Bootstrap
Jose Dzul

4 verdades para llegar a Jesus y ser salvos

Mark 2:1-11
Jose Dzul January, 8 2017 Video & Audio
0 Comments
Jose Dzul
Jose Dzul January, 8 2017

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Gracias a Dios por hermano José.
Venga, hermano. Él es... Yo le he conocido desde
que era chamaco. Pero él ha predicado por muchos
años. Está predicando en Tecala y también
en Isomal. ¿Correcto? Y bueno. Pero venga, José, por favor. Y recuerda que yo pedí ese mensaje
que enseñó los alumnos en la escuela. Muy bien. Pase, hermano. Buen día, hermanos. Discúlpenme
que haya llegado así en este momento atrasado. He estado caminando
como 45 minutos. No hay paso por acá. Ya hice mi maratón. Bueno, que bien. Gracias a Dios
que estamos aquí en esta mañana. Vamos a buscar en nuestras Biblias
en el libro de Marcos capítulo 2. En el libro de Marcos capítulo
2. Vamos a leer versículo 1 hasta 11. Entró Jesús otra vez en Capernaum
después de algunos días y se oyó que estaba en casa. e inmediatamente se juntaron
muchos, de manera que ya no cabían ni aún a la puerta y les predicaba
la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo
un paralítico que era cargado por cuatro y como no podían acercarse
a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde
estaba y haciendo una abertura bajaron el hecho en que yacía
el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos,
dijo el paralítico, hijo tus pecados te son perdonados. Dice
al ver Jesús la fe de ellos. Eso nos está hablando de la Deidad
del Señor Jesucristo. Que Él es Dios. Que Él es Dios. Dice, estaban ahí algunos de
los escribas, los cuales cabilaban en sus corazones. ¿Por qué habla
este así? Blasfemias dice, ¿Quién puede
perdonar pecados sino sólo Dios? Y conociendo luego Jesús en su
espíritu, que cabilaban de esta manera, dentro de sí mismos,
les digo, ¿Por qué cabiláis así en vuestros corazones? El Señor
conoció. en sí mismo que estos hombres
religiosos no estaban de acuerdo de lo que Jesús había dicho.
Ellos rechazaban a este Jesús de Nazaret. Pero Cristo conoció
el corazón de ellos. Eso nos está hablando que Él
es Dios verdadero. Y dice ¿Qué es más fácil decir
al paralítico, tus pecados te son perdonados, o decirle, levántate,
toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo
del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados,
dijo al paralítico, a ti te digo, levántate, toma tu lecho y vete
a tu casa. decir al paralítico tus pecados
te son perdonados anda toma tu lecho decirlo es fácil pero hacerlo
no hacerlo no solamente Dios pudo hacer esto solamente pudo
Dios hacer esto vemos a este hombre paralítico
que el Señor Jesús lo sanó de su parálisis, de su enfermedad
corporal. Este hombre no solamente fue
sanado de su enfermedad corporal, pero también su alma fue sanada
por el Señor Jesucristo. Volvió a su casa justificado,
santificado, perdonado, limpio de pecado. Qué maravilla, ¿verdad? Qué maravilla es nuestro Dios,
el Señor Jesucristo. En esta mañana quiero que pensemos
sobre cuatro verdades para llegar a Jesús y ser salvo. Cuatro verdades para llegar a
Jesús y ser salvo. Estas verdades no son métodos
de hombres, no son ideas de hombres, no son pensamientos de hombres,
son verdades de Dios, son verdades de Dios. Dios en su propósito
eterno, Él ha escogido medios para que su pueblo venga a Él
y sea salvo, y sea salvo. ¿Quiere usted venir hoy en este
día al Señor Jesucristo? Yo quiero venir a Él todos los
días. Yo quiero venir a Cristo todos
los días. El Señor me salvó. El Señor me está salvando. El
Señor me salvará. El Señor me salvará. Ahora, ¿cuáles
son estas cuatro verdades? La primera verdad es, es necesario
oír y escuchar de Cristo para llegar a Él, para venir a Él. El segundo asunto es, es necesario
estar convencido de nuestra incapacidad para hacer algo por nosotros
mismos. El tercer asunto es, es necesario
que un pecador sea traído al Señor Jesucristo. Y la cuarta
cosa es, es necesario que el pecador confíe únicamente y totalmente
en el Señor Jesucristo. La primera verdad que vemos es,
es necesario para ser salvo, es necesario oír del Señor Jesucristo
primeramente. La noticia de que Jesús ya estaba
en Capernaum corrió rápidamente. Corrió por el pueblo de Capernaum
que Jesús ya estaba en casa. Y la gente se reunió, vino a
él para escuchar su predicación, para escuchar su predicación.
También esta noticia llegó al paralítico y a sus amigos. Llegó esta noticia que Jesús
estaba allá en casa. ¿Cómo puede un hombre pecador
llamar a Jesús Señor y Dios si no ha oído de él? ¿Cómo puede un pecador llamar
a Jesús Señor y Dios si no ha escuchado, si no escucha de Jesús,
si no quiere escuchar de Jesús? Si no quieres perder tu alma,
tienes que oír del Señor Jesucristo. Tienes que escuchar del Señor
Jesucristo. El oído es la boca del alma. ¿Cómo puede un hombre creer en
el Señor Jesucristo si no oye de Cristo? ¿Cómo puede un pecador
creer a Dios si no escucha el Evangelio, si no escucha las
buenas nuevas del Señor Jesucristo? El apóstol San Pablo, él escribió
diciendo que la fe viene por el oír y el oír por la palabra
de Dios. El eunuco, el eunuco, él escuchó
el evangelio de boca de Felipe. Y este hombre al escuchar el
evangelio de Cristo que Felipe le predicó, este hombre creyó
con todo su corazón. creyó con todo su corazón. El
Evangelio, el Evangelio del Señor Jesucristo es que Él, Cristo,
fue hecho pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hecho
la justicia de Dios en Él. El Evangelio es que Dios el Padre
escogió a su Hijo amado como el Cordero de Dios, como su Cordero,
para que Él llevase el pecado de todo el pueblo escogido de
Dios. De esa manera, Dios, en la justicia
del Señor Jesucristo, Él puede justificar, santificar, perdonar,
aceptar a todo aquel que viene a Cristo creyendo en Él. No hay de otra manera, no hay
otro camino. Dios el Padre, en Su amor eterno,
Él entregó a Su Hijo amado para morir por nuestros pecados
y seamos justificados en Él, en el Señor Jesucristo. El apóstol
Pablo escribió diciendo que Cristo es nuestra justicia, nuestra
santificación y nuestra redención. En el Señor Jesucristo, con una
sola ofrenda que Él ofreció una vez para siempre, en esa ofrenda
somos santificados para siempre. En esa voluntad somos santificados
para siempre. La muerte del Señor Jesucristo
hizo satisfacción a la santa justicia de Dios. Es por esa
razón que Dios puede justificar al impío pecador que viene creyendo
en su Hijo amado el Señor Jesucristo. El segundo asunto es, es necesario
Es necesario estar convencido, estar convencido de la incapacidad
humana para hacer algo por sí mismo y ser salvo. Mucha gente en este mundo cree
que puede hacer algo por sí mismo para entrar al cielo. que puede
hacer algo por sí mismo para abrir el cielo por sí mismo. Eso es, eso es un engaño de sí
mismo. La persona que cree eso se está
engañando a sí mismo. La persona que le dice que puede
hacer algo para ir al cielo lo están mintiendo, lo están engañando. Nada podemos hacer nosotros como
pecadores para agradar a Dios. nada podemos hacer para poder
agradar a Dios. Isaías dijo, si bien que todos
nosotros somos como suciedad y nuestra justicia como trapo
de inmundicia. Este hombre paralítico sabía
que no podía hacer nada por sí mismo. no podía ayudarse, era
un paralítico, no podía andar, no podía caminar. Este hombre
estaba en su lecho esperando el día de su muerte. Lo mismo que puede hacer un pecador para librarse de la condenación
de sus pecados. ¿Qué puede hacer un pecador para
salvarse de su desgracia? No podemos hacer nada. No podemos
hacer nada. El pecador está muerto en sus
delitos y pecados. El pecador está ciego. No puede
ver la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. Tiene una mente en tinieblas. Tiene una mente en tinieblas.
Es una persona inútil espiritualmente. De tal modo, el apóstol San Pablo
dice, no hay quien busque a Dios. No hay ni siquiera un hombre,
una criatura en este mundo con la capacidad, con el poder de
buscar a Dios. Nadie busca a Dios. Dios es quien
nos busca. Dios es quien nos buscó y nos
trajo a él. El Señor buscó a Adán, diciendo,
Adán, ¿dónde estás tú? No hay quien haga lo bueno, dice
el apóstol Pablo. Algo bueno, espiritualmente,
para agradar a Dios. No hay quien entienda. No hay
quien entienda a Dios. Que entienda las cosas espirituales
de Dios. Eso está hablando de inutilidad,
incapacidad humana que está en el hombre pecador. Que está en
el hombre pecador. El hombre por naturaleza está
esclavizado por su propia naturaleza. La luz vino a este mundo y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz. El hombre no quiere
ir a la luz, no quiere venir a la luz porque es un esclavo
de su naturaleza corrompida. El hombre ama las tinieblas porque
es un esclavo de su naturaleza corrompida. No ama a Dios. No quiere amar a Dios porque
no puede amar a Dios. El Evangelio. El Evangelio nos
está diciendo que el Señor Jesucristo vino a este mundo. Vino a este
mundo para hacer toda la voluntad de Dios. Vino a este mundo el
Hijo de Dios para hacer toda la voluntad de Dios. En esa voluntad
somos justificados. En esa voluntad somos santificados. En esa voluntad somos limpios
de pecado. En esa voluntad somos perdonados
de todo pecado. En esa voluntad somos hechos
aceptos delante de Dios. Cristo hizo todo para que nosotros
fuéramos salvos de todos nuestros pecados, de la condenación de
todos nuestros pecados. El Señor Jesucristo dijo, consumado
es, consumado es. Eso quiere decir que no dejó
nada para que nosotros tengamos que hacer algo. Él lo hizo todo
en la Cruz del Calvario. Él lo hizo todo en la Cruz del
Calvario. El tercer asunto es, es necesario,
es necesario que el pecador sea traído al Señor Jesucristo para
que sea salvo. Nos está diciendo que el paralítico
fue traído por cuatro hombres. Él no vino caminando, Él no podía
andar. Sus amigos lo cargaron en su
lecho y lo trajeron al Señor Jesucristo. Habla de incapacidad. Eso nos está hablando de que
nadie, ningún pecador en este mundo puede venir por sí mismo,
en su propia voluntad, venir al Señor Jesucristo. Tiene que
ser traído tiene que ser traído el pecador al Señor Jesucristo. Hombre, tú no puedes venir al
Señor Jesucristo. Si Él no te trae, tú no puedes
venir por ti mismo. No quieres venir porque no puedes
venir. El Señor Jesucristo dijo, Ninguno
puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere. Nadie puede venir a mí si el
Padre que me envió no le trajere. ¿Por qué el hombre no puede venir?
Porque el hombre tiene un corazón que odia a Dios. En vez de que el hombre ame a
Dios, lo odia en su corazón. El hombre no quiere que Dios
reine sobre él. El hombre dice, no quiero que
tú reines sobre él. Yo soy el rey de mi vida. Yo
soy rey en sí mismo. El hombre en su naturaleza aborrece
el reinado de Dios, el reinado del Señor Jesucristo. El hombre
no puede venir a Cristo por si mismo porque tiene un corazón
que aborrece a Cristo. Tiene un corazón que aborrece
a Cristo. Sin causa me aborrecieron dijo
el Señor Jesucristo. El hombre en su naturaleza, así
es, así es. Todos los designios de la carne
son enemistad en contra de Dios. No se sujetan a Dios, ni pueden
sujetarse a Dios. El Señor dijo, ustedes no quieren
venir a mí para que tengan vida eterna. No quieren venir. El pecador es como Mefiboset. Mefiboset tenía las dos piernas
lisiadas. Él no pudo venir al Rey caminando. Él fue traído al Rey David porque
no podía venir por sí mismo. Así es el hombre, pecador de
este mundo. Y el hombre pecador debe reconocer
que no puede venir por sí mismo. Rogar a Dios, Señor, ten misericordia
de mí, Señor. Señor, soy un pecador, ayúdame,
Señor. Nuestra esperanza es la misericordia
de Dios. Nuestra esperanza es la gracia
de Dios. Nuestra esperanza es el amor
de Dios. Nuestra esperanza es el Señor
Jesucristo. ¿Pero qué pasa con los que son
del Señor? ¿Qué pasa con aquellos que son
los escogidos del Señor? El Señor, el Señor los trae. los trae por esta predicación
de la verdad. El Señor trae a los Suyos con
el poder de Su Espíritu y con el poder de Su Palabra. Él es
quien los trae. Dios es el que en vosotros produce
el querer y el hacer. David escribió en el Salmo 65
versículo 4 diciendo, bienaventurado Señor al que tú escogieres y
atrajeres a ti. Los escogidos de Dios no van
a ser abandonados, olvidados. El Señor conoce a sus escogidos,
conoce dónde están Cuando ellos están oyendo la verdad, Él los
trae. Él los va a traer. Ellos van
a creer el Evangelio, la palabra verdadera. La palabra de Dios dice, atraeme
y correré hacia ti. Atraeme, Señor. Llámame, Señor. Tráeme Señor y voy a venir hacia
ti. Dice la palabra de Dios. Somos
traídos por el poder del Señor. Y aquellos que son llamados eficazmente
con el poder del Espíritu Santo, aquellos que son conquistados
por el amor de Dios, por el amor del Señor Jesucristo, ellos vienen
ofreciéndose voluntariamente al Señor. Tu pueblo, dicen, tu
pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder. Qué precioso,
¿verdad? Qué precioso. No tenemos que
obligar a nadie para que venga Cristo. No tenemos que arrastrar
a alguien para que venga Cristo. El Evangelio es poder de Dios
para traer las ovejas del Señor Jesucristo. El Evangelio es poder
de Dios para vivificar los escogidos de Dios. El Evangelio es poder
de Dios para conquistar a todos aquellos que el Señor Jesucristo
compró con su propia sangre. El Evangelio es quien trae a
hombres y mujeres para que crean en el Señor Jesucristo. El último
asunto es, para ser salvo, es necesario confiar, confiar únicamente
en el Señor Jesucristo. Nos dice, al ver Jesús la fe
de ellos, dijo al paralítico, hijo, tus pecados te son perdonados. es necesario confiar únicamente
en el Señor Jesucristo. Nadie, nadie debe creer que nuestra
fe es la causa de nuestra salvación. Nuestra fe no es la causa de
nuestra salvación. La fe de un pecador no es la
causa de su salvación. no es la causa de su justificación,
no es la causa de su santificación, no es la causa de su perdón.
La causa de nuestra salvación, de nuestra justificación, de
nuestra santificación es la fe del Señor Jesucristo. Somos justificados en la fe del
Señor Jesucristo. Somos santificados en la fe del
Señor Jesucristo. Somos perdonados en la fe del
Señor Jesucristo. Somos hechos aceptos delante
de Dios en la fe del Señor Jesucristo. ¿Cómo recibimos esta salvación? Por medio de la fe en el Señor
Jesucristo. Ahora, ¿qué es confiar en el
Señor Jesucristo? ¿Qué es confiar en el Señor Jesucristo? Confiar en el Señor Jesucristo
no es confiar en María. No es confiar en ritos, en ceremonias,
en mandamientos de hombres, en tradiciones, en costumbres. No es confiar en la religión. Muchos dicen, yo confío en Dios,
pero también estoy confiando en la religión. Pero también
estoy confiando en María. Eso no es confiar. Eso no es
tener la fe del Señor Jesucristo. No es tener la fe del Señor Jesucristo. La fe, la fe del Señor Jesucristo
es confiar solamente en Él, en su persona. y en su obra que
terminó en la Cruz del Calvario. Confiar en Cristo es dejar de
confiar en estas vanidades, vanidades como confiar en María, como confiar
en la religión, son vanidades. Confiar en el Señor Jesucristo
es confiar solamente en su persona. ¿Quién es Él? Él es Dios verdadero. Él es Señor y Dios. Es creer
con todo corazón que Él es Señor y Dios. Y confiar en lo que Él
hizo en la cruz para redimir a su pueblo. Para redimir a su
pueblo. ¿Quieres confiar en este día
en el Señor Jesucristo? ¿Quieres confiar en esta mañana
en el Señor Jesucristo? En ningún otro hay salvación
porque no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos
ser salvos. Solamente en Cristo Solamente
en Él está la salvación de todo aquel que cree en Él. Cree en
el Señor Jesucristo y será sano. Cree en el Señor Jesucristo y
será sano. Para este paralítico, su enfermedad
fue una bendición. Fue una bendición. Porque vino el Señor Jesucristo Él creyó al Señor Jesucristo. Él fue salvo. Su alma fue justificada. Su alma fue limpio de pecado. Volvió a su casa como un hombre ya salvo por la
gracia de Dios. Por la gracia de Dios. En esta
mañana hermanos es este mensaje que yo les traigo. Que Dios les
bendiga. ¿Cuál era el testimonio de María? Yo tengo el mismo testimonio
de ella. Mi alma se regocija en Dios mi salvador. Ella tenía
la misma fe que Dios me ha dado a mí. La fe de María es la fe,
la fe que cumplió Cristo Jesús en su lugar. Gracias, José, gracias
por los que salieron esta mañana. Fue una lucha llegar, así, pero
llegar, qué bueno.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.