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Cody Groover

Qué debemos oír

1 Corinthians 1:10-18
Cody Groover July, 27 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover July, 27 2016

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En esta tarde, pido que abran
sus Biblias conmigo. Primero de Corintios. Primero de Corintios, capítulo
uno. Quiero que veamos en esta tarde qué debemos oír. Qué debemos oír. El apóstol Pablo, escribiendo
esta carta vamos a comenzar en el versículo 10 ya saben que
el apóstol Pablo él fue el que llevó el evangelio a Corinto
y después de que él se fue hablamos de esto la semana pasada muchos
vinieron con doctrinas falsas falsos maestros y también en
la iglesia se levantaron a divisiones hubieron divisiones en la congregación
y vamos a ver esto en esta mañana en esta tarde perdón lo que quiero
que pensemos aquí en esto es que ninguna iglesia aquí en la
tierra ninguna iglesia local aquí en la tierra hablando de
la iglesia verdadera porque hay muchos que van por el nombre
de iglesia y ni siquiera conocen a dios O sea que tenemos que,
tengo que hacer esta distinción, tristemente tengo que hacer esta
distinción. Muchas denominaciones y muchas
iglesias que ni siquiera conocen a Dios. Desde el púlpito hasta
el fondo, nadie conoce a Dios. ¿Por qué? Porque no han oído
el Evangelio de Cristo Jesús, no conocen a Él. Pero donde sí
conocen el Evangelio, donde sí se predica el Evangelio, donde
el Señor Jesucristo soberanamente ha levantado su candelero, aquí,
aquí en este lugar. No hay ninguna iglesia perfecta
aquí en la tierra. ¿Por qué? Porque todavía estamos
en la carne. Es triste, pero debemos nosotros
luchar en contra de esto, es decir, en nosotros mismos estas
tendencias. Tenemos esa tendencia en nosotros
mismos. Así es que no solamente está
escrito a la iglesia de Corinto, también está escrito a nosotros.
Ahora dice en versículo 10, os ruego pues. Os ruego, pues, hermanos, por
el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa
y que no hay entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente
unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Los ruego,
hermanos, aunque no te falta nada, aunque no te falta nada,
ningún don, aunque tú estás el verdadero creyente, estás esperando
la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que el
apóstol Pablo dijo anteriormente, dando gracias a Dios. por estos
hermanos, por la gracia de Dios que fue dada en Cristo. Cuando
Dios da su gracia, una persona no puede perder su gracia. ¿Entiende
lo que estoy diciendo? Una vez salvo, siempre salvo. Si Dios hizo la salvación. Pero
donde un hombre hace su salvación, donde un hombre hace su decisión,
esa salvación va a ser perdida porque nunca fue salvo. Está
claro, donde el hombre ejerce su voluntad o hace sus obras
o hace de su parte, ese ni siquiera es salvación, pero va bajo el
nombre, piensa que tiene salvación. Y tarde o temprano, su pie va
a resbalar. Tarde o temprano, él va a caer.
Pero el apóstol Pablo dio gracias a Dios por la gracia que les
fue dada, y en todas las cosas estaban enriquecidos en el Señor
Jesucristo, así como nosotros. en toda palabra y en toda ciencia
o conocimiento. Y el testimonio acerca de Cristo
ha sido confirmado en vosotros. De tal manera que nada os falta,
ningún don. Esperando la manifestación de
nuestro Señor Jesucristo, el cual también os confirmará hasta
el fin para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Y al final, Dios es fiel. Dios es fiel. por el cual fuisteis
llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestra esperanza está en Él. Él es el que comienza la obra,
Él es el que la ha comenzado en la eternidad, Él la ejecutó
en la cruz del Calvario, Él la aplica por su Espíritu Santo,
Él la sostiene, nos mantiene guardados por el poder de Dios
mediante la fe, y nos va a llevar hasta el fin. hasta el fin bueno
está hablando a creyentes verdad está hablando a verdaderos creyentes
y dice os ruego pues hermanos si son verdaderos creyentes entonces
somos hermanos nacidos de Dios hermanos en Cristo Jesús y noten
la base por la cual habla esto el apóstol Pablo os ruego por
el nombre de nuestro señor Jesucristo Esta es la base por la cual nosotros
apelamos a nuestros hermanos. Os ruego por el nombre del Señor
Jesucristo, el nombre del Señor Jesucristo, la gloria del Señor
Jesucristo. Tiene peso, considera el testimonio
del evangelio, considera la gloria de Cristo, que es la palabra que estoy tratando
de encontrar. Considera el propósito, la meta,
que el evangelio salga próspero en el mundo. Considera eso, considera
el nombre de Cristo. Tiene peso entre los creyentes
porque el nombre de Cristo por él por su nombre fuimos nosotros
justificados cuando dice que por su nombre no estamos hablando
de Jesús simplemente el nombre Jesús estamos hablando de la
persona de Cristo Jesús por el nombre de Jesús es decir por
su persona y por su obra fuimos nosotros justificados antes estábamos
nosotros muertos en delitos y pecados y él nos justificó es decir por
él fuimos llamados fuimos santificados, somos aceptados delante de Dios. Y Pablo, entonces, cuando él
apela a los hermanos, cada uno de nosotros tiene que cuidar
de nosotros mismos, tenemos que cuidar de nosotros mismos que
nosotros no seamos el problema. Pablo no estaba actuando en su
propio nombre o a favor de sí mismo, no estaba tratando de
guardar su reputación como apóstol de Cristo, sino que él estaba
preocupado una cosa nada más, y eso es la gloria de Cristo,
el testimonio del Evangelio, para que no sea blasfemado el
nombre de Cristo. Os ruego, hermanos, por el nombre
de nuestro Señor Jesucristo, dice el apóstol Pablo. Cristo
es precioso. Cristo es preciado por el creyente. nosotros apelamos a los hombres
muchas veces los jóvenes se apelan a los jóvenes y se les dicen
considera a tu mamá y tu papá mira cuánto te aman a ti consideralos
a ellos considera y nosotros hacemos caso de eso verdad por
el amor que tenemos a nuestros padres simplemente en el ámbito
carnal bueno mucho más entonces en este en este ámbito espiritual
cristo es precioso al creyente, su honor y su interés. Cuando
nosotros en la iglesia nos portamos mal, estamos causando ofensa,
estamos causando ofensa. Note lo que dice 1 Timoteo 6,
1. Aquí es, va a esto que estoy
diciendo, que debemos tener cuidado de cómo nos comportamos porque
en primera Timoteo capítulo 6 versículo 1 un ejemplo de eso dice todos
los que están bajo el yugo de la esclavitud bueno eso no aplica
a mí bueno lo que está diciendo todos los que son siervos y todos
de alguna manera servimos o sea tenemos que dar cuenta a alguien
todos los que son siervos todos los que tienen trabajo trabajan
para una empresa. Todos los que están bajo ayuda
de esclavos tengan a sus amos por dignos de todo honor para
que noten, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. ¿Ven? ¿Cuál es el motivo? Para que
no sea blasfemado, para que no digan, ah pues eso es ser cristiano.
Porque tú dices, tú hablas y testificas de Cristo Jesús. Yo hablo y testifico
de Cristo Jesús. Pero ¿cuántas veces con nuestro
comportamiento desmentimos esto? O sea, nos comportamos mal. Y aquí, lo que está diciendo,
os ruego, hermanos, por el nombre de Cristo. Según en Tito capítulo
2, versículo 3 dice, las ancianas así mismo sean reverentes en
su porte, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del
bien, que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos
y a sus hijos, a ser prudentes, enseñenlas a ser prudentes, castas,
cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que
la palabra de Dios no sea Entonces, aquí lo que primero podemos ver
es que el apóstol Pablo dice, os ruego, os ruego, hermanos,
por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. En este versículo, el apóstol
exhorta tres cosas. Os ruego por el nombre de nuestro
Señor Jesucristo que habléis todos una misma cosa. que habléis
todos una misma cosa, es decir, la verdad de Cristo, la doctrina
de Cristo, una sola cosa, un solo testimonio, predicar el
mismo mensaje. En otras palabras, lo que se
predica aquí, que se predique en casa, que se predique en el
trabajo, una misma palabra. No hay contradicciones. Nosotros no podemos inventar
lo que queremos creer. Tenemos que creer lo que Dios
dice en su palabra. Hablemos la misma cosa. Y no,
dice, no tengamos divisiones. No hayan divisiones y disputas. No hayan divisiones, sino que
estéis perfectamente unidos. Que no haya divisiones. Nada
más hay inconsistente para un creyente que estar riñendo entre
sí. que estén peleando, debemos estar
nosotros unidos, no haya divisiones y que vivan juntos en armonía,
nos dice, esa es la tercera cosa, que estéis perfectamente unidos
en una misma mente y en un mismo parecer, una misma mente y un
mismo parecer, porque he sido informado acerca
de vosotros, esto es lo que el apóstol Pablo, la razón, una
de las razones por la cual es el apóstol Pablo escribió, he
sido informado acerca de vosotros hermanos míos por los de Chloe
que hay entre vosotros con tiendas. La casa de Chloe, evidentemente
Chloe era una mujer viuda, era una gran familia evidentemente
y era respetada. Y los de la casa de Chloe escribieron
a Pablo para decirle lo que está pasando en la iglesia. Y dice
versículo 12, quiero decir que cada uno de vosotros dice, yo
soy de Pablo, yo soy de Apolos, yo de Cefas, yo de Cristo. Ven en qué se trata la división.
Ven en qué se trata la contienda. Simplemente que uno diga, y recuerden,
Pablo, Apolos, Pedro, estos tres, Pablo y Pedro Apóstoles, Apolo
es un gran orador en Corinto. Estos tres todos predicaban el
Evangelio. Todos predicaban el Evangelio.
Pero unos decían, yo soy de Pablo. Yo sigo las enseñanzas del apóstol
Pablo. Todavía existen esos hoy día.
Se llaman paulinos. se llaman paulinos y solamente
quieren leer las escrituras de pablo y este hacen caso mismo
o todo el resto de la biblia yo soy de pablo no puedes tomar
las escrituras de pablo y no tomar toda la biblia la persona
que sigue solamente pablo y las escrituras del antiguo testamento
no están en contienda no están en división, no hablan diferente. El mensaje es el evangelio de
la gracia de Dios. Unos dicen yo soy de Pablo. Otros
dicen yo me gusta mejor cómo habla Apolos, él es un orador.
Me gustan sus palabras. Y otros dicen, bueno, ni él ni
el otro, a mí me gusta cómo habla Pedro. Pedro, él es el máximo. Y otros decían, pues, ni uno
de los tres, Yo no quiero ir ningún predicador, yo sigo a
Cristo y me quedo en mi casa y no voy al templo. Han oído
de personas que digan, yo voy a adorar en mi propia casa, yo
no voy a oír este. Escuchen, si está predicando
la palabra de Dios, no estoy diciendo que vayan a oír a un
mentiroso. Pero si está hablando la palabra de Dios, debemos oír
lo que dice. Porque no es el hombre el que
habla. Si no estamos, dije al principio, ¿qué debemos nosotros
oír? Debemos estar pidiendo a Dios
que él nos hable. Que él nos hable. Si es por medio
de un hombre que es tartamudo, pues que nos dé la gracia para
poder aguantar oír a este hombre tartamudeando. Has oído, has
hablado con una persona que tartamudea y como que de desespera porque
ya quieres que salga con la palabra. Casi yo estoy tartamudeando.
Bueno, tal vez yo soy tartamudeo, no lo sé. El punto es esto, debemos
oír qué es lo que está diciendo, qué es lo que está diciendo.
El apóstol Pablo dice en versículo 13, ¿acaso está dividido Cristo? ¿Acaso está dividido Cristo?
Es decir, Algunos son salvos por Cristo y otros son salvos
por Pedro y otros son salvos por Apolos o María o María o
cualquier otro que quieras. Está dividido Cristo. ¿Fue crucificado
Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el
nombre de Pablo? ¿A quién estamos siguiendo? ¿Estamos
siguiendo a Pablo? Pablo se utiliza a sí mismo,
pero puede ser cualquier persona. ¿Estamos siguiendo a Pablo, a
un hombre, o estamos siguiendo a Cristo? Esta es la meta de
todo predicador verdadero. Que oigan y sigan a Cristo. El cuerpo de Cristo no está dividido.
Él es nuestro Señor. Él es nuestro Maestro. Y Él fue
crucificado por nosotros y nosotros fuimos bautizados en el nombre
de Cristo, no en el nombre de una doctrina, no en el nombre
de una denominación, y no en el nombre de un ministro. El
apóstol Pablo dice que todos los que están creyendo en el
Señor Jesucristo somos uno en Cristo Jesús. En Gálatas capítulo
3, Gálatas 3, 26 dice, pues todos sois hijos de Dios por la fe
en Cristo Jesús. Si una persona cree a Dios, está
confiando en Cristo Jesús, la razón por la que está confiando
en Cristo Jesús y la razón por la que cree a Dios es porque
Dios le dio la fe. Dios le dio la fe en Cristo Jesús. porque todos los que habéis sido
bautizados en Cristo de Cristo estáis revestidos habéis sido
puestos en Cristo Jesús en la eternidad bautizados en Cristo
sumergidos en Cristo en la eternidad de Cristo estáis revestidos somos
el cuerpo de Cristo y ya no hay judío o griego no hay esclavo
ni libre no hay varón ni mujer porque todos nosotros sois uno
en Cristo esos, entonces no hay división, no hay división de
clérigos y laicos, no hay división de clérigos y laicos. El ministro
tiene sus dones como todos los demás tienen sus dones, ninguno
debe ser exaltado el uno sobre el otro. En Corintios, en 1 Corintios
2 se habla del cuerpo y dice que el cuerpo está formado por
Dios y no todo el cuerpo es un oído, eso sería un monstruo,
¿verdad? Y no todo el cuerpo es nariz,
también sería un monstruo. Pero todos tenemos nuestra función
en el cuerpo del Señor Jesucristo. Ahora, veamos versículo 14 al
16. Doy gracias a Dios que a ninguno
de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gallo. para que
ninguno diga, está hablando de este asunto, de que él no vino
predicando para atraer a sí seguidores, seguidores tras de sí. Y dice,
yo doy gracias a Dios que ninguno de vosotros he bautizado, sino
a Crispo y a Gallo, para que ninguno diga que fuiste bautizado
en mi nombre. No vayan a decir por allá, fui
bautizado en el nombre del apóstol Pablo. El apóstol Pablo dijo,
muy pocas veces he bautizado yo. Ahora, ¿estaba él violando
el mandato del Señor Jesucristo de ir y predicar el evangelio
a toda criatura? El que creyera y fuera bautizado
será salvo. El que no creyera será condenado. ¿Estaba él en contra de ese mandato
del Señor Jesucristo de bautizar? No. Las personas que creyeron
el evangelio que él predicó fueron bautizados, pero no fueron bautizados
por él. no fueron bautizados por él.
También bautizé a la familia de Estéfanas, de los demás no
sé si he bautizado a algún otro. En otras palabras, el apóstol
Pablo está diciendo aquí que él está anticipando, dice versículo
17, pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio,
no con palabra de con sabiduría de palabras para que no se haga
vano en la cruz de Cristo. No me envió Cristo a bautizar. En otras palabras, no es nuestro
propósito simplemente aumentar números, hacer que personas hagan
su profesión de fe. Nosotros, ¿qué más quisiéramos? Si el Espíritu Santo es la voluntad
de Dios, Él va a obrar. y tuviéramos que quitar las paredes
y ir a otro lugar. Pero no es nuestro propósito
simplemente llenar el auditorio. Personas que buscan llenar el
auditorio, tarde o temprano, que no creen a Dios, tarde o
temprano van a ir sobre métodos carnales para tratar de llenar
el templo, pero cuando terminan de llenar el templo no han hecho
nada en relación a una persona que crea de todo corazón. Cuando vinieron los españoles
para conquistar, conquistaron con la espada. No sé, no me acuerdo
cómo se llamaba ese, ese fray, no sé quién, pero quemó todos
los ídolos, mayas, los libros, los códices y toda esta cosa,
a obligarlos a que sean cristianos. No hizo nada con hacer eso. Al
contrario, personas que confiaban ahora que eran cristianos, se
van con su profesión al infierno. La salvación es creer a Dios. Hay que oír la palabra de Dios.
Hay que oír la verdad de quien es Él. Pero el apóstol Pablo
dijo, yo no me envío a bautizar. Y aquí está diciendo, no está
diciendo que él está en contra de este mandamiento, esta ordenanza
del bautismo. Cualquier persona que no confiesa
al Señor Jesucristo. Y recuerden, el bautismo es la
confesión de fe. El bautismo es la confesión de
fe. Si una persona puede decir, yo creo. Pero si esa persona
rehúsa identificarse, rehusa seguir el mandamiento del Señor
Jesucristo de ser bautizado. Entonces, esa persona, ¿por qué
habría de pensar que el Señor es su Señor, si no está obedeciendo
al Señor? No está obedeciendo en su mandato. Dice aquí, no me envió a bautizar, sino
a predicar el Evangelio. Lo que está diciendo aquí el
apóstol Pablo, que nuestro asunto es predicar el evangelio. El propósito único de esta iglesia
es de predicar el evangelio. No es de, hay mucha dolor y mucha
tristeza, muchas aflicciones aquí en Mérida y en otras partes
del mundo. Y en la manera que podamos ayudar,
vamos a ayudar. Pero ese no es nuestro propósito. Nuestro propósito es predicar
el evangelio. Podemos nosotros hacer mucho
bien cuando quiera que queramos. Dijo el Señor Jesucristo, los
pobres los tienes todo, todo el tiempo. Y cuando quieras hacerle
bien, hazle bien. Pero nuestro propósito es predicar
el evangelio. El apóstol Pablo dice allá en
1 Corintios 2, versículo 2, el apóstol les recuerda a ellos,
así que hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el
testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabra o de sabiduría,
pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna, sino a
Jesucristo y a este crucificado. En Corinto había este, todos
los males sociales que hay acá. El mundo no ha mejorado, no ha
cambiado, sigue siendo el mismo. Los hombres siguen siendo los
mismos. Siguen habiendo problemas, pero el apóstol Pablo dijo, yo
me propuse no saber cosa alguna entre vosotros sino a Jesucristo
y a este crucificado. Ahí tenemos el mensaje que se
ha de predicar y es lo que debemos, hemos de oír. Cristo y este crucificado,
su persona y su obra. Este es todo el consejo de Dios.
El apóstol Pablo dijo, si yo anuncio el evangelio, no tengo
de qué gloriarme porque me es impuesta necesidad. Esta es la
necesidad que yo tengo de predicar el evangelio. Y dijo en otro
lugar, lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor
Jesucristo. porque en el mundo me es crucificado
a mí y yo al mundo. Y dice aquí, no predicar con
sabiduría de hombre. No predicar con sabiduría de
hombre. ¿Qué significa esto? La sabiduría del hombre trata
de suavizar, por decir así, trata de suavizar el mensaje del evangelio,
trata de utilizar otras cosas para convencer a las personas. No vamos a predicar el evangelio
usando una bandera. No se predica el evangelio usando
una bandera. Se predica el evangelio usando
la palabra de Dios. Esa es la manera. No usamos,
no predicamos el evangelio. Los niños en las clases muchas
veces ellos tienen este material didáctico, material didáctico
para que puedan captar la atención. Pero escuchen, cuando se predica
a adultos, cuando se predica a personas, debemos predicar
el evangelio claramente. No tratar de desviar con diferentes
títeres, por ejemplo. Vamos a tener un show de títeres.
O no vamos a predicar el evangelio, lo que está diciendo no con sabiduría
de hombre, no con elocuencia oratoria, o no vamos a predicar
o mejorar el evangelio con show. No se predica así el evangelio. La manera de predicar el evangelio
no es haciendo teatro, sino llegar al punto. Este es el asunto.
Cuando los oídos de los hombres, cuando usamos otras cosas, las
personas se van tras eso y no oyen el mensaje. Se van tras
eso y no oyen el mensaje. Cristo es el mensaje, el tema
o el asunto. Y cuando Cristo no es predicado
en el poder del Espíritu Santo claramente, Entonces, cuando
se usan esas otras cosas, entonces Cristo viene a tomar el segundo
lugar. Ahora, en versículo 18, ¿qué
es lo que debemos oír? Porque la palabra de la cruz,
ahí está lo que debemos oír. Cristo y este crucificado. En
versículo 18 dice, la palabra de la cruz es locura a los que
se pierden. Sabemos que cuando predicamos
el evangelio, No todas las personas que lo oyen van a recibirlo. Pero no podemos nosotros cambiar
el mensaje para que todos lo reciban. No podemos hacer concesiones
con la doctrina del evangelio. Para los que se pierden es locura.
Fue locura entonces, ha sido locura desde el inicio del tiempo
y va a seguir siendo locura. Cuando predicamos el evangelio,
es locura para los que se pierden, pero a los que se salvan, es
decir, a los que Dios escogió, a los que Dios amó. Dios les
da también oídos. Esa es la obra del Espíritu Santo.
El ojo que ve y el oído que oye, estas dos cosas son de Dios.
Y cuando una persona se sienta y oye la palabra de Dios y no
oye nada, simplemente Dios no le ha dado oídos para oír. La
palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero
los que se salvan. Esto a nosotros es el poder de
Dios. Ahora, la predicación de la palabra
de Dios sabemos es locura para los que se pierden. ¿Qué es la
palabra de la cruz? ¿Qué es lo que está diciendo
aquí? Recuerden, es Cristo Jesús y este crucificado. Pero cuando
vemos por fe allá a Cristo Jesús, cuando Cristo es exaltado en
la predicación de la palabra. Cuando Cristo es exaltado y vemos
allá a ese hombre colgado en la cruz del madero. ¿Qué es lo
que Dios está diciendo allá? ¿Qué es lo que Dios está testificando
allá en la cruz de Cristo Jesús? Bueno, primero Dios está testificando
de su santidad. La razón por la cual el Señor
Jesucristo fue desamparado en la cruz del Calvario fue porque
Dios es santo. Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has desamparado? Dijo el Señor Jesucristo. Y la
razón, porque tú eres santo, tú eres santo. Entonces Dios
está testificando en la cruz del Calvario que Dios es santo.
Que nosotros no podemos venir a Dios simplemente en nuestras
propias obras. Si el hombre pudiera ser salvo
por lo que él hace, Dios no hubiera puesto a su hijo amado ahí en
la cruz del Calvario. Dios está testificando que esa
es la única manera que un hombre puede ser salvo. Dios es santo.
Los hombres, los hombres que les locura no lo ven. Pero ahí
estaba el Señor Jesucristo que es Dios manifestado en la carne,
que es Emanuel. Y Dios envió a su hijo aquí a
este mundo para que él diera su vida allá en la cruz del Calvario
porque él es santo, porque él es santo. Y ningún hombre, ningún
hombre, ningún hombre nacido de Adán va a entrar en la presencia
de Dios sin que sea tan santo como Dios mismo. Dios es santo. También está testificando allá
en la Cruz del Calvario que Dios es justo. Dios en su santa ley
dice, el alma que pecare morirá. Y muchas personas piensan que
Dios no es tan severo. Dios va a mirar y va a darle
como pasar de alto mis pecados. Algunas personas niegan el diluvio. Otras personas niegan el juicio
en el día final y dicen, no, Dios no va a juzgar al mundo,
Dios no va a juzgar a los hombres, pero Dios testifica en la cruz
del Calvario que él va a juzgar el pecado. Dios no es catimónia
a su propio hijo. Cuando el pecado de su pueblo
fue puesto sobre él, cuando él cargó el pecado de su pueblo
en su propio cuerpo, La ira de Dios cayó sobre él. Dios es santo. Dios es justo. ¿Qué nos testifica
la cruz de Cristo Jesús? Nos testifica de la maldad del
hombre. Nos testifica la maldad del hombre. Si tú pudieras convencer, y no
tendrías que convencerme mucho, pero si tú pudieras convencer
a una persona de que es un ladrón, homosexual, de que es un adúltero,
de que es un ábaro, de que no ama a su prójimo como a sí mismo.
De una, si pudieras convencer, dice, es verdad, yo soy todas
esas cosas. Todavía no has rascado la superficie
de qué es su maldad. ¿Qué es su maldad? La maldad
del hombre se ve, Dios testifica de la maldad del corazón del
hombre allá en la cruz del Calvario. Cuando Dios entregó a la voluntad
del hombre, la voluntad perversa. ¿Han oído de qué? Haz tu decisión
por Cristo, la salvación está en la voluntad del hombre. Escuchen,
Dios no ha dejado la salvación de su pueblo en la voluntad perversa
de los hombres. Cuando Dios entregó a las manos
de los hombres, la voluntad perversa de los hombres, a su hijo, leímos
en nuestro texto, él se apartó de allá porque no había llegado
su hora. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, esa hora que Dios había fijado en la eternidad,
que el Señor Jesucristo iría a la cruz, cuando él dejó a la
voluntad de los, ¿qué quieres? Dijo. Pilato, ¿qué quieres que
yo haga con él? Ahí está Barrabás, este es un
asesino, ahí están sus obras, todos lo saben, es un asesino,
es un ladrón, ahí está aquí en la cárcel, lo tengo aquí, y aquí
tengo a Jesús de Nazaret, él ahí está andando sanando a la
gente, ahí está ya andando levantando a los muertos, sanando a los
leprosos, dando vista a los ciegos, haciendo que la persona oigan,
Ahí está este Jesús, ¿qué quieres que haga con él? Ahí está Barrabás,
¿qué quieres que haga? ¿Qué dijo el hombre? ¿Qué decimos
nosotros? Crucifícalo. Fuera con él, crucifícalo. De eso es lo que convence al
Espíritu Santo, de pecado. De pecado por cuanto no creen
en mí, no me aman a mí, no me quieren a mí. Ahí nos muestra qué es lo que
somos. Pero también allá, la palabra
de la cruz, Dios testifica de su amor. Dios testifica de su
amor. ¿Por qué dio a su Hijo al mundo? ¿Por qué dio a su Hijo para morir
allá en la cruz? De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado a su Hijo. Lo dio hasta la muerte y muerte
de cruz. Es lo que testifica la cruz,
el amor infinito, amor insondable, eterno de Dios a pecadores. Cristo murió, mas Dios muestra,
encomienda su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. La cruz de Cristo Jesús, el testimonio
de la cruz de Cristo Jesús habla de la satisfacción. Ese es el
mensaje de la cruz, de la redención, de la sustitución. Cristo murió
por su pueblo y la satisfacción. Él murió. Él murió. Fue tomado su cuerpo de la cruz
y fue puesto en un sepulcro. Al tercer día, Él resucitó de
los muertos. Dios lo resucitó de los muertos. ¿Qué testifica Dios con esto?
Que Él quitó el pecado. Que Él quitó el pecado. Que eso
que vino a ser, Él dijo consumado es, Dios lo justificó en sus
palabras. Está consumado. Y todo aquel
por el cual Cristo murió, será salvo. Eso es lo que Dios está
testificando. Y esta, este mensaje para nosotros,
los que somos, estamos siendo salvados. Hemos sido salvados. Esto es precioso para nosotros.
Yo veo la sabiduría de Dios allá. Yo veo el poder de Dios. Yo veo
cómo Dios que es santo, Dios que es justo, puede perdonarme
a mí, sin violar su propia ley. Su ley ha sido honrada en Cristo
Jesús y su ley ha sido vindicada en la muerte del Señor Jesucristo.
Él murió. Yo veo la sabiduría de Dios.
Dios halló la manera y esa es la única manera. Dios halló la
manera en la eternidad para salvar a su pueblo de una manera que
honra. Dios es honrado. y su pueblo
es traído a su presencia, siendo aún pecadores. La palabra de
la cruz es locura para los que se... ¿Cómo debemos oír nosotros
la palabra de la cruz? ¿Cómo debemos...? Es el mensaje
de Dios. Es el mensaje de Dios a nosotros.
No importa quién sea que lo hable. Así es que no debemos... Si piensas,
a mí me gusta oír a esta persona, Sabe que es lo carnal en ti. Yo también tengo mis favoritos.
Es lo carnal en mí. No lo digas, no lo hables. Pide
al Señor que dejes de oír con estos ojos, estos oídos carnales
y que oigas su palabra. Oigas su palabra. La palabra
de la cruz es locura para los que se pierden, para los que
salvan. Esto es a nosotros. es el poder de Dios. ¿Cómo debemos
nosotros oír? Oír buscando oír la sabiduría
de Dios, buscando oír el poder de Dios y que no hayan divisiones,
diciendo yo quiero oír a este, yo quiero oír a Cristo, yo quiero
oír la voz de Dios. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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