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Cody Groover

El dia de la expiación

Leviticus 16:1-22
Cody Groover March, 8 2015 Video & Audio
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Cody Groover March, 8 2015

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Bueno, hermanos, en esta noche
pido que abran sus Biblias conmigo el libro del Levítico. Levítico. Capítulo 16. En esta tarde quiero que veamos
nosotros el día de la expiación. El día de
la expiación. Antes que Adán pecara, antes
que Adán cayera en el pecado, Adán tenía comunión con Dios. Adán conocía a Dios. Pero después
de que Adán se reveló, después de que Adán pecó contra Dios,
ya no podía tener esa familiaridad, es decir, ya no podía tener esta
entrada delante de Dios, no podía tener comunión con Dios. Ahora
en esa condición de muerto espiritualmente, porque eso es lo que pasó cuando
él desobedeció a Dios, murió espiritualmente. Y cuando una
persona está muerta espiritualmente, su mente está en enemistad en
contra de Dios. la mente carnal es enemistad
en contra de Dios dice Romanos capítulo 8 el hombre en su natural
estado natural después de la caída de Adán es enemigo de Dios
no puede tener entonces comunión con Dios nuestros pecados dice la palabra
de Dios en Isaías capítulo 59 versículo 2 nos han separado de Dios. Y no tenemos nosotros
entrada para adorar a Dios o venir a la presencia de Dios como se
nos pega la gana. El hombre dice, bueno, yo sé
que hay Dios, yo quiero honrar a Dios, yo creo que voy a entrar
a Dios y adorarle y voy a venir delante de Él de esta manera.
Y la persona que pretenda venir por algún camino que no sea el
camino que Él ha dado, de la manera que él ha puesto va a
morir. Vean lo que dice en Levíticos
10 para comenzar este mensaje en Levíticos 10. Aquí
hay dos hombres, Nadab y Abihu, Nadab y Abihu, hijos de Aarón,
hijos de Aarón. Ellos eran del de la tribu de
los sacerdotes. Tomaron cada uno su incensario
y pusieron en ellos fuego sobre el cual pusieron incienso y ofrecieron
delante de Jehová fuego extraño. Fuego extraño, que es el fuego
que no venía o no procedía del fuego del altar. para que Dios pueda recibir nuestras
oraciones. El incensario, el humo que salía
del incensario era figura de las oraciones, de la intercesión
de las oraciones. Y ellos simplemente lo que hicieron
era, en vez de tomar fuego de aquí del altar donde se ofrecen
los sacrificios, acá hay una fogata donde estamos cocinando
nuestra comida. voy a trabar una leña de acá.
Total es lo mismo, no es así. Fuego es fuego. Cuidado, cuidado. Solamente podemos venir delante
de Dios por un camino, y es el camino por el cual Él sea Dios
mismo. se ha complacido, es decir, su
justicia, el fuego de la ira de Dios ha sido extinguido en
el Señor Jesucristo. La ira de Dios ha sido consumado
por el Señor Jesucristo mismo únicamente. Y si alguno pretende
venir, aquí hay otro fuego, vamos a poner este fuego sobre él. Tenían buenas intenciones, ¿no
es así? Estaban queriendo venir delante
de Dios. Y dice en versículo dos, salió
fuego de delante de Jehová y los quemó y murieron delante de Jehová. Murieron delante de Jehová y
entonces dijo Moisés a Arón, esto es lo que habló Jehová diciendo,
en los que a mí se acercan me santificaré. Las personas que
vienen delante de mí, estas personas, yo voy a ser santificado. Yo voy a ser reconocido por santo
cuando una persona viene delante de mí. Es decir, mi justicia
tiene que ser vindicada. Mi ley tiene que ser honrada.
Y solamente la persona que viene en Cristo Jesús, santifica a
Dios. Decimos, Padre nuestro que estás,
santificado sea tu nombre. Estamos viniendo en la persona
y la obra del Señor Jesucristo, sabiendo que en Él, Dios es santo. En Él, Dios es justo. De otra
manera no podemos venir. Y en presencia de todo el pueblo
seré glorificado. Y cuando Moisés le dijo esto
a Arón, Arón cayó. No tuvo nada que decir. Es Dios. Dios es santo. Si alguno viene
por alguna otra manera. Aún en los días de Moisés, en
la dispensación del Antiguo Testamento, cuando Dios se agradó de habitar
entre el pueblo de Dios, esto era claramente revelado, que
el pecado había hecho separación entre Dios y su pueblo. Dios
los reconoció como pueblo. Dios puso su presencia allá en
Israel, en ninguna otra nación del mundo. Dios puso su presencia
allá en Israel. Pero aún así había esta diferencia,
había esta separación. El pecado nos ha separado de
nuestro Dios. Y la presencia de Dios estaba,
por decir así, cubierta o escondida, podríamos decir, en el lugar
santísimo. detrás del velo. Ahí era donde
se revelaba la santidad de Dios en el tabernáculo en el desierto
y ningún hombre, ningún hombre podía venir. solamente podía
venir del camino, solamente un hombre, esto es Aarón, el sumo
sacerdote, y solamente de la manera que Dios le dijo, una
vez al año, y solamente con sangre, no vaya a presentarse sin sangre,
ni por ser Aarón, no vaya a presentarse sin sangre, es lo que leímos
al principio en Hebreos 9, versículo 1 al 8, sin la sangre no podía
venir Aarón, Ahora, ¿cómo podemos nosotros venir delante de Dios? ¿Cómo podemos nosotros ser aceptados
delante de Dios, ser perdonados por Dios? La respuesta es la
misma, solamente por el camino que Dios ha dado. Es un solo
camino, no hay ningún otro camino. Cristo Jesús dijo, yo soy el
camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no
es por mí. Aarón estaba viniendo a Dios
de Jehová por medio del camino que es Cristo Jesús. Estaba viniendo
en sombra, pero estaba viniendo por medio de Cristo Jesús. Ese
es el camino de la obediencia el camino de la muerte de su
hijo nuestro señor Jesucristo y solamente por él podemos nosotros
recibir la reconciliación ser hechos reconciliados con Dios
en Romanos capítulo 5 Romanos capítulo 5 versículo
8 dice Más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues
mucho más estando ya justificados en su sangre, por él seremos
salvos de la ira. Porque si siendo amigos fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su hijo, mucho más
estando reconciliados seremos salvos por su vida. Y no solo
esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro
Jesucristo por quien hemos recibido ahora la reconciliación, la expiación. Hemos recibido por Él la expiación
de todos nuestros pecados y somos reconciliados con Dios. Somos solamente en Cristo Jesús.
Hebreos capítulo 10. Solamente por Él. Solamente por
el sacrificio que Él ha hecho. solamente por su sangre. Hebreos
10, versículo 19. Dice así que, hermanos, está
hablando a creyentes, aquellos que han creído, teniendo libertad
para entrar en el lugar santísimo. Ahora, no está hablando de ese
lugar santísimo allá en el desierto. Está hablando del real. Está
hablando del cielo mismo, donde Dios está. venir delante de Dios
mismo. Tienes libertad de entrar en
la presencia de Dios, no viniendo a través de un hombre, de una
religión, una ceremonia. Tienes libertad, acceso, teniendo. ¿Cómo es que tenemos esta libertad?
¿Cómo es que tenemos este acceso? Lo dicen los versículos anteriores,
versículo 12. Pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando
que sus enemigos sean puestos por detrás de sus pies. Porque
con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu
Santo. Porque después de haber dicho,
este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días,
dice el Señor. Pondré mis leyes en sus corazones
y en sus mentes las escribiré. Y añade, nunca más recorreré
sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos,
no hay más ofrenda por el pecado. Así que, Tenemos esta ofrenda,
ya no hay más ofrenda por el pecado. Cristo lo ofreció, Cristo,
Dios aceptó el sacrificio de su Hijo. Tenemos libertad para
entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesucristo. Por el camino nuevo y vivo que
Él nos abrió a través del velo, esto es de su carne. Y teniendo
un gran sumo sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos
con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificado
los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos de agua
pura. Ahora, regresemos a nuestro texto. Mucho antes que Cristo viniera
al mundo, entonces, estamos viendo aquí en el libro de Levítico
la figura Dios puso esta figura. Figuró entonces la persona y
la obra de Cristo en el sumo sacerdote Aarón y el gran día
de la expiación. El día de la expiación era solamente
un tipo. Cristo lo cumplió. Cristo lo
cumplió perfecto. Era una sombra de buenas cosas
que iban a venir. Los sacrificios, como sabemos,
nos dice la Palabra de Dios, estos sacrificios que se ofrecían
una y otra vez en el Antiguo Testamento, nunca pusieron quitar
un solo pecado. Y el hecho de que se hacían una
y otra vez, daba recuerdo de que no fue completo. No hubo
suficiencia. Porque una vez hay suficiencia,
dice la Palabra de Dios, ya no hay más recuerdo del pecado. Ya la conciencia está limpia.
Es por eso que las personas que están yendo a la misa tal vez
no lo saben, pero debieran saberlo. Pero la misa es un sacrificio
donde el sacerdote dice las palabras de la misa y después de decir
las palabras de la misa se hace una transubstanciación donde
pan se convierte literalmente en el cuerpo de Cristo y donde
el vino se convierte literalmente en la sangre de Cristo y es un
sacrificio y dicen que es un sacramento donde el tomar ese
hostia y tomar ese vino imparte gracia o comunica gracia. Eso no es lo que enseña la palabra
de Dios. Cristo Jesús, Él imparte la gracia. El Espíritu Santo imparte la
gracia y no las cosas materiales. Y no es la mano del hombre que
lo hace, sino es el Espíritu Santo que hace esta obra. Y estos sacrificios nunca podían
quitar pecado en el Antiguo Testamento. Pero cuando Cristo vino, como
nos dice, hemos leído, con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados, a los escogidos de Dios, y se
sentó. Ya se sentó. Sabían en el Antiguo
Testamento en el tabernáculo había, había muebles allá en
el tabernáculo, pero no había silla. No había silla. ¿Saben por qué? Nunca estaba
terminado el trabajo. Nunca se podía sentar un sacerdote. Saliendo un sacerdote entraba
otro. Todo el tiempo estaban ministrando.
Todo el tiempo estaban allá y de pie. ¿Para qué te vas a sentar? Todavía no hay trabajo que hacer.
Pero cuando Cristo terminó la obra, Él entró ahora sí a la
presencia del que le dio la tarea, Dios el Padre, y se sentó en
la presencia de Dios el Padre. Él está satisfecho con su obra. Es perfecto. Es perfecto. Y esos sacrificios en el Antiguo
Testamento continuaron hasta que Cristo murió y ya son abolidos,
son quitados. Una de las razones por la cual
yo rechazo a esta interpretación
de la segunda venida del Señor Jesucristo como que Él va a establecer
su reino otra vez aquí en la tierra. Una de las razones de
aquella se llama pre-mileniario, donde se entiende
que Cristo va a establecer su reino otra vez aquí en la tierra.
Una de las cosas que enseñan es que se va a establecer otra
vez el sacerdote y otra vez van a ofrecer sacrificios allá en
Jerusalén. Y eso es una negación de la suficiencia
del sacrificio de Cristo hecho una vez para siempre. Una de
las razones por la cual rechazo esa enseñanza. Bueno, nos dice versículo 2 de
Levíticos 16. Y Jehová dijo a Moisés, di a
Arón, tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario
detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre
el arco, para que no muera. Dile a Arón que no puede venir
cuando quiere, cuando se le pegue la gana. No tienes derecho de entrar.
Vas a hacer exactamente lo que figura, lo que Cristo va a hacer,
y no más. porque yo apareceré en la nube
sobre el propiciatorio. Dios estaba allí. Dios estaba
allí sobre el propiciatorio. El propiciatorio era esa tapa
de oro que cubría el arca donde estaban los querubines con sus
alas el uno hacia el otro mirando hacia el propiciatorio. Propiciatorio
significa la tapa de misericordia. La palabra es la misma palabra
donde se tiene chapopote, obrea, que significa misericordia. Cuando
ese hombre entró al templo a orar y dijo, Dios sea propicio a mi
pecador, sé misericordioso. Es el tapón de misericordia. Y es ahí sobre ese tapón de misericordia,
de oro puro que cubría el arca, donde adentro estaba la tabla
de los diez mandamientos esos diez mandamientos están en el
corazón del señor Jesucristo, él lo cumplió la tabla de la
vara de Aarón que revendeció y el maná ahí estaban adentro
y venía el sacerdote y vemos aquí una vez al año ahí es donde
estaba y es donde rociaba la sangre sobre el propiciatorio
Esto se figura de lo que Cristo hizo en el cielo. Ahora versículo
3. Y con esto entrará Aarón en el
santuario, con un becerro para expiación y un carnero para holocausto. Se vestirá la túnica santa de
lino y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino y se ceñirá
de cinto de lino y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas
vestiduras con las que ha de vestir después de lavar su cuerpo
con agua. Tenía que entrar al santuario
Arón. tenía que quitarse esa vestimenta
de su sacerdocio, esa vestimenta gloriosa de Aarón con las piedras
que estaban sobre su pectoral, con la mitra de oro. que tenía sus vestimentas gloriosas
y vestirse de lino limpio, fino, blanco. Esto nos habla de la
humillación de nuestro Señor Jesucristo. Él es el sumo sacerdote,
el sumo sacerdote de Dios en toda su gloria, pero Él dejó
la gloria Y él vino aquí a este mundo y se vistió de carne. Él fue hecho carne de nuestra
carne y hueso de nuestro hueso. Se humilló a sí mismo como hombre
sencillo. Entraron al santuario para el
holocausto de un carnero para el holocausto. Aarón tenía que
entrar al lugar santísimo. Habían otros sacerdotes que ministraban
en el tabernáculo, pero sólo Arón representa aquí en nuestro
Señor Jesucristo el gran sumo sacerdote del pacto eterno. De hecho, todos los creyentes
somos sacerdotes. Todos los creyentes somos hechos
sacerdotes, reyes y sacerdotes a nuestro Dios. Pero nosotros
no ofrecemos sacrificio de sangre. Este sacrificio lo ofreció el
Señor Jesucristo una vez para siempre. Nosotros como sacerdotes,
que nos ha hecho reyes y sacerdotes, ofrecemos a Dios el fruto de
alabanzas, el sacrificio de alabanzas. Este es el sacrificio que nosotros
ofrecemos. Somos sacerdotes hacia Dios,
pero solamente Él es el sumo sacerdote. Él es el mediador
entre Dios y los hombres. Y Él es el que entra a ser representación
delante de Dios por nosotros. Arón, vestido humildemente en
esa vestimenta sin mancha, entró al lugar santísimo y nos dice
una y otra vez este texto, si ustedes pueden ver, después de
lavar su cuerpo con agua. Una y otra vez Aarón se tenía
que lavar su cuerpo con agua. Esto nos habla de la pureza del
Señor Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo es el
santo Hijo de Dios, el santo ser que nació de la Virgen María. Él no tuvo pecado. Él no fue
manchado con el pecado de nuestro padre Adán. Él es hecho carne
de nuestra carne, verdadero hombre, pero sin pecado. En Hebreos capítulo
7, versículo veintiséis dice porque
tal sumo sacerdote nos convenía nos conviene un sumo sacerdote
uno que pueda tocar por decir así a Dios porque Él es Dios
y uno que pueda poner la mano sobre nosotros uno que pueda
poner la mano sobre nosotros sin ser manchado Sí mismo. Nosotros, todo lo que nosotros
tocamos lo ensuciamos. El Señor Jesucristo no. Dice,
porque tal sumo sacerdote nos convenía, sumo sacerdote santo,
sumo sacerdote inocente, sin mancha, apartado de los pecadores
y hecho más sublime que los cielos. Hombre verdadero y más sublime
que los cielos. Qué precioso es eso, ¿verdad?
Qué precioso es esto. Él está allá, vemos a Aarón allá
en el templo, allá en el desierto, vestido de ropa limpia, blanca,
su cuerpo lavado de agua. Y luego nos dice, versículo 5,
Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos
para expiación y un carnero para holocausto. Y hará traer a Aarón
el becerro de la expiación, que es suyo, y hará la reconsideración
por sí y por su casa. Después tomará los dos machos
cabríos y los presentará delante de Jehová a la puerta del tabernáculo
de reunión. Y echará suerte Sarón sobre los
dos machos cabríos, una suerte por Jehová y otra suerte por
Azazel. Ahora aquí vemos que hay dos
cabríos dos machos cabrillos que son traídos y luego vemos
que también hay un becerro para la expiación suya de Aarón. Por ser figura, por ser figura,
por Aarón mismo ser pecador, él tuvo que hacer expiación por
sí mismo y por su familia antes que vaya a hacer expiación por
el pueblo. Tenía que ofrecer por sí mismo
primero. Esto habla de la naturaleza de
Aarón como hombre. Él era pecador. El primero tenía
que hacer ofrenda por sí mismo, cosa que no es el caso con nuestro
Señor Jesucristo. Él no tuvo que ofrecer sacrificio
por sí mismo. Él no tuvo pecado. Él no conoció
pecado. Primero tenía que ofrecer ese becerro para expiación suya. Luego tomaba, nos dice aquí,
echará suertes. Habían dos machos cabríos y echará
suertes sobre estos dos machos cabríos. Uno sería para el sacrificio
de ofrenda por el pecado sobre el propiciatorio. Y el otro servía
como el chivo expiatorio. El chivo expiatorio. Cristo Jesús
es ambos. Cristo Jesús es el sacrificio
que es ofrecido a Dios para quitar el pecado. Y Cristo es el que
llevó nuestros pecados en sí mismo y los apartó de nosotros
tan lejos como el este es del oeste. Eso es lo que figura esos
dos chivos, uno el chivo expiatorio, macho cabrillo, uno era el de
la suerte por Azacel, era un hombre lo llevaba al desierto
donde nunca más sería visto ese cabrillo. Versículo 9. Y hará traer a Arón
al macho cabrío sobre el cual cayera la suerte por Jehová y
lo ofrecerá en expiación. Mas el macho cabrío por el cual
cayera la suerte por Azazel lo presentará vivo delante de Jehová
para hacer la reconciliación sobre él para enviarlo a Azazel
al desierto. Y hará traer a Arón el becerro
que era para expiación suya y hará la reconciliación por sí y por
su casa y degollará en expiación el becerro que es suyo. Primero
tenía que ofrecer el suyo, el sacrificio por sí mismo. Y luego
él iba a traer estos dos, estos dos machos cabrillos. Versículo
12. Después tomará un incensario
lleno de brasas del fuego del altar delante de Jehová. Ese es el altar donde se debía
tomar las brasas. donde estaba el sacrificio. Y
en sus puños llenos de perfume aromático molido y lo llevará
detrás del velo y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová
y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre
el testimonio para que no muera. El incienso simboliza entonces
las oraciones o las intercesiones de Cristo nuestro Señor Jesucristo.
Cristo, nuestro Señor, Él está intercediendo por nosotros. Él ahora mismo está delante del
Padre intercediendo por nosotros. No significa que Él está orando.
No significa que Él está rogando a Dios el Padre. Su misma presencia
su misma presencia, esa es la intercesión. Esa es la intercesión
delante de Dios el Padre. Y cuando Aarón venía al lugar
santísimo, él tenía que traer este incensario lleno de las
brasas del fuego vivo y unos puños de este incienso que tenía
que estar sobre las brasas. Y esta nube subía, nube subía,
cubría el propiciatorio como intercesión. Cristo está haciendo
intercesión por nosotros delante del trono de Dios. ¿Quién es
el que puede? Dice Romanos capítulo 8, si ustedes
quieren ver. ¿Quién es el que puede presentar
acusación delante de Dios? de nosotros. ¿Quién es el que
condenará? Dice Romanos 8, 34. Cristo es
el que murió, más aún el que también resucitó, el que además
está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Él está delante de Dios ahora
mismo, intercediendo por nosotros. Así es que es su intercesión
la que hace entrada para nosotros, de otra manera nosotros no podemos
venir delante de Dios. Versículo 14 dice, tomará luego
de la sangre del becerro y la rociará con su dedo hacia el
propiciatorio al lado oriental, hacia el propiciatorio y esparcirá
con sus dedos siete veces de aquella sangre. Después degaullará
el macho cabrío en la expiación por el pecado del pueblo, y llevará
la sangre detrás del velo, dentro, y hará de la sangre como hizo
con la sangre el becerro y la esparcirá sobre el propiciatorio
y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario a
causa de las impurezas, a causa de las impurezas de los hijos
de Israel, de sus rebeliones, de todos sus pecados. Y de la
misma manera hará también al tabernáculo de reunión el cual
reside entre ellos en medio de sus impurezas. Todos los pecados
del pueblo de Dios son representados allá en ese sacrificio. Sabemos que no era perfecto,
dice el apóstol. Estos sacrificios nunca pudieron
quitar un pecado. Pero la palabra sigue siendo
allá todos los pecados. Todos los pecados. porque en
la realidad Cristo Jesús, Él pagó por todos nuestros pecados. No queda uno que nosotros tenemos
que pagar. Es por eso que el purgatorio
es mentira. El purgatorio es mentira. La
manera que sale una persona de este mundo así se queda por el
resto de la eternidad. Si una persona está en Cristo,
está perfecto, no le falta nada, esa persona es bien bendito,
feliz y contento por toda la eternidad en la presencia de
Dios, acepto en el amado. Pero si una persona sale de este
mundo en enemistad en contra de Dios, no conoce al Señor Jesucristo,
esa persona, la eternidad no es suficiente. La eternidad de
sufrimiento del alma esa no es suficiente para pagar un pecado. Ahora, luego debía traer a Aarón
el becerro, perdón, el chivo sobre el cual confesaba. Note versículo 20. Cuando hubiera
acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y
el altar hará traer el macho cabrío vivo y pondrán sus dos
manos sobre la cabeza del macho cabrío, y confesará sobre él
todas las iniquidades de los hijos de Rea, todas sus rebeliones,
todos sus pecados, todos sus pecados, todas sus rebeliones,
todas sus iniquidades. Y dice, bueno, ¿y qué es la diferencia? Rebelión es transgresión en contra
de la ley santa. Es la rebelión. Quebrantamiento
de los diez mandamientos. Iniquidades Son cosas en las
que no somos igual. Es decir, aún en las cosas santas
no alcanzamos. Estamos en la adoración. Estamos
delante de Dios. Estamos aquí para adorar a Dios. Y ninguno de nosotros puede adorar
a Dios como Dios merece. No llegamos a alcanzar. Somos
iniquidad. Dios merece completa atención,
devoción, adoración. Y nosotros estamos acá y alguien
piensa, bueno, tengo que comenzar a cocinar
cuando tengo que hacer esto y otra cosa. Y su mente está en otro
lado. No sé si tú has sido alguna persona
que te atienda, vamos a decir, al banco o algo así. Yo no soy. alguien para ofenderme,
pero cómo me molesta que cuando una persona en el banco me esté
atendiendo, de repente suena el teléfono,
su teléfono o algo así, lo levanta y empieza a conversar con esa
persona y a mí me deja colgando allá. Cómo se levanta una indignación
en mí y es que no tengo por qué quejarme porque yo hago lo mismo. Pero no está bien para las personas
que lo hacen. Cuando estás delante de una persona
y estás atendiendo a esa persona, ignora a los demás. El teléfono
tiene derecho. No tiene derecho constitucional
que lo contestes. Pero las personas no saben y
contestan y a ti te están ofendiendo. Porque tú estás ahí en su presencia.
Deben darte su atención en ese momento, pero ahí están dando.
Y si eso nos ofende a nosotros. Y nosotros estamos aquí para
adorar a Dios. Estamos aquí para servir a Dios,
darle las gracias. Ahí tenemos otros pensamientos.
Eso es iniquidad. El cual tenemos que ser perdonados.
Y Dios nos perdona nuestras iniquidades, nuestras rebeliones y el pecado.
El hecho de que somos pecadores. La naturaleza misma. y enviará
al desierto por mano de un hombre destinado para ello, y aquel
macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos
a tierra inhabitada, y dejaré al macho cabrío en el desierto
para nunca más ser visto." ¡Qué figura tan hermosa, verdad! El
Señor Jesucristo ha llevado nuestros pecados sobre sí mismo en la
cruz del madero y Él los ha llevado y los ha puesto en la tierra
y ya nunca más van a ser traídos a memoria. Dios dice, yo no me
acuerdo. Ah, qué precioso es eso. Un día vamos a ser libres para
adorarle sin presencia del pecado, sin interrupción. ¿Qué será eso,
verdad? Si nos permite por un momento
sentir este, y lo sentimos, sentir este gozo, sentir este arrebato. Y son tiempos tan pequeños cuando
sentimos y decimos, oh, qué hermoso es esto. ¿Qué será por toda la
eternidad y no tener ningún ninguna interrumpción. Bueno, eso es lo que Cristo hizo en
realidad. Ahí tenemos el día de la expiación. Haraón tenía que entrar y rociar
la sangre sobre el propiciatorio. Y Cristo Jesús entró en la presencia
de Dios no con sangre de machos cabríos, no con sangre de toros
y machos cabríos. sino con su propia sangre. La sangre del Señor Jesucristo
quita el pecado de su pueblo. Y otra cosa que nos dice aquí,
que no hay ninguna persona, ninguna persona nos dice allá en versículo
17. Ningún hombre estará con él en
el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación
en el santuario hasta que él salga. Ningún hombre. Lo que Él hizo, lo que Cristo
hizo, lo hizo Él solo. Ningún hombre está allá ayudando
a Arón. Lo que Él hizo, lo hizo Él solo.
Y ningún hombre está ayudando a Dios en lo que Él hizo. Lo
que hizo el Señor Jesucristo, Él lo hizo solo, allá en la cruz
del Calvario, hasta que Él salga. Gracias sean dadas a Dios. El
sumo sacerdote que hacía eso que Dios le dijo que él hiciera,
según el orden de Dios, la dirección de Dios, cuando él salía, cuando
él entraba con esa sangre, Dios era honrado, yo seré santificado
en los que se acercan y van a venir, como yo digo, venía y salía. El Señor Jesucristo, Él honró
a Dios el Padre. Dios el Padre dijo de Él, este
es mi Hijo amado en quien tengo complacencia a Él hoy. Él honró
a Dios el Padre. Él fue a la cruz del Calvario
y dio su vida. Dios hizo exactamente lo que
Dios el Padre le dio que Él hiciera. ¿Y cuál es la evidencia de que
Dios está satisfecho? Él salió del sepulcro. Él salió, regresó de la muerte. Él resucitó de los muertos. Y nosotros tenemos seguridad
plena que nuestros pecados han sido quitados. Y ahora Dios está
reconciliado. Él ha hecho la reconciliación.
Dios ya no está irado con su pueblo. Dios está, el Señor Jesucristo
ha hecho la paz mediante la sangre de su cruz y ahora estamos reconciliados
con Dios por medio de Cristo Jesús. Bueno, que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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