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Cody Groover

La victoria de Cristo

Cody Groover • November, 2 2014 • Video & Audio
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Cody Groover • November, 2 2014

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Hermanos, en esta noche pido
que abran sus Biblias conmigo al libro de Salmo 91. Salmo 91. Mientras ustedes están buscando
allá en Salmo 91, voy a leer lo que acabamos de
leer en 1 Juan capítulo 5. porque todo aquel que es nacido
de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe. La victoria que ha vencido al
mundo, nuestra fe. El autor de nuestra fe. Nosotros vencemos por Cristo. Cristo es el vencedor. Es la
fe del Señor Jesucristo. Y ahora en esta noche quiero
que veamos la victoria de Cristo. La victoria de Cristo es la victoria
de cada uno que cree en Cristo. La victoria de Cristo es la victoria
de su pueblo. Como capitán del ejército de Dios, como el capitán de las
huestes celestiales, el capitán de nuestras almas, Él es el que
venció sobre todos nuestros enemigos. Así es que lo que quiero que veamos en esta
noche es la fe del Señor Jesucristo, la victoria de cada creyente. Ahora, todas las Escrituras Y
este Salmo están hablando de nuestro Señor Jesucristo, el
Mesías. Y habla de la fe que nos salva. La fe que nos salva. Muchas personas
tienen fe en su fe. Dicen, yo tengo mucha fe. Y están
confiando de porque tienen mucha fe, eso los va a salvar. Tienen
mucha confianza. Una persona puede tener mucha
fe en una cosa equivocada, en una persona equivocada, y lo
va a defraudar. Por otra parte, una persona puede
tener muy poca fe, pero si su fe está puesta en el Salvador,
esa fe es la fe que salva. Cristo Jesús. De hecho, nos dijo
el Señor Jesucristo que si nuestra fe fuera como la semilla de una
mostaza. De hecho, eso nos enseña que
nuestra fe no aumenta ni siquiera, no suma ni siquiera a una semilla
de mostaza. ¡Cuán poca fe tenemos! porque
juntamente con la fe tenemos incredulidad, juntamente con
la fe tenemos ansiedad, dudas y temores. Pero el Capitán de
nuestra salvación, nuestro Señor Jesucristo, Él es el que creyó
a Dios. La victoria de Cristo, nuestro
Capitán, y este Salmo entonces nos habla de la fe que es, es
creer a Dios. es creer a Dios. Así es que la
fe del Señor Jesucristo como hombre, Él creyó a Dios. Él creyó la promesa de Dios a
Él como hombre, y Él se aferró a la Palabra de Dios, que es
la misma base de nuestra fe. Él se aferró a la Palabra de
Dios como hombre. Nos habla de la promesa y protección
la seguridad que Dios iba a dar a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Él vivió confiado delante de
Dios su Padre. No tuvo ningún temor, ningún
temor. Estando enfrente de Satanás,
el adversario, estando enfrente de todo el mundo, estando enfrente
de Pilato, estando enfrente de toda esa multitud que quería
matar, él no tenía ningún temor. Él no tenía temor. Él confió
en Dios, que lo iba a proteger, que lo iba a salvar a Él. Y Él lo protegió de él de todas
las enfermedades. ¿Cuántas enfermedades sanó él? Hay algo que está ocurriendo
que es ébola. y nadie quiere acercarse a una
persona que tiene... Es una enfermedad muy seria.
Aunque dicen que no es contagioso, ¿quién los quiere creer? ¿Quién
quiere creer a los médicos? Si hasta cuando alguien dice,
está corriendo el dengue, nadie quiere que le pique un mosco,
¿verdad? Nadie quiere que le pique un mosco. Bueno, de todas
las... ¿cuántas enfermedades la lepra
es contagiosa? no le tocó a Él. Los espíritus
inmundos, estando en este, como por decir, este hoyo de maldad,
rodeado del mal y del pecado, no lo tocó a Él. No lo tocó. Satanás mismo habló y citó este
Salmo. En Mateo capítulo 4, ustedes
acuerdan la tentación, va a citar aquí en versículo 11 de Salmo 91,
dice, A sus ángeles mandará cerca de ti que te guarden en todos
tus caminos, y en las manos te llevarán para que tu pie no tropiece
en piedra. Está hablando de nuestro Señor
Jesucristo. Ahora, entonces, es salvo de
la victoria de Cristo y todo aquel que está en Él por la fe,
representado por Cristo y perfeccionado por Cristo. Cada uno de nosotros
que cree a Dios, que cree en el Señor Jesucristo, está bajo
la protección y el cuidado del Todopoderoso. Por tanto, debemos
nosotros echar todas nuestras ansiedades sobre Él, dice 1 Pedro
7, porque Él tiene cuidado de nosotros. Crees en el Señor Jesucristo,
estás bajo la protección del Dios Todopoderoso. Echa todos
tus cuidados sobre porque Él tiene cuidado, Él tiene cuidado.
Encomienda entonces a Jehová tu camino, y Él, confía en Él,
y Él hará. Él va a resolver. Confía en Jehová,
confía, cree a Dios. Y además de esto estamos bajo
la protección de Dios los espíritus ángeles, son ministros, enviados
por Dios. para cuidarnos, para cuidarnos. Estamos rodeados de ángeles. Estoy hablando de cada creyente.
Estamos rodeados de ángeles y nada te puede pasar. Eres inmortal
hasta el día que Dios ha determinado. Inmortal. Nada puede suceder
que no sea por su directo permiso, permiso directo. Bueno, vamos
a ver allá entonces Salmo 91. Aquí como encabezado podemos
ver este, El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra
del Omnipotente. Diré yo a Jehová esperanza mía
y castillo mío, mi Dios, en quien confiaré. El que habita al abrigo del Altísimo. ¿Quién está hablando? ¿Cuál es
el abrigo? ¿Cuál es el abrigo del Altísimo?
El abrigo del Altísimo es el lugar santísimo. El que habita
en el lugar santísimo. Detrás del velo, en la presencia
misma de Dios. El que habita. Noten allá la
palabra habita. No dice está de paso. El que
habita al abrigo del Altísimo está bajo la sombra, morará. morará bajo la sombra del Omnipotente. Entonces, el Altísimo, el Lugar
Altísimo es el Lugar Santísimo. Nos dice la Palabra de Dios en
Hebreos capítulo 6, si ustedes quieren ver ahí en Hebreos 6,
versículos 19 y 20, hablando de la esperanza que tenemos en
Cristo Jesús, tenemos, dice, la cual tenemos como segura y
firme ancla del alma. Cristo es el ancla segura del
alma. En tiempos pasados, cuando iba
a entrar uno de esos buques grandes, galeones, iba a entrar al puerto,
había demasiado peligro por los escolleros y las piedras que
estaban en los arrecifes, y no podían entrar bajo el poder de
vela. no había motores, solo pura vela
bajaban uno de estos alijos con el ancla ponían el ancla sobre
el alijo ponían allá los marineros y empezaban a remar y entraban
al puerto de abrigo con el ancla llevando la soga en el alijo
arrastrando cuando llegaban allá al lugar seguro ponían el ancla
allá en tierra ahora si ya está anclado Ahora sí, empiecen a
jalar el buque. Es el lugar, el ancla segura.
Cristo es el ancla de nuestra alma. Cristo ha entrado en el
lugar santísimo, en la presencia de Dios mismo. Entonces, de eso
se refiere, la cual tenemos como segura y firme ancla del alma
que penetra hasta dentro del velo, en el lugar santísimo. donde está Dios. Donde Jesús
entró por nosotros como precursor. Un precursor es alguien que va
delante de alguien más. Él entró como precursor, hecho
sumo sacerdote para siempre según el orden de Milquisedec. Entonces, el lugar santísimo
es la presencia de Dios. Y el creyente en Cristo Jesús. Está hablando de Cristo Jesús
primeramente. Él ha entrado a la gloria como
hombre, como Dios siempre ha estado, con el Padre. Dios el
Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo. Esto los tres
unos son. El Señor Jesucristo le dijo a
Nicodemo, Nicodemo nadie subió al cielo sino el que descendió
del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo. Dice Nicodemo,
cuando estoy hablando contigo nunca dejé el cielo. como Dios
está en todas partes. Dios es omnipresente. Pero estamos hablando del hombre,
del eterno Hijo de Dios hecho hombre, carne de nuestra carne,
hueso de nuestro hueso, nuestro representante, nuestro aval. Ahora este hombre Dios le ha
exaltado hasta lo sumo y Él ha entrado como precursor para tomar
posesión del cielo a favor de su pueblo. Ahí está la cabeza,
ahí va a estar el cuerpo. Y dice en Efesios capítulo 2,
versículo 5, aun estando nosotros muertos en pecados, aun estando
nosotros muertos en pecados, Dios nos dio vida a nosotros
juntamente con Cristo, por gracias sois salvos, y juntamente con
Él, con Cristo, nos resucitó y asimismo, es decir, juntamente
con Él, nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús. Así es que en nuestro representante,
Cristo Jesús está ahora mismo al abrigo del Altísimo. Y nosotros
estamos allá juntamente con Él al abrigo del Altísimo, en la
presencia de Dios. Un día vamos a estar allá en
cuerpo. Ahora estamos allá, esta es nuestra
esperanza, y es una esperanza segura, es una esperanza firme,
una esperanza gloriosa por la resurrección de los muertos del
Señor Jesucristo. No servimos a un Dios muerto. Y Dios no es Dios de los muertos
tampoco. Dios es Dios de los vivos. Dice,
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente
o bajo la protección de Dios Todopoderoso. La idea de aquí
es de los polluelos. Los polluelos. Ya les dije esta
historia, pero es lo que he visto. Y es la ilustración más distrustación
más viva que tengo. He oído de esto en otras ocasiones,
pero esto yo lo vi. Estaba yo en el campo y vi un
montón de codornices, le llaman bechitas aquí en Maya. Estaba
yo en un árbol y estaba yo espiando, como dicen acá, espiando, y de
repente vi un montón de estas codornices que estaban corriendo,
se alborotaron, y corrían para acá, corrían para allá, y estaban
corriendo por todo el suelo y de repente vino la mamá la más grande
y no sé qué hizo pero llamó a las a los pollitos y todos vinieron
a ella tal caso que yo estaba presente arriba en el árbol vinieron
todos a ella y ella abrió sus alas y se metieron ahí no sé
cómo cabían pero ahí se metieron allá debajo de las alas de la
mamá y yo no sabía qué estaba pasando pero de repente oí un
Era un gavilán. Un gavilán. Estaba volando. Estaba
detrás de esos polluelos. Para que ese gavilán pueda comer
a uno de esos polluelos, tenía que matar a la mamá. Tenía que
pasar por encima del cuerpo de esa mamá. Y esa es la idea que
está diciendo aquí. El que habita al abrigo del Altísimo,
la protección del Dios Todopoderoso morará bajo la sombra, la protección
de Dios Todopoderoso. Para que una oveja del Señor
Jesucristo sea arrancado de la mano del Señor Jesucristo, tiene
que ser arrancado de la mano de Dios el Padre. Y Dios deja
de ser Dios. Tiene que pasar por encima del
Todopoderoso. Eso no es posible. Para que uno
llegue a dañar a uno de los hijos de Dios, tendría que pasar por
encima de Dios Todopoderoso. Salmo 17, versículo 8, dice,
Guárdame como la niña de tus ojos. Y nosotros sabemos que
es guardar la niña de nuestros ojos. Si alguien tira una piedra
a tu cara, lo primero que hace es, vuela tu mano, ¿verdad? Tu
mano es veloz para cubrir el ojo. Que se dañe la mano. pero no se cubra, se protege
la niña del ojo. Guárdame como la niña de tus
ojos, esconde bajo la sombra de tus alas, dice Salmo 17, de
la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que
buscan mi vida. Guárdame, sé veloz como la niña,
como guardas la niña, sé veloz en guardarme. Ningún daño, es
decir, estamos diciendo que ningún daño puede ocurrir a una de las
ovejas del Señor Jesucristo, porque Jehová, dice allá, diré
yo a Jehová, esperanza mía y castillo mío. Él es mi esperanza. Nuestra esperanza es el Señor
Jesucristo. Jehová es Jehová. Ni aun las puertas del infierno
pueden contra la iglesia. Dice el Señor Jesucristo sobre
esta roca, hablando de sí mismo, sobre esta es la confesión de
quien Él es, el Cristo, el Hijo de Dios, sobre esta roca, Cristo,
edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades, la iglesia del Señor
Jesucristo, el infierno mismo, con todos los demonios y Satanás
al frente, no pueden hacer un daño a una de las ovejas del
Señor Jesucristo. Es por eso que el apóstol Pablo
dice, estoy convencido que ni la muerte, ni la vida, ni lo
profundo, ni lo alto, ni cosa presente, ni cosa futura puede
separarme del amor de Dios que está en Cristo Jesús, Señor nuestro. Ahora, nuestra confianza y nuestra
seguridad están en Cristo y Cristo únicamente. Aquí Cristo se describe
de cuatro maneras. Primero, Dice, diría yo a Jehová,
esperanza mía y castillo mío, mi Dios en quien confiaré. Hay cuatro maneras que aquí nuestro
Señor Jesucristo es descrito. Primero, Él es el Altísimo. Él es el Altísimo. Nosotros conocemos
que no hay otro Dios. No hay otro Dios. Él es Santo,
Santo. Separado de Dios. No hay otro.
Yo soy Dios y dice Dios no hay otro. No hay otro Dios. Yo soy el único. Él es el Altísimo. El Soberano. Luego dice que Él
es el Todopoderoso. Morará bajo la sombra del Omnipotente. Ese es el Todopoderoso. El que
tiene todo poder. Toda potestad. Porque Él es Todopoderoso. Entonces podemos descansar en
Su Palabra, Sus promesas son siempre firmes. Podemos descansar,
porque Él es todopoderoso. Lo que Él dice lo respalda con
Su poder. Él es Dios. Podemos descansar
en Sus promesas que son siempre fieles. Son siempre fieles. Podemos descansar en Su salvación,
que es una salvación terminada. porque Él es Todopoderoso. Podemos
descansar en Su salvación. Está completo. Puedes desmayarte
en los brazos del Señor Jesucristo. Una persona desmayada, ¿qué hace?
Está desmayado. Puedes desmayar tu alma en las
manos del Señor Jesucristo, porque Él es Todopoderoso. Podemos descansar
en Su providencia. Nosotros no entendemos muchas
veces las cosas que pasan en nuestra vida, pero Él es el Todopoderoso.
Y podemos, por fe, por la gracia de Dios, podemos descansar sabiendo
que todas las cosas ayudan al bien a los que aman a Dios, a
los que conformen Su propósito, son llamados. Descansamos en
Su providencia porque Él es Todopoderoso. Él es soberano. sobre todas las
cosas. Nos dice, tercer lugar, nos dice
que Él es, su nombre es Jehová. Jehová que significa Dios salva. Podemos descansar en el Dios
que salva. Los dioses que no son dioses,
estoy hablando de minúsculas, dioses con minúsculas, que no
son dioses, no pueden salvar. Dice Dios en Isaías, dice Jehová
en Isaías, No tienen conocimiento los que erigen el madero de su
idolo y ruegan a un Dios que no salva, no tiene poder para
salvar. Pero Jehová, su nombre significa,
Jehová significa Dios salva. Él es el Dios que salva. En nombre del Señor Jesucristo,
llamará su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus
pecados. Él es el Dios de promesa, el
Dios de propósito. Lo que Él se ha determinado entre
la eternidad, Él lo va a cumplir. Podemos gozarnos, entonces, en
la salvación de Dios que salva. Y luego aquí dice aquí, mi Dios. Noten allá los términos, el Altísimo,
el Omnipotente o Todopoderoso, Jehová, y luego allá noten mi
Dios, mi Dios. Es mi Dios. Hablando de Dios
en una manera impersonal, Él es Dios de todos porque no hay
otro Dios. Pero cuando una persona lo conoce
y cuando una persona le cree y una persona confía en Él, es
mi Dios, es mi Dios. ¡Qué precioso es confiamos en
Él como nuestro Dios. El Señor Jesucristo dice, Voy
a mi Padre y a vuestro Padre. Voy a mi Dios y a vuestro Dios. Es nuestro Dios. Los dioses del
mundo son nada. El Dios nuestro es el Dios que
está sentado en el trono. Él hace siempre lo que Él quiere.
Es nuestro Dios Y por eso entonces todas las cosas están ocurriendo. Noten allá en 2 Corintios capítulo
5 versículo 17. Todas las cosas están ocurriendo
tal como Él las ha determinado. De modo, versículo 17, de modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Es decir,
si alguna persona cree en Cristo Jesús, le hacían lo mismo que
dice en 1 Juan, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron,
he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto, todo esto, todo
en nuestra vida pasada, todo en la eternidad, todo en nuestra
vida futura, todo, todo, todo, proviene de Dios. Quien nos reconcilió
consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Que Dios estaba en reconciliando consigo al mundo, no tomándolos
en cuenta, los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra
de reconciliación. Es mi Dios. Es mi Dios. Sé reconciliado con mi Dios.
Que seas tu Dios. Ahora, noten ahí otra vez en
nuestro texto. El que habita el abrigo del Altísimo
morará bajo la sombra del Omnipotente la protección y el cuidado de
Dios Todopoderoso, diré yo a Jehová, diré yo a Jehová, esperanza mía
y castillo mío. Dios, el Señor Jesucristo, como
hombre, Él dijo a Jehová, esperanza mía, castillo mío, fuerte mío. Él esperó en Dios. Él confió
en Dios. mi Dios en quien confiaré." Eso
es lo que dijo el Señor Jesucristo, y es lo que dice cada uno de
los hijos de Dios. Él es nuestra confianza, nuestra
esperanza. Ahora, anoten versículo tres. ¿Cuál es la confianza, entonces?
¿De dónde viene la confianza? De Dios, porque dice, Él te librará
del lazo cazador. Dios, Dios te librará del plazo
del cazador de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y
debajo de sus alas estarás seguro. Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno
ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que anda en oscuridad
ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado
mil, y diez mil a tu diestra. más a ti no llegará. Ciertamente
con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos."
Aquí podemos notar la certeza con la que Dios habla al Señor
Jesucristo, con la certeza que Dios habla a cada uno de Sus
hijos. Aquí como en todas las Escrituras,
Dios no trata de Tal vez, ojalá, o quizás, Dios no trata de esa
manera. No hay ninguna inseguridad, no
hay ninguna incertidumbre mencionada en conexión con el propósito
de Dios y las promesas de Dios en Cristo Jesús. Nota ya, Él
te librará del lazo del cazador. Él te librará de la peste destructora. Él con Sus plumas te cubrirá,
y debajo de Sus alas tú estarás seguro. Él es escudo y adarga. Su verdad es escudo y adarga. Tú no temerás el temor nocturno,
ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que anda en la oscuridad,
ni mortandad que anda en medio del desierto. Caerán a tu lado
mil, es verdad. Verás alrededor miles de personas
que no creen. verás a tu lado mil y diez mil
a tu diestra, mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás
y verás la recompensa de los impíos. Nos dice Salmo capítulo
veintitrés, nótele cómo habla de esta manera, ciertamente Salmo
veintitrés seis, ciertamente el bien y la misericordia me
seguirán. quisiera que el bien y la misericordia
me sigan. No, ciertamente, porque Él es
mi pastor, porque en Él nada me faltará. Ciertamente el bien
y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y
en la casa de Jehová voy a morar. Tengo una esperanza segura y
firme. Cristo ha dicho que todo aquel
que cree en Él tiene vida y cuando Él se vaya y prepare el lugar,
Él vendrá otra vez y os tomará a sí mismo para que donde yo
estoy, dijo el Señor Jesucristo, vosotros también estéis. No es
un tal vez, es seguro. Puedes vivir confiadamente hoy
día de esta seguridad. Es pues la fe, la certeza de
lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. No lo ves, pero estás convencido
de ello. y el mundo dice que estás loco,
pero es la fe que Dios te dio. Podemos saber esto, que Dios
nos va a librar de la maldición de la ley. Él nos ha librado
de la maldición de la ley. En Gálatas capítulo tres, versículo
trece, nos dice que Él fue hecho maldición. Cristo nos redimió
¿Qué es esa peste destructora? El pecado. ¿Qué es esa peste
destructora? Él nos ha librado. Cristo nos
redimió de la maldición de la ley. La ley nos maldecía. La
ley dice, maldito es todo aquel que no continúa en todas las
cosas o permanece en todas las cosas escritos en el libro de
la ley para hacerlas. Ese es el versículo 10 de Galatas
3. Maldito el que no permaneciere.
En la ley estamos maldecidos. Pero Cristo nos redimió de la
maldición de la ley porque Él fue hecho maldición por nosotros. Porque está escrito maldito es
todo aquel que es colgado en un madero. Cuando Él fue colgado
en un madero Él fue maldito, maldito. Él murió con el pecado de Su
pueblo. Aunque Él no hizo pecado, Él
fue hecho pecado, y la ira de Dios cayó sobre Él. Es por eso
que las Escrituras nos dicen, porque somos libres, nos dicen
las Escrituras que ahora pues, en este momento, ninguna condenación
ningún juicio hay para los que están en Cristo Jesús. Romanos
8, capítulo 1. Él nos va a librar de la ira
de Dios en el día final. Estamos libres y nos va a librar. Cristo nos librará de todos nuestros
enemigos, nuestros enemigos invisibles. Nuestra guerra ahora en este
mundo no es con carne y sangre, con potestades, con huestes malignas. Él nos libra ahora mismo. El
Señor Jesucristo nos cubre con Sus plumas, dice, te cubrirá,
y debajo de sus alas estarás seguro. Con las plumas de la
vestimenta de la justicia de Dios en Cristo Jesús nos cubre. Estamos cubiertos con la obediencia
del Señor, la santidad, somos la justicia de Dios en Cristo
somos vestidos y eso nos protege. Es la justicia del Señor Jesucristo.
Con Sus plumas es para escondernos, para sanarnos. Su verdad, Su
palabra de promesa y Su fidelidad harán que vuelvan atrás todos
nuestros enemigos. El Señor Jesucristo va a matar
a nuestros enemigos con Su palabra. Con Su palabra. Porque Cristo
es nuestro Redentor, porque Cristo, el Capitán de nuestra salvación,
Él ha vencido. Dice en versículo 5, no temerás
el terror nocturno. Hombres o demonios, no temeremos la saeta en el tiempo
de la guerra, el día de la guerra. La idea es cuando salen a hacer
batalla. vienen las flechas. Ustedes ya
las han visto en las películas, ¿verdad? El cielo se vuelve negro
con flechas. Y ahí van directamente los dos
campamentos. Y a un lado caen otros y otros
caen a otro lado. Y esta una persona no le tocó
flecha a él. No le tocó flecha. Es la protección
de Dios. Es la protección qué diferencia
hay. Mata a uno como mata a otro, pero la protección de Dios. No
temeremos, porque Dios, Cristo es nuestro
Redentor. Las enfermedades, las enfermedades,
no tenemos que tener temor en este mundo. Cristo Jesús está
en control de todas las cosas. no temeremos la mortalidad que
en medio del día destruyen. O sea, no tememos al juicio en
el día final. Nuestra conciencia delante de
Dios es limpia. ¿Quién nos limpió? Somos pecadores,
convencidos de que somos pecadores, pero la sangre de Jesucristo
nos limpia de todo pecado. Delante de Dios no tenemos pecado. El mal está cerca de los hijos
de Dios, pero nunca encima de ellos. Está cerca, pero nunca
encima. ¿Se acuerdan de la plaga que
mató a los primogénticos que estaba en Egipto? Estaba cerca. Estaba cerca. Ellos pudieron
oír los gritos de las familias entre los egipcios, pero no les
tocó a ellos. ¿Quién hizo la diferencia? Jehová. Este mismo de quien estamos hablando.
el Señor Jesucristo. ¿Y cuál fue la diferencia? Ahí
estaba la sangre puesta. Ahí estaba la sangre puesta sobre
el vintero y los postes de la puerta. Y cuando dice Jehová,
cuando yo pase, cuando yo vea la sangre, ya murió el Primo
Genetio ya. Y cuando el Señor, cuando pase
y vea la sangre del Señor Jesucristo y ya murió ya murió, murió allá
en la cruz, ya pagó la deuda, está libre, está libre. El pueblo de Dios va a tener
pruebas, va a tener dificultades, va a tener tentación, enfermedades
en la carne, pero solamente por la voluntad de Dios y ninguno
puede destruirlo. Podemos decir por seguro que
vamos a ir a esta tierra, a este cuerpo, si el Señor no vuelve
vamos a ser puestos en la tierra, pero nunca, nunca vamos a morir. El que cree en el Señor Jesucristo
nunca, nunca muere. Tiene vida eterna, dijo el Señor
Jesucristo. Ahora, versículo nueve, Dios dice, Porque has puesto
a Jehová, que es mi esperanza, Jehová que es Él es la esperanza,
no hay esperanza en ningún otro. Porque has puesto a Jehová, que
es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá
el mal, ni plaga tocará tu morada. No hay protección en ningún otro
lugar sino solamente en Cristo Jesús. Porque has puesto a Cristo
Jesús, Jehová, Dios manifestado en la carne, lo has puesto a
Él como esperanza tuya, al Altísimo por tu habitación, donde te refugias. Has venido, has acudido a Él.
Recuerden, ninguna persona que cree a Dios, deja de venir a
Cristo Jesús. La persona que cree a Dios, viene
a Cristo Jesús. Toda la que él creyó y aprendió
del Padre, dijo el Señor Jesucristo, viene a mí. Ese es el refugio. Eso es poner a Cristo por mi
esperanza. Sabemos que es por la voluntad
de Dios. En tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente
el día de tu poder, pero nosotros ponemos nuestra confianza en
Él. Somos salvos por la fe de Cristo, pero nosotros creemos
en Cristo. Nosotros, y aún esa fe con la
que creemos a Cristo, Dios nos la dio, pero creemos y confiamos
en Él, y es débil, es verdad. es frágil, es débil, pero Él
no lo va a dejar. El que comenzó a ti la buena
obra la va a perfeccionar. Él va a guardarte por el poder
de Dios mediante la fe. Somos guardados por el poder
de Dios mediante la fe. Te mantiene creyendo. Ninguna
persona que apostata o se aparta, esa persona nunca fue salvo. Esa persona, Dios nunca le dio
la fe. un acuerdo mental, pero no fue
la obra de Dios. Ahora, la razón que somos librados,
dice, porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, altísimo
por tu habitación, no te sobrevendrá mal. Entonces, la única Él es
nuestro refugio y la única razón por la cual somos seguros es
porque Cristo Jesús, Jehová nuestro Dios, es nuestro refugio. Y Él
es el único, no en la iglesia, no en la iglesia bautista o ninguna
denominación, no en la iglesia bautista. Les estábamos hablando
de esto anoche y Entre los que se llaman bautistas aquí en Mérida,
Yucatán, creo que el noventa por ciento,
sino más, no creen este evangelio de la gracia. Predican otro Cristo. Quisiera saber si hay alguno
que en esta ciudad predica el evangelio de la gracia, que cree
a Dios, que confía únicamente en Él. no en sus obras, no en
la ley, no en una colaboración, que solamente confíen en salvación
por gracia, la gracia libre y soberana de Dios. Quisiera yo conocer,
quisiera yo tener comunión con ellos, pero no creo que hay. Lo digo con tristeza, pero no
creo que hay. Y si estoy mal, quiero ser corregido,
quiero conocerlos. Y estoy hablando de la denominación
bautista. Así también de todas. No hay
esperanza, no hay salvación en ninguna denominación. La salvación
está en Cristo. No hay salvación en ninguna persona. No, no en este pastor, no en
ningún otro pastor, no en un padre, no en un sacerdote, no
en el Papa, no en María. Solamente un nombre ha sido dado
a los hombres en el que podemos ser salvos, el nombre de Cristo
Jesús, solamente en Él. Es cierto que hemos puesto a
Jehová como nuestra habitación, pero lo hemos hecho por la voluntad
de Dios. Lo hemos hecho voluntariamente,
pero primeramente por la voluntad de Dios. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. es lo que le dijo el Señor Jesucristo.
Él dijo, Ustedes no me eligieron a mí, yo les elegí a ustedes.
En versículo 10 dice, No te sobrevendrá el mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará cerca
de ti que te guarden en todos tus caminos, y las manos te llevarán
para que tu pie no tropiece en piedra. es una referencia directa
a nuestro Señor Jesucristo. Satanás citó este texto, hablando
y diciéndole al Señor Jesucristo, ahí está, échate, ahí está escrito
que sus ángeles darán cargo de ti para que no tropieces tu pie
en piedra, pues entonces échate. Estamos bajo la protección de
Dios, pero el Señor Jesucristo dijo, también está escrito, no
te intereses al Señor tu Dios. Estamos bajo la protección de
Dios, pero no para ser insensatos. No para tentar a Dios. Estamos bajo la protección de
Dios, pero a nadie le recomiendo que salga aquí a la avenida Colón
y que empiece a jugar torero con los calles que pasan acá. Yo estoy bajo la protección de
Dios. Ese es un tonto. Estamos bajo la protección de
Dios y sabemos que vamos a ser librados de todo mal. pero no
sabemos qué el Señor tiene para nosotros. El Señor Jesucristo,
sí. Él dijo, Él dará Sus ángeles,
cuidado, para que tu pie no tropiece en piedra. Dice, Sobre el león
y el aspi pisarás, oyerás al cachorro de león y al dragón.
Dice, versículo catorce, Por cuanto en mí ha puesto su amor. Hablando del Señor Jesucristo.
por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré. Le pondré en alto, por cuanto
ha conocido mi nombre." Dios el Padre dice, Él me amó a mí.
Él me amó a mí. El Señor Jesucristo amó a Dios
el Padre con todo corazón, con toda Su mente, con todas Sus
fuerzas, y amó a Su prójimo como a Sí mismo. Y dice, por cuanto
a mí ha puesto En mí ha puesto su amor, yo también lo libraré,
le pondré en alto por cuanto ha conocido mi nombre. Dios ha
recompensado al Señor Jesucristo por su justicia. Él sí ganó la salvación. Nosotros es gracia. Nosotros
es gracia. Él como el capitán de una estación,
Él lo ganó. Él venció. Él venció, Él hizo
la guerra, Él hizo la batalla y Él lo venció. Dice, me invocará
y yo le responderé. ¡Qué precioso es esto! Vemos
allá al Señor Jesucristo invocando a Su Padre, creyendo a Dios,
aun cuando Dios el Padre lo desamparó. Él dijo, Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado? Y seguía orando. confiando en
Dios, confiando que Él iba a ser resucitado dentro de nosotros.
Él iba a morir, iba a poner su vida en un momento. Él dijo,
nadie me quita la vida, yo pongo mi vida. Él tenía poder y Él
despidió su espíritu, algo que ninguno de nosotros puede hacer.
Él despidió su espíritu, estaba confiado que Dios lo iba a resucitar. Me invocará y yo le responderé. Con Él estaré yo en la angustia. Dios estaba en Cristo. reconciliando
el mundo consigo mismo. Lo libraré y, dice, le glorificaré. ¡Ah, qué nombre le ha dado a
él! Es el nombre del Señor Jesucristo. Lo saciaré de larga vida. El
Señor Jesucristo murió para nunca más morir. Y la persona que cree
y confía en Dios, confía en el Señor Jesucristo, Dios lo sacia
de larga vida. El que cree, vida eterna. ¿Qué tan larga es esa? Es eterna. Y le mostraré mi salvación. No tenéis la salvación de Jehová. Mi salvación. Ven la victoria
de nuestro Capitán. Esta victoria de nuestro Capitán
es nuestra victoria en Cristo Jesús. Que el Señor bendiga su
palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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