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Cody Groover

Vendré otra vez

John 14
Cody Groover February, 1 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover February, 1 2015

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Las palabras de este himno que
acabamos de oír dicen así, enséñame tu camino, oh Señor, enséñame
tu camino. Tu gracia que me guíe, que me
enseñe tu camino. Enséñame a caminar más por fe
y menos por vista. Enséñame tu camino. Cuando estoy triste de corazón,
enséñame tu camino. Cuando los gozos de este mundo,
los placeres de este mundo se disuelvan, enséñame tu camino.
En horas de soledad, en horas de enfermedad, en horas de destreza,
enséñame tu camino. Cuando vengan las dudas y los
temores, enséñame tu camino. Cuando vengan las tormentas y
las tormentas llenen los cielos, enséñame tu camino. Brilla en
las nubes y en la lluvia, enséñame tu camino. Mientras tanto que la vida dure,
enséñame tu camino. Qué precioso es este himno, enséñame
tu camino. Quisiera que pudiéramos cantar
este himno en español. Bueno, en esta noche quiero que
veamos el libro de Juan, el libro de San Juan. En horas de tempestad, en horas
de tristeza, en horas de angustia, necesitamos tener la visión,
la nueva visión del Señor Jesucristo, el camino. el camino. El creyente, el creyente en este
mundo tiene una esperanza, una esperanza viva. Cristo Jesús
es esta esperanza, porque Él resucitó de los muertos, porque
Él ahora mismo está a la diestra del Padre. Tenemos nosotros esperanza. el creyente, el verdadero creyente
en el Señor Jesucristo, no es una persona que tiene solamente
una esperanza en palabra, no es solamente una esperanza aquí
en este mundo. El apóstol Pablo dijo en Corintios,
1 Corintios capítulo 15, si en esta vida solamente esperamos
en Cristo, si solamente mientras estamos aquí en este mundo tenemos
esperanza en Cristo, Somos los más dignos de conmiseración. Pero nuestra esperanza es Cristo
Jesús. Nuestra esperanza es que Cristo
Jesús resucitó de los muertos. Y si Él resucitó de los muertos,
resucitó de los muertos para salvar a su pueblo. Él fue entregado
por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación. Él está ahora mismo sentado a
la diestra. Pero aquí en Juan capítulo 14,
el Señor Jesucristo está hablando a sus discípulos y sus discípulos
están turbados. Sus discípulos están en angustia
de mente, en la mente. Es algo que nosotros tenemos
dudas y temores. Tenemos ansiedades. Y el Señor
Jesucristo les había dicho a sus discípulos, ustedes me van a
abandonar. Imagínate que el Señor te diga
a ti, tú me vas a traicionar. Tú vas a decirme que nunca me
conociste. Puedes imaginarte la angustia,
puedes imaginarte el temor, El Señor Jesucristo les decía,
les decía, había dicho a sus discípulos en estos pasajes que uno de ellos lo iba a traicionar,
que todos serían ofendidos, que todos serían escandalizados,
que todos lo abandonarían. Había dicho que Pedro lo iba
a negar. Y después de todo esto, el Señor
les dijo que él los iba a dejar. que él iba a salir. Ellos, discípulos, ellos tenían
su idea de que el Señor Jesucristo iba a establecer su reino aquí
en la tierra. Su teología estaba incorrecta.
Ellos tenían su esperanza de un reino terrenal. Y el Señor
Jesucristo les dijo, yo me voy. Yo voy a ir a Jerusalén y los
ancianos, los principales, van a tomarme y van a crucificarme.
Yo voy a morir en la cruz. Ahora, en esta multitud de esos
pensamientos de dolor y de angustia, ¿has estado en ese tiempo? ¿Has
tenido tiempos de angustia y de dolor pensando? ¿Temor? ¿Incredulidad? ¿Tienes incredulidad? ¿Tienes
temores? ¿Tienes dudas? Nuestro Señor
Jesucristo entonces consuela a sus discípulos y nos consuela
a nosotros. Y la mejor manera de consolar o
la mejor manera de salir de la depresión del corazón, porque
si nosotros pensamos, tenemos esos pensamientos, nos deprimen,
nos ponen en un lugar oscuro. antídoto de la depresión del
corazón es creer a Dios. Cree a Dios. El problema es cuando
nosotros estamos teniendo temores y dudas y ansiedad, estamos mirando
nuestras circunstancias. Estamos mirando aquí alrededor
de nosotros. No podemos ver como Dios ve. No podemos mirar lo que en realidad
es. vean lo que dice el salmo capítulo
treinta y siete salmo capítulo treinta y siete aquí el salmista
está hablándose y dice encomienda a Jehová tu
camino cuando no entiendas qué es el camino no entiendas qué
es lo que está pasando dice encomienda a Jehová tu camino y confía en
Él. Confía en Dios. Confía. Ese es el antídoto de la depresión
y la ansiedad. Confía en Dios. Y Él hará. Él hará. Todo lo que Él ha prometido,
Él hará. Él te ha hecho promesas. Si tú
eres uno de sus hijos, Él te ha hecho promesas en Cristo Jesús,
promesas de salvación eterna, de bienaventuranza, de un día estar
con el Señor Jesucristo. Crea a Dios, confía en Dios,
descansa en el Señor Jesucristo. En 1 Pedro, 1 Pedro capítulo
5, versículo 6, Cuando estemos en destreza, en
problemas, dice, humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios,
para que Él los exalte cuando fuera tiempo, echando toda vuestra
ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. Aquí, entonces, el Señor Jesucristo,
en nuestro texto, allá en Juan capítulo 14, es a la luz, entonces,
o en medio de este, estos discípulos estaban turbados. El Señor Jesucristo
les dijo en Juan 16, 6, antes porque os he dicho estas cosas,
tristeza ha llenado vuestro corazón. Tristeza había llenado su corazón. Y ahora el Señor les dice, y
nos dice a nosotros, no se turbe vuestro corazón. No se turbe
vuestro corazón. Ustedes creen en Dios. Sí. Cree también en el Señor Jesucristo.
Es lo que dice no se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios. El Señor
Jesucristo sabía que ellos creían en Dios. Él sabía que ellos creían
a Dios. Él dice crees en Dios. Cree también
en mí porque yo soy Dios. Yo soy Dios. Yo y el Padre, dijo
el Señor Jesucristo, uno somos. Uno somos. Él es igual con Dios
el Padre. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo. Estos tres uno son. Uno son. El eterno Hijo de Dios fue hecho
carne. Y ellos están viendo a un hombre
y nosotros estamos viendo a un hombre. El Señor Jesucristo es
hombre y es Dios, el creador de todas las cosas. Él sabía
que la fe de ellos, ellos creían en Él como el Mesías, como el
Mediador, pero ellos todavía eran débiles en la fe, así como
nosotros somos débiles en la fe. Y dice, cree también en mí.
Dios nos da la fe, es don de Dios. Por gracias soy salvos
por medio de la fe y esto, no de vosotros, es don de Dios.
Es don de Dios, pero cuando Dios te lo da, ya es tuyo. Cuando
Dios te da la fe, es tuyo. Ahora, úsalo. Cree, cree a Dios. Y lo que está diciendo aquí el
Señor Jesucristo, Ustedes no tienen nada que temer, no tienen
nada por qué estar en angustia o ansiedad, ninguna razón por
estar turbados, no importa cuál sea nuestra circunstancia, crees
en Dios, cree en el Señor Jesucristo, Él es el que está gobernando
todas las cosas, de tal manera que todas las cosas te ayudan
a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme su propósito
son llamados. no tiene ninguna razón el señor
Jesucristo dice yo soy el redentor yo soy allá en Isaías capítulo
43 esta es una palabra que se dice una y otra vez al pueblo
de Dios no temas no temas Isaías cuarenta y tres, versículo uno.
Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo,
oh Israel. ¿Sabían que Jacob e Israel son
la misma persona? Pero noten como dice, creador
tuyo, oh Jacob, es el creador de nosotros como hombres, es
el formador de nosotros como el pueblo suyo. Es decir, somos
una nueva criatura en Cristo Jesús. Él es el creador nuestro
y Él es el formador nuestro. Somos creados en Cristo Jesús.
¿Y qué es lo que dice Dios a su pueblo? No temas. No temas. Si Dios es contigo, ¿quién contra
ti? No temas. Crees en Dios, cree
también en mí. No temas. Y aquí están las razones.
Primero, porque yo te redimí. Yo pagué el precio por tus pecados. Yo te compré, yo te redimí de
la maldición de la ley. La ley pronunciaba maldición
sobre tu cabeza. Y yo te redimí. Él vino en el
cumplimiento del tiempo. Dios envió a su Hijo nacido de
mujer, nacido bajo la ley para que nos redimiese. Esa ley tenía
una demanda sobre nosotros. La ley pronunciaba maldición
porque nosotros nunca hemos cumplido la ley y nunca la vamos a cumplir,
no la podemos cumplir. Pero Él nos redimió siendo hecho
maldición por nosotros porque está escrito, maldito es todo
aquel que es colgado en un madero. Él fue hecho maldición. Yo te
redimí, yo pagué el precio. El precio de la redención es
la sangre preciosa. Fuiste rescatado no con cosas
corruptibles como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa
de Cristo, como de un cordero sin mancha y contaminación. Yo
te redimí. El argumento es esto. Si Dios
ya dio a su Hijo para rescatar tu alma, tú, gusano de la tierra,
el creador de todo el universo, ya dio a su Hijo para rescatarte,
Entonces, ¿qué te va a negar? ¿Cómo no nos dará con Él también
todas las cosas? Yo te redimí. No solamente te
redimí, yo te puse en nombre. Aquí el argumento es, tú eres
uno conmigo. En el matrimonio, el hombre le
da su nombre a la mujer. Viene siendo suya. Y en Cristo,
Él nos ha dado su nombre. Jehová, justicia nuestra. Mío eres tú. Somos de Dios. Somos sus ovejas. No temas. Y
aquí, en este Isaías, quiero regresar a Juan. Aquí dice el
Señor Jesucristo, no se turbe vuestro corazón. Todo lo que
respecta a ti delante de Dios, todo lo que tú necesitas, Dios
ha proveído en su Hijo, Cristo Jesús. En su nombre, Jehová proveerá. De tal manera que la persona
que cree, la persona que está en Cristo Jesús está completo. Dice el apóstol a los colosenses,
estáis completos. Cristo Jesús es la plenitud de
la deidad corporal. En él habita la plenitud de la
deidad corporalmente y vosotros estáis completos en él. No falta nada de la justificación. Cristo Jesús hizo la justificación. No falta nada de la santificación. En Cristo Jesús eres santo. No vas a pasar un proceso de
santificación. Todo lo que Cristo hizo, lo hizo
aquí en la tierra. Lo hizo y lo consumó. Dijo, consumado
es. Y la persona que cree en Cristo
Jesús está lista ahora mismo para entrar a la presencia de
Dios. Si Dios te deja aquí en la tierra, es porque tiene un
trabajo y una tarea para ti. Tiene una carrera puesta adelante
que vas a correr. Y no vas a salirte antes. Y no
vas a salirte después. A la hora que sea, él va a pasar
el camino que él ha determinado. Vas a glorificar. Gracias sean
dadas a Dios que él nos va a utilizar. Qué privilegio. Qué privilegio
el nuestro de ser utilizados por el Señor Jesucristo como
testigos, como instrumentos suyos para llevar su palabra y predicar
a otras personas. No temas. No falta nada de la
justificación. No falta nada de la santificación.
No falta nada de redención. Estás completo. No falta nada
de la sabiduría. No temas. No temas. Otra vez aquí en Juan capítulo
14. El argumento que da aquí el Señor
Jesucristo. No se turbe vuestro corazón.
Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre,
el Señor Jesucristo está asegurando a nosotros, dice, en la casa
de mi padre, dijo el Señor Jesucristo, voy a mi padre y a vuestro padre. Qué privilegio. Mirad cuál amor
que seamos llamados hijos de Dios. Mira cuál amor nos ha dado
el Padre, que nosotros seamos llamados hijos de Dios. Éramos enemigos por naturaleza
y ahora él nos ha adoptado, nos ha traído a su familia. Somos
engendrados por el Espíritu Santo y somos hijos de Dios, herederos
y coherederos. Estoy hablando a personas que
creen en el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo estaba hablando
a sus discípulos. En la casa de mi padre muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros. Está diciendo
que él va a preparar lugar para nosotros. En la casa de su padre
está hablando del cielo. Está hablando de ese lugar donde
el Señor Jesucristo está presente ahora mismo. Es un lugar, el
cielo es estar en la presencia de Cristo. pero el cielo también
es un lugar donde está Él. Él va a preparar lugar para que
nosotros estemos allá con Él. Esta es la voluntad del Señor
Jesucristo. Padre, yo quiero. Es el único
que puede hablar a Dios de esta manera. Lo que yo quiero. Vean
lo que dice acá. Versículo 24 de Juan 17. Padre, aquellos que me has dado,
quiero. Esta es mi voluntad. Quiero que
donde yo estoy, también ellos estén conmigo para que vean mi
gloria que me has dado porque me has amado desde antes de la
fundación del mundo. Yo quiero que ellos estén conmigo.
En la casa de mi padre muchas moradas hay. Si así no fuera
Dios lo hubiera dicho. Su propósito de venir aquí al
mundo era y morir aquí en la cruz del Calvario. Él ascendería
al padre para hacer esta entrada. Nosotros por naturaleza no tenemos
entrada delante de Dios. por nuestros pecados. Nuestros
pecados nos han separado de Dios. Pero la preparación que Él hizo
para que nosotros podamos entrar a la presencia de Dios es cuando
Él fue a la cruz del Calvario. Voy pues a preparar lugar para
vosotros. Esa es la preparación para nosotros. No es que nosotros nos estemos
preparando. Él ya preparó el camino. Él preparó el camino
a través de su cuerpo allá en la Cruz del Calvario. ¿Se acuerdan
cuando el Señor Jesucristo dice la palabra de Dios que cuando
Él murió, el velo allá en Jerusalén fue roto de arriba abajo? Se
abrió del lugar santo al lugar santísimo, dando a entender que
antes de esto, un hombre no podía ver allá en el lugar santísimo,
no había entrada. Pero cuando el Señor Jesucristo
murió, Dios, el Espíritu Santo, está dando testimonio que la
entrada está por medio de Cristo Jesús. Ahora tenemos libre acceso,
entrada a Dios por medio de Cristo Jesús, únicamente por Él. Dice,
voy pues a preparar lugar para vosotros. Muchas moradas, en la casa de
mi padre muchas moradas hay. No está diciendo que hay diferentes
grados de gloria en el cielo. Muchas moradas, como si había
allá en el cielo, hay allá una gran casa, un palacio, y aquí
allá en el cielo, allá en ese rincón, hay una chocita. La religión
les gusta pintar eso de esta manera. Y ellos enseñan en la
religión falsa, enseñan que el hombre hace obras aquí como para
enviar material allá para que se le haga una gran casa. Escuchen,
todos los que están en el cielo, están en el cielo alrededor del
trono por la gracia de Dios, no por obras, no por obras. Todos están bañados en la misma
sangre. Sus pecados han sido quitados
por la misma sangre y están vestidos en la misma justicia del Señor
Jesucristo. No hay grados de gloria en el
cielo. Escuchen, hay grados de castigo
en el infierno, eso sí. Hay grados de castigo en el infierno.
Es decir, la persona que vivió en este mundo y nunca oyó del
Señor Jesucristo, murió y se fue al infierno. Alguien dice,
oh, eso no es justo. Estás vas a decir que Dios no
es justo. Si todos fuéramos al infierno, sería justo. Eso es
justo. Pero hay aquí una persona que
vivió en este mundo, nunca oyó de Cristo y murió. Y esa persona, aparte de Cristo
Jesús, está en el infierno. Los de Sodoma y Gomorra. Hicieron
hombres malos, dice la palabra de Dios. Pero el Señor Jesucristo
dijo que sería más tolerable el castigo para los habitantes
de Sodoma y Gomorra en el día del juicio. Será más tolerable
el infierno, el castigo, para ellos que para los habitantes
buenos de Capernaum. ¿Por qué? Porque ellos oyeron
el Evangelio. ellos oyeron al Señor Jesucristo
y rechazaron al Señor Jesucristo. Tiene que ver con cuánta luz
tienes, con cuánta luz tienes. Una persona que nunca ha oído
el Evangelio es responsable, pero no tan responsable como
una persona que ha oído que Dios en amor envió a su Hijo al mundo
a dar su vida en rescate por pecadores Y el hombre lo oye
y dice, ah, ¿y eso a mí qué? Cuidado. Está pisoteando lo que
Dios dice que es lo mayor. Bueno. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Cristo nos prepara a nosotros
para el lugar y prepara y preparó el lugar para nosotros. Dice,
y si me fuera, aquí está nuestra gran esperanza. Ah, nuestro día. Si me fuera y os preparar el
lugar, o cuando yo me fuera y os preparar el lugar, vendré otra
vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis. El Señor Jesucristo vuelve. La iglesia ha estado predicando
esto. desde que el Señor Jesucristo se fue, y ha sido rápido desde
los primeros días. El fin de este mundo para ti
es cuando mueras, ¿no es así? Es el fin del mundo para ti.
Ya sea que el Señor demore otros mil años, tú no vas a estar en
mil años, ¿no? El fin del mundo para ti es cuando
tú salgas de este mundo. Ahora la promesa bienaventurada
es que el Señor Jesucristo mismo viene por sus ovejas. Dice aquí,
y si me fuera y os preparara el lugar, yo vendré. Él viene. Él viene a la hora
de nuestra salida de este mundo. Me detengo en decir muerte porque
el creyente nunca muere. Pero sabemos de qué estamos hablando,
¿verdad? Cuando salimos de este mundo, es el Señor Jesucristo
que viene por aquel que Él dio su vida. ¿Quién puede detenerlo? Aquel que Él amó con amor eterno.
¿Quién puede detenerlo? ¿Quién puede decirle no a Él?
Yo vendré otra vez y os tomaré, noten aquí, aquí está el cielo,
a mí mismo. yo os tomaré a mí mismo para
que donde yo estoy vosotros también estáis ver la gloria del señor
estar con él es entonces una estimado ante los ojos de jehová
es la muerte de sus santos es estimado porque es el día de
la graduación yo vendré otra vez y yo os tomaré a mí mismo para que donde yo estoy, vosotros
también estéis. Versículo 4 y 5. ¿Sabéis dónde
voy? ¿Sabéis el camino? Y Tomás le
dijo, no sabemos a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino? Damos gracias a Dios por Tomás. Gracias se andas a Dios por la
pregunta que hizo Tomás. por la respuesta que recibimos
del Señor por la pregunta que hizo Tomás. Jesús le dijo, yo
soy el camino. Yo soy el camino. Yo soy la verdad. Yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. Esta es una de las veces que
el Señor Jesucristo dijo, yo soy, en el libro de San Juan. todos reconocemos, o debemos
reconocer, pero tal vez no lo reconozca, así que debo decirlo.
Yo Soy es el nombre de Jehová. Cuando Moisés estuvo ante la
zarza que ardía y no se consumía allá en el desierto, y Jehová
se apareció a él y dijo, anda allá, faraón, y dile a faraón
que suelta mi pueblo. Y Moisés le dijo, cuando yo vaya
y yo les diga, y ellos me pregunten, ¿quién es el que te envió? Tú
le vas a decir de esta manera, yo soy el que soy. No yo fui,
yo soy. El siempre existencia, el que
tiene existencia en sí mismo. Dios el mismo ayer, hoy y para
siempre. Yo soy el que soy. Ellos entendieron. Los judíos
sabían que yo soy. Esto era palabra reservada únicamente
para Jehová. Yo soy. Y el Señor Jesucristo
les dijo en el libro de Juan, yo soy. Hablando de sí mismo,
yo soy. Yo soy el pan de la vida. Yo soy el pan que descendió del
cielo. El que come de mí vive eternamente. Yo soy el pan. Mi padre les da
el pan verdadero. Cristo Jesús. Yo soy la luz del
mundo. Si una persona va a ver a Dios,
va a ver al Señor Jesucristo. Y al único Dios que se va a ver
en el cielo es el Señor Jesucristo. Dios es espíritu. Dios es espíritu. y Dios solamente se ha manifestado
revelado en la persona de su hijo el Señor Jesucristo y en
su obra yo soy la luz del mundo si una persona va a entender
va a ver a Dios lo va a ver a la luz de Cristo Jesús yo soy la
puerta dijo el Señor Jesucristo Para entrar en la presencia de
Dios uno tiene que entrar por la puerta, Cristo Jesús. Yo soy el buen pastor, el buen
pastor su vida da por las ovejas. Todos estos lugares está hablando
y está declarándose ser el yo soy. Yo soy, le dijo a Marta,
la resurrección y la vida. Marta, yo soy la razón de que
hay resurrección. Yo soy la razón de que hay vida. El que cree en mí, aunque esté
muerto, vivirá. ¿Crees esto, Marta? Yo soy aquí
en este pasaje. Yo soy el camino, la verdad y
la vida. Y nadie viene al Padre si no
es por mí. El camino a Dios. Es la manera
que nosotros podemos venir delante de Dios. Camino a Dios está hablando. Nosotros no tenemos acceso a
Dios. No tenemos acceso a Dios. Nuestros
pecados nos han separado de Dios. Cristo Jesús es el camino. Por
el camino que Él abrió, es decir, a través de su sacrificio, nosotros
podemos venir a la presencia de Dios en plena certidumbre
de aceptación. La persona que viene a Dios por
medio de Él es bienvenido. La persona que no viene a Dios
por medio de Cristo Jesús viene por otro. viene por María, viene
por otro hombre, viene por Mohamed, viene por cualquier otro. Si
no viene únicamente por Cristo Jesús, esa persona va a ser rechazado. No por Buda, no por el Papa,
viene solamente por Cristo Jesús. Yo soy el camino. No solamente
nos muestra el camino, Él es el camino. No vino Cristo simplemente
a ser un ejemplo, a mostrarnos cómo debemos vivir, aunque Él
es ejemplo, aunque de hecho Él es ejemplo. Pero no vino simplemente
para darnos ejemplo, sino para darnos acceso a Dios. Él es el
camino. Él es el camino mismo. Todas
las bendiciones de Dios vienen a los hombres a través de Cristo
Jesús. Yo soy la vida, su vida. Nosotros no tenemos vida aparte
de venir a Cristo Jesús. No hay vida aparte de Cristo
Jesús. Yo soy el camino y la verdad. No es una verdad, es la verdad. Yo soy el camino, la verdad misma
y la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Si me conocieses también a mi
Padre, conocerías y desde ahora le conocéis y le habéis visto.
Y Felipe le dijo, Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo, tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no habéis conocido a Felipe, el que me
ha visto a mí. ha visto el Padre. ¿Cómo pues
dices tú, muéstranos al Padre? No creas que yo soy el Padre
y el Padre en mí. Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino el Padre que mora en mí,
Él hace las obras. Creedme que yo soy el Padre y
el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. Yo y el Padre, uno somos. El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre, que ha visto al Señor Jesucristo. ¿Cómo vemos al Señor
Jesucristo? Lo vemos en Su Palabra. Él se
revela en Su Palabra. Lo vemos por fe. Y viendo al
Señor Jesucristo en Su Palabra, y viéndolo por fe, estamos viendo
quién es Dios. Estamos viendo al Dios invisible,
al Señor Jesucristo. Esto son palabras de ánimo, palabras
de consuelo para el creyente que está turbado. El Señor Jesucristo
dice, no se turbe. En la casa de mi padre muchas
morales hay. Si así no fuera Dios, lo hubiera
dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros, para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. Es el propósito de Dios. Si tú
crees en el Señor Jesucristo, un día tú vas a estar con Él.
Entretanto, humillémonos bajo la mano poderosa
de Dios, encomendemos a Él nuestra causa y sirvámosle con gratitud
en el corazón, sabiendo que Él todas las cosas las hace bien.
Un día vamos a ver, vamos a entender plenamente que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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