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Cody Groover

Enviarlos en ayunas no quiero

Matthew 15:29-39
Cody Groover January, 3 2016 Video & Audio
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Cody Groover January, 3 2016

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Este jueves 14, antes del mensaje,
este jueves 14 están por venir unos hermanos, dos pastores y
creo que otros tres hermanos vienen a visitarnos. Ellos van
a estar el domingo, jueves es 14. Así es que ellos van a estar
a 17 aquí con nosotros y pido que oren por estos hermanos.
Oren que el Señor les dé palabra a ellos y a nosotros oídos para
oír. Yo sé que va a ser de gran bendición
si venimos con manos vacías, ansiosos de oír y ver al Señor
Jesucristo. Él honra, Él va a honrar esto
y Él nos va a bendecir en su palabra. Vamos a abrir nuestras
Biblias en esta mañana libre de Mateo capítulo 15. Mateo capítulo 15 y vamos a leer el versículo 29
hasta el 39 dice pasó Jesús de allí y vino
junto al mar de Galilea y subiendo al monte se sentó allí Y se le
acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos,
mancos y otros muchos enfermos y los pusieron a los pies de
Jesús y los sanó. De manera que la multitud se
maravillaba viendo a los mudos hablar y a los mancos sanados
y a los cojos andar y a los ciegos ver y glorificaban al Dios de
Israel. Y Jesús, llamando a sus discípulos,
dijo, Tengo compasión de la gente porque ya hace tres días que
están conmigo y no tienen que comer, y enviarlos en ayunas
no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos
dijeron, ¿De dónde tendremos nosotros tantos panes en el desierto
para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo, ¿cuántos
panes tenéis? Ellos dijeron, siete, y unos
pocos pecesillos. Y mandó a la multitud que se
recostase en tierra, y tomando los siete panes y los peces,
dio gracias y los partió y dio a sus discípulos y los discípulos
a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron,
y recogieron de lo que sobró de los pedazos siete canastas
llenas. y eran los que habían comido
cuatro mil hombres sin contar las mujeres y los niños. Entonces
despedí de la gente, entró en la barca y vino a la región de
Magdala. En esta mañana quiero que veamos
esta gran demostración de la compasión de nuestro Señor Jesucristo. La compasión y la gracia de nuestro
Salvador. no solamente compasión de las
almas sino también de los cuerpos físicos de cada persona. Aquí nuestro Señor Jesucristo
manifiesta su Deidad, manifiesta su Deidad dándonos la prueba
de sí mismo como el Mesías leímos al comenzar el servicio en Isaías
capítulo 35 de la promesa de la venida de Mesías que cuando
él venga leímos allá en Isaías 35 versículo 3 dice fortalecer
las manos cansadas afirmar las rodillas endebles Decíd a los
de corazón apocado, esforzaos, no temáis. He aquí que vuestro
Dios viene. El Señor Jesucristo es Dios manifestado
en la carne. Él es el único Dios vivo y verdadero. ¿Quién es Jesús de Nazaret? Es
el Creador de todas las cosas. Por Él fueron creadas todas las
cosas. Y sin Él nada de lo que ha sido
hecho fue hecho. Él es el Creador. Él es el Eterno
Hijo de Dios, igual con Dios el Padre. que Dios el Padre envió,
en amor envió a su Hijo a este mundo para dar su vida, para
salvar a su pueblo de sus pecados. Dile a los de corazón apocado,
no temas, no temas, tienes mucha razón de temer, tú enemigo de
Dios, tú pecador, yo pecador, tenemos mucha razón de temer
a un Dios fuera de Cristo Jesús, Tenemos mucha razón porque la
ira de Dios no es cosa, no es invento. La ira de Dios ha sido
demostrada en el diluvio. La ira de Dios cayó sobre su
hijo, el unigénito, el amado, cuando Dios puso en él el pecado
de su pueblo. La ira de Dios no es cosa de
fábula. Tenemos mucha razón de temer
a Dios, escuchen, fuera de Cristo Jesús. Pero en Cristo Jesús,
la palabra de Dios dice, no temas, no temas, yo te redimí. Yo pagué
el precio, el precio que tú no podías pagar. Yo te redimí, mío
eres, yo te di nombre, yo te puse nombre, eres mío. Dile,
no temas, he aquí vuestro Dios viene con retribución. Él se
venga de todos nuestros enemigos, del pecado de Satanás, el mundo
y la muerte. Él ha vencido sobre todos nuestros
enemigos con pago. Dios mismo vendrá, no un sustituto,
no uno como Dios. Dios mismo vendrá y os salvará. Gracias sean dadas a Dios que
la obra de salvación es una obra completa. Él dijo consumado es. Esto significa que no falta nada.
No hay ninguna contribución que tú haces. No hay ninguna contribución
que yo hago. No entra nada de lo mío en la
salvación. Cristo hizo todo. perfectos. Con un solo sacrificio Él hizo
perfectos para siempre a los santificados, a los escogidos. Pero cuando Él venga, dice Isaías
35, versículo 5, cuando Él venga, entonces los ojos de los ciegos
serán abiertos. Cuando Él venga en la predicación
de la palabra, Si al oír la predicación de la palabra, una persona simplemente
oye la voz del predicador, no hay ningún efecto. No hay ningún
poder. El poder es Dios, el Espíritu
Santo, hablando cuando se predica la palabra de Dios. Pero cuando
Él venga soberanamente, en su voluntad cuando el venga cuando
el Espíritu Santo venga y este evangelio sea predicado en el
poder del Espíritu Santo entonces los ojos de los que no pueden
ver no pueden ver no pueden ver la gloria de Dios puedes hablarle a una persona
todo lo que quieras trata de describir a un hombre ciego con
ojos físicos y trata de describirle lo que es para ti el amanecer,
o tal vez te gusta más el atardecer. Trata de describirle a ese hombre
ciego cómo te mueven los colores, cómo te afecta. Trata de describírselo. Y el hombre ciego te va a decir, no le veo el chiste, no veo qué
le ves. Bueno, ¿tú no te molestarías
con esa persona porque te dice no lo veo? ¿O sí? ¿Estarías molestándote
con esa persona que está ciego? Lo único que puedes hacer es
seguirle describiendo eso que tú ves. Es Dios que tiene que
hacer el milagro de dar ojos para ver. Y luego cuando le da
los ojos para ver, él va a decir, uff, ahora sí lo veo. Amén. Eso
que dices es verdad. Pero Dios tiene que dar ojos
para ver y cuando Él venga, los ojos de los ciegos van a ver
a Dios. Van a ver a Dios, la gloria de
Dios en la faz de Cristo Jesús. Los oídos de los sordos serán
abiertos. Todas estas cosas son los sentidos,
ojos, oídos, boca para poder gustar, el poder andar. Todas estas cosas están describiendo
la fe. la fe. Y cuando él venga en poder
y da vida, la persona tiene fe. Él da la fe. Entonces la persona
puede creer. Entonces el cojo saltará como
un siervo, cantará la lengua del mudo, porque aguas serán
cavadas donde no había en el desierto. De su interior correrá
aguas. Donde no había agua, ahí va a
haber agua. en el desierto y torrentes en la soledad. El Señor Jesucristo
con estos milagros que hizo allá en el desierto, milagros en el
cuerpo físico, todos sabemos que tiene su correlación en el
espiritual. Bueno, estas personas estaban
tan, esta gran multitud de personas y así como nosotros cuando en
realidad podemos adorar pasa el tiempo rápido verdad cuando
estamos adorando a Dios y se pasa el tiempo rápido dices como
paso esa hora pues así también estas personas estaban en la
presencia del Señor Jesucristo viendo estos milagros, oyendo
las palabras de gracia que procedían de su boca envueltos En el arrebato
de estar en la presencia de Cristo, su poder milagroso, de su bondad
infinita, de su misericordia. Ahí traían a personas y Él no
les estaba preguntando lo mereces o no lo mereces. Él estaba sanando
a todos los que fueron traídos a Él. piensa eso ninguno que fue traído
al señor jesucristo ninguno que vino al señor jesucristo fue
echado de los que estaban enfermos de los que tenían necesidad bueno tal era el el arrebato
que tenía estas personas que no se dieron cuenta que estaban
allá tres días sin comer tres días sin comer yo no sé
ustedes pero yo si pasan Si pasan cinco horas, yo sé que no he
comido. Empieza a hacer ruido el estómago. Ellos no se dieron
cuenta. Y ahora estaban todos hambrientos y débiles tres días. Habían venido, recibido estas
bendiciones y estas grandes misericordias. Una misericordia tras otra, todo
el tiempo, pero todavía aún. Con toda esta misericordia que
habían recibido, necesitaban alimento, necesitaban fuerza.
Hay un paralelo allá también, ¿verdad? Con toda la misericordia
que hemos recibido, todavía necesitamos el pan, todavía necesitamos que
el Señor Jesucristo nos dé fuerza para un día más, ¿verdad? Para
un momento más. Pero veamos aquí la respuesta
del Señor Jesucristo, allá en versículo 32. El Señor Jesucristo,
llamando a sus discípulos, dijo, tengo compasión de la gente porque
ya hace tres días que están conmigo y no tienen que comer y enviarlos
en ayunas no quiero. Enviarlos no quiero. Enviarlos hambrientos no quiero. que precioso es esto verdad el
señor jesucristo dijo no quiero enviarlos vacios no quiero enviarlos
en ayunas que precioso es para nosotros oír las palabras del
señor jesucristo en juan capitulo 6 todo lo que el padre me da
vendrá a mi y al que a mi viene no lo echo fuera muchas personas
titubean de venir al Señor Jesucristo. Dicen, bueno, tú no sabes qué
tan pecador soy. Tú no sabes lo que yo he hecho.
Bueno, es verdad y no lo quiero saber tampoco. Pero Dios sí lo
sabe. Dios sí lo sabe. Y si por la gracia de Dios puedes
venir a él. Puedes oír su llamamiento. Ten
ánimo. Él te llama. Si puedes oírse,
ven. Y si tú vienes al Señor Jesucristo,
tienes esta promesa. Qué precioso es eso. Todo el
que a mí viene, no lo echo fuera. El problema es que muchas personas
vienen a un sacerdote, o vienen a la religión, o vienen a una
doctrina, pero no están viniendo a Cristo Jesús. Él está lleno
de compasión para pecadores. No los echo fuera. Eso significa
que no hay ningún pecado. No hay ningún pecador por ningún
pecado en todo el mundo que impida que Cristo lo reciba. Muchas
personas que piensan, bueno, yo no puedo venir porque yo soy
muy grande pecador. Eso es una mentira del diablo. Eso es una mentira. No es el
pecado que impide que una persona venga a Cristo. Es su supuesta
bondad. supuesta bondad que cree que
tiene. Soy tan pecador, pero no soy
tan malo como veas. Tengo algo. Pero soy tan mal,
tan gran pecador que no puedo venir a Cristo, pero no soy tan
malo porque después tengo algo bueno. Es una mentira, se engaña
a sí mismo. No hay nada, ningún pecado por
el cual un pecador en cualquier parte del mundo pueda venir y
si eso es así y es lo que dice la palabra de Dios entonces ven
a Cristo ven a Cristo tal como tal como estás cantamos este
tal como soy de pecador sin más confianza que tu amor ya que
me llamas vengo a ti cordero de Dios eme aquí tal como soy
buscando paz En mi desdicha y mal tenaz, conflicto grande siento
en mí, Cordero de Dios, heme aquí. Tal como soy me acogerás,
perdón, alivio me darás, pues tu promesa ya creí, Cordero de
Dios, heme aquí. Tal como soy tu compasión, vencido
a toda, oposición, ya pertenezco sólo
a ti, Cordero de Dios, heme aquí. Tal como soy, sin más que decir,
sino que tu sangre fue derramada por mí, y porque tú me dices,
ven a mí, Cordero de Dios, vengo a ti. con respecto a estas personas
que vienen al Señor Jesucristo. Y estas personas que habían venido
a Él, el Salvador, nuestro Señor Jesucristo dice, enviarlos en
ayunas, no quiero. Enviarlos en ayunas, no quiero. Cristo es lo que necesitamos.
Es quien necesitamos. Cristo es la única persona que
necesitamos. Lo único que necesitamos. Todo
lo que necesitamos. Cristo Jesús es el Salvador.
Es el Salvador. Él fue crucificado. Él pagó la
deuda. Él es... Toda la plenitud está
en Cristo Jesús. Todas las bendiciones de Dios
están en Cristo Jesús. Toda la sabiduría está en Cristo
Jesús. Así es que almas necesitadas,
vengamos a Él, vengamos a Él. Estas almas que necesitaban al
Señor Jesucristo, como vemos allá en versículo 29, 30, Pasó Jesús de ahí, vino junto
al mar de Galilea y subiendo al monte se sentó allí y se le
acercó mucha gente que traía consigo acojos, ciegos, mudos,
mancos y otros muchos enfermos y los pusieron a los pies de
Jesús y los sanó. Los sanó. Cuando pensamos en estas personas
que trajeron a estas personas enfermas, Hay una elección para nosotros
también, ¿verdad? Es difícil traer a personas enfermas,
especialmente en esos días. Tenían que ser cargados, literalmente. No podías subirlo a tu ambulancia
o a subirlo a tu coche. Tenían que ser cargados. ¿Qué
podría ser más difícil o problemático? Y no están yendo a tres cuadras,
están yendo al desierto. para llevarlos al Salvador, para
llevarlos al Señor Jesucristo. Pero cuando hay una esperanza
de ser curado, la persona hace todo lo que le dicen, es así. No hay cosa que sea difícil cuando
hay esperanza. Si te dice el doctor, pues tienes
esta cosa que es muy rara, pero si te cuelgas de cabeza se te
sana. Hay 2% de las personas que sanan. Yo creo que te cuelgas de cabeza,
¿no es así? Si hay alguna esperanza, por
mínima que sea, pero esto no es una esperanza, no estamos
hablando de una esperanza mínima, estamos hablando de una esperanza
segura. Todo el que viene al Señor Jesucristo va a ser salvo,
va a ser salvo. Pero hablando de estas personas
que fueron traídas al Señor Jesucristo, no había obstáculos que los pudiera
impedir. No importaba cuánto les iba a
costar, ellos iban a hacer que estas personas vengan y sean
puestas a los pies del Señor Jesucristo. Cuando las personas
están en necesidad, una necesidad desesperada, nada las impide
que busquen alivio, con tal que hay alguna esperanza. Para la
salud corporal, la gente va al consultorio y espera horas. Me he puesto a pensar que el
doctor está allá jugando un juego, no sé. Está horas con el paciente,
o tal vez no haya nadie allá, pero está trabajando, está haciendo
algo. Pero las personas están afuera en el salón de espera
y están horas allá, horas, para que puedan ver al doctor. o si el doctor dice tienes un
algo en el pulmón y necesitas respirar aire que no sea contaminado. Muchas personas se cambian de
estado, se van a un lugar donde el clima es más propicio para
su salud. Hacen lo que tienen que hacer
para ser saludables. Pocos son los que están preocupados
por la salud de su alma. Pocos son los que están preocupados
por el bienestar de su alma eterna. Sin embargo, la palabra de Dios
nos enseña que un pecador que necesita, que conoce la necesidad
de su alma, un pecador que verás conoce la necesidad de su alma,
no va a permitir que algo se interponga. Yo tengo que venir
a Cristo. Dame a Cristo o muero. Y las
personas que conocen el poder del Señor Jesucristo para salvar
traen a otras personas. A mí me salvó. A mí me salvó. ¿Cómo no te va
a salvar a ti también? Ya salvó al más mil. Ven tú también. Esto lo vimos en la historia
de la mujer cananea inmediatamente antes de esto. Ella vino el Señor
Jesucristo. para su hija. Mi hija está gravemente
atormentada. Cómo no nosotros también a las
personas que nosotros amamos, queremos, sabemos que el Señor
Jesucristo puede salvarlos a ellos también. Así es que hacemos lo
que podemos. No hay nada, no hay ninguna,
nada que pueda detenernos en esto. Debemos ser como esos cuatro
hombres, ¿se acuerdan? Que llevaron a su compañero que
estaba enfermo, hicieron cosas, desbarataron el techo de ese
hombre, donde estaba el Señor Jesucristo, allá en la casa.
Desbarataron el techo. No nos dice la palabra de Dios
que pidieron permiso. Desbarataron el techo para bajar
a este hombre. Tenemos una necesidad. Queremos
que este hombre sea sanado por el Señor Jesucristo. Y eso mismo
recibió, bueno, Vemos también aquí en este versículo, en versículo
31. La misericordia de Dios omnipotente,
de manera que la multitud se maravillaba viendo a los mudos
hablar y a los mancos sanados y a los cojos andar y a los ciegos
ver. Todas estas cosas que vemos aquí
son milagros de creación. Milagros de creación. Los hombres
hacen maravillas hoy en día, verdad, en la medicina. Pero
aquí estamos hablando de mancos que son restaurados. Yo no sé ustedes, pero manco significa
manco. Mochado. ¿Cómo dice, verdad? Los cojos. Los ciegos. ver solamente con la voluntad
del Señor Jesucristo. Él no es uno, nuestro Señor Jesucristo
no es uno de esos falsos curanderos que vemos hoy día hablando en
la tele y todo, pone su mano y se cae la persona. Hay poderes
engañosos, pero el Señor Jesucristo es el que sana. No hay ninguna
plaga del corazón. No hay ninguna enfermedad, ninguna
deformidad del alma que él no pueda sanar. Ninguna fiebre de
lucuria que él no pueda detener. Ningún parálisis de la mundanalidad
que él no pueda curar. No hay ningún cáncer de indolencia. Personas que no tienen ningún
cuidado por su alma. Él puede salvarlos. Tráelos. Tráelos al Señor Jesucristo.
Cuando Dios envía su Espíritu, la gracia omnipotente de Dios
no falla. Él salva. Sí, entonces, si una persona
quiere ser salvo, ven a Cristo Jesús. Él dice aquí, lo sanó. Lo sanó. De la multitud que la maravilla,
la la multitud se maravillaba glorificaban al Dios de Israel. Ahora, versículo treinta y dos.
Vemos aquí la compasión de nuestro Señor Jesucristo, el carácter
de nuestro Señor Jesucristo, nuestro Dios y Salvador. Él se
compase, compadece de nosotros. Dice, tengo compasión de la gente
porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen que
comer y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en
el camino. ¿Saben la palabra que se describe, que se utiliza
para describir al Señor Jesucristo? Nuestro Salvador más que cualquier
otro saben cuál es esta palabra de compasión, compasivo. Tenemos en los evangelios Mateo,
Marcos, Lucas y Juan nos hablan mucho sobre los sentimientos
de nuestro Señor Jesucristo, de su gozo, de su tristeza, de
su acción de gracias, de su ira de su santidad, de su celo. Pero la palabra que más se utiliza
en los cuatro evangelios es esta palabra que vemos aquí, compasión. Y la palabra significa ser movido
en lo interior, ser movido en lo interior. La palabra significa
copasión, copasión. El poder decirlo de esta manera,
sufrir con, sufrir con. Es un sentimiento de pésame,
de dolor acompañado de un fuerte deseo de aliviar el dolor y de
eliminar su causa. Esto es lo que significa. La
compasión de nuestro Señor para sus elegidos se extiende. La compasión de nuestro Señor
Jesucristo para con su pueblo se extiende. en cada aspecto
de nuestra vida. Él es compasivo para con nosotros
en cada aspecto. Nuestras necesidades espirituales. Él es todo para nosotros. Nosotros no podemos hacer nada.
Y en realidad, tampoco en lo físico. Tampoco en lo físico. Dices, bueno, tengo salud, tengo
fuerzas. Él se compadece de ti para que tengas fuerzas. tengas
astucia. No contaban con mi astucia. Bueno,
Dios te dio la astucia. Y la compasión de nuestro Señor
Jesucristo se extiende a cada aspecto de nuestras vidas. Nuestras
necesidades espirituales y eternas son de importancia indescribible
para el Señor Jesucristo. Él vino y Él ha hecho perfectos
para siempre. Mas por Él estáis vosotros en
Cristo Jesús, quien por Dios, el Señor Jesucristo, nos ha sido
hecho sabiduría. Tú sabes todas las cosas. Sabes
todas las cosas que son necesarias para tu bien eterno, conociendo
al Señor Jesucristo. Él es la sabiduría de Dios. Justificación,
santificación y redención. Para que como está escrito, el
que se gloríe, gloríese en Él. Pero no solamente nuestras necesidades
espirituales y eternas, sino también nuestras necesidades
corporales y temporales. Nunca debemos imaginar que nuestro
Señor Jesucristo está menos preocupado por nuestro bienestar o el bienestar
de nuestras familias de lo que lo somos nosotros. Lo dije, se
tuvo claro. Pensamos que nosotros estamos
preocupados por el bienestar de nuestra familia y nuestro,
el Señor Jesucristo más. Ningún pecador debe dudar de
la ternura y la compasión de nuestro Señor Jesucristo. Él
va a recibir a todos los que vienen a Dios por medio de él. Cristo siempre perdona, siempre
perdona. Si confesamos nuestros pecados,
¿qué nos dice la palabra de Dios? Él es fiel. Y Él es justo para
perdonar nuestros pecados. Bueno. Él siempre va a proveer
para todas nuestras necesidades. Es importante hacer esa distinción. Todas nuestras necesidades. No
todos nuestros quereres. ¿Verdad? Yo quiero muchas cosas
que para mí serían malas. Es verdad. Yo quiero muchas cosas
que para mí serían malas. Por tanto, no me los da el Señor. No me los da. La misericordia
de Dios en Cristo Jesús es un océano infinito, insondable,
insondable. Y aunque multitudes en todas
las edades están extrayendo de esa misericordia, nunca se va
a agotar, nunca disminuye, nunca disminuye. este gran atributo
de Dios. Nosotros hallamos gran consuelo
en este gran atributo de Dios. Nunca decayeron sus misericordias. En la lamentaciones 3 22 dice
por por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos. En
cada momento. Porque nunca decayeron sus misericordias. Nunca, nunca. Él conoce el mundo
en el que vivimos. Él conoce que somos polvo. Él conoce también las artimañas
de Satanás y conoce, podríamos decir, los dispositivos que utiliza
Satanás. Él conoce nuestras debilidades. Cada uno de nosotros, cada uno
es distinto. Él conoce cuál es nuestra debilidad.
y recuerda que somos polvos y se compadece de nosotros. Ahora, podemos notar esto también
en este pasaje. El uso de nuestro Señor Jesucristo
de sus discípulos. Él es Dios. Él es Dios. Él pudo haberlos alimentado sin
los discípulos. Pero a Dios le ha agradado. a Dios le ha agradado utilizar
medios. Y para nosotros es un gran privilegio
que Dios nos utilice a nosotros para llevar este evangelio. Dios
podría predicar este evangelio sin nosotros. Es Dios Todpoderoso. Pero él le ha agradado, a Dios
le agradó por la locura de la predicación salvar a los creyentes
y el señor Jesucristo nuestro salvador utilizó a sus discípulos
en la distribución de los panes y de los peces los utilizó a
ellos y esto nos enseña entonces algo a nosotros acerca de la
instrumentalidad del hombre o como Dios utiliza al hombre Como dije,
Dios podía haber, el Señor Jesucristo podía haber alimentado a estas
personas sin los discípulos. Es decir, no necesita utilizar,
es decir, no es que Dios necesite, ¿sí? Él podía haber distribuido
los panes y los peces mucho más fácilmente, mucho más eficientemente. Simplemente decir la palabra
y todos tienen pan en su mano. o como quiera él. Pero él escogió
hacer esto. Entonces podemos ver así nosotros
el privilegio que se nos da a nosotros, así como a estos discípulos,
de poder distribuir el pan. El servir a Cristo, esto es lo
que debemos nosotros entender, el servir a Cristo. en servir las necesidades de
los demás es el honor más grande. Es decir, si yo puedo servirte
a ti, sirviendo a Cristo Jesús, es el honor más grande que yo
pudiera tener en este mundo. Si tú pudieras servir a tu hermano
o a tu hermana, en cualquier capacidad, sirviendo al Señor
Jesucristo. Ese es el honor más grande que
pudieras tener en este mundo. Ahora, vemos también esto en
versículo 33. Entonces, sus discípulos dijeron,
¿de dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto para saciar
una multitud tan grande? Alguien podría ver esto como
incredulidad de parte de los discípulos, pero el Señor es
esto. Estos discípulos están diciendo
esto en esta manera. Señor, no podemos nosotros alimentarlo. Señor, si van a ser alimentados,
tú los vas a alimentar. Y así también nosotros. Nosotros
no podemos. Nosotros no podemos hacer nada
sin el Señor. Sin mí, nada podéis hacer. Y debemos reconocer eso. La labor
es tan grande. ¿Quién es suficiente para esta
labor? Nadie es suficiente. Pero en Cristo Jesús todo lo
puedo. Todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece. Dijo
el apóstol Pablo. Ellos no se habían olvidado lo
que pasó en el capítulo 14, cómo el Señor Jesucristo había alimentado
a todos estos. Pero ellos estaban diciendo,
Señor, si van a ser alimentados, tú lo vas a hacer. Y de la misma
manera, en llevar la palabra de Dios, Señor, si alguien va
a creer mi testimonio, Señor, va a ser por tu obra. Cada predicador
en todo tiempo ha preguntado las mismas palabras que preguntó
Isaías. ¿Quién ha creído nuestro anuncio?
Parece que nadie cree. Parece que nadie recibe el testimonio. Pero ¿saben qué? Algunas personas
sobre quienes se ha manifestado el brazo de Jehová, ellos creen. Ellos creen. ¿Por qué? Porque
Dios se les manifestó. Cristo se les manifestó en poder. Y luego vemos ahí en versículo
31 que le dieron la gloria al Dios de Israel. Esta es la motivación para todas
nuestras acciones. Que Él reciba la honra y la gloria. No a nosotros, no a nosotros,
sino a tu nombre da gloria. Y por último, voy a terminar
con esto. Vemos la bienaventuranza de dar. Ellos dijeron, son tan pocos
peces. Son tan pocos peces. No va a ser nada. Estos pocos peces y estos panes
eran suficientes como para dar de comer a dos personas o salve
solo a mí. No, eran poco, eran poco. Pero
escuchen, nadie debe pensar, lo que yo tengo es muy poco.
Lo que yo tengo, lo que yo puedo contribuir, lo que yo puedo.
Y saben que no estoy hablando de la salvación. No estamos hablando
de la salvación. Estamos hablando de dar lo que
tenemos para el avance del evangelio. Es una gran bendición poder dar.
¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron siete y unos pocos
pececillos. Bueno, cuando terminaron, el
Señor Jesucristo, cuando Él bendijo, cestas se levantaron. No eran
esas canastitas de pan. Estas eran canastas como la que
descendió a Pablo del Muro cuando fue, escapó allá en Hechos. Eran
canastas como las que se llevaba fruta al mercado. Grandes canastas. Siete canastas llenas. Qué honor es dar a Cristo esos. Qué honor para nosotros que Dios,
todo suficiente, tome nuestros pocos panes, nuestros pocos peces
y los utilice. Qué honor, qué privilegio que
Dios utilice nuestros pocos recursos y el evangelio salga. El evangelio
está saliendo por Internet a todo el mundo, no sé dónde. Tal vez
alguna persona oiga. El señor bendiga. Y sea salvo. Qué privilegio. Bueno, el Señor Jesucristo es
compasivo. Él se compadece de nosotros y
Él nunca envía a ninguna persona que viene a Él no lecho fuera. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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