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Cody Groover

Creer con el corazón

Romans 10:9
Cody Groover May, 24 2015 Video & Audio
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En esta tarde quiero que veamos que es creer con el corazón. Que es creer con el corazón. En Romanos capítulo 10, hay varios
textos que quiero que comencemos leyendo, pero en Romanos capítulo
10 nos dice, esta es la fe que nosotros predicamos. Esto es
lo que nosotros estamos diciendo en términos muy claros. Cerca de ti está la palabra,
dice versículo ocho, en tu boca y en tu corazón. Eso es lo que
estamos diciendo. Cerca de ti está. Está tan cerca
de ti que está en ti. Tan cerca está de ti que está
en ti. Esta es la salvación. Esta es
la esperanza Cristo en vosotros. Que si creyeres en tu corazón,
que Dios le levantó de los muertos será salvo. Dice versículo 9
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos será salvo. Un día un hombre vino al Señor
Jesucristo ya en Marcos capítulo 9 Un hombre vino al Señor Jesucristo. Su hijo estaba enfermo. Marcos
capítulo 9. En versículo 14 dice, Cuando
llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor
de ellos, y escribas y que disputaban con ellos. Y enseguida toda la
gente viéndole, se asombró y corriendo a él, le saludaron. Y él les
preguntó, ¿qué disputáis con ellos? Y respondiendo, uno de
la multitud dijo, maestro, traje a ti, mi hijo, que tiene un espíritu
mudo, el cual donde quiera que le toma, le sacude y le echa
marajos y cruje los dientes. y se va sacando, y dije a tus
discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo
él, les dijo, oh generación incrédula, ¿hasta cuándo he de estar con
vosotros? ¿Hasta cuándo he de soportar?
Traedmelo. Y se lo trajeron, y cuando el
Espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien
cayendo en tierra se revolcaba echando espumarajos. Jesús le
preguntó al Padre, ¿cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él
dijo, desde niño. Y muchas veces le echa en el
fuego y en el agua para matarle, pero si puedes hacer algo, dice
el Señor este, si puedes hacer algo, ten misericordia en nosotros
y ayúdanos. Este hombre está hablando al
Dios Todopoderoso, al que creó al hombre. y le dice al Señor
Jesucristo, si puedes, si puedes, ten misericordia en nosotros
y ayúdanos. Y el Señor Jesucristo le dio
la vuelta y le dijo, Jesús, si puedes creer, si puedes creer,
al que cree, todo le es posible. Al que cree, todo le es posible. creer con el corazón. El título del mensaje en esta
noche, voy a hablar de lo que es la fe, aquello que es el don
de Dios, la fe verdadera, la fe que salva. Me gustaría que todo Mérida pudiera
escuchar este mensaje. Quiero que consideren estas cosas.
Quiero que lo escuchen. Si puedes creer todo, al que
cree todo lo es posible. Con el corazón se cree para justicia. Esta fe, la fe que Dios da, la
fe salvadora, es obra maravillosa, obra sobrenatural de la gracia
de Dios en el corazón del hombre. Hay una fe superficial. Hay una fe superficial que no
es la fe salvadora. Es una fe que es nada menos o
nada más que un acuerdo mental con ciertos hechos. Esa no es
la fe en el corazón. Yo creo que puedo decir como
este hombre allá en Marcos capítulo, inmediatamente este hombre respondió,
Señor, creo. Ayuda mi credulidad. ayuda a
mi incredulidad, yo creo, ayuda a mi incredulidad. Señor, ayuda
a mi incredulidad. Mi fe, como dijo el apóstol Pablo,
yo no soy perfecto. Pablo dijo, yo no pretendo haberlo
alcanzado, ni que sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro
hacer aquí aquello para lo cual fui también nacido por Cristo
Jesús. Continuamente debemos nosotros examinarnos a nosotros
mismos si estamos en la fe. no una fe, no cualquier fe, dice
el apóstol Pablo, dice el apóstol Pablo, examinaos a vosotros mismos,
eso está en 2 Corintios 13, versículo 5, examinaos a vosotros mismos
si estáis en la fe, probaos a vosotros mismos o no conocéis a vosotros
mismos que Jesucristo está en vosotros a menos que estéis reprobados. La fe que es el corazón está
hablando de Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Es obra de Dios, solamente Dios
puede poner, hacer una nueva criatura, dar un nuevo corazón. El hombre puede reformarse, el
hombre puede dejar de hacer algunas cosas y comenzar a hacer otras,
pero solamente Dios puede dar una nueva naturaleza, un nuevo
corazón. Examinaos a vosotros mismos si
estás en la fe, no en una fe, no en una fe cualquiera, la fe. O no conocéis a vosotros mismos
que Jesucristo está en vosotros a menos que seáis reprobados.
Entonces es algo que nosotros debemos examinar. De hecho, cuando
nosotros observamos la cena del Señor, debemos cada uno de nosotros
examinarnos a nosotros mismos. De otra manera estamos tomando
la cena del Señor indignamente. Estamos diciendo al tomar la
cena del Señor que recordamos que el Señor Jesucristo murió
por nosotros, que Él dio su cuerpo, su sangre fue derramada por nosotros.
Estamos recordando esto. Pero si de hecho no lo sabemos,
es decir, si nunca hemos creído, entonces No podemos, no debemos
tomar la cena. Estamos burlándonos de esto.
Dios no es burlado. Pero estamos diciendo que somos
partícipes de algo que no es cierto. Debemos examinarnos. Cada vez que tomamos la cena
del santo dice, por tanto, pruébese cada uno a sí mismo y coma así
del pan. Cuando dice, pruébase cada uno
a sí mismo, no está diciendo, pruébate para ver si ya leíste
20 capítulos de la Biblia esta semana, o pruébate a ti mismo
para ver si estás viviendo bien. Nadie es digno. Nosotros no andamos
de esta manera, como por reglas y requisitos. No estoy hablando
en contra de leer la Biblia. No estoy hablando en contra de,
ustedes saben, no estoy hablando en contra de orar, leer la Biblia. Estos son los medios que Dios
nos ha dado para crecimiento. Pero esos no son la causa de
la salvación. Y no es la causa de la santificación. Examinaros con respecto a esto.
¿Estoy yo creyendo en el Señor Jesucristo? ¿Es mi fe la fe que
Dios me dio? Es decir, no debemos tomar estas
cosas simplemente como un hecho o presumir de la misericordia
de Dios, examinarnos a nosotros. No nos va a molestar examinarnos
a nosotros mismos. No debemos tener miedo de hacer
esto. Examínate. Si no crees creído en el Señor
Jesucristo, no sería hoy buen día de hacerlo. ¿verdad? Si hasta este momento no has
creído en el Señor Jesucristo de todo corazón, no sería hoy
buen día para hacerlo. ¿verdad? Hoy es el día de salvación. La muerte es demasiado segura.
La muerte viene. El juicio de Dios es muy seguro
y la eternidad demasiado largo para no prestar atención a estas
cosas. Estoy confiando únicamente en
Cristo Jesús. es Cristo Jesús, está en mí,
creo en el Señor Jesucristo, estoy confiando únicamente en el predicador Juan Newton que
escribió Divina Gracia donde amor quitado me salvó. El dijo
esto, el dijo voy a estar sorprendido cuando yo llegue al cielo, voy
a estar sorprendido de esto. El dijo una cosa que me va a
sorprender es que hay algunas personas a quien yo esperaba
ver allá y no van a estar allá. Otra cosa que me va a asombrar
es que algunas personas que yo no pensé que iban a estar allá,
ellos van a estar allá. Y la cosa más asombrosa para
mí es que este pobre pecador John Newton, Juan Newton, él
va a estar allá. O sea, no lo tomamos simplemente
como una cosa que ya es un hecho, no importa. Estamos ansiosos. Dice el apóstol Pablo, yo olvido
lo que queda atrás. Yo prosigo. Yo quiero asir aquello
por lo cual también yo fui asido. Yo quiero agarrarme de Cristo. No simplemente ya Cristo me agarró
a mí. Yo vengo a Él. Estás viniendo a Cristo Jesús
ahora. Si has venido, estás viniendo
ahora. Estás viniendo ahora. y una persona
que tiene este espíritu, que tiene el deseo de conocer a Cristo. Entonces, no vas a molestarte
si examinamos otra vez, porque muchas personas son engañadas.
Creer con el corazón. Muchas personas tienen una fe
falsa. Tienen una fe falsa. Se enojan
sin dudas de su salvación. Pero no todo lo que se conoce
como fe es creer con el corazón, la fe del corazón. No todo lo
que se conoce como creer es fe salvadora. A través de la palabra
de Dios tenemos ejemplo tras ejemplo de gente religiosa que
tiene mucho parecido a la fe. pero que no creen con el corazón.
Mucha gente religiosa. Esta gente, esta fe que ellos
tenían les hizo pensar que todos alrededor de ellos eran creyentes,
conocían a Dios. Aquí hay algunos ejemplos. Por
ejemplo, los fariseos. Los fariseos en los días de nuestro
Señor Jesucristo. Y hay también fariseos hoy día.
Hay fariseos. ellos reconocían a Dios y decían
Dios es nuestro padre ellos dijeron Dios es nuestro...
nosotros estamos seguros que somos el pueblo de Dios Dios
es nuestro padre y se pararon enfrente de Dios manifestado
en la carne el Señor Jesucristo y le dijeron nosotros no somos
nacidos de fornicación un padre tenemos Dios es nuestro padre
le dijeron eso al Señor Jesucristo Pero no conocían a Dios. No conocían
a Dios. ¿Saben qué les dijo nuestro Señor
Jesucristo allá en Juan capítulo 8? Esto sorprende a muchas personas. Pero el Señor Jesucristo les
dijo a ellos en Juan capítulo 8, versículo 42. Jesús entonces
les dijo, si vuestro Padre fuese Dios, Si tu padre fuese Dios,
ciertamente me amarías. Es el resultado. Cuando una persona
es nacido de Dios, esa persona ama a Dios. Y esa persona que
ama a Dios, ama también al Señor Jesucristo. Si Dios y ellos odiaban
a Jesús que estaba enfrente de ellos. Si vuestro padre fuese
Dios, ustedes me amarían a mí. No hay duda de eso. Porque yo
de Dios he salido y he venido, pues no he venido de mí mismo,
sino el que me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje?
¿Por qué no entiendes lo que estoy diciendo? ¿Por qué no podéis
escuchar mi palabra? Vosotros sois de vuestro padre,
el diablo. Estos hombres religiosos que
decían que Dios era su padre, el Señor Jesucristo lo está diciendo.
Tu padre es el diablo. Y los deseos de vuestro padre,
¿qué haréis hacer? ¿Cuál es el deseo? Matarme. Él
ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad
porque no hay verdad en él. Cuando habla, mentira. De suyo habla, porque es mentiroso
y padre de mentira. Eso es lo que el Señor Jesucristo
les dijo a ellos. Y ellos creían que eran el pueblo de Dios, hijos
de Dios. eran israelitas, se jactaban
de esto, que eran el simiente de Abraham. Perdón, y ellos estaban observando
las leyes, estaban guardando el día de reposo, el sábado. pagaban sus diezmos asistían
a la sinagoga estaban tratando de guardar la ley el apóstol
Pablo como fariseo dijo nadie podía ponerme el dedo a mi y
decir Pablo estas fallando en esto así de estrictos eran pero
no conocían el evangelio no conocían a Cristo algunos fariseos hablaban
bien de Cristo pero no conocían a Cristo no conocían a Dios Nicodemo
era uno de ellos, antes de que el Señor Jesucristo los salvara
a el. El vino a el de noche y dijo,
sabemos que has venido de Dios, porque nadie puede hacer las
obras que tu haces si Dios no esta con el. Es decir, el tenia
buenas opiniones de Cristo como hombre, pero no tenia conocimiento
que el es Dios manifestado en la carne. Poncio Pilato, el gobernador,
él dijo, habló bien de Cristo. Dijo, no he hallado falta alguna
en este hombre. Habló bien de Cristo. Pero él
no, en ninguna manera, dijo que era cristiano. No dijo que era
cristiano. Los alguaciles que fueron enviados
para arrestar a Cristo, ellos no dijeron que eran cristianos.
Pero ellos dijeron, ningún hombre ha hablado como este hombre.
Le preguntaron, ¿por qué no lo trajiste? Y ellos dijeron, pues
ningún hombre ha hablado como este hombre. No podemos nosotros.
No podemos tocarle. Así es que un hombre puede decir
que Dios es su padre y puede hablar bien de Cristo y puede
inclusive reformarse en lo que es en el exterior. Los fariseos Ellos tenían una conducta estricta. Este hombre, el Señor Jesucristo,
hablando de el publicano y el fariseo. El Señor Jesucristo
dio testimonio del fariseo que él entró al templo a orar. Y
levantando los ojos al cielo, dio gracias a Dios. Doy gracias
a Dios porque no soy como los otros. Yo doy diezmo de todo
lo que tengo. Hay uno o dos veces a la semana. Y ahí está su lista
de las cosas que él hace. Y no soy como los otros hombres,
no soy extorsionador, no soy mentiroso, tramposo, lo que sea
que diga una persona. Ah, y no soy como este publicano. Pero el Señor Jesucristo dijo
a él, este hombre no fue a su casa justificado. No en cambio
el publicano que golpeaba su pecho y ni siquiera alzaba los
ojos al cielo, sino clamaba, Dios sé propicio a mi pecador. Dios, Cristo dijo, el juez dijo,
este hombre fue a su casa justificado. Dios mira al propiciatorio, mira
la sangre que está sobre el propiciatorio. Cuando me mires a mí, mira a
tu hijo, Cristo Jesús. Eso es lo que estaba diciendo.
No me veas a mí, ve a tu hijo. Esa es la persona que está confiando
en Cristo Jesús para su salvación. Este fariseo, él pensaba que
él tenía, era hijo de Dios, pero no tenía fe. no era justificado
delante de Dios. Luego algunas personas que hablan
de Cristo como el Rey, hablan del reino del Señor Jesucristo.
Personas pasan por la calle golpeando en tu puerta, quieren hablarte
del reino. Hablan, están emocionados. Cristo viene, es verdad, Cristo
viene, pero están muy emocionados hablando del reino de y que Cristo
va a venir y establecer su reino allá en Jerusalén. Cristo dijo
claramente que eso no es verdad. Él dijo, mi reino no es de este
mundo. Pero bueno, ellos tienen emoción. Así lo mismo hicieron
estas personas cuando entró el Señor Jesucristo en Jerusalén
unos días antes de su crucifixión. La gente estaba emocionado porque
dijeron, ahí viene el Rey, ¡Josana! ¡Josana! El que viene en el nombre
del Señor. y tiraron palmeras enfrente de
él, tiraron su ropa para que pase caminando sobre una asna
polino, un burro. Pocos días después estaban clamando
crucifícale, crucifícale. Eso no es la fe verdadera. Y
otros pueden estar arrepentidos por sus acciones. Judas Iscariote
regresó después de que el Señor Jesucristo fue crucificado, cuando
vio que estaba condenado, regresó y echó las dinero del suelo y
dijo yo no quiero nada con esto pero él no tenía la fe verdadera
buscó arrepentimiento pero no lo halló así como Isaú buscó
arrepentimiento con lágrimas pero él vendió su primogonitura
esto lo encontramos a través de la biblia una y otra vez las
personas muestran remordimiento Remordimiento cuando se les pesca.
No hay ninguna persona en la cárcel que no está arrepentido.
¿Sabían eso? Todas las personas que están en la cárcel están
arrepentidos. Deja que salgan de la cárcel a ver si lo vuelven
a hacer. ¿Verdad? Están arrepentidos que los pescaron.
Y así es el arrepentimiento de un hombre. después de que Dios
le quitó el reino a Saúl, él estaba le quitó su presencia,
él estaba arrepentido que la había quitado y clamó mucho tras
David pero luego quiso matar a David también se pueden hacer grandes
ofrendas a la iglesia mira esta persona está diezmando mucho
significa esto que él tiene la fe verdadera Aranías y Zafira
dieron mucho mintieron al Espíritu Santo y Dios los mató. Y personas
pueden predicar en su nombre. El Señor Jesucristo dijo, muchos
me dirán aquel día, no predicamos en tu nombre. ¿Qué estoy diciendo?
La fe verdadera, la fe verdadera es obra de Dios. Es obra de Dios. Es obra en el corazón. Dios trata
con el corazón. Dijo Dios a estas personas, ustedes
son los que se justifican delante de los hombres por lo que ustedes
hacen. Hablando a estos hombres religiosos, está en Lucas capítulo
16. El Señor Jesucristo les dijo
en versículo 15, ustedes son los que se justifican a vosotros
mismos delante de los hombres hombres dicen mira mira que buen
cristiano es mira que buen creyente es mira que religioso es mira
que bueno y Dios dice esto que si una persona no cree en el
Señor Jesucristo si una persona no confía en el Señor Jesucristo
todo lo que está haciendo son obras de maldad eso es lo que
dice el Señor Jesucristo Estas personas que vienen al Señor
Jesucristo en el día final y dicen, no hicimos todas estas cosas
en tu nombre. El Señor Jesucristo dice, apartaos
de mí, hacedores de maldad. Nunca os conocí. Ustedes son
los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres,
mas Dios conoce vuestros corazones. Dios conoce lo que está en el
corazón. Y si lo que está en el corazón
no es amor a Dios, amor que Él puso allá, amor a Cristo Jesús,
amor a la iglesia, amor a su reino, a su propósito, su gloria,
entonces todo lo que haces es puro pecado, puro pecado. Para lo que los hombres tienen
por sublime delante de Dios es abominación. es apeste. Nuestras obras de justicia delante
de Dios son trapo de inmundicia. Estoy hablando de la fe del corazón. Dios conoce el corazón del hombre,
lo que es altamente estimado delante de los hombres, mirado
por hombres con gran honor y alabanza, es una abominación delante de
Dios Todopoderoso. Esto es hablar muy francamente,
¿verdad? Esto es hablar muy claramente,
muy francamente. Pero cuidado que una persona
no hable claramente. Yo sé esto, que la fe verdadera,
la fe verdadera incluye la mente. Incluye la mente. un hombre no
puede creer lo que no sabe no puedes creer lo que no sabes
no puedes creer lo que no has escuchado es lo que dice en Romanos
capítulo 10 todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo
eso es verdad si tu por la gracia de Dios porque Dios te ha enseñado
quien eres y te ha enseñado quien es el Señor Jesucristo y te ha
puesto en el polvo de la tierra sabiendo que eres un pobre mendigo,
un pecador y si en esa condición Dios te ha puesto y tú dices
Señor Jesucristo, sálvame todo aquel que invocara el nombre
si Dios te ha puesto eso en el corazón Dios va a responder a
ese llamado Dios va a responder a ese llamado Él puso en ti hacer
ese llamado y Él va a honrar lo que Él comenzó lo que Él comenzó
en ti lo va a honrar. Dice Romanos 10, versículo 13,
todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo. ¿Cómo pues
invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿No pueden invocar
a una persona a Cristo Jesús si no han creído en Cristo Jesús?
Bueno, ¿y cómo van a creer en Cristo Jesús si no han oído de
Cristo Jesús? Es por eso que es vital oír de
Cristo Jesús. Es vital oír la verdad de Cristo
Jesús. Hay muchos Cristos falsos. ¿Puede
un Cristo falso salvar a una persona? Solamente hay un Cristo. Solamente hay una fe. Un bautismo. Hay un solo evangelio. Que es
el poder de Dios para salvación. Es Cristo. Y este crucificado. ¿Cómo van a creer en aquel de
quien no han oído? ¿Y cómo van a oír sin haber quien
les predique? Dios no deja esto. Dios no ha dejado esto a tal
vez. Cuando Él va a salvar a su pueblo,
Él va a enviar un predicador. Él va a enviar un predicador
que Él ha enseñado la palabra de Dios, que Él ha enseñado a
Cristo Jesús, y esta persona va a predicar a Cristo Jesús.
Ese es el medio que Dios ha determinado para salvar. Dios, en su sabiduría,
agradó a Dios por la sabiduría de Dios, salvar a los creyentes
por la locura de la predicación. ¿Y cómo predicarán si no fueran
enviados? En personas se envían a sí mismos
y no son enviados de Dios. Esa persona, Dios no va a bendecir
su ministerio. Pero si Dios envía a esa persona,
por más torpe que sea esa persona, Dios bendice, porque es la palabra,
es su palabra la que es eficaz. Ahora, Dios conoce el corazón. Sé que la fe es salvadora, que
la mente, la comprensión están involucrados. Es decir, tenemos
que salver algunas cosas. Nadie va a invocar a Cristo Jesús
el Señor de señores que no sabe quién es Jesús. Es decir, nadie
va a llegar al cielo y decir, ¿quién es esa persona que está
allá sentado sobre el trono? No sabía yo que él era el Salvador.
Es una tontería eso. Todos los que están en el cielo
saben quién lo salvó, el Señor Jesucristo. Son salvos por la
misma sangre, por la misma gracia. Tengo que saber algunas cosas.
Tengo que saber quién es Cristo Jesús. Saber que Jesús es el
Cristo. Saber qué es lo que Él hizo.
Estas son cosas hechas. Tengo que creer la palabra de
Dios. Esto, Cristo Jesús es revelado
en su palabra. Así es que tengo que oír la palabra.
Tengo que saber quién es Cristo Jesús en su palabra. Y tengo
que creer la palabra de Dios. Tengo que creer la palabra que
está aquí. La fe, dice, viene por el oír.
Y el oír por la palabra de Dios. Estos son hechos. Tengo que creer
que Dios es. La fe verdadera cree que Dios
es y que es el galardonador. Sin la fe es imposible agradar
a Dios. Dice en Hebreos capítulo 11.
No lo estoy citando bien, así es que voy a ir a verlo. Hebreos
11. Y sin la fe es imposible agradar
a Dios. Porque es necesario que el que
se acerca a Dios Estás viniendo a Dios, estás clamando a Dios
Estás clamando al Señor Jesucristo Tienes que creer que Él es Quien
Él dice que Él es Tienes que creer que Él es Él es quien Él
dice que Él es Tienes que creerle y tienes que creer que el es
el galardonador de los que le buscan tienes que creer que al
venir a el, el va a salvarte eso es la fe la fe cree que Dios
es y cree que Dios es el galardonador de los que le buscan. Yo vengo
a Cristo Jesús porque yo creo que Él es Dios y yo creo que
Él tiene el poder para salvarme y yo vengo a Él porque yo creo
que Él puede salvarme. Él es el galardonador de los
que le buscan. Tengo que creer que Dios es y
tengo que creer que Dios es el ganador de los que le buscan.
Tengo que creer que en mí mismo estoy muerto. Eso es un hecho.
En Adán todos murieron. Es lo que dice la palabra de
Dios. Es decir, el creyente crea a Dios en toda su palabra. ¿Qué
parte de la Biblia podría no creer y seguir siendo creyente? Que tú digas, bueno, esta parte
de aquí, que en Adán todos mueron, no lo creo. El momento que digas
esto arranca esa hoja de tu Biblia y luego el resto de tu Biblia
lo tiras a la basura porque no crees a Dios. Hay cosas que nosotros no entendemos,
pero no se dice entiende y serás salvo, se dice cree y serás salvo. Hay cosas que los apóstoles dijeron
son cosas difíciles de entender. Y los indultos tuercen para su
propia destrucción. Pero nosotros somos creyentes.
Dios honra la fe con entendimiento. Vamos creciendo en el conocimiento
y la gracia del Señor. Pero tenemos que creer la palabra
de Dios. Es decir que yo estoy yo por
naturaleza en Adán morí. Todos los hombres murieron. Esto
lo sé. Eso es un hecho que tenemos en
la cabeza. Es un hecho que tenemos en la
experiencia. Es más fácil hacer el mal que
el bien. ¿No es así? Dice no. Es más fácil enojarte
cuando algo pase. Es más fácil enojarte que mantener
la calma. ¿O no? Sí. Una persona puede creer la doctrina,
que Dios en la eternidad decidió salvar un pueblo. Eso es un hecho,
es doctrina, eso es hecho. Nos dice la palabra de Dios que
Él escogió un pueblo antes de la fundación del mundo. Yo puedo
creer que Dios, a los que Él conoció, a los que Él amó, Él
los predestinó para que fuesen hechos según la semejanza de
Cristo. Y a los que llamó a estos también
justificó, y a los que justificó a esos también glorificó. Yo
puedo creer eso. Pero esos son hechos. Esos son
hechos que están revelados en la palabra de Dios. Pero escuchen,
de pasar a los hechos, a pasar a la verdad en el corazón, es
otra cosa. Está claro lo que estoy diciendo,
de pasar a tener entendimiento, los teólogos tienen entendimiento,
mucho más entendimiento tal vez que muchos no conocen a Dios. ¿Qué prefieres, conocer a Dios?
o ser un teólogo, o conocer a Dios, ¿verdad? O sea, me acuerdo de
esa historia, Deo. Habían, creo que eran cuatro
hombres, todos eran ciegos, y fueron puestos en un cuarto donde había
un grande elefante, y a los ciegos se les dijo, A ver, ¿nunca has
visto un elefante? No, no sé qué es un elefante,
dice. Describe al elefante. Pues puedo
acercarme, sí. Se acercaron uno por uno. Se
acercó uno y empezó a tocar la parte de aquí del elefante. Dice,
un elefante es como una pared. El otro vino, no, tú no sabes
nada. El elefante es como un tronco de un árbol. Tenía agarrado
la pierna, el pie. El otro dijo, no, el elefante
es como una manguera. Tenía la trompa. Y el otro dijo,
no, el elefante es como una soga. Tenía la cola. Y luego trajeron
un niño que podía ver y dijo, ustedes no saben nada. Ustedes
no saben nada. Una persona puede saber muchas
cosas. Si no tiene a Cristo, no sabe nada. No sabe nada. Y hasta que Cristo se ha manifestado,
es entonces cuando comienza a crecer. Hasta que Cristo se ha manifestado
en él. Una persona puede tener estos
conocimientos, pero estos son hechos. La salvación es de Dios. Saulo de Tarso era un hombre,
era teólogo. Saulo de Tarso era un filósofo,
enseñado los pies de Gamaliel. Pero cuando el Señor Jesucristo
se le reveló a él, él no sabía nada. Y después de ser apóstol,
él dijo, no sabemos nada. ¿Cómo debemos saberlo? No sabemos
nada. ¿Cómo vas a agotar a Dios el
conocimiento? No vas a poder alcanzar el conocimiento. Puedes estudiar la Biblia mil
años, mil vidas. y no vas a agotar el conocimiento
de Dios, el infinito. La salvación es de Jehová, es
obra de Dios. Tenemos que saber que Cristo
Jesús vino a esta tierra, cumplió todo lo que estaba figurado,
todo lo que estaba prometido, todo lo que estaba tipificado
de Él en el Antiguo Testamento. Estas cosas las tenemos que saber.
que Jesucristo vino a este mundo, nació de mujer, nació bajo la
ley para redimirnos de la maldición de la vez. Una persona sabe esto.
Una persona sabe que Cristo Jesús murió en la cruz del Calvario,
fue sepultado y resucitó el tercer día. Pero escuchen, ¿hay alguna
persona que no sabe esto? ¿En qué cueva ha estado viviendo?
en que cueva ha estado viviendo todos saben eso significa que
todos son salvos si solamente miramos el consideramos
el calendario que dice el año de nuestro señor 2015 el mismo
calendario BC AD antes de cristo Año Domini, Año de Nuestro Señor. El mismo calendario nos da testimonio
de que un hombre nacido Jesús de Nazaret, llamado Jesús de
Nazaret, vivió aquí en esta tierra. Pero estas personas que hemos
hablado anteriormente, ellos nunca tuvieron fe, la fe que
salva, la fe del Señor Jesucristo. Ellos tenían una fe que había
sido producido exteriormente. Pero la fe verdadera es una obra
del corazón. Es obra del Espíritu Santo. El
Espíritu Santo utiliza la palabra de Dios predicada. Dice allá
en Pedro, en 1 Pedro capítulo 1, versículo 23, dice, siendo
renacidos, siendo renacidos no de simiente corruptible, sino
de incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece
para siempre. Dios utiliza la simiente incorruptible
de su palabra. El Espíritu Santo toma la palabra
de Dios y la hace eficaz en el corazón. Se pone a Cristo en
una persona. Esa es la salvación. Esta es obra hecha en el corazón,
en lo más profundo del ser. donde está el alma, donde está
la persona, donde vive la persona, donde moras, donde quién eres
verdaderamente. Dios dice ese hijo mío, dame
tu corazón. ¿Sabes por qué significa? ¿Qué
significa? Si tiene tu corazón, tiene todo. Si tiene tu corazón,
tiene todo. Un esposo que ama a su esposa
con todo su corazón, esa esposa lo tiene todo. Pero un esposo
puede diezmar de sí mismo. Puede diezmar de sí mismo todo
lo que quiera si todavía esa esposa no tiene al esposo. Puede
darle su gastada, puede cubrir muchas de sus necesidades y todo
esto. Pero si no tiene todo, no tiene
su corazón. No tiene su corazón. Hijo mío, dice Dios, dame tu
corazón. El amor de Dios es derramado
en el corazón de una persona. El Señor salva y esta obra es
en el corazón. Los que son de corazón contrito
reciben el consuelo. Los de corazón contrito. El Señor
está cerca de los de un corazón contrito y humillado, dice el
salmista. un corazón contrito y humillado
no despreciarás tú ¿por qué? porque es Dios quien pone ese
corazón allá una persona puede decir alabado sea el Señor gracias
a Dios aleluya pero eso que puede tener emoción puede estar con
los labios alabando meciendo las manos en el aire andando
por los pasillos y bailando parece que hay mucho avivamiento Pero
el Señor Jesucristo dice, estos hombres del labio me honran,
su corazón está lejos de mí. El problema está en el corazón.
En nuestro texto que vimos dice, si confesares con tu boca que
Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios se levantó
de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. ¿Dónde
viene la justicia? En el corazón. La persona cree
en el corazón. No es meramente un acuerdo mental
con los hechos. Como ya dije, una persona puede
tener estos hechos como estudiar un evento histórico. Algunos pueden decir, bueno,
creo que Jesucristo murió en la cruz, fue sepultado y resucitó.
¿Y eso qué? Satanás también cree eso. Satanás
también cree eso y eso él no es algo. Creer con el corazón. Es la fe del corazón lo que trae
a un hombre a la unión viva con el Señor Jesucristo. No es un acuerdo mental a los
hechos. La fe salvadora no viene por pasar aquí adelante y repetir
una oración con el pastor. Cristo no está aquí adelante.
Una persona recibe a Cristo en su corazón donde está, sin mover
un músculo. Hablando a las personas que estamos
aquí y hablando a las personas que están por nosotros por internet,
sin mover un músculo. cree en el corazón, con el corazón. Bueno, ¿cómo vamos a creer con
el corazón? Dios tiene que darnos un corazón.
Vean lo que dice Ezequiel capítulo 36. El hombre natural tiene su
corazón duro, obstinado. No puede creer, no puede venir
a Dios. No puede creer, pero Dios da
un corazón. Y es ahí el corazón que Dios
da. Ese es el corazón que cree. Dice en Ezequiel capítulo 36,
versículo 26. Os daré un corazón nuevo. Y pondré espíritu nuevo dentro
de vosotros. Él te da un corazón nuevo. Él
te da un espíritu nuevo. Es una nueva, si alguno está
en Cristo, nueva criatura es. Y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra, el corazón duro, el corazón obstinado, el
corazón que no se sujeta a la palabra de Dios y tampoco puede.
Y os daré un corazón de carne, un corazón tierno, un corazón
sensible, uno que responde al Señor. Esa es la palabra de Dios. Eso no es algo que nosotros hacemos.
Dice aquí, os daré. Es la gracia de Dios. Es el don
de Dios. La fe es don de Dios. Os daré
corazón nuevo. Os pondré un espíritu nuevo dentro
de vosotros. Pondré dentro de vosotros mi
espíritu. Noten allá en versículo 26 dice
daré, pondré espíritu nuevo dentro de vosotros. Esa palabra espíritu
está en minúscula. El hombre natural está espiritualmente
muerto. Cuando Dios da un corazón nuevo,
pone un espíritu nuevo, un espíritu vivo a Dios. Hay vida. Y es en ese espíritu nuevo que
Dios pone su espíritu mayúscula. Dios tiene comunión con su pueblo. Dios no tiene comunión con rebeldes. dice allá y pondré dentro de
vosotros mi espíritu dice versículo 27 y haré que andéis en mis estatutos
haré que ustedes hagan Háganlo que ustedes me glorifiquen
a mi Que precioso ser Y guardéis mis preceptos y los pongáis por
obra Somos creados en Cristo Jesús para buenas obras Las cuales
Él preparó de antemano para que Andumiésemos en ellas El creyente
va a dar honra y gloria al Señor Jesucristo El fruto del Espíritu
Santo es amor Primeramente amor gozo, paz, paciencia, benevolidad,
bondad, templanza, fe, mansedumbre. Es la fe del corazón que hace
que una persona abandone todo para seguir a Cristo. El que
no ama, el que ama a padre, madre más que a mí, no es digno de
mí. ¿Por qué? Porque no tiene la fe que es
en el corazón. La persona que tiene la fe que
Dios da en el corazón, esa persona dice, aunque mi padre y mi madre
no crean, yo vengo al Señor Jesucristo. Yo amo a mi padre y a mi madre.
Yo amo a mis hijos. Yo amo a mis seres queridos.
Yo me amo a mí mismo. Tú te amas a ti mismo. pero escuchen
esto si yo no amo a Cristo Jesús antes que a mi mismo yo merezco
y voy a ir al infierno y ustedes también ese amor solamente Dios
lo puede dar aborrece su propia vida dijo el Señor Jesucristo
eso es aborrecer Cristo tiene que tener la superiminencia tiene
que tener la gloria Él por encima de todos. Es ese, ese amor en
el corazón, esa fe que Dios pone en el corazón. Esa es lo que
motiva a una persona a venir a servir al Señor Jesucristo.
Día tras día, los domingos. ¿Por qué te reúnes? Dice la persona. Viene contigo y viene dos, tres
veces y luego ya no viene, dice. Siempre oyen lo mismo. Siempre
hoy es lo mismo. No te cansas de oír ese mensaje.
Ya me cansé de oír eso. ¿Saben por qué? Porque no tienen
amor en su corazón a Cristo. Por eso. Pero es lo que te motiva
a ti a venir una y otra vez a oír. Cristo es tu vida. La persona
que deja todo para seguir a Cristo es la persona que ha tenido una
obra de Dios en el corazón. y toda la que nosotros podamos
hacerla, denme más tiempo, no he acabado, pero yo voy a acabar.
Toda la persuasión que nosotros podamos ponerle a una persona,
toda la presión, y todo, podemos hacerle promesas de recompensas,
podemos hacerle amenazas por la ley, advertencias, eso no
va a motivar a ninguna persona a servir a Dios. La ley no te
va a motivar. ¿Qué es lo que constreña a un
creyente? El amor de Dios. El amor de Dios
me constreña. Atrevo a decir, atrevo a decir
que no hay ningún padre aquí. Sabe que hay una ley, hay una
ley que requiere que el padre apoye financieramente a sus hijos. Pero me atrevo a decir que no
hay ningún padre aquí que necesita esa ley. Lo hacen por amor, ¿verdad? Pero deja que él deje de hacerlo.
Ahí viene la ley. Les cae encima, ¿verdad? El creyente ama a Cristo. es motivado por el amor al Redentor
que tiene su corazón si tiene su corazón lo tiene todo lo tiene
todo la fe en el corazón es lo que
motiva a una persona amar a Dios y amar a sus prójimos amar a
sus hermanos y la fe en el corazón produce el fruto del Espíritu
fruto del Espíritu amor, gozo, paz, paciencia Ese fruto no puede
ser producido de una fuente natural. Ese fruto procede de la abundancia
del corazón, dijo el Señor Jesucristo. Salen las cosas, ¿verdad? Lo que está en el corazón es
lo que va a salir. Y lo que está en la abundancia del corazón
habla la boca. Un corazón perverso, su corazón habla cosas, su boca
habla cosas perversas en contra de Dios. Un corazón que ha sido
purificado, un corazón que ama al Señor Jesucristo. Esa persona
glorifica a Cristo, da la gloria a Él. El fruto del Espíritu mora
en un corazón donde Cristo mora. Allí donde Cristo mora va a haber
amor, va a haber gozo, va a haber paz, paciencia, bendicidad, temblanza,
fe. Estos atributos, estas actitudes,
no son cosas externas, son características. Eso viene del corazón. Es la fe del corazón que hace que
una esposa sea una esposa sumisa. Es la fe del corazón lo que hace
que un esposo sea un esposo amoroso. Es la fe del corazón que hace
que un hijo sea un hijo obediente. Es la fe del corazón que hace
que un trabajador sea un trabajador diligente, que obre, que haga
las cosas no por ser visto de los hombres, sino porque a Dios.
Es por amor. Es la fe en el corazón que hace
que un patrón sea una persona generosa, amable a sus trabajadores. Es la fe en el corazón que se
regocija en Cristo Jesús y no tiene ninguna confianza en la
carne. Es la fe en el corazón que hace
que una persona sea una persona generosa, dadivosa. Es la fe
en el corazón que dice, no mi voluntad, sino tu voluntad sea
hecha. Eso no lo puedes sacar de un
corazón de natural. Esto no lo puedes sacar de un
corazón. No puedes exprimir una piedra. No sé cómo va el dicho, pero
no le puedes sacar jugo a una piedra. No puedes. Está duro. Ahora. Quiero decirles cuatro cosas
y voy a terminar. Primeramente esto, la religión del hombre natural
no puede producir un corazón quebrantado hacia Dios por su
propio pecado. No puede, no puede. El salmista
allá en el Salmo 51, él de un corazón contrito, él dijo, ten
misericordia de mí, oh Dios. Esto no puede ser producido de
un corazón de piedra. Esto no puede ser producido de
un corazón que no tiene la fe de Dios. Él dijo, lávame de mis
inquietudes, límpiame de mi pecado. Mi pecado siempre está delante
de mí. Una persona que no tiene fe en
el corazón nunca le puede sacar eso. Nunca le puede sacar eso. esa persona que no tiene esa
fe en el corazón va a hablar del pecado de otros va a hablar
de la maldad de otros o puede hablar del pecado en general
si todos somos pecadores pero deja que... dile a esa persona
eres un perro muerto delante de Dios a no ofendas no ofendas
ya estás ofendiendo no puede reconocer pero solo un corazón
nuevo puede decir ese es el corazón contrito y humillado que Dios
da solamente Dios puede hacer esto ese corazón busca faltas
en todos los demás menos en el suyo David dijo contra ti contra
ti solo he pecado y he hecho esta maldad bueno segundo algo
que no puede ser producido en el hombre natural en el religioso
natural no puede reconocer que no tiene ninguna bondad no solamente
no quiere hablar de su pecado no puede reconocer que no tiene
bondad puede hablar de sus pecados puede
hablar de sus faltas puede hablar de sí mismo cuando estaba en
el mundo y las iglesias tienen llenas de artistas que quieren
dar su testimonio cuando estaban en el mundo. El problema es que
ellos van a jactarse de lo que están haciendo ellos por Dios. Sí, lo que yo hice era malo,
pero mira lo que estoy haciendo ahora. Mira lo que estoy haciendo
ahora. Es decir, no pueden reconocer
que todas sus justicias son trapo de inmundicia. Eso no lo puede
reconocer un hombre con un corazón natural. Y luego tercero, una
persona que está en la religión con un corazón natural, que no
tiene corazón regenerado, un corazón nuevo. No puede reconocer
que la salvación es totalmente la obra de Dios. No puede hacerlo. La salvación es de Jehová. Es
de Jehová que Él da vida. No está la voluntad de la carne,
la voluntad del varón, sino de Dios. Esa persona Y la palabra que
dice, no depende del que quiere, del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia. Esto no lo puede recibir. Este hombre leproso vino al Señor
Jesucristo en su condición corrupta y miró a Cristo y dijo, Señor,
si tú quieres, puedes salvarme, puedes limpiarme. Pero predicadores
de hoy día dicen, Si tú quieres, puedes decirle, darle chance
a Dios. Y eso es lo que el hombre natural
piensa. Yo puedo hacer de mi parte. No puede. Y la última cosa que quiero que
pensemos es esto. Un corazón duro, un corazón no
regenerado, de un religioso, nunca puede recibir a Cristo
únicamente. o Cristo más nada. Cristo más nada. En otras palabras,
Cristo y nada menos que Cristo, pero Cristo y nada más que Cristo. No es Cristo y mi profesión,
no es Cristo y mi arrepentimiento, no es Cristo y mi bautismo, no
es Cristo y mi membresía, es Cristo únicamente. Y un hombre
que no tiene un corazón nuevo no puede depender únicamente
más por él estáis vosotros en Cristo Jesús quien por Dios nos
ha sido hecho sabiduría justificación y santificación y redención para
que como está escrito el que se gloríe gloríes en el Señor
únicamente la fe que es en el corazón la fe si crees de todo
corazón Esa persona está confiando únicamente en Cristo Jesús. Que el Señor bendiga su palabra. Vamos a hacer despedidos ahora
con una oración. Voy a pedir al hermano William. Podría pasar aquí adelante,
por favor.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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