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Cody Groover

Convicción

John 16:7-11
Cody Groover July, 24 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover July, 24 2016

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Vamos a abrir nuestras Biblias
ahora al libro de Juan capítulo 16. Juan capítulo 16, versículo 7.
Dice, pero yo os digo la verdad, dijo el Señor Jesucristo. Yo
os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no
me fuera, el consolador no vendría a vosotros. Mas si me fuera y
os lo enviaré, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá
al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto
no creen en mí, de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis
más, y de juicio por cuanto el Príncipe de este mundo ha sido
y ha juzgado. En esta tarde quiero hablar acerca
en estos versículos y esto es algo que hace falta en el día
de hoy en la predicación. Hace falta la predicación de
Cristo Jesús. ¿Quién es Él? El Espíritu Santo
solamente va a glorificar a Cristo. El Espíritu Santo no va a hablar
de sí mismo. El Espíritu Santo dice allá en
versículo 14, Él me glorificará porque tomará lo mío y os lo
hará saber. Hace falta la predicación de
Cristo y este crucificado. El apóstol Pablo en la lectura
que acabamos de tener Él dijo, yo no he rehuido de anunciaros
todo el consejo de Dios. ¿Cuál es todo el consejo de Dios? Cristo Jesús y este crucificado. Él es todo el consejo de Dios. Y eso es lo que falta o la nota
que está perdida en la predicación del día. Es un mensaje importante
para el día en que nosotros vivimos. Pido a Dios que él bendiga su
palabra en esta noche. Hay mucha predicación, hay mucha
predicación en el mundo, aquí en Mérida. No falta de religión. Hay muchos templos, muchas iglesias,
muchas iglesias bautistas. Hay mucha predicación, muchos
servicios religiosos, pero es obvio que hay algo que falta.
Hay algo que falta, algo ausente en el púlpito, el problema está
en el púlpito. No está en las personas que,
las personas que oyen simplemente son un reflejo de lo que están
oyendo. Lo que, el problema es en el
púlpito. El problema no está en las personas
que oyen. Ellos solamente reflejan lo que
está diciendo el predicador. El problema entonces comienza
en el púlpito y la nota que falta está aquí. El Señor Jesucristo
dijo, os conviene que yo me vaya. Os conviene que yo me vaya. Esto
está hablando un poco antes que él fuera a la cruz, que él diera
su vida en rescate por su pueblo. Él dijo, es os conviene, os conviene
que yo me vaya. Digo, os conviene que yo me vaya,
porque si no me fuera el consolador no vendrá. Si Él no es, por decir
así, Él no es predicado, lo que quiero decir aquí es que si Él
no es predicado en el mensaje, el Espíritu Santo no está allá.
Si Él no es levantado, nosotros no crucificamos otra vez a Cristo.
Ustedes saben esto. No estamos haciendo un sacrificio.
No estamos haciendo lo que dicen en la misa. No estamos haciendo
esto. Pero estamos predicando lo que
Él hizo, lo que Él logró cuando Él fue a la Cruz del Calvario.
Estamos predicando quién Él es. Estamos predicando su persona.
Él es Dios. Estamos predicando para qué vino
aquí este mundo. Él es el eterno Hijo de Dios
que vino a quitar el pecado de su pueblo, para salvar a su pueblo.
Y si Él no es predicado, entonces el Espíritu Santo no está allá.
Y si el Espíritu Santo no está allá, tampoco hay convicción
del Espíritu Santo. No puede haber convicción del
Espíritu Santo y no puede haber el nuevo nacimiento que es por
el Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo no está
allá, puede tener muchas cosas en la iglesia, pero no vida. La salvación. Nuestro Señor Jesucristo
llama a la salvación algo mucho más que estar meramente de acuerdo,
meramente de acuerdo con algunos hechos religiosos. Una persona
puede conocer muchas cosas de la Biblia, puede aprenderse la
Biblia de memoria, si pudiera. Puede aprenderse la Biblia, puede
leer la Biblia todos los días. Es mucho más que creer meramente
una doctrina. Como dije en la mañana, puede
ser ortodoxo en la doctrina, puede ser muy correcto en la
doctrina. Es algo mucho más que eso. Es mucho más que creer acerca
de unos hechos, acerca de la vida de Cristo, sus datos, acontecimientos
que tuvieron lugar en el pasado. Mucho más que eso. La salvación
es mucho más que una simple reforma de vida. Alcohólicos Anónimos hacen una
reforma de vida asombrosa, ¿verdad? Es un programa que tienen y se
reforman. Pero eso no equivale a la salvación
eterna de su alma. Y no estoy hablando en contra
de eso. Cualquiera de estos programas tiene su lugar. Pero estamos
hablando de la salvación del alma. Salvación de nuestros pecados. No es simplemente una reforma
de vida o darle vuelta a un nuevo capítulo, dejar algunos pecados,
mucho más que eso, mucho más en la salvación que reformar
la vida, es conocer a Dios, conocer a Dios. Ahora, todos los hombres
tienen una conciencia, ¿no es así? Todos los hombres tienen
una conciencia y cada uno tiene una cierta comprensión Tiene
una cierta comprensión de lo que es bueno y lo que es malo. No tenemos que pararnos a decir,
no debes mentir. ¿Verdad? No tenemos que decir,
eso está ya escrito por Dios. Es la conciencia del hombre.
Quiero que vean esto en Romanos. En Romanos. Capítulo 2. Versículo 14. Porque cuando los gentiles que
no tienen la ley. Dijo el Señor Jesucristo que
cuando venga el Espíritu Santo convencerá de pecado. Convencerá
de pecado. Yo te puedo convencer que tú
eres pecador. Y tú puedes convencerme a mí
que yo soy pecador. El pecado es la transgresión
de la ley. Y puedes ir a cualquiera de los mandamientos y decir,
estás violando esta ley, por tanto eres pecador. Y dices,
bueno, si eres honesto, dices, sí, es verdad, es pecado. Pero
eso no es el convencimiento del Espíritu Santo de pecado. Y dice
aquí, y lo que quiero decir aquí que dice aquí en Romanos 2, 14,
porque cuando los gentiles que no tienen la ley hacen por naturaleza,
lo que es de la ley, es decir, tú sabes que está mal matar a
una persona, por tanto no lo hace. Estos, aunque no tengan
ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita
en sus corazones. Dios ya puso eso, eso se llama
conciencia. Eso se llama, todo hombre tiene
una conciencia y cada hombre tiene una comprensión de qué
es lo bueno y qué es lo malo, pero eso no es la salvación.
Eso no es lo que la Biblia llama salvación. La salvación según
la Biblia, según el Señor Jesucristo y lo que nosotros estamos diciendo
es mucho más que los rituales, las ceremonias de la religión,
mucho más que eso. Una persona puede ser bautizado
mil veces. Una persona puede tomar la cena
del Señor y eso no lo salva. Eso no lo salva. O sea que las
acciones de este cuerpo no hacen que una persona sea bueno en
el espíritu. Las acciones en el cuerpo no
hacen que el alma sea una alma convertida, un corazón bueno.
Entonces la salvación es mucho más que simplemente unirse a
una iglesia y participar de estas cosas. Ser miembro de una iglesia
y participar. La salvación es mucho más que
eso. Mucho más que unirse a una organización religiosa. Has oído
que personas, padres de familia, le digan, que le insistan a sus
hijos, no crees que ya es tiempo que te unas a la iglesia? No,
no deben decir eso. No deben. Una persona solamente
debe buscar ser miembro de una congregación cuando es por convicción,
cuando esa persona ha sido nacido por el Espíritu Santo. Y entonces
esa persona busca estar unido a una congregación donde Cristo
es predicado. Pero unirse, simplemente ser
miembro de una iglesia, pensando que por ser miembro de una iglesia
todas las cosas están arregladas. Hay muchas iglesias que tienen
sus libros, aquí no tenemos libro, pero muchas iglesias tienen su
libro, nombres, nombres en la lista, cientos de nombres, pero
nunca vienen, nunca están. Pero ahí tienen su nombre allá.
Y esa es su esperanza. Soy miembro de esta iglesia.
Los católicos romanos eso enseñan. Que si mueres en las manos de
la Santa Sede, si mueres en las manos de la iglesia, la iglesia
lo va a arreglar todo. Con su enseñanza de purgatorio,
cosa que no existe. De sacar a los muertos por oraciones. Enseñanza de indulgencia. y purgatorio. Una persona no
debe unirse, así que eso no es la salvación. Puede profesar
religión, ser miembro de cada iglesia, y eso no va a salvar
a nadie. ¿Qué es entonces la salvación?
¿Qué es la salvación? La salvación es unión. Es unión
de vida con el Señor Jesucristo. que es hecho por el Espíritu
Santo. Esa unión, esa unión de vida. La salvación, Cristo dijo
eso, yo soy la vida, vosotros los pámpanos. Hay una unión vital
de los pámpanos a la vida, de donde viene la vida, de donde
viene la savia. Es ahí estar unidos a Cristo
Jesús de esa manera nosotros no podemos unirnos a Cristo Jesús
Cristo nos tiene que injertar el Espíritu Santo nos tiene que
unir a Cristo Cristo dijo esto yo soy la cabeza vosotros el
cuerpo ustedes son el cuerpo Cristo es la cabeza de la iglesia
la iglesia es su cuerpo entonces la salvación es una unión de
vida con Dios, el Dios vivo, y esta unión es hecha por el
Espíritu Santo. La salvación es un nuevo nacimiento,
una nueva criatura. Somos nuevas criaturas creadas
en Cristo Jesús para buenas obras. Una nueva persona engendrada
por el poder sobrenatural del Dios Todopoderoso. Cuando el
ángel le dijo a María, María no conocía a Barón Mara, el ángel
le dijo que ella atendía al Señor Jesucristo. Ella dijo, ¿cómo
va a hacer esto? Yo no conozco varón. Y el ángel
le dijo, el Espíritu, el Espíritu Santo, el Espíritu del Altísimo,
va a venir sobre ti y va a cubrir. Y eso que va a ser engendrado
será el Hijo de Dios. De la misma manera, el Espíritu
Santo viene y engendra una nueva creación, una nueva criatura. algo que no estaba ahí antes. Entonces, esta nueva vida es
la unión con Cristo Jesús, es el nuevo nacimiento y es un conocimiento
en el corazón. Esta es la vida eterna, dijo
el Señor Jesucristo, que te conozcan a ti, al único Dios vivo y verdadero. Es un conocimiento en el corazón. No es saber acerca de Dios o
saber que hay un Dios o creer que hay un Dios, pero es conocer
a Dios. Para conocer al Dios vivo y verdadero,
él tiene que revelarse y se revela al corazón. Esto es revelado
por el Espíritu Santo. Esta unión efectuada por el Espíritu
Santo, esta nueva vida, este conocimiento verdadero es por
el Espíritu Santo. Entonces la salvación es la vida,
la vida o la naturaleza de Dios restaurado en nosotros. Somos hechos partícipes de la
naturaleza divina. Nosotros todos por naturaleza
perdimos la vida en Adán, nuestro padre. Cuando Dios dijo, el día
que comieres de ese fruto ciertamente morirás, Adán murió y todos nosotros
en Adán morimos. Pero el Espíritu Santo hace una
nueva creación y nos restaura la vida, la vida de Dios, la
vida eterna. El Señor Jesucristo está diciendo
en este texto, si yo no me fuere, el Espíritu Santo no va a venir. Te conviene, les conviene a ustedes,
nos conviene a nosotros que Él se vaya. Porque si Él no va,
el Espíritu Santo no va a venir. El Espíritu Santo, cuando Él
venga, Él va a hacer algunas cosas. Recuerden, la salvación
es la obra de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu
Santo. No es que uno sea más importante
que el otro. Dios es un solo Dios. Y la obra
de Dios es la obra de Dios el Padre, de Dios el Hijo y de Dios
el Espíritu Santo. Cuando Él venga, Él va a hacer
algunas cosas. Él va a glorificarme a mí, dijo. Él va a hablar de
mí. Él va a guiar a mi pueblo. Él
va a guiarte a ti a toda la verdad. Porque nosotros no tenemos la
verdad. Él nos guía a la verdad. Nos guía a Cristo Jesús. Él es
la verdad. Él va a tomar las cosas de mí
y te las va a mostrar. Esta vida de unión con Cristo
efectuada por el Espíritu Santo, este nuevo nacimiento y este
conocimiento del corazón es obra del Espíritu Santo. Por tanto,
si un hombre, si no, si el Espíritu Santo no viene y no convence,
cuando venga el Espíritu Santo dice aquí, él va a convencer
al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Sabemos, yo sé,
espero que ustedes también sepan, que el Espíritu Santo, cuando
dice que convence al mundo de pecado, de juicio y de justicia,
está hablando del mundo que él amó. Está hablando del mundo por el
cual él dio su vida. No está hablando del mundo todo
sin excepción. está hablando de todos sin distinción. Es decir, no está hablando de
solamente los judíos, está hablando también aquí de yucatecos. Dios
tiene a su pueblo aquí en Yucatán, por eso envió su palabra. Él
es soberano y él da vida donde él quiere, pero él cuando da
vida, él da vida a través de la predicación de su palabra.
Ahora, Cuando él venga. Si un hombre
no tiene esta convicción del Espíritu Santo, convencerá al
mundo de pecado, convencerá al mundo de justicia, convencerá
al mundo de juicio. Entonces, si el hombre pasa por
alto esto. Recuerden, dije al principio,
si una persona no está predicando Cristo Jesús, el Espíritu Santo
no está allá. La razón por la que una persona
está predicando a Cristo es porque el Espíritu Santo lo envió allá.
Pero el uno es verdad y el otro. Dios me envió aquí. No lo digo
para gloriarme, pero sí estoy predicando el Evangelio de Cristo. Mi conciencia está limpia acerca
de esto. nadie puede predicar si no es
enviado por dios es lo que dice romanos capítulo
10 todo aquel que invocar el nombre del señor será salvo y
como van a invocar en aquel de quien no han creído y como van
a creer en aquel de quien no han oído y como van a oír sin
haber quien les predique dios envía y capacita a hombres para
predicar el evangelio y cuando ellos van ¿Qué hablan? Hablan
el Evangelio. Y cuando ellos hablan el Evangelio,
el Espíritu Santo está ahí. A lo que voy es esto, es que
hay muchas personas que han salido, que se han levantado, como leímos
allá en Hechos, que ellos no tienen al Espíritu Santo y no
predican a Cristo, y traen detrás de sí a discípulos. Las iglesias
están llenas. Lo dice allá en Hechos. Van a
traer detrás de sí discípulos. Son discípulos de ellos. No son
discípulos de Cristo. ¿Se acuerdan? Los religiosos
fariseos, los hombres, trataron de hacer que Juan el Bautista
estuviera celoso de Cristo. Cuando dijeron, de aquel que
dice testimonio, todos están yendo tras él. Y él dijo, en
eso mi gozo está cumplido. Ese es mi propósito. No que me
sigan a mí, sino que sigan a Cristo. Él es el que tiene las palabras
de vida. Él es el Salvador. Yo soy simplemente un instrumento
puesto aquí por un momento y voy a ser quitado. Es algo seguro. Los jóvenes que están aquí, lo
más seguro es que el Señor me va a llevar a mí primero, simplemente
por la edad. Según la voluntad del Señor. El apóstol Pablo dijo esto, yo
ni sabría que es el pecado. Yo ni sabría que es el pecado,
excepto que la ley dice no codiciarás. Bueno, no conocía él esa ley.
Él conocía esa ley. La ley dice no codiciarás. Él
no sabía la espiritualidad de esa ley. El Espíritu Santo no
lo había convencido de que era pecador. La ley vino a él a las
manos de Dios, del Espíritu Santo, y entonces fue que vio que él
era un violador de la ley. Pero no es hasta que el Espíritu
Santo hizo esta convicción en él que él se dio cuenta entonces
que todo lo que yo hago es pecado. Todo lo que yo hago es pecado.
No puede haber convicción de pecado si el Espíritu Santo No
toma las cosas de Cristo y no las hace saber. Si no tiene un
hombre este arrepentimiento hacia Dios, no va a tener fe en el
Señor Jesucristo. No puede tener uno sin el otro. El apóstol Pablo dijo, yo no
he rehuido de testificaros todo el consejo de Dios. De casa en
casa yo he predicado este mensaje. Otra vez voy a leerlo en Hechos
capítulo 20. Dice versículo 20, Hechos 20, 20.
Y como nada que fuese útil he reuido de anunciaros y enseñaros. No he reuido de predicarte este
mensaje y de enseñarte este mensaje. Públicamente y por las casas.
Lo mismo que dije en público es lo mismo que dije en privado.
testificando a judíos y a gentiles al mundo entero acerca del arrepentimiento
para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. Las dos cosas
van juntas. Ese es el problema. Problema de hoy día, una persona
está. Personas están queriendo venir a Cristo Jesús sin arrepentirse. Están queriendo venir y creen
que simplemente creer algunos hechos, eso significa que soy
creyente, soy cristiano, estoy salvo. Pero una persona no puede
servir a dos señores. Una persona no puede estar viniendo
a Cristo y estar viniendo al mundo. Ese es el problema. Personas están tratando de aferrarse
del mundo y también aferrarse de Cristo Jesús. No puede servir
a dos señores. Y si un hombre no tiene la fe,
entonces no va a tener a Cristo Jesús. No va a tener a Cristo
Jesús. Sin la fe es imposible agradar
a Dios. La fe que Dios requiere, la fe
que Dios da. Y la fe está puesta en el autor
y consumador de nuestra fe, el Señor Jesucristo. El que viene a Dios tiene que
creer que Él es y que Él es el guardonador de los que le buscan. En primera de Juan capítulo 5
versículo 11 nos dice la palabra de Dios que
este es el testimonio de Dios. Primera de Juan 5. Este es el
testimonio de Dios que Dios nos ha dado vida eterna. Y esta vida está en su hijo. Esta vida está en su hijo. El
que tiene al hijo tiene la vida, el que no tiene al hijo de Dios
no tiene la vida. Puede tener muchas otras cosas,
puede tener mucho conocimiento, pero estamos hablando de esa
unión vital, la obra del Espíritu Santo, la convicción de pecado,
la convicción de juicio, la convicción de justicia. Cristo Jesús es la vida. Nosotros
vivimos porque estamos en Cristo Jesús. Él es la vida. Somos herederos de Dios porque
somos coherederos con el Señor Jesucristo. Somos aceptados por
Dios porque somos aceptos en el amado, dice Efesios 1, 7. Somos amados por Dios porque
estamos en Cristo Jesús. Todo lo que tenemos, lo tenemos
en Cristo Jesús. Todo está en Él. Todo lo que
Dios tiene para los hombres, todas las bendiciones que Dios
tiene están en Cristo Jesús. Así es que esta es la importancia,
esta es la importancia de la convicción del Espíritu Santo.
Y esto es lo que falta. Falta que el Espíritu Santo convenza. Pero no va a convencer si no
están predicando la verdad. Y tampoco estoy diciendo que
eso es una receta como para torcer el brazo de Dios. Simplemente
repite la verdad. Dios, el Espíritu Santo, es soberano
y Él da vida a quien Él quiere dar vida. Él convence a quien
Él quiere convencer. Pero aparte de la verdad, Él
no convence. Si no está Cristo exaltado y
glorificado, no está el Espíritu Santo ya. No hay fe sin arrepentimiento
y no arrepentimiento sin la convicción y no hay convicción sin el poder
del Espíritu Santo. Bueno, podemos ver entonces la
necesidad, os conviene que yo me vaya. Si yo no me voy, Él no viene. Si yo no me voy, Él no viene.
El Espíritu Santo es el único que puede hacer esta obra. Es el único que puede convencer
de pecado, de juicio y de justicia. Sin él no hay verdadera convicción
y no puede haber conversión. No puede haber verdadero conocimiento
del Dios vivo y verdadero. El ojo no ha visto, dice allá
en Corintios. No ha entrado en el corazón de
los hombres lo que Dios ha preparado para que los ama. Dios nos da
a saber. ¿Cómo? Por el Espíritu Santo. Entonces, si el Espíritu Santo
no viene, o si os conviene que yo me vaya, si Él no viene, entonces
no va a haber convicción, no va a haber convicción de pecado,
de justicia y de juicio. Es necesario que él vaya. ¿Y
de qué está hablando? Es necesario que yo me fuere. Está hablando de que él va a
ir a la Cruz del Calvario. Está hablando de la obra de redención
que él hizo en la Cruz del Calvario. Si él no es levantado, si él
no derrama su sangre preciosa, entonces no tiene por qué venir
el Espíritu Santo. No habría buenas nuevas. ¿verdad? Si él no va y quita el pecado
de su pueblo, entonces, ¿para qué habría de venir el Espíritu
Santo? Lo que el Espíritu Santo aplica está sobre la base de
lo que Cristo efectuó. Es decir, el Espíritu Santo aplica
o rocía, aplica la obra que el Señor Jesucristo
hizo. Cristo nos redimió con su sangre. El Espíritu Santo es el que toma
la sangre de Cristo y la rocía sobre nuestras conciencias, nos
rocía sobre nuestros cuerpos, nuestras mentes, para que nosotros
seamos limpios. Si no hay sangre, no hay nada
de remisión de pecados. El Espíritu Santo escudriña las
cosas. Vean, otra vez quiero que vean
esto en 1 Corintios capítulo 2. dice versículo 8, ninguno de
los príncipes de este siglo conoció. Ninguno de los hombres, ni de
los principales hombres conoció y puede conocer a Dios en la carne. Porque si la hubieran conocido
nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien como
está escrito, cosas que ojo no vio ni oído yo, ni han subido
en el corazón del hombre. Son las que Dios ha preparado
para los que le aman. Pero Dios no las reveló a nosotros
por el Espíritu. Si el Señor Jesucristo no va
a la cruz del Calvario a dar su vida, entonces el Espíritu
Santo no va a venir tampoco. No puede venir tampoco. No puede
tomar las cosas de Cristo y hacérnosla saber. Porque el Espíritu Santo
todo lo escrutina a uno profundo de Dios. Porque ¿quién de los
hombres sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que
está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino
el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el
Espíritu del mundo sino el Espíritu que proviene de Dios para que
sepamos lo que Dios nos ha concedido. ¿Sabes lo que Dios lo ha concedido
por medio de Cristo Jesús? Y si lo sabes es porque el Espíritu
Santo te ha enseñado esto. No puede haber conocimiento verdadero
de Dios sin la obra del Espíritu Santo. Pero aún así la convicción
del Espíritu Santo no es la meta en sí. La convicción del Espíritu
Santo no es la meta en sí. La convicción del Espíritu Santo
es necesario para llevarnos a Cristo Jesús. para llevarnos a Cristo
Jesús. Nosotros no estamos tratando
de que una persona sea convencido por el Espíritu. Es necesario,
absolutamente necesario. Pero no estamos tratando de que
una persona sienta algo. Eso es un gran error. La convicción del Espíritu Santo
es lo que Dios hace. No es lo que nosotros hacemos.
No es lo que hace el predicador. y no es lo que hace la persona,
es algo que Dios hace. Él convence, Él no habla de sí
mismo, no se halaga a sí mismo y no hace que los hombres estén
contentos simplemente con conocerlo a Él. Muchas religiones y denominaciones
dicen que tienen el espíritu y por ello dan a entender que
pues se revuelcan en los pasillos y gritan y tiene mucho... el Espíritu Santo no está allá. Él no va a hablar de sí mismo,
dijo el Señor Jesucristo. Él me va a glorificar a mí. Él no glorifica los dones del
Espíritu Santo. No glorifica hablar en lenguas
y no glorifica los milagros. Y no glorifica a los hombres
tampoco. El Espíritu Santo glorifica a
Cristo, a Cristo únicamente. Toma las cosas de Cristo. Bueno, en 1 Juan capítulo 4 nos dice
que debemos nosotros escudriñar o probar los espíritus. 1 Juan
4, 1. Debemos probar los espíritus
si son de Dios. Y recuerda, si son de Dios, entonces
el Espíritu Santo está testificando de Cristo. Amados, no creáis
todo predicador, no creáis todo espíritu, sino probad los espíritus
si son de Dios, porque muchos falsos profetas, muchos falsos
espíritus han salido por el mundo engañando a las personas, engañando. Vemos nosotros, un hombre no
es traído a Cristo si solamente viene el Espíritu Santo. ¿Entienden
eso? Si una persona simplemente tiene
el Espíritu Santo, es una mentira. No puedes tener el Espíritu Santo
aparte de tener a Cristo Jesús. El Espíritu Santo es el Espíritu
de Cristo. Y si una persona no tiene el
Espíritu de Cristo, no tiene vida eterna. Bueno. Dice aquí que convencerá
al mundo del pecado. Es necesario que yo me vaya. Es necesario que yo me vaya,
que yo vaya a la Cruz del Calvario. Porque si él no va a la Cruz
del Calvario, y él no entra al cielo, tomando posesión del cielo
por su pueblo. Esto es nuestra seguridad. Cristo
Jesús ya está aceptado, sentado. el trono de Dios. Es nuestro,
esto es nuestra seguridad. Cristo Jesús está sobre el trono. ¿Qué más? Nada más. Cristo Jesús
está sobre el trono. Y si tú estás confiando en Él
y estás creyendo en Él es porque Dios puso esta fe en ti. Y así
como el Espíritu Santo que mora en ti, Es el espíritu de Cristo
que levantó a Cristo de los muertos. Es el mismo espíritu que te va
a levantar a ti de los muertos. Esa es la única esperanza. Cristo
está sentado sobre el trono. Si él no va allá al lugar santísimo,
entonces nosotros no tenemos entrada en ese lugar santísimo. Él va a preparar lugar para nosotros,
dice allá en Juan. Si regresamos allá en Juan, Voy
pues a preparar lugar para vosotros. En versículo el capítulo 14 versículo
2 dice Voy pues a preparar lugar para vosotros. El cielo es un
lugar preparado por la obra de redención del Señor Jesucristo.
Ese es el lugar de que hay un hombre, carne de nuestra carne
y hueso de nuestro hueso, nuestro esposo. nuestra cabeza, él está
sentado en el cielo y porque él está allá, tan seguro que
él está allá. Y recuerden, él es Dios Todopoderoso. Tan seguro como él está allá,
entonces todos los que están unidos a él vamos a estar allá
con él en gloria. Si él no va y entra a ese lugar,
entonces ninguno de nosotros tenemos entrada a ese lugar santísimo
para hallar misericordia. Gracias en el tiempo oportuno. Él entró allá por la sangre.
Él entró allá en la figura es del Antiguo Testamento. Teníamos,
tenía el tabernáculo en el Antiguo Testamento y estaba el lugar
santo y había en el lugar santo había el candelero, había el
la mesa de pan y había también el incensario y detrás estaba
el velo y detrás del velo ningún hombre entraba allá. No había
entrada al hombre. Solamente uno entraba una vez
al año y no vaya a entrar sin sangre, el sumo sacerdote. Ese
es el lugar donde estaba el arca. Ahí estaba el propiciatorio,
el arca del pacto, el propiciatorio, la ley de Dios sobre las tablas
estaba completa, no la que fue rota, la completa. Ahí estaba
el maná y ahí estaba la vara de Arón que reverdeció. Todo
esto habla de Cristo, pero ahí estaba en el lugar santísimo,
pero no había lugar, no había entrada en la presencia de Dios. Dios es santo. Dios es santo,
santo, santo. ¿Cómo vas a entrar tú, pecador?
¿Cómo voy a entrar yo, pecador, en la presencia de Dios santo
y no ser consumido? En el Antiguo Testamento vemos
la figura del sumo sacerdote que entró con la sangre de la
expiación, la sangre del cordero, una vez al año, y entró allí
debajo del velo y roció la sangre sobre el propiciatorio y salió. Pero eso se hacía cada año, y
cada año que se hacía, se hacía recordación de que no fue suficiente. Eso no quitó el pecado, se tuvo
que hacer otra vez. Simplemente Dios estaba pasando
por alto en su paciencia los pecados pasados. Con la mira
de manifestar su justicia, la justicia de Dios, a causa de
haber pasado por alto en su paciencia los pecados. con la mínima de
manifestar su justicia. ¿Dónde está su justicia? En Cristo
Jesús. En Cristo Jesús. Cuando Cristo
Jesús hizo la redención por su pueblo cuando él murió, él sí
quitó el pecado de su pueblo. Y él entró con su sangre, no
en un templo aquí en la tierra, él entró al cielo mismo. Y ahí
es donde él ofreció su sangre. La sangre que él ofreció fue
a Dios. Y así el quitó el pecado de su pueblo. Y ahora entonces
nosotros tenemos entrada. Y eso es lo que convence al Espíritu
Santo de que el pecado ya ha sido quitado. Convence de juicio. Convence de justicia. Si él no va entonces no hay entrada. No hay entrada. Él está sentado
a la diestra de la majestad en las alturas. Si él no muere en la cruz, si
él no sufre el calvario, si él no es sepultado, y si él no resucita
el tercer día, y si él no asciende a la gloria, si él no muere en
la cruz, entonces el Consolador no va a venir. No tiene por qué
venir. No tiene por qué venir. No hay
razón de convencer de pecado. No hay salvación. Si el no va,
no hay salvación. Dios solamente podía quitar el
pecado por el sacrificio de su hijo. No hay otra manera. No somos salvos por las obras.
Si hubiera otra manera, Dios no hubiera enviado a su hijo
a este mundo. No habría evangelio que proclamar
si el Señor Jesucristo no va a la cruz. No había evangelio que revelar. No habría salvación que aplicar. Recuerden, el Señor Jesucristo
aplica a los corazones de su pueblo esta salvación que Cristo
hizo. Y lo aplica cuando Él da vida. Cuando una persona cree en el
Señor Jesucristo es porque Dios ya le dio vida. Él ya está aplicado
esa obra. de redención. No habría redención. Cristo nos redimió con su sangre,
con su sangre. Bueno, sin el derramamiento de sangre
no hay remisión de pecados. Siempre estamos hablando de la
sangre. La sangre es preciosa. Hay personas que no les gusta
oír de la sangre, pero la sangre es preciosa. ¿No lo crees? Deja que uno de tus seres queridos
vaya al hospital y ahí está ya en su cama y le ponen una botellita
y que tiene un líquido rojo. ¿Qué es esto? Sangre. Es preciosa
esa sangre. Dice, ya le pusimos tres unidades.
Es preciosa esa sangre. La vida de la carne está en la
sangre. Entonces vas a... y la sangre
que está en mis venas es preciosa. Y la sangre del Señor Jesucristo
es preciosa. No es la sangre, es la sangre
del Hijo de Dios, del eterno Hijo de Dios. Sin la sangre no
hay remisión de pecados. Convence al mundo del pecado.
Bueno, cuando convence al mundo del pecado, convence al mundo
del pecado, dice, por cuanto no creen en mí. Voy a terminar
con esto. Regresando allá a Juan capítulo 16. Convencerá al mundo del pecado. De justicia y de juicio, de pecado
por cuanto no creen en mí. El pecado que condena al hombre. Es la incredulidad. Todos nosotros por naturaleza
nacimos en este mundo muertos espiritualmente hacia Dios. Somos
pecadores. Es lo que hacemos. Un pecador
se define de esta manera. Es una persona que todo lo que
hace y lo único que hace es pecar. Todo el tiempo. Eso es un pecador. Yo soy un pecador. Todo lo que
hacemos es pecado. Bueno, pero el hombre, esto no
es la convicción, simplemente es el Espíritu Santo que convence
de que soy pecador. En otras palabras, tú puedes
leer acerca de que el vinagre es amargo. Puedes leerlo, el
vinagre es amargo, yo te lo puedo decir. Pero es otra cosa que
tú lo pruebes, ¿verdad? Es otra cosa que tú lo pruebes
y sientas la amargura del vinagre. Y una persona puede decir, yo
soy pecador, ya me convenciste. Pero cuando el Espíritu Santo
convence de pecado, nos convence de que todo lo que nosotros hacemos
es pecado. De todas nuestras justicias son
pecados. Esto nos acorrala, por decir
así, nos lleva a la conclusión de que solamente Jesús es nuestra
esperanza. Si yo tengo esperanza en cualquier
cosa que hay en mí, entonces voy a ir al infierno. Si ahí
tu esperanza está en alguna cosa que está en ti, vas a ir al infierno.
La convicción del Espíritu Santo es de convencerte que no hay
cosas sanas en ti. Que tú eres pecador, no solamente
en tus acciones, sino en tus pensamientos, en tus intenciones,
pecado, Caminas en el pecado, haces el pecado, piensas en el
pecado, y aún tus obras de justicia, tu supuesta justicia, es puro
pecado delante de Dios. Somos pecadores. Pero aún así,
todavía no has sido convencido de pecado, de la maldad que de
veras está en nosotros. Por cuanto no creen en mí. Una
persona es convencido de pecado cuando es convencido de que yo
no he creído en el Señor Jesucristo. Yo estoy confiando en otras cosas.
Es entonces que esa persona ven el arrepentimiento hacia Dios.
Yo estoy confiando en otras cosas. Estoy confiando en mi membresía,
estoy confiando en mi conocimiento, estoy confiando en mi propia
bondad, pero no me he desmayado en los brazos de Cristo Jesús.
No he dejado de hacer cualquier cosa para tratar de salvarme. Cuando estás convencido de que
no hay en ti poder, que no puedes creer, vas a clamar a Dios. Vas a clamar, oh Dios, yo no.
Tú dices, ven a mí, yo no puedo venir a ti. Tráeme y vengo. Tráeme y vengo. Es la respuesta,
esa respuesta de Dios ten misericordia de mí, es la respuesta, es algo
misterioso, pero es la respuesta del Espíritu Santo ya obrando
en la persona. La persona responde cuando el
Espíritu Santo convence, nos convence de nuestro pecado, estamos
convencidos. No hay nada, ninguna esperanza
si no solamente en Cristo Jesús. Convencimiento no creen en mí,
de justicia, convencidos de justicia por cuanto yo voy al Padre. Hay
una sola justicia. ¿Estás convencido de esto? Hay
una sola justicia en este universo y es la justicia del Señor Jesucristo. Él como hombre, él sí ganó el
derecho de entrar delante de la presencia de Dios. Él agradó
a Dios en toda J y T. Y estoy convencido de que Él
es el único justo. La justicia que yo tengo delante
de Dios es la justicia de Cristo. Es la única. Yo no vengo con
ninguna justicia mía. Tú no vienes con ninguna justicia
tuya. Porque la persona que viene con justicia suya está llevando
una vestimenta rara. No es la vestimenta. Él es llamado
Jehová, justicia nuestra. Así es que, él, estoy convencido
que yo soy pecador, estoy convencido que Cristo Jesús es la única
justicia, y estoy convencido que este asunto de juicio contra
el pecado ya está hecho. En otras palabras, yo no estoy
tratando de hacer algo para lograr mi salvación. Salvación es por
gracia. Este asunto de juicio de Dios
contra el pecado ya está hecho. El Señor Jesucristo, de juicio
por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. La
primera promesa que hizo Dios del Redentor fue allá en Génesis
capítulo 3, cuando Él dijo que la simiente de la mujer destruiría
las obras de Satanás. Tú le herirás en el calcanial,
le dijo a Satanás, en la parte más baja, en su humanidad, en
su humillación, tú le herirás en la parte más baja de su calcañal,
su cuerpo. Pero él, la simiente de la mujer,
te va a aplastar a ti la cabeza. Va a destruir lo que tú hiciste. ¿Qué es lo que hizo Satanás?
¿Qué es lo que hizo Satanás? Todos nosotros nos vendimos a
Satanás. Venimos a ser esclavos del pecado. Él va a destruir las obras de
Satanás. Cuando él fue juzgado, cuando él fue juzgado, fue juzgado
el pecado de su pueblo en el cuerpo de Cristo Jesús, ya no
hay más juicio. Ningún juicio hay, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Ya pasó. Ya pasó. ¿Estás convencido de esto? Esto
solamente ha sido, si estás convencido de esto por el Espíritu Santo,
esto es únicamente porque el Señor Jesucristo fue a la cruz
del Calvario. Porque el Espíritu Santo no iba
a venir. Y esto es lo que hace falta en
la predicación. Predicar a Cristo y este crucificado. Que el Espíritu Santo tome las
cosas de Cristo y no las haga saber. Bueno, que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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