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Don Fortner

Buscando las Ovejas del Señor

John 10
Don Fortner December, 10 2009 Audio
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Seekings the Lord's Sheep

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100%
Yo sigo la obra aquí del hermano
Walter, el hermano Cody. Y recuerdo cuando primero comenzaron
a llegar aquí. Y desde aquel entonces he tenido
el deseo de llegar hasta aquí. Pero esta ha sido la primera
oportunidad. Yo les aseguro que así como el Señor nos permita,
vamos a seguir orando por ustedes, así como ustedes buscan servir
a nuestro Redentor aquí en este lugar. Y yo también pido que
ustedes oren por nosotros. Somos un cuerpo en Cristo. Somos
una familia. Somos una iglesia del Dios viviente. Y tenemos una causa por la cual
nosotros vivimos. Y esta es la gloria de nuestro
Redentor. La razón por la cual Dios levantó
esta iglesia aquí es que por medio de ustedes que el Evangelio
sea proclamado en su lugar aquí en el mundo. Y Dios también levantó
nuestra iglesia allá en Danville. Danville es un lugar pequeño
allá en el campo. No es una ciudad grande para
nada. Es una congregación pequeña también. Y Dios nos ha levantado
allí en ese lugar, y me puso allí como pastor, para la misma
razón, para hacer lo que nosotros podamos para dar a conocer el
Evangelio, para la salvación de las ovejas del Señor y la
gloria del Dios reino. Somos colaboradores juntamente
en la causa de Cristo. Ahora, si tienen sus vidrias,
hablan conmigo a Juan capítulo 10. Este décimo capítulo de Juan, Se trata del todo del buen pastor
y sus ovejas. Es todo acerca de Cristo y sus
escogidos. Nuestro asunto, nuestro negocio
en este mundo es de buscar las ovejas de Cristo. No es nuestro
deseo y tampoco es nuestra intención de buscar la salvación de todos
los hombres. Estamos buscando las ovejas del
Señor. No sabemos quiénes son ellos.
Así es que le predicamos el Evangelio a todo hombre. Y cuando Dios llama a su pueblo
por su gracia, cuando les da la fe en Cristo, entonces es
cuando conocemos quiénes son las obertas, porque ellas oyen
su voz y le siguen a Él. Las ovejas son débiles. Son indefensos. No tienen fuerza
con la cual pueden luchar contra sus enemigos. Si están perdidas,
no pueden encontrar su camino a casa. Un perro sí puede regresar
a casa. Un gato también puede regresar
a su casa. El ganado también puede regresar
a su casa, pero no una oveja. Las ovejas que están perdidas
siguen perdidas hasta que el pastor va y las encuentra, las
busca. Si están enfermas, ellas no pueden
defenderse de esa enfermedad. Si son amenazados por cualquier
enemigo, Si la oveja es amenazada por
cualquier depredador natural, no pueden correr lo suficientemente
rápido como para escapar. Si son atacadas, no tienen ninguna
habilidad como para defenderse. Entonces, ¿cómo es posible que
las ovejas sobreviven? Su única seguridad está en su
pastor. Si el pastor es sabio, es bueno
y es fuerte, entonces las ovejas están seguras. Si las ovejas
sobreviven y florecen, el honor entonces es del Pastor. Y si
las ovejas perecen, si cualquier daño llega a ocurrir a las ovejas,
entonces toda la culpa le pertenece al Pastor. ¿Entiendan eso? Si las ovejas sobreviven, si
florecen, si son sanos y salvos, seguro, todo el honor le pertenece
al Pastor. Pero si la oveja es dañada, es
lastimada, o tal vez perece, entonces toda la vergüenza la
tiene que llevar el pastor. Es la responsabilidad del pastor
de guardar a las ovejas. Ahora veamos nuestro texto en
Juan capítulo 10. Versículos 27 al 30. Oigan lo
que dicen las escrituras. Específicamente lo que dice el
buen pastor acerca de sí mismo y también de sus ovejas. Vamos
a comenzar en versículo 27. Mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. Y yo les doy vida eterna, y no
perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre
que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de
la mano de mi Padre. Yo y el Padre unos somos. La doctrina de Nuestro Señor
aquí en este texto es tan clara como la nariz que tenemos enfrente
de nuestra cara. Usted y yo que creemos somos
las ovejas del Señor. El hecho de que nosotros creemos
en Él no nos hace que seamos ovejas. De hecho creemos en Él porque
somos Sus ovejas, y Él ha llamado a Sus ovejas por nombre. Pero
cada creyente es una de las ovejas del Señor. Son débiles, son indefensos,
no pueden defenderse. Y el Señor es Cristo, el Hijo
de Dios. Él es nuestro Pastor. Él es sabio,
bueno y fuerte. Porque Cristo es nuestro Pastor,
todas las ovejas están seguras. Esto es lo que el Hijo de Dios,
nuestro Señor Jesucristo, nuestro querido Pastor, dice acerca de
todas sus ovejas. nunca perecerán. Nunca perecerán. ¿Qué tal eso? Ese es mi tema, y ese es mi texto
para esta noche. Que Dios, el Espíritu Santo,
selle estas palabras en nuestro corazón, como Él solamente lo
puede hacer. Ahora, yo sé que hay gente que
objeta o rechaza la doctrina de nuestro Señor en este texto. Aquí el Señor Jesucristo declara
claramente el Eterno y la absoluta seguridad de todas sus ovejas.
Las ovejas del Señor están seguras en Cristo. Nunca perecerán. Y está bien que se añaden estas
palabras. No importa qué. Nunca perecerán. Ahora, hay algunos que tal vez
tuersan estas palabras y busquen en estas palabras una
excusa para su irresponsabilidad y su impiedad. Pero tales personas son reprobos
y no conocen a Dios. Otras personas convertirán la
gracia de nuestro Señor en lascivia. Es decir, ellos declararán que
el Evangelio que nosotros predicamos el Evangelio de la gracia libre
y soberana en Cristo, la absoluta seguridad de los
creyentes en Cristo, que esa doctrina abre las puertas al
pecado y hace que causen a los creyentes a vivir infiadosamente. No hay nada que pudiera estar
más lejos de la verdad. Y porque estas personas que dicen
esto tienen que ser gobernadas por ley, ellos creen entonces
que todos tienen que ser gobernados por ley. Y porque ellos son siervos
forzados, Ellos presumen o piensan que
no hay cosa como un siervo voluntarioso. Porque ellos son todos mercenarios,
soldados mercenarios. Ellos creen que todos son mercenarios. Y lo siento por todo eso, pero yo no voy a dejar de decir
la verdad de Dios, porque esos hombres que son réprobos y empiadosos,
porque ellos estén ofendidos por esta verdad. Nuestro Señor
Jesucristo predicó el cumplimiento de la ley por su obediencia y
su muerte. Y los fariseos le acusaron a
él de decir que estaba en contra él de la ley. Él predicó la elección
libre y ellos levantaron piedras para arrojárselas. Él predicó
el perdón de pecados Y ellos le acusaron de ser un bebedor
de vino, amigo de republicanos y pecadores. Ellos dijeron del
Señor Jesucristo que es un promotor de injusticia. Pero Cristo Jesús
predicó claramente la libertad de la gracia de Dios. Y los fariseos le acusaron de
decir, es un hombre malo. Pero nuestro Señor no dejó de
predicar estas cosas. Él siguió declarando la verdad
de Dios, declarando el mensaje de gracia
a pecadores. Y siguiendo entonces el ejemplo
de nuestro Redentor, he llegado aquí esta noche para predicarles
a ustedes, en los términos más sencillos que yo pueda, la absoluta
seguridad y la certeza de la preservación de todos los escogidos
de Dios. A lo largo y corto de mi mensaje
es esto. Si tú crees en el Hijo de Dios, si ahora mismo tú confías en
el Señor Jesucristo, como tu sabiduría, justificación, santificación
y redención, Si ahora, en este mismo momento,
Dios el Espíritu Santo te da vida y fe en el Señor Jesucristo,
nunca perecerás. El don de la vida eterna Es un
don de Dios continuo y nunca será quitado, nunca perecerá. Para ustedes los que creen, eso
lo que declara el Señor en este pasaje, para ustedes es el consuelo
y gozo de tu alma. Ahora, reconocemos claramente que las Escrituras enseñan la
perseverancia. Todos los verdaderos creyentes
continúan en la fe. Nuestro Señor Jesucristo dice
que el que permaneciera hasta el fin será salvo. Si continúas
en la palabra, entonces eres mi discípulo verdaderamente.
Somos participantes o partícipes de Cristo si continuamos en la
fe. No hay duda alguna. Cada verdadero creyente tiene
que perseverar y va a perseverar en la fe. Pero nuestra perseverancia
en la fe, el hecho de que nosotros nunca
decimos basta o nunca dejamos de creer, el hecho de que la fe verdadera
nunca deja de ser. No se debe a nosotros mismos.
No es por algo que está en nosotros mismos, sino que nuestra perseverancia
es causada por la preservación de
Dios. Nosotros Agarramos de Cristo
por la fe, con la mano de fe que Él nos da. Pero nuestra seguridad no es
nuestra aferración a Él. Nosotros lo sostenemos a Él por
fe, porque Él nos tiene sostenidos
con el omnipotente abrazo de Su gracia. Quiero ilustrarles
esto. Cuando mi hija era pequeña, era
una niña pequeña como estos bebés que tienen aquí. Yo lo tomaba de mis manos, de
sus dedos, y ella volvía sus manos en mi dedo. Y yo la mecía
por todas partes. Y ella estaba tan segura como
podía estar. Y ella se estaba sosteniendo
con toda su fuerza. Pero ella no podía sostenerme
a mí. Se hubiera caído enseguida. Si no fuera por el hecho de que
yo la estaba sosteniendo a ella segura. Nosotros sostenemos del
Redentor por la fe. Pero nuestra seguridad es que
Él nos tiene sostenidos en Su gracia. Y de tal manera entonces
somos guardados por el poder de Dios a la vida eterna. Teniendo a Cristo como nuestro
Pastor, Todas las ovejas de Cristo son absolutamente seguras en
su mano. Ahora quiero mostrarles cuatro
cosas. Nuestro texto habla de una distinción
divina. El Señor Jesucristo dice, mis
ovejas. También en segundo lugar habla
de un don divino. Yo les doy vida eterna. Luego
tercero tenemos una promesa divina. Nunca perecerán. Y luego habla
de esta seguridad divina. Y nadie las puede arrebatar de
mi mano. Vamos a ver la primera de estos
puntos, una distinción divina. Mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. que los hombres los denuncien
como quieran, que los hombres nos denuncien
a nosotros como quieran, como les plazca. No vamos a dejar
de declarar que Dios, el Dios de la gloria, el único Dios vivo
y verdadero, Él distingue entre los hombres. Toda la raza humana
está dividida en dos categorías, ovejas y cabras. Algunas son ovejas y otros hombres
son cabras. Las ovejas nunca llegan a ser
cabras y las cabras nunca llegan a ser ovejas. Algunas de las ovejas están perdidas
y descarreadas. Otras han sido halladas y han
sido traídas al redil de la gracia. Pero todos son obedientes. La gracia de Dios, la salvación
de Dios, es la prerrogativa de Dios. Él tiene misericordia del
que tiene misericordia. A quien quiere endurecer, lo
endurece. Así que no depende del que quiere,
ni del que corre. sino de Dios que muestra misericordia,
que tiene misericordia. Este libro claramente enseña
la absoluta soberanía de Dios en la salvación. Aquí en Juan
capítulo 10, nuestro Señor Jesucristo está hablando a estos judíos
que no creían Él les dijo, ustedes no creen,
porque no sois de mis ovejas. Él no dijo, no sois de mis ovejas,
porque no creen. Él dijo, ustedes no creen, porque
no son de mis ovejas. ¿Cómo les dije? mis ovejas oyen
mi voz yo las conozco y me siguen hagan palabras honestas agárrenlas
piden al Señor que las hunden en tu corazón usted que cree
el Señor dice de usted Tú eres mi oveja. En amor eterno, por
la gracia libre, El Eterno Hijo de Dios hizo distinción
de Ti, de entre todos la multitud de los condenados, y Él dijo,
éstas son mis ovejas. Él te hizo que seas Su oveja,
Su pueblo particular, por la elección distinta. Versículo
28, Vinimos a ser sus ovejas de su
elección en eternidad. En el pacto eterno de la gracia,
Dios nos marcó como sus ovejas y nos rodeó. Nos amuralló, como dijo Oseas, Acerca de Gomer dijo, yo lo voy
a rodear para que no halle su camino. Y aunque éramos perdidos y descarriados
ovejas, fuimos rodeados por el propósito de Dios. Fuimos amurallados
por el poder de Dios. y por la providencia de Dios
hasta el día en que Él nos llamó. Óigan cómo el Señor Jesucristo
los describe. Versículo 16 dice, también tengo otras ovejas
que no son de este redil, es decir, no son de este redil presente
de creyentes. No son de este grupo presente
de creyentes. El Señor Jesucristo está hablando
a los fariseos, pero está hablando acerca de sus discípulos. Él
dice, mira, ¿ves a estos que están aquí? Ellos son mis ovejas. Él dice acerca de esta iglesia
de gracia aquí en Cancún, México. Él dice, estos son mis ovejas.
Pero eso no son todos mis oberes. Otras tengo. No dice otras tendré, dice otras
tengo. Cuando Él habló estas palabras, multitud de millares ni siquiera
habían sido nacidos. Y por lo que nosotros sabemos,
puede que hayan millares multiplicados por millares que todavía no habían
nacido. Pero aquí está hablando en este
lugar, está hablando usted y de mí todos los que nacerán en el tiempo.
Y Él dice, otros ovejas tengo. Fuimos suyos desde la eternidad.
Y dice, estos no son de este radí. Pero oigan lo que dice
esta palabra siguiente. Aquellas también debo traer. Cada una de ellas tiene que ser
traída. ¿Puede ser dicho, acaso, que
Jesucristo, el Dios Hombre? ¿Puede ser dicho que el Eterno
Dios? ¿Puede ser dicho que este que
es Jehová Nuestro Señor, que Él tenía que hacer algo? Él dijo,
aquellos debo traer. Porque antes de que el mundo
fuese, Él estuvo allá delante del Padre y dijo, Padre, dámelos
a mí. Yo voy a ser su pastor. Yo voy
a dar mi vida por las ovejas. Yo las voy a traer a la gloria. Y el Padre confió a las ovejas
en las manos del Hijo. Y el Dios triunfó. Tomó la mano con el hijo y con
nuestra seguridad y vino a ser el representante. Y él dijo,
aquí vengo Dios para hacer tu voluntad. Ahora como nuestro
pastor, nuestra seguridad, como el siervo justo de Jehová, Él
está obligado por su honor de traer
a todas sus ovejas al radir de su gracia. Él dice, ellos oirán
mi voz y habrá un rebaño y un pastor. El Señor Jesucristo dice
de ellas, yo las conozco. Y su conocimiento de sus obedeces
es un conocimiento muy peculiar. Él conoce a todos. Él conoce todo acerca de todos. Pero aquí no está hablando de
un conocimiento general. Está hablando del conocimiento
especial de su amor eterno. Él dice yo los conozco. Así, Él sabe quiénes son. Él
sabe dónde están y Él sabe qué es lo que son. Él sabe todo lo que han hecho
y todo dónde han estado. Y Él también sabe todo aquello
que Él va a hacer por ellos y todo lo que Él va a hacer de ellos. Yo sé cuándo voy a ser misericordioso
a ellos y les voy a mostrar mi gracia. Yo sé cómo traerlos a casa y
yo los conozco. Son mías por una elección especial.
Versículo 11. Son mis ovejas. Son mis ovejas, yo las compre. Yo soy el buen pastor. El buen
pastor su vida da. Él dice allá cabras y ovejas. ¿Es lo que dice? Otra vez dice
cabras y ovejas. No. El buen pastor da su vida por
las ovejas. Y pone allá un artículo definido
al frente de las ovejas. No dice, doy mi vida por ovejas. Él dice, yo doy mi vida por las
ovejas. Yo doy mi vida en su lugar, en
su lugar. Yo doy mi vida por ellos para
poseerlos a ellos. De comprarlos por debajo de las
manos de la justicia y la ira. Vean lo que dice el versículo
15. Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, y pongo
mi vida Pongo mi vida por las cabras y las ovejas, es lo que
dice. Esa doctrina es blasfemia. No es eso lo que está diciendo. Si él da su vida por las cabras,
que luego perecen en el infierno, El que de su vida no tiene ni
siquiera significado. Él dice, yo pongo mi vida por
las ovejas y yo las voy a tener, dice el Señor. Nuestra redención
por Cristo es redención que Él hizo por nosotros. cuando Él murió como nuestro
sustituto vicario, voluntariosamente poniendo Su vida por nosotros. Él clamó consumado es, y fuimos
redimidos. Él dijo, son mis ovejas. Son mis ovejas por un llamamiento
distintivo. Él dijo, el buen pastor, él llama
a sus ovejas por nombre y los saca. ¿Qué significa eso? Dice que llama a sus ovejas por
nombre. En el Antiguo Testamento, el
profeta Zacarías dice que Él silbará por él. La
palabra silbará. Yo he tenido perros casi toda
mi vida y yo he tenido perros alrededor de mí que tienen perros.
Yo vivo allá en el campo donde los perros no están encadenados
y no están en barras. Mi vecino tiene un perro que
está aquí en el campo y otro vecino tiene allá un perro de ganados está allá. Si yo tengo un perro en el campo
detrás de mi casa, cuando yo abro la puerta detrás de mi casa
y cuando yo le chiflo, adivinen qué perro viene. Nadie tiene idea de qué nombre
le llamé. Pero éste, mi perro, sabe que
le silbé solamente para él. Y si los otros perros dan caso
que lleguen, bien. No es muy probable que lo vayan
a dejar. Cuando lleguen, no les voy a
dejar de comer, los voy a echar. Y ellos entienden que yo no los
llamé a ellos. ¿Qué significa el Señor que dice
que yo los llamo por nombre? Cuando Él viene para llamarte
a ti, tú no vas a necesitar que un pastor o un ministro o un
sacerdote te lo diga. Tú vas a oír Su voz. Vais a oir
su voz y vais a seguirlo, eh? Y suvenas hoy en mi voz, y me
siguen, son llamados por un efficacious especial y eficaz y llamamiento irresistible. Los llama por nombre y los saque
de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad,
de la muerte a la vida. Y dice, me siguen. Estos son
aquellos. Cuando sean vistos allá en la
gloria, recién. Vestidos en tónicas blancas.
Y Juan dice, ¿Quiénes son estos? Dice, esos son los que siguieron
al pastor donde quiera que él vaya. Y al extraño no seguirán. Las ovejas del Señor Jesucristo
no seguirán al extraño. Ellos oyen y siguen la voz del
pastor. Ahora, aquí segundo tenemos el
don divino. Dice el versículo 28, yo les
doy vida eterna. Aquí hay una razón muy sencilla,
el por qué debemos entender o conocer que la vida eterna es vida eterna.
Es eterna. Es una vida que no tiene principio
y vida que no tiene fin. Pero comenzó el tiempo cuando
yo creí. No, no comenzó. Somos uno con
Cristo desde la eternidad. Y cuando viene ese tiempo de
amor, Él nos da vida eterna. no hace que nosotros comencemos
a vivir eternamente, Él pone vida eterna en nosotros, y somos
hechos participantes o partícipes de la naturaleza divina. Ahora,
no hay duda, no hay pregunta, que este don de vida eterna habla
más de la calidad de la vida, más que la duración de la vida.
Pero la Escritura habla de esta vida de dos maneras. Y el hermano
Walter y el hermano Coyle, los dos se dirían, la palabra que
es traducida, eterna, No. En inglés hay dos palabras,
pero en español es solamente eterna. En la Biblia de Inglés, la misma
palabra es traducida para hablar de la vida eterna y otra palabra es traducida dando
a entender que algo comienza y continúa sin ningún fin. ¿Por qué? Porque esta vida nos
es dada en tiempo, aunque es una vida que no tiene principio.
Y esta vida que se nos da en el tiempo es vida sin fin. Así
es que tenemos vida eterna en Cristo. Y esta vida que es nuestra en
Cristo, en ninguna manera depende de nosotros. Dios no nos los
dio por algo bueno que vivió en nosotros. porque no había nada bueno o
nada que lo merece en nosotros. Y habiéndonos dado esta vida
eterna, Él nunca lo quitará por algo malo que Él ve en nosotros. Esta vida que es nuestra en Cristo
es vida eterna porque es la vida de Él. Mantenga su mano aquí
en Juan 10. Vean lo que dice Salmo capítulo
89. Salmo 89 es uno de esos muchos
Salmos que es profético de nuestro Redentor. Ahora, cuando lees los Salmos, Tienes un Salmo de Moisés o un
Salmo de David o un Salmo de Salomón, y seguramente esos hombres
que escribieron estos Salmos hablaron verdaderamente de su
propia experiencia. Pero aún así ellos escribieron
proféticamente de Cristo nuestro Redentor. Y si leemos cuidadosamente,
vemos que hay cosas que fueron escritas por estos hombres. que
en el cumplimiento y en el sentido absoluto de la Palabra, que no
puede en ninguna manera referirse a un hombre. El único cumplimiento
está en Cristo, el Dios Hombre. Aquí en Salmo 89, donde lea Tabí,
piensa Cristo. Has puesto tu mano sobre uno
que es poderoso. Has exaltado uno que está escogido
entre el pueblo. Eso está en versículo 19. Ahora
versículo 30. Versículo 30. Si dejaran sus
hijos mi ley y no anduvieran en mis juicios, si profanaran mis estatutos y
no guardaran mis mandamientos, ahora yo nunca he conocido a
ninguno de ustedes previamente, sino solamente a estos tres hombres.
Pero esto es lo que sé de cada uno de ustedes. Ustedes quebrantan
su ley todos los días. Tú nunca andas en sus estatutos
ningún día. No guardas sus mandamientos ningún
día. O puede ser que externamente
hagamos cosas, pero en tu corazón tú sabes. Es imposible que tú
hagas el bien. Él dice que si ese es el caso,
entonces castigaré con varas su rebelión y con azote sus iniquidades. Él fue herido por nuestras transgresiones. El castigo de nuestra paz fue
sobre Él. ¿Se acuerdan del resto de ese
versículo? Y con sus llagas fuimos curados. Ahora vean lo que dice aquí. mas no quitaré de él mi misericordia. No te lo va a quitar porque no
lo va a quitar a su hijo. Yo les doy vida eterna y nunca
perecerán. Yo sé que lo que Dios hace es
para siempre. Nada puede ser añadido y nada
puede ser quitado. Yo lo hago de esta manera para
que el tiempo temble delante de mí. Ahora hemos visto una distinción
divina y hemos visto un don divino. Ahora tenemos aquí una promesa
divina. Yo les doy vida eterna y nunca
y no perecerán jamás. Ahora léalo. Nunca no perecerán. No hay una condición allá. No es un tal vez. No es y o si. No hay un pero. No hay ni una
suposición allá. Dice no perecerán jamás. Es una promesa incondicional
y cubre todo tiempo, toda circunstancia, toda contingencia, todo evento
y toda posibilidad. Dice, no perecerán jamás. ¿Y qué tal si pecan? No perecerán. ¿Y qué tal si vuelven a pecar? No perecerán. ¿Y qué tal si caen? No perecerán. ¿Y qué tal si caen
de nuevo? No perecerán. ¿Y qué tal si caen
siete veces al día? No perecerán. El justo cae siete
días, siete veces al día y el Señor lo levanta. Porque yo les
doy vida eterna y no perecerán. Es una promesa que cubre todo
el rebaño. y todas las posibilidades que
conciernen a ese rebaño, no nunca perecerán por tres razones. El
propósito de Dios, según su gracia, no puede fracasar. La sangre del Señor Jesucristo
nunca será hallada un fracaso, y el sello del Espíritu Santo
no puede ser quebrantado. Cuando un sello habla de seguridad,
somos sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Un sello habla también de frescura
y también el sello habla de propiedad. Si envías algo de valor en un
contenedor a otra parte del mundo o aquí en México, le pones un sello allá en el
contenedor y este sello lo marca como tuyo, pero el sello habla
de seguridad, pero también el sello habla de
frescura, de Mi esposa y yo crecemos verduras. En realidad mi esposa lo hace. Y ella recoge los frijoles, Y yo le ayudo a sacar los frijoles.
Y luego ponemos esos frijoles en unas latas, no latas, no pomos. Lo ponen en pomos y les llena
con agua. Y luego lo ponen en agua y se
pone esa agua a hervir. Mi tarea, la mía, la tarea es
esta. Con cada polvo de frijoles, yo
le pongo una cucharita de sal. Le pongo ya una tapa y le aperto
la tapa. Y luego lo ponemos allá en Baño
María, es un taller viendo el agua. Y lo hirvimos por veinte
minutos. Y tomamos esos siete pomos de
frijoles. Y los ponemos allá en la mesa. Y ponemos otras platas. Y nos
ponemos a escuchar. De repente oyes un tin. Siete veces. Este significa que
los frijoles fueron sellados en esos pomos. Dos años después. Tres años después. Cuatro años
después. Cinco años después. Cuando ella
abra el pomo y cuando ella levante la tapa, suena. porque ha sido sellado. Pero
para ver, ella es una buena esposa. Yo veo muchas veces, antes de
que me la sirva a mí, ella levanta ahora y la prueba. Los frijoles fueron sellados.
permanentemente, y quedan frescos. Y nuestro Redentor dice, yo les
doy vida eterna, y nunca perecerán. Mi Padre lo determinó, yo los
compré, y somos sellados con el Espíritu Santo la promesa,
hasta el día de la Resurrección, la gloria. Ahora aquí está la
seguridad divina. Y dice, nadie las puede arrebatar
de la mano de mi Padre. Estás en sus manos. Tengo un amigo allá en el estado
de Arizona. Nunca lo he conocido. Se llama
Jim Jimson. Anteriormente era un golpista
profesional. Y él estuvo en un accidente y
perdió uno de sus brazos. Pero ahora él se dedica a construir
los palos de gol. Cada carta que yo he recibido
de él, él dice, en su mano, Jim. Esa es la manera que él firma
todas sus cartas. Escúchenme. Escuchen ustedes,
hijos de Dios. Estás en su mano. O qué lugar
es estar allá. Ellos nunca perecerán.
Don Fortner
About Don Fortner
Don Fortner (1950-2020) served as teacher and pastor of Grace Baptist Church of Danville, Kentucky.

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Joshua

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