Él pudo haber pensado cuando
él numeró al pueblo. Y setenta mil personas murieron
por él. Él pudo haber estado pensando
en muchos pecados. O pudo, tal vez, pensar en aquella
ocasión cuando venció sobre el gigante Goliat. Él pudo haber
pensado cómo Dios lo utilizó a él para hacer que Israel sea el
pueblo más poderoso en el mundo. El temor de David cayó sobre
toda nación. Él pudo haber pensado cómo Dios
lo había utilizado él para escribir las Escrituras. Él era el dulce
cantor de los álboles, de las Escrituras. Ahora, él está a
punto de morir, él no piensa en sus pecados, él no piensa en las buenas cosas
que el Señor le permitió hacer. Dice ya en 2 Samuel capítulo
veintitrés, versículo cinco, No es así con mi casa. Y eso puede significar dos cosas. Su familia era un desastre. Oh, era un desastre. O él pudo tener esta casa. Este cuerpo de pecado. Aunque no es así mi casa para
con Dios. Dios ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas
las cosas, y será guardado. Esta es toda mi salvación y todo
mi deseo, aunque no prospere. Esos son los las promesas del pacto. Viendo,
pues, estas promesas, dice. Vean estas promesas allá en versículo
16. La promesa de habitar en nosotros.
Cristo en vosotros es la esperanza de gloria. Dice, yo habitaré
en ellos. y andaré entre ellos. Esto es
comunión. Yo seré su Dios. Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? Y ellos serán. Es mi voluntad. Ellos van a ser mi pueblo. Estos
son los pactos, las promesas del pacto. Por lo cual, salid en medio de
ellos. Y apartados, o sed apartados,
dice el Señor. Tirad de la religión del hombre,
y apartaos, y no toquéis lo inmundo. Yo solía leer ese texto y pensaba, ¿qué era esto inmundo
que no debía yo tocar? La Escritura nos dice que todos
nosotros somos como cosas sucias y nuestras justicias son trapos
de inmundicia. Yo no vengo en la presencia de
Dios en mi propia justicia. Eso es la cosa inmunda. Y Él
dice, al venir de esta manera, Dios dice, Yo os recibiré, y
seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e
hijas. Ahora, teniendo estas promesas, Amados, dice, limpiémosnos de
toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en
el temor de Dios. A mí se me dice que yo haga algo,
que yo me limpie, Dice, limpiémosnos, es decir, limpiémosnos nosotros.
Ahora, ¿cómo procedo en esto de limpiarnos? Ya contesté la
primera parte. Para que tú te limpies, Primeramente tienes que ser limpiado.
Primeramente Cristo tiene que querer limpiarte. La sangre de Cristo tiene que
limpiarte. Y eres limpio por la palabra
de Cristo. Pero ahora, ¿cómo me limpio yo
a mí mismo? Vean lo que dice 1 Juan capítulo
1. Quiero darles cinco cosas que
se nos llama a hacer, usted y a mí, que se nos llama a hacer. Y estas
cosas no pueden ser divididas. Si haces una, vas a hacer todas. Y si dejas de hacer una, no has
hecho ninguna. All five of these go together.
Todas estas cinco van juntas. Esta es la manera que un creyente
se limpia a sí mismo. Primera de Juan, capítulo uno.
If we confess our sins. Versículo nueve. Si confesamos
nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados. Él es misericordioso y lleno
de gracia para perdonarnos nuestros pecados. Pero eso no es lo que
nos dice este versículo. Él es fiel, es fiel a Su pacto,
y Él es justo. Ven, cuando Él me perdona a mí
mis pecados, Él lo hace de tal manera que Él honra Su justicia, donde Su justicia demanda nuestra
salvación. ¿No es eso maravilloso? Él es quieto y justo para perdonarnos
nuestros pecados y limpiarnos I am cleansed in confessing my
sins." Al confesar mis pecados. Ahora, ¿qué significa confesar
tus pecados? ¿Significa acaso confesar uno
y cada uno de todos tus pecados que has cometido? No hay suficiente
tiempo en el día para que lo hagas. Y la verdad, no conocemos cuáles
son nuestros pecados en primer lugar. Así es que no significa confesar
cada pecado individualmente. Si pudiéramos, debiéramos. Pero la confesión de pecado es Es tomar el lugar de Dios en
contra de mí mismo. Es decir, estar de acuerdo con
lo que Dios dice, es estar de acuerdo con Dios en mi condenación. Confiesas tus pecados cuando
tomas el lugar de Dios en contra de ti mismo. Eso es lo que hizo
David allá en Salmo 51. Él dijo, contra ti y contra ti
sólo es pecado. Y he hecho esta maldad en tu
vista, en delante de ti, para que seas justo cuando hablas
y limpio cuando me condenas. Si Dios te envía al infierno
en esta noche, ¿sería Él justo? así es que limpiarme a mí mismo
la primera cosa es confesar mi pecado delante
de Dios soy culpable así como demandado y todo lo que tú dices
es correcto La segunda cosa, vean lo que dice Hebreos capítulo
9. Hebreos capítulo 9. Versículo
14. Cuanto más la sangre de Cristo,
el cual mediante el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo
sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas
para que sirváis al Dios vivo." ¿Notaron allá, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas? La única manera que voy a ser
limpio es de limpiar mi conciencia de obras muertas. Ahora, ¿qué
son obras muertas? Las obras muertas son cualquier
obra que tiene que ver con el hombre natural. Cualquier obra
que no viene del hombre regenerado, del hombre nuevo. cualquier obra que piense yo
que me va a recomendar a Dios, que yo piense que va a obligar a Dios
que me salve. Es una obra muerta. Viene de la carne muerta. Es
pecaminoso. Es malo, y he de limpiar mi conciencia
de eso, y saber que solamente hay una razón por la cual soy
salvo, porque Cristo murió por mí, no porque de algún trabajo
que he realizado, No por alguna obra que yo haga. No por alguna
decisión que yo haga. No por alguna cosa que yo pretenda
hacer. Yo tengo solamente una esperanza.
Es que Cristo murió por mí. Y rechazo todo lo demás. Limpio mi conciencia de obras
muertas. Y verdaderamente creo que Cristo
únicamente es todo en mi salvación. Y limpio mi conciencia de esas
obras muertas. Vean lo que dice Santiago capítulo
cuatro. Santiago 4, versículo 8 al 10. Acercaos a Dios, y Él se acercará
a vosotros. Pecadores, limpiad las manos,
y vosotros los de doble ánimo, purificar vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y vuestra risa se convertirá en
lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor,
y Él os exaltará." ¿Cómo limpio mis manos? ¿Cómo purifico mi corazón? Humillándome
bajo la mano poderosa de Dios. Humillándome en delante de su
vista. Ahora, ¿qué significa que nosotros
nos humillemos a nosotros mismos. El Señor nos da una bella ilustración
de esto en Lucas capítulo cuatro. El Señor dijo, cuando eres llamado
a una fiesta, no tomes el lugar más alto, toma el asiento más
bajo. siempre toma el lugar más bajo,
el asiento más bajo. Y luego el Señor dijo, cualquiera
que se exalte será humillado, pero el que se humille será enaltecido. Para humillarme delante de Dios
es de tomar mi lugar como el jefe de los pecadores y de mirar
a Cristo únicamente. Y al hacer esto, Estoy limpiando
mis manos y estoy purificando mi corazón. Ahora, la cuarta
manera que me limpio se encuentra en Hechos capítulo quince. Es
en creer el Evangelio. Tú crees el Evangelio y te limpiarás. Vemos lo que dice Hechos capítulo
15 versículo 9. Y ninguna diferencia hizo entre
nosotros y ellos purificando por la fe sus corazones. Versículo 10 y 11. Ahora pues,
¿por qué tentáis a Dios poniendo sobre la cerviz de los discípulos
un yugo que ni nosotros, nuestros padres, ni nosotros hemos podido
llevar Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos
salvos de igual modo que ellos. Purificas tu corazón por fe. ¿Para qué es la fe? Fé es creer en Él como todo lo
que tú necesitas para hacerte perfecto delante de Dios. Leemos en las Escrituras de creer en Cristo y de creer sobre
Cristo. ¿Qué significa? Imagínese un niño que está sobre
el segundo piso de un edificio que está ardiendo, que está quemando. Este niño no puede descender.
El humo asciende. Él va allá a la ventana. Si él
brinca, se va a morir. De repente oye a un bombero allá
abajo. Este bombero es fuerte y el bombero
dice, ¡brinca, salta, yo te agarro! Ahora, este niño cree en la habilidad
de este bombero de recibirlo, de cacharlo. Eso es lo que significa
creer en Cristo. Pero si él cree en la habilidad
de este bombero de recibirlo, y no brinca, ¿Qué bien le hizo ese creer? Él cree sobre ese bombero cuando
él salta de esa ventana y confía en ese bombero que lo va a recibir.
Y sabe que si ese bombero no lo cacha, Él va a ser destruido. Ahora
tú crees en Cristo cuando crees en Su habilidad de salvarte.
¿Tú crees que Él es poderoso para salvarte sin ninguna ayuda
tuya? Ahora, tú vas a creer sobre Cristo
cuando brinques, y confíes que Él te va a recibir, sabiendo
que tu única manera de seguridad es que Él te reciba. Ahora, si tú crees sobre Cristo,
si tú crees en Cristo, Tú te purificas, te limpias. Es tan limpiador creer el Evangelio. Cuando tú crees el Evangelio
por Cristo, tú eres justo delante de Dios. Tienes la misma justicia de Dios. Eso es limpiador, ¿no es así? Así es que los limpiamos por
confesar nuestros pecados, nos purificamos por limpiar nuestras
conciencias de obras muertas, Nos limpiamos por humillarnos
delante de Dios tomando nuestra posición. Y nos limpiamos por fe creyendo
el Evangelio. Ahora vean lo que dice Romanos
capítulo seis. Romanos capítulo seis. Verso 11. Así también vosotros
consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo
Jesús nuestro Señor. Ahora, esto es un mandato a cada
creyente. Dice, consideraos muertos al
pecado. Y aquí está la razón. Porque
estás muerto al pecado. El pecado ha sido pagado. Ha
sido quitado. El pecado no tiene nada que decirte. Cristo lo quitó. Ha sido limpiado. Pero vivos para Dios en Cristo
Jesús, Señor nuestro, no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo
mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. versículo trece, ni tampoco presentéis
vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino
presentaos vosotros mismos a Dios como vivos entre los muertos,
y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Ahora
Pablo nos dice, dice allá, considerados muertos al pecado,
porque órdense, porque estás muerto al pecado. y estás vivo
para Dios. Ahora tú preséntate a Dios. Eso no significa que por la resolución
o la fuerza de la carne, yo hago promesa, no voy a pecar. No haces promesa tal. Si haces
esa promesa, no la vas a guardar. Te presentas a Dios. Señor, aquí
estoy. Guárdame. Presérvame. No permitas que yo caiga en pecado.
No estás diciendo, no lo voy a hacer. Señor, guárdame de ello. Quiero mostrarles un ejemplo
de esto. Vean el Salmo, capítulo 119. Salmo capítulo 119. En verso
treinta y tres, David se está presentando
al Señor, y dice, enseñame, oh Jehová. En versículo treinta y cuatro,
dice David, dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré
de todo corazón. Dice, guíame por la sena de tus
mandamientos. Yo voy a ir en la escena de tus
mandamientos. Él dice guíame o haz que yo vaya
por ella. Porque en ella tengo mi voluntad,
mi gozo. Inclina mi corazón a tus testimonios
y no a la avaricia. Si tú no inclinas mi corazón
a tus testimonios, voy a ser consumido con la avaricia. Aparta
mis ojos para que no vean la vanidad. Si tú no apartas mis
ojos, es lo único que voy a ver. Que me estoy presentando a ti,
odioso. aparte mis ojos de la vanidad,
y avívame en tu camino. Confirma Tu Palabra a Tu Siervo,
Establece Tu Palabra a Mi Siervo, a Tu Siervo que te teme." Noten aquí, David no le está
diciendo al Señor qué él va a hacer. Él se presenta al Señor y le
dice, Señor, haz esto por mí. Y yo le pido al Señor lo mismo. Señor, inclina mi corazón a Tus
testamentos, y no a la avaricia. Ahora, conforme yo confieso mi
pecado, conforme limpio mi conciencia de obras muertas, en que me humillo
delante de Dios, Conforme creo el Evangelio y conforme me presento al Señor,
me estoy limpiando. Y la razón por la que me estoy
limpiando es porque he sido limpio por la voluntad de Cristo, por
la sangre de Cristo y por la Palabra de Cristo. Amen.
Todd Nibert
About Todd Nibert
Todd Nibert is pastor of Todd's Road Grace Church in Lexington, Kentucky.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.