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Cody Groover

Quieres ser sano

Cody Groover • December, 7 2014 • Video & Audio
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Cody Groover • December, 7 2014

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En esta noche pido que abran
sus Biblias conmigo al libro de Juan, San Juan capítulo cinco. San Juan capítulo cinco. Mientras abren su Biblia ya quiero
que oigan esta pregunta. ¿Quieres? ¿Quieres ser sano? ¿Quieres ser salvo? ¿Quieres
ser salvo? Esta es una pregunta que hizo
nuestro Señor Jesucristo, un hombre inválido, un hombre que
no tenía a nadie que le pudiera ayudar, un hombre que estaba
cerca de un estanque de agua donde la persona que se metía
en aquella agua en determinado tiempo quedaba sana de cualquier
enfermedad. Pero este hombre era inválido. Este hombre era inválido. Este
hombre no podía. Esto nos habla de la muerte. Esto nos habla de la depravación
del hombre. Quiere ser sano. Él quería, por eso estaba allá,
pero no podía. No podía, era inválido. No podía. Es tan cerca, pero tan lejos. Tan cerca, pero tan lejos. Quiero que veamos este pasaje,
y nos muestra varias cosas aquí acerca de la salvación que Dios
da a Su pueblo. La salvación que Dios da a Su
pueblo. Si te puedes ver aquí en este
pasaje, por la gracia de Dios, y oyes la voz del Señor Jesucristo,
hoy también el mandato del Señor Jesucristo. hoy también el mandato
del Señor Jesucristo a ti y a mí en esta noche. Noten allá, versículo
dice, después de estas cosas había una fiesta de los judíos.
Esta era una de las tres fiestas que Dios había mandado en el
Antiguo Testamento, en Deuteronomio 16, 16 está esto, donde Dios
mandó a todos los varones israelitas que vinieran de todas las diferentes,
los diferentes lugares donde habían sido esparcidos en la
dispersión, habían sido esparcidos por todas partes pero para adorar
tenían que venir a Jerusalén en estas tres fiestas bueno,
no tienen que verlo, yo lo voy a leer tres veces cada año aparecerá
todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él escogiere
en la fiesta solemne de los panes sin levadura en la fiesta solemne
de las semanas y en la fiesta solemne de los tabernáculos,
ninguno se presentará delante de Jehová con manos vacías. Tres veces debía aparecer todo
hombre. Llevaban también a sus esposos,
sus familias, cuando podían llevarlos. Pero ellos tenían que, todo varón
tenía que presentarse. Y esta era una de estas fiestas. El Señor Jesucristo, recuerden,
Él dijo, no vine a abrogar la ley. Él nació bajo la ley, y
Él cumplió toda la ley. Él asistió a esta fiesta que
habla de Cristo, habla de Él, pero Él asistió a esta fiesta. Y subió Jesús a Jerusalén, y
nos dice allá, ahí en Jerusalén, cerca de la puerta, una de las
puertas, doce puertas en Jerusalén, Si ustedes leen, no lo vamos
a ver ahora, pero Nehemiah nos nombra las puertas. La puerta de las ovejas, la puerta
del pescado, la puerta vieja, la puerta del valle, la puerta
del muladar, la puerta de la fuente, la puerta de las aguas,
la puerta de caballos, la puerta oriental, la puerta del juicio,
todas estas puertas tenían su significado. Y la puerta de las
ovejas, era la puerta donde era traída todas las ovejas que iban
a ser sacrificadas. Hablaban entonces especialmente
de Cristo, el Cordero de Dios, que fue sacrificado por su pueblo. Y allá, junto a esa puerta de
las ovejas, había un estanque, nos dice la Palabra de Dios.
Ahí en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque
llamado en hebreo Bethesda, la cual tiene cinco pórticos. Este
estanque era llamado por algunos estanque de la misericordia. Este estanque era llamado el
estanque de la misericordia. Había cinco pórticos. Y nos dice
en versículo tres que en estos pórticos y así una multitud de
enfermos. Noten esta palabra, una multitud. una multitud de enfermos, ciegos,
cojos, paralíticos que esperaban el movimiento del agua. Todas
estas cosas nos hablan de la condición del hombre por naturaleza. Cristo Jesús vino a dar ojos
a los ciegos. Vino a hacer que los cojos puedan
venir a Él. Los paralíticos puedan andar
hablando espiritualmente. Había una multitud de estos enfermos
que esperaban el movimiento. Leemos, dice, porque un ángel
descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua,
y el primero, el que primero descendía al estanque después
del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviese, cualquiera, que descendiera al estanque después
de que el agua era movida por el ángel, quedaba sano de cualquier
enfermedad que tenía. Y ya puedo oír la pregunta, ¿es
verdad esto o es superstición? ¿Era verdad esto o es superstición?
La Palabra de Dios Juan lo habla como un hecho, como un hecho. Juan no dice que era superstición,
Juan habla de ello que era como una verdad, un hecho. Es mejor
dejarlo así, como dicen las Escrituras. Pero aunque no hay una mención
en el Antiguo Testamento de este movimiento del agua, el apóstol
Juan simplemente lo menciona. Pero podemos observar esto, que
si hubo alguno que fue sanado después del movimiento del agua,
no leemos que le fue dada la gloria a Dios. por tanto es una bendición, es
una bendición no ser desviado de la verdad que está en Cristo
únicamente. ¿Entienden lo que estoy diciendo?
Hay milagros que pueden ocurrir en este mundo que te desvían
de Cristo. Hay señales y milagros en este
mundo que te pueden desviar de Cristo. Hay poderes engañosos. Mantenga su lugar aquí en San
Juan. Mantenga su lugar en San Juan
y vean Segunda Episodio de San Luis Senses. Cristo Jesús es la verdad. Cristo Jesús es
el camino. Cristo Jesús es la vida. Y Satanás
es muy astuto para engañar a las personas. Satanás es muy astuto
para engañar a las personas. Y les envía, Dios les envía poder
engañoso. Engañan a las personas. Confirman
lo que dicen que es mentira, que es contrario a la palabra
de Dios. Tu fe ha de estar fundada únicamente en la palabra de Dios. no en tus sentimientos, no en
lo que puedas ver con estos ojos, puedes ver un milagro. El apóstol
Pedro dijo, nosotros tenemos palabra profética más segura. Pedro estaba ya sobre el monte
de transfiguración. Él vio verdaderamente un milagro. Él vio verdaderamente la visión
del Señor Jesucristo transfigurado, transformado, y su rostro brilló
como sol al mediodía. Esto no es una fábula artificiosa. La palabra de Dios nos dice.
Pedro vio esto. Pero Pedro también escribió.
Nosotros tenemos palabras, él hablando de sí mismo. Yo tengo
palabra profética más segura. Y hacemos bien en prestar atención
a la palabra de Dios y no a nuestras experiencias. La experiencia
que tuvimos ayer, por bonita que haya sido, no ponemos confianza
en ello. Te sientes caluroso, te sientes
bien, te sientes... te pone china la piel. ¿Por qué
vas a poner confianza en ello? También los demonios hacen milagros. Quiero que vean esto en 2 Tessonicenses,
capítulo 2. Versículo 7. Porque ya está en
acción el misterio de la iniquidad. Es un misterio la iniquidad. Toda la religión del hombre,
la religión en el mundo es un misterio, porque las personas
que están en ello son sinceros. Están sinceramente sirviendo
a su Dios. están dedicados, acabamos de
leer, Pablo dice, yo les doy testimonio que tienen celo de
Dios, pero no es conforme a la ciencia y al conocimiento. La
verdad que está en Cristo es, Cristo es el fin de la ley, Cristo
es el único Salvador, y cualquier cosa que te desvíe de la sincera
fidelidad a Cristo Jesús, te pierde, te pierde. Ya está en acción el misterio
de la iniquidad. Dijo el Señor Jesucristo, muchos me dirán aquel
día, Señor, Señor, no predicamos en tu nombre, no hicimos milagros
en tu nombre, no hicimos esto y lo otro en tu nombre. ¿Y qué
dijo el Señor Jesucristo? Yo les declararé, apartaos de
mí. Nunca los conocí. Apartaos de
mí, hacedores de maldad, de iniquidad. Ya está en acción el misterio
de la iniquidad. sólo hay quien al presente lo
detiene hasta que él a su vez se ha quitado del medio. Entonces
se manifestará aquel Inico a quien el Señor matará con el espíritu
de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. Inico
cuyo advenimiento es por obra de Satanás, no todo lo que brilla es oro. Inico cuyo advenimiento es por
obra con gran poder, señales y prodigios mentirosos. y con
todo engaño de iniquidad para los que se pierden. ¿Qué quieres tener? ¿Una bonita
experiencia religiosa o la verdad de Cristo Jesús y nunca tener
un sentimiento? ¿Preferible no tener ningún sentimiento? Escuchen, cuando el amor de Dios
es manifestado en nosotros y podemos sentir qué gozo, verdad, qué
paz, qué gozo. Hay alegría, hay gozo. Uno quiere
brincar, está brincando adentro. Uno quiere saltar y regocijarse,
pero sería preferible nunca tener una de estas emociones y tener
la verdad de Cristo que tener toda la emoción y perder a Cristo. Por cuanto no recibieron el amor
de la verdad. no recibieron el amor de la verdad.
¿Y por qué tienes tú el amor de la verdad? Dios te lo dio. Dios te lo dio. Es gracia. Dios
derramó Su amor, amor a Su Hijo Cristo Jesús cuando Él te regeneró. Dios te dio el amor. Dios no
da Su amor a todos los hombres. Y a los que no son Sus pueblo
escogido, los deja en tinieblas. Él es soberano en la salvación.
Él tiene misericordia de quien tiene misericordia y se compadece
de quien se compadece. Vamos a ver esto en el texto
de Juan. Todo engaña a los que se pierden por cuanto no recibieron
amor de verdad para ser salvos. Todos los que son salvos aman.
Todo aquel que es nacido de Dios... No lo estoy citando bien. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado de él. El amor de Dios es derramado
en nuestro corazón, dice Romanos capítulo 5. Amamos a Dios, amamos
a Cristo, amamos a los hermanos. Bueno, no recibieron amor para
ser salvos. Por esto, noten aquí, Dios les
envía. un poder engañoso para que crean,
para que estén confirmados en esa su mentira, para que estén
confirmados, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron
en la verdad, sino que se complacieron. Eso era lo que querían todo el
tiempo. Eso es lo que les gustaba todo el tiempo. no quieren a
Cristo y cuando oyen de Cristo lo rechazan, están contentos
con su religión, están contentos con su experiencia. No creyeron
sino que se complacieron en la injusticia. Pero yo doy gracias
a Dios por ustedes. El apóstol Pablo dice debemos
dar gracias de donde quiera que veas a una persona que cree,
dale gracias a Dios. Debemos dar gracias a Dios, respeto
a vosotros, hermanos. Ustedes sí son amados de Dios.
Amados por el Señor, que Dios os haya escogido desde el principio
para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la
verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio para alcanzar
la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Regresando a nuestro texto allá
en Juan capítulo 5. No leemos que esto haya sucedido
en el Antiguo Testamento, pero si una persona va a ser salvo,
va a ser salvo por el Señor Jesucristo, y no por otro medio, solamente
por Cristo Jesús. Si una persona va a ser sano
de su enfermedad del pecado, va a ser dado vida, no va a ser
por un estanque de agua. las aguas del bautismo nos resalvan. Un ángel descendía de tiempo
en tiempo en el estanque y agitaba el agua y el primero que descendía
al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier
enfermedad que tenía y nos dice allí que había un hombre entre
la multitud había un hombre entre todo el mundo hay un pueblo. Entre toda la raza humana hay
uno, hay un pueblo. Un hombre. Había ya un hombre
que hacía treinta y ocho años estaba enfermo, ya mucho tiempo,
ya mucho tiempo. No se nos dice cuál era su enfermedad,
pero sabemos que él estaba acostado sobre su lecho, evidentemente
incapacitado, pues tenía la necesidad de que alguien lo ayudase y nadie
le ayudaba. Nadie le ayudaba. Nadie tenía
compasión de él. Cuando pienso en esto, pienso
de esta mujer. ¿Se acuerdan allá en Marcos capítulo
5? Había una mujer que dice la palabra
de Dios, tenía una enfermedad de flujo de sangre. ya tenía
esta enfermedad por mucho tiempo. Versículo 25 dice, Pero había
una mujer que desde hace doce años padecía de flujo de sangre. Esto era un tormento para ella.
Saben, el problema que nosotros tenemos es un problema de sangre.
Está en nuestra sangre. Lo recibimos de nuestro padre
Adán. Y es un problema que no podemos nosotros curar. Esta
mujer hizo como todos los hombres hacen. Van de remedio en remedio
para tratar de hacerse sentir mejor. Esta mujer había tratado todo
con todo diferente médico. me siento mal, voy a este médico.
Este médico, ya puedo ver su nombre allá, este médico se llama
Buenas Obras. Viene la persona y dice, sé que
soy pecador, me siento mal. Y viene uno de estos religiosos,
uno de estos médicos falsos, uno de estos farsantes, y le
dice a la persona, el problema que tienes es que necesitas estar
viviendo bien. Vive bien y te vas a sentir bien,
vas a ver. cumple la ley y esto te va a
sanar. Eso no es un remedio. En vez
de que mejores, peoras. Cuando la ley te dice, maldito
todo aquel que no continúa. Entonces, este no es un refugio.
Aquí no hay salvación. En su caso era peor, no mejoraba. No quiero predicar ese mensaje.
Pero ahí puedes ir a los diferentes médicos. Las ideas que tienen
los hombres, como el hombre va a presentarse delante de Dios,
se miembro de una iglesia, bautízate, haz tu confesión de fe, como
si todo esto pudiera quitar tu pecado. Ninguna de estas cosas
puede quitar tu pecado. El problema que tengo yo, el
problema que tienes tú, es que nuestro pecado nos ha separado
de Dios. Había probado todas las cosas
y tal vez este hombre había tratado todas estas cosas y por fin ahí
está ya junto al estanque esperando. Pero nadie lo movía de allá.
Si pudiera lo haría, pero no podía. Nos habla de la depravación
total del hombre. El hombre no puede. El hombre
no puede salvarse. Ahí está la ley. Dijo el Señor
Jesucristo, ¿Quieres entrar en vida eterna? Ahí está la ley,
hazla. ¿Cuál es el problema? Tú no puedes cumplir la ley.
Nunca la has cumplido. No puedes. Inhabilitado. Completamente
perdido. Y noten allá en nuestro texto
allá en San Juan 5. y nota en versículo seis dice,
cuando Jesús lo vio, cuando Jesús lo vio. Ven allá
la soberanía de Dios cuando Jesús lo vio. Aquí está nuestro Señor
Jesucristo viendo a este hombre. No nos dice la palabra de Dios
que este hombre vio a No nos dice la Palabra de Dios que este
hombre le dirigió la Palabra. Él ni conocía a Cristo. No conocía
quién era Jesús. El Señor Jesucristo vino a él.
Y él se dirigió a ese hombre. Redención particular. Se dirigió
a ese, no a la multitud. Tenía poder el Señor Jesucristo
de sanar a todos. No tenía necesidad de decirle
a todos, levántense. Un día, va a decir a todos los
muertos, ahora sí, buenos y malos, levántense y se van a levantar
del sepulcro. Pero hoy Él habla específicamente
a Su pueblo y les dice, vive, levántate, Lázaro ven fuera. Vamos a ver esto un momento.
El Señor mostró misericordia a este hombre. Otra vez nos enseña la Palabra
de Dios que Dios, lo que dice Dios en Éxodo capítulo 3, 33,
Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré
del que yo me compadezca. Todos estaban en una condición
miserable, pero este hombre, el Señor Jesucristo, lo miró.
Saben, el Señor Jesucristo ha tenido la mirada puesta en sus
ovejas desde la eternidad. Él sabe dónde están. Él es el buen pastor que va en
busca de sus ovejas, y cuando las haya, las trae. Él sabe dónde
están. Tiene su mirada puesta sobre esas ovejas, son suyas,
y no va a perder ninguna. Había una multitud de enfermos,
pero el Señor miró a este hombre. Ven allá la gracia de Dios. la
gracia de Dios. ¿Por qué te escogió Dios a ti?
¿Había algo bueno en ti? En ninguna manera. ¿Había algo
bueno en mí? En ninguna manera. Sino porque
Él quiso. Porque Él quiso. Y el Señor Jesucristo sabía todo
acerca de este hombre. Él conoce a sus ovejas, dice
Juan capítulo 10. Él conoce a las suyas. En Juan
capítulo 10, versículo Yo soy el buen pastor y conozco
mis ovejas. Yo conozco mis ovejas. Es decir, no está haciendo, no
está reclutando a ver quién va a ser su oveja. Son sus ovejas. Le fueron dadas desde la eternidad. Son suyas. Y Él conoce cuáles
son, quiénes son sus ovejas. Él miró a la cara a unos hombres
un día y dijo, ustedes no son mis ovejas. Por eso no creen. Solamente Él puede decir eso.
Solamente Él conoce quiénes son sus ovejas. Yo miro aquí a cada
uno de ustedes, los que están con nosotros por Internet. El
Señor Jesucristo tiene sus ovejas. ¿Y saben cómo sabe si eres una
de sus ovejas? Están marcadas. Así como el ganado
está marcado con su marca. Las ovejas están marcadas del
Señor Jesucristo. ¿Saben cuáles son las marcas?
Vean esto. Mis ovejas me conocen. Versículo 27 dice de ese mismo
texto. Mis ovejas oyen mi voz. Ahí está una de las marcas. Mis ovejas oyen mi voz. ¿Has
tratado de hablar a un perro que no es tu perro? No te oye. Pero deja que el dueño de ese
perro le abre, ves como se levanta su oreja. Este es el dueño, lo
conoce. Así también las ovejas. Cuando
habla el pastor, se le paran las orejas. Dice, ahí está mi
amo, ahí está mi señor. Mis ovejas oyen mi voz, están
marcadas en la oreja. ¿Cuál es la otra marca? ¿Cómo
sabes que es una oveja? viene el Señor Jesucristo, sigue
el Señor Jesucristo. Mis ovejas oyen mi voz, yo las
conozco y me siguen. Están marcadas las ovejas. Él
sabe quiénes son y yo puedo saber quiénes son también cuando oyen
su voz y siguen al Señor Jesucristo. Eres oveja del Señor Jesucristo. No se nos dice que este hombre
miró a Cristo sino que Cristo lo miró a él. Él conocía todo
de este hombre. Él conocía cuál era su estado. ¿Y saben qué Dios lo puso en
ese estado? Dios lo puso en ese estado porque
Él va a recibir honra y gloria en la salvación de un pobre,
miserable mendigo. Él va a traer honra y gloria
a su nombre en la salvación de un pobre pecador. el Señor lo conoció a él. Y noten
allá, el Señor se dirigió a él. El Señor le dirigió esta palabra
y le dijo, ¿Quieres ser sano? ¿Quieres ser sano? Era obvio
que quería ser sano, pero no tenía idea de qué quería ser
sano. Cuando el Señor Jesucristo hace
esta pregunta, Él sabe la necesidad de este hombre. Él sabe por qué
estaba allá. Pero esta pregunta fue hecha
para que el hombre, para que este hombre, confiese. Cuando Dios le preguntó a Caín,
¿dónde está tu hermano? ¿Acaso no sabía Dios? ¿Adán dónde
estás? ¿No sabe Dios dónde está Adán?
¿Se puede esconder Adán de Dios? ¿Adán dónde estás? para que Adán
confesara, para que Adán haga el reconocimiento, y aquí para
que este hombre reconozca su necesidad, para que reconozca
su necesidad, para que reconozca su inhabilidad, salga de su boca,
yo no puedo, yo no puedo, y para resaltar al Salvador, al Señor
Jesucristo. ¿Quieres ser sano? Aquí está
el que puede sanarte. El Señor Jesucristo es el que
puede. Ningún otro puede salvar tu alma. ¿Estás perdido? ¿Has tratado todas estas cosas,
religión? ¿Has tratado de cambiar tu vida?
¿Nada funciona? ¿Eres como este hombre, este endemoniado que trataban de ponerle
grillos y cadenas para controlarlo, y rompía esos grillos y cadenas. La religión trata de ponerte
en una caja y decirte, viva así, no hagas esto, haz lo otro, y
trata de controlar este demonio que está adentro. Solamente Cristo
te puede hacer libre. Si alívate libertad, serás verdaderamente
libre. Solamente Él puede salvar Estas tres cosas también son
cosas importantes, vitales, que el Espíritu Santo muestra a un
pecador en la salvación. Muestra nuestra necesidad. Yo
soy un pecador. Yo no tengo habilidad. Yo he
tratado. Yo he tratado de cambiar mi vida.
Yo he tratado de dejar de hacer algunas cosas Yo he tratado de
leer mi Biblia, yo he tratado de leer, yo he tratado de ser
miembro, yo he tratado esto, he tratado lo otro, pero no hay
amor en mi corazón para Cristo. ¿Quién es el único que puede
darte amor a Dios? Solamente Cristo. Ahí está tu
inhabilidad. He tratado esto, he tratado lo
otro, pero nada me ha cambiado. Simplemente soy un sepulcro blanqueado. Esa es la condición que trae
el Espíritu Santo cuando muestra nuestro pecado. Nuestro pecado
es, no han creído en mí, dijo el Señor Jesucristo acerca de
la convicción del Espíritu Santo. Cuando venga el Consolador, cuando
venga el Espíritu, o convencerá de pecado, de juicio y de justicia,
de pecado, por cuanto no creen en mí. Todas las otras cosas
las han hecho, pero no creen en mí. por tanto, están todavía
en su pecado. Si no crees que yo soy, si no
crees, estás todavía en tu pecado. Solamente Él puede dar la fe. Si yo digo a una persona, ¿quieres
ser sano? Si yo digo a una persona, ven
aquí al frente y sé salvo. Me estoy burlando. ¿Por qué? Porque yo no tengo poder para
dar vida a ninguna persona. Y aquí al frente no hay poder
para... Levanta tu mano y repite esta oración después de mí. Estoy
burlándome de la persona. ¿Por qué? Porque yo no tengo
poder para darle vida a esa persona. Y esa persona no tiene poder
para, como por decir así, torcerle el brazo a Dios. Ya repetí la
oración, seguro que soy salvo. Esa es una de las cosas que hacen
el camino romano. Hacen que la persona diga esto,
eso y lo otro, y por fin dice, bueno, ya lo dijiste. Eres salvo. No eres salvo. Ya lo repetiste.
No pediste a Dios que te salve. Pues, sí. Pues, Dios dice que
todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. ¿Quieres
decir que Dios es mentiroso? No. Pues, ¿no eres salvo? Pues, creo que sí. Pero no dejes
que ningún hombre te diga que eres salvo. El Señor Jesucristo
te tiene que dar la seguridad. Él te tiene que llamar. Él te
tiene que hablar. ¿Cómo te llama en su palabra? Él no conocía a quien era Cristo.
Versículo 7. El Señor le respondió al enfermo,
No tengo quien me meta, dijo este hombre, en el estanque cuando
se agite el agua. Entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo. Aquí es yo primero. Están todos
los demás alrededor. Treinta y ocho años estuvo allá
este hombre. Treinta y ocho años está allá.
Bueno, treinta y ocho años tenía la enfermedad. No sé cuánto tiempo
estaba junto al estanque. Pero ahí está allá. Pensaría
que alguien dijo, bueno, él ya estuvo aquí mucho tiempo. Vamos
a darle, vamos a meterlo a él después. Es como el tráfico, el tráfico. Yo primero. Aquí muestra el egoísmo
de la persona. No tengo quien me meta. No tengo
quien me ayude. Muestra la avaricia. No tengo
quien me ayude. Bueno, gracias a Dios. Dios ha proveído. Dios ha proveído
uno que de veras ayuda. El Señor Jesús nos dice allá
en versículo ocho, el Señor Jesucristo le dijo, por Su pura voluntad,
por Su soberana voluntad, en cumplimiento de Su propósito,
nadie le está torciendo el brazo, Él quiso, Él quiso, Él de Su
voluntad nos hizo nacer, dice la Palabra de Dios. Santiago
1, 18. Él, de su voluntad, de la voluntad
de Dios, nos hizo nacer por la palabra de verdad, por la palabra
de Cristo. No es la voluntad del hombre.
La voluntad del hombre está atada a su depravación. El hombre no
quiere. Él, de su voluntad, es la voluntad
de Dios. No depende del que quiere y del
que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Él de Su voluntad
le dijo, levántate. Toma tu lecho y anda. Levántate. ¡Oh, pecador! ¡Oh, pecador! Cuando oigas el mandato del Señor
Jesucristo, levántate. Es entonces cuando los muertos
oyen la voz del Hijo de Dios y los que lo oyen viven. Es un
mandato El Señor Jesucristo no le invitó a que se levante. Te
invito a que te levantes. La salvación no es una invitación.
La salvación es un mandato. Él manda y su pueblo oye y viene. Cuando él estaba allá junto al
sepulcro, le dijo, Lázaro, te invito a que salgas. Lázaro Haz
tu decisión por Dios y sal." No. Él dijo, Lázaro, ven fuera. Y el que no tenía vida, el que
no tenía habilidad, el que estaba vendado, salió por el poder de
Dios. Cristo es el poder de Dios y
la sabiduría de Dios. Y cuando Cristo habla en su palabra
y te dice a ti, pecador, levántate. Tú que estás en el suelo, levántate. Levántate. Cuando Él te dice
levántate, te vas a levantar. Levántate. Es un mandato. Y luego le dice, toma tu lecho.
No te vas a quedar. Esta no va a ser tu residencia.
Toma tu lecho. Te vas a quitar de aquí. Aquí
toma tu lecho, ya no vas a vivir aquí entre estas personas. Toma tu lecho, quítate de aquí. No vas a quedarte aquí entre
los enfermos. Y cuando Cristo te levanta y
te saca del muladar, no te quedas ahí en el muladar. Donde quiera
que Cristo te haya, estás perdido. Ya sea que Cristo te haya en
la religión falsa, o te haya en la cantina, en el mundo, paganismo,
donde quiera que te haya, estás perdido. Perdido religioso, perdido
pagano, es igual. Pero Él saca a Su pueblo, Él
saca a Su pueblo de Babilonia. Sal pueblo mío, no te quedes
allá. Hay un cambio, en 2 Corintios
capítulo 6. Versículo 14 Tus gustos cambian. Lo que antes te gustaba, ahora
lo aborreces. Tu ámbito cambia. Si lo que has
creído no ha cambiado tu vida, estás en religión falsa. Cristo
es el Señor, y cambia todo en tu vida. Tus gustos, tus deseos,
tu propósito, cambia. Y nos dice en versículo catorce,
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué
compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Qué compañerismo
tienen los que los que son justos los que aman a Cristo con los
que odian a Cristo. ¿Qué compañerito puedes llevarte
y puedes estar a gusto en el chiquero? Me parece que no eres
oveja. ¿A quiénes les gusta revolcarse
en el chiquero? A los cerdos, ¿verdad? A los
cochinos. Y si ese es tu ámbito, No digo que no nos metemos en
el chiquero de vez en cuando porque caemos en pecado. Somos
pecadores. Pero la oveja no está a gusto.
Esa no es su naturaleza. ¿Qué compañerismo tiene la justicia
con la injusticia? ¿Qué comunión la luz que está
en Cristo Jesús con las tinieblas? las tinieblas de religión, las
tinieblas de tradición, las tinieblas de superstición. ¿Qué compañerismo
tiene? Ninguna. ¿Y qué concorde Cristo
con Belial, con Satanás? ¿O qué parte el creyente con
el incredo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo
de Dios y los siglos? Tu cuerpo, el templo de Dios,
¿vas a juntarlo allá? No. porque vosotros sois templo
del Dios viviente. Como Dios dijo, habitaré y andaré
entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por
lo cual, dice, salid en ellos, salid en medio de ellos. No te
quedes allá con esos enfermos, no te quedes con aquellos que
están muertos, no te quedes allá. Sabemos que vivimos en este mundo,
Dios no nos saca del mundo, estamos rodeados, pero vas a buscar tu
comunión con ellos. Salid en medio de ellos y apartaos,
dice el Señor, y no toquéis lo inmundo, y yo os recibiré, y
seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e
hijas, dice el Señor Todopoderoso. Bueno, levántate, toma tu lecho,
y anda. Anda. ¿Cómo vamos a andar? Anda.
Anda en la luz como Dios está en la luz. Anda en la luz como
Cristo está en la luz. Antes no podías andar. Antes
no podías andar. Ahí estabas allá en ese camastro,
no podías ni llegar al estanque. No podías venir a Dios. No tenías
comunión con Dios. No podías orar. No tenías el
Espíritu Santo, que da testimonio a tu espíritu, que eres hijo
de Dios, por el cual clamas, no puedes andar por la fe porque
no la tienes, pero ahora puedes andar. Puestos los ojos en Jesús,
el Autor y Consumador de la fe, vive, así es como el creyente
anda en este mundo, confiando y creyendo en el Señor Jesucristo.
Levántate, toma tu lecho y anda. En Romanos capítulo ocho, en
Romanos capítulo ocho, nos dice que ya no hay ninguna condenación,
ningún para los que están en Cristo Jesús. ¿Quiénes son los
que están en Cristo Jesús? Los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. El Espíritu Santo morando en
el creyente y la Palabra de Dios la luz a la lámpara a nuestros
pies, es suficiente para dirigir a su pueblo. Y si una persona
no es corregida por el Espíritu Santo, si no es corregida de
su comportamiento malo, no es hijo de Dios. El que no es disciplinado
por Dios, no es hijo de Dios. Vamos, necesitamos la disciplina,
necesitamos ser corregidos. Andamos, andamos. No andamos
conforme la carne, conforme lo que eran los deseos de la carne,
los deseos, la vanagloria de la vida. No andamos según eso,
andamos conforme al Espíritu Santo, porque la ley del Espíritu
de vida en Cristo Jesús, el Evangelio de Cristo Jesús, me ha librado
de la ley del pecado y la muerte. Andar conforme a la carne es
tratar de agradar a Dios en lo que tú puedes hacer. Nosotros
andamos agradando a Dios creyendo a Dios. Esa es la manera de agradar
a Dios. Sin la fe es imposible agradar
a Dios. Porque lo que era imposible para
la ley por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su
Hijo en semejanza de carne de pecado y causa del pecado, condenó
al pecado en la carne. Para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros que no andamos conforme a la carne
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne. Pero los que son del Espíritu,
las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Y noten allá, cuando el Señor
Jesucristo llama, cuando el Señor Jesucristo habla, tienes el testimonio
inmediatamente. Cuando Él salva a una persona,
es inmediato. Dice aquí, al instante, aquel
hombre fue sano. No es un proceso. No es un proceso. La religión quiere que tengas
un proceso. Deja de hacer esto, empieza a
hacer esto, y vas a ser salvo. No. Cuando Dios habla a su pueblo,
los habla en la condición en que están. En dónde están. El Evangelio viene a dónde vives,
a dónde estás. Y al instante que el hombre fue
sanado y tomó su lecho y anduvo, y era el día de reposo aquel
día. Ven aquí, entonces los judíos dijeron a aquel que había sido
sanado, ahí se estaban ofendidos, el día de reposo no te es liso
llevar tu lecho y él respondió, el que me sanó, él mismo me dijo
toma tu lecho y anda. Él sabía, no conocía quién era
pero él sabía, él me sanó. Y él me dijo toma tu lecho, tiene
autoridad. Y le preguntaron, ¿Quién es el
que te dijo, Toma tu leche y ande? Y el que había sido sanado no
sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente
y que estaba en el lugar. Después le halló Jesús en el
templo, y le dijo, Mira, has sido sanado. Has sido sanado. No peques más. Leímos allá, Todo aquel que en
él creyere no será avergonzado. La persona que no cree en el
Señor Jesucristo, este es el pecado que condena al hombre.
Aquí está la condenación, dijo el Señor Jesucristo, que la luz
vino a los hombres, y los hombres amaron más las tinieblas que
la superstición. Este hombre, Dios lo había sanado,
pero él no estaba confesando al Señor Jesucristo. y le decía,
no peques más, para que no vaya a suceder algo peor que ser paralítico. No peques, confiesa. Mira, has
sido sanado, no peques más para que no te venga alguna cosa peor.
Y el hombre fue, y Dios avisa a los judíos, ay, Jesús, Él me
salvó. Él me sanó. Dale la honra y gloria
a Dios. Fui salvo, pero no sé quién.
Nadie va a estar en el cielo salvo por la gracia de Dios que
no sepa quién es el Señor Jesucristo y sepa cómo le salvó. Todos los que están allá saben
que Él lo salvó. Son salvos por Su gracia, por
Su voluntad, por Su sangre. Que el Señor bendiga Su palabra. ¿Quieres ser sano? ¿Quieres ser
sano? Gracias a Dios. Bueno, vamos
a tener la cena.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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