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Cody Groover

La armadura del creyente

Ephesians 6
Cody Groover • September, 3 2006 • Audio
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Cody Groover
Cody Groover • September, 3 2006
Como es fuerte un creyente y que significa vestir toda la armadura de Dios?

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en este mundo, vivimos en este
mundo lleno de maldad, estamos rodeados de poderes de maligno,
de personas, hombres y mujeres, que odian el Evangelio de la
gracia de Dios, odian el Evangelio de Cristo, odian el Cristo de
esta Biblia. no odian al Cristo de su imaginación,
no odian al Jesús de su imaginación, ni Jesús dice. No odian a ese,
pero sí tienen enemistad en su corazón por naturaleza. El mundo
es enemigo de Dios, es enemigo de Cristo. Tenemos también que
contender con nuestra propia naturaleza, nuestra propia pecaminosidad,
el mal que hay en nosotros. este mundo, su economía, todo
alrededor de nosotros, y el creyente está en una verdadera batalla,
una verdadera lucha. Y aquí en Efesios capítulo seis,
concluyendo el apóstol Pablo, la carta a los efesios, escribe
esto que quiero que veamos en esta noche. Recuerden, en todas
las Escrituras del apóstol Pablo, él comienza asentando la doctrina
lo que nosotros vivimos y lo que nosotros, la manera que nosotros
nos comportamos está alineado con lo que nosotros conocemos,
la doctrina de Cristo. Y en el apóstol Pablo, en esta
carta de Efesios, los primeros tres capítulos está asentando
la doctrina. Y comenzando en el capítulo cuatro,
comienza la aplicación de la doctrina. Es por eso que dice
ya en versículo uno del capítulo cuatro, yo pues preso en el Señor,
os ruego que andéis como es digno de la vocación del llamamiento
con que fuisteis llamado." Anda como es digno de que andes. Anda como es digno de que andes.
En el capítulo cinco, el apóstol Pablo recalca una vez más y dice,
ser pues imitadores de Dios como hijos amados. Eres hijo de Dios,
has sido trasladado del reino de tinieblas al reino de su Hijo
amado. has nacido de Dios, ahora vive
en una manera que honra y glorifica a tu Padre. Es lo que está diciendo
el apóstol Pablo. Ya se entó la doctrina, ahora
va la aplicación, la parte, podríamos decir, lo consecuente a la doctrina. Y entonces allá en capítulo seis,
está continuando, esta doctrina que nosotros predicamos, la gracia
de Dios en Cristo Jesús, afecta cada aspecto de nuestra vida,
cada relación en este mundo, la relación de padres con hijos,
la relación de hijos con padres, la relación de empleados con
sus patrones, la relación de patrones con sus empleados, gobierna
en todo, gobierna en todo, la gracia del Señor Jesucristo,
y habla ya en capítulo cinco del marido y de la mujer, y continúa
en capítulo seis, dice, hijos, obedeced en el Señor a vuestros
padres, porque esto es justo, honra a tu padre y a tu madre.
O sea que en todos los aspectos de nuestra vida, la Palabra de
Dios el Evangelio de Cristo Jesús nos enseña cómo debemos comportarnos
de una manera que glorifique a nuestro Padre. Bueno, si vamos a hacer esto, como estamos
en una lucha, como estamos en una batalla, una verdadera batalla,
el creyente, tenemos que tener armas, tenemos que tener armamento. El apóstol Pablo ya había orado
en su oración en el capítulo tres, versículo catorce, si quieren
leerlo allá, capítulo tres de Efesios, versículo catorce, dice,
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor
Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y
en la tierra, para que Dios el Padre os dé con forma las riquezas
de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior
por su Espíritu. ¿Dónde debe ser fortalecido?
¿Dónde pide que sea fortalecido el creyente en el hombre interior,
que Dios fortalezca el hombre interior? ¿Por qué? Porque esta
batalla es del hombre interior. No está hablando de lo que está
afuera. Las dificultades que todos tienen afuera es común
a todos los hombres. Estamos hablando de una verdadera
batalla en el creyente. en el creyente. El apóstol Pablo
está hablando de esta batalla y le dice a Timoteo, bueno aquí
dice, que te fortalezcan el hombro interior y aquí en el capítulo
6, dice, versículo 10, de capítulo 6, capítulo 6 de Efesios, versículo
10, por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor. Ya pidió
a Dios el Padre que seamos fortalecidos nosotros. vamos a dejar de hablar
de los especios, vamos a hablar de nosotros, que seamos fortalecidos
nosotros, ya pidió a Dios, eso es una buena manera de orar por
nuestros hermanos en Cristo Jesús, pide que sean fortalecidos en
el hombre interior, independientemente como le vaya en el hombre exterior,
el hombre interior, que sean fortalecidos, pero ahora el apóstol
Pablo nos dice a nosotros, ustedes fortalezcan, ustedes fortalezcan,
en el Señor y en el poder de Su fuerza. ¡Fortalézcanse en
el Señor y en el poder de Su fuerza! Es que en esta batalla
nosotros no tenemos fuerza. En esta batalla, la batalla espiritual,
la batalla que ocurre con el hombre interior, no podemos nosotros
en nuestra propia fuerza. Necesitamos ser fortalecidos,
y nosotros debemos fortalecernos en el Señor con el poder de su
fuerza. Estamos en una verdadera batalla.
El apóstol Pablo dijo a Timoteo, si quieren ver allá a Timoteo,
él dijo, Timoteo, tú pelea la buena batalla. En 1 Timoteo,
capítulo 6, versículo 12, versículo 11, lee versículo 11. Mas tú,
oh hombre de Dios, huye de estas cosas. Si quieres saber de qué
cosas está hablando, lee los versículos anteriores. Huye de
estas cosas. Sigue la justicia y la piedad,
la fe, el amor y la paciencia y la mansedumbre. Sigue estas
cosas. Pelea la buena batalla de la fe hecha a mano de la vida
eterna a la cual así mismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena
profesión delante de muchos testigos. Pelea la buena batalla. Estamos
en una batalla. El apóstol Pablo dice de sí mismo,
según el Timoteo capítulo 4, versículo 7, dice, yo he peleado
la buena batalla. He acabado la carrera, he guardado
la fe. He peleado la buena batalla,
he acabado la carrera. Es decir, todos los días de nuestra
peregrinación estamos en una carrera y no vamos a acabar esta
carrera, no vamos a terminar hasta que el Señor Jesucristo
nos saque de este mundo, hasta que seamos librados de este cuerpo
mortal, de este cuerpo corrupto. Necesitamos ayuda, necesitamos
la fuerza para poder contra las fuerzas del maligno. Satanás
está detrás de esto. Quiero que vean esto ya en capítulo
6 de Jesús otra vez. Dice, Por lo demás, hermanos
míos, fortalecedos en el Señor y en el poder de su fuerza, vestidos
de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes
contra las acechanzas del diablo. ¿Contra quién es esta pelea?
¿Contra quién es esta batalla? Contra las acechanzas del diablo. Las acechanzas del diablo. Dice,
Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, Satanás es el
gran enemigo de Cristo y Satanás es el gran enemigo de su pueblo.
Por tanto debemos poner la armadura de Dios que nos da para poder
pelear esta batalla. Voy a hablar de qué se trata
esta batalla en un momento. Pero escuchen esto. En la palabra
de Dios se nos dice a nosotros, regocijaos siempre. No es así. No nos dice la palabra regocijaos
en el Señor. Regocijaos. Nunca nos dice en
la palabra de Dios anda con tu cabeza abajo, triste, deprimido,
cara larga, angustiado, desechado. Nunca te dice eso en la Palabra
de Dios. Y tenemos nosotros razón de siempre regocijarnos en Cristo
Jesús, pero la verdad es que creyentes de vez en cuando sentimos
angustia, sentimos depresión, depresión espiritual, y la razón
es no tenemos esta armadura puesta. Quiero hablarles de qué se trata
esta batalla, esta batalla. Nuestros adversarios, dice, porque
no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huesos espirituales de maldad en regiones
celestes. La batalla. ¿Dónde está la batalla?
La batalla no está en el parque. La batalla no está en los lugares
de recreación. La batalla no está ocurriendo
en los que están perdidos. Nos dice la palabra de Dios,
ven lo que dice 1 Juan capítulo 5, 1 Juan capítulo 5, versículo
19, dice sabemos que somos de Dios. Bueno, ¿sabes esto? ¿sabes
esto? ¿sabes que eres de Dios? 1 Juan
capítulo 5, versículo 19, sabemos que somos de Dios. ¿Lo sabes?
¿Has creído en el Señor Jesucristo? ¿Sabes eso? Sabes que eres de
Dios. Has nacido por la voluntad de Dios, por la palabra de Dios.
Eres hijo de Dios. Sabemos que somos de Dios. ¿Y
qué sabemos entonces? Y el mundo entero, es decir,
todos aquellos que todavía no han creído en el Señor Jesucristo.
Puede que haya algunos que son los hijos de Dios que no han
sido regenerados hasta este momento. Pero está hablando de todos los
que no han creído en el Señor Jesucristo, están bajo el maligno. Están siendo influenciados, están
bajo el poder del maligno, hasta ahora. Puede que haya también,
entre ellos, los escogidos de Dios, que todavía no han sido
liberados. Salvo de Tarso, cuando estaba
persiguiendo la iglesia, estaba perdido. Era hijo de Dios, pero
estaba perdido. No había sido regenerado, no
había sido reconciliado. Vean lo que dice Efesios capítulo
2. Creo que lo voy a todo envolver
en un momento. Nefesios capítulo 2 dice a los
creyentes, Él, ¿quién? Dios. Él te dio vida, te dio
vida a ti, cuando estabas muertos en vuestros delitos y pecados,
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el Espíritu
que ahora opera en los hijos de desobediencia. Ahora mismo
opera en los hijos de desobediencia. entre los cuales también todos
nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne,
haciendo la voluntad de la carne de los pensamientos, y éramos
por naturaleza hijos de ir a lo mismo que los demás. ¿Cuál es
la diferencia? Él nos dio vida, Él nos dio vida,
Él nos dio vida, pero Dios, ahí está, pero Dios, pero Dios, es
rico en misericordia por Su gran amor con que nos amó, estando
aún nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo.
Como digo, Satanás, él tiene a los que están bajo su control,
están en completa paz. No lo creen, ¿verdad? Están en
completa paz. No tienen preocupaciones. No
se preocupan por el pecado. Pero tú que crees en el Señor
Jesucristo, tú tienes una verdadera batalla. Tú tienes una verdadera
batalla contra el pecado que está en ti. Y las acechanzas
del diablo son estas. ¿Cómo puedes tú ser hijo de Dios
y pensar lo que estás pensando? ¿Cómo puedes tú ser hijo de Dios?
No que tú crees en el Señor Jesucristo, no que eres hijo de Dios. ¿Cómo
puedes estar haciendo lo que estás haciendo? Nadie más en
el mundo lo ve, pero tú lo ves y Satanás te acusa. Ya era uno
deprimido, ¿verdad? Ya era uno deprimido, ¿verdad?
Las acechanzas del diablo. Una lucha verdadera. No tenemos... Esta lucha es contra los poderes,
las huestes celestiales. Ahora nos dice acá que nosotros,
para que estemos firmes, dice, por tanto, dice, no tenemos esta
lucha con carne y sangre. Nuestra lucha no es con carne
ni sangre, sino es con potestades, con Satanás, los diablos. No
son físicos. No podemos tener armas físicas
o materiales. Necesitamos tener el armamento
espiritual que Dios nos da. El armamento espiritual que Dios
nos da. Dice allá, por tanto, versículo trece, toma toda la
armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiendo
acabado todo, estad firmes. Estad firmes. No seas movido.
No seas movido de tu confianza en Cristo Jesús. Después de todo,
Él es el que salva. Él es el Salvador de pecadores.
No estés movido. Toma toda la armadura para que
puedas estar durante la prueba sin estar movido. Continuar firmes
en Cristo. Vean lo que dice 2 Corintios,
capítulo 10. 2 Corintios, capítulo 10, versículo 3. Dice, pues aunque
andamos en la carne, aunque estamos andando nosotros en la carne,
no militamos según la carne. No militamos según la carne.
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas
en Dios para la destrucción de fortalezas. ¿Cuáles son estas
fortalezas? Que son destruidas. ¿Cuáles son
estas? Léelo. Derribando argumentos,
derribando argumentos. Esos son argumentos, argumentos
en contra de ti. ¿Cómo puedes ser hijo de Dios?
Mira, no que eres hijo de Dios, no que Dios te ama. Mira lo que
estás pasando, mira lo que estás pasando, mira las dificultades.
Todos los demás no tienen problemas, tú tienes problemas. Vamos a
tener que estar armados para defender contra esos argumentos,
argumentos, derribando todo argumento, toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia de Cristo. Ahora vamos a ver este armamento.
Son siete las armaduras que Dios nos da en el Señor Jesucristo. Primero, dice allá, dice, por
tanto, tomar toda la armadura de Dios para que podáis resistir
en el día malo, habiendo acabado todo, estar firmes, firmes, sin
moverte de la esperanza, sin moverte, sin ser conmovidos.
Están pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. Ceñidos
vuestros lomos con la verdad. Yo sé que han visto en las olimpiadas
cuando los atletas se van a hacer el levantamiento de peces. Cuántos
kilos levantan esos hombres, ¿verdad? Hacen el clean and jerk,
le llaman. Levantan las tremendas peces.
Antes de que salgan allá a levantar peces, ¿sabes lo que hacen? Se
ciñen los lomos. Se ponen una faja y se ciñen
los lomos. Los lomos, acá. hay la fuerza,
ciñen los lomos, para tener la fuerza, fortaleceos, ciñen los
lomos, y cuáles son los lomos del hombre espiritual, ciñen
los lomos, esto es pesado, esto es fuerte, va a necesitar fuerza,
como vas a ciñir, que son los lomos del hombre espiritual,
ve lo que dice 1 Pedro 1, versículo 13, 1 Pedro 1, versículo 13, El apóstol Pablo nos dice qué
son los lomos del hombre espiritual. Dice, por tanto, semid los lomos
de vuestro entendimiento. Es tu entendimiento. Dice allá en 1 Juan, sabemos
que somos del, en 1 Juan capítulo 5, allá donde estábamos leyendo
en el versículo 20, sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado entendimiento para que sepamos cuál es el verdadero,
y estamos en el verdadero. Pero sabemos que el Hijo de Dios
ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero,
y estamos en el verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el
verdadero Dios y la vida eterna. Crees en el Señor Jesucristo,
tienes vida eterna. Es lo que dijo el Señor Jesucristo.
El que cree en mí nunca morirá jamás. ¿Crees esto, Martha? ¿Crees esto? Ciñe los lobos de
tu entendimiento. El Señor Jesucristo ha venido
y nos ha dicho, el que cree en mí, nunca, nunca, el que viene
a mí, nunca lo echaré fuera. Pero viene la insinuación de
Satanás. Viene la insinuación de Satanás,
mira qué pecador eres. Mira qué pecador eres. ¿Cómo
puedes ser tu hijo de Dios? Ciñe los lomos de tu entendimiento
con la verdad de la palabra de Dios. ¿Qué dice la palabra de
Dios? Cristo Jesús vino a salvar a pecadores. Es fuerza, ¿verdad? No tu fuerza, es la Palabra de
Dios. Sí, yo soy pecador. Pero no obstante,
Cristo Jesús vino a salvar a pecadores. Ciñe los lomos de tu entendimiento
con la verdad de Dios, no nuestros pensamientos, no lo que oímos
de otras personas, no lo que leemos de otras personas, no
de filosofía, que es lo que dice la Palabra de Dios. La verdad
es Cristo Jesús. que es lo que él es la verdad
y su palabra es la verdad. Ciñe los lomos de tu entendimiento
con Cristo Jesús. Ciñe los lomos de tu entendimiento. Es fuerza ya. Vas a necesitar
fuerza ya, ¿verdad? Fuerza ya. No con ideas ni filosofías
ni opiniones de hombres. Si no estás convencido de la
verdad, otro te va a convencer de otra cosa, ¿verdad? Si estás
convencido por un hombre, otro hombre te va a convencer de otra
amenaza. ¿Sabes qué acaba de aprender? Acabo de aprender que
ese lugar que se llama Pluto, nuestro sistema solar, no es
un planeta. Acabo de aprender eso. Fui a
un museo y creo que fue Kei que me dijo, papá, ¿sabías que Pluto
ya no es planeta? Dije, ¿qué cosa? Yo estaba seguro
que Pluto era un planeta, porque eso es lo que yo aprendí. Yo
estaba convencido de que Pluto era un planeta. Todo, treinta
y tantos años, Sé que hay nueve planetas en nuestro sistema solar
y el más chico y el más lejano es Pluto. Parece que no. Pluto
es una porquería de luna que está allá. Es una luna nada más.
Hay otras, descubrieron otras. ¿Quién sabe qué nombre le dieron?
Pero lo que quiero decir es eso. Si se trata de opiniones y de
ideas, puede que vayan veinte más, ¿verdad? Pero es que vayan
veinte más y no lo sabemos. Pero si lo dice la Palabra de
Dios, ahí está la verdad. Ahí está. Dios lo ha dicho. Dios
lo ha dicho. ciñe los lomos de tu entendimiento con la Palabra
de Dios, la verdad, y no con lo que diga o lo que insinúe
el mundo o lo que insinúe Satanás. Porque el mundo quiere decirte
que si tú estás sufriendo persecución, no puedes ser hijo de Dios. Si
tú estás teniendo dificultades y si tú estás viviendo de una
maldad, tú no puedes ser hijo de Dios. ¿Qué es lo que dice
la Palabra de Dios? Que a mí viene, no le encuentro. Si no te han ciñido tus lomos
con esta verdad, vas a andar deprimido, triste. decaído, ¿verdad? Eso no es lo que nos dice la
Palabra de Dios, regociado siempre. Bueno, la verdad acerca de Dios,
la verdad acerca de nosotros mismos, la verdad acerca de Cristo,
la verdad acerca de su obra redentora. A cada rato están los científicos
y los teólogos están descubriendo nuevas cosas, o descubriendo,
no sé si están descubriendo o no, pero dicen que tienen las Escrituras
del Mar Rojo, ¿Han oído de esas? Las Escrituras del Mar Rojo.
Tienes tú la verdad en tu mano. Tú tienes la verdad en tu mano.
No pueden descubrir nada nuevo que contradiga la verdad que
tienes en tu mano. Y si confirma lo que tienes en
tu mano, ¿de qué te sirve? Ya lo tienes. Y si de alguna
manera es contraria lo que tienes en tu mano, sabes que no es la
verdad. Ciñe los lomos de tu entendimiento para que puedas
estar firme. Porque la gente va a empezar a decir muchas cosas.
Los científicos es enemigo en contra de Dios, y van a tratar
de comprobar y tratar de decir que ni siquiera hay Dios. Ciñen
los lomos de tu entendimiento. Ahora, segunda cosa es sacar
la coraza de justicia. La coraza es un armamento que
va cubriendo los órganos vitales, el corazón, el pulmón, los riñones,
los órganos vitales del cuerpo. Ciñete con la coraza de justicia. Coraza de, ¿cuál es la coraza
de justicia en la que nosotros estamos aceptos delante de Dios. ¿Cuál es la vestimenta con la
que nosotros estamos? ¿Cuál es nuestra posición delante
de Dios? La justicia del Señor Jesucristo.
No puedes vestirte con la coraza de tu propia justicia, hay un
montón de agujeros en esa. Ahí fácilmente pasa una flecha.
Una persona que está confiando en su propia justicia, esa persona
primero no conoce a Dios, esa persona no conoce a Dios. Pero
nosotros no estamos hablando de vestirnos con una coraza que
nosotros podamos tener, sino con la justicia del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo dice, yo no
quiero ser hallado en mi propia justicia, que es por Cristo Jesús,
no mi propia justicia. Él es la perfecta justicia, y
estando en su justicia, podemos decir con el apóstol Pablo, allá
en Romanos capítulo 8, allá podemos decir con el apóstol Pablo, y
no es jactarse, no es jactarse, o puedo decirlo de esta manera,
es jactarse de Cristo Jesús, pero no a nosotros mismos. Es
gloriarse de Cristo Jesús y no a nosotros mismos. Dice, ¿Quién
acusará a los escogidos? ¿Quién puede acusarte? ¿Ah? Seguramente otros te ven, seguramente
otros ven y dicen, ¡Ah! Y no debemos dudar de eso, la
gente nos está viendo. Va, ¡Ah! Mira, mira esto que
estás haciendo. Pero el punto es esto, Nadie
puede lanzar una acusación que se pegue. Nadie puede lanzar
una acusación que se pegue porque hay coraza. Hay coraza de justicia. ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? ¿Quién condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién puede acusarlos?
Cristo Jesús pagó por nuestros pecados. ¿Somos pecadores? Sí.
pero Cristo Jesús pagó por nosotros. Sí, Cristo Jesús pagó nuestras
deudas que debíamos a la santa ley de Dios, a la justicia divina,
y Él ahora está acepto, sentado en el trono de Dios, haciendo
intercesión por todo aquel que viene a Dios por medio de Él.
¿Qué puede, qué puede, qué puede penetrar esa coraza? ¿Qué acusación
puede penetrar esa coraza? La justicia del Señor Jesucristo. Entonces, cuando vengan esas
acusaciones, estar vestido con la coraza dice mi justicia es
la del señor Jesucristo Jehová sí tiene Jehová justicia nuestra
esa es mi coraza bueno nos dice allá también en nuestro texto
en Efesios capítulo 6 los pies los pies calzados calzados los
pies con la presa del evangelio de la paz los pies son muy importantes
verdad tengo unos zapatos ahí que me están apretando uno incomoda
verdad pero qué cómodo, qué cómodo son los, qué cómodo es el Evangelio
de la Paz, el Evangelio, Cristo Jesús hizo la Paz mediante la
sangre de Su Cuerpo. Ese es el Evangelio que nosotros
traemos, ese es el Evangelio que nosotros predicamos, que
Cristo Jesús vino a salvar a pecadores, que Cristo Jesús hizo la Paz
mediante la sangre de Su Cuerpo. Sí, yo era enemigo de Dios por
naturaleza, Sí, yo era enemigo de Dios por mis propios pecados,
pero ahora Cristo Jesús ha hecho la paz. Ahora Dios no está irado
contra mí. Ahora Dios no está irado contra
ti. ¿Eh? Porque Cristo Jesús hizo la paz.
Es el Evangelio de la paz. ¿Cuánta gente piensa? Si una
persona piensa que Dios está molesto con él, esa persona debe
estar miserable. Nunca somos motivados a servir
y a servir al Señor por temor a castigo. o por temor a su desplacer. No somos motivados a servir al
Señor por eso. Somos motivados a servir al Señor
por amor, por amor a Cristo, por el amor de Él a nosotros.
Luego dice allá versículo 16, sobre todo tomar el escudo de
la fe con que podáis apagarlos todos los dardos de fuego del
maligno. Dardos de fuego, estos dardos,
yo sé que conoces cuáles son estos dardos. Pero seguramente
el apóstol Pablo tenía en mente esos dardos que usaban los soldados
romanos cuando venían, se ponían en frente con los enemigos. Esos
dardos eran lanzados de ballestas. ¿Saben qué es una ballesta, verdad?
Una té, tiene un hilo y se jala, se pone sobre un gatillo, y le
ponían un dardo. Era una flecha corta. Y ellos
podían lanzar esos dardos sobre paredes, podían lanzar esos dardos
a distancias lejanas y atravesar y matar al enemigo. Seguramente
eso tenía en mente el apóstol Pablo. Satanás también lanza
dardos, dardos de fuego, dardos de fuego. Pero dice acá, toma
el escudo de la fe para que puedas apagar los dardos. Ese dardo
de fuego es angustia. Ese dardo de fuego es depresión. Ese dardo de fuego es temor. Ese dardo de fuego es duda. ¿Seré
yo hijo de Dios? ¿Seré yo hijo de Dios? ¿Cuál
es el antídoto para el temor, ¿Cuál es el antídoto para la
angustia? Allá en Juan, capítulo 4, el
Señor Jesucristo está hablando a sus... Juan 14, perdón. Juan
14. Está hablando a sus discípulos
y Él les acababa de decir que yo me voy. Y ellos estaban angustiados. Ellos estaban tristes. Ellos
estaban... Imagínate el tumulto que estaba
pasando en ellos. Ellos dijeron, ellos pensaron
que Él iba a restaurar el reino en este tiempo. Imagínate lo
que estaba pasando en su mente. Y el Señor Jesucristo les dice
allá en versículo uno del capítulo catorce, no se turbe vuestro
corazón. No dejes que tu corazón sea turbado
con dudas, con temores, con depresión espiritual. ¿Cuál es el antídoto
de estas dudas? ¡Cree! ¡Cree a Dios! ¡Cree! ¿Tú crees a Dios? ¡Cree también
en el Señor Jesucristo! ¡Cree! Somos salvos por la fe
del Señor Jesucristo. ¡Cree a Dios! Vean lo que dice
Romanos capítulo 4, el apóstol Pablo está hablando de Abraham,
dice allá Tampoco dudó por incredulidad, dudas sin credulidad Tampoco
dudó por incredulidad de la promesa de Dios ¿Te ha hecho promesas
Dios? ¿Te ha hecho promesas Dios? Sí ¿Te ha hecho promesas Dios?
Pero las promesas de Dios no son sí y no Las promesas de Dios
todas son seguras, sí y amén en Cristo Jesús. Son sí y seguras
porque Él es poderoso para hacer todo lo que Él te ha prometido.
Él ha prometido que no se perderá ninguno de ellos, de los que
vienen a Él. Él ha prometido que todo aquel
que viene a Dios por medio de Él será salvo. Él ha prometido,
Él te ha hecho promesa de que un día tú vas a verlo a Él cara
a cara en la gloria. pero tienes dudas, pero tienes
temores. ¿Cuál es el antídoto? ¿Cuál es el remedio de la duda? Pon tus ojos en Cristo Jesús.
Es el escudo de la fe. Él, Él es el autor y consumador
de nuestra fe. Dice, no dudó por incredulidad
en la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe dando
gloria a Dios. La fe en el Señor Jesucristo,
la gloria a Dios, la gloria a Dios. Plenamente convencido de que
era también poderoso, para hacer todo lo que había prometido.
Es todopoderoso. Y Él puede hacer todo lo que
Él ha prometido. Y Él lo va a cumplir. Él lo va a cumplir. Ponte ese
escudo para apagar esos dardos. No vas a alcanzar. No vas a alcanzar. Bueno, si depende de ti, no vas
a alcanzar. Pero si depende del Señor Jesucristo,
sí vas a alcanzar. Si depende de tú, de tu fe, de
tu fe, pero si es la fe del Señor Jesucristo, si es la fe del Señor
Jesucristo y tú estás creyendo en Él, van a ser apagados todos
esos resultados. Yo no estoy confiando en mi fe,
yo estoy confiando en el autor, el Señor Jesucristo. Él es el
autor y consumador de mi fe. Él es el que me ha dado la fe.
Él es el que ha hecho la obra de redención. Otra vez allá en
Ephesios capítulo 6, la quinta cosa aquí es el yelmo de la salvación. Esta es una pieza de la bermuda
que va en la cabeza y protege la cabeza. Bueno, nosotros necesitamos
ser protegidos también de falsas doctrinas. Falsas doctrinas.
Debemos tener cuidado. Falsas doctrinas. El yermo de
la salvación. Ponte el yermo de la salvación.
La salvación es de quién? La salvación es de Jehová. La
salvación es de Jehová. La esperanza, la esperanza de
salvación por medio de Cristo Jesús únicamente. La salvación
es de Jehová. La salvación es de Él desde el
principio hasta el fin. La salvación es de Él. Él dijo,
yo soy el primero y el último. Yo soy el Alfa y el Omega, todo
el medio. Él es el primero y el último.
Él es la raíz. Él es el primero y el último.
En Cristo Jesús estamos completos, ¿verdad? No falta nada al que
está en Cristo. La salvación es de Él. Ese es
el yermo de... porque muchas falsas doctrinas
vienen, ¿verdad? Muchas falsas doctrinas son predicadas,
son insinuadas. Ah, está bien que ya comenzaste
en Cristo, pero ahora te falta esto. No, estoy completo en Cristo. La salvación es el yermo. Somos completos. Mas por Él estáis
en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho. Sanvidría,
justificación, santificación y redención. Bueno, la sexta
cosa aquí es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Toma
la espada del Espíritu. Somos guiados por el Espíritu
Santo, pero no somos guiados por el Espíritu Santo aparte
de la Palabra de Dios. Muchas personas hablan de ser
espirituales y son espirituales, pero no son guiados. No son espirituales
esas personas. El Espíritu del Señor Jesucristo,
el Espíritu de Dios, nos enseña las cosas de Cristo. Es lo que
dijo el Señor Jesucristo. Cuando venga el controlador,
Él tomará las cosas de mí y las hará saber. y nosotros no somos
guiados por el Espíritu Santo aparte de la palabra escrita. Esta es la espada, y esta espada
en la mano del Espíritu Santo, esta espada que nosotros predicamos,
tiene dos filos. Es para defensa y para ataque
también. Corta allá y corta acá también. Corta en todos lados, corta en
todos lados. Es la palabra de Dios. tomar
la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. El Señor
Jesucristo mismo cuando hizo batalla contra nuestro archienemigo,
Satanás, ¿cómo hizo esta batalla? ¿Se acuerdan cuando vino Satanás
al Señor Jesucristo en la tentación? Y vino, y le vino citando la
Palabra de Dios. El Señor Jesucristo, Él es el
Verbo. Él es la Palabra de Dios viviente. Pero ¿saben qué? Él
recurrió a la Palabra escrita. Escrito está. Y con la palabra
escrita, él derrotó a Satanás. Dijo, vino Satanás y no halló
nada. Ahí está el poder de la palabra
de Dios. Y la sexta cosa entonces es esto,
orando. La última de este armamento es
la oración. Dice, orando en todo tiempo,
con toda oración y suplicando al Espíritu. Siempre tenemos
necesidad, aún teniendo todo este armamento, Tenemos necesidad
de orar y pedirle al Señor que Él lo haga eficaz en nuestro
corazón. Que Él nos sostenga, que Él nos
mantenga. Orando todo el tiempo con toda
súplica en el Espíritu y velando en ello. Sabemos que es velar,
¿verdad? Quedarse en ello. Con toda perseverancia y súplica
por todos los santos. Por todos los santos. Oímos una
oración hace un poco hablando por todos los hermanos, donde
quiera que sean. Sabemos que el Señor tiene su
pueblo en este mundo. aquí en Mérida, en los pueblos
aquí en Yucatán, aquí en México, y en todas partes del mundo,
Dios tiene a su pueblo. Oremos los unos por los otros.
Y luego dice el apóstol Pablo, oren por mí también. Oren por
mí también. Yo les digo a ustedes, oren por
nosotros, a fin de que podamos abrir nuestra boca, que me sea
dada palabra para dar a conocer con de nuevo este evangelio. Bueno, si vamos a vivir regocijándonos
en Cristo Jesús y lo que Él hizo, No debemos ser derrotados por
estas dudas y temores y depresión. Y ahí está el armamento. Ahí
está el armamento. Ponte este armamento. Ponte este
armamento. Que el Señor bendiga su palabra.
Ahora vamos a tener la cena del Señor. Voy a pedir que alguien
pase a los que están cuidando a los niños.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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