Bootstrap
Todd Nibert

Los que confían en si mismo

Luke 18:9-14
Todd Nibert March, 1 2026 Video & Audio
0 Comments

In Todd Nibert's sermon titled "Los que confían en si mismo," the main theological topic addressed is self-righteousness and its detrimental effects on one's relationship with God. Nibert argues that many individuals mistakenly believe they are justified by their own righteous behavior, as illustrated through the parable of the Pharisee and the tax collector in Luke 18:9-14. He highlights that the Pharisee's prayer reflects a heart filled with pride and self-deception, relying on personal merit rather than acknowledging the need for God's grace. Nibert reinforces his argument by referencing Romans 3:10, which declares that none are righteous, underscoring the necessity for humility and dependency on God's mercy. The practical significance of this sermon is the call to recognize one’s own sinfulness and the importance of approaching God with humility, relying on Christ’s redemptive work rather than personal achievements for justification.

Key Quotes

“Self-righteousness is the most deadly sin.”

“Your sin won't keep you from Christ. Your belief that you are righteous will.”

“What you need is mercy. What you need is grace. How I need His mercy. How I need His grace.”

“God made Christ to be sin for us who knew no sin, that we might be made the righteousness of God in him.”

What does the Bible say about self-righteousness?

The Bible warns against self-righteousness, stating that no one is truly righteous in their own eyes (Romans 3:10).

In the parable from Luke 18:9-14, Jesus addresses those who trust in themselves as righteous and look down on others. This concept is highlighted in Romans 3:10, where Paul states, 'There is none righteous, no, not one.' Self-righteousness is a delusion; it leads people to believe they can justify themselves before God based on their works, ignoring the grace freely offered through Christ. Such a mindset can be spiritually fatal, as it distances individuals from their need for grace and mercy.

Luke 18:9-14, Romans 3:10

How do we know justification by faith is true?

Justification by faith is affirmed in Scripture, claiming that we are made righteous by God's grace through Christ (2 Corinthians 5:21).

The doctrine of justification by faith asserts that we are declared righteous before God not on the basis of our works, but through faith in Jesus Christ. This is illustrated in the parable mentioned in Luke 18, where the publican, acknowledging his sinfulness, pleads for mercy rather than relying on his own righteousness. 2 Corinthians 5:21 states, 'For he made him who knew no sin to be sin for us, that we might become the righteousness of God in him.' Thus, believers are justified solely through faith, receiving Christ's righteousness as a gift.

Luke 18:9-14, 2 Corinthians 5:21

Why is humility important for Christians?

Humility is essential for Christians as it positions us to receive God's grace (James 4:6).

In Christianity, humility is foundational to understanding our need for God's grace. James 4:6 states, 'God resists the proud, but gives grace to the humble.' The parable in Luke 18 contrasts the pride of the Pharisee, who glorifies himself, with the humble publican, who acknowledges his sins and relies on God's mercy. This illustrates that those who are exalted in their own eyes will be humbled, while those who humble themselves before God will be lifted up, receiving the grace necessary for salvation.

Luke 18:9-14, James 4:6

What is the significance of God's grace in salvation?

God's grace is central to salvation, providing forgiveness that we cannot earn through our efforts (Ephesians 2:8-9).

Grace is the unmerited favor of God, crucial for our salvation. Ephesians 2:8-9 highlights that by grace we have been saved through faith, not of ourselves; it is the gift of God, not of works, lest anyone should boast. This underscores that no one can earn their way to God through good deeds or self-righteousness. Instead, grace invites us to come to God as we are—sinners in need of mercy—trusting in Christ’s finished work for our redemption.

Ephesians 2:8-9

Why do we need to confess our sins to God?

Confessing our sins is vital because it acknowledges our need for God's mercy and forgiveness (1 John 1:9).

Confession of sins is an essential practice for Christians. It involves recognizing our transgressions and admitting our inability to uphold God's law on our own. 1 John 1:9 assures us that if we confess our sins, He is faithful and just to forgive us our sins and to cleanse us from all unrighteousness. This act of confession is fundamental to our relationship with God, as it opens the door for His mercy and helps us align our hearts with His will. It reflects a humble acknowledgment of our need for grace.

1 John 1:9

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
I would like you to turn to Luke chapter 18. Háblanos y diles conmigo a Lucas capítulo 18. I would like you to imagine, y quiero que imaginen conmigo por un segundo, that you've never heard the gospel before, que nunca has oído el evangelio. Imagínense hoy esta mañana que ustedes nunca han oído el evangelio. que no tienes ni siquiera una opinión sobre el Evangelio.

Y estás aquí con el Señor Jesucristo y vas a oír esto por primera vez. Y escuchando al Señor Jesucristo y las palabras que Él habló. I want to put myself in that place. Yo quiero imaginarme a mí estando en esa situación. Someone with no understanding of the gospel. Alguien que no quiere un entendimiento del evangelio. Listening to what this man said. Escuchando que está diciendo este hombre, Jesús.

Verse nine. Versículo nueve. And he spake this parable unto certain which trusted in themselves that they were righteous and despised others. A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros dijo también esa parábola. He identifies who he is speaking to. Él aquí identifica a quien está hablando.

People who trusted in themselves Esta palabra la habló a unos que confiaban en sí mismos. Confiaban en sí mismos como justos. ¿Eso te podrías identificar como una de esas personas? ¿Crees tú que tú tienes justicia propia? El Señor aquí está hablando a unos que confiaban en sí mismos como justos. ¿Qué tan grande es este grupo de personas que confían en sí mismos como gustos? La población del mundo son 8 billones de personas. a esas ocho millones de personas que el Señor Jesucristo les ha hablado. Todos, por naturaleza, creemos que nosotros mismos tenemos una justicia propia.

No creemos, tal vez, que somos perfectos. Cometemos errores. Hacemos algunas cosas malas. Pero no nos creemos por naturaleza ser realmente injustos. No nos creemos a nosotros mismos que somos indios o malvados. El Señor Jesucristo está hablando a estas personas, a unos que confiaban en sí mismos como justos. Y siempre que tienes a una persona que confía en sí mismo como gusto, menosprecian a otros. Yo soy mejor que esa otra persona. Cuando uno confía en sí mismo como gusto, tienes una actitud muy de juzgar a las otras personas. Entonces él está hablando a estas personas.

Versículo 10. Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. Aquí tenemos a un hombre muy religioso. y un hombre pecaminoso. Él, que era muy religioso, confiaba en sí mismo como justo. Él tenía esta justicia propia, o él creía que tenía esta justicia propia. Déjame decir algo acerca de esto, que piensan que tienen justicia propia. La Biblia no permite esa mentalidad o pensar de esa manera.

En Romanos 3.10 dice, No hay justo, ni aún uno. Esos que piensan que tienen justicia propia, justicia suya, es el pecado original.

Cuando Satanás entró a Adán y a Eva en el muerto, él dijo, si comes esta fruta, ustedes serán como Dioses. Vas a poder saber entre el bien y el mal. Y tú tendrás la habilidad de escoger el bien sobre el mal. Y eso es lo que te va a hacer a ti ser como Dios. Y comieron de esa fruta. Y murieron espiritualmente. Tú y yo nacemos en este mundo espiritualmente muertos. No físicamente.

Pero tenemos un corazón malvado. Nacemos sobre esa naturaleza. Y esa creencia que tenemos que decirse propia es lo más difícil de sacarlo de la gente. Pero lo logras aplastar por aquí y se sube del otro lado. Dice alguien, tenemos que no ser salvos. ¿Por qué dices eso? Porque soy tan pecaminoso. Entonces estás diciendo que si ahora debes pecar un poquito menos estarías salvo. Eso es creer que tienes justicia propia. Alguien dice yo creo que soy salvo. ¿Por qué crees que eres salvo? Porque soy diferente a como era yo antes. Ahora yo vivo una manera más justa, una manera más correcta.

Eso es creer que tienen justicia propia. Dios odia lo que creen que tienen justicia propia. Dios resiste al soberbo y da gracia a los humildes. Self-righteousness is the most deadly sin. Y creer que tienes justicia propia es uno de los pecados más mortales. Now, why do I say that? Y por qué digo eso? Listen very carefully. Escuchen con mucha atención.

Your sin won't keep you from Christ. Tu pecado no es lo que te excluye venir a Cristo, lo que te permite venir a Cristo. Tú no puedes ser demasiado pecaminoso o paranoico. Es la creencia que tiene su justicia propia lo que te va a causar no venir a Cristo. Porque vas a confiar en ti mismo en vez de confiar en Él. La creencia de que tiene su justicia propia odia la gracia. Si tú te crees a ti mismo ser justo, una de esas personas a quien Cristo está hablando, tu esperanza de salvación está basada en lo que tú haces y no en lo que Cristo hizo.

Dos hombres, un hombre muy malo, y un hombre muy bueno. Es así como lo vería en el mundo. Un hombre era muy, muy religioso. Ese era el tipo de persona que tú a veces te sentías incómodo de estar alrededor. Cuando estás alrededor de esa persona, sabes que está juzgando. Un hombre muy justo fuera. llamado Pariseo. Uno que es separado de otras personas. Él quería que lo que él hacía lo hacía diferente a otros hombres. Un hombre muy religioso. No me gustan las personas religiosas. Me hacen sentirme incómodo. Porque siento que me están juzgando todo el tiempo. El otro hombre era un hombre muy malo. Ese hombre era un hombre más follado en Israel. Era un publicano.

Los republicanos trabajaban para el gobierno de Roma. Él era judío, pero trabajaba para el gobierno romano, cobrando impuestos por Roma. Y él a veces le sumaba un poco de lo que le debían, y se quedaba con el dinero mismo. Todos odiaban a los republicanos.

Él era protegido por el gobierno romano. Él podía tomar lo que era tuyo y tú no podías hacer nada. Y él tenía hombres que lo podían ayudar. Si tú no pagabas lo que debías, él hacía que esos soldados romanos vayan y te lo dijeran. Era como un cartel. Verso 11. Dos hombres, un buen hombre y un hombre malo. Eso es lo que escucharías. Dos hombres, un hombre muy religioso y un hombre muy pecaminoso.

Ahora escuchemos lo que dice el Señor en sus oraciones. Acuérdense que los dos subieron al Templo a orar, y en Pariseo puesto en pie. oraba contigo mismo. Nota que no dice que oró a Dios. Él pensó que estaba orando a Dios. Pero no. Él no estaba haciendo eso. Él estaba orando contigo mismo. Él tenía una opinión muy alta de sí mismo.

Dios, te agradezco. Dios te doy gracias. Él está aquí dando el crédito a Dios. Él está diciendo, si no fuera por ti, yo no sería una buena persona. Te estoy dando el crédito a ti. Dios te doy gracias. Yo estoy seguro que Él sería una de esas personas.

Cuando Él veía a otra persona hacer algo malo, Él decía, bueno, yo sería como esta persona si no fuera por la gracia de Dios. Y yo puedo escucharlo y imaginar a esta persona diciendo eso. Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres. Su religión, su justicia, estaba basado en él comparándose con otras personas.

Yo soy mejor que esa persona. Tal vez no soy perfecto, pero soy bastante bueno. Y él después decidió lo que no hacía. No soy ladrón. No soy injusto. I'm not an adulterer, or even as this publican. Then he talked about what he did do. First he tells us what he did not do, and then he tells us what he did do. I fast twice in a week. I give tithes of all that I possess. Ahora, si tú estabas ahí para hablar con este hombre, escuchando la oración de este hombre, tú hubieras estado impresionado. Todas estas cosas malas que él nunca hizo y todas las cosas buenas que él hace, ¡qué buen hombre es este hombre!

Verso 13, el publicano, estando lejos, no levantaría tanto como sus ojos al cielo. Puedo ver al fariseo levantando sus ojos al cielo. mirando al cielo. Pero ese publicano no estaba haciendo eso. Él estaba avergonzado de sí mismo. Él estaba mirando hacia el piso. Y se golpeaba el pecho. Él sabía que su problema era con su corazón. Él tenía un corazón malvado y él lo sabía. El corazón es malvado y engañoso más que todas las cosas. ¿Quién no lo puede conocer? En Jeremías 17, versículo 9, él pensaba, yo soy este hombre. Él se golpeaba en el pecho. Diciendo, Dios se propicio a mí, el pecador.

Ahora, estos dos hombres son hombres representativos. Tú y yo somos una de estas dos personas, los justos y los limpios. Yo o soy justo delante de Dios o soy malvado delante de Dios. Estos dos hombres me recuerdan a Caín y a Abel. Abel era el justo y Caín el ilusivo. Todos los hombres son divididos en estas dos armonías. Los justos y los malvados. Ahora, déjame le digo algo. Todos los que son juntos se creen a sí mismos ser impíos. Y todos los impíos se creen a sí mismos ser juntos. Los justos y los impíos. Ahora, consideremos la oración del policero una vez más.

Ese realmente era un hombre injuro, y ese quería ser justo. Y eso se ve en su oración. Dios, te doy gracias, Y habló de lo que no hizo ni lo que hacía. Su razón por confiar y su confianza era su comportamiento. Algo que él podía ver en su vida propia. Yo no soy tan malo como este republicano. Hay pecados que yo no cometo. Y hay muchas cosas buenas que yo hago.

Él daba diezmos de todo lo que ganaba. Cuando le llegaba el día de pago a la quincena, él iba y firmaba el diez por ciento y se lo daba a la iglesia. Y si él encontraba cien pesos en la calle, él le daba diez pesos a la iglesia. Era un hombre muy justo en sus ojos. Y su religión era una religión de comparación personal. Yo definitivamente no soy como este republicano. Notan que en esta oración nunca pide misericordia. Nunca pide por gracia. No hay confesión de pecados. Tú necesitas misericordia. ¿Qué es misericordia?

Es Dios no dándote lo que mereces. Si Dios te da lo que realmente mereces, irás al infierno. Si Dios me da lo que yo merezco, lo que yo me he ganado personalmente, iré al infierno. Es gracia. La gracia es Dios darte lo que no te has merecido, lo que no te has ganado. Es Él salvarte a ti, cuando tú no mereces que Él te salve. Es Él, es Dios dándote a ti una justicia, porque tú no tienes una justicia propia. Es Él dándote fe, porque tú no puedes traer la fe o nada de ti mismo. Es Dios dándote a ti lo que no te mereces, Oh, how I need His mercy. How I need His grace. How I need the forgiveness of sins.

This man saw no need of that. Vamos a mirar la oración de los republicanos. Bueno, antes de que siga. Sería un error si no lo dijera. Todo lo que dijo el fariseo acerca de sí mismo, realmente es mentira. Él era ladrón. Él era injusto. Él era un adultero, si no literalmente en su corazón. Todas estas opiniones altas que él tenía de sí mismo eran mentiras. Él estaba engañándose a sí mismo. Él pensaba que era esa buena persona, pero no lo era. Primero tenemos la oración del publicano del siglo XIII. Mientras el publicano, estando lejos, Él estaba avergonzado. Él no quería que nadie lo vea. No quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo, Yo sé propicio a mi pecador.

Pregunta, ¿Qué es un pecador? ¿Eres un pecador? La Escritura dice que el pecado es como me llama la ley. Los 10 mandamientos. No tendrás ningún otro Dios delante de mí o antes de mí. Si eres un pecador, sabes que rompes esa ley. el mandamiento en contra de la idolatría. Si tú eres un pecador, sabes que has sido un idólatra. El mandamiento de no tomar su nombre en mano. Tú sabes que siempre que has usado su nombre, no has tenido la referencia correcta usando su nombre.

Esto rompe el sábado. Nunca descansas. Deshonras a tus padres. Y toda la autoridad. Si tú eres un pecador, tú sabes que eso es cierto. Has matado a gente. No has matado a alguien físicamente. Pero lo has hecho en tu corazón. Y has adulterado. en tu corazón, tal vez en realidad. Eres un mentiroso. Eres un ladrón. Eres un codiciado. Ese eres tú.

Nunca has cumplido la ley ni una vez, y aun cuando dices la verdad, tienes un motivo malo. Yo tengo suficiente pecado en este sermón mismo para mandarme al infierno, por quien soy yo. Eso es lo que es ser pecador. Yo sé propicio a mí, pecador. Si eres pecador, tú sabes que nunca has cumplido una ley una vez.

Tú sabes que no puedes cumplir con la ley de Dios. Y es culpa tuya. Tú no lo estás echando de la culpa a otra persona que la ha justificado. Y tú no tienes el derecho de menospreciar a nadie o buscar a la otra persona. Tú no tienes nada que decirle a Dios. Si Dios te deja solo a ti mismo y te permite ir al infierno, Él es justo haciéndolo. Dios se propicio a mi pecador. ¿Eres pecador? No te estoy preguntando si eres un pecador creyente. No te estoy preguntando si eres un pecador creyente. Te estoy preguntando si eres pecador. Te identificas con lo que acabamos de decir. Esto te describe a ti. Escribe a mí. Yo sé que eso es cierto. Pero escuche este versículo.

Cristo Jesús vino al mundo para salvar a pecadores. No dice ninguna otra cosa antes de la palabra pecadores. Él no dice pecadores que creen. No dice pecadores que se han repetido. Únicamente dice pecadores. ¿Eres pecador? Si eres realmente un pecador, Cristo vino a salvarte aquí. Él no puede fallar. Si Él vino a salvarte aquí, Él te va a salvar. Él es quien es.

Note la palabra propicio. Dios sea propicio a mí, el pecador. Yo se propicio a mi pecador. ¿Qué significa esta palabra propicio? Eso no es una palabra que usamos comúnmente. Eso que está pidiendo acá, yo se propicio de mi, es un sacrificio, es el sacrificio que renueve el pecado. Lo que está diciendo ese hombre es, Yo no puedo hacer nada acerca de mi pecado.

Mi única esperanza es que tu nos remuevas mi pecado en él. Por medio del sacrificio del Señor Jesucristo sobre la cruz. Yo no puedo traerte algo a ti Dios. Yo lo único que soy es La única manera que yo puedo ser salvo es si tú me quitas el pecado por medio del sacrificio del Señor Jesucristo. Esa es la esperanza que tú tienes. Que Cristo te quite tu pecado. Hermanos, este es el Evangelio.

Dice Dios que él será propicio sobre sus pecados. ¿Por los pecados de quién? Por todos los que él murió. Todos los elegidos de Dios. Esos que él vino a representar. Yo no creo que Cristo murió por todos. Porque no todos son salvos. Si Él murió por ti, tú tienes que ser salvo.

Yo seré propicio de sus iniquidades, y sus pecados no me acordaré de sus pecados. ¿Por qué no puede acordarse de ellos? Si has pecado contra mí, yo no me voy a acordar de esas cosas. Yo sé que no debería de perdonarte y nunca pudiera pensar en eso, pero yo me voy a acordar. Y tú también eres lo mismo. Pero Dios dice, no me acordaré. ¿Cómo puede ser que Dios no se acuerde de algo? Porque no hay pecados de que acordarse. Por medio de la sangre de Cristo, Dios ha removido esos pecados.

Dos hombres. Un hombre bueno. Un hombre malo. Los dos fueron a orar. El hombre que se creía bueno oró contigo mismo. Él pensó que estaba orando a Dios, pero lo único que estaba haciendo es realmente agradeciéndose a sí mismo. El hombre malo pensaba que él era un hombre pecaminoso. Y la única esperanza que él tenía, es que el sacrificio del Señor Jesucristo que remueve los pecados, removiera sus pecados. Él no podía hacer que sus pecados sean removidos. Él sabía que el único que tiene el poder de hacer eso es Dios.

Ahora tú estás ahí, aquí, viendo esta escena. Y estás escuchando al Señor Jesucristo dando esta palabra. Ahora escucha lo que Él dice. En el versículo catorce. Os digo. ¿Saben que el Señor Jesucristo nunca dijo así ha dicho que va? Él dijo, yo te lo digo. Él dijo en el sermón del monte, yo os digo. Porque Él habla con la autoridad de Dios. Él no era un profeta humano que es pecadoso. Él es el profeta. El profeta de Dios. Y lo que Él dice es la palabra de Dios. El Señor Jesucristo es Dios.

Yo os digo, este hombre, este hombre pecaminoso, este hombre que por su propia admisión, era un hombre muy pecaminoso, alguien que rompía la ley de Dios, os digo que este deseñó a su casa Justificado. Ahora, si yo hubiese estado ahí, escuchando eso, ¿Qué? Este hombre pecaminoso volvió a su casa justificado. Porque no se pierda en qué significa esta palabra, justificado.

Si yo soy justificado, si yo he sido justificado por Dios, no he cometido ningún pecado. Puedo pararme delante de Dios sin tener culpa. Dios no me trata como si nunca he pecado. Si he sido justificado, nunca he pecado. Y eso es lo que dice Cristo acerca de este hombre malvado. Él descendió a su casa justificado, no teniendo pecado delante de Dios.

Perfecto delante de Dios. rather than the other. Antes que el otro. That man who was so righteous in his own eyes. Ese pariseo que se creía justo a sí mismo. He went down to his house in his sins. Volvió a su casa así como llegó lleno de pecado. Unjustified. No justificado. Guilty before God. Culpable delante de Dios.

And then the Lord tells us this. Y luego el Señor nos dice eso. Esta es la ley inalterable del Reino de los Cielos. Porque cualquiera que se enaltece, y no es eso lo que estaba haciendo el Paiseo, se estaba enalteciendo. Yo voy a ser diferente de todas las demás personas. Esa persona será humillada. Y va a ser Dios el que lo va a humillar. Realmente toda esa religión es hipocresía. No es verdad.

Y el que se humilla será el anteseñor, ese publicano que se estaba golpeando en el pecho, Dios se propicio a mi pecador, él volvió a su casa publicado, exaltado. Ahora, lo que quiero que noten, es que el Señor en esta palabra no dio ninguna explicación de cómo es que ese hombre volvió justificado. Nada más dijo el hecho que ese hombre volvió a su casa justificado. Ese hombre es justificado. Y yo estoy convencido que la gente que estaba ahí en ese día, escuchando esta palabra, estaba pensando, ¿cómo puede ser eso? Este hombre que es malvado, y volvió a su casa justificado. Y este hombre parecer que es un hombre bueno, volvió a su casa con sus pecados y sus pecados.

El Señor no nos da la explicación de cómo es eso posible en esta parábola. Él usa el resto de la Biblia explicando cómo es eso posible. El mensaje de las Escrituras es cómo Dios puede ser justo y justificar a los impíos. Eso es el misterio del Evangelio. Ven conmigo en 2 Corintios capítulo 5. Verso 21. Por Él. Hablando de Dios el Padre. OK. OK.

For he hath made him to be sin for us who knew no sin, that we might be made the righteousness of God in him. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. God made Christ to be sin. Dios hizo por nosotros por nosotros lo hizo pecado. Es por eso que Cristo murió en la cruz. Los pecados del pueblo de Dios fueron hechos sus pecados. cuando Él estaba muriendo en la cruz, no era el inocente muriendo, era el culpable muriendo, porque Él cargó mis pecados. Dios es justo, Él tiene que castigar al pecado. Dios tomó mis pecados, y lo colocó en Su Hijo. Él devolvió el mensaje y la enseñó a Su carne. Cristo nunca pecó. Él no conoció pecado.

Él es el único hombre que ha vivido. Él es el único hombre santo que ha vivido. Él es el único hombre que ha realmente dado placer al Padre. Esa obediencia perfecta de Nuestro Señor Jesucristo cuando Él caminó por esta tierra. Él obedeció a Dios perfectamente. Él nunca pegó. Él cumplió la ley de Dios perfectamente.

No es hermoso nuestro Señor Jesucristo. esa justicia perfecta que Él estableció, Él es dado a todos los que creen en Él, todos los que por Él murió. Es lo que nosotros decimos la sustitución. Él tomó mis pecados y fueron hechos sus pecados. Él nunca pecó, pero mi pecado fue hecho su pecado. Dios lo mató, porque Dios es justo. El pecado tiene que ser castigado, y esa justicia perfecta que Él estableció como hombre, es hecho mío. De tal manera que cada creyente es la justicia de Dios en él.

Ahora quiero dejarlos con este pensamiento. Eres hoy, esta mañana, ¿eres pecador? Si, tú eres pecador. Dios da y manda lo que creas en el Señor Jesucristo. Y eso es todo lo que tú necesitas para ser perfecto delante de Dios. Cree en el Señor del Espíritu. Acuérdense de eso, esto es un comandado. No hay ninguna decisión que hacer. Es el comandado el creer en el Señor del Espíritu. Al que no obra. Pero cree en el que dice la litigia. Su fe es con la propia justicia. Si tú crees en el que justifica al indio, tu fe es contada por justicia. ¡Qué evangelio hermoso! Un placer estar con ustedes.
Todd Nibert
About Todd Nibert
Todd Nibert is pastor of Todd's Road Grace Church in Lexington, Kentucky.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00