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Cody Groover

Conociendo vuestra elección

1 Thessalonians 1
Cody Groover December, 13 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover December, 13 2015

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Esta noche pido que abran sus
Biblias conmigo, Libro de Primera de Salonicenses. Quiero que veamos este asunto
de conocer la elección, conociendo la elección. Vamos a leer los
primeros, bueno, el capítulo uno. Dice Pablo, Silvano y Timoteo
a la Iglesia de los Tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. Gracia y paz sean a vosotros
de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Damos siempre gracias
a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras
oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro.
de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de
vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados
de Dios, vuestra elección. Pues nuestro evangelio no llegó
a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el
Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos
entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros viniste a ser imitadores
de nosotros y del Señor recibiendo la palabra en medio de gran tribulación
con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido
ejemplos a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído, porque
partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor
no sólo en Macedonia y Acaya, sino también en todo lugar vuestra
fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos
necesidad de hablar nada. porque ellos mismos cuentan de
nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis
de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar
de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús,
quien nos libra de la ira venidera. Nosotros no podemos saber los
misterios del decreto eterno de Dios. No lo podemos saber.
Podemos saber que es la voluntad de Dios cuando ya se cumplió,
cuando ya se llevó a cabo. Sabemos se llevó a cabo por la
voluntad de Dios, porque todas las cosas que están ocurriendo
ocurren por la voluntad de Dios. Él está ejerciendo su voluntad
en los ejércitos del cielo y los habitantes de la tierra. y nadie
está deteniendo su mano. Nadie puede detener su mano y
decir, ¿qué haces? Pero algunas cosas nosotros podemos
saber claramente están reveladas en las escrituras. La elección. Podemos saber si una persona
fue escogida. Podemos saber si una persona
fue escogida. El apóstol Pablo dice aquí, yo
sé, sabemos o conocemos hermanos amados de Dios vuestra elección. Ahora, la elección ocurrió en
la eternidad, antes de que el mundo fuese creado. Dios escogió
un pueblo de toda la raza humana, de todos los hombres que han existido y van a existir.
Dios escogió un pueblo, no porque vio algo bueno en ellos, no porque
vio en el futuro y vio quién iba a creer, o quien iba a aceptarle,
él escogió a su pueblo según el puro afecto de su voluntad.
Nos dice la palabra de Dios que todos nosotros nos descarriamos. No hay ninguno que busque a Dios.
Todos los hombres caímos en Adán muertos en delitos y pecados. Esto significa muertos espiritualmente,
muertos hacia Dios, sin habilidad de venir a Dios, sin deseo de
venir a Dios. Todo hombre por naturaleza tiene
un Dios falso. Tiene la idea que se fabricó
en su mente de un Dios. Dice, yo creo que Dios es así.
Es una fabricación de su imaginación. Pero el Dios vivo y soberano,
el Dios vivo, el Señor Jesucristo, se manifiesta a su pueblo. Aquellos
que Dios el Padre le dio, Él vino en el cumplimiento del tiempo
y se hizo carne. En este tiempo del año, el mundo
entero tiene que recordar el nacimiento del Señor Jesús. Nosotros recordamos el nacimiento
del Señor Jesús todo el año, pero más bien recordamos su muerte. Si él simplemente hubiera venido
al mundo para vivir una vida perfecta y luego regresar al
cielo, no podría sernos de ningún beneficio. Él vino aquí al mundo
y estableció rectitud, justicia como hombre aquí en la tierra.
Pero él fue al barrio y murió pagando la deuda que su pueblo
debía a esa santa ley de Dios que nosotros quebrantamos. La
ley que demanda nuestra muerte. El alma que pecare ciertamente
morirá. Esa ley estaba en contra de nosotros
y el Señor Jesucristo vino. y honró la Santa Ley, es decir,
la estableció y luego fue a la Cruz del Calvario y pagó la deuda. Y ahora en el tiempo, es decir,
esto ocurrió hace dos mil años, y ahora en el tiempo, el Evangelio
está saliendo por todo el mundo, según el Señor lo envía, con
sus ministros, predicando el Evangelio, y de predicar el Evangelio
a toda criatura. El que creyera y fuera bautizado
será salvo. Pero los que son salvos son aquellos
que Dios salvó a propósito. Es decir, nadie es salvo o nadie
va a tomar al Señor Jesucristo por sorpresa cuando entra a la
gloria. Como que diga el Señor Jesucristo,
yo no sabía que tú ibas a creer. No, la razón por la que una persona
cree es porque fue escogido. Ahora, la elección es un acto
libre, un acto soberano, eterno e irresistible de la gracia de
Dios. Eterno, irresistible de la gracia
de Dios. Dios escogió, porque Él quiso. Él escogió por su soberana, en
su soberana voluntad. Él dice, tendré misericordia
del que tendré misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca. No depende del que quiere, no
depende del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Pero aún así, la elección Dios
la hizo antes de la fundación del mundo. Pero la elección de
Dios, escuchen, no es la salvación. La elección de Dios es para salvación. Y la elección de Dios no es en
ninguna manera contraria a la promesa de Dios. Es decir, la
promesa de Dios es esta. Oigan, oigan claramente. Está
claramente revelado en la palabra de Dios. Dios ha prometido. Si tú eres un pecador y estás
aquí, Dios te muestra que eres un pecador. Dice la palabra de
Dios, mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra.
Esa es una promesa firme y segura. En Cristo Jesús una promesa firme. Y ninguna persona tiene que pensar,
bueno, pero si no fue escogido, voy a ser rechazado. Si tú puedes
mirar a Cristo y creer en Él, ven. Serás salvo. Cristo dice en Mateo 11, 28,
venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar. Esto es otra promesa. Venid a
mí y yo os haré descansar. Venimos a Cristo. El Espíritu
y la esposa dicen, ven. Y el que tiene sed, venga. El
que oye, diga, ven. Y el que tiene sed, venga. Y
el que quiera, tome del agua de vida gratuitamente. ¿Ven todas
estas promesas de Dios en la palabra de Dios? ¿Tiene sed?
Ven al Señor Jesucristo. Ven. Tome gratuitamente del agua
de la vida. Pedro dijo esto a estos hombres
que dijeron en el día de Pentecostés cuando el Señor Fueron compungidos
de corazón cuando ellos entendieron que nosotros tomamos al Rey de
Gloria, al Señor Jesucristo, al que Dios hizo Cristo y Señor.
Señor. Ellos dijeron, ¿qué haremos,
hermanos? ¿Qué haremos? Nosotros hemos crucificado a
Cristo. ¿Qué haremos? Y Pedro dijo esto,
sin ningún titubeo. Él dijo, arrepentíos. Arrepentíos y bautícese cada
uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón
de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. La elección
en ninguna manera impide la verdad de la elección. Creen en el Señor
Jesucristo, dijeron el apóstol a este hombre, el carcelero de
Filipos. Creen en el Señor Jesucristo
y serás salvo tú y tu casa. Los que de tu casa creen en ellos
también serán salvos. Bueno, no obstante la elección,
las promesas de Dios son firmes y cada persona es responsable,
cada persona, cada persona, cada hombre, cada mujer, cada niño
es responsable de creer a Dios, de arrepentirse de sus ideas
acerca de Dios, de sus idolatría, de sus pecados, de su pecado
y de venir al Señor Jesucristo. Es decir, es un mandamiento de
Dios. La responsabilidad del hombre
está en el mandamiento de Dios. Dios dice esto en Hechos capítulo
17. Dice, pero Dios habiendo pasado
por altos tiempos de esta ignorancia, ahora manda. Así es que el Evangelio
no es una invitación a creer en el Señor Jesucristo. El Evangelio
no es una invitación a arrepentirse. Es el mandato de Dios. Estos
son los reclamos del Señor de señores y Rey de reyes. Cree
en el Señor Jesucristo. Ha mandado a todos los hombres
en todo lugar que se arrepientan. Y dice en Juan, 1 Juan 3, 23.
Vean esto. 1 Juan 3, 23. Cité todos esos
sin hacer que vayan allá, pero los tengo si lo quieren pedir
después. Primero en Juan 3, 23 dice, y este es su mandamiento
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo. ¿Ven? Es un
mandamiento. Así es que somos responsables
de creer a Dios, creer en el Señor Jesucristo. Indiferentemente
si creas que eres elegido o no eres elegido. De hecho, si puedes
creer es porque fuiste elegido. ¿Sí? Pero el mandamiento sigue
firme, y la responsabilidad de cada hombre es de creer. Creer
en el Señor Jesucristo, en su Hijo Jesucristo, y nos amemos
los unos a los otros. Cada uno de nosotros debemos
arrepentirnos, debemos creer a Dios, confiando en Cristo Jesús,
confiando únicamente en su sangre preciosa, como la paga de todos
nuestros pecados, presentes, futuros, pasados, Creer, confiar
en su sangre. Cuando confiamos en su sangre
dejamos de tratar de hacer paga por pecado. Dejamos de tratar
de hacer penitencia. Si Cristo pagó por todos mis
pecados, entonces yo ya no los llevo. Él los llevó a la cruz
y Él murió, ahora yo no tengo pecado. Eso es descansar en la
obra del Señor Jesucristo. es honrar a Dios, creer a Dios,
confiando, someternos al Señor Jesucristo como nuestro Señor
y nuestro Salvador. Pero si una persona no se arrepiente,
si no cree a Dios y si no viene al Señor Jesucristo, confiando
únicamente en su sangre y confiando únicamente en la obediencia que
Él estableció aquí en la tierra, El Señor Jesucristo dijo, consumado
es, es decir, la salvación está consumada, no falta nada. Todo
lo que Dios requiere del pecador, ahora y por toda la eternidad,
Él ya lo hizo. Creer a Dios es descansar, en
la palabra de Dios, descansar en la obra del Señor Jesucristo.
Pero si una persona no viene, si una persona rehúsa el mandamiento
de Dios, entonces su condenación es justa. Esta es la condenación,
dijo el Señor Jesucristo, que la luz. Cristo Jesús, el Evangelio,
ha venido al mundo. Y los hombres amaron más las
tinieblas de su tradición, de sus ideas, de su superstición,
la manera que siempre lo han hecho. Aman más la tradición
y las tinieblas que la luz. Y no vienen a la luz. Pero si
vienes a Cristo buscando misericordia y el perdón de tus pecados por
su sangre que él derramó en la cruz, entonces la razón, la razón
por la que una persona viene es porque fue escogido de Dios. Porque fue escogido de Dios como
un objeto de su amor antes de que el mundo fuese creado. Ahora,
Pablo está escribiendo a estos santos de la Tesalónica y les
dijo que él sabía que ellos eran escogidos de Dios. ¿Cómo lo puedes
saber, Pablo? ¿Estabas tú acaso en el Consejo
Eterno antes de la fundación del mundo? ¿Acechaste allá los
nombres que estaban escritos? Recuerden, una persona no cree
y después de que cree, Dios apunta su nombre en el libro de vida
del Cordero. Es una mentira. Ese nombre que está escrito en
el Libro de Vida del Cordero fue escrito allá antes de la
fundación del mundo. Qué precioso es eso, ¿verdad?
¿Saben por qué tus padres te nombraron así como te nombraron? Porque Dios escribió tu nombre
así en el Libro de Vida del Cordero. Y es por eso que escribieron
tu nombre así. Bueno, en versículo uno, el apóstol
Pablo está saludando a la iglesia de los televidentes, dice, en
Dios. La iglesia está en Dios, Padre
del Señor Jesucristo. Luego dice la salutación, gracia
y paz sean a vosotros de Dios, nuestro Padre del Señor Jesucristo.
Damos siempre gracias a Dios. Cuando el apóstol Pablo habla
de los creyentes, nunca atribuye a ellos su libre albedrío. Doy gracias porque tú decidiste. No dice eso. La salvación es
de Jehová. Él recibe toda la honra y la
gloria. No atribuye nada a su libre albedrío,
a su decisión, sino que todo. Y ni siquiera atribuye algo a
sí mismo o a sus compañeros que estaban con él. Doy gracias que
prediqué un buen mensaje. Por eso lo creíste. No, de ninguna
manera. No es nada el apóstol Pablo,
no es nada Apolos. Él dice, yo regué a Apolos, yo
sembré a Apolos regó, pero el crecimiento lo da Dios. Ahora,
dice aquí, dice, damos siempre gracias a Dios por todos vosotros,
haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones. Siempre
les recuerdo dando gracias a Dios por ustedes y luego dar gracias
por estas cosas, acordándonos sin cesar delante de Dios y Padre
nuestro de la obra de vuestra fe. La obra de vuestra, la fe
que no obra es muerta. La fe que no obra es, no somos
salvos por las obras. Somos salvos por la fe y esto
no es de nosotros, es don de Dios. Pero la fe genuina, la
fe verdadera trabaja. Trabaja constreñido por el amor. Es una gracia que trabaja. Es lo que dice Santiago, si una
persona piensa que tiene fe y no tiene obras, esa fe es muerta. la obra del Espíritu Santo va
a ser manifestado en el corazón de una persona. Amor, gozo, paz,
paciencia, benevolidad, fe, mansedumbre, templanza. Estas cosas van a
salir. Estas cosas se van a manifestar.
Y luego dice, y por vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor
Jesucristo. Versículo cuatro, aquí es donde
quiero que estemos más tiempo. Hermanos, dice, porque conocemos
hermanos amados de Dios. Ahí está la relación nuestra
con nuestros hermanos en Cristo Jesús. Somos amados, amados de
Dios y amados los unos por los otros. Cualquier persona que
ha sido engendrado por Dios ama a Dios y ama al que ha sido engendrado
de Dios. Alguna persona que no ama aquel
que ha sido engendrado de Dios y luego dice que ama a Dios es
un mentiroso. Bueno, Amado de Dios y amado
de mí, amado de nosotros, dice, porque conocemos, ahí está esta
palabra, conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección. Sé que Dios te escogió a vida
eterna. No estamos hablando de te escogió
para un oficio. Es elección para salvación. Vean Efesios capítulo uno. Efesios 1, versículo 3. Dice, bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en lugares celestiales en Cristo. ¿Dónde están las bendiciones
de Dios a su pueblo? Están en Cristo. Todo lo que
Dios tiene para su pueblo está en Cristo. Escuchen, fuera de
Cristo Jesús, Dios es fuego consumidor. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor que nos bendijo a su pueblo, a sus escogidos,
con toda bendición espiritual en lugares seleccionados en Cristo.
Noten, aquí consiste la primera parte de esta bendición, según
nos escogió en Cristo. Nos escogió en Él antes de la
fundación del mundo para que fuésemos santos. y sin mancha
delante de él en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.
Dios nos escogió en Cristo para que seamos santos, para que seamos
santos y sin mancha delante de él. Ahora, bien, Pablo está hablando aquí de esta
esta bendición, dice, hermanos, conocemos vuestra elección, la
elección a salvación, y da aquí, yo creo, tengo aquí siete, siete
cosas que son enumeradas, que son evidencias, son evidencias
de cómo puedes saber una persona que ha sido escogido por Dios.
Un ejemplo que tengo, por ejemplo, yo puedo escribir aquí el nombre
de una persona, Y ninguno de ustedes sabe cuál es el nombre
que escribí en este papelito. Pero si yo les digo, este hermano está encargado de cuidar, de
hacer el jardín. Él hace el jardín aquí. Yo no
tengo que decir su nombre. Todos saben de quién estoy hablando,
¿verdad? Pero por las características entonces que se nombran, entonces
todos saben qué es lo que estoy diciendo. Entonces dice aquí
en la primera parte en versículo cinco, pues nuestro evangelio
no llegó a vosotros en palabra solamente. Los escogidos de Dios
oyen el evangelio eficazmente. Ahí está el primer punto. Es
decir, no lo oyen Entra un oído, sale la otra. Lo oyen eficazmente. Han oído la voz de Dios. Los escogidos de Dios oyen la
voz de Dios. El Evangelio en el poder del
Espíritu Santo. Cuando oyen el Evangelio, el
Señor Jesucristo les habla. Dijo el Señor Jesucristo, la
hora viene y ahora es con los muertos oirán la voz del Hijo
de Dios y los que lo oyeren vivirán. Esa es la manera que una persona
es resucitado de los muertos espiritualmente a la vida espiritual,
vida en Cristo Jesús, por la palabra de Dios. Y cuando oyen
el Evangelio, no es cosa indiferente, están oyendo la voz de Dios.
Esta es la primera evidencia. La manera que vino el evangelio
a ellos revela entonces, la manera que viene el evangelio a ti revela
tu elección. No es simplemente un ministerio
externo. No es una cosa simplemente que
haces, sino que estás oyendo la voz de Dios. Si no oyes la
voz de Dios, no puedes hacer ningún provecho. Vean lo que
dice 1 Tessalonicenses capítulo 2, versículo 13. dice por lo cual también nosotros
sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibiste la palabra
de Dios que oíste de nosotros la responsabilidad del predicador
es de hablar la palabra de Dios habla la palabra de Dios porque
la gente eso es lo que necesita para poder creer necesita oír
a Dios dice cuando oíste la palabra que oíste de nosotros la recibiste
no como palabra de hombre No lo recibiste como esa es la opinión
de esa doctrina, esa es la opinión de esa religión. No lo recibiste
como palabra de hombre, sino según es en verdad la palabra
de Dios la cual actúa en vosotros los creyentes. La palabra de
Dios actuó en ellos eficazmente. No lo recibieron simplemente
externamente, sino internamente eficaz. por el poder y la revelación
de Dios el Espíritu Santo. Es decir, Dios se les manifestó. Cuando una persona cree a Dios,
cree el testimonio de Dios acerca de Cristo Jesús, esa persona
conoce a Jesús como Dios. El Señor Jesucristo le dijo a
Pedro, cuando Pedro confesó y dijo, tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. Estaba viendo un hombre. Pero
Él dijo, tú eres Dios. Y el Señor Jesucristo le dijo,
bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás. Esto que tú acabas
de decir, no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre. Es revelación de Dios, revelación
por el Espíritu Santo, revelación en la palabra de Dios. Hay una
diferencia en esto. Hay una diferencia en simplemente
tener conocimiento. Una persona natural puede aprender
la Biblia, puede ir al seminario, puede ser muy estudioso y aprender
muchas cosas acerca de Cristo Jesús, pero es otra vez otra
cosa que Cristo se ha formado en ti. Cristo es la esperanza
de gloria. Eso es la palabra de gracia que
el Espíritu Santo aplica al corazón por medio de la convicción y
da también gran seguridad en nuestro interés en Cristo
Jesús. Confianza, confianza. Dice, conocemos, hermanos amados
de Dios, vuestra elección, pues nuestro evangelio no llegó a
vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el
Espíritu Santo y en plena certidumbre, plena certidumbre. Lo que me
está diciendo ese hombre es la palabra de Dios. Gracias damos a Dios que tenemos
Biblia en nuestra mano. Tenemos Biblia en nuestra mano.
Esta es la palabra de Dios. Pero cuando en aquel tiempo oyeron
la palabra del apóstol Pablo, ellos no tenían Biblia para citar,
para ir a ver es lo que dice la palabra de Dios. Ellos tuvieron
gran confianza que el apóstol Pablo era ministro de Dios, que
él estaba predicando la verdad. Y Dios acompañó su palabra con
milagros y prodigios para establecer esto. Pero ahora nosotros no
tenemos esos milagros y esos prodigios porque ahora tenemos
la palabra de Dios. más firme. Ahora, esta palabra de Dios es
aplicada al corazón, de gran confianza, dice, certidumbre,
como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Ahí está la primera señal entonces. ¿Ha venido la palabra de Dios
a ti en poder, en convicción, en poder del Espíritu Santo,
para revelarte quién es el Señor Jesucristo? que lo conoces en
el corazón, no es simplemente decir Jesús es Señor, sino creerlo
en el corazón, creerlo en el corazón. Y la segunda manera
que nota aquí el apóstol Pablo, dice aquí, los escogidos de Dios,
vosotros viniste a ser imitadores de nosotros. no solamente oyeron
la palabra de Dios, vinieron a ser imitadores de nosotros
y del Señor. Nosotros estamos imitando al
Señor, así es que cuando nos imitan a nosotros, imitan al
Señor. Imitadores, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación,
con gozo del Espíritu Santo. Los escogidos entonces de Dios
son personas convertidos en seguidores de Cristo. Eso era la palabra,
primero eran los de ese camino y ahora después de un tiempo
fueron llamados cristianos, seguidores de Cristo. Son convertidos en
seguidores de Cristo, seguimos a Él. Lo imitan, imitan al Señor
en fe, en amor, en paciencia, en gozo espiritual. La persona la persona entonces esta es una
evidencia cuando una persona se vuelve imitador del señor
Jesucristo así como hizo el señor sabemos que fallamos sabemos
que fallamos pero esto es una evidencia de la elección queremos
queremos vivir en una manera que le agrade al queremos serle,
honrarle a él. Queremos imitarle así como cualquier
persona. Nosotros imitamos a las personas
que admiramos, ¿no es así? Hablando de la carne, imitamos
a las personas que admiramos. nosotros seguimos su dirección,
su instrucción, pues mucho más al Señor Jesucristo. Y no solamente
recibieron la palabra y fueron imitadores, no te dicen, recibiendo
la palabra en medio de gran tribulación, esta es otra, otra de las señales
de la elección. Cuando recibieron la palabra,
hay un mensaje que se predica por allá que dicen, creen en
el Señor Jesucristo y todo te va a ir fácil. Esta es una mentira. Cuando una persona cree en el
Señor Jesucristo es cuando comienza la batalla. Antes de esto Satanás
mantiene su palacio en paz. Es una paz falsa, es un engaño,
pero esa persona no tiene dificultades, no tiene, no está en lucha contra
sí mismo. Pero cuando Dios pone un nuevo
espíritu en el creyente, ahora entonces hay una verdadera lucha
entre las dos naturalezas. Pero no solamente esto. En gran
aflicción, en gran persecución, dice aquí, en gran tribulación
con gozo del Espíritu Santo. Cuando una persona crea al Señor
Jesucristo, muchas veces, bueno, siempre, hay persecución de parte
de su familia, de sus padres, de su madre, de sus colaboradores. Y viene persecución por causa
de la palabra. Cuando una persona va a vivir
piadosamente en este mundo, va a sufrir persecución, va a sufrir
pruebas. Bueno, noten la tercera cosa,
recibieron la palabra a pesar de las aflicciones y la persecución.
Vean lo que dice Hechos capítulo 17, Hechos 17. Hechos 17, versículo 5. Entonces los judíos que no creían,
teniendo celos, tomaron consigo algunos ociosos hombres malos,
y juntando una turba, alborotaron la ciudad y asaltaron la casa
de Hazón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos,
trajeron a Hazón y algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad,
gritando, que trastornan el mundo entero, también han venido acá,
los cuales Hazón ha recibido, y todos estos contravienen los
decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron
al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.
Pero obtenida fianza de Hazón, de los demás, los soltaron. E
inmediatamente los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas, hasta
Berea, y ellos habiendo llegado, entraron a la sinagoga. de los
judíos. Ellos fueron perseguidos inmediatamente
cuando hubo esta predicación. Ellos inmediatamente se levantó
esta persecución en contra de estos. Luego vemos también la
cuarta cosa si regresamos a nuestro texto. Otra evidencia de la lección
vienen las obras de fe Vienen a ser ejemplos. Vienen a ser
ejemplos. Permítanme su licencia, señor. Viniste a ser imitadores de nosotros
y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tiburación,
con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido
ejemplos a todos los de Macedonia y de Acaya. que han creído. Cuando
una persona cree en el Señor Jesucristo, esa persona viene
a ser ejemplo de fe y de buenas obras. Ejemplo de amor. Está puesto como ejemplo de otras
personas. Y luego la quinta, versículo cinco
dice, versículo ocho, perdón, Porque partiendo de vosotros
ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia
y acá, sino también en todo lugar. Vuestra fe en Dios se ha extendido
de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada. Ellos
vinieron a ser testigos. El Espíritu de Dios que está
en ellos, ellos tuvieron el mismo espíritu de David, creyeron,
por tanto hablaron. creyeron, por tanto, hablaron.
Cuando una persona cree el evangelio, esa persona quiere comunicar
esas buenas nuevas, quiere ser testigo, quiere ser evangelista
o misionero, ir a predicar el evangelio a toda criatura. Una
persona que ha sido escogido para salvación y traída a esta
unión vital con el Señor Jesucristo va a llevar un pesar en su alma. Yo quiero que mis amigos, yo
quiero que mis hermanos crean. Noten lo que dijo el apóstol
Pablo allá en Romanos capítulo 10. Él dijo, yo les doy testimonio
a mis hermanos que ellos tienen celo. Dice versículo uno de Romanos
10, hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración
a Dios por Israel es para salvación. Yo quiero que sean salvos. La
razón por la que predicamos no es después de decirles, esto
es lo que Dios ha hecho, ahora sé que no lo van a creer. Esa
no es la razón. La razón por la que testificamos
el evangelio es que nosotros queremos que ustedes crean. Yo
quiero que tú creas, yo quiero que tú tengas comunión. Nuestra
comunión es con el Padre, con el Señor Jesucristo. Nuestra
comunión es los hermanos los unos a los otros en en Dios y
queremos que también ustedes tengan comunión dice el apóstol
Pablo dice lo que hemos visto y oído esto anunciamos para que
también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión
verdaderamente es con el padre y con su hijo Jesucristo nuestra
comunión es con el padre y con el señor Jesucristo y queremos
que ustedes también tengan Palabra fiel y digna de ser recibida. Que Cristo Jesús viene al mundo
a salvar a pecadores de los cuales soy el primero. Y el apóstol
Pablo está expresando esto aquí en Romanos 10. Dice, ciertamente
el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios es para salvación.
Yo quiero que sean salvos mis hermanos. Vean lo que dice Romanos
9, versículo 1 al 3. Verdad digo en Cristo, no miento.
mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo que tengo
gran tristeza y continuo dolor en mi corazón porque deseara
yo mismo ser anatema separado de Cristo por amor a mis hermanos
los que son mis parientes según la carne. Yo quiero que ellos
crean. Es por eso que les llevamos las
buenas nuevas. Bueno, entonces una persona que
ha creído en el Señor Jesucristo, una persona que es escogido,
esa persona va a llevar el evangelio y va a apoyar que el evangelio
se ha llevado. Ayudamos a los pastores que salen
de aquí para predicar la palabra en otros lugares porque no podemos
ir nosotros. Ellos van y nosotros apoyamos. Ahora, noten allá otra cosa. Los escogidos de Dios, versículo
nueve, Porque ellos, dice en versículo nueve, ellos mismos
cuentan de nosotros de la manera que nos recibiste y cómo os convertiste
de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero. Una
persona que ha sido escogido de Dios deja sus ídolos. Hay un gran cambio en la vida
de los escogidos de Dios, aquellos que han creído el evangelio. Un gran cambio en la mente. Eso
es el arrepentimiento. Vean el Isaías, capítulo 55. Este es el arrepentimiento. Muchas
personas piensan que el arrepentimiento, pues, hay que arrepentirse de
las cosas que hacemos. Bueno, es verdad. Hay que arrepentirnos
de las cosas que hacemos. Pero el arrepentimiento es más
que las cosas que hacemos. Son nuestros pensamientos. Son
lo que somos. Lo que somos. Y dice aquí, deje
limpio su camino. Hay un camino que le parece bien
al hombre. Esa es la idea, la fabricación. Yo creo que para llegar a Dios
va a ser así. Has oído que alguien diga, bueno,
todas las religiones son diferentes caminos. Todos vamos a ir a Dios.
No según la palabra de Dios. Según la palabra de Dios, Cristo
Jesús es el camino, no un camino. Es el camino. Solamente hay uno. El camino, la verdad. No hay
muchas verdades. Él es la verdad y la vida. Y él dice nadie viene a Dios
el padre si no es por mí. Ha subido que alguien diga bueno,
yo pienso que no importa si eres sincero vas a llegar a Dios.
Bueno, hay muchas personas que son sinceros y están sinceramente
equivocadas. Sinceramente cegados, sinceramente
en el error. Deja limpio su camino y el hombre
enigma sus pensamientos. Los pensamientos del hombre natural
son enemistad en contra de Dios. Entonces, convertirse de los
ídolos no significa, también significa los ídolos de madera,
de oro, de yeso. También significa eso, hermano
Oro. Cada cosa que nosotros interpongamos
entre Dios y nosotros es ídolo. Es ídolo. Una persona puede ser
ídolo de su familia, de su trabajo, de las riquezas de este mundo. Dice aquí, nos convertimos, se
han convertido a Dios. Hay un gran cambio, es decir,
no tenemos las mismas motivaciones. Ya no amamos los ídolos. Servimos
a Dios. en espíritu y en verdad, espíritu
y en verdad. Nos volvemos de los ídolos interiores. ¿Qué ídolos interiores hay? ¿Qué
ídolos interiores hay en el hombre? El orgullo, la autosuficiencia,
la ambición, la rebelión, todas estas cosas están adentro. y nos sometemos entonces a la
providencia de Dios, sea tu voluntad. Nos volvemos de nuestros ídolos
interiores a Dios. Y nos volvemos de nuestros ídolos
exteriores como las falsas ideas de quién es Dios, las religiosas,
las ceremonias religiosas, del materialismo, de la familia,
todos los lazos naturales, para volvernos y seguir a Dios. Dijo el Señor Jesucristo, el
que no aborrezca padre, madre, no es digno de mí. El creyente
va a dejar todo lo que se interponga entre su alma y Dios lo va a
dejar, lo va a dejar. Y luego, por último, los escogidos
de Dios, los escogidos de Dios están esperando la venida del
Señor Jesucristo. Y esperar de los cielos, dice
versículo 10, a su Hijo, al cual resucitó de los muertos a Jesús,
quien nos libra de la ira venidera. Vivimos en este mundo esperando
la venida del Señor Jesucristo. Este no es nuestra casa, este
no es nuestro hogar, no es nuestra ciudad. Estamos esperando la
venida del Señor Jesucristo. Estamos esperando su venida.
Cristo que murió por nuestros pecados y fue resucitado a los
muertos, Él ascendió a la gloria, está sentado a la diestra de
la majestad en las alturas. Cuando es su propósito, cuando
su propósito en este mundo se ha cumplido, ¿saben cuál es su
propósito? Cuando el último, cuando el último
de aquellos que Dios el Padre le dio en la eternidad, antes
de la fundación del mundo, Cuando este último se ha traído a los
pies del Señor Jesucristo, a la fe en el Señor Jesucristo, entonces
la ira de Dios viene. El mundo no puede acabar, no
puede acabar antes de que ese último sea traído al Señor Jesucristo. Él no es perezoso, Él no retarda
su promesa como algunos lo tienen por tardanza, sino que es paciente
Dios es paciente, no queriendo que ninguno de sus escogidos,
ninguno, dice allá. Y sabemos que está hablando de
sus escogidos. Él dijo, todo lo que el Padre
me da vendrá a mí, y al que a mí viene no lo echo fuera. Ninguno
se va a perder. Él va a regresar. Él dijo esto,
no se turbe vuestro corazón. Ustedes creen a Dios, creen en
Dios, creen también en mí. En la casa de mi padre muchas
moradas hay, si así no fuera yo os lo hubiera dicho. Voy,
pues, a preparar lugar para vosotros, para que donde yo esté vosotros
también estéis. No se turbe vuestro corazón.
Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre
muchas moradas hay, si así no fuera yo os lo hubiera dicho.
Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuera y os
preparara el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para
que donde yo estoy, vosotros también estéis. Este mismo Jesús,
que ascendió a la gloria, va a regresar por su pueblo. Y escuchen,
Él va a regresar por cada uno de su pueblo. ¿Tú crees en el
Señor Jesucristo? Él viene por ti en el día de tu muerte. Él
viene por ti. El apóstol Pablo está enumerando
entonces estas varias evidencias de la elección. Y ahora yo pregunto,
¿has experimentado estas cosas, estas cosas que han enumerado
aquí? ¿Has recibido la palabra? ¿Eres imitador del Señor Jesucristo? ¿Has creído en medio de tribulación? ¿Eres evangelista? ¿Tienes el deseo que otros crean?
Estás esperando, has dejado tus ídolos para servir al Dios vivo
y verdadero, y estás esperando al Señor Jesucristo y su venida.
Entonces, por la autoridad de la palabra de Dios decimos, yo
sé que fuiste escogido de Dios. Eso es la elección de Dios. Es una doctrina bendita, bienaventurada,
si no fuera por la elección de Dios. Nadie sería salvo. Bueno, que el señor bendiga sus
palabras.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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