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Cody Groover

El cantico de Ana

1 Samuel 2:1-10
Cody Groover June, 26 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover June, 26 2016

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hermanos hermanos pido que abran
sus biblias conmigo en esta tarde el libro de primera de samuel al principio al comenzar el servicio
leí el capítulo 1 el capítulo 1 de primera de samuel y no lo
vamos a volver a leer pero quiero recordarles lo que ya leímos había un hombre un hombre piadoso
que se llamaba Elcana y este hombre tenía dos mujeres una
se llamaba Ana y la otra se llamaba Penina y Ana era estéril y Penina
tenía hijos cada año Dios requiría de cada varón todo varón en Israel
tenía que subir a Jerusalén Tres veces al año en una de estas
fiestas solemnes. Todo varón tenía que presentarse
delante de Jehová con ofrenda. Se requería de los varones, no
de las mujeres. Todo varón en Israel. Y cada
vez que el cana subía a ofrecer sacrificio, y se quedaba el cana,
perdón, el cana subía para ofrecer sacrificio, Y se quedaba a Ana
y ahí estaba Penina. Penina le daba, como decimos
hoy día, le daba lata. Penina se burlaba y atormentaba
a Ana porque Ana era estéril. Dios no le había dado hijos.
Y Penina la atormentaba. Y Ana estaba en gran angustia.
De tanta angustia que no comía, no dormía Ana. Por fin, cuando
el Cana subió a Jerusalén, entonces Ana decidió subir con él para
que Penina no le estuviera atormentando. Y cuando Ana subió a Jerusalén,
ella estaba orando en amargura, en dolor y en amargura porque
Dios no le había dado hijos. Ella estaba orando. pidiendo
al Señor, derramando su corazón delante del Señor, pidiendo por
un hijo. Y el sacerdote Elí la vio a ella,
y como no estaba hablando, sino simplemente se estaba moviendo
su voz, Elí pensó que estaba ebria. Y le dijo, ya digiere
tu vino, mujer. Y ella dijo, yo no, no estoy
ebria. No tengas a tu sierva como una mujer impía. Yo estoy
derramando mi corazón delante de Dios. Y le dijo a Eli, bueno, tu petición
te sea concedida. Y ella regresó entonces allá
a su tierra en Ramá y Dios le concedió la petición de su corazón.
Ella tuvo un hijo y llamó su nombre Samuel. Samuel. Pero ella cuando hizo este voto
a Jehová, ella dijo, si tú me das un hijo, si tú me das un
hijo varón, yo lo voy a dedicar a Jehová. No va a pasar navaja
por su cabeza. Ese era el voto del Nazariato.
Y el voto del Nazariato se podía hacer por un tiempo, es decir,
se podía hacer un voto del Nazariato por una semana, un mes, o por
toda la vida. Y en este tiempo, mientras tenía
el voto de Nazariato, ¿se acuerdan de Sansón? Tenía este voto de
Nazariato. No podían tomar vino y no se
podía cortar el cabello. Este fue el voto que hizo Ana
de Samuel. Bueno, cuando después de que lo destetó. Ella no iba a llevar un bebé
allá a dárselo a Elí, el sacerdote, para que Elí fuera niñera o cuidara
de Samuel. Ella crió a su hijo Samuel y
nos dice, según entiendo, habían tres tiempos, por decir así,
de destete. Uno cuando era destetado del
pecho de su mamá, los dos o tres años, algo así. Otro cuando era
destetado de su nodriza, de su cuidadora, como un niño a los
siete años. Y el otro cuando era destetado de sus niñeces,
o ya era considerado un adolescente, como a los doce años. Y esto
entonces, cuando Ana entonces llevó a Samuel, era un niño pequeño,
Era como de, no sé, 10, 12 años o algo así. Y ella llevó a Samuel
y lo presentó a Elí y lo dejó allá para servir a Dios en la casa
de Dios. Ustedes saben que Samuel fue
profeta de Dios. Samuel fue profeta de Dios. Pero
está hablando de su niñez, de su nacimiento. Y Ana, su mamá,
lo dejó allá. Y Ana, Dios la había bendecido
a ella, había abierto su vientre de Ana y ella había tenido otros
hijos. Mientras tanto, la tradición
se dice que Penina, que había tenido hijos, dejó de dar hijos
y perdió los que había tenido. Bueno, aquí en Samuel, 1 Samuel
capítulo 2, Primer Samuel capítulo dos. Tenemos lo que está titulado
el cántico de Ana. Nos dice allá que adoró ahí a
Jehová. La oración es adoración a Dios. ¿Saben qué es la adoración a
Dios? Es repetir a los oídos de Dios
lo que Dios primero dijo de sí mismo. Lo que Dios dijo de sí
mismo se lo repetimos a Él. Eso es orar correctamente. No
podemos decirle a Dios que va a ser Él. Podemos repetir lo
que Él dijo que va a ser. Estamos adorando a Dios y ella
era una mujer enseñada por Dios. Cada creyente en esta tarde ha
sido enseñado por Dios. Cada creyente ha sido enseñado
por Dios y puede decir lo mismo que dijo Ana en este canto. Esas son palabras que nosotros
decimos, nosotros adoramos a Dios o nosotros adoramos y dijo ella
Ana dice y Ana adoró a Jehová y oró a Dios y esta era la oración
de Ana y es la oración de cada creyente pero noten que dice
y Ana oró y dijo mi corazón Mi corazón se regocija en Jehová. ¿Se acuerdan lo que dijo el apóstol
Pablo? Nosotros somos el pueblo de Dios, la circuncisión. Adoramos
a Dios en espíritu, nos gloriamos en Cristo Jesús. Es lo que está
diciendo Ana. Mi corazón se regocija en Jehová. Mi corazón se regocija en Jehová.
Mi corazón en esta tarde se regocija en Jehová. ¿Y el tuyo? ¿Quién
es el regocijo de tu corazón? ¿Este mundo? ¿Tu trabajo? ¿Tus
hijos? Ana no dijo, mi corazón se regocija
en mi marido. Ana no dijo, mi corazón se regocija
en mi hijo Samuel. Aunque seguramente tenía gozo
y contentamiento en él, pero su gozo está en Cristo Jesús,
Jehová, Dios manifestado en la carne. Claro, en ese tiempo no
había sido manifestado en la carne. Pero es el mismo Dios,
el Señor Jesucristo. Nuestra esperanza es el mismo
de ayer, hoy y para siempre. La fe de Ana es la misma fe que
tú tienes en esta tarde. A ti se te ha dado más luz para
saber que la revelación o la manifestación o el cumplimiento
de esa promesa es Jesucristo. Mi corazón se regocija en Jehová. No en mi esposo, no en mi hijo,
no en mi felicidad. Estoy tan contento de que Dios
me habilitó para dar hijos. No estoy ni siquiera contento
en esto o la satisfacción que tengo, sino únicamente en el
Señor Jesucristo. Todas las demás cosas pueden
irse. Pero no puede irse Cristo Jesús.
Él es mi vida. El Señor Jesús es la fuente de
la gracia. Por eso se regocija mi corazón
en Jehová, porque Él es la fuente de la gracia y Él es el dador
de todo lo que tengo. En Santiago capítulo uno, en
Santiago capítulo uno, todo lo que nosotros tenemos lo recibimos
de Dios. Toda buena dádiva. ¿Saben de qué está hablando?
Está hablando del Espíritu Santo, está hablando del Señor Jesucristo,
está hablando de Dios. Tú eres creyente en Cristo Jesús,
Cristo está en ti. El Espíritu de Dios está en ti.
Toda buena dadividad y todo don perfecto desciende de lo alto. Del Padre de las luces en el
cual no hay ninguna mudanza ni sombra de variación. Y esta es
esta buena edad de él, de su voluntad. Pero en esto, ¿dónde está el
libre albedrío del hombre allá? No lo encuentras. Dios de su
voluntad te hizo nacer. Tú no decidiste nacer cuando
veniste a este mundo. Tú no decidiste, creo que voy
a nacer, creo que voy a nacer en el año 1959, creo que voy
a decidir que voy a nacer el 18 de enero. Nadie me va a decir
feliz cumpleaños. No decidí que yo iba a nacer
ese día y tú no decidiste que ibas a nacer ese día donde tú
naciste. Pero ahí estás acá. Voluntad
de quién? Voluntad de Dios. Y eso es en
lo carnal y en lo espiritual más. Él de su voluntad nos hizo
nacer por la palabra de verdad para que seamos primicias de
sus criaturas. El hombre le gusta jactarse de
su voluntad, de su decisión, de su libre albedrío. Pero el
albedrío del hombre o la voluntad del hombre está atada a su naturaleza
perversa. Y todo lo que quiere el hombre
hacer es decirle no a Dios. Y si Dios te da lo que tú quieres,
tú vas a decirle no a Dios. Pero él de su voluntad nos hizo
nacer. Como dije, si tienes ojos para
ver, Dios te los dio, ¿verdad? Y si hay luz en el cuarto, cuando
tú abras los ojos, no decides que vas a ver, ves. Y una persona
no decide creer en el Señor Jesucristo, cree porque no tiene otra opción.
Dios se lo reveló. Es revelación. Ahora, no hay
una decisión en ello. hay una destinada, hay una opción,
una decisión del hombre perverso de rechazar lo que está claramente
enfrente de sus ojos. Eso sí es una decisión del hombre
de no creer, el que rehúsa creer. ¿Por qué dice rehúsa? Porque
está tan claro como la nariz en tu cara. y lo está ya ahí
la evidencia pero el hombre dice no lo creo eso es una lo único
que puede decidir el hombre es no creer ¿entienden lo que estoy
diciendo? el libro del bedrío es una mentira
el libro del bedrío es una mentira de satanás y quiere darle la
gloria al hombre para elevar sobre la gloria de Dios no, Ana
no dijo esto ella dijo Mi corazón se regocija en Jehová. Se regocija. Mi poder se exalta
en Jehová. Mi poder se exalta en Jehová. Ella le fue dado poder para concebir. Le fue dado poder para concebir.
No tenía ella poder. Dios le dio el poder a ella. Puede ir con todos los médicos
que quiera, pero no es eso. Aún el tener hoy hijos aquí en
la tierra de hombres carnales, tú no decides que vas a tener
un hijo. Tú no decides que vas a tener
un hijo. ¿Cuántas parejas están casadas y tratan y tratan y tratan
y nunca tienen hijos? ¿Por qué? Dios cerró. ¿Y quién va a abrir? Puede ir
con todos los médicos. Dios cerró. Tú no decides, otros
que ni quieren y ahí tienen. ¿Quién lo decidió? Dios. Mi poder, el poder que tengo
y la gracia de Dios que nos es dada, nos es dada para poder
creer, nosotros no tenemos esa habilidad. A los que le recibieron,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. los que son engendrados
no de carne, no de sangre, no de voluntad de varón, sino de
Dios. En versículo 13 de capítulo 2,
yo lo estoy leyendo. Por gracias sois salvos, es 2.8. Por gracias sois salvos por medio
de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras
para que nadie se gloríe, porque somos hechuras suyas, creados
en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Él preparó de antemano
que anduviésemos en ellas. La vida espiritual, en Cristo
Jesús. La vida espiritual es por Cristo
Jesús. Ya cité a Juan capítulo 1, 12
y 13. En el mundo estaba y el mundo
por él fue hecho y el mundo no le conoció. A lo suyo vino y
lo suyo no la recibieron. Mas a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. Los que, no por voluntad de hombre,
no por voluntad de varón, no de sangre, sino de Dios. Ahora, me alegro en tu salvación dice,
mi boca se enseñó, mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová,
mi boca se ensanchó sobre mis enemigos por cuanto me alegré
en tu salvación. Nos alegramos en la salvación
que Dios ha hecho. La salvación es de Jehová. Desde
el principio hasta el fin. Él es el autor. Me alegré en tu salvación. Cuando
dice mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, es probable que
está hablando de Penina. Penina que se burlaba de ella.
Pero tiene un sentido espiritual. Si comparamos el versículo 10,
delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, y sobre ellos
tornará desde los cielos. Jehová juzgará los confines de
la tierra y dará poder a su rey, y exaltará el poderío de su unido. ¿Quiénes son nuestros enemigos?
¿Y cuáles son los enemigos a los que Dios nos ha dado poder? es decir, nos ensanchó nuestra
boca sobre nuestros enemigos. Por naturaleza, por naturaleza
nosotros nos vendimos al pecado, somos esclavos del pecado. Estamos
bajo la maldición de la ley. Satanás es el yugo, es el opresor,
el acusador, el enemigo de nuestras almas. Y cuando Cristo nos da
poder para creer, cuando Dios nos da poder para creer, confiar
en el Señor Jesucristo de tal manera que somos nacidos por
el poder de Dios, se abre nuestra boca sobre nuestros enemigos. Sobre Satanás. El último de estos enemigos,
quiero que vean aquí cómo se va a abrir nuestra boca en ese
día. en Primera Corintios. Tenemos un enemigo que a todos
nos va a alcanzar. Es esta muerte física. Pero Cristo nos ha librado de
la muerte. Y aún vamos a abrir nuestras
bocas sobre la muerte, sobre el sepulcro. Porque estos cuerpos
van a ser puertos en la tierra, pero allá en 1 Corintios capítulo
15. 1 Corintios 15. Dice versículo 25 porque es preciso
que el reine el Señor Jesucristo reine hasta que haya puesto a
todos sus enemigos por debajo de sus pies. Todos sus enemigos. Y el postero enemigo que será
destruido es la muerte. Ahora, brinquen. Y el postero
enemigo será la muerte. Brinquen hasta la última parte
de 1 Corintios 15. Versículo 54. Bueno, versículo
53. Porque es necesario que esto
corruptible se vista de incorrupción. Y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto se corruptible,
se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido
de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está
escrita, sorbidas en la muerte en victoria. ¿Dónde está o muerte
tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro tu victoria? ¿Ves allá la boca del creyente
ensanchada sobre sus enemigos? ¿Dónde está tu victoria? En Cristo
Jesús soy más que victorioso. más que vencedor ya que el aguijón de la muerte
es el pecado y el poder del pecado la ley más gracias sean dadas
a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo
bueno regresamos allá Samuel estamos viendo el canto de cada
creyente que ha sido regenerado cada corazón que ha sido regenerado
a quien Dios le ha dado poder. No hay santo como Jehová. Esto
es, cada creyente verdadero ha sido enseñado que no hay otro
Dios. No hay otro, no hay santo como
Jehová. Hay otros dioses, dioses falsos,
dioses que no son únicos y es lo que significa la palabra santo,
único, separado, no hay otro. Santo, santo, santo. El principal atributo de Dios
es su santidad. Todos los demás atributos de
Dios están, por decir así, bañados en este atributo de santidad.
Así es que si hablas del amor de Dios, es el amor santo de
Dios. Si hablas de la ira de Dios,
es la ira santa de Dios. No hay otro Dios, no hay otro.
Dios es santo, esencialmente santo, originalmente santo, perfectamente
santo e inmutablemente santo. No así los dioses falsos. No
así los dioses falsos. Ellos cambian. Porque no son
dioses. Alguien que cambia no es Dios. Este es un atributo de Dios.
Yo, Jehová, no cambio. Gracias sean dadas a Dios. Por
eso, vosotros, hijos de Jacob, no sois consumidos. Él no cambia. No hay ninguno fuera de ti santo,
recto y justo. No hay ninguno fuera de ti. No hay refugio como nuestro,
como el Dios nuestro. Nuestro Señor Jesucristo es el
refugio, es la roca. La palabra de Dios nos dice en
Isaías capítulo 28, versículo 16, por tanto, geobanos, el Señor
dice así, Aquí yo he puesto en Sion por fundamento una piedra,
piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que creyere
no se apresure, no se apresure. No hay refugio como nuestro Dios. Él es la roca. Él es nuestro
refugio, nuestra salvación para guardarnos. para albergarnos,
para sostenernos, para sostenernos en todas nuestras debilidades. Solamente, dice Salmista, solamente,
Él solamente es mi roca y mi salvación, el Señor Jesucristo,
Él solamente. Es mi refugio, no resbalaré. Si tu confianza está en Cristo
Jesús, si tú estás puesto sobre la roca, Cristo Jesús, No puedes
perecer. No puedes perecer. Si tu confianza
está en ti mismo, vas a perecer. Está muy claro esto, ¿verdad? Confianza únicamente en el Señor
Jesucristo. No hay ninguno fuera de ti. Dice
versículo 3, no multipliquéis palabras de grandeza, no hables
palabras de altanería. No me vengas con palabras jactanciosas
que salen de la boca de los hombres. No multipliquéis palabras de
grandeza y altarería. Cesen las palabras arrogantes
de vuestra boca, porque el Dios de todo saber es Jehová y a él
toca pesar las acciones. Dios es santo. Dios es justo. No multipliques palabras de grandeza. ¿Qué nos está diciendo aquí?
No tenemos razón de qué quejarnos. La condición en la que estamos,
no tenemos razón de qué quejarnos. No tenemos razón de quejarnos
si somos estériles. No tenemos lugar para presumir
si somos fructíferos. No tenemos razón de presumir.
El apóstol Pablo dice en 1 Corintios capítulo 4, versículo 7, porque
¿quién te distingue? ¿Quién te distingue? ¿O qué tienes
que no hayas recibido? ¿Qué tienes? ¿Tienes fe? ¿Tienes amor? ¿Tienes gozo? ¿O no lo tienes? ¿Qué tienes
que no hayas recibido? ¿Y si lo recibiste? Toda buena
edad y todo bondón perfecto desciende de lo alto. Si lo recibiste,
¿por qué te jactas o por qué te glorías como si no lo hubieras
recibido? Cierra entonces la boca, no hables
de grandeza y altanería. Cuando hablas, cuando una persona
habla de lo que yo hice, de lo que yo hice, te está hablando
una persona que no ha sido enseñada por Dios. Se delatan ellos mismos. Cuando
una persona empieza a hablar de lo que se están dando gloria
a sí mismo, se están delatando. Porque Dios ha enseñado a su
pueblo que yo soy lo que soy por la gracia de Dios. Juan dijo esto, no puede el hombre
recibir nada que no le sea dado del cielo. Todo lo que tenemos
y todo lo que somos se lo debemos a Dios. Y no tenemos por qué
jactarnos o no tenemos por qué quejarnos. A Dios le toca pesar,
dice aquí. Cesen las palabras arrogantes
de vuestra boca, porque Dios de todo saber es Jehová. Él sabe
todas las cosas. Y a Él le toca pesar las acciones. Él va a pesar. Él pesa los pensamientos. Él pesa las acciones. Él sabe las motivaciones que
tiene una persona. Hace una persona esto y lo otro,
pero sus pensamientos son... Él sabe lo que está pensando. ¿Se acuerdan? Estaban viniendo
las personas. Personas vinieron y le dijeron,
Maestro, sabemos que tú no haces acepción de personas. Eso está
en Mateo capítulo 21. Tú no haces acepción de personas. Dinos, ¿es lícito dar tributo a César? ¿Y saben qué dijo el Señor Jesucristo?
Hipócritas. ¿Por qué quieren tentarme? ¿Por
qué quieren tentarme? Parece que están alabando al
Señor y luego le quieren tender trampa. Ustedes saben lo que
él dijo, pues muéstrame una moneda. Y le mostraron una moneda y le
dijeron, ¿y esta imagen de quién es? Y este que está escrito acá,
¿de quién es? Y le dijeron de César. Y el Señor
Jesucristo le dijo, bueno, dale a César lo que es de César, y
dale a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron. El Señor pesa
las intenciones, las motivaciones, o lo que hacemos No es tanto
lo que, o sea, lo que hacemos es importante, pero más importante
del por qué se hace. Todo lo que no proceda, todo
lo que no es de fe, es pecado. Márcalo. Todo lo que no sea en
fe a Dios, en fe en el Señor Jesucristo, en amor a Dios, para
la honra y la gloria de Dios, es pecado. Es pecado. Él pesa. Así es que dice aquí, a él le
toca pesar las acciones, las intenciones. Él sabe que está
detrás de todo esto. Nosotros vemos y juzgamos con
los ojos. Él no juzga así. Él ve los corazones. Así es que
no tenemos de qué jactarnos. No tenemos que por qué elevar,
abrir la boca. Ahora dice versículo 4 y 5, los
arcos de los fuertes fueron quebrados. Y los débiles se ciñeron de poder.
Los saciados se alquilaron por pan. Y los hambrientos dejaron
de tener hambre. Hasta la estere le ha dado a
luz siete. Y la que tenía muchos hijos languidece. Está hablando
de sí mismo, ¿verdad? La que era estere tiene siete.
Y la que era fértil ahora languidece. Ana está hablando de la gracia
de Dios. La gracia de Dios a los humildes
y a los débiles. Dios da gracia a los humildes.
Ilustra cómo el Señor exalta a los humildes y resiste a los
soberbios. Seis cosas dice Aborrece, siete,
y el primero es el ojo altivo. Dice aquí, aquí está ilustrando,
Ana, lo que dice aquí, dice la gracia de Dios. hombres poderosos
que confían en su fuerza, en su habilidad, hombres poderosos
que confían en sus fuerzas, en sus armas, son rotos, son despedazados,
desmenuzados, mientras que Dios da fuerza a los que se tropiezan
en su propia debilidad. Los fuertes, Dios los quebranta. Los débiles, Dios los levanta. Aquellos que viven orgullosamente
en abundancia se ven obligados a trabajar por el pan y los que
eran hambrientos están llenos. Esto es gracia. Es gracia. Cuando a una persona Dios le
da vida es gracia. Ana era estéril. Y por la misericordia
de Dios había tenido varios hijos mientras que esta mujer penina,
esta mujer orgullosa, ella había, ella estaba secando. Dios dice esto en Germías capítulo
9, capítulo 9 versículo 23. Dijo así Jehová, no se alabe
el sabio en su sabiduría. Ni en su valentía se alabe el
valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas, mas alábese
en esto el que se hubiese de alabar, en entenderme y conocerme
que yo soy Jehová. Que hago misericordia, juicio
y justicia en la tierra porque estas cosas quiero, dice Jehová. Regocijate en esto. Dios te ha
dado conocer leal. No te regocijes, dijo el Señor
Jesucristo, que los demonios están sujetos a ti. Regocijate
que tu nombre está escrito. Dice allá en versículos 6 y 7,
Jehová mata y él da vida. Esto es lo que nos enseña Dios.
Jehová mata y él da vida. Él hace descender al cielo y
hace subir. Jehová empobrece y él enriquece,
abate y enaltece. Antes de que Dios dé vida a un
pecador, lo primero que tiene que hacer es matarlo. Dices,
¿cómo está eso? El hombre ya está muerto en delitos
y pecados. Sí, pero no lo sabe. Sí, pero no lo sabe. El hombre
está muerto en delitos y pecados, pero piensa que tiene con qué
presentarse delante de Dios. Y Dios tiene que mostrarle que
aún sus obras de justicia son delante del trapo de inmundicia. Somos pecadores de nacimiento,
somos pecadores por nacimiento, por naturaleza y por acción. Y nuestros pecados son pecados
de omisión, pecados de comisión y pecados de ignorancia. Y aún
nuestras justicias son trapo de inmundicia. La gracia de Dios es un regalo
a los necesitados. No es una cosa dada a los ricos,
a los que se creen que tienen algo delante de Dios. Él mata,
Él da vida. Él mata y Él da vida. El apóstol Pablo dijo esto, antes
que viniese la palabra de Dios a mí, yo creí que estaba yo vivo.
Antes de que viniera la ley, yo creí que estaba. Pero cuando
vino la ley, me mató. Me mató la ley. yo ni sabría
que era el pecado si la ley no dijera no codiciaras pero cuando
vino esa ley yo entendí que es espiritual entonces me mató y
cuando te ponen el polvo la ley es cuando Dios te muestra también
el Salvador Cristo Jesús nota versículo 8 dice él levanta del
polvo al pobre y del muladar exalta al menesteroso por hacerle
sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor porque de Jehová
son las columnas de la tierra y él afirmó sobre ellas el mundo. Dios nos ha trasladado del reino
de tinieblas al reino de su Hijo amado. En el mundo estamos sin
Cristo, alejados de la ciudadanía, ajenos a los pactos, sin esperanza
y sin Dios en el mundo. Es lo que dice Efesios capítulo
2, versículo 12, en aquel tiempo
estaba sin Cristo. Alguien dice, yo siempre he sido
creyente, siempre he sido creyente, demasiado tiempo. Demasiado tiempo. Toda mi vida
he sido creyente. demasiado tiempo. La palabra
de Dios dice aquí, en aquel tiempo estaba sin Cristo. En aquel tiempo
estaba sin Cristo. Alejados, era religioso, sí. Religioso, sí. Pero no conocía
a Cristo. Ajenos, alejados de la ciudadanía
de Israel, y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza
y sin Dios en el mundo. Y es la condición de todo hombre
por naturaleza. Pero ahora, pero ahora en Cristo
Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos
cercanos por la sangre de Cristo, por la sangre de Cristo. debido
a la obediencia del Señor Jesucristo, debido a su justicia, debido
a su rectitud, debido a su obediencia activa y pasiva. Nosotros que
antes estábamos sin Dios, alejados, ahora somos príncipes. ¿Crees
en el Señor Jesucristo? Te ha hecho príncipe y sacerdote
para Dios, para ofrecer alabanzas a Dios, gratitud de corazón a
Dios. Ese es el sacrificio aceptable
a Dios, la gratitud de un corazón. No te dice versículo no, él guarda
los pies de sus santos, él protege, él guarda los pies de sus santos. Gracias a Dios, él guarda mis
pies, él guarda mis pasos. Te tiene que guardar. Porque
las ovejas son animales tontos. Las ovejas siempre están puestas
para descarriarse, para irse por otro lado. Él es el que nos
tiene que traer, siguiéndolo a él. Si él nos deja por un momento,
vamos a caer. Él guarda los pies de sus santos
más a los impíos. Los impíos perecen en tinieblas
porque nadie será fuerte por su propia fuerza. Los impíos
dicen que tienen fuerza, pero no son fuertes delante de Dios.
Van a perecer, como dice, en las tinieblas. Aquí está la condenación,
dijo el Señor Jesucristo. La luz vino al mundo. Está hablando
de sí mismo. Estás aquí oyendo el evangelio. La luz está alumbrando sobre
ti. ¿Qué luz? Cristo Jesús es Dios. Cristo Jesús es el camino, la
verdad y la vida. Esta es luz para que tú vengas
a Dios. Ven por medio de Cristo Jesús
y bienvenido al cielo. Aquí está la condenación. Viene
esta luz a los oídos de las personas y lo oyen, pero los hombres aman
más las tinieblas. Hablan más las tinieblas de su
superstición, de su tradición, de su religión, y no quieren
venir a Cristo Jesús. Y es por esto que dice aquí,
los impíos perecen en tinieblas. No es que no haya luz. Dios no
se ha dejado sin testigo, pero los hombres no quieren. Gracias sea dada a Dios que él
vence sobre la voluntad de su pueblo. Él guarda a sus santos,
sus ovejas, de tal manera que ninguno de los suyos perecerá.
No hay que tener temor de esto. Él no es un salvador frustrado.
El Señor Jesucristo nos está frotando las manos allá en el
cielo, esperando que... Derramé mi sangre por este hombre,
no sé si me va a aceptar o no me va a aceptar, no sé si va
a continuar o no va a continuar. El Señor Jesucristo dio esa parábola
de esa oveja perdida. ¿Y saben qué dice? Él va en busca
de la oveja que está perdida. En las 99 hay una que está perdida. Y cuando la encuentra, ¿qué hace?
Simplemente le da la vuelta y dice, bueno, ya te puse en el camino
a ver si llegas. No, ¿qué dice? Él la pone sobre sus hombros
y la lleva a casa. Y es lo que hace con cada uno
de los suyos. Ninguna se perderá. Dijo el Señor
Jesucristo en Juan capítulo seis. En Juan capítulo seis dice, y
esta es la voluntad del que me ha enviado. Versículo treinta y cinco voy
a leer desde ya. Juan seis treinta. Jesús les
dijo, yo soy el pan de vida, el que de a mí viene nunca tendrá
hambre y el que en mí cree no tendrá sed jamás. Mas os he dicho
que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre
me da, vendrá a mí. No es una tal vez. Todo lo que
el Padre me da, vendrá a mí. Y al que a mí viene, no le echo
fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre,
el que me envió, de que todo lo que me diere, no pierda yo
nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la
voluntad del que me ha enviado. Que todo aquel que vea al Hijo
y cree en Él, tenga vida eterna y yo le resucitaré en el día
postrero. El Señor Jesucristo dijo en Juan
capítulo 10, que sus ovejas, dice Juan 10, 27, mis ovejas
oyen mi voz. Yo las conozco y me siguen, y
yo les doy vida eterna. y no perecerán jamás, ni nadie
las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio es mayor
que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre. Nos dice aquí nuestro texto que
él juzgará a los impíos, él juzgará a los malvados. Él va a juzgar
a los compines de la tierra. Él va a juzgar a los malvados. Ninguno puede detener su mano. Él dará poder y fortaleza a su
rey. El Señor Jesucristo es el rey
de reyes y señor de señores. Le has dado potestad sobre toda
carne, dijo el Señor Jesucristo. Él es el rey victorioso, como
dice Salmo 24. Él es el rey Jehová de los ejércitos,
poderoso en batalla. Y Cristo vino a poner en libertad
a los cautivos. Dice nuestro texto, exaltará
el poder de su ungido, de Cristo. Él va a libertar a todos los
cautivos, ninguno de ellos se perderá. ¿Conoces tú este canto? ¿Conoces tú esta alabanza? Es la alabanza que está puesta
en el corazón de cada uno, que Dios ha tenido misericordia de
ellos. Antes yo no podía creer, estaba
yo muerto, estéril, no había vida, no había vida. Y Dios hizo un milagro y me dio
vida. Y ahora puedo creer, ahora puedo
venir, ahora puedo oír. Es por su gracia, por su gracia. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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