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Cody Groover

Abre sus ojos

2 Kings 6:8-23
Cody Groover April, 17 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 17 2016

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Pido que abran sus Biblias conmigo
en esta tarde al libro de Segunda de Reyes, capítulo 6, donde acabamos de oír la lectura
en este pasaje en Segunda de Reyes, en el capítulo 6, del
versículo 8 al 23. No lo voy a leer otra vez ahora,
pero si alguno no lo oyó, puede leerlo más adelante. Quiero resumirlo. El rey de Siria tenía guerra
contra Israel. Y él llamó a sus consejeros para
hacer guerra, para tomar consejo de cómo iban a hacer la guerra. Y toda vez que ellos hacían algún
consejo en un cuarto solos ellos. El rey de Israel siempre estaba
prevenido de lo que iba a hacer Siria. El rey de Siria. Así es que,
de tal manera que el rey de Siria llegó a pensar, hay un traicionero
en nuestra banda. Hay alguien que le está soplando
al rey de Siria nuestros planes. Hay alguien que le está diciendo
qué es lo que vamos a hacer. Y uno de sus criados le dijo,
no es así, señor, no es así. La causa por la cual ellos siempre
están un paso adelante de nosotros es porque hay un profeta. Eliseo
está en Israel y él siempre le dice, lo que tú estás planeando
aún en tu alcoba, aún en tu cuarto en secreto, él le dice qué es
lo que estás haciendo. Entonces el rey de Siria decidió
ir y atrapar a Eliseo mismo. Y envió allá sus carros, sus
carrozas, sus caballos, un gran ejército para sitiar la ciudad. Y esto lo hicieron de noche. En la mañana, entonces, cuando
se levantó el criado, el siervo de Liceo, y salió por la mañana
y vio todo este ejército que los estaban sitiando. Vean lo
que dice el versículo 15. Se levantó de mañana y salió
el que servía al varón de Dios. Y era aquí el ejército que tenía
sitiada la ciudad con gente de a caballo y carros. Entonces
su criado le dijo, ah, señor mío, ¿qué haremos? ¿Qué haremos? Imagínate, todos vienen por ti. Ahí se reunieron los enemigos
para ir contra ti, contra ti. Eliseo le dijo, no tengas miedo,
porque más son los que están con nosotros que los que están
con ellos. Y oró Eliseo y dijo, te ruego,
oh Jehová, que abra sus ojos para que vea. Y esto es lo que
quiero pedir en esta noche. Señor, abre los ojos para que
puedan ver. Abre nuestros ojos para que podamos
ver. Son más los que están con nosotros.
Es más el que está con nosotros que todos los que están contra
nosotros. Es lo mismo que le dijo Ezequiel. Ezequiel en Segunda Crónica,
si ustedes quieren volver allá en Segunda Crónica, capítulo
32. Ezequiel dijo esto cuando el
rey de Asiria, otra nación, estaba contra ellos. En Segunda Crónicas,
capítulo 32, versículo 7, dijo, esforzaos, esforzaos y animaos,
no temas, no temas, ni tengas miedo del rey de Asiria, ni de
toda la multitud que con él viene, porque más hay con nosotros que
con él. Con él está el brazo de carne,
más con nosotros está Jehová, nuestro Dios, para ayudarnos
y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en
las palabras de Zekías, rey de Judá. Más es Dios que está con
nosotros. ¿Qué nos dice el apóstol Pablo?
Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Si solamente
pudieran estar abiertos nuestros ojos a esta verdad. Si pudieran
estar abiertos nuestros ojos a esta verdad que el pueblo de
Dios tiene en la palabra de Dios para nuestro consuelo. Muchas veces somos como este
siervo, este criado del liceo y tenemos temor y temblamos y
decimos, ah, Señor mío, ¿qué haremos? ¿Qué voy a hacer yo?
¿Qué vamos a hacer nosotros? Nosotros podemos hacer y hacer
y hacer, pero es Dios quien salva. Y si Dios nos salva, nadie es
salvo. Cuando tú y yo, hombres y mujeres,
realmente conocemos las escrituras y conocemos el poder de Dios,
podemos descansar en el poder de Dios y el propósito de Dios
que está revelado en las escrituras. Entonces no hay temor, no hay
razón de temor, temor de lo que pueden hacernos los hombres.
No hay razón de temer lo que pueden hacer los hombres. Y la
razón por la cual nosotros erramos en este punto es que no conocemos
las Escrituras. No conocemos las escrituras o
no, no hemos, no nos ha abierto los ojos Dios acerca de ciertas
escrituras. Las escrituras nos fueron dado
para nuestro consuelo. Y todas las cosas que han sucedido,
no hay nada nuevo en el mundo. No hay nada nuevo en el mundo.
Las cosas que están sucediendo en nosotros les pasaron a nuestros
hermanos en Cristo Jesús en tiempos anteriores. el Señor Jesucristo
dijo a estos hombres que estaban diciendo alguna cosa estaban
hablando de la resurrección y le estaban preguntando de quién
sería la mujer cuando en la resurrección porque se había casado con siete
maridos después de que cada uno se había muerto y por cierto
ellos no creían en la resurrección eran los saduceos saduceos no
creían en la resurrección pero eran religiosos No hay evangelio
si no hay la resurrección de los muertos. Si Cristo no resucitó,
no hay evangelio. Pero bueno, el Señor Jesucristo
les contestó a ellos, de esta manera, ustedes erran. Es decir, les dijo el Señor Jesucristo,
erráis ignorando las escrituras, primeramente, y segundo, ignorando
el poder de Dios. Dios no está limitado de poder
para librarnos aún de las situaciones más difíciles en las que nos
encontramos. Ahí estaba Daniel en la fosa
del león. Parece imposible. Parece imposible. Ahí están estos hombres, Sadrach,
Misach y Nabédnego. Estaban siendo echados al horno
de fuego. Parece imposible. Pero Dios no
está limitado en su poder para poder librar a su pueblo. Él sabe cómo librar a los suyos. El salmista dijo, en el día que
temo, yo confío. En el día que temo, yo confío. Yo en ti confío. En Dios alabaré
tu palabra. En Dios he confiado. No temeré lo que pueda hacerme
el hombre. Puedes decir esto por la gracia
de Dios. No voy a temer lo que me pueda hacer el hombre. Si
Dios es por mí en Cristo Jesús, no voy a temer lo que... Esto
es tener los ojos abiertos a la verdad. Tener los ojos abiertos
a la verdad de lo que nosotros tenemos en Cristo. Estoy hablando
a creyentes. A creyentes. No es que estemos
subestimando el poder de Satanás. Satanás es un enemigo poderoso. No es que estemos subestimando el pecado, el mundo, pero nuestro Dios es mayor y
más poderoso que todos nuestros enemigos. Y Él nos ha librado
en Cristo Jesús y nos librará aún. La grandeza de Dios, el
poder de Dios para salvar a su pueblo, le fue dado a Cristo
Jesús. En Cristo Jesús está el poder.
En Él está el poder para salvar. Cristo Jesús es el poder de Dios. Cristo Jesús es la sabiduría
de Dios. Él puede y Él va a librar a su
pueblo. Él ha librado a su pueblo de
la gran maldición de la ley. La ley que pronunciaba maldición
sobre todos nosotros, la ley de Dios demanda perfección de
cada uno de nosotros. Y dice la santa ley de Dios,
maldito es todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas
en la ley para hacerlas. Las cosas que están escritas
en la ley para hacerlas, no darles el buen visto, no estar simplemente
de acuerdo con ellos, sino hacerlas. Y eso es la maldición que la
ley pronuncia sobre nosotros. Mas Cristo Jesús ha librado a
su pueblo de la maldición de la ley, siendo él mismo, él fue
hecho maldición. Él fue colgado en un madero cuando
el pecado de su pueblo fue puesto sobre él. Él que no conoció pecado
por nosotros, dice la palabra de Dios, él fue hecho pecado.
y cuando él fue hecho pecado Dios lo mató allá en la Cruz
del Calvario, no fueron los hombres, si los soldados pusieron clavos
en sus manos, en sus pies, si ellos colgaron al Señor Jesucristo
en un madero, pero esto fue hecho por el anticipado conocimiento
el decreto de Dios desde antes de la fundación del mundo. Ellos
estaban haciendo simplemente lo que Dios había ordenado que
iba a hacer. ¿Por qué? Porque esa es la única
manera que Dios puede ser justo y justificar a un hombre pecador. Uno que es de Cristo Jesús. Cristo
tuvo que sufrir y morir en lugar de su pueblo. Ahora, Él murió
y satisfizo todas las demandas de la justicia divina. Él estableció
la ley aquí en la tierra a perfección. No estamos subestimando el poder
del pecado, pero Él ha vencido sobre el pecado. Él ha vencido
sobre Satanás y Él ha vencido sobre la muerte. Él es el victorioso. Sólo podemos, sólo Necesitamos,
necesitamos ojos. Necesitamos ojos de fe para ver
esto. Esto es lo que Dios ha hecho.
Eso es lo que Dios revela en su palabra. Es el testimonio
de Dios acerca de Cristo Jesús, quién es Él y qué es lo que Él
ha hecho. Necesitamos ojos para verlo. Y mientras una persona no tenga
ojos para verlo, va a estar como este siervo criado con temor
todos los días de su vida, si es que es inteligente, si no
es un necio. El necio dice no hay Dios. El
necio dice no, no tengo temor a la muerte. Que no sabes que
va a haber un juicio. Que no sabes que Dios es justo
y va a castigar el pecado donde quiera que lo encuentre. Si no
crees que Dios va a castigar el pecado, mira a su hijo amado. No es catimónia su propio hijo,
sino cuando el pecado de su pueblo fue puesto en él, lo clavó allá
en el madero y lo desamparó. Él dijo, Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado? ¿Por qué? Porque Dios es santo.
Porque Dios es justo. Y porque Dios va a cobrar el
pecado donde quiera que se haya. Tu única esperanza y la única
esperanza mía de cualquier pecador es que cuando Cristo murió, Él
murió por mi pecado. Que yo estaba unido a Él. Que yo soy uno con Cristo Jesús.
De tal manera que cuando Cristo murió, esa es mi muerte. Cuando
Cristo fue sepultado, esa fue mi sepultura. Cuando Cristo resucitó,
esa es mi resurrección. Y ahora yo vivo por la fe. de aquel que me amó y se entregó
por mí. Esa es tu única esperanza. Es
la única esperanza. Solo necesitamos ojos de fe. Solo esta liberación que Dios
da solamente se puede ver con ojos de fe, ojos espirituales. El Señor Jesucristo dijo en Mateo
capítulo 13, versículo 15, dice, el corazón de este pueblo se
ha engrosado, Mateo 13, 15. El corazón de este pueblo se
ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente y han cerrado
sus ojos para que no vean con los ojos. O sea, el hombre no
solamente está muerto por naturaleza, el hombre está obstinado en su
muerte. El hombre no solamente no puede
ver, el hombre no quiere ver. ¿Has oído ese refrán que dice,
no hay ciego como el que no quiere ver? ¿Has oído eso? No hay ciego como el que no quiere
ver. ¿Saben quién es ese ciego? El hombre natural que no quiere
ver. No quiere ver. No vean con los ojos y oigan
con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan y yo
los sane. Pero bienaventurados, dice el
Señor Jesucristo en versículo 16, Mateo 13, 16. Pero bienaventurados vuestros
ojos. ¿A quién está hablando? A su
pueblo, a sus escogidos, a sus ovejas, aquellos que creen. ¿Por qué creen? Porque Dios te
bendijo. Dios te bendijo con bendición
espiritual en lugares celestiales antes de la fundación del mundo.
Dios te escogió. Y porque Dios te escogió llega
la hora, llega el día, llega el tiempo cuando el Espíritu
Santo te da vida. Y cuando el Espíritu Santo te
da vida ahora puedes ver lo que antes no podías ver. Ahora puedes
oír lo que antes no podías oír. Lo que no querías oír. Lo que
no podías y no querías ver. bienaventurados vuestros ojos
porque ven y vuestros oídos porque oyen. Eliseo oró pidiendo que
Dios abriera los ojos de aquel joven para que pueda ver y nosotros
vamos a orar. Nosotros vamos a orar por esto
porque no está en nosotros dar ojos y no está en los que nos
oyen darse a sí mismos ojos. Lo único que podemos hacer es
suplicar a Dios. Señor, oh Dios, ten misericordia. Abre los ojos de mis seres queridos. Abre los ojos de mis amistades. Abre los ojos de aquellas personas
a quienes yo les estoy hablando. Pido al Señor, Señor abre los
ojos de aquellos que me oyen. Abre los oídos de aquellos que
me oyen. No está en este hombre o en ningún
otro hombre dar esta o estos ojos o estos oídos. Esto es obra
de Dios únicamente y Él lo da soberanamente. Abra Dios nuestros
ojos para que podamos verlo y escuchen necesita abrirnos los ojos todo
el tiempo. Sí, vemos la gloria de Dios,
pero queremos verla más. No es así, nos dice la palabra
de Dios, vemos por un espejo oscuramente. Es decir, no estamos
viendo como queremos ver. Y no estamos viendo, gracias
a Dios, como vamos a ver. Un día, el creyente va a abrir
los ojos y va a ver al Señor Jesucristo cara a cara. Ahora
sí, con ojos. Yo no he tenido cataratas, pero
entiendo que los que Tienen cataratas, no pueden ver porque tienen esa
película en su ojo, ¿verdad? Un día Dios va a quitar esto
que nos vela de ver la gloria de Dios en su esplendor. Ver la gloria de Dios en Cristo
Jesús. Por cierto, Cristo Jesús es el
único Dios que vamos a ver. No hay otro Dios. El Señor Jesucristo
es el eterno Hijo de Dios, igual con Dios el Padre. y no hay otra
revelación de Dios, el Dios invisible. La primera cosa que quiero que
consideremos es el ojo natural está ciego a la verdad espiritual,
así como el oído natural no oye y el corazón natural no entiende. Vean lo que dice Primera de Corintios,
Primera de Corintios capítulo 2, es por esto que la salvación
es de Dios, y no del hombre. ¿Qué haremos nosotros? Orar. Así como hizo el Seo, ora. Pide
a Dios que abra ojos. En 1 Corintios capítulo 2, versículo
9, dice, antes, como está escrito, cosas que ojo no vio. Está citando
Isaías 64, 4. Antes, bien, como está escrito,
cosas que ojo no vio, ni oído o yo, ni han subido en el corazón
del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le
aman. Es decir, no solamente no los ha visto y no los ha ido,
ni se les ha ocurrido. Para ver las cosas celestiales
hay que nacer de nuevo. Es lo que le dijo el Señor Jesucristo
a Nicodemo. Nicodemo, Nicodemo quiso venir
al Señor Jesucristo y hablar de cosas religiosas. Hablar de
la palabra de Dios. El Señor Jesucristo le dijo,
Nicodemo, tú no puedes ver el reino de los cielos si no eres
nacido de nuevo. No siquiera lo puedes ver. ¿Para
qué vamos a estar hablando de cosas celestiales que ni siquiera
puedes ver? Lo que necesitas es nuevo nacimiento. Nota versículo 10, dice, pero
Dios Nos las reveló a nosotros. Gracias sean dadas a Dios. Dios
ha revelado a su pueblo. Dios ha revelado estas cosas
que Dios ha preparado para los que le aman. Dios ha revelado
en su palabra. El hombre es ciego. Naturalmente
puede leer la Biblia, leer la Biblia, leer la Biblia y no le
entra. No le entra. Está hablando de
Cristo Jesús. Está hablando de su redención.
Pero no le entra. ¿Por qué? Porque no lo ve. Dios
no las reveló a nosotros. Gracias sean dadas a Dios. Dios
se ha dado a conocer. ¿Cómo se dio a conocer? Por el
Espíritu Santo. Porque el Espíritu, siempre que
vean Espíritu en mayúsculas, está hablando del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo todo lo escudriña a un lo profundo de Dios. Es decir, ¿quién conoce a Dios
sino Dios mismo? Y el Espíritu Santo es el que
revela. Es el vicario de Cristo aquí en la tierra. El Señor Jesucristo
toma las cosas de Cristo y te las hace saber. Es lo que el
Señor Jesucristo dijo. Yo reogaré al Padre y enviará
al Consolador, el Espíritu de verdad. Él tomará de lo mío y
os lo hará saber. Todo lo escondría en lo profundo
de Dios. Porque ¿quién de los hombres
sabe las cosas del hombre? Está ilustrando lo que acaba
de decir. ¿Quién sabe lo que está pasando en tu mente en este
momento? Tú sí lo sabes, ¿verdad? ¿Y saben
quién más lo puede saber? Aquella persona a quien se lo
digas. ¿No es así? Lo que está pasando en tu mente,
nadie más lo sabe. Pero si tú abras la boca y le
dices, esto es lo que estoy pensando, ya lo saben dos personas. Y se
lo dices a cien personas, ya lo saben cien. Así también nadie
conoce las cosas que están en Dios, sino el Espíritu Santo.
que nos habla, habla a su pueblo. El espíritu del hombre que está
en él, así tampoco nadie conoce las cosas de Dios, sino el espíritu
de Dios. Y nosotros, su pueblo, no hemos
recibido, no trae esa palabra, recibido, es por gracia, el espíritu
del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, el espíritu
santo, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. lo que
Dios nos ha concedido en Cristo Jesús. Las cosas que ojo no vio,
las cosas que el oído no oyó, las cosas que no han subido en
el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado en Cristo
Jesús. Las bendiciones de Dios están
en Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús, Dios es
fuego consumidor. No quieres tener nada que ver
con Dios fuera de Cristo Jesús. Hay un solo mediador entre Dios
y los hombres, Jesucristo hombre. Lo cual también hablamos no con
palabras enseñadas por sabiduría humana, dice el versículo 13,
sino con las que enseña el espíritu, acomodando lo espiritual a lo
espiritual. Pero el hombre natural, aquí
está lo que quiero que entendamos, el hombre natural no percibe,
significa no ve, no entiende, no comprende. El hombre natural
no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para
él son locura. Lejos de ser sabiduría para el
hombre natural las cosas espirituales, las verdades de Cristo Jesús
para el hombre natural son locura. Es lo que dice Dios. Los considera
locura y no las puede ¿Saben qué significa esto? El hombre
está muerto en delitos y pecados. Eso es lo que significa no tiene
habilidad. No puede entenderlas porque se
han de discernir espiritualmente. A menos a que Dios dé vida espiritual,
nadie va a comprender. En cambio, el hombre espiritual,
el que ha nacido de Dios, juzga, es decir, entiende. Entiende
todas las cosas. No significa que yo entiendo
cómo hacer un cohete para ir a la luna. No está hablado de
eso. Pero sí entiendo todo lo que Dios requiere de mí. Entiendo
dónde está todo eso que Dios requiere en Cristo. Yo entiendo
eso. Yo entiendo y juzgo todas las
cosas. Yo entiendo todas las cosas,
pero yo no soy entendido de nadie. Ni yo mismo me entiendo. Ni yo
mismo me entiendo. ¿Sabes? Tú quieres hacer el bien,
pero hay en ti el mal. No dices, ah, miserable de mí.
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¿Te entiendes? Dices
que eres santo en Cristo Jesús. Dios te ha hecho santo en Cristo
Jesús. Y a la misma vez dices, eres
el más vil pecador. Dice la persona que no te conoce,
que no conoce el Evangelio, dice, oye no te das, quien te entiende,
por un lado dices que eres santo, que no tienes pecado, y por el
otro dices que eres el más vil pecador, quien te entiende. Pero yo entiendo como, yo entiendo
como Dios puede salvarme, y soy santo en Cristo Jesús, Aunque
esto es en mí, no mora el bien, soy pecador. Yo entiendo esto.
Y tú lo entiendes si Dios te ha revelado esto. Porque quien
conoció la mente del Señor, quien le instruirá, mas nosotros tenemos
la mente de Cristo. Los hombres leen la palabra de
Dios, como dije, con un velo sobre sus ojos, con un velo delante
de sus mentes. pasan de largo, con los ojos
vendados, leen las escrituras, vendados por el pecado, vendados,
pasan a través de las escrituras todo el testimonio de Dios que
habla de la gracia de Dios en Cristo Jesús, de la redención
de Dios en Cristo Jesús, del amor de Dios en Cristo Jesús,
y como dicen, les entra una oreja y les sale la otra. ¿No lo ven? Dios está en todas partes, pero
no lo pueden ver, no lo ven. Su ley de Dios afecta los pensamientos
de ellos, las intenciones del corazón, pero tampoco lo pueden
ver. Son, son culpables y están caídos,
pero no lo pueden entender. La mente, el juicio y el infierno
se mueven para salir a su encuentro. y un día van a toparse con la
muerte, el infierno y el juicio de Dios, pero no lo ven venir. Están, como por decir así, bailando
con una venda sobre sus ojos sobre el precipicio del infierno. No tienen congojas, no les preocupa
nada, como si no fuera realidad esto. ¿Por qué? Porque están
ciegos. Solo Dios puede abrir los ojos
de un pecador. En Proverbios capítulo 20, versículo
12 dice esto. El oído que oye, el oído que
oye y el ojo que ve. Proverbios 20, 12. Hay oídos
que no oyen, ¿verdad? Aún en lo natural, hay oídos
que no oyen. Así es todo aquel que no oye
a Dios. Es sordo espiritualmente. Pero
si una persona oye la voz del Señor Jesucristo, eso es vida
eterna. Viene la hora y ahora es cuando
los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que lo oyeran
vivirán. El oído que oye, versículo 12 dice, y el ojo que ve ambas
cosas igualmente ha hecho Jehová. Él es el Hacedor. del ojo que
ve y el oído que oye. Porque el hombre está ciego espiritualmente,
podemos poner la verdad delante de ellos, pero sólo Dios puede
hacer que vean. ¿Quién es el que abre los ojos,
el ojos? Dice Isaías 42. Isaías cuarenta y dos está hablando
Dios el Padre a Dios el Hijo Dios el Padre Jehová Dios el
Padre está hablando a Jehová Dios el Hijo y dice yo Jehová
te he llamado en justicia te sostendré por la mano te guardaré
y te pondré por pacto al pueblo que dice Dios el Padre al Hijo
yo te voy a poner por pacto al pueblo. Por luz de las naciones. ¿Quién es la luz del mundo? El
Señor. Yo te voy a poner por luz de
las naciones. Cristo Jesús es la luz del mundo.
Él dijo, yo soy la luz del mundo. Para entender quién es Dios,
tienes, para que, si nosotros tenemos ojos aquí en nuestra
cabeza, y para que nosotros veamos necesitamos dos cosas. Primero
necesitamos un ojo sano. Muchas veces si no está sano,
antes cuando tenía yo 20 años, no necesitaba yo lentes. Ahora
sí necesito lentes, ya puedo verlos mejor. Pero un hombre
necesita ojo sano. Pero además de ojo sano, necesita
luz. Porque tú puedes tener ojo sano
y estás en la oscuridad y no ves nada. ¿Verdad? Levántate
a las 4 de la mañana y llegas enfrente del espejo y no te ves. ¿Qué necesitas? Luz. Se enciende
la luz y ahora te puedes ver. Así también es Cristo Jesús.
El hombre está ciego, no tiene ojos para ver, pero cuando Dios
le da en la regeneración ojos para ver, también les da la luz
que es Cristo Jesús. Y a la luz de Cristo nos vemos
a nosotros mismos y vemos a Cristo Jesús. Cuando miras en el espejo,
¿qué ves? ¿Ves el espejo? Veste a ti mismo
la reflexión en el espejo y ves las cosas que están reflejadas
en el espejo. ¿Verdad? Vemos en Cristo Jesús
la gloria de Dios. Dice, yo te pondré por pacto
el pueblo por luz de las naciones. Nota en versículo 7 de Isaías
42. Para que abras los ojos de los
ciegos. ¿Quién abre los ojos de los ciegos?
El Señor Jesucristo. para que saques de la cárcel
a los presos de las casas de los prisioneros que moran en
tinieblas. Yo Jehová, este es mi nombre y a otro no daré mi
gloria ni mi alabanza a esculturas. Yo soy Jehová, yo hago esto,
yo soy el autor de la salvación y yo no voy a dar mi gloria a
otros. Si Él es el autor, Él recibe
toda la honra y la gloria. Y yo no voy a dar mi gloria a
imágenes, esculturas, ídolos. Yo voy a tener toda la honra
y la gloria. Y no las esculturas, las imaginaciones
de los hombres. Según el Corintios capítulo 4,
versículo 6 dice, Según el Corintios 4, 6 dice, Porque Dios que mandó
que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones para la iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Cuando Dios creó el cielo y la
tierra, todas las cosas, ¿qué dijo Dios? Estaba todo en oscuridad
y Dios dijo, sea la luz. Y fue la luz. Así también el
hombre está en tinieblas. Está en tinieblas de su tradición. Está en tinieblas de su superstición. Está en tinieblas de su religión
falsa. Toda mente del hombre es enemistad
en contra de Dios. Toda mente del hombre es una
maquiladora de dioses falsos. Y lo oyes de esta manera. Yo creo que Dios es así. Así. ¿Así crees que Dios es? Dios
dice, yo no soy como tú te imaginas. Cualquier Dios que nosotros digamos,
yo creo que es así, que no esté en la Biblia, eso es un ídolo.
Desastre de ese Dios. Es un Dios falso. No te puede
salvar y lo único que puede hacer es perderte. Dios solamente está
revelado en su palabra. Yo creo que Dios es así. Si Dios no te ha dicho en su
palabra que es así, desastre de este Dios. dice según de Corintios
capítulo 4 Dios que mandó que de las tinieblas resplandeciese
la luz es el que resplandeció en nuestros corazones ahí estaba
el hombre en tinieblas ahí estaba Saulo de Tarso persiguiendo a
la iglesia del Señor Jesucristo en las tinieblas de su propia
religión de auto justificarse a sí mismo y Dios se le reveló
verdad fue tan la luz alumbró. Eso es una figura para todos
los creyentes. De repente se encendió la luz. Ahora veo. Ahora veo. Ahora veo que yo soy
pecador, que no hay nada bueno en mí. Ahora veo que mi única
esperanza está en Cristo Jesús, de ser salvo por su pura gracia
y no por colaboración mía. Ahora lo veo. Ahora veo que Él
recibe toda la honra y la gloria, o yo no voy a ser salvo. Ahora
lo veo. Ya no lo veía antes, pero ahora
lo veo. Es que cuando se te da luz, No
es como que tengas opción de ver o no ver. Tú no decides ver
cuando se te enciende la luz. No es así. Cuando se te enciende
la luz, no decides ver. Ves. Y la persona no decide creer
en el Señor Jesucristo. Dios se te revela y crees. No está una decisión que hace
el hombre. Mentira eso. Están elevando la voluntad del
hombre, la decisión del hombre en la salvación para que el hombre
reciba gloria en su salvación. Dice Dios, yo no voy a dar mi
gloria a otro. No voy a dar mi gloria a esas
imágenes, esos pensamientos que tienen ellos de que ellos hicieron
su voluntad. No. La salvación, cuando se te
enciende la luz, no tienes opción. Si tienes ojos para ver, ves.
¿No es así? resplandeció en nuestros corazones. Pablo estaba persiguiendo a Cristo
Jesús. ¿Dónde resplandeció esta luz?
Pablo estaba persiguiendo a los creyentes que confesaban que
Jesús era el Cristo. Y cuando Dios se le reveló, no
se le reveló aquí afuera, Dios se le reveló ¿dónde? ¡Oh! Maravilla de maravillas, Cristo
en mí. Esta es la esperanza de gloria.
Cristo en ti es la esperanza de gloria. ¿Dónde se revela Cristo? En ti. Esa es la esperanza de
gloria. Resplandeció ¿Dónde? En nuestros
corazones para iluminación, para entendimiento, del conocimiento
de la gloria de Dios. ¿En dónde? En la cara de Cristo
Jesús. Es ahí en Cristo Jesús donde
Dios puede ser justo, y justificar a un pecador. Esa es la gloria. Es ahí en Cristo Jesús que Dios
puede ser misericordioso a un pecador. Es la gloria de Dios. ¿Dónde? En la cara de Cristo
Jesús. Bueno, solo Dios puede abrir
los ojos de un pecador. ¿Saben? Satanás prometió abrir
los ojos de Adán y Eva, pero cuando los abrió, no vieron gloria,
vieron vergüenza. ¿verdad? Satanás dijo, el día
que comes vas a, van a ser abiertos tus ojos y vas a conocer el bien. Mentira. Y así Satanás está mintiendo
a los hombres. La única manera que vas a ver
la gloria de Dios es en Cristo Jesús. Ahora, es el Señor que abre los
ojos por su gracia y da comprensión y visión espiritual. El ojo, la fe que Dios da. Cuando Dios da vida, Él da fe. Por gracia soy salvos por medio
de la fe. Y esto, esta fe no es de vosotros. Es decir, no es algo que tú fabricas. No es algo que tú sales con ello.
Es don de Dios. Pero cuando Dios te da la fe,
la fe hace algo. La fe hace algo. La fe que Dios
da es activa. La fe cree a Dios. La fe cree a Dios. No estoy diciendo
que cree en Dios. Un hombre que no tiene fe cree
en Dios, a menos que sea un necio y diga que Dios no es. Pero la
fe verdadera cree el testimonio de Dios acerca de Cristo Jesús.
La fe cree. La fe viene al Señor Jesucristo. La fe tiene pies. Viene al Señor
Jesucristo. La fe oye al Señor Jesucristo. Mis ovejas oyen mi voz. Ahí está
una marca y la otra me siguen. Están marcadas en la oreja y
en el pie. La fe camina, viene a Cristo. La fe oye a Cristo. La fe gusta
de Cristo. La fe gusta de Cristo. Siente
el olor, huele a Cristo. En otras palabras, todos los
sentidos que nosotros tenemos en el cuerpo, la fe tiene estos
sentidos espiritualmente hablando. El Señor Jesucristo dijo en Juan
capítulo, Juan capítulo seis, Versículo 35, Jesús le dijo,
yo soy el pan de vida. Ah, entonces, si él es el pan
de vida, ¿cómo vamos a comer ese pan de vida? Noten, el que
a mí viene. La fe tiene pies para venir a
Cristo. La fe viene a Cristo Jesús. Y venir a Cristo Jesús es lo
mismo que comer. ¿Verdad? Creer en Cristo Jesús
nunca tendrá hambre. Y el que en mí cree, no tendrá
sed jamás. No solamente viene, tiene pies,
tiene boca, ¿verdad? Nosotros comemos de Cristo Jesús. Bebemos, comemos su carne y bebemos
su sangre. No estamos hablando de canibalismo.
Estamos hablando, espiritualmente hablando, su persona y su obra
es vida para nosotros. Su muerte en la cruz del caballo
es vida para nosotros. Ahora, el ojo de fe ve lo que
otros no ven. El profeta pidió y dijo, Señor,
abre los ojos a este hombre para que vea. Estaban allá todo el
tiempo. Estaban allá todo el tiempo,
pero no lo podía ver. Cristo está aquí. Cristo está aquí. ¿Lo puedes
ver? Si lo ves, lo ves con ojos de
fe. Lo ves con ojos de fe. Ojo de fe ve lo que otras personas
no pueden ver. Vemos en su palabra, ¿verdad?
Noé vio la inundación. Dios le dijo, va a llover sobre
la tierra, va a haber una inundación, voy a destruir esta tierra. Noé
lo vio. Noé lo vio, creyó a Dios y movió
con temor y preparó el arca. Ven que la fe hace, la fe hace. No somos salvos por esas obras,
pero si una persona no tiene obras, tampoco tiene fe verdadera. Los discípulos vieron la deidad
del Señor Jesucristo. Otros dijeron, ah, eres Elías
o Juan el Bautista, uno de los profetas. Pedro dijo, tú eres
el Cristo, el hijo del Dios viviente. y dijo el señor bienaventurado
eres simón hijo de jonás no te lo reveló carne ni sangre no
lo aprendiste en la universidad no porque eres más listo sino
mi padre que está en los cielos el te reveló esto los ojos pueden
ver lo que otros hombres no el hombre natural no puede ver el
ojo de fe aunque ve desea ver más a cristo el ojo de fe desea
ver más Nosotros vemos ahora como por un espejo, oscuramente. Pero sabemos, dice la palabra
de Dios, que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento
para conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Pero queremos verle más y más. Es por eso que venimos para oír
su palabra. Señor, dame una nueva revelación.
de Tu Hijo. Mientras más lo veamos a Él,
más confianza vamos a tener. Si puedes ver al Señor Jesucristo,
¿dónde está Él ahora? Él está sentado sobre el trono
en la gloria. ¿Puedes verlo allá haciendo intercesión
por su pueblo? Si tú puedes verlo a Él y puedes
ver lo que Él hizo en la cruz del Calvario, lo que Él cumplió,
Entonces, ahí se van tus problemas, ahí se van tus angustias, tus
penas. ¿Por qué? Porque si tú estás en Cristo
Jesús, tan seguro como Él está allá, tú estarás allá también. De hecho, ya estás allá, si solamente
lo pudiéramos ver. Somos vencedores, dice la palabra
de Dios. Podemos ver, queremos ver más
y más, para ver las maravillas que están escritas en la palabra
de Dios. Más de Cristo el Señor, más de
su justicia revelada en el Evangelio, más de su gloria redentora y
más de la esperanza bienaventurada de esta fe salvadora que Él nos
ha dado. Ahora somos hijos de Dios, dice,
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Puedes imaginarte. ¿Puedes verlo? Si lo ves, lo
ves por un vidrio oscuro. Un día vamos a ser transformados
a la imagen misma del Señor Jesucristo. Ahora estamos en este cuerpo
de pecado, pero un día vamos a ser librados del pecado, de
la presencia del pecado mismo. Ahora somos hijos de Dios. No
estamos esperando salir del mundo para saber si somos hijos de
Dios. Si tú crees en el Señor Jesucristo, tienes vida eterna.
Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando Él se manifieste, cuando Él venga en el último día, en
el último día de nuestra vida aquí en la tierra, no tiene que
ser cuando este mundo se acabe. Cuando Él venga por ti, seremos,
dice, semejantes a Él porque le veremos tal como Él es. Tú no puedes mirar al sol sin
que te queme. en este momento y sales al mediodía
y tratas de mirar al sol te quemas te quemas la mirada no puedes
mirar al sol Dios es más que el sol y nosotros esto corruptible no
puede heredar la incorrupción un día cuando seamos transformados
vamos a ver a Dios mismo y no otros ojos estos ojos dijo Job
¿No puedes ver? Ahí está todo el tiempo. Ahí
está todo el tiempo. Pedimos, Señor, abre nuestros
ojos para que podamos ver. Así como este joven, él vio que
eran más los que están con nosotros que los que están contra nosotros.
¿Puedes ver? Que el Señor conceda que tengamos
vista para ver al Señor Jesucristo, quien ver es vida eterna. Señor, bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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