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Cody Groover

Que los muertos entierren a los muertos

Matthew 8:18-27
Cody Groover March, 11 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 11 2015

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Nebreus. Nebreus capítulo diez. Versículo 12 dice, Pero Cristo,
habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por
los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante
esperando hasta que sus enemigos sean puestos por sus pies. Porque con una sola ofrenda hizo
perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigo
lo mismo el Espíritu Santo, porque después de haber dicho, este
es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice
el Señor, pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes
las escribiré. Y añade, nunca más me acorreré
sus pecados y transgresiones, pues donde hay remisión de estos
no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad
para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesucristo,
por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,
esto es de su carne, y teniendo un gran sumo sacerdote sobre
la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificado los corazones de mala conciencia
y lavado los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme sin fluctuar
la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Que el Señor bendiga su palabra.
Padre Santo, te damos gracias en esta noche, en esta mañana,
Señor, por tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, a quien tú has dado.
Te damos gracias que por medio de Él podemos venir delante de
tu presencia. en plena certidumbre de aceptación
por la obra que Él ha terminado, consumado en la cruz del Calvario. Te damos gracias por el perdón
de pecados que tenemos en la sangre del Señor Jesucristo,
justificación de todo aquello por lo cual la ley no podíamos
ser justificados, pero por tu gracia, mediante la ofrenda de
tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, nos has hecho justos delante
de ti. nos has justificado, santificado.
Te damos gracias que no falta nada a tu pueblo. Te damos gracias,
Padre, que podemos venir en esta mañana y adorarte. Tú eres el
único Dios vivo y verdadero, digno de nuestra adoración y
nuestra alabanza. Te damos gracias por haber enviado
a tu evangelio, por tu Espíritu Santo que nos revela las cosas
que son de Cristo y nos las hace ver y comprender y esperar en
ellas. Te damos gracias por tu espíritu
santo a quien tú has dado para enseñarnos las cosas de Cristo. Te damos gracias por el privilegio
que nos das de estar aquí en esta mañana, de reunirnos con
tu pueblo y de alabar y glorificar tu santo nombre. Padre, queremos
adorarte en espíritu y en verdad, tales adoradores buscas que te
adoren. Padre, te damos gracias por tu buena providencia, sabiendo
que todas las cosas ayudan a bien a los que te aman a ti, a los
que conforme tu propósito son llamados. Ayúdanos a nosotros
a testificar fielmente de esta esperanza que tú nos has dado,
no en nosotros mismos, no en este mundo, no en las cosas de
este mundo, sino Cristo Jesús, esta esperanza que tú has puesto
en nosotros, la esperanza de gloria que es Cristo en nosotros.
aún en esta tierra, en este mundo, tenemos aflicciones de cuerpo,
tenemos pruebas y dificultades, pero sabemos, Señor, que Tú estás
obrando todas las cosas y fiel eres Tú que has prometido, fiel
eres Tú que no dejarás a medias esa obra que Tú has comenzado.
Te damos gracias que lo que Tú has comenzado, Tú lo perfeccionarás
hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. Te damos gracias
por el privilegio que nos das de ir y predicar el evangelio
a toda criatura. Padre, en los medios que tú nos
has dado, haznos fieles. Te damos gracias por el medio
de la internet y te damos gracias por el testimonio de cada miembro
de esta congregación, Señor, y por traer a tu pueblo. Señor,
nosotros no podemos nada sin ti. Te damos gracias, Señor,
hacernos útiles en tu labor. Confesamos que somos nada, tenemos
nada. Nuestros ojos están puestos en
tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Te damos gracias por los que
han salido a predicar de este lugar. Pedimos por hermano Joseph
y su familia. Te pedimos por los pastores que
tú has levantado aquí en el interior del estado y los pastores que
tú has enviado por todo el mundo, Señor. Pedimos Hágase tu voluntad
como en el cielo, también en la tierra. Trae honra y gloria
a tu nombre. Llama a tu pueblo. Tú que eres
Dios rico en misericordia, ten misericordia de tu pueblo. Ten
misericordia de nosotros en esta mañana. En nombre de Cristo Jesús
te pedimos esto. Amén. Hermano, pasa y dirígenes
otro himno, por favor. Vamos a buscar el 257, hermano.
257, hermano. Vivo por Cristo, confiando en su amor. Vivo por Cristo, confiando en
Su amor. Vida me imparte poder y valor. Grande es el gozo que tengo por
Él. Es de mi senda Jesús, guía fiel. Oh Salvador bendito, me doy tan
sólo a Ti, porque Tú en el Calvario te diste ahí por mí. No tengo más maestro, yo fiel
te serviré, a Ti me doy pues Tú, yo soy de mi alma eterno
Rey. Vivo por Cristo, murió pues por
mí, siempre servirle yo quisiera aquí. Porque me ha dado tal prueba
de amor, quiero rendirme por siempre al Señor. Oh Salvador
bendito, me doy tan sólo a Ti, porque Tú en el Calvario te diste
ahí por mí. No tengo más maestro, yo fiel
te serviré, y a Ti me doy pues Tú, yo soy de mi alma eterno
Rey. Vivo por Cristo doquiera que
esté, y as por su ayuda sus obras haré. Pruebas ollevo con gozo
y amor, pues veo en ellas la cruz del Señor. Oh Salvador bendito,
me doy tan solo a ti, porque tú en el Calvario te diste ahí
por mí. No tengo más maestro, yo fiel
te serviré, a ti me doy pues tú, yo soy de mi alma eterno
Rey. Vivo sirviendo, siguiendo al
Señor. Quiero invitar a mi buen Salvador. Busco a las almas, hablándoles
de él. Y es de mi deseo ser constante
y fiel. Oh Salvador bendito, doy tan
solo a Ti, porque Tú en el Calvario te diste ahí por mí. No tengo más maestro, yo fiel
te serviré, a Ti me doy pues Tú, yo soy de mi alma eterno
Rey. Bueno, vamos a dejar el lugar
a nuestro hermano que trae el mensaje en esta mañana. Damos la bienvenida a los que
están con nosotros por primera vez. Bienvenidos. Es bueno estar aquí. Quiero recordarles
que el próximo domingo Va a estar el hermano Gregorio, el pastor
de la iglesia en Opapca, Florida. Eso está en Orlando. Orlando,
Florida. Él va a estar aquí con otros
miembros de la congregación allá. Y yo sé que va a ser una bendición
para todos nosotros que podamos estar aquí para oír la palabra
que él trae a las 10 de la mañana y a las 6 de la tarde, el próximo
domingo. Está en oración acerca de esto,
pidiendo que el señor hable por medio de él a nosotros. Que él
traiga el mensaje que tiene para nosotros. En esta mañana pido
que abran sus Biblias conmigo. Libro de Mateo, capítulo 18. Dije 18, perdón, es Mateo 8. Mis ojos ya no son los mismos. Mateo 8, 18. ¿Cómo se llama eso? ¿Dislexia? Bueno. Vamos a leer el versículo 18
al versículo 27. Viéndose Jesús rodeado de mucha
gente, mandó pasar al otro lado. Y vino una escriba y le dijo,
maestro, te seguiré a donde quiera que vayas. Jesús le dijo, las
zorras tienen aguaridas y las aves del cielo nidos, mas el
hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. Otro de sus
discípulos le dijo, señor, permítame que vaya primero y entierra a
mi padre. Jesús le dijo, sígueme. deja que los muertos entierren
a sus muertos. Y entrando él en la barca, sus
discípulos le siguieron. Y aquí, que se levantó en el
mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca,
pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le
despertaron diciendo, Señor, sálvanos, que perecemos. Él les dijo, ¿Por qué teméis
hombres de poca fe? Entonces, levantando, se reprendió
a los vientos y al mar, y se hizo gran bonanza, grande bonanza. Y los hombres se maravillaron,
diciendo, ¿Qué hombre es éste que aún los vientos y el mar
le obedecen? En este pasaje quiero que veamos
Primeramente, en el versículo 18 al versículo 22, lo que nuestro
Señor Jesucristo está hablando del discipulado. Si una persona
quiere venir, seguir al Señor Jesucristo. Cuando este escriba,
o este hombre, este escriba, le dijo al maestro, le dijo al
Señor Jesucristo, maestro, yo te voy a seguir. Yo te voy a
seguir a donde quiera que tú vayas. Podemos notar allá primeramente
que no fue el Señor Jesucristo que lo llamó a él, que este hombre
mismo se estaba inscribiendo, por decir así, a las filas del
Señor. Este hombre escriba, sin lugar
a duda, vio los milagros que había hecho nuestro Señor Jesucristo
sanando toda clase de enfermedad y había tal vez creído en su
mente con una creencia carnal o natural, como cuando una persona
va a seguir a un político porque piensa que va a haber un provecho
si este mi amigo le toca el oficio de esta otra cosa, yo voy a apoyar
a mi amigo en su candidatura para que cuando venga a ser este
puesto tenga alguna ventaja. Así piensan los hombres. Así
piensan los hombres. Y este hombre quiso inscribirse,
por decir así, a las filas del Señor Jesucristo como discípulo
del Señor Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo no es,
en ninguno de sus ministros que él envía, Son como estos evangelistas
de hoy día que aprovechan cualquier circunstancia, cualquier oportunidad
para enlistar a las personas a seguir o hacer una profesión
de fe. En otras palabras, cuando está
caliente el fierro, dale el golpe. Si ven un movimiento de la persona
que tal vez tiene alguna emoción, alguna convención, van a enseguida
caerle para tratar de enlistarlo en el servicio del Señor. Ahora
bien, si nosotros vamos a ser fieles a Dios y fieles a las
almas de los hombres, La primera cosa que nosotros tenemos que
hacer es no rehuir de decir todo el consejo de Dios. Nuestro Señor
Jesucristo, Él conoce los corazones de los hombres. Así es que cuando
este hombre vino y le dijo, Señor, yo te voy a seguir donde tú quieras,
donde quiera que vayas. El Señor ya sabía que era su
intención de este hombre. Era para provecho, era para sacar
algo. Y el Señor le dijo, mira, Las
zorras tienen sus cuevas. Los aves, ellos tienen sus nidos. El hijo del hombre, hablando
de sí mismo, no tiene donde recostar su cabeza. Ellos son más ricos
que yo. Y esto desanimó a ese hombre. Le pegó exactamente donde estaba
el clavo. Él quería seguirle por alguna
ventaja. Y él le dijo, mira, no es así.
No es así. Nosotros no debemos rehusar de
decirle todo el consejo de Dios a los hombres. Vean lo que dice
el apóstol. El apóstol Pablo está hablando
a los hermanos allá en Hechos capítulo 20. Está hablando a
los hermanos en Éfeso. Y él dijo esto cuando él estaba
listo para morir. el apóstol Pablo sabía que su
tiempo ya era corto que él iba a salir de este mundo y él llamó
a los ancianos de la iglesia de Éfeso y les dijo estas palabras
y dice Versículo 18, cuando vinieron,
es decir, los ancianos de la iglesia en Éfeso a él, les digo,
vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo
desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con
toda humildad y con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por
las acechanzas de los judíos. Ustedes saben bien que yo no
estuve andando con lujos. Yo estuve, sí, yo fui perseguido,
yo fui perseguido. Asechanzas, pruebas, lágrimas. Y como nada que fuese útil, he
rehuido de anunciaros y de enseñaros públicamente y por las casas. Nada que fuese útil. Hay cosas
que son útiles, hay cosas que no son útiles. Cosas que son
útiles para nuestra alma. Nuestra alma eterna. Nuestra
alma que va a pasar la eternidad en uno de dos lugares. Cada uno
de nosotros tiene un alma eterna. Alma eterna. Y vamos a estar a pasar la eternidad
en uno de dos lugares. Vamos a hacer un viaje en otras
palabras. Y si nosotros fuéramos a hacer un viaje tan siquiera
a Europa, vamos a poner un país allá, un lugar donde nunca he
ido, un lugar, imagínate tú el medio tuyo. Tendrías que hacer
preparativos, ¿verdad? Tendrías que saber qué vuelo
vas a tomar, si es avión o por nave, por buque. Quería saber
si ese vuelo, ese avión de veras llega, ¿verdad? No te van a decir,
te voy a llevar a Europa y vas a ir en un papagayo. Vas a decir,
espérate, yo no voy a ese viaje. ¿Quieres saber que el barco es
fuerte, que puede llevarte en el mar? Haces preparativos, en
otras palabras. Los hombres muy necios. Teniendo
este viaje que van a hacer, van a pasar toda la eternidad, no
hacen preparativos. Piensan que todo les va a ir
bien. Cuando la palabra de Dios dice
que todos los hombres por naturaleza estamos destituidos de la gloria
de Dios. Que no hay justo ni a uno, no
hay quien busque a Dios. Pero el apóstol Pablo está diciendo,
yo no he rehuido en anunciar a ninguna persona, no solamente
en privado, sino también en público. Es decir, lo que dije en público,
no dije otra cosa en privado. Lo mismo dije en privado. Testificando
a judíos y a gentiles, a los que tenían religión y a los que
no tenían religión. Acerca del arrepentimiento para
con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. arrepentimiento
hacia Dios y fe para con nuestro Señor Jesucristo, fe en nuestro
Señor Jesucristo. Estas dos cosas son esenciales,
son vitales, y ninguna de ellas es producto del hombre. Ninguna de ellas es por cosa
que una persona hace, aunque es necesario, es decir, no nace
del hombre. El arrepentimiento con el que
tú te arrepientes, el arrepentimiento con el que yo me arrepiento hacia
Dios, primeramente Dios lo tiene que conceder. Porque el hombre
por naturaleza es rebelde. La mente carnal del hombre está
en enemistad en contra de Dios. Tiene un Dios en su mente, pero
no es el Dios de las Sagradas Escrituras. Tiene un Dios, una
imaginación, un ídolo en su mente. Piensa que ese es su Dios. Y
piensa que el hombre tiene con qué venir delante de Dios y agradar
a Dios. Piensa que yo tengo con mis obras
suficiente como para venir delante de Dios y que él me acepte. Algo
tengo para que encomendarme delante de Dios. Es lo que piensa el
hombre. Piensa que, bueno, yo sé que he hecho cosas malas,
tal vez dice la persona, pero no soy del todo malo, también
tengo bueno. Y piensa, bueno, Dios va a tomar
mis cosas malas, que reconozco, y las va a poner en este lado
de la balanza. Y Dios va a tomar mis cosas buenas
y las va a poner en este lado de la balanza. Y en su mente
está pensado que tiene cosas buenas. No tiene cosas buenas. Pero aún así, si fuera así, el
hombre, sus obras, Dios requiere perfección. Nos dice la palabra
de Dios que nuestras obras de justicia son
delante de Dios trapo de inmundicia. O sea que no podemos nosotros
No tenemos nada con que venir y presentarnos delante de Dios.
El hombre necesita arrepentirse acerca de sus pensamientos y
sus imaginaciones de Dios. Dios dice, tú piensas que yo
soy del todo como ustedes. Yo no soy como tú. Dios es santo,
santo, santo. Separado, no hay otro. No hay
otro, es único. Y Dios solamente se ha revelado
en su palabra. Y si nosotros tenemos alguna
idea de Dios, algún pensamiento de Dios que Dios no haya dicho
primero de sí mismo en la Biblia. Eso es una imaginación, es una
idolatría. Hemos de repetirnos de ese pensamiento. Eso es el arrepentimiento hacia
Dios. Arrepentirnos acerca de quién
es Dios. No lo conocemos. Arrepentirnos
acerca de Cristo Jesús. No lo conocemos. Arrepentirnos
acerca de nuestros pensamientos, de nosotros mismos. Nosotros
vamos a arrepentirnos, pero Dios es el que va a conceder el arrepentimiento
por medio de ver la verdad como es revelada en Cristo Jesús.
Cuando Cristo Jesús es presentado, el arrepentimiento que Dios da
concede es en relación a esto. Cristo dijo, cuando venga el
Espíritu Santo convencerá de pecado por cuanto no han creído
en mí. Es decir, todo lo que tiene que
ver con Dios, Cristo, su redención, no hemos, no nos hemos aferrado
únicamente a Cristo Jesús. No hemos confiado únicamente
en Cristo Jesús como nuestra única esperanza, nuestra única
salvación. Estamos pensando que tenemos
algo que contribuir. Una cooperacia entre Dios y nosotros. Eso es algo que tiene que ser
erradicado y Dios lo va a erradicar. Pero cuando Él concede el arrepentimiento,
nosotros somos los que nos arrepentimos. Dice, concede arrepentimiento
y fe en nuestro Señor Jesucristo. Estas dos podríamos decir son
dos lados de la misma moneda. o dos lados de un mismo papel.
Si yo tengo un papel, tengo que tener dos lados naturalmente.
Tengo la parte de frente y la parte de atrás. No puedo tener
una hoja de papel sin los dos lados. Y si a una persona Dios
le concede arrepentimiento hacia Dios, ese arrepentimiento hacia
Dios también le concede la fe en el Señor Jesucristo. Confiar
en el Señor Jesucristo. Somos salvos por la obediencia
del Señor Jesucristo únicamente, por la fe de Él, Él obedeció
a Dios, Él creyó como hombre, Él siendo Dios se hizo hombre
y en esa humanidad Él obedeció y estableció rectitud, justicia
aquí en la tierra a favor de su pueblo, lo que su pueblo nunca
puede hacer, no podemos nosotros cumplir la ley, la ley nunca
fue dada para que nosotros seamos salvos, ni para que seamos nosotros
santificados, la ley solamente te puede condenar. Si entiendes
la ley, la ley te dice maldito, maldito, porque ninguno de nosotros
puede obedecer perfectamente, pero Cristo Jesús sí lo obedeció.
Él es nuestra justicia. Él es nuestra justicia. Y cuando
una persona cree en Cristo Jesús, está creyendo en la obra terminada,
completa del Señor Jesucristo. Y eso solamente Dios lo puede
dar. Dios concede. Dios es don de Dios. Pero nosotros
creemos. Nosotros creemos a Dios. Él da
la fe. Nosotros somos los que creemos.
Ahora, no rehusamos de decir toda la verdad acerca del Evangelio
de Cristo Jesús si vamos a ser fieles. Este hombre dijo, bueno,
yo voy a enlistarme. Yo voy a ser cristiano, como
dirían hoy día. Veo que hay ventajas. Veo que
hay facilidades. Y estos predicadores sinvergüenzas
hoy día están diciendo, cree en el Señor Jesucristo y vas
a tener salud, riquezas, todo te va a ir bien. Mentirosos,
mentirosos. Cuando una persona cree en el
Señor Jesucristo, inmediatamente el mundo se vuelve en contra
de esa persona. El que quiera vivir piadosamente
en este mundo va a sufrir persecución, dijo el Señor Jesucristo. así
como aborrecieron a Cristo, van a aborrecerte a ti por tu testimonio
de Cristo Jesús. Mentirosos. No debemos nosotros
buscar atraer o enlistar las almas de los hombres a la causa
de Cristo bajo falsedades o pretensiones. Tenemos que decir a la persona,
siéntate y cuenta lo que va a costar. Cuenta lo que va a costar. Considera
lo que va a costar. una persona van a sentarse a contar lo que
va a costar. Ahora, cuando una persona ve la hermosura
del Señor Jesucristo, cuando vea ese costo, cuando
vea la perla de gran precio, aquí Cristo Jesús, todo lo que
es lo suyo, el mundo, lo va a soltar, lo va a soltar para recibir esa
perla de gran precio. Pero una persona tiene que salir
de Babilonia, ese es el arrepentimiento. Dijo el Señor, salí de ella,
salí de ella. Una persona va a tener que aborrecer
a padre, madre, hijo, hijo, va a tener que aborrecer aún su
propia vida. va a aborrecer su propia vida.
Eso es el costo. Si una persona se ama más a sí
mismo, esa persona no puede. ¿Saben? Moisés consideró el precio. Quiero que vean Hebreos capítulo
11. Moisés consideró el precio. ¿Qué va a costarle a Moisés?
Identificarse con Cristo Jesús. ¿Moisés quién era? Era príncipe
de Egipto. ¿Dónde? Egipto. Este reino. Todas las riquezas. Todo el confort
que podía ofrecer el mundo. Ahí está a sus manos. Ahí está. Y nos dice en Hebreos
capítulo 11, versículo 24. 11, 24. Por la fe, Moisés hecho
ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija
de Faraón, escogiendo, con todo el costo verdad, escogiendo
antes ser maltratado con el pueblo de Dios, esto es lo que le iba
a costar, que gozar de los deleites temporales del pecado. teniendo
por mayores riquezas el vituperio de Cristo, que los tesoros de
los egipcios, porque tenía puesta la mirada en Cristo. Tenía puesta la mirada en Cristo.
Una persona, si tiene la mirada puesta en Cristo Jesús, entonces
va a poder dejar la riqueza. Este hombre dice, te voy a seguir. Y el Señor Jesucristo le dijo,
mira, Los zorros tienen donde poner sus cuevas, las aves tienen
sus nidos, el hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. No me conviene, no me conviene,
no puedo seguir. Pero lo mismo es verdad de los
apóstoles, lo mismo es verdad de los apóstoles. ¿Cuál es la
diferencia? Vean, hay otra vez en Mateo capítulo
8. La diferencia es que el Señor
Jesucristo dijo a este otro discípulo. Otro de sus discípulos, otro
de sus discípulos le dijo. Algunos piensan que este es Felipe.
Tradición dice que es Felipe. Dijo, Señor, permítame que vaya
primero y entierre a mi padre. Esto es una necesidad. Esto es
algo que es necesario hacer. Se murió mi papá. Permite que
yo vaya y entierre a mi padre. Es una cosa necesaria. Pero el
Señor Jesucristo le dijo, sígueme. ¿Ven la diferencia? Es el Señor
Jesucristo que le dijo, sígueme. No fue él que se enlistó a él
mismo. Aquí está el llamado del Señor Jesucristo. Cuando el Señor
Jesucristo llama a sus ovejas, sus ovejas oyen su voz y le siguen. Es necesario oír la voz del Señor
Jesucristo. Si una persona viene y oye la
voz de un hombre nada más en la predicación de la palabra,
esa voz no le puede hacer ningún bien. Pero, sin embargo, Dios
ha querido. Dios ha determinado por la locura
de la predicación salvar a su pueblo. Dios ha determinado por
la predicación de la palabra Cristo Jesús y este crucificado. Dios utiliza instrumentos débiles,
hombres pecadores, hombres pecadores para hablar de Cristo Jesús.
Y cuando Dios habla por medio de hombres a los a las almas
de su pueblo su pueblo oye la voz del Señor Jesucristo dijo
el Señor Jesucristo en Juan capítulo 5 Juan 5 versículo 24 dice de
cierto de cierto digo el que oye mi palabra no la palabra
de la iglesia bautista no la palabra de este esta escuela
teológica, no la palabra del hermano Cody Gruber, el que oye
mi palabra y cree al que me envió, cree al
que me envió, tiene vida eterna. La razón por la que cree es porque
Dios ya le dio esa vida eterna. Nadie ponga de cabeza o ponga
la carreta enfrente del caballo. La persona cree cuando Dios le
da vida. Es manifestación de la vida que
Dios ya le dio. Es obra de Dios milagrosa, misteriosa,
que Dios el Espíritu Santo obra en el corazón de su pueblo. Da vida y es esa nueva criatura
que cree a Dios. Es esa nueva criatura que se
arrepiente hacia Dios. Es esa nueva criatura que tiene
comunión con Dios. El viejo hombre sigue siendo
viciado del pecado y nunca mejora, por cierto. Solo lo único que puede hacer
ese viejo hombre es apestar. Está muerto y sigue apestando. Siguen leyendo. Y no vendrá condenación
más ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo,
viene la hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios y los que lo hieren vivirán, oirán la voz del Hijo
de Dios. Ahora vean un texto más, 1 Tessalonicenses,
en este punto, no me vayan a pensar que es el fin del mensaje, un texto más, 1 Tessalonicenses, el apóstol Pablo está hablando de los hermanos
en tesalónica y da gracias a dios por la obra que dios hizo en
ellos así como podemos dar gracias a dios cuando una persona crea
a dios decimos damos gracias a dios pero note lo que dice
aquí versículo 13 por lo cual también nosotros sin cesar damos
gracias a dios de que cuando recibiste la palabra de dios
que oísteis de nosotros. Ellos están predicando el Evangelio
de Dios, la Palabra de Dios, la recibiste de nosotros. Nosotros
somos lo que los predicamos. No dice, la recibiste no como palabra
de hombres. Es decir, no dijiste en tu mente,
ah, esa es la opinión de Pablo. eso es lo que dice Pablo aquí
dice esta otra cosa esta persona no si no lo recibiste como palabra
de hombres sino según es en verdad la palabra de Dios la cual actúa
en vosotros los creyentes solamente Dios puede hacer esto hacer que
la persona oiga la voz de Dios cuando lo oyen Dios les da vida
en el resultado de esos que creen. El Señor Jesucristo le dijo a
este discípulo, ya sea que sea Filipe o no, no importa, le dijo,
sígueme. Y luego le dijo, deja que los
muertos entierren a los muertos. Era necesario que sea enterrado
su papá, pero había otros que podían hacer esa tarea. Era necesario que él siga al
Señor Jesucristo. Que él siga y vaya a predicar
la palabra. Dijo el Señor Jesucristo, el
que ama a padre y madre más que a mí, Abraham tuvo que dejar
padre y madre. Cuando Dios lo llamó Abraham,
estando ya en Ur de los Caldeos, Dios le dijo, sal de tu casa,
sal de tu parentela. Y Abraham salió. creyó a Dios. En Mateo capítulo 10 versículo
37 dice el que ama a padre o madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a hijo o hija más
que a mí no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue
en pos de mí no es digno de mí. Nosotros amamos a nuestros seres
queridos en la carne, pero está hablando de amarlos preferir
más a Cristo. Si hay un punto de quiebre, vamos
a seguir a Cristo. Siempre y cuando vamos a vivir
con nuestras familias, vamos a proveer, vamos a ser responsables,
vamos a trabajar, vamos a amar a nuestros seres queridos. Pero
si en un punto cruzan y dicen, no puedes seguir a Cristo. Ahí
es donde se va a manifestar que amamos más a Cristo que a nuestros
seres queridos. Doy gracias a Dios. Doy gracias a Dios por mis hijos. Dios ha tenido misericordia de
ellos. Pero ustedes que han estado aquí
saben y Dios sabe. Dios sabe. Si ellos no creen
en el Señor Jesucristo, ellos van a morir y ser separados de
Dios por la eternidad. No hay excepción. No hay excepción. Cualquiera que no cree en el
Señor Jesucristo, que no ame al Señor Jesucristo, sea condenado
cuando venga el Señor Jesucristo. Eso es amar más a Cristo que
a su propia vida. antes que cualquier persona pueda
llevar la corona de gloria debe tomar su cruz y seguir al Señor
diariamente. Esto puede significar no necesariamente
renunciar al confort terrenal. Esto puede significar también
descuidar los deberes ordinarios en el caso aquí de enterrar a
su papá. El discipulado significa que
Cristo es todo. Seguir a Cristo primero. Bueno, aquí nos dice el Señor
Jesucristo, el Hijo del Hombre. Esta es la primera vez que voy
a hablar aquí en versículo 20. Cuando el Señor Jesucristo dijo
aquí, el Hijo del Hombre no tiene lugar donde recostar su cabeza.
Esta es la primera vez en el Nuevo Testamento que el Señor
Jesucristo se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre. El Hijo
del Hombre. Este es un título de el Cristo. En el Antiguo Testamento es el
título del Cristo. Está en, no copié el texto. está en los salmos hablando del
Hijo del Hombre. Pero nuestro Señor Jesucristo
tomó gran deleite en referirse a sí mismo como el Hijo del Hombre,
el Hijo del Hombre. Él tomó gran deleite en ser representar
a su pueblo en Proverbios capítulo 8. En Proverbios capítulo 8 versículo
31. Dice, me regocijo en la parte
habitable de su tierra y mis delicias son con los hijos de
los hombres. Cristo Jesús, nuestro Señor Jesucristo,
el eterno Hijo de Dios, se deleitó o se deleita con su pueblo. Se deleita con los hijos de los
hombres. Esto muestra su gran humillación. y su gran amor al asumir o al
recibir nuestra naturaleza. Él siendo Dios, dice en Filipenses
2, el cual siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a
Dios como cosa que aferrarse. Lo que significa esto es que
Él es Dios, uno con Dios el Padre. Nuestro Dios es un solo Dios.
Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo. Estos tres uno son. Él siendo
Dios, Él tomó carne. Este es gran misterio de la piedad. Dios fue manifestado en la carne. Fue hecho carne, fue hecho hombre
para que pueda redimirnos a nosotros. Esto es su gran deleite. Y él
cuando se refiere a sí mismo como hijo de hombre, se deleita
en referirse a sí mismo como el hijo del hombre. En Gálatas
capítulo 4, versículo 4 dice, pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo, Gálatas 4, 4. Dios envió a su hijo nacido de
mujer, nacido bajo la ley. el creador de todas las cosas,
el dador de la ley, él es Jehová manifestado en carne. Él es Jehová
que se apareció a Moisés y le dio esa ley santa sobre el monte. Él es Dios que se manifestó a
Moisés y le dio esa ley. Cuando vino el cumplimiento del
tiempo, Dios envió a su eterno hijo nacido de mujer, es decir, el
verbo fue hecho carne. Tomó carne de nuestra carne y
hueso de nuestro hueso, más no participó del pecado de Adán. Él no tuvo padre humano. El Espíritu
Santo fumó el cuerpo del Señor Jesucristo en el vientre de María
y así Dios, el eterno hijo de Dios, fue hecho hombre, cuerpo
le fue preparado, pero dice Galatas 4, 5, con este propósito para
que redimiese, para que comprase, para que liberara a los que estaban
bajo la ley. ¿Quiénes? Su pueblo. Su pueblo. Todos nosotros nos vendimos al
pecado. Todos nosotros estamos esclavizados vendidos al pecado, pecadores
no podiendo nosotros liberarnos y la ley tenía reclamos sobre
nosotros maldito es todo aquel que no continúa en todas las
cosas escritas en la ley para hacerlas y nosotros rebeldes
pero el vino aquí donde estamos al mercado al mundo lleno de
maldad y el en su obediencia Él estableció esa rectitud, esa
justicia, y luego él fue a la cruz del Calvario y pagó el precio. ¿Qué precio? Muerte. Con su sangre
preciosa, él quitó el pecado de su pueblo. Es aquí el corlero
de Dios que quita el pecado de su pueblo. Dios lo levantó. Ahí murió en la cruz como maldición,
hecho maldición. para que nosotros, ahí está el
evangelio, para que su pueblo, nosotros, aquellos que Dios escogió
antes de la fundación del mundo, aquellos que Dios amó con amor
eterno, aquellos que Dios el Padre le dio al Hijo, son sus
ovejas. Él vino a dar su vida por sus
ovejas, las suyas, para que nosotros recibiesemos la adopción de hijos
y por cuanto somos hijos Dios envió a su espíritu clamando
Abba Padre Dios le dio hijos al Señor Jesucristo y el Señor
Jesucristo vino aquí a redimirlos a comprarlos y a soltarlos a
dejarlos libres libres cantamos ese libro libres estamos Dios
nos absuelve Ya no estamos sujetos a la esclavitud y el yugo del
pecado. No estamos bajo la ley que nos
condena. Estamos bajo la ley de libertad
de Cristo Jesús. Servimos a Él. Ya se me acabó mi tiempo, pero
en Mateo capítulo 8, los creyentes, el siguiente punto
es, Versículo 23 al 27 Y entrando él en la barca, sus
discípulos le siguieron, y aquí que se levantó en el mar una
tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, pero él
dormía. Y vinieron sus discípulos y le
despertaron, diciendo, Señor, sálvanos, que perecemos. Él les
dijo, ¿Por qué teméis hombres de poca fe? Entonces, levantándose,
reprendió los vientos y el mar, y se hizo grande bonanza. Y los
hombres se maravillaron, diciendo, ¿qué hombre es este que aún los
vientos y el mar le obedecen? El Señor Jesucristo mandó que
sus discípulos entraran en la barca. Él entró en la barca con
ellos por varias razones. Primero, como hombre, él estaba
cansado. La noche anterior habían traído
multitud de enfermos, toda clase de enfermos, y Él había estado
sanando a estas personas toda la noche. Y como hombre, vemos
allí la humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Él fue tentado
en todo punto, pero sin pecado. Él supo lo que era estar cansado. Él supo lo que era tener hambre.
Como hombre, Él estaba cansado y para separarse de esa multitud
porque esa multitud querían por un momento querían hacerle rey
por otro momento querían matarlo y luego también para probar la
fe de sus discípulos esta tormenta que de repente asomó es Dios
el creador de todas las cosas que está acostado allá en la
popa del barco. Él es el que envió esa tormenta
y ahí está dormido. Como hombre está dormido, como
Dios nunca duerme. Como Dios nunca duerme para probar
la fe de sus discípulos. Esa barca no se podía hundir.
Esos vientos y esa tormenta no podían hundir esa barca. porque
el Señor Jesucristo está allá. Y este mundo no puede destruir
a uno de los hijos de Dios. Solamente pueden hacer, hace
mucho ruido, ¿verdad? Pero no debemos nosotros señalar
a los apóstoles y reírnos aquí desde la costa, ¿verdad? Sería
muy fácil que, eso es un lago, el lago de Guinezaret, que nos
estemos acá y nos digamos, ah, mira qué poca fe tienen. ¿Sabes
qué? La experiencia te dice, que si
tú estás en esa barca también estás gritando, ¿verdad? Está fácil señalar la prueba
de los demás y decir, ten fe, ten fe, pero ahí viene una pequeña
prueba en nuestra vida y nosotros tememos también. Somos guardados
por el Señor. El Señor reprende nuestra poca
fe, nuestra poca fe. El Señor Jesucristo va a salir
a sacarnos de todas nuestras pruebas y dificultades Se levantó
la gran tempestad en el mar. El Señor Jesucristo envió esa
tempestad. Él dormía. Él dormía. No importa cuál sea la tempestad
en tu vida. El Señor Jesucristo no está alterado.
Nosotros estamos alterados cuando algo va contra nosotros, ¿verdad?
Se levantan las olas, vemos las olas, vemos el viento y empezamos
a temblar. El Señor Jesucristo no está alterado.
El Señor Jesucristo sabe. Él es el que envió esa tormenta
en nuestra vida. Y cuando cumple el propósito
en nuestra vida, Él va a mandar así de fácil como habló al viento. El viento como si fuera su perro,
cállate. Se cayó. Las olas que estaban
cubriendo la barca, tranquilas, se calmaron. Son suyas. Son suyas. Las pruebas que Él envía en nuestra
vida son suyas. Todo está en las manos de nuestro
Señor Jesucristo. Y sabemos que todas las cosas
ayudan a bien. a los que ama a Dios, a los que conforme su
propósito son llamados. ¿Por qué? Porque el Señor Jesucristo
está, saben, la popa es el lugar del control. En un barco, ahí
es donde está el timón, y Él estaba en la parte trasera del
barco, donde se controla todas las cosas. A sus discípulos parecía
que estaba dormido, estaba esperando. estaba dormido porque hablan
de su humanidad pero nosotros tal vez podamos pensar no está
interesado Dios en mí parece que me voy a hundir en mi pequeña
barca de mi vida veo este problema veo el otro hasta que clamamos
vemos que hay en el creyente hay fe y hay incredulidad hay
fe y hay temor nuestra fe no puede salvarnos
es como una coladera, está llena de incredulidad, temores, ansiedades,
pero gracias sean dadas a Dios, la fe del Señor Jesucristo nos
salva. Sálvanos, Señor. Señor, sálvanos
que perecemos. Y cuando somos traídos a este
punto, que nosotros reconocemos que no hay habilidad en nosotros,
otra vez clamamos a Él, Señor, sálvame. Señor, sálvame. Nos trae otra vez a este mismo
punto. Así como comenzaste a caminar
este camino siguiendo al Señor Jesucristo, así vas a continuar
viniendo al Señor Jesucristo todos los días de tu peregrinación
aquí en la tierra hasta que Él venga. Vamos a seguir poniendo
los ojos en el Señor Jesucristo. Señor, sálvame. Necesité perdón
de pecados ayer, pero necesito misericordia hoy también. Necesité
la justicia, necesité la misericordia, necesité la santidad ayer, pero
la necesito hoy. Sigo necesitando tu salvación. Bueno, ellos preguntaron los
hombres de ese barco, ¿qué hombre es este? ¿Quién es este que hasta
el viento y el mar le obedece? Él es Dios. Él es Dios. Que el señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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