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Cody Groover

El pariente redentor

Ruth 1
Cody Groover June, 29 2016 Video & Audio
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Cody Groover June, 29 2016

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Pido que abran sus Biblias nuevamente
conmigo el libro de Ruth. Ruth es un pequeño libro con
cuatro capítulos, pero qué precioso es para nosotros
leer y aprender de nuestro Redentor, el Señor Jesucristo. Es la tarea de cada uno de nosotros. especialmente la mía, al pararme
aquí a predicar, si voy a predicar la palabra de Dios, tengo que
predicar Cristo Jesús. Y es la tarea de cada uno de
nosotros al leer la palabra de Dios, de buscar a Cristo Jesús. Si no vemos a Cristo Jesús en
las escrituras es porque todavía no se nos ha dado entendimiento
de ellas. Todas las escrituras hablan de
Cristo Jesús. Y es verdad, no vamos a agotar,
no vamos a agotar la palabra de Dios en nuestra vida. Siempre
estamos aprendiendo. Y aún cuando nosotros leamos
la Biblia, si pudiéramos leer la Biblia cien veces, Vamos a
seguir aprendiendo cada vez que la leamos. Porque lo que tenemos
que aprender es por revelación. Es por revelación del Espíritu
Santo. Y pedimos al Señor que Él ilumine. Que podamos nosotros ver nuevamente
a nuestro Señor Jesucristo. Y que nos muestre cosas nuevas
de Él. No nuevas en el sentido de que
son diferentes, sino que nuevamente. Que nos muestren nuevamente al
Señor Jesucristo. Que podamos verlo una vez más. En este libro de Ruth, muchas
veces se cita en las matrimonios, ¿verdad? Allá en Ruth capítulo
1, versículo 16, donde habla Ruth a Noemí hablando de de no
apartarse de ella. Muchas veces se repite eso o
se cita eso en las bodas. Pero esto es precioso eso, pero
no es el punto de este libro. Dios estaba operando en la vida
de Ruth porque Ruth era una de las ovejas del Señor Jesucristo. Y cuando el Señor Jesucristo
va a salvar a una de sus ovejas, vamos a ver aquí el pariente
redentor, nuestro Señor Jesucristo. Dios va a operar en ella el querer,
así como el hacer por su buena voluntad, por la buena voluntad
de Dios, por su gracia. Porque no había ninguna diferencia
entre Ruth y Orfa. Ninguna diferencia. entre Ruth
y Orfa. Ruth no era más noble. Ruth y
Orfa son cortadas de la misma, son del mismo barro. Así como
tú y yo, no hay diferencia. Pero cómo es que Ruth se aferró
a Noemí y no quería dejar a Noemí, quería seguir a Noemí. Es porque
Dios estaba obrando en ella. Dios estaba, todo esto proviene
de Dios, dice Corintios, 2 Corintios 5, 18. Toda la salvación proviene
de Dios. Él comienza esta obra y el que
la comienza la perfecciona hasta el día de Jesucristo. No deja
su obra a medias. Pero la llave para entender este
libro de Ruth es el pariente redentor. En este libro de Ruth
se menciona a Boz. Boz era el pariente, es el pariente
redentor. Y lo vemos una y otra vez mencionado
como tal pariente redentor. Si ustedes ven allá en Ruth capítulo
2, versículo 20. Y dijo Noemí a su nuera, sea
el bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la
benevolencia que tuvo para con los que han muerto, pues le dijo
Noemí, nuestro pariente es aquel varón y uno de los que puede
redimirnos. Bendito sea Dios, Él es nuestro
Redentor, es un pariente cercano y Él tiene poder para redimirnos. Está en sus manos. Si él quiere,
él puede redimirnos. Eso es lo que va a enseñar el
libro de Ruth. Y como dije, puedes leerlo una
y otra vez y cada vez va a salir más cosas. Bueno, también está
mencionado en Ruth 3 y en Ruth capítulo 4. ahora el pariente
redentor es uno que tiene el derecho de redimir vean lo que
dice brevemente allá en vamos a ver allá en Levítico Levítico
capítulo veinticinco Levítico capítulo veinticinco cuando un un hebreo por alguna razón por pobreza
o tenía que vender sus propiedades. Levítico veinticinco, versículo
veinticinco dice. Cuando tu hermano empobreciere
y vendiera algo de su posesión, entonces su pariente más próximo
vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. Y cuando
el hombre no tuviera rescatador y consiguiera lo suficiente para
el rescate, entonces contará los años desde que vendió y pagará
lo que quedara al varón a quien vendió y volverá a su posición.
El punto es que no podía perder ese patrimonio. Tenía que seguir
en esa familia. Tenía que seguir con ellos. Entonces, por eso tenía que ser
un pariente cercano. Tenía que ser un pariente cercano
el que pudiera, el que redimiera ese, ese terreno. Ahora, como
leímos en el capítulo uno, al comenzar el servicio, este hombre,
Elimelech, un varón de Belén, de Judá, hubo hambre en Belén
y él se fue a la tierra de Moab. Era una tierra maldita por Dios. Y él se apartó de Belén. Belén significa la casa de pan.
Y él se fue a la tierra de Moab llevando a sus dos hijos y a
su esposa. Nunca es buena idea dejar la
palabra de Dios para ir a un lugar donde puedes ganar más
dinero. ¿Oyeron lo que dije? Nunca es
buena idea dejar donde está la palabra de Dios para ir a un
lugar donde puedas ganar más dinero. Hay una cosa más importante
para nosotros y es nuestra comida espiritual, es nuestra comida
espiritual, estar bajo el sonido de la palabra de Dios. Ahora
digo yo si en la providencia de Dios una persona es movida
a ir a otro lugar donde puede ganar mejor vida y hay un lugar
ahí donde predican la palabra de Dios y eso es lo que hay que
averiguar primeramente. En lo que yo pienso, lo que yo
sé, es que hay que averiguar eso y estar cerciorado de eso
antes de que eso suceda. Porque una vez ya te muevas,
ya te fuiste a Moab. Una vez te muevas, ya te fuiste
a Moab. Y estás ahí donde no hay donde no hay, donde no está
la palabra de Dios. Bueno, en todo caso, gracias
sean dadas a Dios por la fidelidad de Dios, la fidelidad de Dios
a su propósito y la fidelidad de Dios a su pueblo. Que aún,
que aún, escuchen, ahí está, ahí vemos la imprudencia, la
rebelión mala decisión de de ir con Noemí, ir con sus dos
hijos allá a Moab, pero con todo eso malo que hizo, Dios estaba
encaminando esto para bueno. ¿Por qué? Porque iba a regresar
con Ruth. Iba a regresar con Ruth. ¿Cómo
va a oír Ruth? ¿Cómo va a venir Ruth allá a
Belén? Si Noemí va por encima de todos nuestros
planes y hace que salga bien del mal. Hace que salga bien
del mal. Elimelec murió allá en Moab y
sus dos hijos también. Habían casado con dos mujeres
moabitas, Orfa y Ruth. Y Noemí ahora era una mujer viuda
y desamparada porque sus dos hijos, que eran su ingreso, ellos
también habían muerto. Entonces, como leímos, ella dijo
a sus nueras que se vayan, que regresen a su tierra. Y Orfa
por fin besó a Noemí. Pero Ruth dijo, yo no te voy
a dejar. Yo voy a seguirte. Tu Dios va a ser mi Dios. Donde tú mueras, yo voy a morir.
Donde tú seas sepultada, yo voy a ser sepultado. Bueno, entonces,
Vemos ahora en nuestro pasaje, llegamos allá al capítulo uno,
versículo veintidós, cuando entran, estamos en Rut uno, veintidós,
cuando entraron, llegaron a Belén al comienzo de la siega de la
cebada. Ahora, podemos ver aquí una figura
de la caída, porque cuando Rut regresó, cuando, perdón, cuando
Noemí regresó a la tierra de Belén y la vieron las que la
habían visto salir ellas estaban asombradas asombradas es esta
Noemí es esta Noemí significa dulce es esta dulce la agradable
es esta dulce y ella dijo no me llames dulce llámame amarga
ya ves que Dios está o he puesto su mano contra mí. Dice allá,
ella responde, no me llames Noemí, versículo 20, llámame Mara, porque
en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Ahora estoy
amarga, tengo el corazón amargo, estoy en el polvo, estoy desamparada. Yo fui llena, yo tenía, Tenía
mi esposo, tenía mis hijos, tenía todo. Pero Jehová se ha vuelto,
me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí?
Ya que Jehová ha dado testimonio contra mí. Dios ha dado testimonio
y aquí estoy donde estoy. Ahora, ahí tenemos una figura
de la caída del hombre. ¿No es así? Tenemos una figura,
cuando Noemí ahora estaba vieja, ahora estaba ella toda gastada,
por decir así, vino a Belén, la gente estaba asombrada y diciendo,
no es esta Noemí, ¿cómo está esto? ¿De dónde caíste? ¿Cuánto ya ni siquiera te pareces? ¿Es esta la misma Noemí que dejó
Belén hace algunos años? ¿Salió próspera? Salió con su familia y ella dijo,
no me llames no a mí. No me llames agradable o dulce,
llámame amarga. Ella salió llena y regresó vacía. Ella salió rica y regresó pobre. Salió dulce y regresó amarga. Esta es una figura del hombre.
El hombre, Adán, nuestro padre. Adán, nuestro padre, era rico.
Adán, nuestro padre, cuando él fue creado, tenía todo. Dios
puso en sus manos todas las cosas. Lo puso rey sobre la creación. Pero cuando él se apartó, cuando
él se rebeló en contra de Dios, ahora vemos a Adán y al hombre
cuando Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su semejanza. Pero
cuando él se reveló, ahora él creó a hijos o él enendró a hijos
según la semejanza suya. Y ya no se parece nada a la creación
de Dios. Dios dice en Génesis capítulo
6, miró Dios y vio que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra. énesis capítulo 6 viola que la
maldad de los hombres era mucha en la tierra y que todo designio
no no 20 por ciento no 50 no 99 por ciento todo designio de
los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente
el mal la palabra de dios nos dicen romanos 8 que la mente
carnal es enemistad en contra de dios El hombre natural que no ha sido
engendrado por el Espíritu Santo es el que tiene la semejanza
del hombre. No puede tener pensamientos correctos
de Dios. ¿Oyeron? Por más sublime que
piense que son sus pensamientos, él no puede tener pensamientos
correctos de Dios. Porque la Palabra de Dios mismo
dice que la mente carnal es enemistad en contra de Dios. No se sujeta
a la Palabra de Dios y tampoco puede. No puede. No puede y no
quiere. Eso es lo que la Palabra de Dios
nos enseña acerca de la condición del hombre y es lo que nos enseña
acerca de la muerte espiritual, la depravación total del hombre. El pecado entró en el mundo por
un hombre y así el pecado a todos los hombres por cuanto todos
murieron, la muerte a todos por cuanto todos pecaron. Bueno,
qué diferencia, verdad, qué contraste de cómo está el hombre viniendo
de las manos de Dios y ahora como es ahora. El hombre no va
mejorando, el hombre se va de pique, se va empeorando cada
vez más. Y cuando tú conoces la naturaleza
del hombre, cuando conoces tu propia naturaleza, no te sorprende,
no estás sorprendido cuando ves en otros porque ya lo sabes,
ya lo conoces, está en ti, ¿verdad? Ya conoces la naturaleza del
hombre, ya sabes lo malo que es el hombre. Bueno, En capítulo
2 de Ruth, dice que tenía Noamí un pariente de su marido, hombre
rico de la familia de Limelec, el cual se llamaba Boz. Boz,
en esta historia, representa a nuestro Señor Jesucristo. Él
es el pariente, Él es el rico. Todas las cosas son de Él. Y Ruth, la de Moabita, dijo a
Nomi, te ruego que me dejes ir al campo y recogeré espigas en
pos de aquel a cuyos ojos haya gracia. Y ella le respondió,
ve, hija mía, esta era costumbre en la tierra de Israel que los
que eran pobres y desamparados, cuando se hacía la siega, no
podían es recoger todo. Tenía que pasar y si ya pasaron
y quedó algo, tenía que dejarlo. Eso que quedaba era para los
pobres y los pobres tenían que salir a recogerlo. Ellos tenían
que trabajar también, pero era su provisión, era la provisión
de Dios para ellos. Entonces vino, fue pues, dice,
llegando a Espigó en el campo en pos de los cegadores, y aconteció
que aquella parte del campo era de bosque. ¿Cómo dice la palabra, aconteció
qué? Como diríamos nosotros, qué suerte. Así hablan los hombres,
¿verdad? Qué suertuda, le tocó el campo
de bosque. No, no hay suerte. con Dios todo es a propósito
es a propósito es el propósito de Dios que ella iba a dar en
ese campo Dios mueve el corazón de su pueblo para venir vienen
personas entran al templo por primera vez nunca han oído la
palabra de Dios o tal vez sean religiosos y han oído pero llegan
y ellos están pensando otra cosa y de repente Dios les habla ¿Pero
por qué vinieron al primer lugar? Porque Dios los movió para venir.
Dios puso que ellos vengan. Llegó el cual era de la familia
del Himalaya. Y aquí que vos vino de Belén
y dijo a los cegadores, Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron,
Jehová te bendiga. Y vos dijo a su criado el mayordomo
de los cegadores, ¿Quién es esta joven? Él puso su ojo sobre ella. Vos puso su ojo sobre el rud. Y él, noten lo que dice. El criado
mayordomo de los segadores respondió y dijo, es la joven Moabita que
volvió con oí de los campos de Moab. Y ha dicho, te ruego que
me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por
la mañana hasta ahora sin descansar ni por un momento. Entonces, vos dijo a Ruth, oye,
hija mía, no vayas a espigar otro campo, ni pases de aquí,
y aquí estarás junto a mis criadas. Mira bien el campo que siguen,
y síguelas, porque yo he mandado a los criados que no te molesten.
Y cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe del agua que sacan
los criados. Dios dice a su pueblo, tú quédate
aquí. Tú quédate aquí. Este es el campo.
Todas las bendiciones que Dios tiene para ti están en Cristo
Jesús. El campo por el cual debes expirar
es aquí. La palabra de Dios. No te vayas
de acá. Hoy estás oyendo a Cristo Jesús. Él te dice no te vayas. No te vayas. No te vayas de acá.
Aquí está la salvación. Mira el campo y síguelas. porque
yo he mandado a los criados que no te molesten. Ella entonces,
bajando sus rostros, se inclinó a tierra y le dijo, ¿por qué
he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas siendo
yo extranjera? Y respondió voz, y le digo, he
sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte
de tu marido, y que dejando a tu padre y tu madre, la tierra donde
naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes, que va
a te recompense tu obra. y tu remuneración sea cumplida
de parte de Jehová, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a
refugiarte. Dios tiene misericordia de los
que vienen a él para refugiarse en Cristo Jesús. Y ahí dijo,
Señor mío, ay, yo gracias delante de tus ojos porque me has consolado,
porque has hablado al corazón de tu sierva. aunque no soy ni
como una de tus criadas. Y vos le dijo, a la hora de comer,
ven aquí, come pan, mojado tu bocado en el vinagre. Y ella
se sentó junto a los cegadores y le dijo, dio el potaje y comió
hasta que se sació y le sobró. Luego se levantó para espigar
y vos mandó a sus criados diciendo, que recoja también espigas entre
las gavías y no la avergoncéis. Y dejaréis también caer para
ella algo de los manojos. Y lo dejaréis para que lo recoja y no la reprendáis. Ruth fue allá a espigar en el
campo y Dios dirigió su camino para que vaya al campo de Boz. Boz se dio cuenta de ella. ¿Desde
cuándo tiene sus ojos puestos en su pueblo el Señor Jesucristo? Desde la eternidad. Él sabe dónde
está su pueblo. Su pueblo está esparcido por
todo el mundo. Está perdido. Es decir, ellos
están perdidos. Es decir, ellos no quieren venir
a Dios. Ellos no conocen a Dios. Ellos
se han descarreado. Esto no significa que el buen
pastor no sabe dónde están. ¿Oyeron lo que dije? Están perdidos
ellos en el mundo, pero Cristo sabe exactamente dónde están.
Él sabe dónde están. Él tiene su ojo puesto sobre
ellos desde la eternidad y no hay posibilidad alguna que alguno
de ellos se pierda. Boaz, Boaz se dio cuenta de Ruth. Tuvo compasión de ella. Y mientras
ella espigaba en el campo, él le dijo a los cegadores, tú déjale
manojos, deja que caigan a propósito. Deja que caigan. Qué precioso
es para nuestra alma saber que Dios ha estado cuidando de nosotros
aún en los días de nuestra rebelión. Aún en los días cuando no le
amábamos, aún en los días cuando no le conocíamos, el Señor Jesucristo
ha estado controlando y cuidando, preservándonos, preservándonos
hasta aquí, hasta que vengamos al punto de conocer al Señor
Jesucristo. Esto es manojos a propósito.
Es el cuidado, es el cuidado de Dios, de los suyos. Este campo en que estamos es
el campo de Dios. Este mundo es de nuestro Señor
Jesucristo. Él es el creador de todas las
cosas. Es suyo porque Él lo creó. Es suyo porque Dios el Padre
se lo dio. Y es suyo porque Él murió para
ser Señor así de los muertos como de los vivos. Nosotros vivimos
en este campo, respiramos su aire, comemos su comida. Todo
lo que Dios nos da es de él, es de él todas las cosas. Nuestro Señor Jesucristo en su
gracia y en su amor se ha fijado, se ha fijado de algunos. de la raza caída. Estos son su
pueblo, sus escogidos. Y antes que nosotros lo conozcamos
a él, él nos ha dado manojos de misericordia a propósito para
guardarnos. Ahora, cuando Ruth regresó a
su casa, cuando Ruth regresó a su casa, versículo 19, le dijo
su suegra, ¿Dónde has espigado hoy? Estaba sorprendido de que
le había tocado tanto. ¿Cómo es que tanto te tocó? ¿Y
dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido. Y contó ella a su suegra con
quién había trabajado. Y dijo, el nombre del varón con
quien hoy he trabajado es vos. Y dijo Noemí a su nuera, sea
él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la
benevolencia que tuvo con los que han muerto. Después le dijo
a Noemí, nuestro pariente es aquel varón y uno de los que
puede redimirnos. Cuando ella regresó con esta
cantidad de grano, esta cantidad de cebada, Ella estaba sorprendida
y ella reconoció y dijo, este es nuestro pariente redentor. Este es uno que puede redimirnos. Como dije, si uno vendía su terreno,
solamente el pariente cercano podía comprarlo. Ahora, Cristo
Jesús es este pariente redentor para su pueblo escogido. Recuerden,
nosotros nos vendimos a nosotros mismos a la esclavitud en nuestro
padre Adán. Es decir, cuando Adán lo hizo,
nosotros lo hicimos. Eso es lo que se llama representación.
En Adán todos mueren. Y cuando Adán desobedeció, nosotros
desobedecimos. Cuando Adán pecó, nosotros pecamos. Cuando Adán se vendió, nosotros
nos vendimos. Todos nosotros quedamos en la
ruina. ahora nuestro señor Jesucristo es nuestro hablando de su pueblo
es el pariente redentor de sus escogidos que son de la raza
caída de edad todos nosotros somos de la raza caída de edad
pero el señor Jesucristo es nuestro pariente cercano ¿Cómo? Dios Ahí está que Él es nuestro pariente
cercano. Un ángel no podía redimirnos.
Un ángel no podía ir a la cruz y morir. Y escuchen, Dios no
puede morir. Dios no puede morir. Pero el
Señor Jesucristo, el Dios hombre, Él pudo morir y Él también pudo
satisfacer a Dios. Sólo Dios puede satisfacer a
Dios. Nuestro Señor Jesucristo vino
a ser hombre el verbo fue hecho carne en el cumplimiento del
tiempo nos dice en el cumplimiento Dios envió a su hijo nacido de
mujer nacido bajo la ley para que nos redimiese esa es la palabra
nos redimiese nuestro pariente redentor nos redimiese de la
maldición de la ley ahora El pariente cercano tenía que tener
no solamente el poder, o tenía que ser pariente cercano, tenía
que tener la voluntad de hacerlo. Es decir, no podía ser forzado.
Tiene que tener la voluntad de hacer. Ahí lo vamos a ver en
un momento de un pariente cercano que no pudo. No quiso, no quiso hacerlo. Tenía que tener la voluntad de
hacerlo. ¿Y qué es lo que nos dice la
palabra de Dios acerca de nuestro Señor Jesucristo, nuestro Redentor? Cuando Él vino al mundo, Él dijo,
He aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Hacer tu voluntad. Es hacer la voluntad de Dios
el Padre, es lo que le agradó a Él. Redimir a su pueblo. Él vino voluntariamente a redimir. ¿Cuál es el precio de la redención?
Su sangre preciosa. Y él dijo, nadie me quita la
vida. Yo la pongo por mí mismo. Yo tengo poder para ponerla y
tengo poder para tomarla. Este mandamiento recibido de
mi padre. Él no solamente vino a ser hombre, es decir, nuestro
pariente cercano, él tuvo la voluntad de venir a este mundo
y Él es poderoso, o es decir, tiene la capacidad de hacerlo
porque Él es Dios y hombre. Él es Dios y hombre. Vean lo que dice el Segundo Timoteo. Segundo Timoteo capítulo 1. Según el Timoteo 1. Versículo 12 dice yo, por lo
cual asimismo padezco esto, pero no me avergüenzo porque yo sé
a quién he creído y estoy seguro que él es poderoso, es poderoso. Esta es la palabra que quiero
que veamos. Él tiene el poder. Él es poderoso. para guardar
mi depósito para aquel día. Él tiene el poder de hacerlo. En en San en San Judas San Judas
versículo veinticuatro. Dice y aquel que es poderoso,
poderoso, que tan poderoso él es Dios todopoderoso. Aquel que
es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha
delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios,
nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia,
y ahora y por todos los siglos. Amén. Él es poderoso por su obediencia
a la santa ley de Dios. Él vino a cumplir. Él dijo, yo
no vine a abrogar la ley, yo vine a cumplirla. Pero cuando
él lo cumplió, está hecho. Él es el fin de la ley para justicia
a todo aquel que cree. El creyente está reposando, descansando
en la obra perfecta del Señor Jesucristo, la obra consumada,
él cumplió la santa ley. La ley me maldijo a mí. No hay nada malo con la santa
ley de Dios, es buena, es justa, pero yo nunca he podido cumplirla,
no la puedo cumplir, no lo voy. Cristo me ha librado. Cristo
me ha librado de la maldición. Cristo me ha librado de la maldición
de esa ley que pronunciaba maldición sobre mi alma eterna. ¿Por qué?
Porque él fue hecho maldición por mí. Ahora, Vemos también en este pasaje
allá en Ruth, vemos en capítulo 3, versículo 20, perdón, de 2, dice,
y dijo Noemí a su suegra, sea el bendito de Jehová, pues, que
no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con
los que han muerto. Después le dijo Noemí, nuestro
pariente es aquel barrón, uno de los que pueden redimirnos.
Y a Ruth, la muevita, dijo, además de esto, me ha dicho, júntate
con mis criadas hasta que haya acabado toda la siega. Y Noemí
respondió a Ruth, su nuera, mejor es, hija mía, que salgas con
sus criadas y que no te encuentren en otro campo. No te vayan a
encontrar en otro campo. Estuvo, pues, junto con las criadas
de vos espigando hasta que se acabó la siega y la cebada, la
del trigo, y vivía con su suegra. Después le dijo su suegra, Noemí,
hija mía, no he de buscar hogar para ti para que te vaya bien.
No es vos nuestro pariente con cuyas criadas tú has estado.
He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas. Te levantarás, pues, y te ungirás,
y vistiendo tus vestidos irás a la era, mas no te darás a conocer
al varón hasta que él haya acabado de comer y beber. Y cuando él
se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás
sus pies, y te acostarás allí, y él te dirá lo que has de hacer. Y ella respondió, haré todo lo
que tú me mandes. Descendió, pues, de la era, e
hizo todo lo que su suegra le había mandado. Y cuando vos hubo
comido y bebido, su corazón estuvo contento, se retiró a dormir
a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente
y le descubrió los pies y se acostó. Y aconteció que la medianoche
se estremeció aquel hombre y se volvió. Y aquí una mujer estaba
acostada a sus pies. Vemos aquí en este pasaje que
ella se humilló Esta acción de aquí, de vos, ella debía ir a
vos y ponerse a los pies de vos. De ponerse a la disposición de
vos. Y es lo que, de estar sujeta
o sumisa a vos. Vemos la humildad y la aceptación
y la redención Vimos en versículo nueve dice, aconteció que aquella
medianoche estremeció aquel hombre, se volvió y aquí una mujer estaba
acostada a sus pies. Entonces él dijo, ¿Quién eres?
Y ella respondió, yo soy Ruth, tu sierva. Extiende el borde
de tu capa sobre tu sierva por cuanto eres pariente cercano.
Y él dijo, bendita seas tú de Jehová, hija mía, que has hecho
mejor tu postrera. bondad que la primera, no yendo
en busca de jóvenes, sean pobres o ricos. Ahora, pues, no temas,
hija mía, yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente
de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. Ella se puso en las
manos de Boz para que él haga la redención. Boz amaba a Ruth. Él ya la amaba
a Ruth. Así como también nosotros, el
Señor Jesucristo ha amado a su pueblo desde la eternidad. Pero no es manifiesto, es decir,
no es manifestado a su pueblo ese amor hasta que Dios hace
esta obra. Hasta que Dios hace esa obra.
Está mal, escuchen esto, está mal decirle a las personas, Dios
te ama. Dios te ama. ¿Por qué? Porque
puede que Dios no le ame. Y si tú no amas al Señor Jesucristo,
no debes pensar que Dios te ama a ti. ¿Oyeron eso? Si tú no amas al Señor Jesucristo,
no debes pensar que Dios, debes saber que la ira de Dios está
sobre ti. Mientras estás en esa condición
de rebelde, mientras estás en esa condición de no arrepentido,
que no crees en el Señor Jesucristo, lo que debes pensar, si Dios
viene por mí esta noche, voy a morir y ser separado eternamente.
Y Dios no mete al infierno a los que ama. ¿Oyeron eso? A los que
Dios ama, Él los salva. Y digo yo, bueno, Tú que eres
malo, lo reconoces, ¿no es así? Digo, ¿eres malo? Sí, yo soy
malo. Todos los hombres, por naturaleza, somos malos. No es
justo ni a uno lo dice la palabra de Dios. ¿De acuerdo? OK. Tú
siendo malo, ¿salvarías a los que tú amas si pudieras? Sí. Si pudieras, tú salvarías a todos
los que tú amas. Pero no puedes. ¿No es así? Te falta poder. Te falta inteligencia. Te falta sabiduría. Pero ninguna
de estas cosas es verdad con Dios. A los que Él ama, Él tiene
poder para salvarlos. Él tiene la sabiduría para salvarlos.
El Señor Jesucristo es la sabiduría de Dios. más por él estáis vosotros
en Cristo Jesús quien por Dios el Señor Jesucristo nos ha sido
hecho nosotros sabiduría, justificación, santificación, y redención para
que como está escrito el que se gloríe, gloríese, regocijese
en el Señor. Así es que está mal decir a las
personas Dios te ama. Yo puedo decir esto con todo
según la palabra de Dios que si tú amas al Señor Jesucristo
Si el amor de Dios ha sido aromático, tú amas el evangelio, amas, es
porque Dios te amó con amor eterno. Y es por eso que le amas. Nosotros
le amamos a Él, ¿qué dice? Porque Él nos amó primero. Esa
es la razón. Es la razón por la que nosotros
le amamos. Es porque Él nos amó primero.
Y es la única manera que sabes que fuiste escogido por Dios.
¿Crees? ¿Crees en el Señor Jesucristo?
Entonces sabes que fuiste escogido por Dios. Porque a nadie le está
tomando a Dios por sorpresa cuando llega allá al cielo y dice, bueno,
yo no sabía que ibas a estar acá. Él salva los suyos a propósito. Bueno, esa es la elección divina. Ahora, vos dice a ella, no temas,
hija mía, yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente
de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. Aunque ahora es cierto
que yo soy pariente cercano, con todo esto hay pariente más
cercano que yo. Oh, aquí hay otro pariente cercano. Hay un pariente cercano, dice,
con todo esto hay pariente más cercano que yo. Él tiene, él
tiene que ser satisfecho primero. Bueno, veamos lo que dice la
Palabra de Dios. Pasa aquí la noche y cuando sea
de día, si Él te redimiere, bien, redímate. Mas si Él no quiere
redimir, yo te redimiré, vive Jehová, descansa pues hasta la
mañana. Y después que durmió a sus pies
hasta la mañana, se levantó antes de que los hombres pudieran reconocérselo
unos a los otros, porque él dijo, no sepa que vino mujer a la era.
Después le dijo, quítate el manto que traes sobre ti y tenlo. Teniéndolo ella, él midió seis
medidas de cebada y se las puso encima, y ella se fue a su ciudad.
Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ella le dijo, ¿qué
hay, hija mía? Y le contó a ella todo lo que
el varón le había acontecido. Y dijo, estas seis medidas de
cebada me dio diciéndome a fin de que no vayas a tu suegra con
las manos vacías. Entonces, Noemí dijo, espérate, espérate, hija mía,
hasta que sepas cómo se resuelve el asunto, porque aquel hombre
no descansará hasta que concluya el asunto hoy. reposa, descansa. Estás en las manos del Redentor,
descansa. Él no da reposo. Él no va a descansar
hasta que todos los suyos estén con Él en gloria. Él está descansando,
debemos entender eso. Él está reposando. Él está, Él
es Rey. Pero el Espíritu Santo está activo
buscando a sus ovejas y no va a parar hasta que encuentre a
todas sus ovejas, hasta que traiga a todas sus ovejas al conocimiento
del Señor Jesucristo. Es lo que está pasando en el
mundo. Espérate, espérate, descansa, reposa aquí. Bueno, ¿quién era
este pariente más cercano? Boz subió a la puerta y se sentó
allí, y aquí pasaba aquel preyente de quien Boz había hablado, y
le dijo, eh, fulano, ven acá, siéntate. Y él vino y se sentó. Entonces, él tomó diez varones
de los ancianos de la ciudad y dijo, sentaos aquí, y ellos
se sentaron. Luego dijo al pariente, Noemí,
que ha vuelto del campo de Moab, ven de una parte de las tierras
que tuvo nuestro hermano Elimelech. Y yo decidí hacértelo saber y
decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados
y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime.
Y si no quieres redimir, declaramelo para que yo sepa. Porque no hay
otro que redima sino tú y después de ti, y yo después de ti. Y él respondió, yo redimiré.
Yo lo redimo. Entonces replicó voz, y el mismo
día que compres las tierras de la mano de mí, debes tomar también
a Ruth, la muevita mujer del difunto, para que restaures el
nombre del muerto sobre su posesión. Y respondió el pariente, no puedo
redimir para mí, no puedo. No sea que dañe mi heredad, redime
tú usando de mi derecho, porque yo no podré redimir. ¿Saben quién
es ese primer? El que primero tiene que... Es
la ley. La ley de Dios. Tiene el primer
reclamo sobre nosotros. Tiene el primer reclamo. La ley
demanda obediencia. Y nosotros, ¿qué dice la ley? Maldito es todo aquel que no
continúa todas las cosas escritas en la ley para hacerlas. Así
es que la ley tiene reclamos sobre nosotros. Y dice aquí,
vos al pariente, redime. Y él dijo, voy a redimir. Pero
escuchen, él no pudo redimir porque dice, se va a manchar
mi heredad. Se va a manchar mi heredad. Y
la ley no nos puede redimir. La ley no nos puede redimir porque
nosotros no podemos cumplir. los hombres aquí en la tierra
dicen que usan la ley y que todo está conforme a la ley, pero
¿saben qué es lo que hacen? Todo está bien. Lo barren, lo
ponen debajo de la alfombra, tuercen la ley y dicen, todo
está bien. Dios no puede violar su ley cuando
él salva a un pecador. Dios tiene que salvar a su pueblo
en consistencia con su propia naturaleza, su santidad. Y la
ley de Dios no puede redimirnos. Lo único que la ley de Dios puede
hacer es maldecirnos. Dios no va a, ningún hombre será
salvo por las obras de la ley, ya que por las obras de la ley
es el conocimiento del pecado. Él dice, no puedo, redime tú.
Bueno, ¿qué es lo que hizo nuestro Señor Jesucristo? Él vino y Él
cumplió esa ley. Él cumplió esa ley y luego Él
fue y pagó la deuda que nosotros debíamos esa ley quebrantada. Y había ya desde hacía tiempo
esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato. que para la confirmación de cualquier
negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero.
Y esto servía de testimonio en Israel. Entonces el pariente
dijo a vos, tómalo tú, y se quitó el zapato. Y vos dijo a los ancianos
y todo el pueblo, vosotros sois testigos hoy. De aquí he adquirido
de la mano de Noemí todo lo que fue de Limelec y todo lo que
fue de Kelion y Malión. Y que también tomo por mi mujer
a Ruth la Moabita. Mujer de Malón para restaurar
el nombre del difunto sobre la verdad, para que el nombre de
muerto no se borre entre los hermanos de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy. Dios
nos ha restaurado a nosotros su pueblo. El Señor Jesucristo
nos ha restaurado. En Cristo Jesús, en realidad,
ganamos más de lo que perdimos en Adán. En Adán morimos. En Adán podíamos
morir y morimos. Pero en Cristo Jesús no podemos
morir. Tenemos vida eterna. Adán estaba
en un punto donde podía caer de la santidad. En Cristo Jesús
el pueblo es santo. Tan santo como el Señor Jesucristo. Ganamos más. Bueno, voy a terminar, ya se
acabó mi tiempo. Simplemente voy a decir esto.
Cuando vos tomó a Ruth, la tomó como su esposa. Se unió
a ella. El pariente redentor se unió
a ella. Vino a ser uno con ella. Y nosotros,
nuestro pariente redentor es uno con nosotros. Uno con nosotros. Nos ha dado su nombre. vos le
dio su nombre a Ruth y Ruth vino a tener el nombre de vos y todo
lo que vos tenía y nosotros en nuestro esposo el Señor Jesucristo
nosotros nos ha dado nombre somos esposos del Señor Jesucristo
y somos herederos y coherederos con el Señor Jesucristo herederos
de Dios coherederos con todas las cosas son tuyas en Cristo
Jesús todas las cosas Y esta pobre mujer que vino de una tierra
maldecida por Dios, Moab, vino a estar entre los entre las aulas
de la gracia de Dios. ¿Saben quién es Ruth? Es la abuela
del rey David. Ruth es la abuela del rey David,
de quien vino el Señor Jesucristo. Qué gracia, ¿verdad? la gracia
de nuestro Señor Jesucristo. Gracias a Dios por nuestro pariente
redentor. Que el Señor renda ya su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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