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Cody Groover

El que tenga hambre venga a Cristo

Genesis 41
Cody Groover March, 22 2015 Video & Audio
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Cody Groover March, 22 2015

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Ahora en esta tarde quiero hablarles de Cristo Jesús, el Señor Jesucristo,
que es quien en Él están todos los tesoros, todos los tesoros
de Dios, todas las bendiciones que Dios tiene para su iglesia,
para su pueblo, están atesoradas en el Señor Jesucristo. Y Él es quien abre este tesoro
a nosotros. En esta vida, en este mundo,
no hay pan. En este mundo, en esta tierra,
no hay vida. Es un desierto. Este mundo es
un desierto. Cristo dijo esto, esta es la
vida. En esto es la vida, aquí está
la vida, que te conozcan a ti al único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado. Eso está en Juan capítulo 17.
Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti al único Dios verdadero
y a Jesucristo quien has enviado. Conocer a Dios es conocer al
Señor Jesucristo. En Él está escondido toda la
sabiduría de Dios. En Él está escondido todo Dios. En Él habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad. Cristo Jesús es el almacén, podríamos
decir. Y Él abre este almacén a nosotros
en este mundo, en esta tierra, que es un desierto. En esta tierra,
quiero que veamos a José en el libro de Génesis, capítulo cuarenta
y uno. José es una figura de nuestro
Señor Jesucristo. El estudio de la vida de José
es muy interesante porque es muy, es como figura del Señor
Jesucristo. Dios puso a José por todas estas
cosas para figurar o representar a nuestro Señor Jesucristo. Ustedes saben la historia, José
había sido vendido a la esclavitud. José era aborrecido por sus hermanos. Si ustedes quieren ver allá en
Génesis 37, como fondo, quiero que veamos algunos versículos.
Génesis 37, versículo 3, dice, amaba Israel a José más que a
todos sus hijos. Esto sí es figura de nuestro
Señor Jesucristo. El Padre ama al Hijo y todas
las cosas ha entregado a Él. Aquí hay un gran misterio, pero
Dios el Padre ama a sus hijos en Cristo Jesús, así como amó
a Cristo Jesús. Es lo que nos dice, como me has
amado a mí, que amor es el amor de Dios hacia nosotros, que con
el amor que amó a su Hijo, el Señor Jesucristo nos ha amado
a nosotros. Pero Israel, es decir, Jacob,
el padre de José, amaba a todos sus hijos, pero amaba a José
más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez,
dice versículo 3 de Génesis 37, y le hizo una túnica de diversos
colores. Y viendo sus hermanos, que su
padre lo amaba más que todos sus hermanos, le aborrecían y
no podían hablarle pacíficamente. Él era señalado, y así también
nuestro Señor Jesucristo es señalado, es hermoso, más que todos los
hombres. Pero además de esto, porque Dios
se le reveló a José, y Dios le dio su palabra a José, sus hermanos
lo aborrecían aún más por lo que José decía. Y todos aborrecen
al Señor Jesucristo por ser Dios, pero más por lo que Él dice.
Dice versículo 5. Versículo 5 dice, soñó José un
sueño y lo contó a sus hermanos, y ellos llegaron a aborrecerle
más todavía. Y él les dijo, oíd ahora este
sueño que yo he soñado. Y aquí que atábamos manojos en
medio del campo, y aquí mi manojo se levantaba y estaba derecho,
y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al
mío. Y le respondieron sus hermanos, reinarás tú sobre nosotros, o
señorarás sobre nosotros. Y le aborrecieron aún más a causa
de sus sueños y de sus palabras. El Señor Jesucristo tiene el
señorío, o la preeminencia, en todas las cosas y el hombre aborrece
a Cristo más aún por eso. Pero aún así Dios lo ha puesto
a él sobre el trono. Bueno, ustedes saben la historia
en el desarrollo del tiempo, en el desarrollo de la providencia
de Dios. Ellos tomaron a José y lo vendieron
a la esclavitud. Él acabó allá en Egipto en casa
de Potifar. Él fue engañado, o sea, él se
mintió acerca de él y acabó en la cárcel. Y allí en la cárcel,
ahí estaba allá en la cárcel, y juntamente con él llegaron
a caer coperos y los panaderos de Faraón. Y José les interpretó
los sueños de los coperos y los panaderos. y después de y estos
sueños llegaron a suceder tal como José dijo y luego al pasar
un tiempo Faraón tuvo un sueño, Faraón
tuvo un sueño, Dios estaba revelando lo que él iba a hacer y Faraón
no podía saber lo que Dios estaba diciendo, el único que podía
interpretar el sueño que Dios le dio a Faraón era Dios mismo
y aquel que Dios le dio la palabra y eso está en Génesis 41 Génesis 41 versículo 9 dice entonces
el jefe de los coperos habló a Faraón diciendo me acuerdo
hoy de mis faltas cuando Faraón se enojó contra sus siervos nos
echó en la prisión de la casa del capitán de la guardia, a
mí y al jefe de los paraderos. Y él y yo tuvimos un sueño, y
en la misma noche cada sueño tenía su propio significado,
y estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán
de la guardia, y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros
sueños, y declaró cada uno conforme a su sueño. Y aconteció que cuando,
como él nos lo interpretó, así fue y yo fui restablecido a mi
puesto y el otro fue colgado. Entonces envió Faraón, o Faraón
vio y llamó a José y lo sacaron apresuradamente de la cárcel
y se afeitó y se mudó sus vestidos y vino a Faraón. Mandó Faraón a traer a José para
interpretar este sueño. Y Dios le reveló el sueño a José
el sueño que le había dado a Faraón y qué significaba este sueño
eso está en versículo 28 al 32 esto es lo que respondió a Faraón
lo que Dios va a hacer lo ha mostrado a Faraón y aquí viene
siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto y
tras ellos seguirán siete años de hambre y toda la abundancia
se olvidará en la tierra de Egipto y el hambre continuará en la
tierra, y aquella abundancia no se echará de ver a causa del
hambre siguiente, la cual será gravísima. Y el suceder el sueño
del faraón dos veces significa que las cosas es firme de parte
de Dios y que Dios apresura a hacerla. Bueno, cuando Dios interpretó
o Dios le dio esta revelación a José de que era el sueño, Faraón,
entonces, elevó a José al segundo puesto. Lo puso sobre todo Egipto. Y esa es una figura de nuestro
Señor Jesucristo. Dios ha puesto todas las cosas
en las manos del Señor Jesucristo. En Génesis capítulo 41, versículo
39, dice así. Dijo Faraón a José, pues que
Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como
tú. Tú estarás sobre mi casa y por
tu palabra se gobernará todo mi pueblo. Solamente en el trono
seré yo mayor que tú. Dijo además faraón a José aquí,
yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Entonces faraón
quitó su anillo de su mano y lo puso en la mano de José y lo
hizo vestir de ropa de lino finísimo y puso un collar de oro en su
cuello. Y lo hizo subir en el segundo
carro y pregonaron delante de él doblar la rodilla y lo puso
sobre toda la tierra de Egipto y dijo faraón a José yo soy faraón
y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de
Egipto. Bueno, vemos aquí cómo Dios elevó
a José. Dios elevó a José con un propósito. Dios lo envió a la tierra de
Egipto y él fue puesto en la cárcel. Él fue librado de la
cárcel y fue exaltado segundo en el trono de toda la tierra
de Egipto con este propósito para salvar la vida. Esto es una figura de nuestro
Señor Jesucristo. Esto es lo que José dijo a sus
hermanos. Ellos con malas intenciones hicieron
lo que hicieron. Pero podemos ver la providencia
de Dios. Podemos ver la providencia de
Dios, el propósito de Dios en la vida de José, trayéndolo desde
un joven pastor a ponerlo en el segundo en el trono. Dios
dirigió todas las cosas en la vida de José y gobernó por encima
de todos los eventos para traerlo a este fin. En Génesis 45, versículo
5, José dice esto, ahora pues no
os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá, porque
para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Dios tiene un propósito. Él va a salvar a su pueblo. En
poner a José por toda esta aflicción y este duro trato, Él va a salvar
la vida de su pueblo. pero en un sentido mucho más
grande, Dios el Padre envió a su hijo y lo sujetó a padecimiento
hasta la muerte para salvar a su vida, para salvar la vida de
su pueblo. Vosotros, dijo José en Génesis
50, versículo 20, ustedes pensaron mal contra mí, mas Dios lo encaminó para bien,
para hacer que lo que vemos hoy para mantener vida a mucho pueblo. Ustedes pensaron mal, pero Dios
estaba detrás de todo esto, haciendo las cosas que sucedieron para
salvar la vida al pueblo. Debemos entender que todas las
cosas están ocurriendo por el propósito de Dios. Todas las
cosas están ocurriendo por el consejo de Dios. Ninguna cosa
ocurre sin que Dios esté detrás de ello. De hecho, tenemos en
Hechos capítulo 4 lo que nos dice la palabra de Dios, que
se reunieron los reyes de la tierra. Hechos 4, 26 al 28. Se reunieron los reyes de la
tierra y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra
su Cristo. porque verdaderamente se unieron
en esta ciudad contra tu santo hijo Jesús a quien ungiste, se
unieron Herodes, Poncio, Pilato con los gentiles y el pueblo
de Israel para hacer cuanto tu mano y tu consejo había antes
determinado que sucediera. Vemos allá que Dios estaba detrás
de todas las cosas que acontecieron cuando el Señor Jesucristo fue
entregado hasta la muerte fue Dios quien estaba haciendo estas
cosas por el propósito de Dios nada ocurre por accidente nada
ocurre por accidente podemos ver la soberanía de Dios no solamente
sobre los hombres sino también sobre el tiempo él dijo siete
años van a haber de de suficiencia, de mucha comida, mucho grano,
y siete años van a ver de escasez como nunca han habido antes.
Y Dios envió eso. Y podemos ver la fidelidad del
siervo de Dios, de José, en cuanto estaba en grandes tribulaciones,
él permaneció fiel a Dios. Nuestro Señor Jesucristo fue
fiel a su Padre. Pero debemos entender que esta
historia, al igual que todas las escrituras, hablan de Cristo
Jesús. Y como dije al principio, este
mundo es un desierto. Es un desierto donde no hay pan.
Y si nosotros vamos a comer, si nosotros vamos a tener vida,
tenemos que ir a Cristo. Cristo es la fuente de la vida. La vida está en Cristo Jesús.
Tenemos que ir a Cristo para sostener esta vida, no solamente
para recibir la vida, sino para sostener nuestra vida. Es siempre
acudir a Él. Todas las cosas están escritas,
hablan de Cristo Jesús. Ahora, durante estos siete años
de abundancia, Durante esos siete años de abundancia y los siete
años que iban a venir después de esto, José supervisó las cosechas
y llenó los graneros. José sabía que iba a venir esta
escasez. Y cuando vino el hambre a toda
la tierra, entonces José abrió los graneros y todos los que
tenían necesidad vinieron a él. Es lo que dice versículo 56 del
capítulo 41. Y el hambre estaba por toda la
tierra en la extensión del país. Entonces abrió, José, todo granero
donde había y vendía a los egipcios porque había crecido el hambre
en la tierra de Egipto. Y toda la tierra venía a Egipto
Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José porque por
toda la tierra había crecido el hambre. En toda la tierra,
en toda la extensión del país. Ahora, podemos ver esto. José abrió el granero por autoridad
real. Primeramente, cuando José hizo
esto, él lo hizo con autoridad, porque Faraón fue el que lo puso
en esta autoridad. Faraón le dio a José toda autoridad
sobre todo este asunto de almacenar la comida para preservar vida,
y lo puso solamente segundo debajo de Faraón. Sabemos que Cristo
Jesús es Dios, pero Él está debajo de Dios el Padre, no por encima
de Dios el Padre. Él va a entregar el reino al
Padre. Ahora, por decreto real de Dios
también y por diseño de Dios, todas las cosas tocantes a la
vida, todas las cosas en la salvación, todas las cosas en la misericordia,
todas las cosas han sido entregadas en manos del Señor Jesucristo.
Esto es por decreto real, así como Faraón dio este decreto
real, todas las cosas están Todo lo que tiene que ver con tu vida,
hay hambre en la tierra. Todo lo que tiene que ver con
tu vida está en manos de José. Si tienes hambre, si quieres
vivir, ven a José. Eso es lo que dijo el faraón.
No vengas a mí, anda a José. Ahora, Dios ha dicho lo mismo
de su hijo. Para todas las cosas referente
a tu vida, para todas las cosas referente a la misericordia de
Dios, el perdón de pecados, la justificación, la santificación,
la vida eterna, ve a Cristo Jesús. No podemos venir al Padre. Dios
el Padre dijo al Hijo. Nadie honra al Padre que no honra
al Hijo. Dijo el Señor Jesucristo, yo
soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si
no es por mí. Para llegar a Dios el Padre,
hay que venir por medio del Hijo. Es lo que dice Juan capítulo
3. Juan capítulo 3, 35 dice, el Padre ama al Hijo. Y todas las cosas ha entregado
en su mano. Todas las cosas. Vida eterna. En las manos de quién está esto?
Las manos del Señor Jesucristo. El perdón de pecados. En las
manos de quién está esto? El Señor Jesucristo. Consuelo
en la tribulación. En las manos de quién está esto?
En el Señor Jesucristo. Todas las bendiciones de Dios
están en Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús no hay
bendición de Dios para el pueblo. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna. El que está viniendo a Cristo
Jesús es lo que significa creer. El que está acudiendo a Cristo
Jesús, esa persona tiene vida eterna. Noten, apenas comienzas
a acudir ya tienes la vida eterna. apenas el creyente por la fe
da un paso, hablando espiritualmente, cuando la persona viene a Cristo
Jesús, ya tiene la vida eterna. De hecho, porque tiene vida eterna,
por eso da ese paso. Pero bueno, el que cree en el
Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer, el que rehúsa
venir al Hijo, no verá la vida, no verá la paz. no verá el consuelo,
no verá la justicia, no verá la santidad, sino que la ira
de Dios está sobre él. La ira de Dios está sobre él.
En Juan 17, 2, ya cité este texto, como le has dado potestad sobre
toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna, que
te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y cómo vamos a conocer
al Dios único y verdadero, el invisible Dios, el Dios que nadie
puede ver, a Dios nadie le ha visto jamás, el Unigénito del
Padre, el Unigénito que está en el Senado del Padre, Él lo
ha dado a conocer. Ver a Cristo Jesús es ver al
Dios invisible, verlo a Él. ¿Cómo lo vemos nosotros? Lo vemos
por fe, lo vemos en Su Palabra, vemos que Él es el Hijo de Dios. Cuando Dios da esta vista espiritual,
vemos que este hombre Jesús de Nazaret, que vivió hace dos mil
años, es hombre verdadero, pero es Dios manifestado en la carne. Esta es la vida eterna. Noten en Colosenses capítulo
uno, versículo catorce, en quien tenemos redención. ¿Dónde está
esta redención? En Cristo. En este, en el almacén. En Cristo. En quien tenemos redención. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué provisión?
¿Qué provisión está en Cristo? Por su sangre. Es por su sangre
que tenemos nosotros redención. Si no es por la sangre del Señor
Jesucristo, no hay redención. No hay paga por el pecado. Sin
el derramamiento de sangre, no hay remisión de pecado. Y no
se trata de tu sangre, porque tu sangre no puede quitar un
pecado. Está hablando de la sangre preciosa
del Señor Jesucristo. Esta es la sangre que quita el
pecado de su pueblo. Tenemos redención por su sangre. Tenemos el perdón de pecados.
dice versículo 15, Él es la imagen del Dios invisible, Él es el
primogénito de toda la creación, esta palabra primogénito significa
la primera causa o el heredero de toda la creación. A él le
pertenecen todas las cosas, el versículo 16 lo explica, porque
en él, en Cristo, fueron creadas todas las cosas, las que hay
en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles,
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades,
todo fue creado por medio de él y todo fue creado para él. Y Él es antes de todas las cosas,
y todas las cosas en Él subsisten. Y Él es la cabeza del cuerpo
que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito
entre los muertos, para que en todo tenga la permanencia. Nota
en versículo 19, por cuanto agradó al Padre, que en Cristo habitase
toda plenitud. Todo lo que necesitas, ahora
en este desierto. para vida eterna lo tienes en
Cristo Jesús en el habita plenitud la plenitud en el habita corporalmente
toda la plenitud de la deidad dice en los colosenses 2.9 y
vosotros estáis completos en Cristo Jesús que es la cabeza
de todo principado potestad todas las bendiciones toda la llenura
está en Cristo Jesús por decreto de Dios el Padre el puso todas
las cosas en Cristo están en Cristo Jesús, en Él están todas
las bendiciones. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo, en Él. Porque así agradó al Padre, dice
el versículo 19 de Colosenses 1. Ahora, ¿Quién era el único
que tenía la autoridad ¿Quién era el único suficiente? ¿Quién
era el único digno de abrir este granero allá en Egipto? ¿Quién era el único que tenía
autoridad? José. ¿Y quién es el único que tiene
la autoridad para abrir y nadie en cerrar y cerrar y nadie en
abrir? El Señor Jesucristo. Él es el
que tiene las llaves. Él es el que tiene las llaves.
Él es quien da vida a quien Él quiere. Nadie. Él tiene la autoridad. Cuando Él dijo, toda autoridad
me ha sido dado en el cielo y en la tierra para que dé vida a
todos los que me diste. Él tiene la autoridad. Esto significa
que Él es soberano. Él es soberano. Todos los que
tienen necesidad de Él, acudan a Él. Todos los que tengan necesidad
de vida, todos los que tengan necesidad de perdón de pecados,
todos los que tengan necesidad de justicia, todos los que tengan
necesidad, hambre y sed de justicia, vengan a Cristo Jesús. Él es
el que tiene las llaves, Él es el que abre y Él es el que cierra. Él es soberano. es lo que dice
en Apocalipsis. Escriba el ángel de la iglesia
de Filadelfia, esto dice el santo y verdadero, el que tiene la
llave de David, el que abre y ninguno cierra, y el que cierra y ninguno
abre. Él tiene la autoridad de hacerlo. El único digno de hacerlo. Él
es el único que ha... Dios le Faraón puso esta dignidad
en José. El Señor Jesucristo es el que
hizo provisión. Cuando Faraón vio que Dios le
dio toda esta sabiduría a José para decir lo que iba a suceder,
la inteligencia para poder administrarlo, Faraón puso toda la autoridad
en José. Pero el Señor Jesucristo es la
sabiduría de Dios. Él es la sabiduría de Dios. José
profetizó acerca del hambre y ningún otro sabía de ello. José puso los graneros y él llenó
el grano. Es decir, fue de su provisión. Fue de su conocimiento previo. Fue de su provisión. Él juntó
el grano y lo almacenó. Y nuestro Señor Jesucristo es
el único que tiene la autoridad, es el único digno, el único capacitado
para abrir el granero de la misericordia de Dios a pobres pecadores. La provisión que Él hizo, la
hizo antes que viniera el hambre. Antes que viniera el hambre aquí
a la tierra. ¿Cuándo vino el hambre aquí a
la tierra? Cuando Adán cayó. El Señor Jesucristo hizo esta
previsión juntamente con Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo
en el pacto eterno de la gracia. Él hizo la provisión para nuestra
hambre. Cuando Aldán cayó en el pecado,
nosotros todos caímos en el pecado, muertos en delitos y pecados.
Como dice Romano 5, 12, por tanto, como el pecado entró en el mundo
por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó
a todos los hombres por cuanto todos pecaron. Y el versículo
19 dice, porque así como la desobediencia de un hombre, los muchos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, de
Cristo esos, los muchos, su pueblo, serán constituidos justo. Él
planeó, Él se propuso y Él planeó en el pacto eterno de la gracia
venir a este mundo y hacer la provisión para nosotros. Saben,
uno de los nombres de nuestros señores, Jehová proveerá. Jehová
se proveerá de Cordero. Ustedes saben la historia, ¿verdad?
Abraham estaba siguiendo la dirección de Jehová de ir al monte Moriah,
donde ahí iba a ofrecer a su hijo Isaac en el holocausto.
Estaban subiendo la montaña y el monte ese. Isaac le preguntó
a su padre, aquí está la leña, aquí está el fuego, pero ¿dónde
está el cordero para el holocausto? Y Abraham le dijo, hijo mío,
Jehová se proveerá de cordero. Jehová es quien fue ofendido
y él hizo la provisión para nosotros. La provisión es el mismo. Él se proveyó a sí mismo el cordero
y se lo proveo a él. Él es Dios quien es ofendido.
Él es Dios quien hace la reconciliación. Cristo Jesús es el sacerdote. Cristo Jesús es el sacrificio. Cristo Jesús es el altar sobre
el cual se ofrece el sacrificio. Y Cristo Jesús es Dios quien
acepta el sacrificio. Él es Dios. Él propuso, Él planeó en su gracia,
el pacto eterno de la gracia, misericordia para su pueblo caído,
su pueblo de la raza caída de Adán. Es el pacto eterno de la
gracia. Dios es el que vino. Jehová,
el eterno Hijo de Dios, vino a este mundo en la carne, el
cumplimiento del tiempo. Dios el Padre envió al Hijo,
al mundo. El cumplimiento del tiempo, Dios
envió a su hijo a este mundo, nacido de mujer, nacido bajo
la ley, para que nos redimiese. Para su obediencia, por su obediencia
perfecta, él estableciera justicia aquí en la tierra. Y por su sacrificio,
la sangre de Cristo Jesús, él quitara el pecado de su pueblo. Esto es lo que nosotros necesitamos
para poder vivir delante de Dios. Esta es la provisión con todas
las demás provisiones. El perdón de pecados, la santidad,
la justificación. El Señor Jesucristo es, por decir
así, quien llenó el granero, el granero de gracia. no se puede agotar cuando nos
dice la palabra de Dios. Ustedes pueden leerlo después.
Había tanto grano que ni se dejó de contar. Había tanto grano
que se dejó de contar. La gracia del Señor Jesucristo
nunca se agota en Cristo Jesús. De Él recibimos gracia y gracia
sobre gracia. Donde abundó el pecado, abundó
más la gracia. Sobreabundó la gracia. Él es
el único capaz de contener toda la plenitud de la deidad. Dios
lleno de gracia. Único de contener toda la sabiduría
de Dios. Y es el único que puede despacharlo. El Señor Jesucristo es quien
despacha. No es el hombre, no es la iglesia que despacha esta
gracia, es Dios mismo. el Espíritu Santo que despacha,
da esta gracia a su pueblo. Ahora, cuando vino el tiempo, entonces,
cuando hubo la necesidad, vemos allá en nuestro texto que José
abrió los graneros. Esta fue la razón por la cual
llenó los graneros, para abrirlos y dar al pueblo que tenía hambre. La razón por la cual Dios hizo
esta provisión de enviar a su Hijo es para precisamente tener
misericordia de su pueblo. Dios ya mostró su amor para con
nosotros en dar a su Hijo a la muerte en la cruz del Calvario.
Esta es la razón del por qué Cristo vino al mundo para salvar
a su pueblo de sus pecados. Él vino para ser nuestro aval,
para ser la ofrenda por el pecado. Esta es la única manera que Dios
es glorificado. Dios es magnificado en el sacrificio
del Señor Jesucristo. La gracia de Dios, la misericordia
de Dios es magnificada, es revelado. Cuando dice la palabra de Dios
que nadie ha visto a Dios jamás, el unigéneo que está en el cielo
lo ha dado a conocer, lo ha magnificado, lo ha glorificado. En Cristo
Jesús, en su muerte, en la cruz del Calvario, vemos todos los
atributos de Dios. Vemos el amor de Dios. Vemos
la justicia de Dios. Vemos la misericordia de Dios.
Vemos la ira de Dios. todos los atributos de Dios son
magnificados y es allí donde vemos cómo Dios puede ser justo
y justificar a un pecador sin manchar su carácter, sin manchar
su justicia. Y José tenía suficiencia, nunca
se le gastó, tuvo suficiente. Cristo Jesús no se agota la gracia,
no se agota. Dice la palabra de Dios, el que
tenga sed venga a mí y beba, dijo el Señor Jesucristo. Venid
a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. El que tenga sed venga a mí y
beba, dijo el Señor Jesucristo. Nunca se agota, todos los sedientos
venir a Cristo Jesús. Cuando el pueblo clamó, José
abrió el granero. ¿Has clamado al Señor Jesucristo
pidiendo misericordia? Dice una persona, bueno, yo no
he recibido misericordia del Señor. Me atrevo a decir que
no has recibido misericordia porque no le has pedido. Es la única razón. Porque Él
está muy dispuesto para dar su misericordia. Él es Dios rico
en misericordia. Él se complace en mostrar misericordia. Así como el hambre era universal,
así también el mandato de arrepentirse y venir a Cristo Jesús es universal. Ven a Cristo Jesús, a todos los
sedientos. Él puede salvar perpetuamente
a todos aquellos que vienen a Dios por medio de Él. Dice Hebreos
7, 25. Él puede salvar. No está corto su brazo. En este
mundo es un desierto. No hay vida y no hay nada que
sostenga la vida. Hemos venido a Cristo Jesús.
Has venido a Cristo Jesús para la vida. Pero todavía estás en
este mundo. Todavía hay hambre en este mundo.
Son siete años, ¿verdad? Siete años de hambre que iba
a haber. Y son siete años, es un tiempo perfecto, es un tiempo
completo que estamos en este mundo. Es decir, todos los días
de nuestra vida aquí en la tierra, tenemos necesidad de acudir a
esta misma fuente, Cristo Jesús. para buscar el sustento de nuestra
vida. Él no solamente nos da la vida,
nosotros vivimos por Él. Comemos de Él, vivimos de Él
y somos fortalecidos. Sin Él, no hay vida. Que el Señor
bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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