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Cody Groover

Cosas vitales en el Reino de los cielos 2

Matthew 5
Cody Groover • November, 2 2014 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • November, 2 2014

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Buenos días, hermano. Pido que
abran sus Biblias conmigo, Libro de San Mateo, capítulo 5. Quiero que regresemos al texto
que estábamos viendo la semana pasada. Quiero decirles primeramente
que la tentación fue para mí decir, lo damos por visto. o lo damos por entendido, otra
manera de decirlo. Pero esto me dolió a mí, el solo
pensarlo. Porque no podemos dar nada por
entendido. Nada por entendido, especialmente
las palabras de la palabra de Dios. Si bien no podemos dar
por entendido las cosas naturales, mucho menos las cosas que son
de Dios. Primeramente, porque el hombre
natural no entiende las cosas que son del Espíritu de Dios
y no las puede recibir. Y segundo, aún el espiritual,
la persona que cree las cosas que entiende, las entiende en
parte. Así es que, si fuera el peligro de repetirme
palabra por palabra, aunque no creo que sea posible, lo que
dije la semana pasada, de todas maneras, el Espíritu de Dios
es el que tiene que bendecir su palabra y es el que tiene
que acomodar lo espiritual lo espiritual si pudiera yo repetirlo
palabra por palabra pero bien la semana pasada no pude completar
todo lo que queríamos ver en el capítulo 5 y ahora para regresar
al capítulo 5 comenzando desde el versículo 21 al 48 Quiero nada más brevemente mencionar
lo que vimos la semana pasada, haciendo unos pequeños puntos,
pero más bien concentrándome en lo que no cubrimos. Pero de
todas maneras, pido especialmente por el Espíritu Santo que bendiga
su palabra, porque, como dije, nada podemos dar por entendido.
No podemos nosotros agotar en una o dos horas las palabras
que escribió, que dijo nuestro Señor Jesucristo en este pequeño
pasaje. Podríamos pasarnos el resto de
nuestra vida estudiando esto sin agotarlo. Ahora, en versículo
21, Dice, oíste que fue dicho a los
antiguos, no matarás y cualquiera que matares será culpable de
juicio. Pero Dios dijo que cualquiera
que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. Y cualquiera
que diga necio a su hermano será culpable ante el concilio. Y cualquiera que le diga fatuo
quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes
tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene
algo contra ti, Deja ahí tu ofrenda delante del altar. Anda, reconcíliate
primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte
de acuerdo con tu adversario pronto entre tanto que estás
con él en el camino. No sea que el adversario te entregue
al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás
de ahí hasta que pagues el último cuadrante. Oístes que fue dicho,
no cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón.
Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo
y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros
y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno. y si tu mano
derecha te es ocasión de caer, córtala y échela de ti, pues
mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo
tu cuerpo sea echado al infierno. También fue dicho, cualquiera
que repudie a su mujer, déle carta de divorcio. Pero yo os
digo que el que repudie a su mujer, a no ser por causa de
fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada
cometa adulterio. Además, habéis oído que fue dicho
a los antiguos, no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo, no juraréis
en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de
Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies, ni
por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey, ni por tu cabeza
jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar sí, sí,
no, no. Porque lo que es más de esto,
de mal procede. Oísteis que fue dicho ojo por
ojo, diente por diente. Pero yo os digo, no resistáis
al que es malo. Antes, a cualquiera que te llene
la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera
ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. y a cualquiera que te obligue
a llevar carga por una milla, ve con el dos. Y al que te pida,
dale, y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
¿Oíste que fue dicho, amarás a tu prójimo y aborrecerás a
tu hermano? Pero yo os digo, amad a vuestros
enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los
que os aborrecen, llorad por los que os ultrajan y os persiguen. para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos
y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si
amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendráis? ¿No hacen
también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos
solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto, es perfecto. Aquí como vimos la semana pasada,
aquí está el fundamento de toda la verdadera cristianidad, toda
la verdadera cristiandad. En este pasaje tenemos una imagen
del cristianismo como debiera ser y ninguno de nosotros puede
leer este pasaje sin tener convicción profunda, un sentido de nuestra
indignidad, somos inadecuados. La razón por la que sentimos
esta indignidad, la razón por la que sentimos esta confusión
es que ninguno de nosotros alcanza la norma, ninguno de nosotros
alcanza llegar a este nivel que aquí nos está mostrando en estos
28 versículos nuestro señor Jesucristo que nos muestra que este evangelio
de la gracia hace que una persona sea una persona que muestra amabilidad
vimos primeramente la semana pasada que la ley de Dios es
espiritual es decir que más allá de lo que hace una persona en
la carne, en lo externo, la ley de Dios demanda perfección en
lo interno. De tal manera que si una persona
examina los pensamientos y las intenciones del corazón, es ahí
donde somos culpables. Una persona puede nunca haber
cometido ninguna de esas. Y es por eso que el hombre piensa
y se auto justifica. Porque lee en la ley de Dios,
no matarás. Y dice, no he matado. y se justifica
y piensa que eso le da justicia delante de Dios. No cometerás
adulterio. Siempre he sido fiel a mi esposa.
Piensa que al hacer eso, eso lo justifica delante de Dios.
Cuando Dios está mirando su corazón y viendo las intenciones y los
pensamientos que tiene y dice, ya culpaste, ya eres culpable. La ley de Dios es espiritual.
La espiritualidad de la ley. Bueno, gracias sean dadas a Dios,
porque la palabra de Dios nos enseña que Cristo Jesús cumplió
esa ley perfectamente. Él cumplió la espiritualidad
de la ley. No solamente en lo externo, sino
también en el corazón, donde Dios mira, donde Dios mira. Dios mirando a su hijo dijo,
este es mi hijo amado en quien tengo complacencia, el que no
hizo pecado, no pensó pecado, no tuvo pecado. Esa es la justicia
que Dios pone a la cuenta de toda persona que cree a Dios. la obediencia, la justicia, la
rectitud del Señor Jesucristo mismo. La ley es espiritual. La ley es espiritual y Cristo
cumplió esta ley, la espiritualidad de la ley. Bueno, vimos entonces
lo que dijo acerca de no matarás, no cometerás adulterio, de no
jurar, dije yo la semana pasada. cuando juramos viene del mal
y puedes reconocer que una persona es mentirosa cuando a cada rato
te tiene que decir te voy a decir la verdad no te miento sabes
que esa persona es mentirosa de por sí Todos somos mentirosos,
lo que dice la palabra de Dios. Pero cuando una persona tiene
que respaldar todas sus palabras con un juramento, te está mostrando
que su carácter no es honesto. Deja que tu sí sea sí, y que
tu no sea no, y que todas las personas sepan que eres persona
de palabra. Lo que digas, eso es. Pero has
oído de personas que todo el tiempo tienen que te lo juro.
Y lo juran por Dios. queriendo establecer algo ya
no puedes creerle nada y todo proviene del mal nos dice aquí
la palabra de Dios nos habla del altar de Dios de cómo debemos
nosotros venir a Dios Cristo Jesús es nuestro altar Cristo
Jesús es el altar por el cual nosotros venimos a Dios no tenemos
acceso no tenemos entrada a Dios sino por el Señor Jesucristo
ni aún nuestras buenas intenciones, nuestra sinceridad no vale delante
de Dios. Lo único que Dios puede aceptar
es Cristo Jesús, el único. Y solamente si una persona viene
delante de Dios por medio de Cristo Jesús, es esa persona
aceptada. Somos aceptos en el amado. Entonces la ley de Dios es espiritual.
En segundo lugar, vimos también esto, la espiritualidad de la
ley. La ley es espiritual, la espiritualidad
de la ley. La ley de Dios es espiritual.
Vimos esto en Romanos capítulo 7. Romanos capítulo 7. Las personas que piensan que
andan guardando la ley, que están mirando la ley, están guardando
la ley, no conocen la ley. Cada vez que mires a la ley para
tratar de justificarte, si entiendes la ley, Si tienes entendimiento,
lo único que hace esa ley es maldecirte. No venimos a la ley para ser
ayudados, para santificarnos. La ley no te ayuda en la santificación. Si entiendes la ley, la ley solamente
te puede maldecir. Es lo único que hace, porque
no somos perfectos. Tiene que ser perfecto. solamente
cuando miramos a Cristo Jesús la perfección cuando miramos
y venimos a Cristo por fe es el Espíritu Santo obrando nosotros
que produce en el creyente las buenas obras pero la persona
no puede mirar a la ley, la ley no te da ayuda demanda perfección,
pero no levanta un dedo para ayudarte. Mirando a Cristo Jesús
y el Espíritu Santo, obrando en el creyente, produce las buenas
obras. No para justificación, sino porque
es justificado. Ahora, dice Romanos capítulo
7, versículo 14, porque sabemos que la ley es espiritual, mas
yo soy carnal vendido al pecado. vendido el pecado. Soy ahora
mismo vendido al pecado. La ley es espiritual. Dios mira el corazón. Él es el único. Él mira el corazón
y podemos hacer haciendo una cosa y viene un pensamiento. Ya está malo. Ya está malo. Esto sí es bueno. ya esta mal,
esto si estoy haciendo una buena obra, ya se echo a perder, ya
se echo a perder. Dios requiere perfección en las
partes internas y entonces el pecado es una cosa
del corazón del hombre y nosotros no podemos obedecer gracias a
Dios el Señor Jesucristo. La tercera lección, entonces,
que vimos es las palabras de nuestro Señor Jesucristo demuestran
la ignorancia de una persona, demuestran la ignorancia del
hombre, los que no son espirituales, los hombres carnales. Nos dice en 2 Corintios, 2 Corintios,
dije 2, es 1 Corintios, capítulo 2, Versículo 11. ¿Quién de los hombres
sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está
en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el espíritu
de Dios. Y nosotros no hemos recibido
el espíritu del mundo sino el espíritu que proviene de Dios
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. lo cual también
hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana sino por
las que enseña el espíritu como dándolo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu
de Dios porque para él son locura y no las puede ver porque se
han de ver o discernir o entender espiritualmente. En cambio el
espiritual juzga todas las cosas Pero Él no es juzgado de nadie.
Porque quien conoció la mente del Señor, quien le instruirá.
Pero nosotros tenemos la mente de Cristo. No importa que tan
religioso sea el hombre natural. No importa que tan religioso
sea. Él ignora el carácter de Dios. Dios es santo. Requiere perfección. Ignora su propio carácter. Es
un hombre natural, no tiene ojos para ver. Ignora los requisitos
de la ley de Dios. Por eso trata de, o sea, piensa
que está justificado. Este hombre rico que vino al
Señor dijo, qué buena cosa puedo hacer para heredar el reino de
los cielos, ¿se acuerdan? Él pensó, esto, todo esto que
tú dices, ya lo hice. Desde mi hotel lo estoy haciendo.
En eso estoy. porque aparentan moralidad. Porque una persona aparenta,
es decir, por lo que tú ves, una persona aparenta moralidad,
piensa que puede justificarse delante de Dios. Vean Mateo capítulo
19. Versículo 16, Mateo 19, 16. Entonces vino uno y le dijo,
maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? ¿Qué
es lo que está preguntando? ¿Qué puedo hacer para ganarme
la salvación? Es lo que está preguntando. ¿Qué
bien haré para tener vida eterna, para que yo gane la salvación?
Él está preguntando así claramente qué obras debo hacer. Y le dijo,
¿por qué me llamas? Bueno, la primera cosa que le
preguntó a este joven, ¿por qué me llamas bueno? Nadie debe llamar
bueno a ninguna persona. Dios es el único bueno. Y el
Señor Jesucristo le está diciendo, si tú no reconoces que yo soy
Dios, no debes llamarme bueno. Porque no hay bueno, sino solamente
Dios. ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno
hay bueno, sino uno, Dios. Ahora le va a responder la pregunta.
Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Hay
que tener cuidado de cómo vienes al Señor Jesucristo. Si vienes al Señor Jesucristo
buscando como juez, buscando qué debo hacer para heredar el
reino de los cielos, qué debo hacer para ganarme la salvación,
está claramente escrito. Hazlo. La ley de Moisés dice así, el
que haga estas cosas vivirá por ellos. ¿Quieres entrar al cielo?
Obedece la ley de Dios en todo punto, todos los días de tu vida
a perfección. ¿Hay algo malo con eso? No con
la ley. La ley es santa, justa y buena.
Pero tú no la puedes cumplir y nunca la has cumplido. Y el
hombre es un necio que piensa, lo estoy cumpliendo, pero que
está ciego. Está ciego. El Señor Jesucristo,
hay que tener cuidado de cómo venimos al Señor. Si vienes para
recibir como maestro, vas a recibir tu cátedra. Si vienes como juez,
Él es juez justo. Pero si vienes a Él como pecador,
Él es salvador de pecadores. Hay que venir a el sobre la base
de quien somos nosotros. Sobre la base de quien es el. El llamara su nombre Jesús porque
el salvara a su pueblo de sus pecados. La manera que una persona
viene al Señor Jesucristo, así como vienes así, vas a recibir. De la manera que tu vienes, si
vienes queriendo establecer tu justicia bueno vamos a pesarte
vamos a pesarte y dice por las obras de la ley ningún ser será
justificado delante de él Dios ya lo dijo pero el hombre está
terco y quiere hacerlo eso muestra su ignorancia dice allá bueno
ahí está si quieres entrar a la vida guarda los mandamientos
y este hombre queriendo todavía Allá, esto ya lo estaba, ya está
en la Biblia, ya está en la palabra de Dios, pero queriendo él, este,
preguntar más y justificarse más, dijo, ¿cuáles? Jesús le
dijo, no matarás, no adulterarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio. Leyes que tienen que ver Dice
allá, honra a tu padre y tu madre y amarás a tu prójimo como a
ti mismo. En el decálogo, los diez mandamientos,
en el decálogo, cinco de estos mandamientos tienen que ver con
tu relación a Dios y cinco de esos mandamientos tienen que
ver con tu relación al hombre. Es tan fácil decir yo amo a Dios.
esta facil se resume toda la ley de dios amarasa tu dios con
todo tu corazon con toda tu mente amarasa tu projimo como a ti
mismo en estos dos leyes esta toda la ley de dios esta facil
decir yo amo a dios asi es que el señor jesucristo no le trato
aunque el sabe que no el no le trato con el primer los primeros
cinco leyes del decalogo le trato con el segundo el que tiene que
ver ama a tu prójimo como a ti mismo. Y en esos cinco mandamientos
está, estos cinco, amaraza a tu prójimo como a ti mismo. Y noten
que responde el joven, todo esto lo he guardado desde mi juventud,
¿qué más me falta? ¿Qué más me falta? Está diciendo,
esto ya lo obedecí, estoy bien. Esto demuestra la ignorancia
del hombre natural. Esto demuestra la ignorancia
del hombre natural. Dijo el Señor Jesucristo, ahora
el que entiende todas las cosas, el que sabe todas las cosas,
el que juzga todas las cosas, él sabía que este hombre no amaba
a su prójimo como a sí mismo. Lo primero que le va a mostrar
es que no ama ni siquiera a Dios. Dice Jesús, si quieres ser perfecto
porque es lo que tiene que ser, perfecto. Anda, vende lo que
tienes y dale a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y ven y sígueme. El Señor Jesucristo está viendo
el corazón, está viendo nuestro corazón. Este hombre está diciendo,
todo esto lo he hecho desde mi juventud. Y el Señor Jesucristo
está viendo, no es verdad. Pero voy a juzgarte con tus palabras. Dices que has amado. Anda, vende
todo lo que tienes y dale a los pobres. No, no podía hacer eso. Antes tenía otro Dios, el dinero. No había ni siquiera obedecido
el primer mandamiento. No tendrás dioses falsos. Él
amaba su dinero, dice. Oyendo el joven esta palabra,
se fue triste porque tenía muchas posesiones. Lejos de amar a Dios,
amaba más al dinero y no amaba a su prójimo, se amaba a sí mismo. Pero entonces, la persona que
piensa que puede obedecer la ley, no tiene conocimiento. La persona que conoce el Evangelio,
que conoce el lugar apropiado de la ley y la gloria de la gracia
de Dios, es la persona que puede descansar en Cristo. Esa persona
conoce el Evangelio. La persona que descansa en la
obra perfecta del Señor Jesucristo. Esa persona conoce el Evangelio.
La persona que no está tratando de levantar un dedo para tratar
de satisfacer o justificarse en la ley. Si una persona trata
de hacer algo para justificarse, esa persona no está conociendo
el Evangelio. La persona que trata de mezclar
la ley y la gracia en cualquier manera, en cualquier manera,
como parte de su aceptación delante de Dios, esa persona no conoce
el Evangelio. El apóstol Pablo dijo esto, nosotros
somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en espíritu,
nos regocijamos en Cristo Jesús y no tenemos ninguna confianza
en lo que podemos hacer nosotros en este cuerpo. Ese es el pueblo de Dios. Creen
a Dios y descansan solamente en Cristo Jesús. No existen dos cosas más opuestas
que la ley y la gracia. Y la palabra de Dios nos dice
claramente que no se puede mezclar la salvación por gracia y salvación
por obras. Es una o la otra. Vean Romanos
11. Romanos 11, versículo 5. Así también en este tiempo ha
quedado un remanente escogido por gracia en este tiempo ha quedado un
remanente escogido por gracia y si por gracia si la salvación
es por gracia no es por obras de otra manera la gracia ya no
es gracia si levantas un dedo para de alguna
manera, contribuir. ¿Ha subido que alguien diga eso?
Lee el periódico. Lee el periódico. Allá en el
periódico puedes ver lo que dicen las personas, los grandes aquí
en Yucatán, que estamos colaborando con Dios. Que estamos colaborando,
dicen. Si es una colaboración, si tú
estás aportando algo, estás aportando obras no puedes aportar gracia
verdad si estás aportando algo tienes que estar aportando obras
no puedes aportar gracia y si la salvación es por gracia ya
no es por obras de otra manera la gracia ya no es gracia y si
por obras si la salvación es por obras entonces no es por
gracia adelante haz todas las obras, pero no es gracia. De
otra manera, la obra ya no es obra. Bueno, ahí está la situación. Dios ha dicho claramente que
no se puede mezclar y es lo que está tratando de hacer el hombre. Cristo es el fin de la ley para
justicia a todo aquel que cree. El propósito aquí en este pasaje
entonces de Mateo nos enseña aquí la palabra de Dios, nuestra
necesidad de Cristo Jesús, nuestra necesidad del Salvador. Dios
requiere obediencia perfecta. ¿Saben quién la rindió? El Señor
Jesús. El Señor Jesús. Él requiere justicia
perfecta. una justicia que nosotros nunca,
nunca podemos producir. El Señor Jesucristo dijo, si
vuestra justicia no fuera mayor que de los escribas y fariseos,
no entraréis en el reino de los cielos. En el versículo 20 de
Mateo 5. Si tu obediencia, si tu rectitud,
tu justicia delante de Dios no es mayor que las escribas y fariseos,
no vas a entrar en el reino de los cielos. ¿Quién es el único
que tiene esa justicia que va a entrar en el reino de los cielos?
El Señor Jesucristo. Y aquellos que creen a Dios,
la justicia del Señor Jesucristo es puesta. Vean esto en Romanos
capítulo 3. Quiero que veamos aquí en Romanos
capítulo 3 donde nos dice que esta justicia es para. Romanos capítulo 3. versículo 21 pero ahora en el
evangelio el evangelio de la gracia de dios en cristo jesús
aparte de la ley se ha manifestado la justicia de dios esta es la
justicia mayor que los escribas y fariseos la justicia de dios
la justicia de dios fue testificada en la ley fue testificada por
la ley y los profetas. Es decir, esto no es algo nuevo.
Esto no es algo diferente desde que entró el Señor Jesucristo.
Que vino aquí al mundo. Esto siempre ha sido. Siempre
ha sido. Desde que el mundo comenzó. La única justicia es la justicia
del Señor Jesucristo. Dice, la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo, la justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él porque no
hay diferencia. Esta justicia es para todos los
que creen en Él. Esta justicia es imputada. es
puesta a la cuenta de cada uno que cree en el Señor Jesucristo. Necesitamos un salvador. Cristo Jesús es nuestro salvador. Bueno, la quinta cosa que nos
enseña aquí nuestro Señor Jesucristo. Sabemos que nosotros no podemos
satisfacer estas demandas de la santa ley de Dios. No podemos
nosotros cumplirlo. no podemos. Confiamos únicamente
en Cristo Jesús, el que dice la Palabra de Dios, mas por él
estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios nos fue hecho
sabiduría, justificación, santificación y redención, para que el que
se gloríe, gloríese en el Señor. Sabemos que no podemos nosotros
hacerlo, pero esto no nos hace indiferentes al pecado. Sabemos
que no podemos hacerlo, fallamos y gemimos, pero eso no nos hace
indiferentes al pecado. Y a través de esta enseñanza,
Constance nos enseña la Palabra de Dios que debemos nosotros
ser constantemente vigilantes, constantemente vigilando sobre
nuestras vidas. Vean lo que dice Mateo, perdón,
Efesios capítulo 4. Debemos nosotros estar vigilando
en nuestras vidas. Es decir, no vivir de una manera
descuidada. Nadie, ninguno de nosotros es
perfecto, ninguno de nosotros obedece esa ley, pero no significa
que no la estamos tratando. No estamos tratando, es decir,
no le damos rienda suelta, ya como no lo puedo cumplir, pues
ni siquiera voy a tratar, no. Queremos vivir de una manera
que honra y glorifica a nuestro Señor. Queremos reflejar. Si nuestro Padre Santo, queremos
reflejar eso. Queremos reflejar eso. Ven lo
que dice, Efesios capítulo 4, versículo 17. Esto pues digo
y requiero en el Señor. Esto es mandamiento de nuestro
Señor. Que ya no andéis como los otros
gentiles. que andan en la vanidad de su
mente, lo que les parezca. Esa es la vanidad de la mente,
lo que tú pienses. Lo que tú pienses, eso es vanidad
de la mente. Lo que yo piense, vanidad. Que yo no andes en tu propio,
yo creo que es así. Yo creo que es así. Cada quien
tiene su propio camino. Yo creo que esto está bien. Yo creo que esto está mal. Yo
creo que cada quien tiene su propia opinión. Ya no andes en
tu propia opinión, en la vanidad de tu mente, teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que
en ellos hay, por la dureza de su corazón. los cuales después
de que perdieron toda sensibilidad se entregaron al lascivio para
cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no
habéis aprendido así a Cristo. Es decir, así no es Cristo. Así no te enseña Cristo. Cuando
yo era niño. Somos reflejos de nuestros padres. ¿Dónde están los niños? Ahí atrás
en la casa. Yo no sabía qué reproche era
este. Yo no entendía esto. Pero yo
era un niño, un rapazuelo, como dicen. Y me subía al camión después
de la clase. Tomaba el camión allá en Santiago
y llegaba aquí hasta por Garcín, Jerez. Y hay veces los jóvenes,
los niños, se suben al camión y empiezan a hacer relajo. Y
en eso de hacer relajo, de repente, una vez me reprendió una señora. Me reprendió. Y esta fue la reprensión
que me dijo, niño, así, grosero me dijo, así te enseñan en tu
casa. No lo entendí. No lo entendí. Pero lo que no entendía era que
era un reflejo, o quería darme a entender a ella, que era un
reflejo de cómo me enseñan mis padres que soy un mal educado
que es reflexión a mis padres y en eso estaba yo deshonrando
a mi padre y a mi madre es deshonrar a tu padre y a tu madre bueno
nosotros no queremos deshonrar a nuestro padre queremos vivir
de una manera que no levante reproches y digan ah, así es
Cristo Dices que eres cristiano, eso te enseña a Cristo. Fuera,
fuera con eso, lejos de que nosotros seamos culpables de eso. Y está
diciendo aquí, debemos ser vigilantes, que no andemos. No habéis aprendido
así a Cristo, si en verdad le habéis oído y habéis ido por
él enseñados conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto
a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre. Es nuestra responsabilidad cada
día de despojarnos del viejo hombre y de vestirnos, como dice
aquí, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme los
deseos engañosos. Sabes que es un vicio. No lo
puedes dejar de hacer. Eso es un vicio. Es un vicio. Trato de dejarlo, pero no puedo.
Coca-Cola. Por no decir otros. Es un vicio. Tienes que tenerlo. Si no lo
tienes, personas se vuelven molestas. Caffeína. El café. Si no tomas
tu café, estás regañando a todas las personas. Es un vicio. ¿verdad? Te duele la cabeza si no tienes,
si no sacias. Es un vicio. El hombre natural
está viciado a hacer el mal. Es lo único que puede hacer.
hacer el mal, pero cada uno de nosotros somos responsables de,
dice aquí, despojarse del viejo hombre que está viciado conforme
a los deuses engañosos y renovarnos en el espíritu de vuestra mente
y vestidos del nuevo hombre creados según Dios en la justicia y la
santidad de la verdad, creados en Cristo Jesús. de vestirnos
de Cristo Jesús, ser renovados. ¿Cómo podemos hacer eso? Mirando a Cristo Jesús, siguiéndole
a Él. Pon los ojos en Cristo Jesús,
camina viéndole a Él. Esa es la única manera. No, no
es una... Puestos los ojos en Jesús, corramos
con paciencia la carrera que tenemos por delante. Esa es la
única manera que nosotros podemos. Es mirando a Cristo Jesús cada
día. Si la persona quiere llamarte
un santurrón, bueno, que lo diga. Yo quiero agradar a Dios. Si la persona quiere llamarte
un puritano porque algo que están queriendo hacer no lo quieres
hacer, bueno, que te llamen nombres. Que te llamen nombres. Queremos
glorificar a Dios. Entonces tenemos que cuidar.
La sexta cosa es esta. Versículo 38 de nuestro texto. Nuestro Señor Jesucristo nos
está enseñando del 38 al 47, al final de este capítulo, nos
está enseñando la bienaventuranza de la gracia y del amor. ¿Quieres saber cómo debes sentirte
y cómo debes actuar hacia tu prójimo? Lee lo que dice acá. ¿Cómo debo yo amar a mi prójimo
como a mí mismo? Léelo acá. Léelo acá. Siempre debemos nosotros estar
preparados. Leer esto y aprenderlo. Entenderlo, pedirle al Señor.
Tenemos de despojarnos de toda malicia. No resistáis, dice. ¿Tú oíste que fue, dijo Ocho,
ojo por ojo, diente por diente? ¿Cómo dirían allá? Te perdono,
pero me la vas a pagar. Te perdono, pero no me olvido.
Así perdona el hombre. Tú has oído ojo por ojo y diente
por diente. Pero yo os digo, no resistáis
al que es malo. Despojarnos, nos dice la palabra
de Dios, de toda maldicia. Y cuando nos maldicen, estar
para bendecir. Cuando recibimos mal, me la vas
a pagar. No dar mal por mal. sino hacer
devolver bien por el mal. Y no amar solamente de palabra,
sino de hechos, amar de hechos. Debemos negarnos a nosotros mismos,
tomarnos la molestia de ser amables y corteses con todos los hombres. Debemos aguantar mucho, soportar
mucho en lugar de herir o ofender. Debemos ser corteses, bondadosos,
tiernos, considerables a las demás personas, todos los hombres,
incluso los que no tienen nuestra doctrina. Por ejemplo, si tú
eres una persona ruda, una persona grosera, una persona brusca,
una persona descortés, todos reconocen eso. todos reconocen. Esto no es la gracia de Dios.
Pero si tú eres una persona cortés, una persona bondadosa, una persona
considerada, una persona que es paciente con los demás, todos
pueden reconocer eso también. Aunque no crean lo que tú crees,
pueden reconocerlo. Es decir, esa persona es muy
cortés, esa persona es muy amable, esa persona todos pueden reconocerlo
aunque no crean lo que tú creas y nuestro señor utiliza aquí
dos argumentos argumentos fuertes a ser misericordiosos y amables
vean lo que dice versículo 45 para que seáis hijos de vuestro
padre que está en los cielos si Dios es mi padre no voy a
reflejar su carácter Se ve que eres hijo de tal persona. Refleja su carácter. Los niños,
sin tratar de hacerlo, lo reflejan. ¿Has visto los niños, los bebés,
los chicos, los de tres años, cuatro años? No lo están pensando. Pero ahí están imitando a su
papá. Para lo bueno o para lo malo.
Estoy hablando de los niños. Mi sobrino. Él estaba tratando de imitar
a su papá y es que su papá estaba cogiendo y está queriendo imitar
a su papá. Lo que ve el niño que hace el
papá, eso está haciendo, está reflejando en nuestra imagen
y en nuestra conducta. Si ustedes vieran mis hijos,
dicen, ah, sé de quién es, se parece. Estoy viendo a tu hijo,
hermano, y dice, se parece. Veo la semejanza. No solamente
en aspectos, sino también en carácter. Ahora, si Dios es mi
padre, entonces el carácter de Dios mi padre voy a reflejar. Él es misericordioso. Él es amor. Por otro lado, si lo que tengo,
Es un carácter, lo oyes en todo el tiempo, yo primero, un carácter
de egoísmo, un carácter egocéntrico, un carácter, esa es la característica
del mundano. Esa es la característica del
mundano. Entonces uno sabe que eres mundano. El carácter de
quien seas vas a reflejar. Esto es lo que la gracia enseña. Esto es lo que la ley requiere
y lo que la gracia enseña. Lo que Él requiere, lo que Dios
requiere, el Señor Jesucristo lo ha hecho. Él lo ha proveído. Lo que Dios requiere, en otras
palabras, lo que Dios requiere de ti, Dios ya lo proveo en su
Hijo, el Señor Jesucristo. y lo que Él proveo, Él también
lo acepta. Él es nuestro fiador, nuestro
substituto. Y nosotros en Cristo Jesús hay
que ir a un pensamiento demasiado bueno. En Cristo Jesús, si tú
crees a Dios, crees en el Señor Jesucristo. Lo que estás leyendo
aquí que tú ves y dices, miserable de mí. Por un lado, en la carne,
en Cristo Jesús, lo obedeciste perfectamente. En Cristo Jesús,
esta es tu vida, delante de Dios. Esas son buenas nuevas, ¿verdad?
Entonces, tu justicia sí es mayor que la de los estribas y paredes.
Es la justicia de Dios mismo. Lo que Dios demanda, Él lo provee. Y lo que Él provee, Él lo acepta. Bueno, espero que haya sido de
bendición para que se manifieste que sois
hijos de vuestros padres. Para que sea visible. No devuelvas
mal por mal. Bendice. Bueno, como hablando de una manera
nosotros en la vida prácticamente sabemos que en esta carne no
cumplimos. En Cristo Jesús hemos cumplido. Pero queremos, queremos vivir,
queremos que el fruto del Espíritu Santo que es amor, gozo, paz,
paciencia, se ha manifestado en nosotros. ¿Cómo? Pedimos al
Señor. Bendice. Haz que sea yo frutífero. Bendice que tu Espíritu Santo
obra en mí. Mirando a Cristo Jesús, andando,
siguiendo a Él. Que el Espíritu Santo haga la
obra. La alabanza, ¿saben de quién
es? De Dios. Cuando el Espíritu Santo
haga que tú seas bondadoso cuando te maldicen. Que tú andes dos
millas cuando te digan anda uno. Cuando te vuelvas bien, cuando
el Espíritu Santo haga en ti esto. Esa es una buena obra que
Él preparó de antemano que tú andes en ella. Y es el fruto de la justicia
del Señor Jesucristo que es tuya. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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