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Cody Groover

Discernimiento espiritual

1 Corinthians 2:9-16
Cody Groover August, 17 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover August, 17 2016

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Muy bien, ahora pido que abran
sus Biblias conmigo. Libro de Primera de Corintios. Primera de Corintios, capítulo
2. La palabra de Dios. nos revela
la condición del hombre por naturaleza. La condición del hombre por naturaleza
es que no puede venir a Dios y no puede venir a Dios porque
no quiere venir a Dios. El hombre está muerto espiritualmente. Sabemos que Dios da vida por
medio de la predicación de la palabra. Él los dio vida cuando
estaban muertos en nuestros delitos y pecados. Él llama a los muertos
por medio de la predicación de su palabra. Pero el hombre está
incapacitado y cuando un hombre natural oye el evangelio no puede
entender, no puede ver las cosas espirituales. No puede ver y
no puede entender las cosas de Cristo. No puede ver y no puede
entender. Pero debemos nosotros dar gracias
a Dios. Si una persona ha creído, si
una persona puede ver y si una persona puede venir a Cristo,
es porque Dios le ha dado vida. Dios le ha dado las facultades
le dio poder de ser llamados hijos de Dios, le dio la facultad. Nosotros no nos burlaríamos,
no nos burlaríamos de una persona que veamos que está ciega, hablando
que no tiene ojos para ver en este mundo, ojos naturales, no
tiene ojos para ver, no puede ver. Y si esa persona está andando
y tropieza y se cae, no nos reiríamos de esa persona. debiéramos tener
compasión hacia esa persona, venir a esa persona y ayudarle,
echarle la mano. Pero con todo no podemos nosotros
darle la vista. Así también no podemos dar vista
espiritual a las personas en este mundo que están andando
ciegos, ciegos, ciegos a la gloria de Dios, ciegos a la gloria de
Dios en Cristo Jesús. pero las cosas que Dios nos ha
dado aquí está hablando el apóstol Pablo en 1 Corintios capítulo
2 como seguimos lo que está diciendo es que nosotros no debemos gloriarnos
en ningún hombre porque no es del hombre que una persona cree
no es del hombre que una persona reciba la palabra de Dios más
por él estáis vosotros en Cristo Jesús Cuando nosotros venimos
y predicamos, y cuando tú predicas y anuncias el evangelio, el testimonio
de Dios, lo haces con palabras espirituales, hablando de quién
es Cristo Jesús. El apóstol Pablo me propuso saber
no cosa alguna, no me propuse saber cosa alguna de ustedes,
sino a Jesucristo y a este crucificado. No hablamos con palabras persuasivas
de humana sabiduría, son con demostración del espíritu y de
poder, dependiendo del Espíritu Santo, para tomar las cosas de
Cristo y hacérnoslas saber. Pedimos que el Espíritu Santo
hable, que el Espíritu Santo abra los ojos, que Él levante
a los muertos, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría
de los hombres, sino en el poder de Dios. Dice versículo 6, sin
embargo hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez
y sabiduría, no de este siglo ni de los príncipes de este siglo.
El evangelio es sabiduría de Dios. Vemos allá la sabiduría
de Dios. Puedes salir a las estrellas
en la noche y preguntarle a las estrellas, ¿puede el hombre ser
justo delante de Dios? y no vas a recibir respuesta.
Puedes ir a las partes más remotas o puedes ir a las profundidades
más más hondas en el mar y no vas a no vas a recibir respuesta. Pero la sabiduría la tenemos
aquí en nuestras manos. La palabra de Dios, Cristo Jesús,
es la sabiduría de Dios. Hablamos sabiduría de Dios en
misterio. Está oculta, dice versículo 7,
la sabiduría oculta la cual Dios predestinó de antes de los siglos
para nuestra gloria. Dios predestinó a su pueblo para
gloria. La predestinación no es una doctrina
mala. Dios predestinó, Dios ordenó
todas las cosas. Nada está sucediendo al azar.
Nosotros hablamos de esta manera, chance, al azar. Pero nada en el universo ocurre
al azar, chance o fortuna. Usamos esa palabra, buena fortuna.
Debíamos tachar esa palabra de nuestro vocabulario, al igual
que chance. Yo lo uso, ustedes lo usan, pero
no debiéramos usar esa palabra. Todo está ordenado por Dios.
Todo está ordenado por Dios. Ahora en versículo 9 el apóstol
Pablo está citando. Un texto en Isaías capítulo 64
versículo 4. Isaías capítulo 64 versículo
4 dice antes bien como está escrito cosa que ojo no vio ni oído yo
ni ha subido en el corazón del hombre son las que Dios ha preparado
para los que le aman. El Evangelio de Cristo es un
misterio. Es cosa que ojo no vio. No te
lo esperabas. No te lo esperabas. Es una sabiduría,
es la sabiduría de Dios oculta. Es un misterio. Y es un misterio
hasta que Dios te lo revela. Los niños les gusta jugar acertijos,
¿verdad? le llaman acertijos, que es amarillo
y negro por fuera y dulce por dentro o algo así. Y una persona
empieza a rascarse la cabeza y qué será, qué será. Y es un
misterio. Hasta alguien le dice, bueno,
es un plátano maduro. Ahora sí ya sé qué es. Pero mientras
no se dice, es un misterio. Empiezas a rascar la cabeza.
Así también la palabra de Dios, las palabras las puedes entender,
como ese acertijo que acaba de decir, negro y amarillo por fuera,
dulce por dentro. Uno puede conocer las palabras,
pero no saber de qué está hablando. Así es el evangelio de nuestro
señor Jesucristo, desconocido para los sabios y entendidos
de este mundo. Y no está hablando de la felicidad
del cielo, aunque no hemos podido ni siquiera imaginar la gloria
que nos espera. El apóstol Pablo, cuando él fue
arrebatado al tercer cielo, él regresó de allá y dijo, yo vi
cosas que no hay lenguaje humano para expresar. No es lícito. Esa palabra, no puedo hablar,
no puedo decírtelo. Nosotros cuando queremos describir
algo, normalmente usamos otra cosa para describir eso. Si describimos,
por ejemplo, negro, dices bueno, negro es como como el chapopote. Usamos algo para describir lo
otro, pero no hay palabras para describir la gloria que nos espera
en el cielo. Pero no está hablando de eso,
sino está hablando de la gloria ahora. La gloria de conocer a
Cristo Jesús ahora. la gloria de con ojo no vio oído
no oyó no le ha entrado no le ha caído el veinte no le ha no
ha imaginado el hombre la paz la paz que da nuestro señor Jesucristo
la paz que él ha hecho mediante la sangre de su cruz y la paz
que el creyente tiene en su corazón cuando Cristo es paz en mi alma con Dios. Mis
pecados han sido quitados. La ira de Dios ha sido removida. Ahora tengo paz. No le ha entrado
al hombre, no lo puede ver, no lo puede entender. Esta misericordia
de Dios a los pecadores en Cristo Jesús Aunque lo podemos leer, aunque
el hombre lo puede leer en las escrituras, aunque el hombre
puede oírlo en la predicación de la palabra, su ojo no puede
verlo. Si no tiene ojos espirituales,
no lo puede ver. El Señor Jesucristo le dijo a
Nicodemus, si no nacieras de nuevo, no puedes ver el reino
de los cielos. El oído no le ha entrado al corazón
del hombre natural. porque no pueden ver, ni oír,
ni entender. Jesús le dijo a Nicodemo, no
nacieres de nuevo, no puedes ver el reino de los cielos. Si estás aquí y no has conocido
al Señor Jesucristo, puedes clamar a él, puedes decir,
oh Dios, ten misericordia de mí. Les voy a decir una cosa,
si tú puedes decir, oh Dios, ten misericordia de mí en tu
corazón. Si tú puedes como ese pobre, ese publicano, no estoy pidiendo
que alguien se levante a golpearse el pecho, pero si tú de corazón
puedes decir como ese pobre publicano, Dios, sé propicio, ten misericordia
de mi pecador. Si tú lo puedes decir, es porque
Dios ya te dio la vida. Dios ya te dio los ojos. Y va
a ser confirmado lo que Dios ha hecho por ti. Pero antes de
eso, el hombre no puede. El hombre no tiene la habilidad.
El Señor Jesucristo dijo en Mateo trece, si ustedes quieren ver
allá en Mateo trece, versículo trece, le preguntaron al Señor
Jesucristo, ¿por qué les hablas en parábolas? Estos eran hombres,
estos eran hombres estudiados, estos eran hombres religiosos
habían estudiado la palabra de Dios. Versículo 10 dice, ¿por qué?
Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron, ¿por qué les hablas
en parábolas? ¿Por qué les hablas? ¿Por qué
les hablas? Las parábolas son tan claras,
tan sencillas que un niño puede entenderlas. ¿Por qué les hablas
en parábolas? ¿De veras que un niño lo puede
entender? Dice, bueno si todos lo entienden. No, no todos lo
entienden. Respondiendo dijo el Señor Jesucristo,
porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino
de los cielos. Noten esa palabra, te es dado.
Es don de Dios. A vosotros te es dado el saber
los misterios del reino de los cielos más a ellos, no les es
dado. Dios es soberano en la salvación. Él se revela a quien él quiere
revelarse. Él salva a quien él quiere salvar
y al que no lo deja en su camino, lo dejan sus tinieblas. Porque
a cualquiera que tiene se le dará y tendrá más. Te ha dado
Dios entendimiento. Dices, yo creo en el Señor Jesucristo,
yo entiendo, pero no entiendes como quisieras entender, no entiendes
como debieras entender, no entiendes como un día vas a entender, pero
lo que entiendes Dios te lo dio. Y lo tienes. ¿Y qué dice el Señor
Jesucristo? El que tiene se le dará más.
Hay un crecimiento en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. Pero al que no tiene, dice, yo
sé, yo sé lo que estás diciendo, pero Dios no te lo dio, tú simplemente
lo estás recibiendo con mente carnal, con ojos carnales, con
oídos carnales, y yo entiendo. Aún lo que piensas tener un día
se te va a quitar. Por eso les hablo en parábolas,
porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden. De manera
que se cumple en ellos la profecía de Isaías que dijo, de oído oiréis
y no entenderéis, y viendo veréis y no percibiréis. Porque el corazón
de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente. Ya han cerrado sus ojos para
que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón
entiendan y se conviertan y yo los sane. Pero benditos, bienaventurados
vuestros ojos. Dios te bendijo con toda bendición
espiritual en lugares celestiales en Cristo Jesús. Y una de estas
bendiciones es te ha dado ojos para ver. Benditos vuestros ojos
porque ven y vuestros oídos porque oyen. Oyen. El evangelio tiene que ser revelado. Me gusta lo que esta hermana
dijo un día cuando estaba invitando a su amiga a venir a escuchar
la palabra. Qué bueno es cuando personas
invitan a otras personas a venir a oír la palabra de Dios. Y ella
le dijo de antemano a su amiga, le dijo, cuando vengas no vas
a entender nada. Pero tú sigue viniendo. Hay buena esperanza
para la persona que está bajo la palabra de Dios. Buena esperanza
para aquella persona que oye, porque la fe viene por el oír.
El consuelo viene por el oír la palabra de Dios. Dios habla
a través de su palabra. El señor Juan I Juan 5 20 dice
sabemos que el hijo de Dios ha venido. Juan I Juan 5 20 sabemos
cómo lo sabemos. Nos ha dado entendimiento. para
conocer al que es verdadero y estamos en el verdadero en su hijo Jesucristo
este es el verdadero Dios y este es la vida eterna conocer al
Señor Jesucristo es vida eterna conocer al Señor Jesucristo es
conocer al Dios invisible es tener vida eterna noten allá
nuestro texto aquí como dice está siguiendo la el apóstol
Pablo Pero Dios nos la reveló, ahí está lo que dije anteriormente,
Dios nos lo reveló a nosotros. Dios nos la reveló esta sabiduría
de quién es el Señor Jesucristo y qué es lo que Él hizo. Él es
la sabiduría de Dios. A nosotros nos fue revelado por
el Espíritu Santo. A nosotros nos fue revelado.
Qué misericordia, ¿verdad? ¡Qué misericordia! Dios nos reveló
a su Hijo por el Espíritu Santo. ¿Quién es el que lo hace? El
Espíritu Santo. No es como que puedas enseñar
esto en una escuela. No es como puedas aprender esto
en una universidad. O apréndete este catecismo y
cuando termines de aprender este catecismo ya tienes vida eterna. Algunas personas enseñan eso.
Y es el error, la herejía del gnosticismo, que significa de
conocer, gnosticismo. Simplemente que una persona se
llena la cabeza de información, y cuando esa persona se llena
la cabeza de información, y cuando está de acuerdo con todo lo que,
entonces eso significa vida eterna. No, una persona puede conocer
las escrituras, y no conocer al Cristo de las Escrituras.
Saulo de Tarso era uno de estos hombres, él conocía las Escrituras
y él dijo de los fariseos de su tiempo, yo les doy testimonio
de que ellos tienen celo de Dios, pero no es conforme al conocimiento,
porque están tratando de establecer su propia justicia y la palabra
de Dios testifica que la justicia es Cristo Jesús. Cristo es el
fin de la justicia para todo aquel que cree. El Evangelio es desconocido por
los hombres naturales. Más allá de la comprensión de
los más sabios entre los hombres. ¿Cómo entonces puede una persona
estar familiarizado con estos misterios espirituales? La respuesta
está aquí en este versículo. Dios lo revela por su Espíritu
Santo. El Espíritu sopla donde quiere.
El viento sopla donde quiere. Y tú oyes su sonido, puedes ver
los efectos de ese viento que está soplando, pero no sabes
ni a dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que es nacido
por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el que revela. En Juan capítulo 16, versículo
8, dice, cuando venga el Espíritu Santo, Cuando venga el Espíritu
Santo, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Y es lo que nosotros necesitamos en la predicación. Necesitamos
el poder del Espíritu Santo, no solamente predicarlo en palabras,
sino en poder del Espíritu Santo. Pedimos, Señor, toma tu palabra
y hazla eficaz. Manda a tu Espíritu Santo que
tome la palabra, porque no está en las palabras de este hombre.
o en ningún otro hombre. Y no es como que puedas repetir
las palabras como si fuera una fórmula, como si fuera una forma. Los falsos ministros hacen que
la gente levante su mano y repita esa oración después de ellos.
Y después de que repiten esa oración, les dicen a estas personas
que son salvos. Como que ellos tienen la potestad
de meter a una persona al reino de los cielos. Dijiste estas
palabras como que le vas a torcer el brazo a Dios. En ninguna manera. En ninguna manera. Él convencerá. Él convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio. De pecado por cuanto no creen
en mí. De justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis más.
De juicio por cuanto el Espíritu, el Príncipe de este mundo ha
sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros,
pero ahora no las podéis sobrellevar. ¿Cuántas cosas, verdad? El Señor
Jesucristo había estado con los discípulos tres años. Tres años. Y después de estos tres años,
había muchas cosas que ellos no podían sobrellevar. Esto significa
que no vamos a aprender todo lo que vamos a aprender de la
noche a la mañana. No es como que puedas, como los
jóvenes cuando van a tener un examen, empiezan a leer el libro
que nunca leyeron todo el semestre. Se van a quedar despiertos toda
la noche leyendo el libro y que cuando terminen de leer el libro,
algunas personas tienen una memoria muy buena y pueden ¿Acaso sacarse
una buena calificación haciendo eso? Yo traté de hacerlo y no
me sirve. Pero algunas personas tienen
esa clase de memoria. Pero no es como que una persona
pueda leer la Biblia de pasta a pasta y porque la lee, entonces
ya tiene el conocimiento. Vamos a aprender un poquito aquí,
un poquito allá. Según el Señor nos va enseñando. No podemos apurar esto. Algunas
cosas, dice el señor, tengo muchas cosas que deciros, pero aún no
las puede sobrellevar. Está fácil de ilustrar esto.
A un niño que le vas a enseñar, por fin, cuando llegue a la universidad,
va a ser un ingeniero. Y para que sea ingeniero tiene
que conocer las leyes de cálculo, de trigonometría, de álgebra,
tiene que saber todas estas cosas. Son cosas que va a utilizar en
su trabajo todos los días, esos principios de la matemática. Pero no le vas a enseñar a ese
niño cuando tiene cinco años todas esas cosas, no los puede
sobrellevar. Tiene que empezar a aprender
a sumar, luego a restar, dividir las tablas y cosas así. Es paso
por paso, paso por paso. Así también nosotros aprendemos.
Tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, el Señor Jesucristo
dice, cuando venga el Espíritu Santo, y aquí es llamado el Espíritu
de verdad, Él los conducirá a toda verdad. porque no hablará por
su propia cuenta, sino hablará todo lo que oyere. Dios hará
saber las cosas que han de venir. El, el Espíritu Santo, me glorificará
porque tomará de lo mío. ¿Dónde está lo suyo? Él tomará de lo mío. ¿Dónde está
lo suyo? Su palabra, su voluntad revelada. La voluntad revelada. Él tomará
de lo mío y te lo hará saber. Él te lo hará saber. Es el maestro. Él es el que nos enseña. Todo
lo que tiene el Padre es mío y por eso dije, Él tomará de
lo mío. Dios lo hará saber. El Espíritu Santo es el que nos
da vida. El Espíritu Santo, Él es el que nos enseña. Él es el
que nos consuela. El Espíritu Santo tiene conocimiento
completo y perfecto de todo lo que es o todo lo que pertenece
al Evangelio de Cristo Jesús. Él es el Espíritu de Cristo.
ahora dice el apóstol pablo yo soy el más pequeño de todos los
santos me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles
el evangelio de las inescrutables riquezas de yo los anuncio pero
quien te los enseña el espíritu santo de aclarar a todos cuál
sea la dispensación del ministerio escondido desde los siglos en
Dios que creó todas las cosas. Eso está en Efesios 3, 8 al 11. Para que la multiforme sabiduría
de Dios sea ahora, la multiforme, Efesios 3, Versículo 10, para
que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer
por medio de la iglesia a los principados y potestades en lugares
celestiales. Por medio de la iglesia es dada
a conocer, por medio de la predicación de la palabra, Dios está revelando
misterios. El misterio oculto desde la eternidad,
desde antes de los tiempos de los siglos. conforme al propósito
eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor. Ahora nuestro
texto en versículo 11. Dios nos revela las cosas de
Dios, Dios nos revela. Y aquí el apóstol Pablo está
dando un ejemplo. Las cosas de Dios, Dios nos revela. No debemos ir a los hombres a
buscar revelación de Dios. Los hombres son enseñados Los
hombres pueden conducirnos a donde está en las escrituras, qué es
lo que dice Dios, pero los hombres no son los que nos enseñan. A
los hombres, las cosas que yo he aprendido lo recibo de hombres,
pero es el Espíritu Santo que lo enseña. El Espíritu Santo
es que tengo una biblioteca llena de libros, de comentarios y cosas
así. Pero estas cosas me ayudan, pero
no es lo que me enseña. El Espíritu Santo es el que enseña.
Dice aquí, ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino
el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció
las cosas de Dios, sino el espíritu de Dios. Nadie sabe lo que está
en tu mente en este momento, sino tú mismo. Nadie puede saber lo que está
cruzando por tu mente. Gracias a Dios por eso, ¿verdad? Gracias a Dios por eso. Pero
nadie sabe lo que está pasando por tu mente, sino solamente
tú mismo, ¿verdad? Tú mismo. Tus diseños, tus propósitos,
tus intenciones no pueden ser conocidos a menos a que tú me
digas, sabes que esto es lo que estoy pensando. Así es como soy
yo. Entonces, cuando tú me dices,
así es como soy yo, y esto es lo que estoy pensando, entonces
yo digo, pues, así es como es, y esto es lo que está pensando,
porque me lo dijo. De la misma manera, el propósito
eterno de Dios y la sabiduría de Dios está oculta. Los misterios
de Dios, de su amor en Cristo Jesús, está oculto. No puede ser conocido. Pero el
Espíritu de Dios, el Espíritu de Dios conoce, conoce los pensamientos
de Dios mismo. Él es Dios. Él conoce su propósito. Él conoce su voluntad, sus caminos. Por eso que nosotros debemos,
cuando oramos, debemos siempre orar tu voluntad sea hecha. El Espíritu Santo nos ayuda a
nosotros a orar, porque nosotros no sabemos cómo conviene orar.
No queremos nosotros, no queremos nosotros pedir por alguna cosa
que está contraria a la voluntad de Dios. Sabemos que eso nunca
se va a cumplir. Queremos pedir conforme a la
voluntad del Señor. Y si nosotros encontramos algo
en su palabra que está revelado que es la voluntad de Dios, podemos
orar eso. Podemos orar eso porque Dios
nos está diciendo que es su voluntad, pues eso vamos a repetirle a
Él. Es lo que vamos a repetirle. Versículo doce. Nosotros no hemos
recibido el pueblo de Dios. Nosotros, los creyentes, los
escogidos de Dios, no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el
espíritu que proviene de Dios para que nosotros sepamos lo
que Dios nos ha concedido. Hemos recibido el espíritu de
Dios para que nosotros sepamos lo que Dios nos ha concedido
por su gracia. nos ha dado vida eterna. No hemos recibido el espíritu
carnal que pertenece a este mundo, es decir, la sabiduría o la filosofía
o los pensamientos del hombre natural. Los pensamientos y la
sabiduría del hombre natural van completamente contrarias
a la sabiduría de Dios. Debemos entender eso. Debemos
entender que todo lo que es nuestra sabiduría, todo lo que es la
sabiduría del mundo hombre natural, es contraria a la sabiduría de
Dios. No podemos nosotros decir esto
es lo que Dios dice y esto es lo que Dios quiere que se haga. Nuestra sabiduría es contraria
a la sabiduría de Dios. Debemos siempre ajustarnos nosotros
a lo que Dios dice en su palabra. Dios nos ha dado a nosotros el
Espíritu Santo de Dios. Dios ha determinado, como dice
allá en 1 Corintios 1.19, Dios ha determinado destruir la sabiduría
de los sabios, ponerlo de cabeza, ponerlo de cabeza. Nosotros pensamos
que tenemos, yo estoy pensando en esto, Estamos pensando nosotros
que tenemos las leyes de la física, las leyes, tenemos las leyes
de la física, las leyes, los sabios, entendidos, la gravedad,
magnetismo, los científicos estudian esto y son cálculos muy exactos. Imagínate,
para poder enviar un cohete a Marte, ¿Cómo se llama ese planeta? Saturno. Enviaron satélites a
esos lugares. La exactitud y la precisión de
las... Imagínate Estaba yo oyendo un comercial de la manera que
hacen operación a un cáncer en el corazón allá en Houston, Texas. Un hospital está anunciando por
la televisión que tiene una manera de operar sobre el cáncer que
está dentro del corazón. Sacan el corazón de la persona,
operan el cáncer fuera, le quitan el cáncer y otra vez le ponen
el corazón adentro de la persona. Hacen operaciones en el cerebro
y todas estas cosas. Dios ha determinado poner de
cabeza la sabiduría del hombre. O sea que lo que piensas que
es, no lo es. Lo que el hombre piensa que es,
y el hombre quiere saber el origen del universo. Y están yendo al
universo para saber, Dios ha determinado poner de cabeza toda
la sabiduría del hombre. Dice allá en el versículo 19,
destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé el entendimiento
de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde
está el escriba? ¿Dónde está el disputador de
este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría
del mundo? Especialmente cuando tiene que
ver con algo que tiene que ver con Dios. Si el hombre no puede
conocer estas cosas que Dios ha puesto, es decir, Dios va
a destruir la sabiduría de este mundo. En especial, la sabiduría
de este mundo de cómo va a presentarse delante de Dios. El hombre piensa que tiene una
sabiduría de cómo va a presentarse. Y esa sabiduría dice, bueno,
haz buenas obras. Esa sabiduría dice, Dios va a
tomar tus buenas obras y tus malas obras y las va a poner
en una balanza. Y si tus buenas obras pesan más
que tus malas obras, pues ahí te va a dejar entrar San Pedro.
¿No has oído que alguien diga eso? Esa es sabiduría del mundo
y Dios va a darle vuelta. Están totalmente equivocados. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde
está el escribo? ¿Dónde está el disputador y el testigo? ¿No
ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la
sabiduría de Dios, esto es la sabiduría de Dios. El mundo no
puede conocer a Dios mediante su sabiduría. Pero gracias a
Dios, esta palabrita que dice, agradó a Dios. Dios quiso salvar
a su pueblo mediante la locura de la predicación. En la predicación,
el hombre es completamente inactivo. Y cuando Dios hace la obra, él
es el que recibe toda la honra y la gloria. El Espíritu Santo
es el Espíritu Santo de verdad. El Espíritu Santo es el Espíritu
de iluminación, de iluminación. El Espíritu Santo es el Espíritu
de adopción, que Dios envía a su pueblo por el cual clamamos Padre,
Padre. El Espíritu Santo es el Espíritu
de consuelo al pecador. Y el Espíritu Santo es el Espíritu
que Dios pone al creyente y ese es el sello o la garantía, el
anticipo de lo que viene. Si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si tú tienes el Espíritu
Santo, si tú crees en el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo
te ha revelado quién es el Señor Jesucristo. Tú confías en Él.
Te ha dado consuelo, gozo, paz. El fruto del Espíritu Santo en
ti. Entonces, este es el anticipo. En este mundo somos completamente
y totalmente distraídos por el mundo, por, como dije, peligros
por fuera y peligros por dentro. enemigos por fuera y peor que
eso, los enemigos mismos que están en nosotros mismos. Y siempre
hay una batalla. El hombre natural se opone al
hombre espiritual. El hombre espiritual se opone
al hombre natural. Hay un continuo conflicto, pero
hay esa paz. Hay esa paz. Dios ha dado su
espíritu de verdad para que podamos conocer, entender y apreciar
los dones que Dios nos ha dado en Cristo Jesús. Vamos a ver ahora el versículo
13. Esto es lo que hablamos, dice
el apóstol Pablo. lo cual también hablamos no con
palabras enseñadas por sabiduría humana, sino las que enseña el
Espíritu Santo, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Estamos
estableciendo estas verdades en nuestra predicación, en lo
que estamos predicando lo estamos estableciendo con la palabra
de Dios. Es decir, no estamos leyendo
la Palabra de Dios y luego vamos y decimos, Confucio dijo esto
y lo otro. No estás estableciendo la Palabra
de Dios. Establecemos la Palabra. El mejor
intérprete de la Palabra de Dios es la Palabra misma. Es la Palabra
de Dios misma. ¿Qué es lo que quiere decir Dios
allá? Es lo que dijo en el principio. Esa es una de las reglas de la
interpretación de la palabra de Dios. Encuentra lo que Dios
dijo en el principio, la primera vez que Dios dijo eso. Encuentra
de qué se estaba hablando, a quién estaba hablando, cuál era el
tema, qué se estaba tratando, qué era lo que significaba esa
palabra en ese lugar, es lo que significa la palabra en todo.
La palabra de Dios es el mejor intérprete. Acomodamos lo espiritual
a lo espiritual. Y hablamos con lenguaje espiritual. Es decir, lo que dice la palabra
de Dios. A los niños se les puede enseñar lo que es la predestinación,
la santificación, la justificación. Son palabras grandes, ¿verdad? Pero enséñales. No pueden aprender. Usamos estas palabras, las palabras
que están aquí en la Biblia. No estamos tratando de inventar
nuevo vocabulario. Según el Pedro 1.20 dice, entendiendo
esto primero, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación
privada. Es decir, no puedes tocar, no
puedes tomar, y ahí es donde mucha herejía suele suceder. Cuando personas toman un texto
de la Biblia y dicen, ahí está lo que significa, y lo sacan,
lo arrebatan, dice, esto es lo que está diciendo Dios. Ninguna
profecía es de interpretación privada. No está hablado de ti
como persona privada. Es decir, no se contradice. No se contradice. Lo que dijo
Moisés es lo mismo que dijo Isaías, es lo mismo que dice el apóstol
Pedro, el apóstol Pablo. Todos los profetas de Dios se
miran cara a cara, todos se miran ojo a ojo y todos dicen lo mismo. Es el Espíritu de Cristo que
está hablando. Ninguna profecía es de interpretación privada
porque nunca la profecía fue traída por voluntad de humana,
no porque se les ocurrió o porque tenían dones. sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Lo que Dios quería que digan,
así lo dijo. Y Dios no pide disculpas de la
manera que lo dijo. Utilizó a estos hombres, ellos
hablaron en su lenguaje, pero Dios estaba hablando por medio
de ellos. Es una manera que escribe Pablo, es una manera que escribe
Pedro, es una manera que escribe Juan, pero todos dicen lo mismo.
Toda la escritura, dice el apóstol Pablo en 2 Timoteo 3, 16. Toda
la escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñar,
para redarguir, para corregir y para instruir en justicia a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra. Entonces, comparamos el Nuevo
Testamento con el Antiguo Testamento. y vemos que están en armonía,
no dice diferente mensaje. El apóstol en Santiago no está diciendo
cosas diferentes que el apóstol Pablo. No está diciendo cosas
diferentes. El apóstol Pablo dice, somos
justificados por la fe. Y el apóstol Santiago está diciendo,
somos justificados por las obras. Y sabemos de qué está hablando,
si tienes entendimiento. No está hablando diferente cosa.
Somos justificados delante de Dios por la fe del Señor Jesucristo
únicamente. Por su obediencia, por su obra
perfecta. Es la justicia del Señor Jesucristo
que es imputada e impartida a cada creyente. Tu fe se justifica
delante de los hombres por la manera que vives. Es lo que está
diciendo Santiago. Es decir, tú dices que crees
a Dios, Se comprueba cuando tú honras y glorificas a Dios y
amas a tu hermano como a ti mismo. Como el Señor Jesucristo nos
ha mandado. Pero si una persona dice yo amo a Dios y aborrece
a su hermano, Santiago dice este hombre está mintiendo. No puede ser. El versículo 14, tengo que terminar,
el versículo 14. Pero el hombre natural, el hombre que no ha
creído, el hombre que no ha sido regenerado, no percibe, no puede
ver las cosas que son del Espíritu de Dios. No puede ver la gloria
de Dios en Cristo. El Espíritu de Dios está testificando
de Cristo. El Espíritu de Dios está tomando
las cosas de Cristo y las está haciendo saber. Y cuando un hombre
está predicando en el poder del Espíritu Santo, está hablando
de Cristo Jesús. Eso es hablar en el poder del
Espíritu Santo, hablar, testificar de Cristo. Y cuando el Espíritu
Santo toma las cosas de Cristo y las hace saber, las sabe. Pero
si el Espíritu Santo no lo hace saber, no lo puede saber. El
hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios, porque para el hombre natural le son locura. y no las puede,
no tiene habilidad. No sirve que le digas a un hombre
ciego, mira, ve dónde estás yendo. No sirve que le digas a una persona
que está ciega, que no tiene ojos, una persona que no tiene
ojos, la facultad física de ver, no sirve que le digas, mira qué
bella está la mañana. Aprécialo. Disfrútalo. ve los matices del cielo al atardecer. No sirve que le digas eso a un
hombre ciego, no lo puede ver. Y si eso es verdad en lo natural,
mucho más en lo espiritual. No puede entender, no puede,
no tiene habilidad porque se han de ver, discernir o entender
espiritualmente. En cambio, el espiritual, la
persona que ha sido nacido de Dios, Juzga, esta palabra juzga
es entiende. Entiende todas las cosas. Es
decir, no entiende todas las cosas. Yo no sé cómo operar un
corazón. Yo no sé cómo, yo no entiendo,
yo no entiendo muchas cosas en este mundo natural y no entiendo
todas las cosas en el espiritual. Muchos textos lo puedes leer
y decir, ¿qué significa eso? ¿Qué significa eso? Vamos creciendo
en el conocimiento. ¿Pero qué es lo que significa?
Entiendes todas las cosas. Entiendes todo lo que Dios requiere
de ti para entender. Entiendes quién es el Señor Jesucristo.
Entiendes que Él es Dios. Entiendes que Él es el Mesías,
el eterno Hijo de Dios que vino a este mundo para dar su fe.
Entiendes lo que Él logró allá en la cruz del Calvario. Lo entiendes. Entiendes todas las cosas. Cristo
te has hecho sabiduría. Pero Él, dice ya en versículo
15, no es entendido de nadie. El creyente no es entendido de
nadie, no es entendido del incrédulo. El Señor Jesucristo dice, no
te van a amar a ti. No me amaron a mí, no te van
a amar a ti. No es entendido. Versículo 16, porque ¿Quién conoció
la mente del Señor? ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién puede hablar de lo que
Dios, lo que Dios está, el propósito de Dios? ¿Quién conoció la mente
del Señor? ¿Quién va a instruir a las personas? ¿Quién la instruirá? más nosotros,
y aquí creo que está hablando específicamente de los apóstoles,
los apóstoles que nuestra fe está basada sobre los apóstoles,
Cristo Jesús siendo la principal piedra del ángulo, el fundamento.
Pero nosotros tenemos la palabra de Dios porque a los apóstoles
se les fue dado entendimiento infalible del evangelio. Nosotros
no. El Evangelio a ellos, a ellos
les fue dado por el Señor Jesucristo. Ya no hay más apóstoles. No hay
más apóstoles, son 12 apóstoles. El Señor Jesucristo mismo les
enseñó. Y ellos, el Señor Jesucristo
les dio el entendimiento, el Señor Jesucristo les dio el Espíritu
Santo. Y ellos escribieron la mente
del Señor. escribieron todo lo que Dios
tiene para ti para que tú sepas nosotros simplemente estamos
leyendo lo que escribieron los apóstoles acomodando lo espiritual
lo espiritual pero estamos nosotros confiando y creyendo en la palabra
de Dios discernimiento espiritual esto es lo que Dios da a su pueblo
que el señor bendiga su palabra
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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