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Cody Groover

Jehova es mi salvación

Isaiah 12:1-3
Cody Groover July, 17 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover July, 17 2016

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Muy bien, ahora vamos a abrir
nuestras Biblias al libro de Isaías, Isaías capítulo 12. En aquel día dirás, cantaré a
ti, oh Jehová, pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación
se apartó y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía,
me aseguraré y no temeré, porque mi fortaleza y mi canción es
Jehová, Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con
gozo aguas de las fuentes de la salvación, y diréis en aquel
día, cantad a Jehová. Aclamad su nombre, haced célebres
en los pueblos sus obras. Recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque
ha hecho cosas magníficas. Se ha sabido esto por toda la
tierra. Regocíjate y canta, oh moradora
de Sion. porque grande es en medio de
ti el santo de Israel. He aquí Dios es salvación mía. Ese es el título del mensaje
en esta noche. Dios es salvación mía. No debemos confundir las enseñanzas
de la Biblia, es decir, tratar de enredarlas. Personas hablan
de la necesidad de ver la elección, de ver la redención, de ver la
justificación y la santificación y la regeneración como cosas
distintas. La palabra salvación incluye
todas esas palabras. La palabra salvación incluye
todas estas cosas. Pero no debe ser visto como cosas
distintas. La palabra de Dios no hace distinción en esta verdad. La revelación
de Dios es una. La salvación de Dios es una. Y aunque hablemos de ellas por
separado, para que podamos nosotros de alguna manera comprender,
y de hecho en la palabra de Dios nos habla en términos que podamos
nosotros entender, Nunca vamos a nosotros comprender completamente
las cosas que Dios ha hecho. Las cosas que Dios ha hecho.
Dios es mucho más grande de lo que nosotros podemos imaginar. Y si tienes a un Dios que puedes
arreglar y entender todo, tu Dios es demasiado chico. Dios
está mucho, mucho más por encima de lo que nosotros podemos alcanzar
a entender. la persona más entendida en el
mundo de hecho creo que vamos a poder decir como la reina de
Saba la reina del sur cuando ella fue a visitar a Salomón
ella oyó de la sabiduría de Salomón ella oyó de la gloria de Salomón
desde ahí de la tierra del sur la reina del sur ella oyó de
Salomón y ella fue a verlo y cuando ella vio toda la maravilla. Ella dijo, en verdad ni la mitad
se me había dicho. Y vamos a poder decir cuando
lleguemos allá a la gloria, aquellos que creen y conocen al Señor
Jesucristo. Conocer a Cristo es conocer a
Dios. Y es el único Dios que vamos a ver allá en la gloria,
Cristo Jesús. Cuando veamos, vamos a decir
lo mismo. Ni la mitad se nos dijo. cosa
que ojo no vio, ni oído o oyó, son las que Dios ha preparado
para los que le aman. Puedes imaginarlo y aún así en
la imaginación somos arrebatados en la hermosura de ese pensamiento,
pero en realidad ver al Señor Jesucristo, ¿qué será? ¿qué será? Entonces no debemos nosotros
hacer distinción o separación de esta doctrina, de la palabra. Insistimos que la palabra de
Dios no enseña de esa manera, la palabra de Dios enseña que
la salvación es de Jehová, una salvación. Y dice aquí en nuestro
texto en versículo 2, he aquí Dios es salvación mía, Dios es salvación mía. Quiero
que consideremos estos tres puntos y después voy a brevemente seguir
el texto, pero quiero que consideremos estos tres puntos. Primero, la
obra de Dios para nosotros, la obra de Dios en nosotros y la
obra de Dios trino. La obra de Dios para nosotros
o por nosotros. Nos dice la palabra de Dios que
Dios el Padre, recuerden Dios es un Dios y se ha manifestado,
se ha revelado en tres personas. Alguien dice yo no entiendo eso.
Pues únete al grupo, nadie entiende eso. Nadie entiende y la persona
que trata de explicar eso se convierte verdaderamente en un
necio. Pero por la gracia de Dios lo podemos recibir. Por
la gracia de Dios podemos creer. Dios se ha revelado a sí mismo
en su palabra como Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu
Santo, estos tres unos son. Y la elección es atribuida a
Dios el Padre y la elección fue acabada en la eternidad. La obra de Dios para nosotros. La elección fue acabada en la
eternidad. Y cuando se habla de los elegidos
o los escogidos de Dios, se habla de ellos como salvos desde la
eternidad. Es decir, en el propósito y la
mente de Dios, el pueblo de Dios fue salvo en la eternidad. Él
es Dios. Él dijo, lo he pensado, también
lo haré. Él es soberano. Él es todopoderoso. ¿Quién puede detener su mano
y decir qué haces? En el sentido más amplio de la
palabra, cuando Dios escogió a su pueblo, este pueblo es salvo
y será salvo. Salvo con salvación eterna. Dice
sacaréis con gozo aguas de las fuentes. Desde la eternidad. Quiero que vean Romanos capítulo
Romanos capítulo 8. Aquí podemos notar el sentido
de la palabra de los escogidos de Dios, salvos en la eternidad.
Romanos 8, 28 dice, sabemos que los que aman a Dios, ¿quienes
son los que aman a Dios? aquellos que Dios amó. Nosotros
le amamos a Él porque Él primeramente nos amó a nosotros. Bueno, esto
es gran consuelo para ti. Si tú amas a Dios, entonces sabes
esto. Si tú amas a Dios es porque Dios
te ha amado a ti con amor eterno. Con amor eterno te he amado,
por tanto te prolongué mi misericordia, dice. Si tú amas a Dios es porque
Dios te amó primero y todas las cosas, todas las cosas en el
pasado, todas las cosas por venir, todas las cosas presente, todas
las cosas sin excepción ayudan a bien al pueblo de Dios. ¿Quiénes son? Estos son a los
que conforme su propósito son llamados. Ven allá los que aman
a Dios son también llamados. Son llamados, porque los que
antes conoció, a los que antes conoció, a los que antes amó
desde la eternidad, también los predestinó para que fuesen hechos
conforme la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito
entre muchos hermanos. Dios escogió a su pueblo, los
amó con amor eterno, Y los predestinó a ellos, es decir, fijó todos
los asuntos en su vida con tal propósito de que un día van a
venir al conocimiento de Cristo, van a estar unidos a Cristo y
van a estar con Cristo en la gloria. Vestidos de la justicia,
dice, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los
que predestinó, a estos también llamó. Y a los que llamó a estos
también justificó. Todo esto está en la eternidad.
Tiempo pasado. Si pudiéramos hablar de la eternidad
en ese sentido, a estos también justificó y a los que justificó
a estos también glorificó. Qué pues diremos a esto? Si Dios
es por nosotros en estas cosas, entonces quién contra nosotros?
Quién contra nosotros? Nos dice allá en Segundo de Timoteo
que la gracia de Dios nos fue dada en Cristo Jesús antes de
los tiempos de los siglos. Así es que esta es la obra de
Dios el Padre fue acabada en la eternidad. Pero escuchen,
el propósito eterno de Dios, Dios soberano, Dios el Padre,
el propósito eterno, no es suficiente en sí para salvar a nadie. Así es que cuando hablamos De
la elección, la elección no es la salvación misma, la elección
es para salvación. La elección no es la salvación,
la elección es para. Si Dios solamente escoge un pueblo,
no hay salvación. No hay salvación para nada. ¿Por
qué? Porque la sangre de Cristo tenía
que ser redimida. Ahora estamos hablando de la
obra de Dios para nosotros. Dios tenía que satisfacerse a
sí mismo. Nosotros, los hombres, los que
Él amó con amor eterno, nos perdimos en Adán. Todos nos descarriamos
siguiendo dioses falsos. Pero aún así Dios nos amó. Y
todo el tiempo de nuestro desvío y todo el tiempo de nuestro andar,
Él tiene su mirada puesta sobre los suyos. Él los amó y los amó
con amor eterno. Pero no es la elección la que
salva en sí, es para salvación. Tenía que Cristo, el eterno Hijo
de Dios, tuvo que venir a este mundo. La obra de Dios para nosotros
es de tal manera Dios amó al mundo, que ha dado a su Hijo
Unigénito. Lo dio para que Él establezca
justicia aquí en la tierra, y lo dio para que Él haga la remisión,
quita el pecado de su pueblo. Que él haga la obra de redención.
La sangre tenía que ser derramada. Cristo tuvo que morir porque
nos dice la palabra de Dios que sin el derramamiento de sangre
no hay remisión de pecados. La ley demanda muerte. El alma
que pecare, esa alma morirá. La ley demanda eso. La justicia
de Dios, la santidad, la santa ley de Dios demanda la muerte
de todo aquel que quebranta una sola ley. Y nosotros hemos quebrantado
la ley todo el tiempo. Todo el tiempo estamos quebrantando
la ley. La ley no fue dada para salvar
a nadie. Pero la ley muestra lo que Dios
requiere. Gracias sean dadas a Dios, la
obra de Dios por nosotros es que Dios el Eterno, Hijo de Dios,
cumplió esa ley. Fuimos redimidos, justificados,
y santificados, redimidos, justificados y santificados cuando Cristo
murió en la cruz. No falta nada de tu santificación
si tú crees en el Señor Jesucristo. No es una coperacha. Estamos
hablando de la obra de Dios por nosotros. Cristo dijo consumado
es. Consumado es. La obra de redención
fue hecha. Él pagó. toda la deuda de su
pueblo, su pueblo desde el primero, desde Abel hasta el último. Él
pagó por todos los pecados de todo su pueblo. El pecado fue
quitado y la justicia fue introducida y la expiación fue hecha. La redención de las almas fue
cumplida. Esa es la obra de Dios para nosotros. Pero la obra de Dios para nosotros
en sí, tampoco salva a nadie. ¿Entienden lo que estoy diciendo?
Aun así se requiere de algo más. Se requiere de algo más. La sangre
de Cristo Jesús, preciosa. que quita el pecado, la sangre
de Cristo no es suficiente, oigan, lo digo con mucho cuidado, no
es suficiente para hacernos a nosotros aptos para participar de la herencia
en los santos, en luz. Es decir, no, lo que quiero decir
es esto, no aparte de la obra del Espíritu Santo. A eso me
refiero. La sangre del Señor Jesucristo
es suficiente para quitar el pecado, y lo ha quitado. Está
claro eso, ¿verdad? Pero no aparte de la obra del
Espíritu Santo, que es la obra de Dios en nosotros. La obra
de Dios, somos salvos. Es decir, si somos salvos, si
vamos a entrar en la gloria, en el cielo, es necesario la
obra del Espíritu Santo. Tan necesario como la obra de
Dios el Padre en la elección. Y tan necesario como la obra
del Señor Jesucristo. cuando él derramó su sangre y
estableció justicia, la obra del hijo. Tenemos que ser salvos
por la obra del Espíritu Santo, creando una nueva criatura. Esta es la experiencia de la
gracia. Es decir, nadie es salvo aparte
de la fe en Cristo. Tienen que oír quién es Cristo
para que puedan creer a Cristo, para que puedan creerle a Dios.
en Tito capítulo 3 la obra de Dios para nosotros
y la obra de Dios por nosotros en Tito capítulo 3 versículo
5 nos salvó No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración
y por la renovación en el Espíritu Santo. Somos salvos por la regeneración. La regeneración por el Espíritu
Santo. Es la experiencia de gracia que
nos da esperanza. ¿Cuál es tu esperanza? Dice una
persona, pues, Cristo murió por mí. Bueno, esto no, esto no es
lo que la Biblia dice que es tu esperanza. La Biblia no dice
eso. Es la experiencia de la gracia
que nos da esperanza a pecadores delante de Dios. El propósito
de Dios hizo que la salvación sea una cosa segura, es decir,
aseguró la salvación de sus escogidos. Pero eso no da esperanza. Ser
escogido no da esperanza. La muerte de Cristo en la cruz
es la base única de la esperanza del pecador. La muerte de Cristo
es la base única de la esperanza del pecador. Pero tampoco eso
da esperanza a ninguno. No es Cristo muriendo en la cruz
en nuestro lugar lo que nos da esperanza, sino que es Cristo
en vosotros la esperanza de gloria. ¿Entendieron lo que dije? Es
decir, una cosa, en otra manera de decirlo, es una cosa saberlo
aquí y otra cosa es experimentarlo aquí. Una cosa es, muchas personas
en la palabra de Dios dicen que creyeron. Cuando vieron los milagros,
ellos creyeron. Pero el Señor Jesucristo no se,
no se, como dice allá en Juan, no se fio de ellos porque él
sabía lo que estaba en el hombre. Es lo que dice en Juan 2, 25.
El Señor Jesucristo no se fio de ellos porque él conocía lo
que estaba en los hombres. Muchas personas pueden saber
cosas en la mente. Como dije en otro tiempo, Los
loros pueden repetir canciones enteras, pero no saben lo que
están diciendo. Y una persona puede leer la Biblia
y puede repetir la Biblia. Pero si Dios, el Espíritu Santo,
no da vida. ¿Se acuerdan de lo que dijo el
Señor Jesucristo a Nicodemo? Nicodemo era un maestro, un fariseo,
un maestro de los judíos. Es decir, él conocía la palabra
de Dios. Tenía de memoria. estoy seguro
de esto tenía de memoria mucho de los primeros cinco capítulos
la ley de Moisés así es como se jactaban los fariseos y él
era maestro más no tenía la vida y Nicodemo preguntaba al Señor
Jesucristo cómo puede hacerse eso el Señor Jesucristo dijo
si no naces de nuevo no puedes entrar no puedes ver el reino
de los cielos Es necesario que nazcas de lo alto. Nazcas por
el Espíritu Santo. Y Dios, el Espíritu Santo, es
soberano. Él da vida a quien Él quiere dar vida. Endurece
al que quiere endurecer. Entonces, Cristo formado en nosotros
por Dios, el Espíritu Santo, esta es la experiencia de gracia. Esto es lo que Dios dice que
es la esperanza. de gloria el nuevo nacimiento
o la regeneración somos hechos nuevas criaturas nuevas criaturas
estaba yo hablando con un hombre lo que es nacido de la carne,
carne es y va a seguir siendo carne y si eso es lo único que
tiene una persona este primer nacimiento aquí en este mundo
va a salir de este mundo para estar en la condenación por toda
la eternidad pero es el nuevo nacimiento,
la regeneración, la que nos hace nuevas criaturas en Cristo por
la cual nosotros somos hechos aptos para participar, somos
aptos para participar de la naturaleza divina. Vean lo que dice el segundo
Pedro. Segundo Pedro. En esta nueva criatura creado
en Cristo Jesús, no es cosa del hombre, no es de voluntad de
carne, de voluntad de sangre, ni voluntad de varón, sino que
es nacido de Dios. Nacido de Dios por la palabra
incorruptible, la palabra de Dios. Nacido por el Espíritu
Santo por la voluntad de Dios. Él de su voluntad nos hizo nacer. por la palabra de verdad nos
dice la palabra de Dios esa es la manera que Dios da vida a
su pueblo escuchando el evangelio y en este asunto el hombre es
completamente pasivo no hace nada está escuchando y ni eso
es del hombre porque Dios es el que lo trae a escuchar ni
eso es del hombre el propósito de las cosas ayudan bien esas
cosas de que vino aquella persona para escuchar eso es de Dios
todas las cosas dice allá en segundo de Pedro capítulo 1 como
a todas las versículos 3 como todas las cosas que pertenecen
a la vida y a la piedad nos han sido dadas cuantas cosas todas
las cosas por su divino poder mediante el conocimiento de aquel
que nos ha llamado por su gloria y excelencia. ¿Cómo es que vino
esto? Mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su
gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado, por
este evangelio, esta palabra nos ha dado a nosotros preciosas
y grandísimas promesas. Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre, que seamos llamados hijos de Dios. Preciosas, crees en
el Señor Jesucristo, tienes vida eterna. Es palabra fiel, palabra
fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Esa
es palabra fiel, para grandísimas promesas, para que por ellas,
por esas promesas, esas palabras preciosas y grandísimas, llegases
a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la
corrupción que hay en el mundo por causa de la consecuencia,
no significa que vienes a ser diosesitos, no está hablando
de eso, pero viene a decir que eres uno con Cristo. Participante
de la naturaleza divina es ser uno con Cristo. Estar unido a
Él. Él es Dios. Él es Dios. Y estar unido a Cristo es estar
unido a Dios. Participantes, partícipes de
la naturaleza divina. Dios, el Espíritu Santo, crea
en nosotros, su pueblo, una nueva vida, una nueva naturaleza. Y Dios da a los pecadores redimidos,
elegidos una naturaleza totalmente nueva, es decir, Cristo, Él forma
a Cristo en nosotros. Es Cristo en nosotros el que
obra las obras. Filipenses. Filipenses. Dice ya para el versículo 10,
para que aprobéis lo mejor a fin de que seáis sinceros e irrefrensibles
para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son
por medio de Jesucristo. ¿Quién es el que obra estos frutos?
Somos criatura, nueva criatura. Por gracia sois salvos por medio
de la fe. Y esto no de vosotros, pues es
don de Dios. No por obras para que nadie se
gloríe. Porque somos hechura suya, ese es el nuevo nacimiento,
creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Él preparó
de antemano que anduviésemos en ellas. Dice, por me de Jesucristo,
es decir, Él es el que obra en su pueblo estos frutos para gloria
y alabanza de Dios. Los que son frutos buenos dan
toda la honra y la gloria a Dios. Si algo ve a una persona en ti
y te alaba a ti, ya no es buen fruto, ya no es buen fruto. Pero cuando una persona ve y
da gracias a Dios, porque eso que veo, esa manera que te conduces,
no es del hombre natural, eso es supernatural. Eso no está
en la carne. Yo sé cómo se comporta la carne
porque así soy yo. Yo tengo ese mismo problema. Pero cuando yo
veo, yo reconozco, ahí está la gracia de Dios sobrando y doy
gracias a Dios. Tú lo hiciste. Eso da honra y
gloria a Dios. Eso alaba a Dios. Crea en nosotros
una nueva vida. Pone en nosotros un espíritu.
Un espíritu nuevo. Recuerden, Dios no pone el espíritu
santo en un espíritu muerto. Dios pone su espíritu en un nuevo. Él da un nuevo corazón, un nuevo
espíritu. Y nos dicen que no hay engaño.
Leímos ahí en Apocalipsis, no hay engaño. Es decir, ellos dicen
la verdad. Así como Dios habla la verdad,
ellos hablan la verdad también. Dicen sí a lo que Dios dice. No hay engaño en su boca. Y eso
es lo que nos hace aptos. Cristo en nosotros nos hace aptos
para participar de la herencia. Y somos herederos y correderos
con Cristo Jesús. Es lo que nos dice Colosenses
1, 12. Con gozo, dando gracias al Padre
que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos
en luz. Este nuevo hombre, como dije, es Cristo en vosotros,
la esperanza de gloria. Cristo en el creyente, esta es
la santidad. Esta es la santidad sin la cual
nadie verá a Dios. Así de, puede tener una persona
una supuesta santidad, puede ser muy moral, pero la moralidad
nos salva. Debemos ser morales, debemos
ser morales, debemos ser honestos, debemos dar honra y gloria a
nuestro padre, debemos dar honra y gloria a Dios. Pero esta honradez
y esto no es lo que Dios busca. Dios busca a Cristo. Dios busca
a Cristo. Esta es la santidad sin la cual
nadie, es la santidad que tenemos que tener sin la cual nadie verá
al Señor. Seguir la paz con todos y la
santidad, dice Hebreos 12, 14, sin la cual nadie verá al Señor. Nos dice en Apocalipsis, 21,
27, que no entrará en el cielo ninguna cosa inmunda o que hace
abominación, hace mentira, sino que solamente los que están inscritos
en el Libro de Vida del Cordero. Así es que vemos la obra de Dios
para nosotros y la obra de Dios en nosotros. Se requiere de todas
estas operaciones. Recuerden, es un solo Dios y
una sola salvación. Pero se requiere de todas las
operaciones de la gracia de Dios trino para salvarnos a nosotros. La salvación es una sola cosa
y ninguna parte de ellas es más importante o menos importante
que la otra. No debemos nosotros decir, bueno,
esto es menos importante o más importante. Todo es vital. Todo es vital. Somos, en otras
palabras, si quitas la redención por el Señor Jesucristo, entonces
la elección pues no tiene sentido. La elección de Dios el Padre
viene a ser de ninguna importancia. Si quitas la redención, la elección
viene a ser de ninguna importancia. Y si quitas la regeneración por
el Espíritu Santo, entonces la redención que hizo Cristo en
la cruz tampoco es de ningún importancia. Somos salvos por
la obra que Dios hizo. Luego tenemos allá esto en Efesios
capítulo 1. En Efesios capítulo 1 tenemos
el apóstol Pablo alabando a Dios el Padre, Dios
el Hijo y Dios el Espíritu Santo en esta obra de redención y salvación
en esta obra de salvación que Dios ha hecho y dice en versículo
3 de Efesios 1 bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo que nos bendijo con toda bendición espiritual en
lugares celestiales en Cristo. ¿Dónde está la bendición? En
Cristo. Según nos escogió en Cristo antes
de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha
delante de él, en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
por medio de Jesucristo, no aparte, por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad, para la alabanza de la gloria
de su gracia, la gracia de Dios el Padre, con la cual nos hizo
aceptados en Cristo Jesús, aceptos en el amado. ¿En quién en Cristo
Jesús tenemos redención? Por su sangre, no aparte. El
perdón de pecados por su sangre, no aparte. Según las riquezas
de su gracia, favor no merecido de Dios el Hijo que él venga
y voluntariamente vaya a la cruz para dar su vida por su pueblo
que él amó. Que hizo sobreabundar la gracia
de Cristo, hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría
e inteligencia, Cristo dándonos a conocer el misterio de su voluntad
según su beneplácito. el cual se había propuesto en
sí mismo de reunir todas las cosas en Cristo en la dispensación
del cumplimiento de los tiempos cuando se acabe esta creación. Así de las que están en los cielos
como las que están en la tierra. En Cristo a sí mismo tuvimos
herencia. Habiendo sido predestinados conforme
al propósito de Dios el Padre, que hace todas las cosas según
el designio de su voluntad, a fin de que seamos para la alabanza
de su gloria. Nosotros lo que primeramente
esperamos en Cristo. Así es que para la alabanza de
la gloria de Cristo. En él, en Cristo, también vosotros
habiendo oído la palabra de verdad. Ven ahí la importancia de oír
la predicación de la palabra habiendo oído la palabra de verdad. No mentira. No mentira acerca
de hay muchos cristos falsos y creer en un cristo falso te
pierde tan pronto como Buda. Creer en un cristo falso te pierde. Pone tu esperanza en uno que
no es la roca. va a ser arrollado ese escondido,
ese escondido, ese refugio. En él también vosotros habiendo
oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación. ¿Oíste este evangelio, esta palabra?
Cristo Jesús y este crucificado, ¿lo oíste? Esta es la palabra
de mi salvación. ¿Ve? Lo oíste. Habiendo oído
la palabra de verdad y lo oiste como el evangelio como buenas
nuevas para ti buenas nuevas para ti de mi salvación y habiendo
creído en el no aparte de haber creído en el fuiste sellados
con el Espíritu Santo de la promesa el Espíritu Santo vino a morar
en ti ese es el sello Cristo en ti la esperanza de gloria
fuiste sellados con el Espíritu Santo de la promesa que es las
arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida
para el avance de su gloria. Si Cristo está en ti, entonces
tú eres heredero y vas a participar de esa resurrección con un cuerpo
glorificado como el del Señor Jesucristo. Esas, esas las arras. Cuando un hombre se va a comprometer
con una mujer, le da un anillo de compromiso. Y ese anillo de
compromiso significa, yo soy todo tuyo. Vas a esperar un momentito. Espérate un momentito, pero yo
soy tuyo. Y todo lo mío es tuyo. Me voy
a unir contigo en casamiento, tú y yo vamos a ser uno. Ahí
están las arras, es mi anillo que te estoy dando. Eso es lo
que significa el anillo de compromiso. Bueno, ese anillo de compromiso
al creyente es Cristo Jesús en ti. ese compromiso que Dios es
Cristo en ti, entonces estás seguro. Estás seguro. Hasta la
redención de la posesión adquirida. Dios ya lo hizo por nosotros. Ahora el Espíritu Santo lo hace
en nosotros. Está adquirido. Vamos a recibirlo. Ahora Eso
es la obra de Dios. Quiero que regresemos allá a
Isaías brevemente. Isaías 12. En aquel día. En aquel día cuando esto sea
verdad. Es el día de la gracia. Es el
día que Dios se manifiesta. Es el día que el Espíritu Santo
revela a Cristo en ti. ¿Se acuerdan? Saulo de Tarso,
él era un hombre religioso. Y su doctrina era muy ortodoxa.
Él creía en la elección. Él sabía que él era escogido.
Los judíos creían en ellos, en los escogidos. Él creía que Dios
es uno. La palabra de Dios les había
sido dada a los judíos. Él creía todos estos puntos de
la doctrina. Él creía en el Mesías. No creía
con la fe que Dios da, porque rechazó a Cristo. rechazó a Cristo,
quería arrasar, como no podía ponerle la mano a Cristo, quería
arrasar con todos los que confesaban que Cristo era el Mesías. Pero
en aquel día, en el día de su poder, cuando Dios el Espíritu
Santo convence, cuando Dios el Espíritu Santo da nueva vida,
y la evidencia de esa vida es fe en el Señor Jesucristo, cuando
Dios da ese día, cantaré dirás tú vas a decir tú vas a tú vas
a confesar mi canto es para Jehová mi alabanza es para Dios en aquel
día mientras no venga ese día vas a estar hablando de ti mismo
vas a estar hablando de tu voluntad vas a estar hablando de tus obras
vas a estar hablando de todas las cosas menos de la obra que
Dios hizo pero en aquel día cuando Cristo se ha formado en su pueblo
cuando La obra de Dios Trino sea consumado en una persona,
es decir, sea Dios el Padre te escogió, Cristo te redimió y
el Espíritu Santo te regeneró. En aquel día tú vas a decir,
yo voy a cantar a Jehová. ¿Se acuerdan lo que leímos ahí
en Apocalipsis? Cantaban un nuevo cántico, es un nuevo cántico
porque no se vuelve viejo. Y este cántico no lo puede aprender
una persona que no es de los redimidos. Y son 144.000, es
decir, un número exacto. Esos 144.000 no es un número
literal. Es un número específico que representa
un número que no puede ser nombrado, como las estrellas del cielo. Tú y yo no los podemos contar,
no significa que Dios no los tiene contados. Es decir, nadie
va a sorprender al Señor Jesucristo cuando entra allá a la gloria
y dice, yo no sabía que tú ibas a creer. La fe que tienen los
escogidos de Dios, Dios se los da. Así es que en aquel día,
tú vas a decir, mi canto es a Jehová, a Él sea la honra, a Él sea la
gloria. Yo estaba antes perdido, muerto,
vagando, tenía mis propios dioses falsos. Yo estaba muerto en delitos
y pecados, no conocía a Dios, pero ahora Él se reveló a mí,
a ti. Pues aunque te enojaste contra
mí porque yo me aparté. Te enojaste contra mí porque
yo me aparté. Gracias sean dadas Dios no me
dejaste ahí. Yo me aparté, tu indignación
se apartó ¿Dónde? En Cristo Jesús. Tu indignación
se apartó y me has consolado ¿Dónde me has consolado? en este
mensaje del evangelio dile a mi pueblo que su tiempo es cumplido
que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados
paga entera completa por sus pecados y justicia me has apartado
tu indignación y me has consolado me has hablado al corazón he
aquí Dios es salvación mía Jehová es mi salvador. Dios es salvación
mía. Me aseguraré y no temeré. Eso
es el reposo, la confianza del creyente. Estás seguro en las
manos del Señor Jesucristo. ¿Puedes estar seguro? Sí. La palabra de Dios no tendrá
ya... Primero de Juan. Primero de Juan 5. Versículo 10. El que cree en
el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. ¿Quién es este testimonio
en sí mismo? Cristo en ti. La esperanza de
gloria. Tienes el testimonio. Tienes
el testimonio en ti mismo. El que no cree a Dios, ¿qué está
diciendo de Dios? No eres digno de confianza. Lo
que dices en tu palabra es mentiroso. Gran afrenta. Esa es la condenación. Le ha hecho mentiroso porque
no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su
hijo, el Señor Jesucristo. Y este es el testimonio que Dios
ha dado. Dios nos ha dado vida eterna
y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios,
no tiene la vida. Esa es la salvación, temer a
Cristo Jesús. Sigo leyendo allá en Isaías 12. Aquí Dios es salvación mía, me
aseguraré y no temeré porque mi fortaleza y mi canción es
Jehová. Dios, Dios Jehová, que ha sido
salvación para mí. Sacaréis con gozo las aguas de
las fuentes de salvación. Es la alegría y el gozo que tenemos
de ver. Ese es el tesoro. Recuerdan lo
que dice la palabra de Dios en Mateo. Esa persona cayó ese tesoro
en el campo por el gozo, fue y vendió todo lo que tenía para
comprar ese campo. Cristo Jesús es el tesoro. Sacraréis
con gozo las fuentes de la salvación. Toda la redención, la santificación,
la justificación, las fuentes de la salvación. Es decir, todas
estas cosas que comprenden la salvación traen gozo. No te da
gozo la elección de Dios. Es una fuente, ¿verdad? La fuente de la elección divina,
la redención en Cristo Jesús. la santificación por el Espíritu
Santo. Todas estas cosas dan gozo al
creyente. Y diréis en aquel día, tú dirás
cuando tú, cuando tú cantes esto de Dios, cuando tú estés cantando
este canto, tú vas a también cantar y vas a decirle a otros. Diréis en aquel día, canta Jehová,
canta Jehová, aclama su nombre. La león reglore a él. Celebren los pueblos sus obras,
recordar que su nombre es engrandecido. Cantar salmos a Jehová. ¿Sabes qué estamos haciendo cuando
cantamos salmos a Jehová? Cuando estamos adorando, estamos
repitiendo al oído de Dios lo que Dios primero dijo de sí mismo.
Eso es adorar a Dios, alabar a Dios. decirle a Dios en su
oído lo que él dijo primero de sí mismo. Es decir, no tenemos
derecho de decir algo de Dios que Dios no ha dicho primero
en su palabra. Pero si Dios nos ha dicho esto de sí mismo, eso
es lo que cantamos, eso es lo que nos regocijamos. Cualquier canto que no repita
lo que está diciendo la palabra de Dios, no debemos cantar, por
bonito que sea la melodía. Por bonito que sea la melodía,
no estamos alabando a Dios, estamos en la carne. ¿Cuántas canciones
conoces de ese tipo? Que suenan muy bonito al oído,
que nos emocionan. Hay canciones de rock que me
emocionan. Cumbias, muy buenas cumbias.
Otras que no son buenas. Pero a lo que voy es esto, tú
puedes ser emocionado La sinfonía, la música sinfónica, cómo te
emociona, ¿verdad? Los cantos, las óperas. No es que yo sepa
italiano, pero las que he conocido poco son muy emotivas. Pero aquí está hablando de Hacer
célebre a los pueblos sus obras, recordarse sus nombres engrandecidos,
cantar salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas. La
salvación por Cristo Jesús, sea sabido esto por toda la tierra. Lleva el evangelio a todos, para
sea sabido por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora
de Sion, porque grande es en medio de ti. Cristo Jesús, el
Santo de Israel. Regocíjate porque grande es el
Señor Jesucristo. El Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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