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Cody Groover

Buena esperanza por gracia

2 Thessalonians 2:16
Cody Groover October, 4 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover October, 4 2015

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¿Qué es la esperanza según la
palabra de Dios? ¿Qué es la esperanza que nosotros
tenemos, el pueblo de Dios? La esperanza a la que Dios nos
ha traído. ¿Qué es esta esperanza? Quiero
hablar acerca de este tema en esta tarde. Una buena esperanza
por gracia. ¿Tienes esperanza? Esta esperanza
es una buena esperanza. Una buena esperanza por gracia
es lo que dice la Palabra de Dios en 2 Tessalonicenses, capítulo
2, versículo 16. Versículo 15 dice, así que hermanos,
estad firmes a retener la doctrina que habéis aprendido sea por
palabra o carta nuestra, y el mismo Jesucristo, Señor nuestro,
y Dios nuestro Padre. Él es nuestro Señor, Él es nuestro
Dios, Él es nuestro Padre. El mismo Jesucristo, Señor nuestro,
y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones
y os confirme en toda buena palabra y obra. La palabra esperanza es una palabra
que utilizamos con mucha frecuencia, la utilizamos todos los días. Creo que nos sorprenderíamos,
usamos esa palabra a menudo. Por ejemplo, si alguien pregunta,
¿cómo te va a ir en tu trabajo este año? Pues espero que bien,
espero que bien. O alguien pregunta, ¿cómo te
fue, cómo le salió la cirugía a tal persona? Espero que bien,
esperamos que sí. ¿Se va a graduar tu hijo este
año? Esperamos que sí, esperamos que sí. La palabra
esperanza o esperar es una palabra que expresa un deseo, un deseo
fuerte o un fuerte deseo, algo que queremos, ¿no es así? Algo
que queremos. Una persona quiere o desea algo
mucho, dice espero que esto suceda, espero que esto. Sabías la palabra
Dios utiliza la palabra esperanza con frecuencia. a menudo y usa
la palabra esperanza en referencia a nuestra relación con Dios. La esperanza en relación con
Dios y nuestra perspectiva de la felicidad eterna y la gloria
eterna. Eso es. En esta tarde quiero
que veamos la palabra, en la palabra de Dios, la palabra esperanza. Bueno, Sin embargo, en la palabra
de Dios, la palabra esperanza o la esperanza espiritual, la
esperanza que Dios da es algo más que meramente un deseo, un
deseo. La esperanza de la que habla
la palabra de Dios es algo más. Va a llover mañana, espero que
sí, y otros espero que no. pero es algo más que un deseo.
Una esperanza espiritual, según las escrituras, es mucho más
que un deseo. Nuestra esperanza de vida eterna
y de la gloria eterna es un fuerte deseo, pero es una esperanza
basada en una confianza. Una esperanza basada en una confianza
o una expectativa. No es solamente un voy a ver
qué pasa. Esta esperanza está basada en
la confianza, en la misericordia de Dios. Esta esperanza está
basada en la promesa de Dios. Ven cómo es diferente. Está basada
en la misericordia de Dios. Está basada en la palabra de
Dios. está basada en la persona del
Señor Jesucristo. ¿Ven cómo es diferente? Bueno,
quiero que veamos algunos textos donde la palabra esperanza se
habla de esto. En Romanos capítulo 8, vamos
a ver algunos lugares y luego quiero hacer unas preguntas.
¿Qué es una buena esperanza? ¿Tengo yo esperanza, una esperanza
buena, según la palabra de Dios? tiene esto una esperanza buena
aquí en Romanos capítulo ocho versículo veinticuatro en este
pasaje de las escrituras vemos que nuestra esperanza de la felicidad
eterna la gloria con Jesucristo en Jesucristo es una esperanza
que nos dice aquí la palabra de Dios que no podemos ver una
esperanza que no podemos ver porque si la ves ya para que
la esperas Vean lo que dice, es algo invisible, la esperanza
en la palabra de Dios es algo invisible. Dice versículo 24,
porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve no
es esperanza. La esperanza que se ve no es
esperanza. Porque lo que alguno ve, hay
que esperarlo. Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Cuando nosotros leemos la palabra
de Dios, cuando interpretamos la palabra de Dios, debemos,
una de las reglas es leer lo que va adelante y lo que va después. ¿A quién está hablando? ¿De qué está hablando? Esa es
una de las reglas de interpretación de la palabra de Dios. pero cuando
interpretamos este versículo debemos leer entonces los versículos
anteriores y si leemos en los versículos anteriores está el
apóstol Pablo hablando en versículo 22 porque sabemos que toda la
creación gime a una y a una está en dolores de parto hasta ahora
y no sólo ella sino también nosotros mismos nos dice que la creación
es decir los árboles los vegetales, los animales, la tierra misma,
todo, todas las cosas de la creación, incluyendo los animales, todos
fueron sujetos a vanidad por la caída de Adán en el pecado. Todos fueron sujetos a vanidad.
Cuando Adán cayó, la muerte entró en el mundo. Por un solo hombre,
el pecado y la muerte entraron en el mundo. La muerte pasó a
todos los hombres por cuanto todos pecaron. Pero no solamente
a la humanidad, sino también el mundo mismo. Sobre el mundo
entero. El mundo entero está sufriendo.
Toda la creación está sufriendo debido a la caída de Adán. Cuando
Dios crea, nos dice la palabra de Dios. En el principio creó
Dios los cielos y la tierra, versículo uno. Cuando Dios crea
algo, lo hace perfecto. Dios no hace cosas en desorden.
Dios crea en perfección. En el principio creó Dios los
cielos y la tierra, y la tierra estaba desordenada y vacía. Algunos
teólogos piensan que ese fue cuando cayó Lucero. Cuando Lucero cayó. Pero también
es una figura de cuando Dios creó al hombre, Lo creó perfecto. Creó al hombre en santidad y
en justicia. Adán podía conocer, conocía a
Dios, tenía relación con Dios, podía hablar con Dios, tenía
comunión con su Creador. Pero cuando él pecó, él perdió
todo eso. La muerte entró. La muerte espiritual. Perdió el camino de Dios, perdió
la vida de Dios, perdió el conocimiento de Dios. Esto todo es restaurado
en Cristo Jesús que es el camino, la verdad y la vida. Pero el
hombre perdió todo en Adán. La muerte entró y la creación
nos dice este versículo, gime y sufre con dolores de parto
hasta el día cuando el Señor Jesucristo, el creador de todas
las cosas, crea de nuevo un cielo nuevo y una tierra nueva en la
que no haya muerte. Un cielo nuevo y una tierra nueva
en que mora justicia, donde no hay presencia del pecado. En este mismo pasaje, en el capítulo
ocho de Romanos, nos dice que nosotros estamos esperando y
mirando, estamos aguardando la resurrección, la redención de
nuestros cuerpos que van a resucitar los muertos para nunca más morir. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza. Porque lo que aún
no se ve, porque lo que algunos ve, hay que esperarlo. Pero si
esperamos lo que no vemos, con paciencia lo guardamos. Un día
nosotros vamos a resucitar. Estoy hablando del pueblo del
Señor Jesucristo. Aquellos que creen a Dios van
a resucitar con un cuerpo glorioso, un cuerpo hecho semejante a la
del Señor Jesucristo. Somos transformados de ser transformados. Habrá un cielo nuevo y una tierra
nueva en que no habrá muerte, no habrá decaimiento, no habrá
pecado, ni podredumbre, ni nada de eso. Es difícil imaginar eso, ¿verdad?
Es difícil imaginar. Pues imagínatelo. Imagínatelo. Es más que te lo puedes imaginar.
Más aún de lo que puedes imaginar. Ahora, nuestro deseo es querer
ser como Cristo. Es el deseo de una persona. Estamos
esperando de esto. Es algo que Dios ha prometido.
Es algo que Él va a llevar a cabo. Porque en esperanza fuimos salvos. Tenemos esta esperanza. Si solamente
en este mundo tenemos esperanza, dijo el apóstol Pablo, somos
los más dignos de conmiseración. Si solamente es aquí en esta
tierra, tenemos la esperanza de un día ser transformados a
la imagen del Señor Jesucristo. Es el propósito de Dios. Dios
amó a su hijo y él va a tener un montón de hijos igual a su
hijo. Un número que nadie puede nombrar. pero aún está escondido, es decir,
no se ve. Es lo que dice aquí. La esperanza
que se ve no es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
Es decir, no lo vemos, entonces estamos esperando. Aquí hay otro
texto en Romanos capítulo 5. Romanos capítulo 5, versículo
3. Al cinco dice, y no solo esto, sino que también nos gloriamos
en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia
y la paciencia prueba y la prueba esperanza. Esta esperanza que
tenemos de ser como nuestro Señor Jesucristo es una esperanza que
no solamente es invisible, pero es una esperanza que va creciendo,
que va madurando. ¿Cómo va madurando? Conforme
va sufriendo pruebas. Conforme va sufriendo pruebas,
va siendo más robusto, más fuerte. Nos gloriamos en las tribulaciones,
las pruebas y las aflicciones, sabiendo que la tribulación produce
paciencia y la paciencia evidencia, es lo que significa prueba, evidencia
y la prueba esperanza. Y la esperanza o madurez, prueba
o madurez. Y la esperanza no avergüenza
porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos fue dado. Entonces, la palabra
prueba es la palabra experiencia. Tenemos prueba, tenemos experiencia. Lo creemos, pero sabemos que
Dios es fiel. Pasamos por una prueba, y luego
experimentamos que Dios es fiel. Tenemos la experiencia de ello.
Nos sacó de ese, al otro lado de la prueba. Mientras estábamos
en las aguas, anegados, parecía que nos íbamos a ahogar. Si Dios
nos suelta, vamos a regresarnos al mundo. Y luego nos trae, por
su fidelidad, nos trae al otro lado de la prueba. Y ahora sí
ya tenemos experiencia. Ya vi que el Señor Jesucristo
no falla. La prueba es experiencia, significa
entonces madurez o crecimiento. Y la madurez o la prueba produce
esperanza. A lo largo de nuestra vida, es
lo que el apóstol Pablo está diciendo, a lo largo de la vida
los creyentes van a tener pruebas y aflicciones. El Señor Jesucristo
dijo, en el mundo tendréis aflicción. Pero confiar. Yo he vencido al
mundo. En el mundo tendréis... Esas
personas que hablan de creer en el Señor Jesucristo y todos
tus problemas ya se acabaron. Eso es mentira. Cuando creas
en el Señor Jesucristo, es entonces que viene el ataque de Satanás
contra ti. Todo el tiempo que no creíste
en el Señor Jesucristo, Satanás te mantenía su palacio en paz,
una paz falsa, pero ahí estabas en tranquilidad. Pero cuando
creíste en el Señor Jesucristo, ahora vienen los asaltos de Satanás,
vienen las persecuciones de tu familia, mientras no eres uno
de ellos, no te pueden aborrecer, eres uno de ellos. pero ahora
que crees en el Señor Jesucristo y dice la palabra de Dios en
segundo de Timoteo tres doce y todos los que quieren vivir
piadosamente todos los que quieren honrar al Señor Jesucristo van
a padecer persecución van a padecer persecución estas pruebas entonces
nos enseñan paciencia paciencia paciencia en la providencia de
Dios Es que cuando Dios te salvó, no te llevó inmediatamente al
cielo. Necesitas paciencia. ¿No es así? Necesitamos paciencia. Es algo que aprendemos. Los niños,
cuando van a salir de un viaje, me acuerdo que mis hijos... Es
un error. Si vas a llevar a tus hijos a
un nuevo lugar, nunca les digas. Simplemente
mételos al coche y los llevas. Pero si les dices que vamos a
ir a tal lugar, cuando entres el coche, cinco minutos después
te van a decir, ya llegamos, ya llegamos, ya llegamos. Y te van a volver loco por las
tres horas que tengas de viaje. ¿Cuánto falta? ¿Cuánto falta?
Están desesperados por llegar porque no tienen evidencia. no
tienen prueba, no han crecido, no han madurado. Pero tú que
ya pasaste por ese camino de aquí a Cancún, por decir así,
te subes al auto y tú dices, son las 12, son el mediodía,
no voy a llegar antes, no voy a llegar a las 12 y media. No
estoy bajando un jet, estoy en un auto. Voy a llegar tres horas
y media, cuatro, dependiendo de la velocidad que vaya, voy
a llegar a esa hora. Ya entonces hay descanso y ahora
puedes descansar. Estas pruebas nos enseñan paciencia. Paciencia en la providencia de
Dios. Las cosas que Dios nos ha dado
en la providencia, la buena providencia de Dios. Todas las cosas ayudan
a bien. No tienes que entender. Créelo
y descansa en ello. Créelo y descansa. Todas las
cosas ayudan a bien. a los que aman a Dios, a los
que conforme su propósito son llamados. Entonces, aprendemos
paciencia. Las pruebas, una cosa que debemos
saber, por cierto, es que las pruebas y las tribulaciones no
producen fe. No, en ninguna manera, no producen
fe. Muestran. Muestran fe. Las pruebas y los problemas,
las angustias, dolores, enfermedad, muerte, no producen fe. No hacen
que un hombre crea a Dios. Una persona que está accidentado,
como llamamos nosotros, está yendo al hospital, puede que
le esté yendo malísimo. Eso no produce nada de arrepentimiento,
eso no le va a dar fe tampoco. Ahora, si tiene fe, si Dios le
ha concedido arrepentimiento, Dios también le va a consolar
en ello. Pero no produce, pero muestra.
Cuando un hombre pasa por una determinada prueba, entonces
se revela si cree a Dios o no, si está descansando en las promesas
de Dios o no. Pero si esa persona se aparta,
pues simplemente se manifestó que nunca creyó. No es que creyó
y luego dejó de creer. Una persona que se aparta nunca
creyó. La paciencia produce esperanza,
madurez, crecimiento en la gracia, y nos da una mejor, una esperanza
más fuerte, una esperanza probada. En otras palabras, si vivimos
en esta tierra caminando por fe con Dios, nuestro Señor Jesucristo,
y Dios visita nuestra vida con bendiciones o pruebas o aflicciones,
felicidad o penas, entonces yo voy a aprender paciencia, paciencia. ya sea que me dé éxitos o fracasos. Todas estas pruebas son para
mi bien. Aprendemos a esperar a Dios.
Esperar a Dios. Los niños necesitan aprender
paciencia, ¿verdad? Paciencia. Mi hija Andrea tenía
cinco años. Su mamá le leía. Le leía todas
las noches. Es buena práctica las mamás que
lean a sus niños. Lean buenos libros, lean la Biblia.
Y ella es muy estudiosa y quería aprender a leer. Quería aprender
a leer. Su mamá le dijo, cuando llegues
al kinder te van a aprender, cuando vayas a la escuela te
van a enseñar a leer. Llegó el primer día, se subió
al camión, le peinó su pelo, la puso, ya saben, todos los
papás creen que sus hijas son las más bonitas, pero se subió
al camión y ahí se fue. Se bajó, ya estábamos esperando
que baje del camión, todos ansiosos de ver cómo le fue ese día. Se
bajó del camión, su cara triste, estaba triste. ¿Y qué te pasa
Andrea? Dice, no me enseñaron a leer, no me enseñaron. Así son los
niños, quiero paciencia y la quiero ahora. Quiero paciencia y la quiero
ahora. Vamos a aprender en el currículum que Dios tiene. Y no vamos a aprender la última
lección primero. Vamos a aprender según el orden
que Dios. Y cada uno es diferente. Cada
uno es diferente. Vamos a aprender esto. Ahora, tercera cosa. La esperanza
no solo se llama una esperanza. que no se ve, es decir, es invisible,
no solamente es una esperanza probada, es una esperanza madura,
sino que también es una esperanza viva. Acabamos de cantar al Cristo
vivo sirvo. Nuestra esperanza es una esperanza
viva. En 1 Pedro, capítulo 1, versículo
3, todos están viendo que la esperanza es una esperanza que
no se ve, una esperanza probada, y es una esperanza viva. En 1 Pedro, capítulo 1, versículo
3, dice, bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia
nos hizo renacer para una esperanza viva, una esperanza viva por
la resurrección de Jesucristo de los muertos. Nuestra esperanza
no es un credo. Nuestra esperanza no es un credo,
no es algo que, ahí está mi esperanza. Si tu esperanza es un papel que
tú puedes dar, tienes muchos, este es el problema más grande.
Si tu esperanza está en un papel, No tienes esperanza. Está claro. Si tu esperanza está escrita
en un papel, no tienes esperanza. Más vale que esta esperanza sea
una esperanza viva, es decir, Cristo en ti, la esperanza de
gloria. No puede ser, no es simplemente
un credo, un credo frío, un credo muerto. Nuestra esperanza no
es simplemente un catecismo. Nuestra esperanza no es una membresía
en una iglesia. Yo tengo esperanza porque soy
miembro de la iglesia en esta y otra dirección. Eso no es una
esperanza buena. O porque mi nombre está escrito
en el rollo. Está escrito en el libro de esa
iglesia. ¿Cuál es tu esperanza? Nuestra
esperanza no es meramente una profesión de fe. Nuestra esperanza
es Cristo Jesús. Él es nuestra esperanza. Nuestra
esperanza vive porque Él vive. Nuestra esperanza vive por Él. Nuestra esperanza es a través
de Él. Nuestra esperanza es en Él. Eso
es lo que estamos diciendo. Cristo nos ha engendrado para
una esperanza viva. Una esperanza viva por la resurrección
de los muertos. No estamos hablando de una profesión
que se hace cuando eras niño y aprendiste unas cosas y pasaste
al frente, le diste la mano a un pastor y repetiste una oración. Estoy hablando de que hoy, hoy. Si eso no es realidad hoy, si
tienes que mirar al pasado para ver una experiencia y decir,
yo tengo esperanza porque yo hice mi profesión de fe cuando
yo era este niño y Yo recuerdo cuando qué emocionante fue, o
alguna experiencia, algún sueño, alguna cosa. Esa no es la esperanza
segura, esa no es la esperanza de la que habla la palabra de
Dios. La esperanza viva es por Cristo Jesús que vive en ti. Una persona que cuenta su historia
de lo que experimentó hace 20 años cada vez se vuelve más vieja
su historia. Pero una esperanza viva te puede
contar lo que Cristo está haciendo por él hoy. No tengo que contar,
sí sucedió hace tiempo, pero te puedo contar lo que está haciendo
por mí hoy. Nuestra esperanza es el Señor
Jesucristo que está vivo. Él resucitó de los muertos, Él
salió del sepulcro. Sí, Él murió. Él murió porque
Él llevó el pecado, nuestro pecado en su cuerpo. Y Él murió en la
cruz del Calvario, pero Él resucitó siendo victorioso, siendo justificado. Él resucitó victorioso. Y Él
nos ha engendrado a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
entre los muertos. Él resucitó y está ahora sentado
a la diestra de Dios en las alturas. y es por eso que el apóstol Pablo
dice quien me puede condenar el apóstol Pablo escuchen reta reta el apóstol Pablo quieren
ver esto en Romanos capítulo 8 el apóstol Pablo reta al infierno
mismo dice en Romanos 8 ¿Qué pues diremos a esto? Si
Dios en Cristo Jesús es por nosotros. Es lo que dice. Si Dios es por
nosotros. ¿Cómo estaba Dios por nosotros?
Envió a su Hijo. Dios estaba en Cristo reconciliando
el mundo consigo mismo, no tomando a los hombres en cuenta sus pecados.
Se los entomó en cuenta a su Hijo. Dios es por nosotros. ¿Quién contra nosotros? El que
no escatimone a su propio hijo. Cuando él llevó el pecado de
su pueblo, la ira de Dios cayó sobre él. El que no escatimone
a su propio hijo, sino que le entregó por todos nosotros. ¿Cómo
no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los
escogidos de Dios? Cristo. Dios es el que justifica. ¿Quién puede? condenar a los
escogidos. ¿Quién puede acusar a los escogidos
de Dios? Dios mismo es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, pero
no solamente murió, aún, más aún, el que también resucitó,
el que demás está a la diestra de Dios, el que también intercede
por su pueblo, intercede por los nosotros, los que son nosotros. ¿Quién puede condenarlos? Cristo
vive y Cristo vive en su pueblo. Nosotros vivimos en Dios por
Cristo Jesús. Nuestra esperanza, entonces,
es una esperanza viva. Sí, la esperanza verdadera, la
esperanza espiritual, según la palabra de Dios, es una esperanza
que no se ve. Es decir, no lo vemos con nuestros
ojos de cara, lo esperamos. Es una esperanza segura. es una
esperanza que madura por la va creciendo va creciendo y es una
esperanza viva y vean otra cosa la esperanza en la palabra de
Dios en primera de de Juan capítulo tres la esperanza según la palabra
de Dios es una esperanza purificadora
es una esperanza purificadora Escuchen, ahora somos los hijos
de Dios, los que creemos en el Señor Jesucristo. Un día vamos
a ser transformados a la imagen del Señor Jesucristo, pero no
está el creyente cruzado de brazos de Dios. Bueno, cuando llegue
yo allá, entonces voy a voy a ser semejante a Cristo. Queremos
ser semejante. Así somos ahora, pero queremos
imitarlo ahora. Es una esperanza purificadora.
En primera de Juan capítulo 3, a ver, en primera de Juan 3,
dice, mirad cuál amor nos ha dado el
Padre que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no
nos conoce porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos
de Dios, ahora mismo. Y aún no se ha manifestado lo
que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste,
seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es. Esta
es nuestra esperanza gloriosa. Sabemos que vamos a ser semejantes
a él. ¿Pero qué significa eso? Que
el creyente está cruzado de brazos y dice, bueno, cuando llegue
yo a la gloria, entonces voy a, voy a hacer como él. No, el creyente quiere ser como
él ahora. Practica. Falla, miserablemente,
pero practica. Dice, y todo aquel que tiene
esta esperanza, todo aquel que la tiene, donde la tiene, en
él, no la tiene en un papel, la tiene en él, se purifica a
sí mismo, así como él es puro. ¿Ven? Es una esperanza purificadora. esta esperanza verdadera, una
esperanza invisible, una esperanza que madura, que va creciendo,
una esperanza viva, y una esperanza que purifica. Nosotros queremos ser como el
Señor Jesucristo. No es algo que queremos que el
apóstol Pablo dijo, yo quiero ser hallado en Cristo. El Señor
Jesucristo nos ha adoptado a su familia por la fe estamos en
Cristo Jesús por su sangre hemos sido lavados de nuestros pecados
por su muerte somos aceptos en el amado somos adoptados a la
familia de Dios somos hijos de Dios vamos a ser como Cristo nos dice la palabra de Dios en
1 Juan capítulo 4 como él es así somos nosotros en este mundo
Pero si escuchen, si yo soy el único Cristo que puede ver, hay
un problema grande. Y escuchen esto, el mundo no pudo
ver a Cristo en Cristo. El mundo no pudo ver a Cristo
en Jesús. Dijeron que tiene demonio. Bueno, queremos ser como él. Vamos a ser como Cristo. Pero
esta esperanza que tenemos, entonces, influencia la vida de un creyente
y hace que esa persona ande, camine de cierta manera, que
no deshonre al Señor Jesucristo. que no deshonre al Señor Jesucristo.
Queremos honrar y glorificar al Señor Jesucristo en esta vida. No queremos deshonrarle. La esperanza viva, la esperanza
que purifica, hace que nosotros queramos traer honor y gloria
a nuestro Padre. No queremos Cuando yo era niño, yo no sabía
lo que estaba yo haciendo. O tal vez era y así de malo era.
Pero ya saben, los niños como, no me voy a justificar. Me subí
al camión y estaba yo relajeando el camión. Y en eso de que estaba
yo relajeando, pues choqué con una señora. Y la señora me regañó,
me dijo, niño, así te enseñan en tu casa. Y yo no entendí,
yo no entendí que él estaba yo faltando al respeto. Pero no
entendí tampoco que estaba deshonrando a mi padre, a mi madre. Porque
es lo que precisamente me dijo, así te enseñan en tu casa. No queremos deshonrar a nuestro
Señor Jesucristo. Bueno. Es lo que está diciendo
aquí. Cada uno que tiene esta esperanza
se purifica a sí mismo. No está hablando de santidad
progresiva. Ustedes saben eso. No está hablando
de eso. Está hablando de crecer en el
conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. Crecer en la
gracia del Señor Jesucristo es ir para abajo. la ley no te va
a motivar para hacer ningún, solamente te puede condenar.
Sólo el amor de Dios constreña. Ahora, dijo el Señor Jesucristo que
vean los hombres tus buenas obras y que glorifiquen a vuestro Padre
que está en el cielo. En Juan. Perdón, Mateo está eso. Bueno, y otra cosa que podemos
ver aquí una persona que tiene esta esperanza, una esperanza
buena, nos dice aquí entonces en Segunda Tessalonicenses, donde
comencé a leer, en Segunda Tessalonicenses, y el mismo Jesucristo Señor nuestro
y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza, por gracia, os haga de San Luis Senses capítulo dos y el mismo Jesucristo Señor nuestro
y Dios nuestro Padre el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza por gracia conforte vuestros corazones
y os confirme toda buena palabra y obra esta esperanza entonces es una
esperanza que no se ve Es una esperanza segura, está
basada sobre la promesa de Dios. Está segura porque la palabra
de Dios es una esperanza que madura o que va creciendo conforme
van pasando los años. Conforme vamos creciendo en el
conocimiento y la gracia del Señor a través de las pruebas,
se va produciendo más evidencia. Esta esperanza es una esperanza
viva. no es una esperanza muerta, no
es algo que ocurrió en el pasado, en un tiempo, es algo que hoy
es esperanza viva porque Cristo vive y es una esperanza purificadora
que influencia y afecta la conducta del hombre en todas sus relaciones,
como padre de familia, como obrero, como trabajador, afecta en todas
sus relaciones. Y hay una buena esperanza, no
solamente eso, sino una esperanza. Es una buena esperanza. Primeramente,
nos dice aquí, el mismo Jesucristo, Señor nuestro y Dios nuestro
Padre, el cual nos amó y nos dio. Es una esperanza buena, es una
esperanza segura, firme, porque Dios no los dio. Los dones de
Dios son irrevocables. Dios no los dio. Él nos dio esta
buena esperanza. La esperanza es don de Dios.
La buena esperanza, la esperanza es don de Dios. Dios no solo
da solamente buenas dádivas. Dios da buenas dádivas. Y Él
ha dado esta buena dádiva de la esperanza. Él nos ha bendecido con toda
bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo Jesús.
Él nos dio esta esperanza. Toda buena dádiva y don perfecto
desciende de lo alto. Desciende de Dios. por gracia nos dice la palabra
de Dios soy salvos por gracias soy salvos por medio de la fe
y esto no de vosotros es don de Dios esta esperanza que nos
es dada es don de Dios es por esto que es una buena esperanza
y este es el testimonio que Dios nos ha dado vida eterna en su Entonces, es una buena esperanza,
primeramente porque Dios, Dios es el que lo dio. Él es el que
nos amó. Nosotros no le amamos a Él. Nosotros
no le amamos a Él primero, Él nos amó primero a nosotros. Y
si nosotros le amamos a Él es porque primero Él nos amó a nosotros. Nosotros fuimos escogidos por
el Cristo. Dijo, ustedes no me escogieron,
yo les escogí a ustedes. Es verdad que cada creyente escoge,
es decir, busca al Señor Jesucristo y escoge, pero primero porque
fue escogido por Dios en la eternidad, desde la fundación del mundo.
Debemos siempre dar gracias a Dios, hermanos, respecto a vosotros,
que Dios os haya escogido desde el principio para salvación,
dice, según Tessonicenses. Él no solamente nos amó y nos
escogió. Él nos llamó. Él nos llamó. Agradó a Dios que
me separó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Dice Galatas 1 15. Somos llamados
por el Señor Jesucristo. Nosotros clamamos a Dios porque
él vino clamando nuestro nombre pecador. Saqueo, bájate de acá. Desciende. Desciende. Él nos amó, Él nos escogió, Él
nos llamó, Él nos guarda. Y nos guarda por su poder. Eclesiastes
dice esto, lo que Dios hace es para siempre. Es buena esperanza
porque Dios la hizo. Dios es el autor de esta esperanza.
Dios no los dio. Dios mismo, el Padre, nos ha
dado esperanza, dice. Nos dio consolación eterna y
buena esperanza por gracia. Y aquí está la otra razón. Él
nos los dio. Y la segunda razón por qué es
buena esperanza es porque es por gracia. Si depende de ti algo, ya no
hay esperanza. Si depende de mí algo, ya no
hay esperanza. Pero es buena esperanza porque
es por gracia. Por gracia. Por gracia. Si mi esperanza o tu esperanza
está en el Señor Jesucristo, no puede fallar. Pero si está
en algo que tú haces, o has hecho, o vas a hacer, Entonces, vas
a fallar. Pero la gracia de Dios nunca,
nunca puede fallar. Qué bueno que no es por obras,
¿verdad? Porque uno tendría que preguntar, pues, ¿cuántas obras?
¿Cuándo es suficiente? ¿Cuánto es suficiente? Y saben,
la respuesta es nunca. Nunca. Pero la gracia de Dios
nunca falla porque es don. porque por gracias soy salvos
por medio de la fe y esto no de vosotros es el don de Dios es segura también porque la gracia
de Dios lo sostiene es una buena esperanza entonces porque Dios
lo dio es una buena esperanza porque es por gracia y es una
buena esperanza en tercer lugar porque está basado sobre la persona
y la obra del Señor Jesucristo Es una buena esperanza, está
basado sobre la persona y la obra del Señor Jesucristo. Es
Dios que vino a este mundo. Dios, el eterno Hijo, vino a
este mundo. Él tomó carne, nuestra carne
y hueso de nuestro cuerpo, hueso. Y Él fue y Él obedeció, Él hizo
todo lo que Dios requiere. Es una buena esperanza, es una
buena esperanza. Él tomó para sí mismo la responsabilidad
de redimir a su pueblo y no le dio esta responsabilidad a los
ángeles, no encargó nuestra salvación a Miguel Ángel, ese poderoso
arcángel, no le encargó nuestra salvación a Gabriel, encargó
nuestra salvación a su hijo, el Señor Jesucristo. La fuerza de una, de la esperanza,
la fuerza de la esperanza de una persona depende entonces
del poder de la persona que le da la esperanza. De la persona
que le da la esperanza y la persona que cumple esa esperanza, el
Señor Jesucristo. Nuestra esperanza está en él.
Ahora, tengo estas preguntas y voy a terminar. ¿Tienes tú una buena esperanza?
¿Tengo yo una buena esperanza? Yo voy a morir. Tú vas a morir. Todos vamos. Está señalado al
hombre morir una sola vez y después de esto, el juicio. ¿Y qué es tu vida? ¿Qué es mi vida? Nos dice la
palabra de Dios, es un vapor. Es una sombra. Estamos aquí por un poco de tiempo. ¿Cuál es tu esperanza de vida
eterna? ¿Es tu esperanza una buena esperanza?
Vamos a hacer unas preguntas y vamos a contestar brevemente. Mi esperanza es una buena esperanza
si puedo dar razón de mi esperanza. Mi esperanza es una buena esperanza
si puedo dar razón de mi esperanza. Oigan lo que dice la palabra
de Dios en 1 Pedro. Primero el Pedro capítulo tres versículo
quince dice sino santificada Dios el Señor
en vuestros corazones y están siempre parados para presentar
defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón
de la esperanza que hay en vosotros. Alguien demanda razón. Oye, ¿por
qué tienes esperanza? ¿Tienes buena esperanza si puedes
dar respuesta? Si solamente dices, pues, porque
tengo esperanza. O porque la iglesia dijo que
tengo esperanza. O porque este otro dijo, como
dije en esta mañana, la fe no es ignorante. El apóstol Pablo
dijo, yo sé a quien he creído. Y estoy seguro que él es poderoso
para guardar mi depósito aquel día. Es una buena esperanza. Es decir, puede decir, yo sé
a quien he creído. Si puedo dar razón, todo lo que
vamos a decir, si no podemos establecerlo sobre la palabra
de Dios, entonces no es buena esperanza. Tenemos que reconocer
la santidad de Dios. Entonces, ¿cuál es la razón? Cristo Jesús es el Hijo de Dios. Él es mi esperanza. Él es mi
sustituto. Él es mi sacrificio. Él es mi
salvador. Él es la ofrenda por el pecado. Él me amó a mí. Él cedió por
mí. Él vino aquí a este mundo y estableció
rectitud, justicia aquí en la tierra. Él fue a la cruz y murió. Hizo su alma expiación por el
pecado. Dios lo levantó. Él ascendió
a la gloria. Él está sentado a la dieza de
la majestad de las alturas. Él hizo esto en mi lugar, como
mi representante. Cristo es todo. La segunda razón,
si una persona no puede dar la razón de su esperanza, entonces
no es una buena esperanza. El apóstol Pablo dijo, yo sé
a quien he creído. Segundo, una buena esperanza
es una buena esperanza si está basado en la palabra de Dios,
no lo que yo creo o lo que tú crees. Dicen, todos tienen opinión. ¿Cómo va ese dicho? Es como el
ombligo, todos tienen uno. Todos tienen opinión. Pero tu
opinión no vale, mi opinión no vale, sólo vale la palabra de
Dios. Es buena esperanza si Dios lo
dijo. Vean lo que dice Romanos capítulo
15. Romanos capítulo 15. Versículo 4. Dice lo que fue escrito. Fue
escrito. Porque las cosas que se escribieron
antes para nuestra enseñanza se escribieron a fin de que por
la paciencia y la conciencia de las escrituras tengamos esperanza. Lo que se escribió, se escribió
para que tengas esperanza. Para que tengas esperanza. Aquí
está la razón de mi esperanza. Lo veo en la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios permanece. Sé que se la hierba, marchítese
la flor. El cielo y la tierra van a pasar,
pero la Palabra de Dios no puede fallar. No puede fallar. Entonces,
el fundamento de la fe es la Palabra de Dios. La tercera cosa, mi esperanza
es una buena esperanza si descansa únicamente en la persona y la
obra del Señor Jesucristo. Cristo, en ti es la esperanza de gloria.
No hay ningún otro fundamento que un hombre puede poner, el
apóstol Pablo, solamente Cristo Jesús. No hay ningún otro nombre. en el cual podamos ser salvos.
Solamente Cristo Jesús. Está claro eso, ¿verdad? Tu esperanza
es buena, es firme, si solamente es Cristo Jesús. Cristo más nada. Cristo. Bueno, luego mi esperanza
es una buena esperanza si me trae reposo, si me trae gozo
en Cristo Jesús. Romanos capítulo 15. El Dios
de esperanza y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén. No estamos hablando de un gozo. No estamos hablando de un gozo
superficial. Estamos hablando del gozo que
Dios da. El gozo que no puede ser quitado. Si Dios te ha dado la paz, la
única paz verdadera es la paz que Dios da. La paz que Dios
da. Y luego una buena esperanza es
aquella que actúa. Esa esperanza es una buena esperanza
si esa esperanza actúa. Es decir, vienes al Señor Jesucristo. Vienes al Señor Jesucristo. Él
creyó, dice allá en Romanos capítulo cuatro. Romanos capítulo cuatro. Nos dice, vean lo que hizo Abraham. Él creyó en esperanza contra
esperanza. Él creyó en esperanza contra
esperanza. ¿Qué significa esto? Cuando yo miro en mí, yo no puedo
dar una razón por la cual Dios me salve. No veo ninguna esperanza
en mí mismo. No te puedo señalar ninguna cosa
que yo he hecho o que yo voy a hacer, según yo, caso perdido. Abraham, él creyó en esperanza
contra esperanza. Dios le dijo, vas a tener un
hijo. Ahí está viendo a Sara. Sara está estéril. Ahí está viendo
su propio cuerpo. Él tampoco puede tener hijos.
No hay habilidad en ellos. Y tampoco hay habilidad en nosotros. No hay ni siquiera habilidad
de hacer una cosa. Sin mí nada podéis hacer, dijo
el Señor Jesucristo. No hay habilidad en nosotros,
pero Abraham creyó en esperanza, la esperanza que es Cristo Jesús,
contra esperanza que no había en él. Él creyó a Dios. ¿Y qué
hizo? Él creyó a Dios y llegó a ser
padre, ¿verdad? Él creyó. Nos dice aquí, es decir,
Él no escuchó esa voz en la mente, ese razonamiento del hombre carnal. Tú no puedes ser hijo de Dios.
No sabes lo que has hecho. Mira, mira lo que... Mira qué
desastre es tu vida. Mira qué tan pecador eres. Eso
es un engaño de Satanás. Eres tan pecador, no te va a
salvar Cristo. Él vino a salvar a pecadores.
Él creyó en esperanza contra esperanza y no se debilitó en
la fe al considerar su cuerpo que estaba ya como muerto siendo
casi de cien años o la esterilidad de la matriz de Sara tampoco
dudó por incredulidad de la promesa de Dios sino que se fortaleció
en la fe dando gloria a Dios. La fe da gloria a Dios. La fe
dice Dios No hay ninguna razón en mí, pero yo creo que lo que
tú dices y porque tú lo dices, yo lo hago. Está como esos pescadores. Pedro estaba allá, pescando toda
la noche. Ellos sabían cómo pescar, no
habían pescado nada. Y el señor Jesucristo dijo, baja
la red al otro lado de la lancha, del barco. Pedro dijo, hemos
estado haciendo eso toda la noche, pero porque tú lo dijiste. Dice
la palabra de Dios que bajaron su red y ya ni podían sacarla
por el peso del pez. Él no dudó, sino él se fortaleció
en la fe. Las condiciones y las circunstancias
pueden cambiar, pero una buena esperanza basada
en la fe Las condiciones y las circunstancias
en que la encuentra una persona, es decir, esto no afecta. Una
buena esperanza. Que está en Cristo Jesús, no
es por nuestros sentimientos, no busque sentir algún sentimiento. No busques el sentimiento bien
y el sentimiento va y el sentimiento puede ser engañoso. Tu fe ha
de estar basada solamente en la palabra de Dios. Hoy te puedes
sentir como un hijo de Dios y mañana en la mañana te sientes como
el diablo mismo. No confíes en eso. Tu confianza
está puesta en Cristo Jesús únicamente. Y por último, una buena esperanza
es una esperanza buena si continúa hasta el fin. Es una buena confianza
si continúa hasta el fin. Cualquiera que retrocede, ese
nunca tuvo esperanza. La esperanza que Dios da continúa
hasta el fin. Que el Señor bendiga su palabra.
¿Tienes una buena esperanza? ¿Estás confiando en Cristo Jesús?
Tienes una buena esperanza.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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