La predicación de Joel Coyoc sobre 2 Pedro 2:4 se centra en el tema del juicio divino y la naturaleza de la salvación. El predicador expone cómo Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, lo cual sirve como un aviso severo sobre la retribución que Él otorga a los rebeldes. A través de ejemplos bíblicos, como el juicio sobre Sodoma y Gomorra y el diluvio en tiempos de Noé, Coyoc argumenta que el juicio de Dios es inevitable para aquellos que rechazan Su autoridad. Las referencias a escrituras como Efesios 2:1 y Juan 3:16-19 subrayan la soberanía de Dios en la salvación y su justicia al condenar a los que no creen. Esta exhortación busca consolar a los verdaderos creyentes, asegurándoles que Dios guarda a Su pueblo y que la condenación de los falsos maestros es una demostración de Su gracia y justicia.
“Dios no perdona a todos, sino Dios perdona a aquellos de los cuales, a los cuales Él ha querido tener misericordia.”
“Deberíamos estar sorprendidos, no del hecho de que Dios no perdone a todos, sino deberíamos estar sorprendidos de que Dios perdone a muchos.”
“Dios es un Dios que perdona, pero es un Dios que no a todos perdona, ni todo lo perdona.”
“Si Dios te ha dado una fe igualmente preciosa que la de los apóstoles, alaba al Señor, da gloria a Dios, porque Dios es un Dios que no perdona a todos.”
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