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Cody Groover

Tu rostro buscaré oh Jehová

Cody Groover November, 9 2014 Video & Audio
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Cody Groover November, 9 2014

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Buenas noches, hermanos. Quiero
que abran sus Biblias conmigo al Salmo 27. El salmista dijo
en versículo cuatro, una cosa he demandado o una cosa quiero
de Jehová. Una cosa es mi petición, y esta
buscaré. Que esté yo en la casa de Jehová
todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová
y para inquirir en Su Templo. Yo voy a buscar esto. Yo voy
a buscar esto con todo mi corazón. En versículo ocho dice, mi corazón
ha dicho de ti. Tú has dicho esto, mi corazón
ha dicho de ti, busca mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. Buscando a Dios. Este es el tema. Voy a hablar de una manera simple,
una manera, pido que sea clara, una manera muy sincera acerca
de la manera que se está predicando de Dios hoy en día, que es una
falsedad, es una falsedad. Me gustaría que todos puedan
oír este mensaje, que consideren estas cosas para buscar a Dios
hay que oír quién Él es. Para buscar a Dios, el Dios vivo
y verdadero, hay que oír quién Él es. Salmista está diciendo
aquí, yo voy a buscar tu rostro, voy a buscar tu gloria, voy a
buscar la comunión contigo. Pero para que una persona busque
a Dios, buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, leímos en
Isaías 55. buscarlo mientras está cercano.
Pero hoy en día no se está predicando en la mayoría de los púlpitos,
y ese es el problema con la sociedad entera, se le culpa a los pastores
que están mintiendo acerca de Dios. ¿Cómo pueden buscar a Dios
si no están oyendo del Dios verdadero? Están buscando un Dios de su
imaginación. Y por eso tenemos lo que tenemos
en la sociedad. Es un producto de la predicación
falsa acerca de Dios. Nosotros somos reflejo, es decir,
la sociedad somos reflejo de eso que oímos. Es un Dios pobrecito,
un Dios débil. El problema que hay no está en
las sillas, en las congregaciones. El problema está detrás del púlpito
donde pastores están diciendo paz, paz, cuando no hay paz,
como los profetas del Antiguo Testamento. Yo sé, y la mayoría de nosotros
sabemos, que el carácter y la verdadera gloria de Dios no son
predicados hoy día en la mayoría de las iglesias. El personaje
de Dios, quién es, los atributos de y la gloria de Dios, del Dios
vivo, no son proclamadas, no son proclamadas. Lo que Cristo
dijo a esos fariseos de su día, se dice también a esta generación,
cuando Él los miró cara a cara y Él les dijo, ustedes no me
conocen a mí y no conocen a mi Padre. Ustedes no me conocen
a mí y el mundo religioso no conoce a Dios. no conoce al Cristo
de la Biblia. Por ejemplo, hoy en día no se
predica la santidad de Dios. Vamos a considerar unas cosas.
No se predica la santidad de Dios. Dios, esa es su esencia. Dios es santo, el atributo principal
de Dios, Él es santo, santo, santo, infinitamente Isaías vio
la santidad de Dios. En Isaías capítulo seis, en el
año que murió Osías, llovía al Señor alto y sublime. Sus faldas
llenaban el templo, su gloria llenaba el templo, y los postres
de los quiciales de las puertas se estremecieron. Los serubines
volaban por encima y clamaban el uno al otro, santo, santo,
santo. Ese es el atributo principal. Dios habita en santidad a la
que nosotros no podemos acercarnos. Habita en luz inaccesible, inaccesible
a los hombres. Dios es santo. Cuando Isaías
vio eso, él dijo, ay de mí, ahora sí me veo a mí mismo. Y mientras
el hombre no ve a Dios en su carácter de santidad, él se va
a pensar de sí mismo que está bien. Pero cuando Dios mire,
cuando el hombre pueda, por la gracia de Dios, en la predicación
del Evangelio, por el Espíritu Santo, mirar quién es Dios, entonces
a la luz de quién es Dios vamos a ver quién somos nosotros. Pero
si no tenemos la luz verdadera, estamos andando en oscuras. atientas. Otra cosa que no se predica,
por lo cual no pueden buscar al Dios vivo y verdadero, no
se predica la santidad de Dios, no se predica la soberanía de
Dios. ¿Cómo pueden buscar al Dios vivo
y verdadero si no se predica la soberanía de Dios? Se oye
de un Dios muy débil, un Dios que puede ser frustrado en su
propósito, un Dios derrotado. Dios ya ha hecho todo lo que
puede. Ahora depende de ti. ¿Eso qué te hace a ti más poderoso
que Dios? Eso es una mentira. Un Dios que
quiere hacer las cosas, pero no puede. Eso no es el Dios de la Biblia.
Dios no puede hacer tu salvación si tú no le dejas. Dios es un
caballero. ¿Dónde oyen eso? Cuando Dios
va a conquistar a Jericó, no golpeó la puerta de Jericó, botó
los muros. Y cuando Dios va a conquistar
a su pueblo, Él viene pateando la puerta. Él entra. Un Dios
que quiere hacer las cosas, pero los hombres pueden frustrar su
propósito. Él tiene planes, pero no se realizan
porque el hombre no le dejan. No le deja hacerlo. Este no es
el Dios de la Biblia. ¿Cómo pueden buscar al Dios de
la Biblia si eso es lo que están oyendo? No pueden buscar al Dios
de la Biblia. Le preguntaron a David un día,
allá en Salmos 115, si ustedes quieren ver allá. Él dijo, ¿por
qué han de decir las gentes, dónde está tu Dios? Bueno, ¿dónde
está Dios? Y el salmista dijo, en Salmos
115, versículo 2, ¿por qué han de decir las gentes, dónde está
tu Dios? Cuando cayeron las torres allá
en Nueva York, salieron en negritas, ¿dónde estaba Dios? Ahí está
la respuesta. Nuestro Dios está en los cielos,
todo lo que has querido, eso hizo. ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué
han de decir las gentes, dónde está tu Dios? Nuestro Dios está
en los cielos, Él no está turbado, conmovido, desecho, preocupado
por lo que pasa, Él lo ordena. Él es soberano. Él hace todas
las cosas. Él todo lo que quiso, ha hecho. El Salmo 153, 135, 6, dice, Todo
lo que Jehová quiere, lo hace en los cielos, en la tierra,
y en los mares y en todos los abismos. Él hace todo lo que
Él quiera. Los hombres no están oyendo de
Dios soberano. No oyen. Desde los púlpitos que
Dios hace y nadie puede detener su mano y decirle, ¿qué haces?
¿Qué haces? Daniel, en Daniel capítulo cuatro,
eso es lo que Dios le enseñó a ese rey, Nabucodonosor, después
de que le quitó su sentido. anduvo siete años como bestia
en el campo, creció su pelo, sus uñas crecieron como garras
de animal, y al terminar el tiempo, cuando Dios quiso, le devolvió
su razón. Y es precisamente lo que Dios
hace en la conversión, cuando Dios da vida a su pueblo, su
pueblo vuelve a la razón. Porque el hombre está loco. El
hombre por naturaleza está loco. Se va a pelear contra Dios que
es soberano. Dios que es todopoderoso, no
está en su sentido, no está en su sentido cabal ese hombre. Está peleándose contra Dios todopoderoso. Ser reconciliado con Dios es,
Señor, ¿qué quieres que yo haga? Señor, Tú eres Dios. Dice, todos los habitantes en
Daniel 4.35, eso es lo que dijo Nabucodonosor, todos los habitantes
de la tierra son considerados como nada. todos los habitantes
de la tierra juntamente. ¿Qué es nada? ¡Nada! Cuando la creación no era, Dios
hizo todo de nada. Así es que todo lo que está aquí
es algo, no es nada. Nosotros ni sabemos qué es nada. Podemos ver algo vacío, ¿verdad?,
pero si tomas una lupa y lo miras y un microscopio y lo miran,
hay algo allá. Pero aquí está diciendo que todos
los habitantes de la tierra son como nada, vanidad, son considerados
como nada, y Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo
y en los habitantes de la tierra, y no hay, no hay quien detenga
Su mano y que le diga, ¿qué haces? Dios dice esto de Sí mismo, yo
hablé, lo haré venir. lo he pensado, también lo haré."
Este es el Dios de la Biblia, soberano, que Él hace siempre
Su voluntad. Esto no lo oímos. ¿Cómo pueden
buscar a Dios si no oyen quién Él es? Una persona tiene que
saber quién es Dios. No se oye también en la predicación
de la justicia de Dios. Ahí está el tercer punto. No
se oye de la justicia de Dios. Dios dice en Su Palabra en Éxodo
34, 7, que no tendrá por inocente al malvado. Nos dice la Palabra
de Dios que el alma que pecare, esa alma morirá. Dios es justo. Dios fue justo y Dios tiene que destruir toda maldad. la maldad, el pecado, es contra
la santidad de Dios. Él dijo, el alma que pecara morirá. Cuando la concupiscencia, después
de que ha concebido, da a luz pecado, y el pecado siendo consumado
da a luz la muerte, nos dice en Santiago capítulo uno, Dios
es justo, Dios es santo, y Él va a hacer lo que Él Él va a
castigar el pecado. El pecado no es cosa de indiferencia,
no es cosa ligera, no es cosa de bromear. Dios es santo, Dios
es justo. Tiene que trastar con justicia
con el pecado. El verdadero amor de Dios tampoco
es predicado. Dicen, Dios ama a todo el Dios ama a todos los hombres.
Esto no es lo que enseña la Palabra de Dios. Si Dios ama a todo el mundo,
y no todo el mundo evidentemente es salvo, hay evidencia de esto. El Señor Jesucristo dice que
hay un lugar que se llama infierno, un lugar de tormento. Él habló
más de ese lugar de tormento que cualquier Y si Dios ama a todos, y evidentemente
no todos están en la gloria con Él, hay algunos en el infierno,
o muchos en el infierno, entonces, ¿de qué sirve el amor de Dios?
¿De qué sirve? ¿No le sirvió a ese hombre rico
si Dios lo amó a él? ¿No le sirvió a Judas Iscariote? ¿No le sirvió a los miles de
Sodoma y Gomorra? El amor de Dios viene a tener
ningún valor, pero eso no es lo que enseña. La Palabra de
Dios nos dice dónde está el amor de Dios. El amor de Dios está
en Su Hijo. Juan 3.35 dice, El Padre ama
al Hijo. Eso lo sabemos. Dios el Padre
ama al Hijo y todas las cosas ha entregado en Su mano. El que cree en el Hijo tiene
vida El que cree en el Hijo tiene vida, pero el que rehúsa creer
en el Hijo, ¿qué dice? ¿El amor de Dios está en él?
No. La ira de Dios, opuesto al amor, la ira de Dios está sobre
él. Ahora, escuchen, la ira de Dios
y el amor de Dios no pueden estar sobre la misma persona. Dios
no puede tener ira y amor a la misma persona. Dios ha amado
a su pueblo en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo. Y
a aquellos que ha amado, no está irado con ellos. Siempre ha mirado
a Cristo como su aval, como su representante. Nosotros, por
naturaleza, éramos hijos de ira, lo mismo que los demás. Está
hablando de nuestra ira hacia Él. Nosotros, como hombres perdidos
en pecados, muertos en delitos y pecados, tenemos el puño elevado
en contra de Dios, diciendo, no, tú no vas a hacer lo que
me dices. Yo no voy a hacer lo que tú me
dices. Yo voy a hacer lo que yo quiero, hasta que Él nos convence,
hasta que Él nos conquista. Y entonces decimos, estamos reconciliados
con Él, decimos, Señor, no mi voluntad, sino Tu voluntad. Tu
pueblo se te ofrecerá voluntariamente, dice la Palabra de Dios, en el
día de Tu poder. El amor de Dios y la ira de Dios
no están en la misma persona. Dios no es de dos caras. Dios no es voluble de dos caras. Si Dios ama a un hombre, siempre
lo ha amado, lo ha amado en Cristo Jesús antes de la funda. Con
amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia,
dice la palabra de Dios. Si Dios Dios está enojado con
los impíos, esas personas no están en Cristo Jesús. Escuchen,
sólo había un lugar de salvación, sólo había un lugar de seguridad
en el día del diluvio, cuando la ira de Dios cayó sobre todos
los habitantes de la tierra. ¿Oyeron eso? Cayó también sobre
Noé. Pero no le tocó a Noé. ¿Por qué? Porque Noé estaba en el arca.
la ira cayó sobre el arco. ¿Ven esa figura tan preciosa?
La ira de Dios cayó sobre todo el mundo. Dios ha amado a Su
pueblo y los puso en Cristo Jesús. La ira de Dios cayó sobre Él,
no sobre Su pueblo. Donde está el amor de Dios, Él
va a demostrar este amor. Y sólo hay un lugar, así como
sólo había un lugar en ese día del diluvio y eso era adentro
del arca, sólo hay un lugar en el día del juicio del gran trono
blanco. Sólo hay uno en el que podemos
ser salvos, y es en el Señor Jesucristo. Fuera de Cristo,
no hables del amor de Dios. Fuera de Cristo nos dice la palabra
de Dios. Nuestro Dios es fuego consumidor. Fuego consumidor. Así que el
amor de Dios está en Cristo Jesús. Si Dios me ama, entonces Él me
va a aceptar tal como soy. No, Él tiene que cambiarte. Él
tiene que cambiar a Su pueblo. El amor de Dios es eterno y nada
nos puede separar del amor de Dios que está en Cristo Jesús,
Señor nuestro. La justicia de Cristo, el sacrificio
de Cristo y la ofrenda del Señor Jesucristo por el pecado es lo
que permite a Dios amar a Su pueblo. Es lo que permite. Él nos ama en Cristo Jesús. Entonces
vemos la santidad de Dios, la soberanía de Dios. No es predicado
el amor de Dios y no es predicado el verdadero amor de Dios. la santidad de Dios. Dios es Dios santo. Su Biblia
es Biblia santa. Sus ángeles son ángeles santos.
El lugar donde Él está es el lugar santísimo. Dios es santo,
inaccesiblemente santo. Ahora, la verdad sobre el pecado. La verdad sobre el pecado. No
oímos de No se predica hoy la verdad sobre el pecado. Las personas hablan del pecado,
acerca del pecado, y quieren decir que es cosas como borrachera,
la embraguez, eso es pecado, el aborto. Hablan de la homosexualidad
o del adulterio o del asesinato, del robo. Dicen, van a señalar
estas cosas. Estas cosas son pecado, y todos
somos culpables de ellos, todos somos culpables de ellos, pero
estos son los resultados, esto es el resultado de lo que los
hombres son por interior, en el corazón. El problema no es
uno externo, el problema del hombre, el problema que tiene
con el pecado es un problema interno. del corazón del hombre. De ahí provienen los hurtos,
de ahí provienen los homicidios, de ahí provienen las blasfemias. ¿Ven? El pecado es nuestra naturaleza. Estas son las cosas que hacemos,
son productos de aquello que somos en el corazón, resultados
de un principio del corazón pecaminoso. El pecado, ¿cómo entró en el
mundo el pecado? El pecado entró en el mundo por
un hombre. Eso es lo que nos dice la Palabra
de Dios. Por un solo hombre el pecado
entró en el mundo y la muerte pasó a todos los hombres por
cuanto todos pecaron. Por el pecado la muerte. Así
la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron. El
pecado de Adán fue imputado. Fue imputado a nosotros. Es decir,
tenemos nosotros en nuestro padre Adán, todos morimos. Por la desobediencia
de un hombre fuimos constituidos pecadores. Esa es la imputación. Pero el pecado es impartido en
el nacimiento, en la concepción. Yo fui constituido pecador en
el pecado de Adán. por el pecado de Adán, nadie
se va al infierno. Aunque sí hemos constituido pecadores
en Adán, y por naturaleza pecamos, cada uno se muere y es separado
de Dios por su propio pecado. Somos impartidos con una naturaleza
pecaminosa en la concepción. David dijo Él dijo, en pecado
me concibió mi madre. David no estaba hablando de que
el acto de la concepción es pecado. Él dijo, en pecado me concibió
mi madre. Un padre pecaminoso produce una
semilla pecaminosa, y una madre pecadora produce un niño pecaminoso. Tenemos la naturaleza del pecado
impartida dentro de nosotros. En otras palabras, La persona
miente porque es mentiroso por dentro. Es decir, no miente para
convertirse en mentiroso. No roba para convertirse en un
ladrón. Roba porque es ladrón. A un niño
no se le tiene que enseñar a mentir. Saben mentir. Desde el principio
saben mentir. Bueno, lo que estoy diciendo
es que la razón del por qué hacemos lo que hacemos en lo exterior
es debido a lo que somos adentro. Los fariseos en los días de Nuestro
Señor, ellos empezaron a culpar al Señor y diciendo, ¿por qué
no te lavas las manos? Ellos tenían la tradición de
lavarse las manos y sin lavarse las manos, que era una ceremonia,
era un rito, y ellos pensaban que se estaba contaminando la
persona, y ellos reprocharon al Señor por eso. Quiero que
vean Marcos capítulo siete, Marcos capítulo siete, versículo dieciocho, Él les dijo,
También vosotros estáis sin entendimiento, ¿No entendéis que todo lo de
afuera que entra en el hombre no le puede contaminar? ¿No te
va a contaminar tu alma si comes sin lavarte las manos? No puede
contaminarte delante de Dios, porque no entra en el corazón,
sino que en el vientre y sale a la letrina. Eso decía haciendo
limpios todos los alimentos, pero decía que lo del hombre
sale, esto contamina al hombre, porque de dentro del corazón
de los hombres salen los malos pensamientos, los adulterios,
las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las
maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia,
la soberbia, la insensatez, todas estas maldades de dentro salen
y contaminan al hombre. Esta es la condición del corazón
de cada hombre por naturaleza. Cristo dijo, oíste que fue dicho
de los viejos en tiempos antiguos, no matarás, pero Cristo dice,
si tú dices en tu corazón, raca, estás culpable. Oíste que fue
dicho, no cometerás adulterio, pero dijo el Señor Jesucristo,
si tú miras a una mujer y la deseas, ya cometiste adulterio
en tu corazón. El problema es de nuestro corazón. Es un principio del mal en el
corazón, y esto contamina a un niño o una niña que es nacida
en el mundo. No tienes que enseñarles el mal,
tienes que enseñarles el bien. Tienes que enseñarles el bien.
Tenemos tantas campañas contra el alcoholismo, tenemos campañas
contra drogas, campañas contra homosexualidad, campañas contra
esto, contra lo otro. Campaña campánica, ¿por qué?
Porque estamos propensos a eso. Somos susceptibles a estas cosas. ¿Por qué? La razón es por lo
que está en el interior. Y si no guiamos y no corregimos
a nuestros hijos, si no los disciplinamos, sabemos adónde van. Van en ese camino. Eso es, tenemos
la propensidad o la motivación de adentro. Esa es la razón por
la que Cristo dijo a Nicodemo, Nicodemo quería venir al Señor
Jesucristo y tratar con Él con asuntos de religión. Nicodemo
era un hombre religioso, un maestro. Y el Señor Jesucristo lo detuvo
y dijo, mi Codemo, tienes que nacer de nuevo. Necesitas un
corazón nuevo. El hombre no puede detener la avalancha del pecado, no puede
detener ese maremoto del pecado por simplemente hacer una resolución
o darle vuelta a la hoja. Lo único que vas a lograr con
darle vuelta a tu vida es ensuciar el otro lado de tu vida. Das
la vuelta y ensucias el otro lado. Necesitamos una nueva naturaleza,
un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Necesitamos ser generados,
regenerados de arriba. Necesitamos la naturaleza de
Dios. El hombre natural en su mejor
estado es solamente vanidad, pura vanidad. Dice la Palabra de Dios, no hay
ninguno bueno, no hay ni siquiera uno, no hay un justo, no hay
quien entienda, no hay quien busque a Dios. Aún nuestras justicias,
que nosotros decimos justicias, delante de Dios son puro trapo
de inmundicia. El corazón es perverso más que
todas las cosas, corrupto, corrupto, engañoso más que todas las cosas
y perverso, nos dice la Palabra de Dios. Y lo que el hombre está
tratando de hacer es, con un trapeador está tratando de parar
la presa, como si con un trapeador va a parar las aguas de una presa.
Lo que tenemos que hacer es tapar ese hueco en el corazón. Dios tiene que darnos un corazón
nuevo, sólo Dios lo puede hacer. En Isaías, perdón, es aquí el
capítulo 36, versículo 26, Dios dice esto, os daré un corazón
nuevo. Este es el corazón que necesitamos. Os daré un corazón nuevo y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra, y os daré corazón de carne." Yo voy a hacer
esto, Dios es el que hace esto. Nuestra condición de pecador,
estamos muertos en delitos y pecados, y nosotros no podemos hacer nada,
Dios tiene que hacer esta obra. Esa es la verdad de Jesucristo. Dios, si nosotros vamos a ser
salvos, el Señor Jesucristo tiene que hacer algo por nosotros,
es decir, según Su voluntad. Señor, si Tú quieres, si Tú quieres,
puedes limpiarme. Un hombre puede predicar y predicar
y predicar y no decir la verdad acerca de Jesucristo. Puede tardar
mucho tiempo predicando. puede decir, ven a Cristo, ven
a Cristo, entrégate a Cristo, confía en Cristo, pero si no
oyen quién es Cristo, ¿en qué Cristo están confiando? Si no
oyen la verdad de Cristo, ¿en qué Cristo están confiando? Si
el predicador no habla de quién es Cristo, no habla de qué es
lo que Él hizo, sino revela, sino habla en su palabra que
Cristo, el Señor Jesús, es Dios. el Creador de todas las cosas.
En el principio, cuando no había nada, Dios creó los cielos y
la tierra por Su Palabra. Este que creó, este Dios que
creó todas las cosas, es nadie menos que el Señor Jesús. Cristo,
el eterno Hijo de Dios, Él es el Creador de todas las cosas.
Sin Él, nada de lo que ha sido hecho, fue Eso estamos hablando, estamos
hablando del Creador, del Todopoderoso. Si no se habla de quién es Cristo,
y no se dice qué es lo que Él hizo, Cristo, el eterno Hijo
de Dios, fue enviado de Dios el Padre. Dios el Padre, Dios
el Hijo, Dios el Espíritu Santo, estos tres unos son. Esto es
un gran misterio y no lo vamos a poder entender, mucho menos
explicar. Pero nuestro Dios es un solo
Dios en tres personas. Y Dios el Padre envió a Su Hijo
a este mundo para hacer una obra, para hacer una obra, y Él lo
hizo. Él dijo, no he venido para hacer
mi voluntad sino la voluntad del que me envió en hebreos capítulo
10 dice en esa voluntad somos santificados por la ofrenda de
cristo tengo que leerlo en hebreos capítulo 10 el dijo yo no he venido para
hacer mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado por lo cual entrando en el mundo
¿Quién entró en el mundo? El Señor Jesús, el Eterno Hijo
de Dios. El Verbo fue hecho carne y habitó
entre nosotros. El Verbo. Por lo cual, entrando en el mundo,
dice, Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por
el pecado no te agradaron, entonces dije, dice el Señor. He aquí
vengo, oh Dios. Dios el Hijo habla a Dios el
Padre y dice, He aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. La voluntad de Dios es hecha.
Como en el rollo del libro está escrito de mí. Como en el rollo
del libro el propósito de Dios que fue escrito los decretos
de Dios antes de la fundación del mundo. Diciendo primero sacrificio
y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado. no quisiste, es
decir, nunca te agradaron, es decir, nunca cubrieron un pecado. Dios los puso como sombras, como
figuras, donde se predicaba el Evangelio en el Antiguo Testamento,
pero Dios, éstos nunca satisfacieron las demandas de la justicia divina.
Solamente Cristo Jesús ha hecho eso, una vez para siempre. y
los creyentes del antiguo testamento que vinieron con esos sacrificios
creyendo a Dios de la misma manera que tú eres salvo en esta noche
creyendo a Dios confiando en Cristo Jesús confiando en su
sacrificio tú eres salvo por la fe de Cristo Jesús creyendo
en Cristo Jesús confiando en Él ellos no eran salvos por los
sacrificios que hacían Dios nunca estuvo nunca los sacrificios
de sangre, ni aún nuestra propia sangre puede quitar los pecados. Un hombre tenía que establecer
justicia, un hombre tenía que pagar por el pecado, y ninguno
de nosotros tenía con qué. Diciendo, primero sacrificio, ofrenda y
holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron,
las cuales cosas se ofrecen según la ley, y diciendo luego, he
aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Quita lo primero
para establecer esto último. En esa voluntad, la voluntad
de Dios. Somos santificados. Somos hechos santos. Mediante
la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre. Eso es lo que Él vino a hacer.
Él vino para salvar a su pueblo de sus pecados. Llamará su nombre
Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Ese es
su nombre. Jesús significa Jehová salva. Jehová significa Dios salva. Él es el salva. Jesús es Jehová
salva. Llamará su nombre Jesús. Él vino
aquí a este mundo para cumplir esta tarea. que Dios el Padre
le dio hacer, y Él la cumplió, no la dejó a medias. Él no desmayará,
Él no descansará hasta que saque justicia, hasta que Él establezca
juicio y justicia aquí en la tierra. Él estableció justicia
y juicio contra el pecado de su pueblo, justicia como hombre,
obedeciendo a Dios y la justicia divina es satisfecha en el sacrificio
del Señor Jesucristo. ¿Qué fueron las primeras palabras
que habló nuestro Señor Jesucristo que tenemos en la Biblia? Él
tenía como doce años, y se acuerdan se había quedado atrás en una
de las fiestas, y José y María estaban buscando al niño Jesús. Las primeras palabras que oímos
estaban preocupados. ¿Dónde está? ¿Dónde está? No
estaba con ninguno de sus tíos, sus tías, sus primos. No estaba
con la caravana. Y regresaron ahí y lo encontraron
allá en el templo. Y le dijeron, ¿no sabe que estamos
preocupados? Y yo, ¿qué? No debía yo estar en los asuntos
de mi padre. No debía yo estar cumpliendo
la obra que Él me dio que yo hiciera. Él vino para hacer la
obra que Dios, y Él la cumplió. Él dijo, consumado es. Esta salvación es una obra terminada. No es una colaboración. Los hombres
tienen que oír esto. Los hombres tienen que oír que
la salvación que Dios ha hecho es una obra completa. Él dijo,
consumado es. Y no falta nada. No falta nada
en este momento. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
es el primer día que crees. En este instante estás listo
para entrar. a la gloria, por la santidad
del Señor Jesucristo, por la justicia del Señor Jesucristo,
porque Él es Jehová Justicia Nuestra, porque Él quitó el pecado
de Su pueblo. Él tuvo que hacer esta obra y
Él la consumó, pero los hombres piensan y están oyendo de una
colaboración. ¿Cómo van a buscar a Dios si
están oyendo de una colaboración? hay alguna salvación en una colaboración
que hace el hombre, en ninguna manera. ¿Cómo van a buscar a
Dios? Tienen que oír la verdad. Dios utiliza la verdad. No podemos predicar a Cristo
si no hablamos de su persona y su obra. Es el apóstol Pablo
que dijo, yo cuando vine a ustedes me propuse no saber cosa alguna
entre ustedes, sino a Jesucristo y este crucificado. Estas palabritas,
Jesucristo y este crucificado, nos dan todo. Jesús, su humillación,
su encarnación, el eterno Hijo de Dios fue hecho carne. Cristo
es el ungido de Dios, el profeta, sacerdote, rey y su obra, crucificado. Hablando de la persona y la obra
de Cristo. Él satisfizo. ¿Dónde está Él ahora? Él no murió
y se quedó allá en el sepulcro. Él resucitó el tercer día habiendo
hecho satisfacción a las demandas de Dios. Él está asentado ahora
mismo a la diestra de la majestad de las alturas. Él es rey. Él es Rey, Señor de señores,
Rey de reyes. Él es Dios Todopoderoso. ¿Qué es lo que Él hizo? Él salvó
a Su pueblo. Él salvó a Su pueblo. ¿Cómo van
a creer en Cristo si no oyen la verdad de Cristo? ¿Cómo van
a buscar a Dios si no oyen quién es Él? Ahora quiero hacerles
unas preguntas. Ustedes van a responder. en las diferentes respuestas
van a oír en diferentes lugares, pero la Palabra de Dios nos dice
la verdad. Y aquí están las preguntas, ¿es
la vida eterna un don de Dios o es una oferta? ¿Qué dice la
Palabra de Dios? Es el don de Dios, es el don
de Dios. No es una No es una oferta para
que tú la recibas si quieres o no quieres. Es don de Dios. Dios nos ha dado vida eterna
y esta vida está en Su Hijo. Es el testimonio de Dios. Es
don de Dios. No es una oferta para que tú
la recibas o la rechaces. Dios da vida a Su pueblo. ¿Es la salvación, aquí hay otra
pregunta, es la salvación por chance? o por elección. La palabra de Dios nos dice que
no es chance. Dicen los hombres, Dios tiene
que darle chance a todos. Dios no da chance. Él escogió a su pueblo. El cielo va a estar poblado.
Va a estar lleno. No hay ninguna persona allá que
no va a estar quien el Señor Jesucristo escogió. No va a haber
ninguna vacante. Una silla vacante. Voy pues a
preparar lugar para vosotros. Está reservada. Esta herencia
está reservada en los cielos para nosotros. Y no va a haber
ninguno que, uh, no llegó. No llegó. Faltó. El Señor Jesucristo
dijo, mis ovejas. Yo conozco las mías. Fueron dadas por el Padre. No
va a faltar ninguna. Ninguna se perderá. Nadie las
puede arrebatar de mi mano, nadie las puede arrebatar de la mano
de mi padre. Entonces no es por chance, es
por la elección de Dios. Es por la elección de Dios. Cristo
dijo, ustedes no me escogieron a mí. Ustedes no me hicieron
su voluntad por mí. Yo los escogí a ustedes. Yo los
escogí a ustedes. Ahora acá hay otra pregunta.
¿La salvación es por la voluntad del hombre o por la voluntad
de Dios? ¿Qué dicen las personas? Es por
la voluntad del hombre. El hombre hace su decisión. Pero
eso no es lo que dice la palabra de Dios. Están buscando a un
Dios están usando su voluntad, no lo van a encontrar, tienen
que oír la verdad de Dios, es por la voluntad de Dios. Un hombre
tiene que venir delante de Dios cuando Dios se le revele y tiene
que decir, Señor, si Tú quieres, puedes limpiar. No viene, no
leemos de ese leproso que vino al Señor Jesucristo y dijo, he
hecho mi decisión y creo que voy a dejar que Tú me sanes.
Es lo que leemos en la Palabra de Dios en Mateo 8. Vino el Señor
Jesucristo bajando de ese monte, esa montaña, y vino ese leproso
y dijo, ya oí de ti y ya hice mi decisión. No. Él dijo, Señor, si tú quieres,
es por la voluntad de Dios, no por la voluntad del hombre. ¿Qué
dice la Palabra de Dios? de Su voluntad nos hizo nacer
por la Palabra de Dios. Bueno, acaso una persona, que hay otra
pregunta, acaso una persona es regenerada porque cree o cree
porque es regenerada? Diferente. Cree porque ha sido
regenerada. Cree porque Dios le ha dado vida. La fe es el resultado de la vida
que Dios ha dado. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
es porque Dios te ha dado vida. Ese es el nuevo hombre, esa nueva
criatura que cree. Entonces, buscar a Jehová, para
buscar a Jehová, una persona tiene que oír la verdad de quién
es Jehová. Como dice el salmista, yo voy
a buscar tu rostro, buscar la gloria de Dios. buscarla el rostro
de Dios si no se predica la verdad las
personas no van a buscar al Dios vivo y verdadero que el Señor se revele pedimos que el Señor
se revele en su palabra para buscar al Dios vivo y verdadero. Mi corazón ha dicho de ti, busca
mi rostro. Dios dice, busca mi rostro. Tu rostro buscaré. Dios ha dicho,
cree. ¿Qué dices? Por la gracia de
Dios, creo. Creo, Señor, creo. Que el Señor
bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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