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Cody Groover

Vendré otra vez

John 14
Cody Groover • February, 1 2015 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • February, 1 2015
What does the Bible say about hope in Christ?

The Bible presents Christ as our living hope, especially through His resurrection.

In 1 Corinthians 15, it is stated that if our hope is only in this life, we are of all people most to be pitied. However, our hope goes beyond this earthly existence. Christ Jesus is our living hope, having risen from the dead to secure salvation for His people. His resurrection assures us of eternal life and the promises made to us in Him, highlighting that our faith is anchored in a living Savior who intercedes for us at the right hand of the Father.

1 Corinthians 15:19, Romans 8:34

Why is it important to trust in God's promises?

Trusting in God's promises strengthens our faith and provides comfort during trials.

In times of difficulty and confusion, trusting in God's promises serves as an antidote to despair and anxiety. The Bible encourages us to cast our cares upon Him, as seen in 1 Peter 5:6-7, reminding us that He cares for us. When we trust God, we not only affirm our belief in His character but also experience His peace, which surpasses all understanding. By relying on His promises, we find hope and assurance, knowing that God is faithful and will fulfill what He has spoken.

1 Peter 5:6-7, Philippians 4:7

How do we know that Christ is the only way to God?

Jesus declared Himself as the only way to God in John 14:6.

In John 14:6, Jesus explicitly states, 'I am the way, the truth, and the life; no one comes to the Father except through me.' This declaration emphasizes that there is no other path to reconciliation with God outside of Christ. It isn't merely that He shows the way; He is the way. Through His life, sacrificial death, and resurrection, He provides the only access to the Father. This truth underlines the belief in Christ's unique mediating role as the Savior of humanity, affirming the doctrine of exclusivity in salvation through Him alone.

John 14:6

What does 'I am the way, the truth, and the life' mean?

It means that Christ embodies the path to God and the ultimate truth of life.

When Jesus declares 'I am the way, the truth, and the life,' He is affirming His identity as the sole mediator between humanity and God. As 'the way,' He provides the only means by which we can approach the Father, making His sacrifice at the Cross the definitive act of redemption. As 'the truth,' He reveals the nature of God and the reality of our salvation, serving as the ultimate standard of truth against which all teachings are measured. Finally, as 'the life,' He offers eternal life to those who believe in Him, signifying that true life is found only in relationship with Him—both now and in eternity.

John 14:6

Sermon Transcript

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Las palabras de este himno que
acabamos de oír dicen así, enséñame tu camino, oh Señor, enséñame
tu camino. Tu gracia que me guĂ­e, que me
enseñe tu camino. Enséñame a caminar mĂ¡s por fe
y menos por vista. Enséñame tu camino. Cuando estoy triste de corazĂ³n,
enséñame tu camino. Cuando los gozos de este mundo,
los placeres de este mundo se disuelvan, enséñame tu camino.
En horas de soledad, en horas de enfermedad, en horas de destreza,
enséñame tu camino. Cuando vengan las dudas y los
temores, enséñame tu camino. Cuando vengan las tormentas y
las tormentas llenen los cielos, enséñame tu camino. Brilla en
las nubes y en la lluvia, enséñame tu camino. Mientras tanto que la vida dure,
enséñame tu camino. Qué precioso es este himno, enséñame
tu camino. Quisiera que pudiéramos cantar
este himno en español. Bueno, en esta noche quiero que
veamos el libro de Juan, el libro de San Juan. En horas de tempestad, en horas
de tristeza, en horas de angustia, necesitamos tener la visiĂ³n,
la nueva visiĂ³n del Señor Jesucristo, el camino. el camino. El creyente, el creyente en este
mundo tiene una esperanza, una esperanza viva. Cristo JesĂºs
es esta esperanza, porque Él resucitĂ³ de los muertos, porque
Él ahora mismo estĂ¡ a la diestra del Padre. Tenemos nosotros esperanza. el creyente, el verdadero creyente
en el Señor Jesucristo, no es una persona que tiene solamente
una esperanza en palabra, no es solamente una esperanza aquĂ­
en este mundo. El apĂ³stol Pablo dijo en Corintios,
1 Corintios capĂ­tulo 15, si en esta vida solamente esperamos
en Cristo, si solamente mientras estamos aquĂ­ en este mundo tenemos
esperanza en Cristo, Somos los mĂ¡s dignos de conmiseraciĂ³n. Pero nuestra esperanza es Cristo
JesĂºs. Nuestra esperanza es que Cristo
JesĂºs resucitĂ³ de los muertos. Y si Él resucitĂ³ de los muertos,
resucitĂ³ de los muertos para salvar a su pueblo. Él fue entregado
por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificaciĂ³n. Él estĂ¡ ahora mismo sentado a
la diestra. Pero aquĂ­ en Juan capĂ­tulo 14,
el Señor Jesucristo estĂ¡ hablando a sus discĂ­pulos y sus discĂ­pulos
estĂ¡n turbados. Sus discĂ­pulos estĂ¡n en angustia
de mente, en la mente. Es algo que nosotros tenemos
dudas y temores. Tenemos ansiedades. Y el Señor
Jesucristo les habĂ­a dicho a sus discĂ­pulos, ustedes me van a
abandonar. Imagínate que el Señor te diga
a ti, tĂº me vas a traicionar. TĂº vas a decirme que nunca me
conociste. Puedes imaginarte la angustia,
puedes imaginarte el temor, El Señor Jesucristo les decía,
les decĂ­a, habĂ­a dicho a sus discĂ­pulos en estos pasajes que uno de ellos lo iba a traicionar,
que todos serĂ­an ofendidos, que todos serĂ­an escandalizados,
que todos lo abandonarĂ­an. HabĂ­a dicho que Pedro lo iba
a negar. Y después de todo esto, el Señor
les dijo que él los iba a dejar. que él iba a salir. Ellos, discípulos, ellos tenían
su idea de que el Señor Jesucristo iba a establecer su reino aquí
en la tierra. Su teologĂ­a estaba incorrecta.
Ellos tenían su esperanza de un reino terrenal. Y el Señor
Jesucristo les dijo, yo me voy. Yo voy a ir a Jerusalén y los
ancianos, los principales, van a tomarme y van a crucificarme.
Yo voy a morir en la cruz. Ahora, en esta multitud de esos
pensamientos de dolor y de angustia, ¿has estado en ese tiempo? ¿Has
tenido tiempos de angustia y de dolor pensando? ¿Temor? ¿Incredulidad? ¿Tienes incredulidad? ¿Tienes
temores? ¿Tienes dudas? Nuestro Señor
Jesucristo entonces consuela a sus discĂ­pulos y nos consuela
a nosotros. Y la mejor manera de consolar o
la mejor manera de salir de la depresiĂ³n del corazĂ³n, porque
si nosotros pensamos, tenemos esos pensamientos, nos deprimen,
nos ponen en un lugar oscuro. antĂ­doto de la depresiĂ³n del
corazĂ³n es creer a Dios. Cree a Dios. El problema es cuando
nosotros estamos teniendo temores y dudas y ansiedad, estamos mirando
nuestras circunstancias. Estamos mirando aquĂ­ alrededor
de nosotros. No podemos ver como Dios ve. No podemos mirar lo que en realidad
es. vean lo que dice el salmo capĂ­tulo
treinta y siete salmo capĂ­tulo treinta y siete aquĂ­ el salmista
estĂ¡ hablĂ¡ndose y dice encomienda a JehovĂ¡ tu
camino cuando no entiendas qué es el camino no entiendas qué
es lo que estĂ¡ pasando dice encomienda a JehovĂ¡ tu camino y confĂ­a en
Él. ConfĂ­a en Dios. ConfĂ­a. Ese es el antĂ­doto de la depresiĂ³n
y la ansiedad. ConfĂ­a en Dios. Y Él harĂ¡. Él harĂ¡. Todo lo que Él ha prometido,
Él harĂ¡. Él te ha hecho promesas. Si tĂº
eres uno de sus hijos, Él te ha hecho promesas en Cristo JesĂºs,
promesas de salvaciĂ³n eterna, de bienaventuranza, de un dĂ­a estar
con el Señor Jesucristo. Crea a Dios, confía en Dios,
descansa en el Señor Jesucristo. En 1 Pedro, 1 Pedro capítulo
5, versĂ­culo 6, Cuando estemos en destreza, en
problemas, dice, humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios,
para que Él los exalte cuando fuera tiempo, echando toda vuestra
ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. Aquí, entonces, el Señor Jesucristo,
en nuestro texto, allĂ¡ en Juan capĂ­tulo 14, es a la luz, entonces,
o en medio de este, estos discípulos estaban turbados. El Señor Jesucristo
les dijo en Juan 16, 6, antes porque os he dicho estas cosas,
tristeza ha llenado vuestro corazĂ³n. Tristeza habĂ­a llenado su corazĂ³n. Y ahora el Señor les dice, y
nos dice a nosotros, no se turbe vuestro corazĂ³n. No se turbe
vuestro corazĂ³n. Ustedes creen en Dios. SĂ­. Cree tambiĂ©n en el Señor Jesucristo.
Es lo que dice no se turbe vuestro corazĂ³n. CreĂ©is en Dios. El Señor
Jesucristo sabía que ellos creían en Dios. Él sabía que ellos creían
a Dios. Él dice crees en Dios. Cree también
en mĂ­ porque yo soy Dios. Yo soy Dios. Yo y el Padre, dijo
el Señor Jesucristo, uno somos. Uno somos. Él es igual con Dios
el Padre. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el EspĂ­ritu Santo. Estos tres uno son. Uno son. El eterno Hijo de Dios fue hecho
carne. Y ellos estĂ¡n viendo a un hombre
y nosotros estamos viendo a un hombre. El Señor Jesucristo es
hombre y es Dios, el creador de todas las cosas. Él sabía
que la fe de ellos, ellos creían en Él como el Mesías, como el
Mediador, pero ellos todavía eran débiles en la fe, así como
nosotros somos débiles en la fe. Y dice, cree también en mí.
Dios nos da la fe, es don de Dios. Por gracias soy salvos
por medio de la fe y esto, no de vosotros, es don de Dios.
Es don de Dios, pero cuando Dios te lo da, ya es tuyo. Cuando
Dios te da la fe, es tuyo. Ahora, Ăºsalo. Cree, cree a Dios. Y lo que estĂ¡ diciendo aquĂ­ el
Señor Jesucristo, Ustedes no tienen nada que temer, no tienen
nada por quĂ© estar en angustia o ansiedad, ninguna razĂ³n por
estar turbados, no importa cuĂ¡l sea nuestra circunstancia, crees
en Dios, cree en el Señor Jesucristo, Él es el que estĂ¡ gobernando
todas las cosas, de tal manera que todas las cosas te ayudan
a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme su propĂ³sito
son llamados. no tiene ninguna razĂ³n el señor
Jesucristo dice yo soy el redentor yo soy allĂ¡ en IsaĂ­as capĂ­tulo
43 esta es una palabra que se dice una y otra vez al pueblo
de Dios no temas no temas IsaĂ­as cuarenta y tres, versĂ­culo uno.
Ahora, asĂ­ dice JehovĂ¡, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo,
oh Israel. ¿SabĂ­an que Jacob e Israel son
la misma persona? Pero noten como dice, creador
tuyo, oh Jacob, es el creador de nosotros como hombres, es
el formador de nosotros como el pueblo suyo. Es decir, somos
una nueva criatura en Cristo JesĂºs. Él es el creador nuestro
y Él es el formador nuestro. Somos creados en Cristo JesĂºs.
¿Y quĂ© es lo que dice Dios a su pueblo? No temas. No temas. Si Dios es contigo, ¿quiĂ©n contra
ti? No temas. Crees en Dios, cree
tambiĂ©n en mĂ­. No temas. Y aquĂ­ estĂ¡n las razones.
Primero, porque yo te redimí. Yo pagué el precio por tus pecados. Yo te compré, yo te redimí de
la maldiciĂ³n de la ley. La ley pronunciaba maldiciĂ³n
sobre tu cabeza. Y yo te redimí. Él vino en el
cumplimiento del tiempo. Dios enviĂ³ a su Hijo nacido de
mujer, nacido bajo la ley para que nos redimiese. Esa ley tenĂ­a
una demanda sobre nosotros. La ley pronunciaba maldiciĂ³n
porque nosotros nunca hemos cumplido la ley y nunca la vamos a cumplir,
no la podemos cumplir. Pero Él nos redimiĂ³ siendo hecho
maldiciĂ³n por nosotros porque estĂ¡ escrito, maldito es todo
aquel que es colgado en un madero. Él fue hecho maldiciĂ³n. Yo te
redimĂ­, yo paguĂ© el precio. El precio de la redenciĂ³n es
la sangre preciosa. Fuiste rescatado no con cosas
corruptibles como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa
de Cristo, como de un cordero sin mancha y contaminaciĂ³n. Yo
te redimĂ­. El argumento es esto. Si Dios
ya dio a su Hijo para rescatar tu alma, tĂº, gusano de la tierra,
el creador de todo el universo, ya dio a su Hijo para rescatarte,
Entonces, ¿quĂ© te va a negar? ¿CĂ³mo no nos darĂ¡ con Él tambiĂ©n
todas las cosas? Yo te redimĂ­. No solamente te
redimĂ­, yo te puse en nombre. AquĂ­ el argumento es, tĂº eres
uno conmigo. En el matrimonio, el hombre le
da su nombre a la mujer. Viene siendo suya. Y en Cristo,
Él nos ha dado su nombre. JehovĂ¡, justicia nuestra. MĂ­o eres tĂº. Somos de Dios. Somos sus ovejas. No temas. Y
aquĂ­, en este IsaĂ­as, quiero regresar a Juan. AquĂ­ dice el
Señor Jesucristo, no se turbe vuestro corazĂ³n. Todo lo que
respecta a ti delante de Dios, todo lo que tĂº necesitas, Dios
ha proveĂ­do en su Hijo, Cristo JesĂºs. En su nombre, JehovĂ¡ proveerĂ¡. De tal manera que la persona
que cree, la persona que estĂ¡ en Cristo JesĂºs estĂ¡ completo. Dice el apĂ³stol a los colosenses,
estĂ¡is completos. Cristo JesĂºs es la plenitud de
la deidad corporal. En él habita la plenitud de la
deidad corporalmente y vosotros estĂ¡is completos en Ă©l. No falta nada de la justificaciĂ³n. Cristo JesĂºs hizo la justificaciĂ³n. No falta nada de la santificaciĂ³n. En Cristo JesĂºs eres santo. No vas a pasar un proceso de
santificaciĂ³n. Todo lo que Cristo hizo, lo hizo
aquĂ­ en la tierra. Lo hizo y lo consumĂ³. Dijo, consumado
es. Y la persona que cree en Cristo
JesĂºs estĂ¡ lista ahora mismo para entrar a la presencia de
Dios. Si Dios te deja aquĂ­ en la tierra, es porque tiene un
trabajo y una tarea para ti. Tiene una carrera puesta adelante
que vas a correr. Y no vas a salirte antes. Y no
vas a salirte después. A la hora que sea, él va a pasar
el camino que él ha determinado. Vas a glorificar. Gracias sean
dadas a Dios que él nos va a utilizar. Qué privilegio. Qué privilegio
el nuestro de ser utilizados por el Señor Jesucristo como
testigos, como instrumentos suyos para llevar su palabra y predicar
a otras personas. No temas. No falta nada de la
justificaciĂ³n. No falta nada de la santificaciĂ³n.
No falta nada de redenciĂ³n. EstĂ¡s completo. No falta nada
de la sabidurĂ­a. No temas. No temas. Otra vez aquĂ­ en Juan capĂ­tulo
14. El argumento que da aquí el Señor
Jesucristo. No se turbe vuestro corazĂ³n.
Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre,
el Señor Jesucristo estĂ¡ asegurando a nosotros, dice, en la casa
de mi padre, dijo el Señor Jesucristo, voy a mi padre y a vuestro padre. QuĂ© privilegio. Mirad cuĂ¡l amor
que seamos llamados hijos de Dios. Mira cuĂ¡l amor nos ha dado
el Padre, que nosotros seamos llamados hijos de Dios. Éramos enemigos por naturaleza
y ahora él nos ha adoptado, nos ha traído a su familia. Somos
engendrados por el EspĂ­ritu Santo y somos hijos de Dios, herederos
y coherederos. Estoy hablando a personas que
creen en el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo estaba hablando
a sus discĂ­pulos. En la casa de mi padre muchas
moradas hay. Si asĂ­ no fuera, yo os lo hubiera
dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros. EstĂ¡ diciendo
que él va a preparar lugar para nosotros. En la casa de su padre
estĂ¡ hablando del cielo. EstĂ¡ hablando de ese lugar donde
el Señor Jesucristo estĂ¡ presente ahora mismo. Es un lugar, el
cielo es estar en la presencia de Cristo. pero el cielo también
es un lugar donde estĂ¡ Él. Él va a preparar lugar para que
nosotros estemos allĂ¡ con Él. Esta es la voluntad del Señor
Jesucristo. Padre, yo quiero. Es el Ăºnico
que puede hablar a Dios de esta manera. Lo que yo quiero. Vean
lo que dice acĂ¡. VersĂ­culo 24 de Juan 17. Padre, aquellos que me has dado,
quiero. Esta es mi voluntad. Quiero que
donde yo estoy, también ellos estén conmigo para que vean mi
gloria que me has dado porque me has amado desde antes de la
fundaciĂ³n del mundo. Yo quiero que ellos estĂ©n conmigo.
En la casa de mi padre muchas moradas hay. Si asĂ­ no fuera
Dios lo hubiera dicho. Su propĂ³sito de venir aquĂ­ al
mundo era y morir aquí en la cruz del Calvario. Él ascendería
al padre para hacer esta entrada. Nosotros por naturaleza no tenemos
entrada delante de Dios. por nuestros pecados. Nuestros
pecados nos han separado de Dios. Pero la preparaciĂ³n que Él hizo
para que nosotros podamos entrar a la presencia de Dios es cuando
Él fue a la cruz del Calvario. Voy pues a preparar lugar para
vosotros. Esa es la preparaciĂ³n para nosotros. No es que nosotros nos estemos
preparando. Él ya preparĂ³ el camino. Él preparĂ³ el camino
a travĂ©s de su cuerpo allĂ¡ en la Cruz del Calvario. ¿Se acuerdan
cuando el Señor Jesucristo dice la palabra de Dios que cuando
Él muriĂ³, el velo allĂ¡ en JerusalĂ©n fue roto de arriba abajo? Se
abriĂ³ del lugar santo al lugar santĂ­simo, dando a entender que
antes de esto, un hombre no podĂ­a ver allĂ¡ en el lugar santĂ­simo,
no había entrada. Pero cuando el Señor Jesucristo
muriĂ³, Dios, el EspĂ­ritu Santo, estĂ¡ dando testimonio que la
entrada estĂ¡ por medio de Cristo JesĂºs. Ahora tenemos libre acceso,
entrada a Dios por medio de Cristo JesĂºs, Ăºnicamente por Él. Dice,
voy pues a preparar lugar para vosotros. Muchas moradas, en la casa de
mi padre muchas moradas hay. No estĂ¡ diciendo que hay diferentes
grados de gloria en el cielo. Muchas moradas, como si habĂ­a
allĂ¡ en el cielo, hay allĂ¡ una gran casa, un palacio, y aquĂ­
allĂ¡ en el cielo, allĂ¡ en ese rincĂ³n, hay una chocita. La religiĂ³n
les gusta pintar eso de esta manera. Y ellos enseñan en la
religiĂ³n falsa, enseñan que el hombre hace obras aquĂ­ como para
enviar material allĂ¡ para que se le haga una gran casa. Escuchen,
todos los que estĂ¡n en el cielo, estĂ¡n en el cielo alrededor del
trono por la gracia de Dios, no por obras, no por obras. Todos estĂ¡n bañados en la misma
sangre. Sus pecados han sido quitados
por la misma sangre y estĂ¡n vestidos en la misma justicia del Señor
Jesucristo. No hay grados de gloria en el
cielo. Escuchen, hay grados de castigo
en el infierno, eso sĂ­. Hay grados de castigo en el infierno.
Es decir, la persona que viviĂ³ en este mundo y nunca oyĂ³ del
Señor Jesucristo, muriĂ³ y se fue al infierno. Alguien dice,
oh, eso no es justo. EstĂ¡s vas a decir que Dios no
es justo. Si todos fuéramos al infierno, sería justo. Eso es
justo. Pero hay aquĂ­ una persona que
viviĂ³ en este mundo, nunca oyĂ³ de Cristo y muriĂ³. Y esa persona, aparte de Cristo
JesĂºs, estĂ¡ en el infierno. Los de Sodoma y Gomorra. Hicieron
hombres malos, dice la palabra de Dios. Pero el Señor Jesucristo
dijo que serĂ­a mĂ¡s tolerable el castigo para los habitantes
de Sodoma y Gomorra en el dĂ­a del juicio. SerĂ¡ mĂ¡s tolerable
el infierno, el castigo, para ellos que para los habitantes
buenos de Capernaum. ¿Por quĂ©? Porque ellos oyeron
el Evangelio. ellos oyeron al Señor Jesucristo
y rechazaron al Señor Jesucristo. Tiene que ver con cuĂ¡nta luz
tienes, con cuĂ¡nta luz tienes. Una persona que nunca ha oĂ­do
el Evangelio es responsable, pero no tan responsable como
una persona que ha oĂ­do que Dios en amor enviĂ³ a su Hijo al mundo
a dar su vida en rescate por pecadores Y el hombre lo oye
y dice, ah, ¿y eso a mĂ­ quĂ©? Cuidado. EstĂ¡ pisoteando lo que
Dios dice que es lo mayor. Bueno. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Cristo nos prepara a nosotros
para el lugar y prepara y preparĂ³ el lugar para nosotros. Dice,
y si me fuera, aquĂ­ estĂ¡ nuestra gran esperanza. Ah, nuestro dĂ­a. Si me fuera y os preparar el
lugar, o cuando yo me fuera y os preparar el lugar, vendré otra
vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis. El Señor Jesucristo vuelve. La iglesia ha estado predicando
esto. desde que el Señor Jesucristo se fue, y ha sido rĂ¡pido desde
los primeros dĂ­as. El fin de este mundo para ti
es cuando mueras, ¿no es asĂ­? Es el fin del mundo para ti.
Ya sea que el Señor demore otros mil años, tĂº no vas a estar en
mil años, ¿no? El fin del mundo para ti es cuando
tĂº salgas de este mundo. Ahora la promesa bienaventurada
es que el Señor Jesucristo mismo viene por sus ovejas. Dice aquí,
y si me fuera y os preparara el lugar, yo vendré. Él viene. Él viene a la hora
de nuestra salida de este mundo. Me detengo en decir muerte porque
el creyente nunca muere. Pero sabemos de qué estamos hablando,
¿verdad? Cuando salimos de este mundo, es el Señor Jesucristo
que viene por aquel que Él dio su vida. ¿QuiĂ©n puede detenerlo? Aquel que Él amĂ³ con amor eterno.
¿QuiĂ©n puede detenerlo? ¿QuiĂ©n puede decirle no a Él?
Yo vendrĂ© otra vez y os tomarĂ©, noten aquĂ­, aquĂ­ estĂ¡ el cielo,
a mí mismo. yo os tomaré a mí mismo para
que donde yo estoy vosotros tambiĂ©n estĂ¡is ver la gloria del señor
estar con Ă©l es entonces una estimado ante los ojos de jehovĂ¡
es la muerte de sus santos es estimado porque es el dĂ­a de
la graduaciĂ³n yo vendrĂ© otra vez y yo os tomarĂ© a mĂ­ mismo para que donde yo estoy, vosotros
tambiĂ©n estĂ©is. VersĂ­culo 4 y 5. ¿SabĂ©is dĂ³nde
voy? ¿SabĂ©is el camino? Y TomĂ¡s le
dijo, no sabemos a dĂ³nde vas, ¿cĂ³mo pues podemos saber el camino? Damos gracias a Dios por TomĂ¡s. Gracias se andas a Dios por la
pregunta que hizo TomĂ¡s. por la respuesta que recibimos
del Señor por la pregunta que hizo TomĂ¡s. JesĂºs le dijo, yo
soy el camino. Yo soy el camino. Yo soy la verdad. Yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mĂ­. Esta es una de las veces que
el Señor Jesucristo dijo, yo soy, en el libro de San Juan. todos reconocemos, o debemos
reconocer, pero tal vez no lo reconozca, asĂ­ que debo decirlo.
Yo Soy es el nombre de JehovĂ¡. Cuando MoisĂ©s estuvo ante la
zarza que ardĂ­a y no se consumĂ­a allĂ¡ en el desierto, y JehovĂ¡
se apareciĂ³ a Ă©l y dijo, anda allĂ¡, faraĂ³n, y dile a faraĂ³n
que suelta mi pueblo. Y Moisés le dijo, cuando yo vaya
y yo les diga, y ellos me pregunten, ¿quiĂ©n es el que te enviĂ³? TĂº
le vas a decir de esta manera, yo soy el que soy. No yo fui,
yo soy. El siempre existencia, el que
tiene existencia en sĂ­ mismo. Dios el mismo ayer, hoy y para
siempre. Yo soy el que soy. Ellos entendieron. Los judĂ­os
sabĂ­an que yo soy. Esto era palabra reservada Ăºnicamente
para JehovĂ¡. Yo soy. Y el Señor Jesucristo
les dijo en el libro de Juan, yo soy. Hablando de sĂ­ mismo,
yo soy. Yo soy el pan de la vida. Yo soy el pan que descendiĂ³ del
cielo. El que come de mĂ­ vive eternamente. Yo soy el pan. Mi padre les da
el pan verdadero. Cristo JesĂºs. Yo soy la luz del
mundo. Si una persona va a ver a Dios,
va a ver al Señor Jesucristo. Y al Ăºnico Dios que se va a ver
en el cielo es el Señor Jesucristo. Dios es espíritu. Dios es espíritu. y Dios solamente se ha manifestado
revelado en la persona de su hijo el Señor Jesucristo y en
su obra yo soy la luz del mundo si una persona va a entender
va a ver a Dios lo va a ver a la luz de Cristo JesĂºs yo soy la
puerta dijo el Señor Jesucristo Para entrar en la presencia de
Dios uno tiene que entrar por la puerta, Cristo JesĂºs. Yo soy el buen pastor, el buen
pastor su vida da por las ovejas. Todos estos lugares estĂ¡ hablando
y estĂ¡ declarĂ¡ndose ser el yo soy. Yo soy, le dijo a Marta,
la resurrecciĂ³n y la vida. Marta, yo soy la razĂ³n de que
hay resurrecciĂ³n. Yo soy la razĂ³n de que hay vida. El que cree en mĂ­, aunque estĂ©
muerto, vivirĂ¡. ¿Crees esto, Marta? Yo soy aquĂ­
en este pasaje. Yo soy el camino, la verdad y
la vida. Y nadie viene al Padre si no
es por mĂ­. El camino a Dios. Es la manera
que nosotros podemos venir delante de Dios. Camino a Dios estĂ¡ hablando. Nosotros no tenemos acceso a
Dios. No tenemos acceso a Dios. Nuestros
pecados nos han separado de Dios. Cristo JesĂºs es el camino. Por
el camino que Él abriĂ³, es decir, a travĂ©s de su sacrificio, nosotros
podemos venir a la presencia de Dios en plena certidumbre
de aceptaciĂ³n. La persona que viene a Dios por
medio de Él es bienvenido. La persona que no viene a Dios
por medio de Cristo JesĂºs viene por otro. viene por MarĂ­a, viene
por otro hombre, viene por Mohamed, viene por cualquier otro. Si
no viene Ăºnicamente por Cristo JesĂºs, esa persona va a ser rechazado. No por Buda, no por el Papa,
viene solamente por Cristo JesĂºs. Yo soy el camino. No solamente
nos muestra el camino, Él es el camino. No vino Cristo simplemente
a ser un ejemplo, a mostrarnos cĂ³mo debemos vivir, aunque Él
es ejemplo, aunque de hecho Él es ejemplo. Pero no vino simplemente
para darnos ejemplo, sino para darnos acceso a Dios. Él es el
camino. Él es el camino mismo. Todas
las bendiciones de Dios vienen a los hombres a través de Cristo
JesĂºs. Yo soy la vida, su vida. Nosotros no tenemos vida aparte
de venir a Cristo JesĂºs. No hay vida aparte de Cristo
JesĂºs. Yo soy el camino y la verdad. No es una verdad, es la verdad. Yo soy el camino, la verdad misma
y la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Si me conocieses también a mi
Padre, conocerías y desde ahora le conocéis y le habéis visto.
Y Felipe le dijo, Señor, muĂ©stranos al Padre y nos basta. JesĂºs le dijo, tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no habéis conocido a Felipe, el que me
ha visto a mĂ­. ha visto el Padre. ¿CĂ³mo pues
dices tĂº, muĂ©stranos al Padre? No creas que yo soy el Padre
y el Padre en mĂ­. Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino el Padre que mora en mĂ­,
Él hace las obras. Creedme que yo soy el Padre y
el Padre en mĂ­. De otra manera, creedme por las
mismas obras. Yo y el Padre, uno somos. El que me ha visto a mĂ­, ha visto
al Padre, que ha visto al Señor Jesucristo. ¿CĂ³mo vemos al Señor
Jesucristo? Lo vemos en Su Palabra. Él se
revela en Su Palabra. Lo vemos por fe. Y viendo al
Señor Jesucristo en Su Palabra, y viéndolo por fe, estamos viendo
quién es Dios. Estamos viendo al Dios invisible,
al Señor Jesucristo. Esto son palabras de Ă¡nimo, palabras
de consuelo para el creyente que estĂ¡ turbado. El Señor Jesucristo
dice, no se turbe. En la casa de mi padre muchas
morales hay. Si asĂ­ no fuera Dios, lo hubiera
dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros, para que donde
yo estoy, vosotros tambiĂ©n estĂ©is. Es el propĂ³sito de Dios. Si tĂº
crees en el Señor Jesucristo, un dĂ­a tĂº vas a estar con Él.
Entretanto, humillémonos bajo la mano poderosa
de Dios, encomendemos a Él nuestra causa y sirvĂ¡mosle con gratitud
en el corazĂ³n, sabiendo que Él todas las cosas las hace bien.
Un día vamos a ver, vamos a entender plenamente que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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