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Cody Groover

En ningún otro hay salvación

Acts 4
Cody Groover January, 28 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover January, 28 2015

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo al libro de Hechos capítulo 4. Hechos capítulo 4. Vamos a leer del versículo 1
hasta el versículo 12. Hablando ellos al pueblo, vinieron
sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo
y los saduceos resentidos de que enseñasen al pueblo y anunciasen
en Jesús la resurrección de entre los muertos. y les echaron mano
y los pusieron en la carcel hacia el día siguiente porque era ya
tarde. Pero muchos de los que habían
oído la palabra creyeron, y el número de los varones era como
cinco mil. Aconteció al día siguiente que
se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los
escribas, y el sumo sacerdote Anás y Caifás y Juan y Alejandro
y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes. Y poniéndolos
en medio, les preguntaron, ¿Con qué potestad o en qué nombre
habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu
Santo, les dijo, Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel,
puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a
un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, Sea notorio
a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre
de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien
Dios resucitó de los muertos, por él, este hombre está en vuestra
presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada
por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza
del anglo. Y en ningún otro hay salvación,
porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado los hombres, en
que podamos ser salvos. Solamente hay un nombre, solamente
hay un camino. Un nombre es el nombre del Señor
Jesucristo, Jesús de Nazaret. Solamente hay una manera de venir
ante Dios el Padre, y es por medio de Él, en Él, por medio
de la fe en el Señor Jesucristo. Estos hombres estaban resentidos,
como vemos aquí en el capítulo 4, versículo 1, estaban resentidos
no que de que predicasen a Dios, Ellos creían en Dios. El hombre
natural, a menos a que sea un necio, cree que hay un Dios. La palabra de Dios dice, el necio
ha dicho en su corazón, no hay Dios. Es una persona que está
negando su propio razonamiento, su propia razón que Dios le ha
dado. Podemos ver la creación, podemos
ver nuestros propios cuerpos y saber que somos maravillosamente
creados. Dios es el que ha hecho todas
las cosas. Pero no se trata de predicar
únicamente de Dios, porque todos los hombres saben que hay un
Dios. Todos los hombres saben que hay un Dios. Cuando lo niegan,
entonces se vuelven necios. Pero no es predicar que Dios
es el que salva. No es simplemente que Dios salva,
aunque es verdad. Dios salva. Es el único que puede
salvar. Todo pecado es cometido contra
Dios y Dios es el único que puede perdonar pecados y es el único
que ha hecho el camino. Pero específicamente, Dios únicamente
se ha dado a conocer en su Hijo, el Señor Jesucristo. Y decir
que Dios es el que salva, omitiendo que es únicamente Cristo. únicamente
en Cristo y por Cristo, es una negación del Evangelio. Es querer llevarse con todos. Ven, los musulmanes también creen
en Dios. Estos hombres no estaban en contra
de que ellos predicasen a Dios, que ellos predicasen ni siquiera
la palabra de Dios. Ellos estaban en contra de que
ellos enseñasen al pueblo y anunciasen en Jesús, como dice en versículo
2, la resurrección de los muertos. Que en Cristo Jesús hay salvación. En el nombre de Jesucristo hay
salvación. Por esto fueron arrestados entonces
y echados en la cárcel. Por ninguna otra razón sino por
predicar el Evangelio de Cristo. Una persona se puede llevar con
todos, en la religión una persona se puede llevar con todos mientras
no cruce su doctrina. Es decir, presbiterianos, bautistas
de todas denominaciones pueden juntarse en un movimiento ecuménico
siempre y cuando no les digas que solamente es en Cristo Jesús,
solamente por la gracia y solamente por la fe en el Señor Jesucristo
y no por obras. El momento que una persona sea
claro, entonces viene la animistad y es lo que vemos aquí. Porque
el hombre natural, aunque sea religioso, el hombre natural
no entiende, no tiene el Espíritu de Dios y no entiende las cosas
que son del Espíritu de Dios. Bueno, les pusieron mano y les
pusieron en la cárcel. El Señor Jesucristo dijo esto.
Él dijo que viene la hora cuando te van a echar en la cárcel y
los que te maten van a pensar que están haciendo favor a Dios.
Los religiosos son los enemigos principalmente. Todo hombre por
naturaleza es enemigo en su mente en contra del Dios vivo y verdadero.
Pero especialmente los religiosos. porque la doctrina de Cristo
los expone, los desnuda y les muestra que su religión es pura
farsa, pura hipocresía. Bueno, vemos aquí en este versículo
1 y 2, vemos aquí la valentía de estos apóstoles del Señor
Jesucristo. Ellos estaban enseñando, anunciando
en Jesús la resurrección dentro de los muertos. A nosotros se
nos ha mandado ir y predicar el evangelio a toda criatura. Y debemos estar seguros, no predicar
un evangelio. no predicar un mensaje que sabemos
que le va a gustar no se va a ofender nunca si nosotros cambiamos nuestro
mensaje del evangelio porque hay alguien en la congregación
que sabemos que va a ser ofendido si decimos la verdad de cristo
y no lo decimos estamos negando el evangelio ellos sabían qué
les había dado el señor que ellos vayan a hacer, vayan a predicar.
Y cuando ellos fueron a predicar, no se metieron en la política,
no se metieron en estados, en asuntos del estado. No buscaban
involucrarse en reforma social. Muchos en la religión quieren
predicar un mensaje de reforma social. Hay muchos males sociales
en nuestros días. Pero no nos toca ir y predicar
un mensaje social. ¿Cómo debemos nosotros conducirnos
en el pueblo? ¿Cómo debemos nosotros deshacernos
de los males del pueblo? Hay muchos vicios que están en
el pueblo, pero no somos enviados a ir a predicar en contra de
estas cosas. Podemos hacer pancartas y salir
a marchar en contra del aborto. Podemos salir y marchar en contra
de la pornografía. Y estas cosas son malas. Pero cuando hacemos eso, estamos
desviando de nuestro cargo que es ir y predicar el evangelio.
Si una persona, si la gracia de Dios alcanza a una persona
por el poder del Espíritu Santo, si la verdad es predicada y el
Espíritu Santo arresta a ese hombre, a esa mujer que está
perdida en su pecado, entonces va a haber un cambio. Esta persona va a vivir para
la gloria del Señor Jesucristo. Predicar a Cristo Jesús, predicar
la resurrección de Cristo Jesús, ellos predicaban anunciando en
Jesús la resurrección de los muertos. Cristo Jesús, Él resucitó
de los muertos. ¿Qué significa? ¿Qué significa
cuando se predica la resurrección de Cristo entre los muertos? Bueno, primeramente, Cristo Jesús,
¿quién Él es? ¿Quién es el que murió allá en
la cruz del Calvario? Si resucitó, es primero porque
murió. Murió allá en una cruz. ¿Por qué murió Jesús en una cruz? nos dice la palabra de Dios que
Él nació, Él es el eterno Hijo de Dios. Él es el eterno Hijo
de Dios que vino a este mundo y fue formado en el vientre de
María. Él no tuvo pecado. Él no conoció
pecado. Pero vemos que Él murió. ¿Cuál
es la paga del pecado? ¿Qué dice la palabra de Dios?
La paga del pecado es muerte. Bueno, Él no pecó. Él no tuvo
pecado. ¿Cómo va a morir si él no tuvo
pecado? Sin embargo, él murió en la cruz
del Calvario. Entonces, predicar la resurrección
de los muertos del Señor Jesucristo, la resurrección por Cristo Jesús,
es primeramente mostrar cómo Cristo Jesús murió como substituto. Cristo murió como substituto. Cuando Cristo murió en la cruz,
Él murió porque Él estaba llevando el pecado de Su pueblo en Su
propio cuerpo. En 2 Corintios capítulo 5 nos
dice claramente lo que Dios hizo. Dios hizo esto. Dios tomó el pecado de Su pueblo,
al que no conoció pecado, al Señor Jesucristo, por nosotros. los nosotros aquí y siempre donde
se lea la palabra nosotros está hablando de los escogidos de
Dios. De aquellos que el Señor Jesucristo
vino a salvar. Aquellos que Dios amó con amor
eterno. Al que no conoció pecado por
nosotros, ahí está la sustitución. En lugar de nosotros, Dios lo
hizo pecado a su hijo. Dios puso el pecado de su pueblo
en su hijo, el Señor Jesucristo. Y cuando él fue hecho pecado,
la justicia divina cayó sobre él. Y es por esto que él murió. Él murió porque él estaba llevando
el pecado de su pueblo. ¿Tú crees en el Señor Jesucristo?
¿Estás confiando únicamente en él? Él murió con tu pecado en
su cuerpo. Esa es tu única esperanza. Esa
es mi única esperanza. Que cuando Cristo murió, todos
mis pecados, pasados, presentes y futuros, estaban en Cristo
Jesús. Esa es tu única esperanza también.
Delante de Dios es tu única esperanza. Así que cuando la justicia de
Dios cayó sobre él, la justicia de Dios fue satisfecha por tus
pecados. Cargó, cobró lo que tus pecados
merecían, muerte, muerte. Y nos dice ese mismo texto, versículo
21, para que nosotros, ahora está hablando de los mismos,
que nuestros pecados fueron puestos sobre él, nosotros fuésemos hechos
la justicia de Dios en él. Cristo, entonces, de esta manera
nos redimió, como dice en Galatas 3, 3. De esta manera, entonces,
nos redimió de la maldición de la ley. La ley, porque nosotros
no cumplimos la ley, no podemos cumplir, la ley tiene pronunciado
una maldición sobre nosotros. Maldito es todo aquel que no
continúa en todas las cosas escritas en la ley para hacerlas. Así
es que la ley, la ley moral de Dios, la ley de Dios, pronuncia
maldición sobre cada persona que no cumple esa ley en toda
J y tilde. Cuando Cristo murió entonces
y pagó nuestra deuda, entonces Cristo nos redimió. Cristo nos
redimió para sí mismo, nos redimió de la maldición de la ley, como
dicen Gatas 3.13, hecho por nosotros maldición, porque está escrito,
maldito todo aquel que es colgado en un madero. Él murió como maldición,
separado entre la tierra y el cielo. La tierra no lo quiere
y Dios no lo quiere. Maldito. Dios en Cristo Jesús. Él es el sustituto de pecadores. Ahora, la resurrección de Cristo
Jesús como representante de los escogidos de Dios es anunciada
cada vez que se predica la resurrección de los muertos. Que Cristo Jesús
murió por su pueblo. cuando se predica la resurrección,
enunciase en Jesús la resurrección de los muertos, se anuncia que
Cristo Jesús resucitó como representante de su pueblo. Él murió conforme
a las escrituras por su pueblo. Ahora, cuando Él murió, había
una deuda que pagar. Había una deuda que pagar, una
deuda que Saben, cuando el hombre muere, esa historia del purgatorio
es mentira, invento de hombre. Así como sale el hombre de este
mundo, así se queda por toda la eternidad. Si sale una persona
de este mundo, impío, si una persona sale que no ha sido justificado
por Dios, esa persona va a estar separado. Ese es el infierno. Separación de Dios por toda la
eternidad. El infierno es para siempre.
Había una deuda que pagar. Nosotros, si pensamos en la deuda
tan grande, Nosotros debemos una deuda que la eternidad no
es suficiente para pagar nuestra deuda. De otra manera, habría
un tiempo en la eternidad en que seríamos soltados. ¿Verdad? Una vez se paga la deuda, sale
libre. Pero es para siempre, no hay
salida. Así de inmensa es la montaña de pecados así de de
dios no no recibe satisfacción por la paga el castigo dios dios
no está agradado con el castigo de los impíos en el infierno
nunca recibe satisfacción dios y es por eso que el infierno
es para siempre pero cristo jesús cuando él murió llevando el pecado
de todo su pueblo. Y recuerden, no es la cantidad
de la sangre que fue derramada, sino la sangre de Dios. Es la
sangre de quien que da valor a ese sacrificio. Es la sangre
del unigénito hijo de Dios. Sangre preciosa. No hay otra. No hay otra. Cuando él murió
y pagó esa deuda, Entonces, Dios dice que él está satisfecho. Dice Isaías 53, verá el fruto
de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Dios está satisfecho. En otras palabras, Dios ya cobró
todo lo que tiene que cobrar en la muerte de su hijo. Y por
tanto, Cristo lo resucitó de los muertos, lo justificó cuando
Él salió del sepulcro, Él no estaba llevando pecados, Él los
dejó allá, los separó tan lejos como dice la escritura del Este
es del Oeste, los separó, los puso en el mar del olvido, detrás
de las espaldas de Dios, no sé dónde es eso pero Él sí lo sabe.
De tal manera que Dios dice yo no me acuerdo, Yo no me acuerdo
de los pecados de mi padre. ¿Qué? Yo siempre los he visto
justos, santos, sin mancha. Cuando Él resucitó de los muertos,
esto habla de la justificación. Él fue resucitado para, noten
Romanos capítulo, Romanos capítulo 4. Otra vez vemos allá la La representación,
versículo 25, Romanos 4, el cual fue entregado por nuestras transgresiones,
ahí está nuestro representante, él llevó nuestras representaciones
y resucitado para nuestra justificación. Él fue justificado, él fue declarado
hijo de Dios con poder por la resurrección de entre los muertos.
Y cuando él fue justificado, cuando él ya no está llevando
ningún pecado, entonces todo su pueblo no tiene ningún pecado,
ningún pecado. Y es por eso que hay resurrección
de los muertos para vida. Cristo Jesús dijo, yo soy la
resurrección y la vida. El que cree en mí no morirá jamás.
Le dijo a Marta, Marta, ¿crees esto? Él es la resurrección. Dice la palabra de Dios en Efesios
2.5, estando nosotros aún muertos en pecados, nos dio vida juntamente
con Cristo. Cuando Cristo resucitó, nosotros
resucitamos. A la tercera cosa que se habla
cuando se habla de la resurrección de entre los muertos, se habla
no solamente que Cristo resucitó a los muertos, sino que Cristo
Jesús, ese hombre, el representante de aquellos por los cuales él
murió, él fue exaltado hasta lo sumo. Este hombre, Jesús de
Nazaret, que vivió aquí en la tierra, hombre despreciado y
desechado entre los hombres, varón de Dolores y experimentado
en quebranto, escondimos de él el rostro. Todos los que eran
alguien de su día y todos los que son alguien en hoy día dicen
que él es nadie o lo tienen muy poca estima. Pero escuchen, Cristo
Jesús es todo para Dios. Cristo Jesús es todo para Dios
y Cristo Jesús es todo para el creyente. Dios ha exaltado a
ese hombre. Dios ha exaltado al Señor Jesucristo. Tú y yo tenemos que ver con Dios.
Tenemos que darle recuentas a Dios. Pero escuchen, no es ese Diosito
que todos los hombres piensan que pueden manipular o poner
en un nicho y hacer tratos con Él. No ese es el Dios con el
que tenemos que ver. Nosotros tenemos que tratar con
este Jesús que ha sido exaltado y sentado sobre el trono. Este es el Dios. Dice la palabra
de Dios, el Señor Jesucristo orando. Él dijo, Padre, ha llegado
la hora. Dice, tengo que leerlo, es en
Juan capítulo 17. Juan capítulo 17. El Señor Jesucristo
dijo, estas cosas habló Jesús y levantando
los ojos al cielo dijo, Padre, La hora ha llegado, glorifica
a tu hijo para que también tu hijo te glorifique a ti, como
le has dado potestad sobre toda carne. Él tiene poder sobre ti
y sobre mí. Así es que no se trata de qué
vas a hacer tú con Jesús, sino que se trata, esto es lo que
estamos anunciando, que Jesús es el soberano. que nosotros
estamos en las manos de Jesús. ¿Y qué va a hacer Jesús con nosotros? Cuidado, cuidado con no reverenciar
a Jesús. Mientras estás ahora, mientras
se dice hoy, una persona que desecha la palabra de falta de
respeto, estos hombres que son cacahuates en
comparación al rey de reyes y señor de señores. Pero si tú vas a
uno de estos países donde es un dictador y le faltas al respeto
a uno de estos hombres que son dictadores, ¿qué hace contigo? Te mata. No le vayas a faltar
al respeto a uno de estos hombres que es un piojo. ¿Ah? Faltarle al Señor de señores
y Rey de reyes, ¿qué va a hacer con nosotros? Cuidado. Una persona
que no cree al Señor Jesucristo, cuidado, porque va a caer en
manos del Dios vivo. Y dice la palabra de Dios, horrenda
cosa, es caer en manos del Dios vivo. Él resucitó de los muertos. Esto es lo que estamos anunciando,
le ha dado potestad sobre toda carne para que Él dé vida eterna
a todos los que le diste. El mensaje no es un mensaje negativo.
El mensaje no es un mensaje malo. El que es malo es el que no lo
recibe. Ven, Dios ha dado potestad al
Señor Jesucristo para que Él dé vida eterna. Él debe vida eterna a todos los
que Dios el Padre le dio. ¿Cómo puedes saber tú si Dios
te escogió en la eternidad? Pues tú no puedes poner tu nombre
allá. Pero esto es lo que la palabra de Dios te dice a ti,
cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Y creyendo, creyendo a
Dios, creyendo en el Señor Jesucristo, entonces vas a saber que tu nombre
sí fue puesto allá. Entonces vas a averiguar que
sí fue puesto allá tu nombre. Pero lo malo está en el hombre,
no en Dios. Dios le ha dado potestad sobre
toda carne para que dé vida eterna. No hay otra manera de que haya
vida eterna. No hay otra manera para la humanidad,
para el hombre que tenga vida eterna. Ya nos vendimos, ya nos
perdimos. Pero Dios le ha dado potestad
sobre toda carne para que dé vida eterna. Lo da por gracia. Vean lo que dice Hechos capítulo
2. Hechos capítulo 2. Versículo 32. A este Jesús resucitó Dios, de
lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por
la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa
del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oéis. Porque David no subió a los cielos,
pero él mismo dice, dijo el Señor a mi Señor, Siéntate a mi diez
hasta que ponga tus enemigos por la estrada de tus pies. Sepa
pues ciertísimamente toda la casa de Israel. Sepa pues ciertísimamente
toda la casa de Israel. Toda la casa de Israel espiritual.
Son buenas nuevas. Si estás perdido, si estás en
tinieblas, sepa pues pertísimamente. Que a este Jesús, a quien nosotros
despreciamos, desechamos, crucificamos Dios le levantó, le ha hecho
Señor y Cristo Dios le ha hecho Señor y Cristo estamos en sus manos. Noten la
respuesta de estas personas que oyeron el mensaje. Dios quiera
que este sea la respuesta de cada uno de nosotros.
Al oír esto se compungieron de corazón. Dios el Espíritu Santo
les convenció de pecado. Cuando el Espíritu Santo viene
y convence de pecado, no es en respecto a que robaste una sandía,
o le mentiste a tu mamá, o hiciste esto malo, o hiciste esto otro
malo. ¿Saben en respecto a qué convence el Espíritu Santo de
pecado? Con respecto a Cristo Jesús.
Porque no han creído en el Señor. Cuando venga el Espíritu Santo
convencerá de pecado por cuanto no creyeron en mí. Ese es el pecado que condena
al hombre. Al oír esto se compungieron.
Nosotros no creímos. Nosotros no recibimos. Nosotros
no nos postramos ante el Señor de señores y Rey de reyes. Se
compungieron de corazón. El Espíritu Santo les convenció
de su maldad. Y ellos dijeron a Pedro y a otros
apóstoles, varones, hermanos, ¿qué haremos? Y ellos no dijeron,
bueno, si eres elegido, vas a ser salvo. Y si no eres elegido,
no vas a ser salvo. No te preocupes. No dijeron eso. Eso no fue la respuesta. Y esa
no es nuestra respuesta. Nuestra respuesta es esta. Arrepentíos. Arrepiéntete. Tus pensamientos
acerca de Dios. tus pensamientos acerca de ti
mismo, tus pensamientos acerca de Cristo. Cambia tu mente. Arrepiéntete. Si Dios te concede arrepentimiento,
te vas a arrepentir. Y confiesa, bautízate. Es decir, confiesa al Señor Jesucristo. Esa es la manera que una persona
confiesa en el bautismo. y cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados y recibiréis
el don del Espíritu Santo. No está dando una receta. Simplemente
está diciendo, si tú crees en el Señor Jesucristo, serás salvo.
Lo mismo que está diciendo. Dios le ha hecho. Y cuando estamos predicando,
cuando estos apóstoles predicaron la resurrección de Cristo Jesús,
de los muertos, allá en versículo dos. Nosotros, los apóstoles, predicaron
que este hombre, Jesús de Nazaret, cuando Él resucitó de los muertos,
Él viene otra vez. Él viene otra vez. Dios le ha
exaltado. Él está sentado sobre el trono
en el universo. Todas las cosas están en sus
manos. Él está desarrollando su propósito que él se propuso
en sí mismo antes de la creación. Él está viendo que todas las
cosas ocurran para el bien de su pueblo, para su gloria. Pero
cuando este propósito, este decreto que él determinó antes de la
creación, venga su cumplimiento. Nos dice la palabra de Dios que
Él vuelve. Él vuelve. Ven lo que dice 1
Tessalonicenses, capítulo 4. 1 Tessalonicenses, capítulo 4,
versículo 13. Tampoco queremos, hermanos, que
ignoreis acerca de los que duermen. Noten cómo, qué término utiliza
el apóstol aquí para hablar de los que ya murieron. Ven, las
personas que creen en el Señor Jesucristo nunca mueren. Nosotros
sabemos que cuando estamos hablando de una persona que murió, un
creyente, estamos hablando que su cuerpo está en la tierra.
Pero esa persona nunca muere. Y el Espíritu Santo dice, duermen.
Duermen. ¿Quién le tiene temor a dormir? Es un tiempo de descanso, es
un tiempo de reposo. El creyente no tiene razón de
temer la muerte. Todos los que duermen para que
no os entristezcas como los otros que no tienen esperanza. Hay
unas personas que se entristecen y se vuelven a la oscuridad. No, no tienen esperanza. Toda
su esperanza está aquí en este mundo y cuando este mundo se
acaba, ya no tienen esperanza. Así es todo aquel que no está
en Cristo Jesús. Su esperanza se acaba. Su esperanza
se acaba. Pero nosotros no tenemos que
entristecernos como aquellas personas que solamente tienen
esperanza aquí en este mundo, porque nuestra esperanza es Cristo
Jesús. Nuestra esperanza está en la
gloria. Estamos aquí en este mundo y
esto es una tienda de campaña. Yo estoy esperando una habitación. ¿Quién quiere vivir en una tienda
de campaña por el resto de su vida? Se vuelve viejo, viene roto,
hay que ponerle lentes, ya los músculos ya se están colgando,
ya no están firmes, ahora se están colgando de los esqueletos. Nos volvemos viejos. ¿Quién quiere
quedarse en esta tienda de campaña todo el tiempo? Estamos esperando una casa no hecha de manos, una
casa de Dios, una habitación celestial. Porque si creemos
que Jesús murió y resucitó, y eso es lo que estamos confesando,
así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual, os decimos esto
en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado
hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo, con voz de mando y con voz de arcángel,
y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Ahora sí les llama muertos, se
está hablando de los cuerpos en la tierra, que ya se volvieron
polvo, pero Dios sabe dónde está el polvo. resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos,
los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos
siempre con el Señor. Ese es el cielo. Estar con el
Señor. Eso es el cielo. Entonces, cuando
estamos predicando la resurrección de Cristo Jesús, estamos predicando
la venida del Señor Jesucristo. Convertidos. Ahora, la quinta cosa que se
predica en la resurrección de Cristo Jesús es salvación. Cristo Jesús, cuando Él resucitó,
esto es nuestra salvación. Él es nuestra salvación. La salvación
no es una doctrina meramente, o meramente una doctrina. La
salvación es una persona. Cristo Jesús. Cristo Jesús dijo,
ya lo cité en Juan capítulo 11, versículo 25, le dijo a Marta. Marta estaba recitando doctrina. ¿Se acuerdan? Lázaro, su hermano,
había muerto, ya estaba en el sepulcro cuatro días. Y Lázaro
creía. Ella creía a Dios. Ella creyó
que Cristo, Jesús, que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios.
Pero nosotros no sabemos todo. Estamos aprendiendo. Y Marta
estaba dándole doctrina al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo
le dijo a Marta, tu hermano va a resucitar. Y ella dijo, bueno,
yo sé que va a resucitar el día postero. El Señor Jesucristo
le estaba diciendo, vas a resucitar ahora mismo. Nota lo que dice
Juan capítulo 11. Marta en versículo 21 dijo, Marta
dijo a Jesús, Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría
muerto. Eso es verdad. Eso es verdad. Pero el Señor Jesucristo a propósito
se demoró cuatro días para que Lázaro muriera. Dios va, el Señor
Jesucristo va a traer gloria a su nombre y va a mostrarnos
a nosotros una figura de la resurrección en el día postrero de la resurrección
espiritual en este día. Las dos cosas son por el poder
de Dios, no por el poder del hombre o la voluntad del hombre.
Y Marta dijo, sé que si tú hubieses estado aquí, mi hermano no habría
muerto. Es verdad. Ninguno va a morir
en la presencia de la vida. Es autor de la vida. Ahora, Marta dijo, más también sé ahora
que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. y está diciendo,
pues, si tú le pides, él va a resucitar. Bueno, él es el que lo resucita. Y dice acá, Jesús le dijo, tu
hermano resucitará. Va a haber una resurrección,
tu hermano va a resucitar. Y ella dijo, Marta le dijo, yo
sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. Y le dijo el Señor Jesús, eso
está hablado de doctrina. Esa es nuestra esperanza. ¿No
sabemos nosotros que vamos a resucitar el día postero? Sí. Pero el Señor
Jesucristo le dijo, Marta, yo soy la resurrección y la vida. Yo soy la razón de que hay resurrección. Yo soy la vida. Yo soy Dios. Yo soy Dios. Ahí está esta palabra, yo soy.
Yo soy. La causa de que hay resurrección,
yo soy. La causa de que hay vida, yo
soy. El que cree en mí, aunque esté
muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree
en mí no morirá eternamente. ¿Crees esto? le dijo sí señor
yo he creído que tú eres el cristo el hijo de dios que has venido
al mundo aún cuando creemos y sabemos sabemos y creemos todavía nuestra nuestra teología puede estar
confusa verdad bueno aquí entonces la salvación y la vida estamos
predicando que la salvación y la vida eterna está en aquellos
que creen, que confían, que se aferran, que vienen al Señor
Jesucristo. Y es por eso que decimos, creen
en el Señor Jesucristo. Creen en el Señor Jesucristo.
Si puedes creer en el Señor Jesucristo, es porque Dios te dio el poder
de creer y serás salvo, salvo eternamente. Si puedes creer,
entonces, Creo. Esta es la palabra de fe que
nosotros predicamos, dice Romanos capítulo 10. Lo primero que dice,
siempre me gusta repetirlo, porque en la mente del hombre, siempre
que está oyendo el evangelio, está pensando, tengo que dejar
de hacer estas cosas. Tengo que dejar de hacer este
vicio. Tengo que comenzar a leer mi Biblia. Tengo que unirme a
la iglesia. Todas estas cosas son estorbos.
Todas estas cosas son tropezaderos. Tengo que hacer, tengo que hacer,
tengo que hacer. No, no es por obras, es por gracia. El evangelio que estamos predicando
no dice, dice, no digas en tu corazón. ¿Quién subirá al cielo? Esto es para traer abajo a Cristo.
¿Quién descenderá al abismo? Esto es para hacer subir a Cristo
entre los muertos. no digas en tu corazón estas
cosas no es lo que está diciendo el evangelio que dice el evangelio
que estamos predicando que si crees que si crees que Jesús
es el señor si crees de todo corazón que Dios le levantó a
los muertos nota en romanos 10 cerca de ti está la palabra Está
tan cerca que ya está allí, si es que Dios te ha dado vida.
Si Dios te da vida, hasta a ti te va a sorprender. Hasta a ti te va a sorprender. Estás andando en tinieblas y
de repente, alumbra la luz. Dices, oh, ahora veo. Ahora veo. Ahora creo. Hasta
a ti te asombra. ¿Mas qué dices? Cerca de ti está
la palabra. Está tan cerca, está en tu boca,
está en tu corazón. Esta es la palabra de fe que
predicamos. Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios levantó a los muertos, serás
salvo. Si estás creyendo en... No puedes
creer en un Cristo muerto. No hay esperanza en un Cristo
muerto. Apóstol Pablo trata de esto en 1 Coríntios. Un Cristo
que no ha resucitado. Entonces, ¿qué esperanza hay?
Si crees que Jesús es el Cristo, el eterno Hijo de Dios hecho
hombre, que Él murió en la cruz del Calvario, si es la fe de
los escogidos de Dios, tú sabes, Dios te ha dado testimonio en
tu espíritu, que Dios le resucitó a los muertos. Y si tú crees
en tu corazón que Dios le levantó a los muertos, serás salvo en
el día del juicio. Serás salvo, estás siendo salvo
y has sido salvo. Ven, serás salvo porque fuiste
salvo. Serás salvo mañana porque fuiste
salvo hoy. porque fuiste salvo mañana, bueno,
en la eternidad, fuiste salvo cuando Cristo murió por ti en
la cruz del Calvario. Tus pecados fueron quitados,
aunque tú no lo sabías, aunque vivías en tu rebelión, aunque
vivías alejado, enemigo de Dios, fuiste salvo. Y porque era suyo,
él no te va a perder. Tiene que venir La predicación
de la palabra a tus oídos y el Espíritu Santo te va a revelar
a Cristo. Fuiste salvo cuando Cristo murió. Fuiste salvo en la eternidad
cuando Dios determinó salvarte. ¿Era necesario que venga el día
cuando lo oigas? ¿Era necesario que Dios te dé
vida y que tú creas? ¿Pero también estás siendo salvo
hoy? ¿Estás siendo salvo hoy de tus
pecados y serás salvo mañana? Hay perseverancia y vas a ser
salvo hasta la eternidad, en el día del juicio. Si crees en
tu corazón que Jesús es el Cristo, el Señor, y crees en tu corazón
que Dios levantó a los muertos, Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues
la escritura dice, todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. No va a estar avergonzado en
ese día de juicio. No te va a dejar mal tu refugio. No te va a dejar mal tu refugio.
Bueno. Cuando el apóstol Pedro y el
apóstol Juan predicaron el evangelio, la palabra de Dios fue hecha
eficaz en el corazón en ese tiempo de 5,000 personas, nos dice la
palabra. 5,000 personas. Días antes de
esto, en el día de Pentecostés, 3,000 personas fueron convertidas. Dios es soberano. Él salva a
quien Él quiere. No todos, no todos fueron salvos. Estos
líderes religiosos, ellos estaban, odiaban a Cristo, odiaban el
mensaje. Pero había una diferencia entre
aquellas personas que huyeron y Dios los salvó. ¿Y cuál era
esa diferencia? La gracia de Dios, la gracia
de Dios. ellos predicaron la palabra de
Dios dice allá pero muchos versículo cuatro pero muchos de los que
habían oído la palabra creyeron y el número de los varones que
era como cinco mil y aconteció al día siguiente que se reunieron
en Jerusalén los gobernantes los ancianos y los escribas cinco
mil creyeron en su propósito Dios puede iluminar
y cuando Él ilumina, Él puede salvar a todos los que
Él quiere en la predicación de la palabra. Es por eso que no
nos cansamos de predicar el mismo mensaje. Dios tiene poder. Dios puede iluminar el corazón
de las personas que oyen. No hay caso difícil para Dios. Él es Dios. Después de todo,
Él es Dios. Antes de todo, Él es Dios. No
hay caso difícil para Él. Bueno, los gobernantes, caifás, sacerdote,
ellos trataron de impedir que ellos predicaran en el nombre
del Señor Jesucristo y les preguntaron en qué poder o con qué, poniéndolos
en medio, les preguntaron con qué potestad o en el nombre de
quién o qué nombre habéis hecho vosotros esto. Es entonces que
Pedro lleno del Espíritu Santo, saben estos mismos hombres habían
intimidado a Pedro unos días anteriores como cuarenta y tantos
días anteriormente, es más una jovencita le preguntó a Pedro,
Tú estabas con él, ¿no? Y Pedro negó al Señor Jesucristo,
hablando como marinero, como pescador que era, para convencer
a éstos que él no había estado con el Señor, lo conocía. Cuando
el Señor Jesucristo le dijo, Satanás te ha deseado para zarrandearte
como a trigo, Pedro había dicho, aunque todos te nieguen, yo nunca
te voy a negar, confiando en la carne, confiando en la carne. Cada vez que nosotros confiamos
en la carne, yo soy poderoso, yo soy, y sales a tratar de testificar
por el Señor Jesucristo, vas a recibir el mismo zarrandeo.
No va a ser de ningún provecho. Necesitamos pedirle al Señor
que Él nos utilice, que Él hable. Aquí nos dice Pedro lleno del
Espíritu Santo. Ahora lleno del Espíritu Santo,
él tuvo valor, valentía para poder enfrentarse a estos que
como autoridad tenían poder de encarcelarlo, como autoridad
tenían poder de matarlo. ¿Se acuerdan? Mataron a Esteban. Unos capítulos después de esto,
mataron a Esteban, predicando Cristo Jesús. Pero Pedro se paró y dijo, entonces
Pedro lleno del Espíritu Santo, ya se acabó mi tiempo. Pedro
lleno del Espíritu Santo les dijo, gobernantes del pueblo
y ancianos de Israel, puesto que hoy se nos interroga acerca
del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este haya
sido sanado. Sean notorios a todos vosotros.
y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo
de Nazaret. Si él hubiese dicho, Jehová,
el único Dios vivo y verdadero, es el que sanó a este hombre,
todos hubieran dicho, amén, vámonos todos a casa. ¿No es así? Porque ellos decían que creían
en Jehová. Pero él no dijo eso. Él dijo,
sea notorio a todos vosotros y al pueblo de Israel que en
el nombre de Jesús, Él es el Cristo, ese hombre que nació
en Nazaret. Pueden ver cómo es Jesucristo
de Nazaret, a quien vosotros crucificaste el mismo que ustedes
negaron. El mismo que ustedes dijeron
es un impostor. El mismo a quien ustedes enviaron
y dijeron, si eres el Cristo, dinos abiertamente. Y Cristo
les dijo, ya se los dije y ustedes no creen. Él les dijo abiertamente. Él dijo, yo y el Padre uno somos.
A quien Dios resucitó de los muertos por él, por Jesús, el
Cristo. Este hombre está en vuestra presencia
sano. Dios, el Espíritu Santo, está
dando testimonio de que estos hombres están diciendo la verdad
acerca de Dios. Esto es una figura de cómo Dios
sana a las personas que son cojos. Es decir, nadie puede venir a
mí si el padre que me envió no lo traere. Todos los sanamientos
en este cuerpo físico tienen su correlación con el sanamiento
espiritual que recibimos en Cristo Jesús. En Cristo Jesús somos
sanados, ya no somos cojos. En Cristo Jesús podemos venir
a Dios. En Cristo Jesús somos sanados de la ceguera. En Cristo
Jesús podemos ver la gloria de Dios en la faz de Cristo Jesús.
En Cristo Jesús somos sanados de la lepra. Todo nuestro pecado
es quitado. Todos los milagros que fueron
ocurriendo en el ámbito físico tienen su correlación en lo espiritual. Y el apóstol Pedro está diciendo
aquí, este hombre fue sanado, fue cojo, Y fue hecho por el
poder de este hombre, Jesucristo de Nazaret. Y Dios está dando
testimonio juntamente con ellos, que lo que ellos dijeron es verdad. Y dice aquí, está sano. Este Jesús es la piedra reprobada. Ahora se refiere a un texto que
ellos debían saber claramente. se refiere a Isaías capítulo
28. Aquí se refiere en las escrituras
a esta piedra que Dios puso como fundamento en Sion. Vosotros
los edificadores, vosotros los religiosos, los que debían edificar,
ustedes rechazaron la piedra la cual ha venido a ser cabeza
del ángulo. Y dice, y en ningún otro hay
salvación. En ningún otro hay vida. En ningún otro hay perdón de
pecados. En ningún otro hay salvación. La palabra salvación es una palabra
que comprende todos los beneficios. Es decir, la persona que es salva
es una persona que es redimida. La persona que es salva es una
persona que ha sido justificada. La persona que es salva es una
persona que ha sido santificada. La persona que es salva es una
persona que ha sido perdonada por sus pecados. La persona que
salva es una persona que es preservada. Todo está comprendido en esta
palabra salvación. Salvación de nuestros pecados. Lo que nos separa de Dios. Llamará
su nombre Jesús porque ese salvará a su pueblo de sus pecados. En ningún otro hay salvación.
En ninguna otra persona, ningún otro profeta. Él es el profeta. porque no hay otro nombre bajo
el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Solamente
en Cristo Jesús. Bueno, que el Señor bendiga su
palabra. Y decimos nosotros, creen en
el Señor Jesucristo, ven a Él, confíen en Él, solamente en Él. Vamos a ponernos de pie y seremos
despedidos con una oración.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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