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Cody Groover

La perla de gran precio

Matthew 13:44-50
Cody Groover October, 11 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover October, 11 2015

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Pido que abran sus Biblias conmigo
en esta mañana. El libro de San Mateo, San Mateo
capítulo 13. Voy a comenzar a leer desde el
versículo 44. Voy a leer hasta el versículo
50. Además, el reino de los cielos
es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre
haya y lo esconde de nuevo y gozoso por ello va y vende todo lo que
tiene y compra aquel campo. También el reino de los cielos
es semejante a un mercader que busca buenas perlas. que habiendo
hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y
la compró. Asimismo, el reino de los cielos
es semejante a una red que, echada en el mar, recoge de toda clase
de peces y una vez llena, la sacan a la orilla y sentados
recogen lo bueno en cestas y lo malo echan fuera. Así será en
el fin del siglo. Saldrán los ángeles y apartarán
los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de
fuego. Allí será el lloro y el crujir
de dientes. Hemos estado estudiando estas
parablas que habló nuestro Señor Jesucristo. Y son de gran bendición para cada
uno de nosotros, para mí, Y el Señor Jesucristo dio la razón
del por qué habló en parábolas. Les dijo, porque a ustedes es
dado. A ustedes les es dado, hablando
a su pueblo, hablando a sus niños. Los discípulos le preguntaron,
maestro, ¿por qué les enseñas en parábolas? ¿No ves que ellos
tienen estudios? Hablando de los fariseos, de
los escribas, ellos eran gente estudiada, ¿por qué no hablas
más a su nivel de ellos? El Señor Jesucristo, como diciendo,
les estoy parafraseando, no te preocupes por ellos, no les estoy
hablando a ellos. A ustedes les he estado, a ti
te estoy hablando. Qué precioso es que el Señor
Jesucristo, siendo la sabiduría de Dios, no habla por encima
de nuestra cabeza. Nos habla de una manera que nosotros...
Y dijo, para que viendo, le cegó los ojos a estos hombres sabios
y entendidos. A ti te fueron dados ojos para
ver. Esto es revelado por Dios. Es por revelación divina. No
es porque una persona... Estas palabras vienen a ser como
esa nube en el antiguo testamento que para los egipcios era oscuridad
y para los israelitas era luz, la misma cosa. Las parábolas
para el pueblo de Dios enseñan y para los que no son simplemente
dicen veo pero no ven. Vimos la semana pasada o hace
dos semanas la parábola del hombre que haya el tesoro en el campo
y vimos que El tesoro es el Señor Jesucristo. La gloria de Dios
revelada en la faz de Cristo Jesús. El campo, las escrituras,
está a plena vista, pero está escondido. Que por fin una persona
puede leer toda la Biblia toda su vida, y si el Espíritu Santo
no le muestra el tesoro Cristo Jesús, para él viene a ser Sacate. Viene a hacer reglas de cómo
vestir, cómo comportarse, pero nunca haya el tesoro, Cristo
Jesús, en quien están escondidos todas las riquezas de Dios. En Él están escondidos todos
los tesoros de Dios. En Cristo habita toda la plenitud
de la Deidad corporalmente. Todo lo que Dios tiene, todo
lo que Dios tiene de bendiciones para su pueblo, lo tiene en Cristo
Jesús. fuera de Cristo Jesús. Nuestro
Dios es fuego consumidor. Un hombre lo halla porque Dios
se lo revela y lo esconde. Este tesoro está escondido. Hombres
no pueden ver. Alguien dijo deja que vean a
Cristo en ti. Hay un problema con ese dicho
porque si no vieron a Cristo en Jesús no hay mucha oportunidad que
vean a Cristo en ti. No vieron a Dios en Cristo Jesús.
Dijeron, es un hombre nada más. Yo sé que es lo que está diciendo
la persona. El Señor Jesucristo deja que tu luz alumbre delante
de los hombres para que vean tus buenas obras y glorifiquen
a tu Padre que está en los cielos. Pero bueno, lo esconde de nuevo
y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel
campo. Y otra vez en este parábolo que estamos viendo en esta tarde,
comenzando en el versículo 45, también el reino de los cielos
es semejante a un mercader que busca buenas perlas. Que habiendo hallado una perla
preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Dos veces
nos dice que vende todo lo que tiene, compra. Vende todo lo que tiene y compra.
¿Qué significa esto? Vende todo lo que tiene. Cristo
Jesús es la porción del creyente. Cristo Jesús es el gran tesoro. Cristo Jesús es la parábola,
perdón, es la perla de gran precio para todo creyente. La parábola
de la perla del gran precio nos enseña lo precioso que es nuestro
Señor Jesucristo para un hijo de Dios, lo precioso. No hay
Valor inestimable, sumamente estimado, grandemente amado,
es el Señor Jesucristo para todos aquellos que son los escogidos
de Dios. Dice 1 Pedro 2, versículo 7,
para vosotros pues, no para el mundo, el mundo lo desprecia. El mundo no tiene nada, o cuando
mucho lo tiene como un amuleto, una entre otras cosas. Pero para
el creyente, dice, para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso. El Señor Jesucristo es precioso. Pero para los que no creen, la
piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser cabeza del ángulo. Ellos tropiezan sobre, los que
no creen tropiezan sobre Cristo. Dios puso este tropezadero. Dios puso este tropezadero. Ahora, cuando un pecador ha sido
despertado, ¿a qué me refiero que ha sido despertado? Es decir,
cuando un pecador ha sido despertado a su necesidad. Ha sido hecho sensible a su necesidad
de ser salvo, de ser aceptado por Dios. Hay personas que son sensibles
de que tienen necesidad, pero no es Dios el que los está convenciendo,
no es el Espíritu Santo. Porque debemos recordar esto,
el Espíritu Santo no está tratando de salvar a todos los hombres.
Así como Cristo no murió por todos los hombres. El Espíritu
Santo va a dar este interés. Es un interés, cuando Dios comienza
la obra, Él lo termina. Cuando Dios es el que mueve,
entonces esto es que... Y una persona no puede ver y
distinguir entre el uno y el otro. No puedes distinguir. El uno va a la iglesia como el
otro. Uno va a la iglesia, el otro va a la iglesia. Uno tiene...
No puedes distinguir. Pero si Dios está detrás de este
hombre. Él lo comenzó. Él puso este interés
en esa persona. Es decir, en algunos el Espíritu
Santo está obrando esta sensibilidad. A estos los regenera, a estos
los salva. Estos son los convertidos. Otros
simplemente su conciencia los mueve. Van a ser traídos al cristianismo. ¿Saben a qué me refiero a eso?
Son traídos a hacer una profesión, a unirse a la iglesia. En las
parábolas anteriores el Señor Jesucristo nos dijo que Satanás
siembra a Cisánea. Él también mete a sus miembros
allá en la congregación. Estos son los que pretenden,
pretenden, pero no son verdaderos creyentes. Con los labios honran
al Señor Jesucristo, pero su corazón está lejos. ¿Cuál es
la diferencia? La gracia de Dios, la gracia
de Dios. Algunos el Espíritu Santo está
obrando en ellos y el otro simplemente la conciencia los mueve. Van
a ser traídos a lo que es el cristianismo visible, a la religión
cristiana. Pero como explica la parábola
siguiente, la de la red, no son, no son hechos buenos. Nadie es bueno por naturaleza,
pero no son hechos buenos por la obra del Señor Jesucristo.
No son hechos justos, es lo que quiero decir. No son hechos justos. No hay ninguna persona justa
en este mundo, pero aquellos a quienes el Señor Jesucristo
salva son hechos justos en Cristo Jesús. Justos por la obra, por
la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Y la parábola de
la red explica que se llena la red de peces y los traen a la
orilla y reparten, sacan, dividen los buenos entre los malos, los
ángeles. Y los que no son regenerados
por el Espíritu Santo, no conocen a Cristo, no creen a Dios, estos
van a ser echados en el lago de fuego. Y ahí va a ser el lloro
y el crujir de dientes. Pero en esta parábola se refiere
entonces a un pecador a quien Dios salva. El reino de los cielos
es semejante a un hombre, a un mercader que busca buenas perlas. y va a encontrar esa perla porque
Dios se lo va a mostrar. Así como este hombre que encontró
el tesoro en el campo va a ser revelado por Dios, aquí está
la perla. Aquí está la perla de gran peso.
Hablando de estos hombres que simplemente se juntan, hay una
variedad de razones. Buscan perlas que ellos piensan
que son perlas preciosas. a primera vista parece que son
buenas perlas. Por ejemplo, algunas personas
buscan reformación moral. Esa es buena perla, reformación
moral. Es decir, tienen unos hábitos
contra la moralidad y luego cambian esos hábitos y ya no son inmorales
y piensan que esto es la salvación. Su salvación consiste en que
no son adúlteros, no son borrachos, no son, puedes llamar cualquier
cosa. Ese hombre fariseo dijo te doy
gracias Dios porque yo no soy como los otros hombres, yo no
soy estafador, pero piensa que eso es una buena perla o es decir
algo que les puede recomendar delante de Dios. piensa que es
una buena perla. La religión del hombre está llena
de lo que el hombre llama buenas perlas. Porque eso es lo que
piensa de la salvación, que puedes ganar la salvación con lo que
tú haces. Esa es la religión de Caín. Ser salvo por lo que una persona
hace. Otros miran a la ley moral de
Dios y dicen, bueno, voy a empezar a cumplir la ley moral de Dios. No saben que la ley moral de
Dios es perfecta, es espiritual. Y nunca hemos cumplido esa ley
y no podemos cumplir esa ley. Piensan que eso es una perla
de gran precio. Otros van con el ritualismo. El ritual. Alguien dijo esto. Donde encuentres más ritual,
menos verdad encuentras. Llenan todo el tiempo de puros
rituales. Menos verdad encuentras. Otros
piensan que su profesión de fe, eso es una perla de gran precio.
Ya hice mi profesión de fe. Ya soy salvo. Otro, su membresía
en la iglesia. obras, devoción, piedad. Y por
todas estas cosas, el hombre está dispuesto a cambiar o intercambiar,
como se dice, treque, hacer treque, por tratar de ganar esta moralidad
o esta membresía. Personas se unen a una congregación
y les dan su lista de qué es lo que pueden y qué no pueden
hacer y lo examinan y dicen, Buen truque. Voy a cambiar esto
que estaba yo haciendo y ya tengo mi membresía. Ahí está mi buena
perla. Están listos para hacer cambios,
intercambiar hasta que Cristo, hasta que Cristo es revelado
en la plenitud de su gloria. Hasta que Cristo es revelado
en la plenitud de su gracia. Entonces, el pecador encuentra
al Salvador que es soberano. Al Salvador soberano. Ve en el
Señor Jesucristo crucificado todo en todo. Cristo Jesús es todo. Cristo Jesús no es parte. Él no vino a echarme la mano.
Él vino a salvar a su pueblo de sus pecados. ¿No colaboramos
con Cristo? Cristo es el autor y consumador
de la fe. Dice 1 Corintios 1, 30, más por
él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho
por Dios sabiduría. Sabiduría, justificación, santificación
y redención. No hay nada que falta. No hay
nada, todo lo que Dios requiere del pecador, Dios lo ha proveído. Su nombre es Jehová proveerá. Todo lo que Dios requiere de
ti, Él lo ha proveído. Y escuchen, lo que Dios provee,
eso acepta. Si Dios lo provee, eso Dios lo
acepta. Dios no va a aceptar nada que
Él no haya proveído. La salvación es por gracia. Estamos
completos. Dice Efesios 1, 3, donde leímos
hace un poco, bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo que nos bendijo con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo. En Él están todas las bendiciones
de Dios. En Él tenemos el perdón de pecados. Bendice alma mía, Jehová, no
olvides ninguno de sus beneficios. Él es el que perdona todos tus
pecados. En Cristo Jesús está el perdón
completo de mis pecados. Esto es perla de gran precio.
En Cristo Jesús. Él es todo. En Cristo Jesús tengo
santidad. Santo delante de Dios. Justo
delante de Dios. En Colosenses 3, 11 dice, donde
no hay griego ni judío. No hay griego ni judío. Circuncisión ni incircuncisión,
bárbaro ni esita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo. Cristo
es el todo y en todos. En su pueblo, él es el todo y
en todos. El creyente. El creyente que
cree en el Señor Jesucristo dice, Él es precioso. Él es precioso. Y el creyente que ha creído a
Dios, el testimonio de Dios acerca de Cristo Jesús dice, Él es más
precioso que todo. Él vale más que todo el mundo. Cristo dijo que va a aprovechar
el hombre si gana todo el mundo. y pierde su alma. Eso es un mal
trueque. Tiene todas las perlas del mundo,
la fama, la influencia, el dinero. Tiene todas estas perlas que
el hombre trabaja para ello. ¿De qué aprovecha? No puede salvar
tu alma. Cristo Jesús es la perla de gran
precio. Él entonces, el creyente, la
persona que ha sido obrado por el Espíritu Santo en su corazón,
Él entonces está dispuesto a perderlo todo por ganar a Cristo. El Señor Jesucristo dijo en Marcos
capítulo 8, Marcos capítulo 8, Versículo 34. El Señor Jesucristo,
llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo, si alguno quiere venir
en voz de mí, niéguese a sí mismo, tome su
cruz y sígame. No puede servir a dos señores. No puedes servir la riqueza,
no puedes servirte a ti mismo. Hay un Señor, el Señor Jesucristo. Nieguese a sí mismo, tome su
cruz y siga en pos, sígame. Lucas, vean lo que dice Lucas
capítulo 14. Grandes multitudes. Otra vez
aquí el Señor Jesucristo en Lucas 14, versículo 25 dice, grandes
multitudes iban con él y volviendo se les dijo, si alguno viene
a mí, y no aborrece a su padre y su madre y mujer e hijos y
hermanos y hermanas y aún también su propia vida no puede ser mi
discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene
en pos de mí no puede ser mi discípulo. Todos aquellos a quienes
Cristo es revelado en la plenitud de su salvación. ¿Quién es Él?
Él es Dios manifestado en la carne. Él es el eterno Hijo de
Dios que vino a este mundo para dar su vida en rescate por su
pueblo. Él obedeció la ley. ¡Qué precioso! El Señor Jesucristo obedeció
esa ley que es contraria a ti y a mí. Nosotros no podemos obedecer
esa ley. Nunca la hemos cumplido. Nunca
la vamos a cumplir en nosotros mismos. Pero Cristo Jesús, Él
lo cumplió. y todo aquel que crea a Dios
tiene la justicia del Señor Jesucristo. Todos aquellos a quienes Cristo
es revelado en la plenitud de su obra, de su gracia, están
dispuestos a perderlo todo. Ven lo que dice el apóstol Pablo
en Filipenses capítulo 3. Estas son las perlas de las que
estaba hablando en Filipenses capítulo 3. El apóstol Pablo,
ustedes saben, él es Saulo de Tarso. Él tenía sus perlas. Él tenía sus perlas que él había
juntado. Un día, el apóstol Pablo estaba
en camino a Damasco y se le reveló, se le apareció el Señor Jesucristo.
Y él vio la gloria de Dios. Él dijo, Dijo, Saulo, Saulo, ¿por qué
me persigues? Y él dijo, ¿quién eres, señor?
Yo soy Jesús a quien tú persigues. Dura cosa es dar cosas con tu
alegría. Tú solo te estás lastimando. Cristo ya estaba reconciliado
con Saulo. Él hizo la reconciliación, pero
Saulo todavía estaba en su enemistad en contra de Dios y quería arrasar
con todos los que tenían o confesaban que Jesús era el Cristo. Pero
yo soy. O sea, yo soy Jesús a quien tú
persigues. Señor, ¿qué quieres que yo haga?
El Señor se le manifestó en su amor y su bondad y su misericordia. El apóstol Pablo dijo, yo no
soy digno de ser llamado apóstol. Yo perseguí a la iglesia. Yo
di mi consentimiento cuando mataron a Esteban. Ahí estaba yo. Luego
dijo el apóstol Pablo, yo no soy, yo soy el más grande de
los pecadores. Cristo tuvo misericordia de mí.
Palabra fiel y digna de ser recibida, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a pecadores, de los cuales yo soy el primero. Aquí en Filipenses capítulo 3,
el apóstol Pablo enumera estas perlas. Y luego dice en versículo
uno, por lo cual, por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto escribir
las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Pablo dijo, yo solo
quiero saber una cosa entre ustedes, Cristo Jesús y este crucificado.
Esta es la perla. Él dijo a los corintios, cuando
fui a vosotros me propuse no saber cosa alguna entre ustedes.
Pablo, ¿no sabías el desorden que estaba allá en Corinto? No
sabes cómo estaban viviendo estos allá en Corinto. Él dijo, yo
quiero saber una cosa, Cristo Jesús y este crucificado. Yo quiero saber esto. Para mí,
repetirlos las mismas cosas, para mí eso es molesto. Estoy
hablando de Cristo Jesús y para vosotros es seguro. Nosotros
crecemos en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo.
Nuestra fe va siendo arraigada, afirmada más sobre el fundamento
que es Cristo Jesús. Guardaos de los perros. Aquí
está llamando perros a las personas que tratan de introducir otra
cosa. tratan de introducir, dicen,
ya no, ya sal, ya fuiste salvo por la gracia de Dios, usen la
palabra gracia, ya fuiste salvo por la gracia de Dios, la ley
fue el hallo para llevarte a Cristo Jesús, y ahora que ya veniste
a Cristo Jesús, tienes que ir otra vez a la ley para que seas
santificado. Son perros, son lobos vestidos
de ovejas. Esa es una mezcla, no puedes
mezclar la gracia y las obras. Guardaos, ten cuidado de los
perros. Guardaos de los malos obreros,
están en la iglesia. Son esas personas, la cizaña,
que levantan y están introduciendo erigías destructoras, dijo el
apóstol Pablo. Guardaos de los mutiladores del
cuerpo, los que quieren circuncidarte y obligarte a guardar la ley.
Porque nosotros, los que creemos a Dios, los que confiamos en
la obra terminada de Cristo Jesús, nosotros somos la circuncisión. Nosotros somos el pueblo de Dios.
Los que en espíritu servimos a Dios, no en forma, no en rito,
nos gloriamos en Cristo Jesús, nos regocijamos en Él. y no tenemos
ninguna confianza en la carne. Estas dos cosas, gloriarse en
Cristo Jesús y no tener confianza en la carne son dos lados de
una moneda. No puedes tener el uno con el
otro, sin el otro. Si tú estás confiando únicamente
en Cristo Jesús, significa que no tienes ninguna confianza en
ti mismo. Si no tienes ninguna confianza
en ti mismo, Tienes toda la confianza en Cristo. Está hablando de la
fe y el arrepentimiento. Fe, arrepentimiento hacia Dios
y fe en el Señor Jesucristo. Ahora, noten estas cosas y vean
si no son perlas. Dice, aunque yo tengo también
de qué confiar en la carne. Ahí están sus perlas. Si alguno piensa que tiene que
confiar en la carne, yo más. Yo fui circuncidado el octavo
día. A eso me recomienda. ¿Ven? En la ley está dicho que
todo varón tiene que ser circuncidado. Ahí está una perla. Del linaje de Israel. ¿Tú crees
que eres judío? Mira, yo puedo tener la lista. Yo soy verdadero israelita. de la tribu de Benjamín, hebreo
de hebreos, y en cuanto a la ley, fariseo. Los judíos pensaban,
si solamente dos personas van a ir al cielo, uno tendría que
ser fariseo y el otro tendría que ser saduceo. Eso es lo que ellos pensaban,
por la religiosidad y lo externo que tenían estas palabras en
su apariencia. Pero el Señor Jesucristo los
miró y dijo, sepulcro, hipócritas. Serpientes, les dijo el Señor
Jesucristo. Él está viendo lo que está adentro.
Eso es lo que está diciendo el apóstol Pablo. Estos eran perlas.
En cuanto a celo perseguidor de la iglesia, yo estaba celoso. Yo estaba seguro que estaba haciendo
favor a Dios. En cuanto a la justicia que es
en la ley, irreprensible. Nadie podía señalar el ley y
decir, vea, en este punto fallaste, Pablo. la camisa que tienes puesto,
el vestido que tienes puesto tiene composición de algodón
y tal vez rayón o otra cosa saben que en la ley no se podía hacer
eso en la ley no se podía, no podías tener mezcla es figura
de obras y gracia no se puede hacer eso el apóstol Pablo dijo
en la ley nadie podía decirme ni eso irreprensible, note. Pero cuantas cosas eran para
mí perlas, ganancia. Las he estimado como pérdida
por amor a Cristo. Lo bendito. No significa nada para mí. No
significa nada para mí. Ciertamente aún, no solamente
lo perdí entonces, ahora mismo Lo estimo como pérdida por la
excelencia de esta perla, Cristo Jesús, del conocimiento de Cristo
Jesús. Mi Señor, por amor, ahí está
la diferencia, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo
por basura para ganar a Cristo. Vendió todo lo que tiene. Mi
religión, basura. Mi obediencia a la ley, basura. Cristo Jesús es todo. Cristo Jesús es mi confesión
de fe. Ahora, esta parábola simplemente
explica la vida y el comportamiento de todo verdadero cristiano. Esta parábola explica explica
la vida y el comportamiento de todo verdadero cristiano. El
creyente es lo que es y hace lo que hace porque está convencido,
plenamente convencido que Cristo es todo. Es por eso que el cristiano,
el cristiano es lo que es y el cristiano hace lo que hace porque
está convencido que Cristo es todo. Cristo es todo. Porque
Cristo es todo, entonces el creyente sale del mundo. Porque Cristo
es todo, el creyente deja la religión. Estoy hablando, cuando
yo hablo de ese término de religión, Estoy hablando del sentido negativo.
Estoy hablando del sentido de la organización. Porque el creyente
cree que Cristo es todo, entonces deja todas estas cosas. El creyente,
porque cree que Cristo es todo, entonces se despoja de este viejo
hombre y se viste del nuevo hombre. Porque el creyente cree que Cristo
es todo. ha buscado a Cristo en todo entonces me despojo de
este viejo hombre no es nada no es nada porque el creyente
ha buscado a Cristo Jesús que es todo el creyente odia aborrece
el pecado el creyente es pecador el creyente está en este mundo
y mientras está en esta carne el creyente gime el creyente
lamenta Pero no significa que le damos rienda suelta a nuestra
carne. El creyente, como el apóstol
Pablo dice, miserable de mí. Miserable de mí. No estoy buscando
excusa para vivir en el pecado. La persona que está buscando
excusa para vivir en el pecado ya la encontró. Ya la encontró. Sí mismo, en sí mismo está. El creyente cuenta entonces todas
las cosas como pérdida por amor a Cristo, porque ve en Cristo
Jesús la perla de gran precio. Es la pérdida que yo tengo que
tener. Yo tengo que tener a Cristo si
me cuesta todo el mundo. Si me cuesta a mis familiares.
Así tiene que ser. Yo quisiera que mis familiares
crean. Yo quisiera que mis amistades
crean. Pero si me cuesta eso, no es
nada. Cristo es la perla de gran precio. ¿Por qué es entonces que algunas
personas, por qué es que algunas personas no pueden, no pueden
dejar todo? Ahora vamos a ver eso en un momento.
¿Qué es lo que hace un verdadero creyente? ¿Qué es lo que hace
un verdadero? ¿Qué es lo que se requiere para
ser un verdadero cristiano? Nada de mí y todo de mí. Nada de mí y todo de mí. Yo no traigo nada. No traigo
nada. Pero requiere, si Dios lo quiera,
padre, madre, hermano, hermana, trabajo, hogar, patria, lo que
sea, este mundo. Bueno, esta parábola, tan simple
como es, también explica la vida y el comportamiento de los que
son perdidos. Aquellos que no han sido regenerados. Aquellas personas que son miembros
de iglesia pero no han sido regenerados. No estamos buscando ofender a
ninguna persona. Pero esta es la doctrina del
Señor Jesucristo, y hay que ser muy claro. Muchas personas que
han estado muchos años y han profesado fe en el Señor Jesucristo,
siempre están entre dos opiniones. Siempre están, por decir así,
sobre la albarrada. Si me conviene, voy a ir con
Cristo. Si no me conviene, voy a ir con el mundo. Están entre
dos. Siempre son indecisos. No quieren
tomar su cruz y seguir en pos de Cristo. Llevan su nombre de
cristianos, pero no llevan su ropa. Bueno, no pueden porque
no han vendido todo para tener a Cristo. Quiero que vean allá
en Marcos, perdón, Marcos capítulo 10. Marcos capítulo 10. Versículo 17. Al salir él para seguir su camino,
vino uno corriendo. Este hombre parece que es sincero. No vino caminando, vino corriendo. Tengo que apurarme. Este hombre
vino corriendo e hincando. Hizo reverencia, hincando la
rodilla delante del Señor Jesucristo. Parece que tiene respeto del
Señor Jesucristo. Muchos religiosos así son. Parece
que vienen todo el tiempo a los servicios y hacen su reverencia. Hincando. Preguntó, maestro bueno,
¿qué haré para heredar la vida? Su pregunta está diciendo, ¿qué
debo hacer? ¿Qué debo hacer? El Señor Jesucristo
le responde a él, ¿por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno,
sino solo Dios. En otras palabras, no me llames
bueno si no estás reconociendo que yo soy Dios. Solamente hay uno bueno, Dios.
Dios es el único bueno. Dice el Señor Jesucristo, Los
mandamientos, sabes, ya que vienes a mí sobre esa base, ¿qué debo
hacer para ser salvo? Y escuchen, debemos tener mucho
cuidado sobre la base de qué venimos al Señor Jesucristo.
Es decir, si vienes al Señor Jesucristo como juez, él es el
juez justo. Y te va a dar justicia. ¿Y cuál
es la justicia que la ley requiere? Tu muerte. Si vienes a Dios sobre
la base de justicia, él es el juez justo. Si vienes al Señor
Jesucristo como un maestro, ¿qué te va a dar? Te va a dar tu cátedra. Y así le dijo a este hombre.
Pero si venimos al Señor Jesucristo como el salvador de pecadores,
nosotros siendo pecadores necesitados de misericordia, ¿saben qué vamos
a recibir? Misericordia. Ten cuidado de
cómo vienes al Señor Jesucristo. Si vienes a Él como pecador necesitado
de la salvación que Él ha proveído, Él salva a pecadores. No hay
ninguno, no hay ningún pecador que viene al Señor Jesucristo
que Él no salva. No hay ningún pecador que viene
al Señor Jesucristo que Él no puede salvar. Él salva a pecadores. Ten cuidado de cómo venimos al
Señor Jesucristo. Este hombre vino buen maestro. Ahí está su primera cátedra.
No me llames bueno si no sabes que yo soy Dios. Yo soy Dios. Luego dijo los mandamientos,
sabes, ya que vienes a mí sobre esa base, ahí te voy a llevar
los mandamientos. No adulteres, no mates, no hurtes,
no digas falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y
tu madre. los cinco puntos de la ley que tienen que ver con
nuestra relación delante de los hombres, ni siquiera los primeros
cinco, o la segunda parte de la tabla. Entonces, él respondiendo,
dijo, maestro, todo esto he guardado desde mi juventud. Lo hice. Sí se pudo. ¿Han oído eso? Si se puede, si se pudo. Esto
ya lo hice, ya está cumplido. Está ciego, está ciego. Entonces respondió, le dijo,
maestro, todo esto he guardado desde mi juventud. Entonces,
Jesús mirándole, le amó y le dijo, una cosa te falta. Vende todo lo que tienes y da
a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Ven y sígueme tomando
tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra,
se fue triste porque tenía muchas posesiones. No valoró al Señor
Jesucristo como la perla de gran precio. No valoró. Muchos, yo estoy incluido entre
ellos, muchos, Creen que este es el apóstol Pablo. Saulo de
Tarso, antes que el Señor Jesucristo lo arrestara en su camino a Damasco. Es un hombre fariseo, un maestro
que confiaba en sí mismo, ya sea él o sea otro, no importa.
El Señor Jesucristo, yo creo que era Saulo de Tarso. Y la
razón, porque dice, le amó. En este momento, Él no vio el
y no lo no lo siguió, se fue triste. Y muchas personas no
ven el tesoro, no ven la gloria de Dios y la paz de Jesucristo,
no ven. ¿A qué vas? Ahí estás yendo ya
todos y estás oyendo el mismo mensaje. Te lo dijo el pastor
al principio. A mí no me es molesto repetirle
las mismas cosas. Ya te dijo que te está diciendo
lo mismo. ¿A qué vas una y otra vez? No lo ven. No veo el chiste. Así le llaman. No veo. No veo
por qué. No ven. No ven la perla. No ven
la perla. No ven a Cristo la perla de gran
precio. No es precioso a ellos. No confían
en él. Entonces no pueden dejar todo. Pueden cantar con sus labios.
Pueden decir, yo amo a Cristo. Pueden decir, toma el mundo,
dame a Cristo. Pero en sus vidas cada día lo
niegan. Lo niegan. Dicen una cosa con
sus labios y con sus vidas lo cambian. Dicen otra cosa. Ahora, otra vez en nuestro texto. El reino de los cielos semejante
a un mercader que busca buenas perlas, y que habiendo hallado
una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Es mía, perla de gran precio. Asimismo, versículo 47, el reino
de los cielos semejante a una red que echada en el mar recoge
de toda clase de peces, Y una vez llena, la sacan a la orilla
y sentados recogen lo bueno en cestas y lo malo echan fuera.
Así será el fin del siglo. Saldrán los ángeles y apartan
a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de
fuego. Ahí será el lloro y el crujir
de dientes. El evangelio, cuando es proclamado,
muchas personas vienen. El Señor Jesucristo tenía muchas
personas que le seguían a él. pero no todos eran sus discípulos.
Muchas personas allá en Juan capítulo 6 siguieron al Señor
Jesucristo, pero cuando Él les habló de su soberanía, les habló
la doctrina, su doctrina, ellos dijeron, es dura palabra esto.
¿Quién puede seguir oyendo eso? Y se apartaron, y dice la palabra
que desde ese momento ya no seguían a Él. Y se volvió el Señor Jesucristo
a sus doce, y les dijo, ustedes también quieren irse. Alguien
dijo esto me gusta es bueno. La palabra de Dios no es invitación
al pueblo de Dios. Él trae a su pueblo con cuerdas
de amor y los trae poderosamente como la red El pez nunca quiere
ser pescado. Cuando entra al rey y se sacude,
se sacude, se sacude, pero es pescado, ya te pesqué. Y otra
cosa, no es con anzuelo, no es con engaño, es rey, te trae con
amor. Pero bueno, me estoy desviando. Esta persona, cuando traen, vienen
las personas y escuchan la palabra de Dios, Son traídos, pero no
son llamados por el Espíritu Santo. Por lo tanto, entonces,
no pueden dejarlo todo. No pueden perderlo todo. Como
he dicho en otra ocasión, una persona tal vez no tenga que
perder todo, pero tiene que estar dispuesto a perderlo todo. Tal
vez no requiera tu padre, tu madre, tu trabajo, tu vida misma. Pero si lo requiere, eso es lo
que requiere el Señor Jesucristo. ¿Es Cristo para ti la perla de
gran precio? Por la gracia de Dios, por la
gracia de Dios. Si Él es para ti precioso, entonces
tú has vendido todo para tener a Cristo. Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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