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Cody Groover

El llamado de la Gracia

Matthew 9:9-13
Cody Groover April, 12 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 12 2015

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Hermanos, en esta mañana pido
que abran sus Biblias conmigo al libro de Mateo, capítulo nueve. Mateo, capítulo nueve. Dice el versículo nueve del capítulo
nueve, Pasando Jesús de ahí, vio un hombre llamado Mateo que
estaba sentado al banco de los tributos públicos y le dijo,
sígueme. Y se levantó y le siguió. Y aconteció
que estando él sentado a la mesa en la casa, Es aquí que muchos
publicanos y pecadores que habían venido se sentaron juntamente
a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto, los fariseos
dijeron a los discípulos, ¿Por qué come vuestro Maestro con
los publicanos y pecadores? Al oír esto, Jesús les dijo,
Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id pues y aprended lo que significa
misericordia quiero y no sacrificio porque no he venido a llamar
a justos sino a pecadores al arrepentimiento. La salvación es por gracia. La salvación de Dios
es por gracia para pecadores. Solamente puede ser así. Solamente puede ser así. Por
la pura gracia de Dios. Leímos en Efesios capítulo 2.
Por gracia sois salvos por medio de la fe. Y esto no de vosotros,
pues es don de Dios. No por obras, no hay salvación
por obras. Con este propósito para que nadie
se gloríe en la presencia de Dios. Somos hechura de Dios,
creados en Cristo Jesús para buenas obras. El creyente va
a tener buenas obras. Pero las obras que tiene son
las obras de Cristo en él. Son las obras que el Espíritu
Santo hace en él para la gloria de Dios. Y este llamamiento es un llamamiento
de gracia Quiero que veamos allá en el versículo nueve. Quiero
que veamos primeramente que el Señor Jesucristo pasando Jesús
de ahí, está hablando de este, lo que había acontecido antes,
cuando él entró a Capernaum y le trajeron a este hombre que estaba
en cama y el Señor Jesucristo Le dijo a este hombre, ten ánimo,
tus pecados te son perdonados. Y estos hombres dijeron entre
sí, no lo dijeron en voz alta. Dijeron, este hombre está blasfemando
porque nadie puede perdonar pecados sino solamente Dios. Y el Señor
Jesucristo sabiendo, porque Él es Dios. Y Él sabe los pensamientos
de todos los hombres en todo momento. Él sabe lo que estamos
pensando ahora mismo. Sabiendo los pensamientos, les
dijo, ¿por qué piensas mal? ¿Qué es más fácil decir a este
hombre? ¿Tus pecados te son perdonados
o levántate, toma tu lecho y anda? Y le dijo, para que ustedes sepan
que el Hijo del Hombre está hablando de sí mismo. Este que ustedes
piensan que es un hombre nada más es Cristo, es el Hijo del
Hombre. es Dios manifestado en la carne.
Para que ustedes sepan que el hijo del hombre tiene potestad
en esta tierra, en este momento de perdonar pecados, a ti te
digo, le dice al hombre, levántate, toma tu lecho y anda, vete a
tu casa. Y este hombre que se levantó
inmediatamente, fue restaurado completamente, no tuvo que pasar
por terapia para restaurar sus músculos que se habían atrofiado.
se levantó y de inmediato tomó su cama y se fue a su casa y
los hombres se maravillaron dice versículo 8 se maravilló y glorificó
a Dios que Dios había dado tal poderes a los hombres de sanar
enfermedades pero hay algo más glorioso todavía que sanar la
enfermedad física la enfermedad de este cuerpo y esto es sanar
la enfermedad de hombres que están muertos en delitos y pecados. Hombres y mujeres que no pueden
ver. Esta es la ceguera espiritual.
No pueden ver la hermosura de Cristo Jesús. No pueden ver la
belleza de Cristo Jesús. No pueden ver a Dios en Cristo
Jesús. Están ciegos. Están cojos. No pueden venir a Dios. están muertos en delitos y pecados,
están viviendo en el pecado, andando en el pecado, pero no
pueden andar un paso hacia Dios. Es lo que dice Fez, en los cuales
anduvimos en otro tiempo, el pecador está andando en el pecado,
pero no puede andar, es decir, no puede dar un paso hacia Dios,
porque están muertos. Hombres que están, no pueden
andar, no pueden ver, no pueden oír, no pueden oír, la voz del
Señor Jesucristo, el Evangelio que les habla. Algo mucho más
maravilloso que sanar las cosas y es sanar el alma de una persona,
darle vida a esa persona que está muerta. Librarlo de nuestros pecados.
Toda enfermedad, toda enfermedad es debida al pecado. antes de
que el pecado entrara en este mundo. Dios creó el mundo y todo
era perfecto, pero a causa, a raíz del pecado del hombre, entró
la muerte y la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos
pecaron. Ahora, si Dios nos deja así en esta nuestra condición,
que nosotros, en la que nosotros nacemos por naturaleza, si nos
deja nuestra condición, entonces no hay salvación. Porque como
ya dije, el hombre no busca a Dios. No hay quien busque a Dios, dice
Romanos capítulo 3. Es verdad, buscan a un Dios de
su imaginación, un Dios que les convenga, un Dios que ellos pueden
meterse a la bolsa, por decir así, y sacarlo cuando lo necesitan.
Uno que les pueda sacar del apuro o algo así. Pero no el Dios soberano,
el Dios único y verdadero, el Dios de la Biblia. el creador
de todas las cosas, no él. No aman a Dios, sino buscan a
Dios. Si Dios nos deja en esta condición, seremos perdidos para
siempre. Pero gracias sean dadas a Dios,
que en su gracia, en su favor no merecido de parte nuestra,
no lo merecemos, Dios envió a su Hijo. Y quiero que veamos aquí
en Mateo, Leví es su nombre. Mateo es uno de estos objetos
de la gracia del Señor Jesucristo. Tú estás aquí en esta mañana
y crees en el Señor Jesucristo, estás confiando en Él. Tú eres
de la misma condición. Lo que vemos aquí es lo mismo
que pasó contigo. Tú no estabas buscando a Dios.
Estabas contento donde estabas. Así como Mateo. Pero nos dice,
la primera cosa que nos dice en versículo 9 es pasando Jesús. Pasando Jesús. Él va pasando,
buscando a sus ovejas. Él es el buen pastor que va en
busca de sus ovejas. Aquellos que Dios el Padre le
dio. Aquellos que él amó con amor
eterno. Él está buscando. No es como
si no sabe dónde están. Hablamos en términos que la verdad,
el Evangelio, muchas veces cuando queremos expresarlo, las personas
tenemos la capacidad de torcer el sentido. Pero cuando decimos
que el Señor Jesucristo está buscando a sus ovejas, no estamos
diciendo que el Señor Jesucristo está buscando como cuando yo
busco. Cuando a mí se me pierde algo,
lo estoy buscando porque no sé dónde está. Cuando tú estás buscando algo,
estás buscándolo porque no sabes dónde está. ¿Te has dado cuenta
que siempre encuentras algo que estás buscando en el último lugar
donde lo buscas? ¿Te has dado cuenta de eso? cuando lo buscas, en el último
lugar donde lo buscas. El Señor Jesucristo está buscando
a sus ovejas, no porque no sabe dónde están. Él sabe dónde están. Pero ellas, es decir, las ovejas
nunca van a buscar al pastor. Las ovejas nunca se les va a
ocurrir, tengo que buscar al pastor. El pastor tiene que ir
en busca de la oveja perdida. y el Señor Jesucristo está pasando,
está pasando aquí en esta mañana, vemos en el texto, y está pasando
en este día, hoy en día, hoy es el día de salvación, está
pasando en tanto que el evangelio está siendo predicado. Donde
quiera que el evangelio es predicado, Cristo Jesús es predicado, es
exaltado, la verdad de Dios es predicada, Cristo Jesús está
pasando. No como que no sabe dónde están,
él sabe dónde están sus ovejas. Y en su tiempo, por su soberana
voluntad, en poder, él va a llamar a los suyos. Pasando Jesús, vemos
el llamamiento y la conversión de Mateo en un llamamiento irresistible. La gracia de Dios es irresistible. La gracia invencible, otra manera
de expresarlo, es invencible. Es decir, Dios no está frustrado. El Señor Jesucristo no está frustrado
en su propósito. Él va a tener todo aquello por
lo cual Él dio Su vida. Todos aquellos por los quienes
Él dio Su vida, ellos van a venir a Él. Su gracia es irresistible. Noten allá, dice que vio a un hombre llamado Mateo. El Señor Jesucristo lo vio a
él. ¿Cuándo vio el Señor Jesucristo
a Mateo? Bueno, cuando pasó allá, pero
en un sentido más glorioso. El Señor Jesucristo siempre ha
tenido sus ojos sobre sus hijos. siempre ha tenido sus ojos, su
mirada está sobre sus hijos, ningún mal les va a pasar. Como
cuando los padres están cuidando de sus hijos, sus ojos siempre
están atentos, ¿dónde están? Sus hijos no están preocupados,
están jugando, están haciendo, pero los ojos están viendo, los
ojos de los papás están viendo, están cuidando. El Señor Jesucristo,
habiendo recibido del Padre a sus hijos, Él tiene sus ojos puestos
en ellos desde la eternidad. Desde la eternidad. Él vio, ahí
está Mateo, y llegó el día de la misericordia. Llegó el día
en que Él pasó por su camino y le habló. De otra manera, Mateo
nunca va a venir. Y de otra manera, tú ni yo, ningún
otro hombre va a venir a Dios por medio de Cristo Jesús, aparte
de este llamamiento. del Señor Jesucristo. ¿Quién
es Mateo? Es un llamamiento de gracia por el sujeto. Es gracia por el sujeto porque
no hay nada de mérito en el hombre que amerite tal favor de Dios. Si vemos quién es este hombre
Mateo. ¿Saben? Es interesante el nombre
Mateo. ¿Saben qué significa? Hijo de
su Padre. Hijo de su Padre. Dios el Padre
le dio a Mateo a Cristo Jesús. Es Hijo de su Padre. Ese es su
nombre. Fue dado a Cristo Jesús en el
pacto de la gracia antes que el mundo fuese hecho. Y ahora
sería dado a Cristo por la gracia cuando vino el Señor Jesucristo.
Y aquí entonces el Espíritu Santo nos está hablando de este tiempo
y su llamamiento. Pero dije que es un llamamiento
de gracia si consideramos quién es este hombre Mateo. Nos dice
que era un hombre publicano. Estaba sentado al banco de los
tributos públicos. En Marcos y Lucas, él se refiere
a sí mismo como Leví. Leví. Leví era su nombre. propio, pero es Mateo, es el mismo, Levi
y Mateo son la misma persona. Y aquí están sentados los bancos
de los tributos públicos, es decir, era un publicano. Era
un publicano. Si tú y yo estuviéramos escogiendo
¿Quién va a ser salvo? Seguramente nosotros tendríamos
en la lista alguien que sea persona honesta. Seguramente una persona
honesta, esa persona va a ser salvo. Así piensa el hombre,
no es así. Yo soy una persona sincera, yo
soy una persona honesta. Yo soy buen trabajador, buen
padre de familia. Seguramente candidato para salvación. Bueno, ¿qué tal este hombre?
Este hombre no era un hombre honesto. Los publicanos eran
recolectores de impuestos. Todos nosotros sabemos de personas
que, bueno, vamos a decir, ¿quiénes son estos recolectores de impuestos? Le era dado por el gobierno romano
a personas este puesto para que ellos cobren impuestos y ellos
podían medirte así como te ven y tenían el derecho de imponerte
el impuesto que ellos querían y de inflar el impuesto porque
simplemente te veían con más dinero. No era un impuesto justo,
eran estafadores, por tanto eran ladrones. ladrones. Así eran los publicanos. Y así se hacían ricos. Y si bien eran despreciados los
publicanos, un publicano hebreo, peor. Porque un publicano hebreo
no solamente era de ese carácter, sino que había traicionado su
propia nación. eran en particular despreciados
estas personas. No eran candidatos, como diríamos
nosotros, buenas gentes para ser salvos. Pero el Señor Jesucristo
nos está enseñando la palabra de Dios que Él vino a salvar
a pecadores. Dice la palabra de Dios, palabra
fiel y digna de ser recibida por todos, Cristo Jesús vino
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero, dijo
el apóstol Pablo. Él vino a salvar a pecadores.
No vino a llamar a los justos, sino a pecadores al arrepentimiento,
dice nuestro texto. Y en 1 Corintios capítulo 1 nos
dice qué clase de pecadores. ¿Qué clase de pecadores? Es decir, no estamos nosotros gloriándonos
en el hecho de que somos pecadores. No estoy hablando de esto. Pero
si una persona piensa que tiene algo de bondad, esa persona queda
descalificada. Si alguna persona piensa que
tiene algo de bueno para recomendarse delante de Dios, eso lo descalifica. porque esa persona que piensa
que tiene algo de bueno, en eso que piensa que tiene bueno, en
eso está confiando. O cuando menos está pensando
que es una colaboración entre lo que hizo Dios por medio de
Cristo Jesús y lo que esa persona está haciendo ahora. Cuando la
salvación es por la pura gracia de Dios. no por obras. En Corintios capítulo 1 versículo
26 dice mirad hermanos vuestro llamamiento vuestra vocación
que no sois muchos sabios según la carne ni muchos poderosos
ni muchos nobles sino lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar
a los sabios y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar
a lo fuerte y lo vil del mundo lo vil del mundo y lo menospreciado
escogió Dios y lo que no es para deshacer lo que es. Pecadores, personas que reconocen
que delante de Dios son nada y no tienen nada y lo único que
hacen es pecar. Eso es lo que es un pecador.
¿Qué es un pecador? Una persona que lo único que
hace es pecar. Eso es un pecador. pecador desde
el principio, desde la cabeza hasta los pies. Regresemos a
nuestro texto. Está, no solamente este hombre
es un publicano, está sentado al banco de los tributos públicos,
es un hombre rico. Es un hombre rico. El Señor Jesucristo
dijo, difícilmente entra un rico en el reino de los cielos. Es
más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que un rico
entre en el reino de los cielos. Y este hombre era un rico. Publicanos
eran ricos. Pero no obstante, con todo esto,
este era objeto de la misericordia de Dios. Cristo vino a salvar
a pecadores. ¿Te ha convencido? ¿Ha sido convencido
por el Espíritu Santo que no hay cosa sana en ti? Es una cosa
dolorosa. Es una cosa dolorosa porque mata
nuestro orgullo. Mata nuestro orgullo. Nos ponen
el polvo. No somos nada. No tenemos nada. Somos pobres. Eso es el Espíritu
Santo lo tiene que hacer. convencido por el Espíritu Santo
en la palabra de Dios, viendo a Cristo Jesús. ¿Quién es Cristo
Jesús? ¿Qué es lo que Dios requiere
en su palabra? Yo sé que en mí no hay cosa sana. Pero saben que cuando el Espíritu
Santo muestra eso, cuando el Espíritu, si quiero que vean
Juan capítulo 16. Cuando el Espíritu Santo viene en la predicación
de la palabra, cuando Cristo es presentado, es levantado ante
los ojos de los hombres para que puedan ver y vemos en la
faz de Cristo Jesús la gloria de Dios. Vemos que fue mi pecado,
mi odio, mi aborrecimiento que colgó al Hijo de Dios allá en
la cruz. me convence de que soy pecador.
Cuando el Espíritu Santo convence que una persona es pecador, es
buenas nuevas. De hecho, son las malas nuevas
que tienen que venir antes de las buenas nuevas. Alguien dijo
esto, después de que oí las buenas nuevas, ya nunca más he oído
malas nuevas. Pero para que una persona sepa
que son las buenas nuevas, tiene que primero oír las malas nuevas.
Tiene que saber que no hay nada bueno en él. Cuando dice, y cuando
venga, él venga, versículo 8, cuando venga el Espíritu Santo,
él convencerá al mundo del pecado. Cuando venga, él convencerá al
mundo del pecado. Y no se trata de que te va a
convencer de que mentiste. Dijiste una mentirita. Oh, estoy
arrepentido porque hice esto. Dije una mentira. Estoy arrepentido
porque hice esta maldad. Estoy arrepentido por esto. No
estaba hablando de esto. ¿Has alguna vez dicho, me arrepiento
de haberlo hecho? Estoy hablando yugateco. Me arrepiento
de haber hecho esto. ¿Has dicho esto alguna vez? Y
luego, no pasó mucho tiempo y ya lo volviste a hacer. ¿Has hecho
eso? Yo sé que sí. Has dicho nunca
más lo vuelvo a hacer y te vayas haciéndolo otra vez. ¿Saben qué? Ese arrepentimiento no te sirvió
de nada. Ese arrepentimiento es para muerte. No te sirve de nada. Es un arrepentimiento
del que te tienes que arrepentir porque no te sirvió para nada.
Pero hay un arrepentimiento y ese es, hay un arrepentimiento que
es hacia Dios. del cual no hay que arrepentirse.
Un arrepentimiento hacia Dios del cual no hay que arrepentirse.
Y Dios lo da. Dios lo da a su pueblo. En este arrepentimiento yo me
arrepiento de qué es lo que soy, quién es que soy. Yo soy pecador. he sido pecador soy pecador y
voy a decir yo sé esto y no me voy a arrepentir voy a decir
bueno ya no ya no soy pecador estoy seguro de esto que yo soy
pecador en cuanto a esto dice aquí de pecado perdón de pecado versículo 9
por cuanto no creen en mí ahí está el asunto este es el asunto
que tiene Dios entre Dios y los hombres, no creen en el Señor
Jesucristo. Es decir, no se someten al Señor
Jesucristo. No se someten a la justicia que
está en Cristo Jesús. No creen, no confían en Cristo
Jesús. Están confiando en otra cosa.
Están confiando en su propia bondad. Pero cuando Dios te muestra
que tu bondad es pura basura, Entonces Dios te convenció y
de eso nunca te tienes que arrepentir. ¿Está claro eso? Cuando Dios
te convence que todo lo que tú hagas es pura basura, estás convencido
por Dios y de eso no te tienes que arrepentir porque es verdad,
sigue siendo basura. De pecado por cuanto no creen,
no han confiado únicamente en mí. Este es el pecado que condena
al hombre Todos nosotros somos pecadores. Lo único que hace
es pecar. ¿Cuándo has dejado de hacer pecado? Lo único que hace el pecador
es pecar. Pero aquí está el pecado que condena al hombre. No creen
en el Señor Jesucristo. Aquí está la condenación del
Señor Jesucristo, la luz, Cristo Jesús vino al mundo y los hombres
amaron más sus propias tradiciones, sus propias ideas, su propia
religión y no dejaron todo esto para, no se arrepintieron para
venir a Cristo, no creyeron en Cristo Jesús. Pero juntamente
con la convicción del pecado, el Espíritu Santo dice en versículo
10, de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis más.
El creyente está convencido, la persona que el Espíritu Santo
convence, está convencido que Cristo Jesús ha hecho la justicia. Él es la justicia de Dios. En
Él tengo justicia. No justicia en mí mismo, toda
mi justicia delante de Dios es Cristo Jesús. Y de juicio, por
cuanto el príncipe de este mundo ha sido juzgado. Está convencido
que todo mi pecado, ven allá las buenas, todo mi pecado ha
sido borrado, ha sido quitado. El juicio ya pasó. El Espíritu Santo convence que
aunque yo soy pecador, me convence que aunque yo soy pecador, toda
mi justicia está en Cristo Jesús y toda la pena por mi pecado
ha sido pagado por él. Estoy convencido por el Señor
Jesucristo, convencido por el Espíritu Santo. Bueno, el llamamiento vemos aquí en
Mateo capítulo 9. Él estaba sentado en el banco
de los tributos públicos Y el Señor Jesucristo le habló. El Señor Jesucristo le habló.
Como pedimos al Señor, pedimos, Señor, habla a tu pueblo. Habla
a tu pueblo. No es esa la razón por la que
venimos. Habla a tu pueblo. Háblame a mí. No queremos salir
de este edificio en esta mañana sin oír del Señor Jesucristo. Que Él nos hable a nosotros,
oírle a Él es vida. La hora viene, ahora es cuando
los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que lo oyeran
vivirán. Él oyó al Señor Jesucristo decirle,
sígueme, sígueme. Imagínate qué sorpresa, qué sorpresa
de Levi, qué sorpresa de Mateo. Me habló a mí. Yo podría entender
si hubiera hablado a este otro, pero me habló a mí. A mí me habló. Yo no lo esperaba, pero a mí
me habló. Es misericordia soberana. soberana. Él tiene misericordia. Gracias sean dadas a Dios que
él es Dios rico en misericordia. Él ha dicho, voy a tener misericordia. Gracias sean dadas. Es su naturaleza. Él es Dios misericordioso. Pero
su misericordia es soberana. Y vemos aquí la soberana misericordia
de Dios a este hombre, a este hombre que no lo estaba buscando,
lo halló. Si quieren ver allá en Mateo
8, Mateo 8, 19, dice, vino un escriba
y le dijo, maestro, este es otro religioso. Vino un reescriba
y le dijo, maestro, te seguiré a donde quiera que vayas. Y el
Señor Jesucristo no llamó a este hombre. Este hombre dijo, yo
te voy a seguir a donde quiera que tú vayas. El Señor Jesucristo
no lo llamó a él. No depende del que quiere y del
que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Dice la palabra
de Dios, fui hallado de los que no me buscaban. Isaías 65, 1. Él fue llamado por la soberana
misericordia de Dios. Y vemos que su llamamiento no
depende de la clase o su ocupación. Es decir, una persona no tiene
que mejorarse. Este es uno de los impedimentos
que el hombre tiene o que construye en su propia cabeza. Tengo que
mejorarme antes de que Dios me llame. Tengo que dejar de ser
algunos vicios. Oigo que que solamente Cristo
Jesús es el Salvador. Oigo que soy pecador, oigo que
necesito venir a Cristo Jesús, y la persona piensa, bueno, tengo
que empezar a dejar de hacer este y otro vicio. Tengo que
dejar de hacer este pecado, para que yo de alguna manera me prepare
para venir. Cuando Dios llama, llama a la
persona tal donde la encuentra. Él viene a buscar al pecador
tal donde está. Es decir, no dice a la oveja,
¿sabes qué? Salte del hoyo y luego yo te
voy a guiar hasta que llegues al redil. No tú da el primer
paso y yo vengo y te ayudo, te echo la mano. No. Él, el Señor
Jesucristo, llama a su pueblo tal donde está. No importa la
condición en que se encuentren. No hay preparaciones que hace
el hombre para prepararse para el llamamiento del Señor Jesucristo. Notamos aquí que Mateo no tuvo
que sentir grandes sentimientos de arrepentimiento antes de que
el Señor lo llame. Ni siquiera estaba pensando en
el Señor. no tuvo que sentir grandes arrepentimientos las
personas de alguna manera piensan tengo que sentir algo y no estoy
hablando en contra de los sentimientos pero ese no es el mensaje del
evangelio siente y serás salvo el mensaje es cree en el Señor
Jesucristo y serás salvo y yo sé No daría nada por la religión
de un hombre que no involucra los sentimientos. Pero los sentimientos
son engañosos. Sentimientos vienen y sentimientos
van y los sentimientos son engañosos. La única cosa en la que podemos
nosotros poner nuestra alma eterna es en la palabra de Dios. Cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo. Ya sea que te sientas
salvo o no te sientas salvo. Te levantas un día y te sientes
como el diablo mismo. Dices, ¿cómo es posible que alguien
que crea en el Señor Jesucristo esté actuando, pensando de esta
manera? Es verdad. Estamos actuando mal. ¿Pero qué dice la palabra de
Dios? Creen en el Señor Jesucristo y serán salvos. Estamos siendo
salvos. Y dijo el Señor a Mateo, sígueme. Mateo sintió el llamamiento en
su alma y nos dice la palabra de Dios que al momento dice,
Y se levantó. La siguiente cosa que hizo es
se levantó. Así es el llamado del Señor Jesucristo,
es con poder. Cuando le dije a este hombre
que estaba en cama, le dijo, levántate, este hombre se levantó.
Cuando dijo a Lázaro, Lázaro sal fuera, Lázaro salió. Y cuando
le dijo a Levi, Levi, Mateo, levántate, sígueme, Levi hizo. Esa es la evidencia de la vida. La evidencia de la vida es la
fe. La evidencia de la vida es cuando
la persona viene al Señor Jesucristo. La persona no viene al Señor
Jesucristo para recibir vida. ¿Oyeron eso? Si estás viniendo
al Señor Jesucristo es porque ya te dio vida. Dale la gloria
a Él. Él ya te dio la vida. Él se levantó
y le siguió. dejó todo lo que había dejado,
es decir, hay una manifestación de la obra, de la gracia, él
dejó todas estas, todo lo que era su comodidad, dejó el mundo,
dejó todas esas riquezas, dejó todo eso, sus compañeros, para
seguir a Cristo Jesús. De aquel momento en adelante
él seguiría al Señor Jesucristo, predicaría, testificaría del
Señor Jesucristo. Tenemos el libro. Libro de Mateo. Él escribió. El Espíritu Santo
usó. Antes era este hombre un inútil. Diría toda la sociedad, uff,
Mateo Levi es un hombre inútil, un ladrón, un publicano. Pero
ahora el pueblo de Dios está diciendo, Mateo es un hombre
útil. Dios lo ha utilizado grandemente. La gracia de Dios operó en él. para que él anduviera en las
obras que Cristo preparó para él antes de la fundación del
mundo. Él anduvo en los pasos que el Señor puso delante de
él. El publicano vino a ser apóstol, apóstol del Señor Jesucristo.
El apóstol Pablo dijo, yo soy el más pequeño de todos los santos.
No soy digno de ser llamado apóstol. Yo perseguí a la iglesia. Bueno, el resultado entonces,
cuando el Señor Jesucristo llama, es que la persona viene, es la
persona sigue al Señor Jesucristo. Si podemos nosotros hablar de
una decisión del hombre, Tengo que tener cuidado cuando hablo
de esto porque yo sé que los que hablan del libre albedrío
están oyendo, se les levanta la oreja. Cuando la persona,
Dios le da vida, su deseo, si pudiéramos, su decisión o su
deseo es seguir al Señor Jesucristo. Su deseo es venir a Él. Pero
porque el primero obró en ti. El querer, así como el hacer,
por su buena voluntad. Luego, bueno, noten allá, estando,
dice, sentado en la mesa, en la casa, él estaba tan agradecido,
nos dice Marcos y Lucas, que Mateo dio un gran banquete en
su casa. Lo que produce esta obra de gracia
en el corazón es gratitud a Dios. y los que reciben este amor quieren
expresar este amor. Cuando Dios salva a una persona,
lo primero que esa persona quiere es llevar este mensaje a otra
persona, sus amistades, aquellos con los que trabaja. Quiere que
ellos también experimenten esta misericordia. ¿Y qué mejor manera
de hacerlo? Pues hacer un gran banquete para
invitar a todos sus amigos. ¿Quiénes eran sus amigos? Publicanos.
Eran de esa, como diría Chuzma, era esa gente, como dicen aquí,
publicanos. Esa era la manera de expresar
desprecio. Y invitó a estos publicanos y
pecadores, como si hubiera dos clases de pecadores. Pero los
publicanos eran los peores. Publicanos y pecadores, otro
rango de pecadores, podríamos decir. que habían venido, se sentaron
juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Aquí vemos
algo muy práctico, yo creo, muy práctico. Las personas que se
sintieron más a gusto, no es que el Señor Jesucristo, escuchen,
no es que el Señor Jesucristo esté condonando, creo que es
esa la palabra que quiero usar, los esté apapacheando, los esté
condenando en su pecado. El Señor Jesucristo nunca excusó
el pecado. Él pagó por el pecado de su pueblo.
Él no hace excusas por el pecado de su pueblo. Él pagó por el
pecado de su pueblo. Pero Él siendo el Santo, Él siendo
el único Santo, la gente pecadora se sintió a gusto en su presencia. Él no tenía ese espíritu de reprochar y de condenar. Eso no es de su espíritu. Él
no vino para condenar, sino para salvar a pecadores. Y cuando ves a una persona que
se cree santa en esa persona, se cree más justa que otro, no
te puedes sentir a gusto en su presencia porque ahorita te saca
tus pecados. No te puedes sentir a gusto con
una persona que se cree santo. Aunque todo el pueblo de Dios
es santo. En Cristo Jesús somos hechos
santos. Pero el Señor Jesucristo, los
pecadores, los publicanos se sintieron a gusto y vinieron
y estaban conviviendo, estaban comiendo a la mesa. Y el Señor
Jesucristo estaba allá con ellos. Él vino para salvar a pecadores. Y los que se ofendieron a esto, Él vino a mostrar misericordia.
Mostrar misericordia. Y nosotros que hemos recibido
misericordia, a nosotros también se nos enseña a mostrar misericordia. Si así trató el Señor Jesucristo
con pecadores, Debemos nosotros recordar que nosotros somos pecadores. Si hemos creído en el Señor Jesucristo,
es por la gracia de Dios. Si somos algo, Dios nos hizo
algo. El apóstol Pablo dijo, yo soy
lo que soy, por la gracia de Dios. Si una persona tiene algo,
el apóstol Pablo dice, ¿por qué te actas como si no lo recibiste?
todo lo que tenemos se lo debemos a Dios. Nunca debemos olvidarnos que
nosotros somos pecadores y nunca debemos olvidar que Cristo Jesús
vino a salvar a pecadores. Pero estos fariseos, estos hombres
religiosos, ellos estaban ofendidos. ofendidos que el Señor Jesucristo
está allí. Ellos no iban a recibir nada
de él. Ellos no iban a recibir instrucción de él porque él estaba
juntándose con estas personas y ellos se creían santos. ¿Saben cuál es la característica
de un fariseo? Quieren ver allá en Lucas capítulo
18. Lucas 18, versículo 9. Siempre que encuentres
a un fariseo, va a tener estas dos características. Son características
dos lados de una misma moneda. Dice versículo 9, a unos que
confiaban en sí mismos como justos. Ese es un fariseo. y menospreciaban
a los otros. ¿Ven esos dos lados? Si tú te
confías en ti mismo, que tú eres justo, entonces te estás midiendo,
te estás midiendo por la ley. Si tú te confías que tú eres
justo, estás confiando que estás de alguna manera cumpliendo esto
o esto no. Estoy haciendo esto, no estoy
haciendo lo otro. De alguna manera te estás midiendo
por la ley. Eres un fariseo. Eres un fariseo. Y el otro lado de esa moneda
es, menosprecias a los otros que no están siguiendo la misma
regla que tú. Tú te estás diciendo, yo soy
mejor que tú, porque yo hago esto. Porque yo no hago lo otro. Eso es un fariseo. Y estos estaban
pensando lo mismo. Es lo que dice allá, vinieron
estos cuando vieron. Los fariseos dijeron a sus discípulos,
noten aquí que no le hablaron al Señor Jesucristo. Seguramente
tenían miedo, porque si antes había leído sus pensamientos,
¿qué les va a decir ahora? Y por cierto, lo reprendió el
Señor Jesucristo a ellos. Vino y le volvió la mesa a ellos. le dio la vuelta a su ataque
de ellos pero ellos vinieron a sus discípulos como como insinuando
a sus discípulos ya ves no debes juntarte con él porque mira con
quien se junta mira con quien no debes juntarte con él vieron
los fariseos dijeron a sus discípulos porque come vuestro maestro con
publicanos y pecadores no sabes que esto está mal no ves no ves
allá lo malo de esto Al oír esto, Jesús les dijo, dice, los sanos
no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Cuando Él
está diciendo aquí, yo soy el médico, Él está diciendo, yo
soy Jehová que os sana. Yo soy Jehová Rafa, Jehová que
os sana. Todas nuestras heridas por sus
llagas somos nosotros curados. Pero aquí está diciendo los que
son sanos, es decir, los que se creen tener sanidad. Nunca
van a un doctor. La semana pasada estaba yo enfermo.
Nadie me tuvo que convencer a mí que yo vaya al doctor. No me tenía que doblar el brazo
para que yo vaya a ver un doctor. Pero es tú que estás sano ahorita
hablando del cuerpo. Difícilmente te convenzo que
tú vayas al doctor. Pero deja que algo te duela.
Solito vas, ¿verdad? Solito vas al doctor. Los sanos
no tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Los que tienen
esta enfermedad de pecado, ellos son los que necesitan ser sanados.
Los que se creen justos, creen que no son pecadores, ellos no
necesitan un salvador. Y ahora les vuelve el Señor Jesucristo
esto a ellos. Esto habría sido una gran ofensa
para ellos, porque ellos se creían los maestros de la palabra, los
defensores de la palabra. Y Él les dijo a ellos esta frase,
y pues, y aprender. Ustedes vayan y aprendan algo.
Que el Señor Jesucristo les diga a esos fariseos, nosotros somos
los maestros, ¿qué vamos a aprender? Les digo, ustedes vayan a aprender
lo que significa, y les cito un texto en el Antiguo Testamento.
Misericordia quiero y no sacrificio, o sea, seis a seis. Misericordia
quiero y no sacrificio, porque no he venido a llamar a justos,
sino a pecadores al arrepentimiento. Vayan, aprendan qué significa
misericordia quiero y no sacrificio. Todos estos sacrificios, todas
estas cosas que ustedes están haciendo, no agradan a Dios.
No agrada a Dios. Si una persona no tiene amor,
esta es la primera cosa. Si una persona no tiene amor,
de nada sirve su servicio. En 1 Corintios 13. Puede dar
su cuerpo a ser quemado. Si no tiene amor, tengo que leerlo en 1 Corintios
capítulo 13. Si yo hablase en lenguas humanas
y angélicas, ¿qué tal si pudiera yo expresarme de una manera como
un ángel? ¿Cómo ir un ángel? Y no tengo amor. Y el amor del
que está hablando es el amor a Dios, el amor a Cristo Jesús. No está hablando de ese amor
fingido que tiene el hombre, el amor natural, un amor egocéntrico. un amor a sí mismo, está hablando
del amor que Dios derrama en el corazón de su pueblo para
amar a Dios, para tener misericordia, misericordia. Estos hombres se
creían santos, por tanto no podían compadecerse, no podían compadecerse
de sus seres, tendrían más misericordia de un animal que de un hombre. Si un animal se caía en un hoyo
en el día del sábado, el día del reposo, ellos se metían allá
para sacar a ese animal, para aliviar a ese animal, que no
tenga nada de daño ese animal en un día de reposo. Ellos tenían
misericordia, pero no tenían misericordia para un hombre.
El Señor Jesucristo, no tenían misericordia, no tenían amor ¿De qué me sirve? Vengo a ser
como un metal que resuena, un símbolo que retiña. Todos sabemos
lo que es cuando de chicos, ya no se hace, se usan esos pizarrones
blancos ahora, pero cuando chicos íbamos a la escuela y la maestra
empezaba a escribir con esos gis, ¿verdad? Y de repente, ustedes
saben el ruido, se les va a enchinar el piel. De repente, cuando hacía,
y se hacía un ruidito, sí, y se enchinaba todo el pellejo, que
cosa es eso es algo un símbolo que retiene algo molesto algo
irritante esas palabras aunque sean dulces como un ángel si
una persona no ama a Cristo Jesús y luego dice si tuviera profecía
y entendiese todos los misterios y toda ciencia si pudiera yo
saber toda la biblia recitar toda la biblia tuviese toda fe
y esa fe de tal manera que trasladó yo hago milagros muchos van a
hacer milagros y el señor Jesucristo dio aparte de mí hacedores de
maldad y no tengo amor nada soy no tengo amor como para tener
misericordia de pecadores tal como yo Una persona que recibe
misericordia, que no pueda mostrar misericordia. Esa persona de
nada es, ¿verdad? Y si repartiese todos mis bienes
para dar de comer a los pobres, seguramente esto debe valer algo.
Voy a hacer un hospital. Va a tener mi nombre. Mira cuánta
gente va a atender a los pobres. repartiese todos mis bienes para
dar de comer a los pobres y se entregase mi cuerpo para ser
quemado. Tómeme a mí, déjalo a él que
se vaya. Bueno, no tengo amor, de nada
me sirve. El Señor Jesucristo está diciendo
a estos hombres, vayan ustedes y aprendan lo que significa misericordia
quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar
a los justos, sino a pecadores a arrepentimiento. ¿Hay pecadores? ¿Hay alguien aquí en esta mañana
que es pecador? Cristo Jesús vino a llamar a
pecadores. Yo me siento a gusto alrededor
de pecadores. Yo me siento a gusto alrededor
de pecadores. Porque yo también soy pecador.
Y conozco un Salvador. Un Salvador que es rico en misericordia,
que puede salvar al más vil pecador. Pedimos al Señor. Así es el llamamiento
de un pecador. Él viene y Él dice, ven. Ven,
ven a mí. Todo el que está cargado, trabajado,
ven a mí. Sígueme a mí. Yo os haré descansar. que el señor me diga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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