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Cody Groover

Contendiendo por la fe

Jude 1
Cody Groover August, 14 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover August, 14 2016

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Muy bien. Ahora en esta noche pido que
abran sus Biblias el libro de San Judas. San Judas. El apóstol San Judas habla aquí
de la común salvación. Quiero que veamos qué significa
esto de la común salvación. Y la necesidad que tenemos todos
de contender ardientemente por la fe que una vez fue dada a
los santos. En el versículo uno, el apóstol
San Judas dice, Judas, siervo de Jesucristo, Esto es lo que
buscamos cada uno que ha conocido al Señor Jesucristo, ser siervo
del Señor Jesucristo. Él es el Rey de reyes y Señor
de señores. Y no hay posición más alta en
este mundo que ser siervo del Señor Jesucristo. Judas, siervo
de Jesucristo. Dios lo llamó a servir en el
reino de Cristo. Y él se llama a sí mismo siervo,
no apóstol, no eminente, no grandísimo reverendo, sino simplemente siervo
de Jesucristo. Y está escribiendo esta carta,
es una carta, una epístola general. A todos dice, Judas, siervo de
Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados
en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Si tú estás aquí
en esta noche y crees en el Señor Jesucristo, esta es una descripción
de ti. Crees en el Señor Jesucristo
porque fuiste llamado por Dios. No fue porque simplemente se
te ocurrió un día. Los llamados, dice aquí, llamados,
a los llamados, No está hablando de un llamamiento externo. Hay
un llamamiento externo, un llamamiento general, que siempre se oye en
la predicación del evangelio. Yo les digo, y cada creyente
dice, el espíritu y la esposa dicen, ven. Ven al Señor Jesucristo. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. ¿Por qué vas a continuar en tu
rebelión? y morir. Ven al Señor Jesucristo
que creen en él, serás salvo. Pero ese no es el llamamiento
del que está hablando. Está hablando del llamamiento
del Espíritu Santo, el llamamiento por la gracia de Dios, el llamamiento
que Dios es eficaz. Cuando Dios, el Espíritu Santo,
llama a su pueblo que está muerto en delitos y pecados y le dice
vive, vive. Es un llamamiento especial mediante
el cual los hombres son llamados de las tinieblas de su superstición,
las tinieblas de su religión falsa. El hombre no quiere dejar
sus propias ideas. El hombre no quiere dejar su
religión falsa, la religión que recibió de sus padres y de sus
madres. No quiere dejar esa religión.
Pero cuando Dios lo llama al Señor Jesucristo, el hombre va
a dejar todo esto. Va a dejar todo esto. Sale de
las tinieblas a la luz y sale de la esclavitud. La religión
es una esclavitud. Es una esclavitud. Unas cadenas
que están puestas sobre los hombres. Escuchen, la ley, la ley nunca
fue dada para salvar a nadie. La ley nos muestra nuestra condición
de pecadores. nos llama de la esclavitud a
la libertad gloriosa y de la llama del mundo a la comunión
con Dios. Nuestra comunión es con el Señor
Jesucristo. Dice allá en primera de Juan,
primera de Juan capítulo uno, lo que era desde el principio
y lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos y lo
que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocando el verbo
de vida. porque la vida fue manifestada
y la hemos visto y testificamos y nos anunciamos la vida eterna
la cual estaba con el Padre y se nos manifestó. Lo que hemos visto
y oído esto anunciamos para que también vosotros tengáis comunión
con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre
y con su Hijo Jesucristo. Dios nos llama del mundo a la
comunión consigo mismo. Comunión con Dios. Ahora aquí
en la descripción, aquí en San Judas, Judas sigue describiendo
a los que son creyentes en el Señor Jesucristo, dice, santificados
en Dios Padre. Esto no está hablando de la santificación
interna, sino el acto de la elección de Dios. Dios escogió a un pueblo
antes de la fundación del mundo. Esto es lo que nos dice la palabra
de Dios. La elección es precioso. Si no fuera porque Dios escogió
un pueblo, nadie del mundo vendría a Cristo. Nadie creería. La elección
de Dios está hablando de esta elección de Dios el Padre. Dios escogió un pueblo y lo separó
para sí mismo. Dios toma lo que es ordinario
y común y lo separas para sí mismo. Esto es la elección, es
lo que Dios hizo. Cuando Dios creó el cielo y la
tierra, nos dice la palabra de Dios que tomó un día y lo separó
para sí mismo. No hay ninguna diferencia entre
un día y el otro, pero Él lo separó para sí mismo. y los santificó. Esto es la elección de Dios.
Dios no había ninguna diferencia entre la nación de Israel y las
naciones paganas alrededor de ellas. Si ustedes leen en las
escrituras, el libro de Reyes y Crónicas, este pueblo, y no
está hablando únicamente de ese pueblo en esa nación entonces,
el pueblo de Dios somos reveres por naturaleza. Pero Dios escogió
a ese pueblo, los separó. Dice aquí Dios el Padre, llamados
santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo. Ven las personas
que fueron escogidas por Dios el Padre. Dios los puso en Cristo
Jesús en la eternidad. Esto es lo que la palabra de
Dios nos enseña acerca de la unión con Cristo Jesús. Dios
nos puso en Cristo Jesús. Cristo es el aval o el representante
o la cabeza federal de su pueblo. Y Dios solamente ve a este mundo
y los habitantes en este mundo en uno de dos cabezas. O lo ve en Satanás, lo ve en
Adán y en todos los que están en Adán están perdidos. O lo
ve en Cristo Jesús y todos los que están en Cristo Jesús son
salvos. Es obra de Dios. Dios te puso en Cristo Jesús.
Es por esto que crees. Es por eso. Es lo que vimos allá
en Primera de Corintios. Los hermanos allá en Corinto,
ellos estaban jactando. Ellos estaban diciendo, yo soy
de Pablo, yo soy de Apolos. A mí me gusta cómo predica Pedro.
Y el apóstol Pablo está diciendo, ustedes no están en Cristo porque
oyeron el evangelio de la boca de Pablo. Ustedes no están en
Cristo porque oyeron el evangelio de Pedro lo predicó. La razón
por la que están en Cristo, Él, más por Él, por Dios el Padre
estáis vosotros en Cristo Jesús. Nos puso en Cristo Jesús, esa
es la salvación, en Cristo Jesús. En Adán todos mueren, mas en
Cristo todos los que están en Cristo son vivificados. Han sido
escogidos por Dios el Padre, puestos en las manos del Señor
Jesucristo. Y cuando Dios puso a su pueblo
en las manos de su Hijo en la eternidad, Él dejó de mirar a
ese pueblo para lo que requiere de ellos. Él mira únicamente
a Cristo. ¿Puedes tú confiar en Cristo
Jesús? Este es el mensaje. Cree en el Señor Jesucristo.
Confía en Él. Confía en lo que Él ha hecho.
Confía en su persona y en su obra. Él es Dios que vino a este
mundo. Él es Dios que, como hombre,
Él obedeció y estableció rectitud aquí en la tierra. ¿Puedes creer
y confiar en Él? Él es Dios que fue la cruz del
Calvario como hombre y dio su sangre para quitar el pecado
de su pueblo. Puedes confiar en Él para toda
tu aceptación delante de Dios, la paga de todos tus pecados
y toda tu justicia. Eso es estar en Él, eso es estar
en Él por fe. Estamos en Él porque Dios nos
puso en Él y estamos en el Señor Jesucristo por fe, guardados
en Cristo Jesús. Y dice aquí, guardados en Cristo Jesús, misericordia
y paz, la misericordia y paz y amor os sean multiplicados. A ti que crees en el Señor Jesucristo,
dice aquí la palabra de Dios, la misericordia sea multiplicada
a ti, la paz sea multiplicada a ti y el amor sea multiplicado
a ti. hemos recibido la misericordia
de Dios y la misericordia de Dios es atributo de Dios es una
perfección de Dios que se revela en una forma especial a todos
los creyentes a través de Cristo alguien dijo esto saben la gracia
de Dios es que Dios te da lo que no mereces la salvación por
gracia soy salvo Dios te da Es el don de Dios. Cristo fue dado
pura gracia. El don de Dios. No lo mereces.
Eso es gracia. La misericordia se define de
esta manera. Dios no te está dando lo que
mereces. Eso es misericordia. Porque ¿qué es lo que nosotros
merecemos por nuestras obras? Juicio, muerte, separación eterna
de Dios. Es lo que el pecado merece. La paga del pecado es muerte,
separación de Dios por toda la eternidad. Gracias y paz, verdad? Pero aquí dice misericordia y
la misericordia se revela a los que creen en el Señor Jesucristo.
Cuando Cristo nos muestra su misericordia en Cristo Jesús
a nosotros, es decir, al que no conoció pecado por nosotros,
por el pueblo que él puso en Cristo. Dios lo hizo pecado.
Dios lo hizo pecado a su hijo. Y así cuando fue encontrado el
pecado de su pueblo en Cristo Jesús, la ira de Dios cayó sobre
él, el substituto, allá en la cruz del Calvario. ¿Para qué? Para que tú tengas la misericordia
de Dios. Para que Dios no te dé a ti lo que tú mereces. Se
lo dio a su hijo. La misericordia la recibimos
en Cristo Jesús. La misericordia la recibimos
porque Dios no nos ha dado, no nos ha pagado conforme a nuestros
pecados. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
sabes que eres pecador, sabes lo que mereces de Dios, pero
Dios no te ha dado lo que mereces. Esto es misericordia. Hemos recibido
misericordia, pero escuchen, todavía estamos en este mundo
y cuando el creyente Dios le da vida es una nueva criatura
es una nueva criatura que Dios es un nacido es un hombre espiritual
que está en la en el creyente es la naturaleza divina es la
justicia imputada y impartida pero escuchen todavía estamos
en esta carne Es decir, todavía estamos en este mundo y todavía
estamos en esta carne. Y lo que es nacido de la carne,
carne es y sigue siendo carne. Es decir, Dios no está tomando
aquello que está corrompido, aquello que está muerto y simplemente
le está dando una lechada nada más para que se vea bonito por
fuera. Dios da una nueva vida, pero todavía hay este hombre
carnal, todavía hay pecado. Y escuchen, hemos recibido misericordia,
pero necesitamos misericordia todos los días. Porque si fue
malo pecar antes de conocer la verdad, cuanto más pecaminoso
es pecar sabiendo que es el bien y no hacerlo, sabiendo que es
lo malo y ahí lo estamos haciendo. necesitamos misericordia y dice
aquí misericordia o sean multiplicadas yo lo que necesito yo lo que
quiero es la misericordia de dios nadie vaya a pedir la justicia
de dios dios es justo y ya saben cuál es la la paga justa por
el pecado misericordia y luego dice aquí la paz o sean multiplicadas
la paz o sean multiplicadas es decir pasa en la conciencia,
nuevamente, es decir, cuando nosotros en este mundo pecamos,
somos turbados. Cuando Satanás nos acusa, cuando
Satanás acusa y te dice, ¿cómo puedes ser hijo de Dios si estás
pensando lo que estás pensando? ¿Cómo puedes ser hijo de Dios
y estar haciendo lo que estás haciendo? Necesitamos la paz,
¿verdad? Necesitamos ver nuevamente la
cruz del Señor Jesucristo. Necesitamos ver que todos nuestros
pecados fueron pagados. Que estamos libres por la sangre
del Señor Jesucristo. Tenemos paz. Cristo ha hecho
la paz. Yo no estoy tratando de hacer paz con Dios. Cristo
ha hecho la paz mediante la sangre de su cruz. Y con un solo sacrificio,
Él hizo perfectos para siempre. Eso no me estimula a salir al
pecar. Esto es tristemente, llorosamente,
tengo que clamar con el apóstol Pablo, miserable de mí, ¿quién
me librará de este cuerpo de muerte? Qué bueno sería estar en este
mundo un día y no pecar, un momento y no pecar. Necesitamos paz,
¿verdad? Paz. incremento de paz en nuestras
conciencias. Como dice en Romanos capítulo
8, versículo 1, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. Ninguna condenación, ningún juicio
hay para los que están en Cristo Jesús. Y luego dice que el amor, el
amor se ha multiplicado. El amor los unos a los otros
se ha multiplicado. Podemos crecer
en el amor. Tenemos que confesar con vergüenza
que no amamos como debiéramos amar. No amamos como quisiéramos
amar, pero si Dios ha derramado su amor en nuestro corazón, nos
amamos los unos a los otros. vamos creciendo necesitamos crecer
en este amor este amor necesita ser demostrado amor a los unos
a los otros y no podemos tener paz sin tener amor y no podemos
tener amor sin tener paz ahora dice allá en versículo 3 amados
que precioso es esta palabra para los creyentes los que son
llamados santificados en Dios Padre y guardados en Cristo Cristo.
¿La razón? Porque fuiste amado. Dios amó
a su pueblo con amor eterno. ¿No te da consuelo eso? Con amor
eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia.
Es decir, nada de lo que tú haces o has hecho o harás. Nada de
lo que tú haces, has hecho o harás te pone en el amor de Dios. Gracias sean dadas a Dios. Su
pueblo, nada de lo que hace en el mundo te puede quitar del
amor de Dios. Nosotros no amamos de esa manera,
¿verdad? Espérate que me cruces y ya no
te amo, ¿verdad? Los novios dicen, prometo amarlo
hasta que la muerte nos separe. Y hay pleitos y divisiones, ya
no lo amo. ¿Qué cosa es esa? Ese no es el
amor de Dios. Gracias sean dadas a Dios, Él
no ama de esa manera. Y nosotros, Él nos ha amado con
amor eterno. Amados. Dice, por la gran solicitud
que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación. Amados de Dios, amados por el
apóstol y amados, todos los creyentes se aman los unos a los otros. Aquí está hablando aquí de la
común salvación. Aquí está hablando en esta palabra
de la común salvación, está hablando el apóstol del evangelio. El evangelio de la salvación.
De la redención, la fe, es decir, todas las cosas que pertenecen
a la salvación de su pueblo son comunes a todos los creyentes.
Es decir, no hay otro evangelio. No hay otro evangelio. Dios no
salva a unos de su pueblo oyendo el evangelio de su salvación,
el evangelio de verdad, y a otros los salva creyendo en el budismo,
o en el islamismo, o creyendo en María. Dios salva únicamente
por un evangelio. Cristo Jesús es el evangelio.
No hay otro evangelio. No hay otro camino. Ningún otro
nombre es dado a los hombres en el cual podemos ser salvos.
Solamente en Cristo Jesús. Y es común porque los que son
salvos son salvos por este mensaje. No por ningún otro. No por un
mensaje de salvación por obras. No por un mensaje de una ayuda,
una colaboración entre Dios y el hombre. Dios ha hecho todo lo
que Él ha hecho y ahora depende de ti de dar el paso para que
tú lo aceptes. Eso no es el Evangelio de Cristo
Jesús. No es un mensaje de obras, no
es un mensaje de libre albedrío, es lo que Dios ha hecho. Dios
ha hecho. Es común a todos los creyentes
la redención por la sangre de Cristo Jesús. No hay ningún otro. La paga del pecado es muerte
y Cristo Jesús dio su vida para salvar a su pueblo, a los que
Dios el Padre amó. Estos están en todo el mundo,
de toda lengua, linaje, pueblo y nación. Él sabe, están perdidos,
están en su propia religión, están en sus propias tinieblas,
están en sus propias tradiciones, y están perdidos. Puede que estén en la religión,
o puede que estén en el mundo, puede que estén en la iglesia,
así como puede que estén en la cantina, no importa, están perdidos. Pero el Señor Jesucristo sabe
dónde están, porque son sus ovejas. Le fueron dadas por Dios el Padre
en la eternidad. y Él las va a llamar y Él las
va a sacar. Son redimidos por la sangre del
Señor Jesucristo. Él es el buen pastor, Él no va
a perder ninguna de sus ovejas. La redención es común la fe,
la fe es decir el mensaje Todas las cosas que pertenecen a la
salvación, el pacto de la gracia, las bendiciones, las promesas,
todas son compartidas por todos los que son salvos en el mundo. Puede decirse que el evangelio
es común porque se predica a todos los creyentes. Jesucristo es
un salvador. y Él es nuestra justicia, nuestra
redención, Él es nuestra sabiduría y Él es nuestra santificación. Todos los que son salvos son
redimidos, comprados con la misma sangre, justificados en la misma
justicia, vestidos en la misma santidad del Señor Jesucristo.
No hay otra. Y gozaremos de la misma gloria. Dice aquí, os escribo acerca
de nuestra común salvación. Me ha sido necesario escribiros
exhortando que contendáis ardientemente por este mensaje, por esta fe,
por la fe. Que contendáis ardientemente
por la fe que ha sido una vez dada a los santos. ¿Qué significa
esto? ¿Qué es el mismo mensaje que
estamos creyendo en esta noche? El mismo mensaje es el mismo
Cristo y es la misma salvación que fue entregada a Abel. Pues es el mismo mensaje. Es
el mismo mensaje que creyó Abraham. Entendemos que Abraham no tenía
las escrituras, así como nosotros tenemos las escrituras, pero
Dios se lo reveló. Dios habló en tiempos pasados
a los padres. en diferentes maneras por visiones
él apareció a estos hombres pero la escritura no estaba escrita
pero a ti y a mi ahora tenemos el canon ahora tenemos la escritura
el testimonio de Dios en tus manos la verdad que está contenida
en el evangelio han de ser predicados no solamente creídos pero predicados
una vez un hombre me dijo de hecho he oído esto varias veces
y dicen que esta y esta otra persona cree así como tu crees
hablando de predicadores y yo les hago esta pregunta bueno
y predican eso que tu dices que creen y si me dicen no, no lo predican
es porque no lo creen ¿Entendieron lo que dije? Si una persona no
lo predica es porque no lo cree. Hay muchas cosas que nosotros
no entendemos, pero vamos a predicar la verdad de Dios, la verdad
de Dios. La fe ha de ser predicada, es
decir, el Evangelio de Cristo Jesús ha de ser predicada. Debemos estar firmes. Acabamos
de cantar ese himno. Estar por Cristo firmes, soldados
de la cruz. Debemos estar firmes, contender
por ella. Defenderla de los falsos maestros. Defenderla. Hay muchas personas
que quieren tomar la misma Biblia y hacer que diga otra cosa. toman
la misma palabra y lo tuercen y dicen esto, dice eso. No es
lo que dice. No es lo que dice. Tratan de
acomodar sus pensamientos a la palabra de Dios. Es decir, tratan
de acomodar la palabra a sus pensamientos. De ajustar la palabra
a como ellos piensan. No, nunca debemos hacer eso. Nosotros debemos ajustar nuestra
mente a lo que Dios dice. Dios lo dice así, así es. Tal vez no lo entiendas, créelo.
Tal vez con el tiempo Dios te va a dar entendimiento. Hemos
de creer lo que Dios revela. ¿Qué es lo que Dios ha revelado?
¿Qué es lo que Dios revela en su palabra? Hay personas que
niegan que Dios es tres en uno, tres personas en uno. Debemos
contender ardientemente por la la trinidad dios el padre dios
el hijo dios el espíritu santo estos tres uno son y cualquier
persona que niega la persona la trinidad está negando a dios
dios lo revela el que niega que el señor jesucristo es uno con
dios el padre niega la doctrina de Cristo. Debemos contender
ardientemente los falsos testigos de Jehová. Ahí los ves caminando
por las calles. Ellos niegan que el Señor Jesucristo
es Dios, igual con Dios el Padre, que Él es Dios, que Él es Jehová.
Son testigos falsos. Debemos contender ardientemente
contra ese mensaje que ellos predican. Defender. Dios lo dice en su
palabra. ¿Cómo lo entiendes? No lo entiendes.
Pero no tienes que entenderlo para creerlo. Si Dios te lo revela,
créelo. Debemos contender ardientemente
por la divinidad o la personalidad del Espíritu Santo. El Espíritu
Santo no es meramente una influencia. El Espíritu Santo es la tercera
persona de la Trinidad. No puedes contristar a un poder
nada más. El Espíritu Santo es el consolador,
es el vicario del Señor Jesucristo. Él es el que ha venido a este
mundo. Él es el que revela las cosas de Dios. Él es el que toma
las cosas de Cristo y nos las hace ver. El Espíritu Santo es
Dios. Es Dios. La persona que niega
el estado natural del hombre, la persona que niega la condición
del hombre por naturaleza, esa persona es un enemigo de la verdad.
¿Qué es lo que pasó en el huerto? El hombre meramente se tronchó
el pulgar, se tronchó y tropezó nada más tuvo una caída y simplemente
o está moribundo pero todavía no está muerto tiene alguna chispa
de vida en él como dicen algunas personas que simplemente hay
que abanicar eso que hay algo de bueno en el hombre es lo que
dice la filosofía si quieres estudiar la filosofía en las
universidades, los personas dicen, no, el hombre es bueno pero por
su ambiente se vuelve malo. No, eso no es lo que enseña la
palabra de Dios. La palabra de Dios nos enseña
que el hombre, no importa quién sea, ya sea nacido en un palacio
o ya sea nacido en un lugar más remoto donde no hay nada de de
privilegios, los dos están muertos espiritualmente. No importa si
esa persona es nacido en casa donde su padre y su madre creen
en el Señor Jesucristo, o si nace en una familia donde sus
padres son paganos, los dos están muertos espiritualmente. Cuando
una persona nace de nuevo, no es de sangre, no es de voluntad
de carne, no es de varón, es de Dios. Es de Dios. Entonces, tenemos que declarar
claramente que el hombre está... Esto es lo que enseña la palabra.
Y esto es lo que la ley de Dios nos enseña. Es lo que la ley
de Dios, si es utilizada correctamente, la ley de Dios nos encierra,
la ley de Dios nos condena. Nos quita todo estribo, porque
el hombre naturalmente piensa que no está tan mal. Y siempre
quiere compararse un gusano con otro gusano. El problema con
eso es que los dos son gusanos. Pero siempre quiere compararse.
Y cuando dice una persona, eres pecador, dice, bueno, sí, soy
pecador. Pero mira, no soy tan malo como este. Este sí, para
que veas, este sí es malo. Este sí es malo. ¿Qué está haciendo
esa persona cuando hace eso? Se está justificando. Está diciendo
yo no soy tan malo, Dios va a ver algo bueno en mí. Y eso es lo
que está intrínsecamente por la muerte que está en él, piensa
que de alguna manera Dios lo va a recibir porque él no es
tan malo como otros. La palabra de Dios los pone todos
en el piso, nos pone todos en el suelo, muertos, delitos y
pecados. Nos tapa la boca como esa mujer
Esa mujer que fue traída en el acto mismo de adulterio por esos
hombres, trajeron a la mujer en el acto mismo, la pusieron
allá enfrente del Señor Jesucristo y ella no abrió su boca. ¿Por
qué? Porque era culpable. Y la ley fue dada precisamente
para eso, para que toda boca se cierre y todos vengan a ser
culpables, culpables delante de Dios. No tengo nada que reclamar.
Lo único que tengo que... si Dios me va a salvar es misericordia.
Ten misericordia de mí. Tenemos que contender ardientemente
por eso. Dios no va... Dios no da vida
sino a los muertos. Él no vino a llamar a los justos
sino a pecadores, al arrepentimiento. Tenemos que contender ardientemente
por la inspiración de las escrituras. Esto es la palabra de Dios. Esto
es la palabra de Dios. Fue escrita por muchos hombres
en diferentes tiempos, pero el Espíritu Santo inspiró a estos
hombres para que nosotros tengamos la palabra de Dios. Y es la palabra
de Dios que Dios utiliza. No es la elocuencia o los argumentos
del hombre, sino Dios utiliza su palabra de tal manera que
el predicador no sabe cuándo. Cuando Dios da vida. no sabe
cuando algunas veces unas personas muestran mucha emoción y el predicador
puede pensar Dios está actuando allá y otra persona está como
una piedra no tiene ninguna expresión y Dios no está actuando allá
Dios está actuando allá y el propósito es para que Dios reciba
toda la honra y gloria y no el predicador y no el hombre Dios utiliza las escrituras las
escrituras que son, que pueden ser sabios para la salvación. Debemos insistir sobre la soberanía
de Dios en la elección. Él tiene misericordia de quien
tiene misericordia y se compadece de quien se compadece. Él es
soberano. ¿Qué significa cuando decimos
es soberano? Bueno, entendemos cuando la nación
dice, somos una nación soberana. una nación soberana. ¿Qué significa? Nadie puede decirnos qué hacer.
Ninguna otra nación puede decirle a esta nación qué hacer. Pero
en realidad sabemos que el hombre no es soberano, porque viene
uno más fuerte, ¿verdad? Es el caso de toda la historia.
Todos creen que son soberanos, pero no pueden hacer valer su
palabra. no tienen ni poder para mantener su propio aliento en
su nariz. No son soberanos. Solamente hay
uno soberano. El Señor Jesucristo. Él hace
todo lo que Él quiere en los ejércitos del cielo y los habitantes
de la tierra y nadie puede detener su mano y decirle ¿qué haces?
Él es soberano. Él es el que creó el mundo, el
cielo, las estrellas y todo el universo cuando Él quiso crearlo,
porque Él quiso crearlo, Nadie le dijo cómo hacerlo y lo creó
porque él quiso. Eso es soberano. Es soberano
en la creación. Él es soberano en la providencia. Dios envía huracanes a un lugar
y otro lugar no lo envía. Dios envía lluvias a un lugar
y al otro no lo envía. Es soberano en la providencia. Hasta ahí el hombre está resignado
a recibirlo, decir, bueno, sí, Dios es soberano. ¿Qué podemos
hacer? Pero cuando viene la palabra
de Dios y dice Dios es soberano en la salvación y Él salva a
quien Él quiere. Ah, dice la persona, eso no vale.
Eso no es justo. Dios es soberano en la salvación.
Hay que contender ardientemente por lo que Dios enseña en su
palabra. Hay que contender ardientemente
que la justificación está en la sangre del Señor Jesucristo.
La justificación de nuestros pecados fue obtenida por la sangre
del Señor Jesucristo. Somos justificados. ¿Qué significa
hechos justos? Significa eso que Dios no mira
el pecado de su pueblo. La sangre del Señor Jesucristo
quitó el pecado de su pueblo. Si ustedes leen los santos del
Antiguo Testamento, La Biblia declara al hombre tal
como él es, lo pinta tal como él es, no disfraza sus pecados. Cuando la Biblia habla de Lot,
cuando la Biblia habla de Lot en el Antiguo Testamento, ves
las cosas que Lot hizo. Vemos que Lot Estuvo allá en
Sodoma y Gomorra. Estuvo allá en la tierra de Sodoma. Tuvo que ser arrancado prácticamente
por los ángeles. Y ahí vivió y tuvo relaciones
con sus hijas. Tuvo relaciones con sus hijas. Es pecado. Pero cuando leemos
de Lot en el Nuevo Testamento, ¿qué nos dice Dios acerca de
Lot? Hombre justo. ¿Cuál es el testimonio
de Dios de todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo?
Hombre justo. Yo no veo pecado en él. Es ahí
donde cuenta. Es ahí donde cuenta. Si Dios
te justifica, ¿quién te va a condenar? ¿Y cómo es justificado el hombre? En la sangre del Señor Jesucristo,
únicamente. Tenemos que contender la justificación
es por la sangre del Señor Jesucristo. La justicia es decir la obediencia
del Señor Jesucristo. La obediencia del Señor Jesucristo
es imputada o es decir puesta a la cuenta de cada uno que cree. ¿Saben? La ley demanda obediencia
y tú tienes que obederla, obedecerla perfectamente. La ley dice, maldito
es todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas en
la ley para hacerlas. Es lo que demanda la ley de Dios.
Y su ley tiene que ser honrada. Para que tú entres en presencia
de Dios y no seas consumido, tienes que ser tan justo como
Dios mismo. La ley demanda justicia. Cristo
Jesús como hombre, oigan esto, Cristo Jesús como hombre, Él
obedeció esa ley. Lo que tú y yo nunca hemos podido
obedecer, Él obedeció la ley en toda jota y tilde de la ley. Sabemos que es una jota y una
tilde, ¿verdad? Una jota y una tilde son acentos. En nuestro idioma tenemos la
guíresis, ese gusanito que va encima de la ñ. Tenemos acentos. Tenemos acentos que van sobre
las letras. Y el acento hace cambiar el significado
de la palabra. ¿Verdad que sí? ¿No es así? Esta y está son diferentes cosas. ¿Verdad? El Señor Jesucristo
obedeció la santa ley de Dios en toda J y tilde de la ley. No solamente en acción, sino
en pensamiento, en su corazón. La ley de Dios demanda más que
tu obediencia externa. La ley de Dios examina los intenciones
y los pensamientos del corazón. No podemos nosotros. Nunca lo
hemos hecho. Pero gracias sean dadas a Dios,
el Evangelio declara que la persona que cree en el Señor Jesucristo
tiene la justicia de Dios. La justicia del Señor Jesucristo,
es decir, la vida del Señor Jesucristo. Si lees Mateo, Marcos, Lucas
y Juan, la vida del Señor Jesucristo en su obediencia es tu obediencia
delante de Dios si tú crees en el Señor Jesucristo. Es la obediencia
imputada, la justicia imputada y la justicia es impartida en
la regeneración. somos hechos una nueva criatura. Hay que contender por eso, la
regeneración por el Espíritu Santo. Hay que contender por
la perseverancia final, es decir, la persona que creen en el Señor
Jesucristo es salvo y seguirá siendo salvo. La perseverancia
y la preservación del salvo. Hay personas que enseñan que
hoy puedes ser salvo y mañana puedes perder tu salvación. Como
que Dios te lo da hoy y mañana te lo quita. Dios no es hombre. Los dones y el arrepentimiento
de Dios son irrevocables. El problema con ese mensaje que
ellos predican es porque, y de hecho, si tú te salvas o si tú
tuviste algo que ver con tu salvación, sí la puedes perder y de hecho
la vas a perder. En aquello que tú confías, vas
a perderlo. Pero lo que Dios hace es eterno. Eterno. Tenemos que contender
por el regreso del Señor Jesucristo. Él vuelve. Así como Él ascendió,
Él vuelve aquí a la tierra para tomar a su iglesia y para vengarse
de todos aquellos que no han creído. Y tenemos que contender
por la gloria futura y la gloria futura de los creyentes y la
condenación eterna de aquellas personas que rehusan creer el
Evangelio. Esto ha sido una vez dado a los
santos. No es otro mensaje. No es otro mensaje. Es claro
que hay más luz ahora. En este año, en este día de 2006,
es más claro. Pero no deja de ser día. ¿A qué
hora sale el sol? ¿Son las seis de la mañana en
este tiempo? ¿Seis de la mañana? Cinco y media.
Cinco y media. Para las personas que están despiertas
a verlo. Pero empieza a esclarecer. Empieza
a aclarar. Empieza a aclarar el día. Y cuando
empieza a salir el sol por el horizonte, entonces empieza a
saber sombras. Es decir, en la mañana a las
cinco y media, cuando empieza a salir el sol, empiezo a poder
distinguir un objeto. Y lo veo. Veo qué es y veo cómo
es. Y cuando el sol está al mediodía,
el objeto no cambia. El objeto no cambia. Pero ahora
tengo más claridad. Ahora veo con más claridad. Así
es la palabra de Dios. En el Antiguo Testamento es el
mismo Evangelio. Era en sombras, era en tipos.
Eran promesas. Eso era lo que es el Antiguo
Testamento. Pero ahora ha venido Cristo Jesús.
Él es la luz del mundo. Él es la luz. Tenemos la luz. Dios, que mandó que de las tinieblas
resplandeciese la luz, es el que ha resplandecido nuestros
corazones para darnos el conocimiento, la iluminación, el conocimiento
de la gloria de Dios en la cara de Cristo Jesús. Fue entregada
por el Señor Jesucristo. Fue entregada a los apóstoles
y ahora nosotros hemos de contender ardientemente por esta fe que
una vez sido dada a los santos. Voy a terminar allá. La razón
por la que debemos contender es porque hay algunos hombres
que quieren pervertir este evangelio. ¿Cómo contendemos? contendemos
siendo firmes, afirmando estas cosas. Eso es lo que Dios dice. Eso es lo que Dios dice. Eso
es lo que Dios dice. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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