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Cody Groover

Cosas vitales en el reino de los cielos

Matthew 5:21-48
Cody Groover • October, 26 2014 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • October, 26 2014

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Bueno hermanos, en esta mañana
pido que abran sus Biblias conmigo, el libro de Mateo, San Mateo
capítulo 5, donde acabamos de leer del versículo 21 al versículo
48. No vamos a ver estos versículos
uno por uno. Pero aquí hay cosas que debemos
nosotros aprender, cosas vitales, cosas que son, que tienen que
ver con la vida. algo que es de vida. Cada uno
de nosotros debemos aprender estas cosas si vamos a vivir
delante de Dios. Tenemos en este pasaje lo que
es una imagen del cristianismo como debe ser, como debe ser. Ningún hijo de Dios, ninguno
de nosotros, los que creemos en el Señor Jesucristo. Podemos
leer este pasaje. Ninguno de nosotros podemos leerlo
sin tener adoloridos, sin ser adoloridos por lo inadecuado
que somos, por lo inadecuado, por la indignidad y por la convicción
que tenemos de que nosotros no alcanzamos la meta. Gracias sean dadas a Dios el
Señor Jesucristo si lo alcanzó. Ninguno de nosotros alcanza esta
norma, esta norma que se establece ante nosotros. Ahora, lo que
si podemos entender nuestro Señor Jesucristo nos enseña que nos
muestra que esta la experiencia de la gracia en el corazón de
una persona estoy hablando de la gracia de Dios la gracia de
Dios en el corazón cuando Cristo viene a morar en una persona
cuando Dios pone su espíritu en un hombre en una mujer su
espíritu Cristo en vosotros hace de que esa persona hace que esa
persona sea una persona amable sea una persona el fruto del
espíritu es amor y de este amor se desprenden los demás gozo,
paz, paciencia, benevolidad, mansedumbre, fe, templanza contra
tales cosas no hay ley o sea que la raíz misma de toda
verdadera cristiandad se encuentra en una comprensión correcta una
comprensión correcta de las lecciones que tenemos aquí delante de nosotros. Dice, oístes que fue dicho a
los antiguos, no matarás. El Señor Jesucristo está enseñando
aquí que la ley de Dios es espiritual. En todos estos versículos que
vamos, la ley de Dios es espiritual. Cristo declaró en el versículo
17 y 18 que vimos la semana pasada, yo no he venido para abrogar
la ley yo no he venido para poner a un lado la ley de Dios lo que
Dios demanda en su ley yo no he venido a abrogar la ley ni
a los profetas no he venido a abrogar sino para cumplir el vino para
cumplir y esto es lo que el hizo cuando el dijo consumado es el
cumplió la ley por completo en todas las promesas, profecías,
tipos y sombras de Cristo, Él las cumplió. De tal manera que
Cristo es nuestro aval en cuanto a la ley, nosotros que no podemos
rendir nada de obediencia a esa ley santa, de tal manera que
Dios esté agradado, porque se requiere perfección, no solamente
en lo externo, sino en el corazón, en lo de adentro. Cristo es nuestro
aval y también el que cumplió. Él entonces así es Jehová Justicia
Nuestra. Él es Jehová Justicia Nuestra
y nos dice la palabra de Dios en Romanos capítulo 10 versículo
3 que Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel
que cree. Fin de la ley, el cumplimiento
de la ley para justicia a todo aquel que cree. Así es que si
una persona cree a Dios, cree en el Señor Jesucristo, la obediencia
del Señor Jesucristo como hombre, cuando Él vivió aquí en la tierra,
esa es tu obediencia delante de Dios. Eso te causa gozo. En Cristo tengo justicia. Soy justo. Y Dios acepta. Lo que Dios provee, su nombre
es Jehová, proveerá y lo que Dios provee, Dios también lo
acepta. Entonces, aquí nuestro Señor
Jesucristo está explicando que su Evangelio no hace nada para
disminuir los estándares de la ley, sino que en el Evangelio
la ley es magnificada y la ley es honrada. La ley es honrada. Para los judíos en los días de
nuestro Señor Jesucristo y también para los religiosos de nuestro
día, la ley de Dios no es nada más que un estándar de conducta
moral, una norma regulativa de la vida y del comportamiento. Nuestro Señor Jesucristo seleccionó,
por tanto, tres mandamientos con relación al asesinato, o
sea, matar, no matarás el adulterio y no tomar el nombre de Dios
en vano. Y las explicó para demostrar
que la ley exige más que una mera conformidad en lo externo. Exige más. requiere perfección,
reflexión espiritual en lo interno, lo que está adentro donde vivimos,
la perfección del corazón, del pensamiento, nuestra mente, así
como perfección afuera. Ahora, vamos a ver en este pasaje,
primeramente conforme a esto que dice, oíste que fue dicho,
no matarás y cualquiera que matara será culpable de juicio pero
yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano será
culpable de juicio y cualquiera que diga necio a su hermano será
culpable del concilio y cualquiera que le diga afato quedará expuesto
al infierno del fuego. La ley de Dios requiere mucho
más que solamente no cometer asesinato. Prohíbe toda ira injustificada. Toda ira injustificada. Toda
malicia. Toda mala voluntad. Toda hablar
con palabras crueles. Hablar cruelmente con un espíritu
de maldad. Eso es lo que está diciendo el
Señor Jesucristo. El dador de la ley está interpretando
la ley. Y muchas personas que dicen,
yo no mato ni una mosca, yo no mataría ni una mosca, pero son
asesinos al calibre de Hitler en su asesinato con la boca. En su asesinato, en sus pensamientos
a otras personas con sus palabras duras y crueles. Pero saben que
mucho más que nuestras palabras crueles, la incredulidad es mucho
peor que eso. La incredulidad es mucho peor,
mucho más peor que esto, indescribiblemente peor. La incredulidad, la rebelión
y el pecado no son nada menos que el resultado de la enemistad
que está en el corazón del hombre. Nos dice la palabra de Dios que
la mente carnal es enemistad en contra de Dios La mente carnal
no se puede sujetar a la palabra de Dios. Esto es enemistad. Mucho más entonces que hablar
palabras crueles. La incredulidad del hombre. Enemistad
contra Dios. Nada menos que asesinato a Dios. Quieren asesinar. Dicen fuera
con él. No quiero nada que ver con Cristo
Jesús. Eso es asesinato. Si pudieran. Es decir, si aparte de la gracia
de Dios, nosotros estaríamos poniendo los clavos. Alguna persona
dice, bueno, yo no haría eso. Es que no te conoces. Lo que
Dios está diciendo es verdad. Lo que estás diciendo tú mismo
es mentira. Es mentira. Y aquí el Señor Jesucristo
está diciendo que la palabra necio Era utilizado, esta palabra
necio era para, usado por los judíos para describir a una persona
con desprecio, un aborrecimiento total. Es un necio. Un necio. Llamar a otra persona necio era
llamarlo un miserable desgraciado. Es lo que equivalía a esto. Y la palabra fatuo, como lo utiliza
aquí el Señor Jesucristo, es peor que eso. Se utiliza a veces
para referirse a personas que no tienen entendimiento. Pero
nuestro Señor Jesucristo está diciendo aquí. Esta palabra Fatwa,
como dice el Señor Jesucristo, cuando una persona dice eres
un Fatwa. Se encuentra, dice esta persona,
está diciendo te encuentras en un estado de reprobación. Estás
destinado al infierno. la miseria eterna. Bueno, solamente
Dios puede decir eso. Solamente Dios, el Hijo de Dios,
el gran escudriñador de los corazones que conoce el corazón de los
hombres, conoce los que son suyos y los que no son suyos. Él es
el que puede decir, estás destinado al infierno. Pero ninguno de
nosotros puede pensarlo, mucho menos decirlo. Ningún hombre mortal tiene ese
derecho o la capacidad de decirlo. Ahora, cuando dice aquí, si traes
tu ofrenda al altar, primero concíliate con tu hermano. Nuestro
Señor está enseñando que la gracia hace lo que la ley nunca podía
hacer. Si traes tu ofrenda al altar, y reconoces allá que has
ofendido a tu hermano, deja tu ofrenda allá y anda, reconcíliate
primero con tu hermano y luego ven y ofrece tu ofrenda. La ley nunca pudo producir lo
que la gracia de Dios produce. La ley requiere que nos amemos
los unos a los otros. Amaraza a tu prójimo, pero la
ley no levanta un dedo para ayudarte a hacerlo. la ley no levanta
un dedo para ayudarte a hacerlo la ley te dice hazlo y si no
lo haces maldito maldito es que no continúan todas las cosas
escritas en la ley para hacerlas pero no levanta un dedo para
ayudarte de hecho cuando habló el señor
Jesucristo estos fariseos que vivían según la ley estos hombres
vivían según la ley demostraban por su conducta aquellas personas
que dicen que viven por la ley y manifestaban ellos su odio
y desprecio a los demás. El Señor Jesucristo habló en
Lucas, dice, a unos que confiaban en sí mismos de justos por su
supuesta obediencia a la ley. Y el otro lado de esta moneda
es que despreciaban a los demás. Toda vez que una persona esté
mirando la ley y se esté midiendo por la ley, lo que produce es
un fariseo. Lo que produce es un fariseo
y la característica de un fariseo es que se justifica a sí mismo
y desprecia a los demás. La gracia de Dios nos enseña
que yo soy el más vil pecador y todos los demás son mejores
que yo. Es lo que la gracia de Dios nos enseña. Pero aquellas
personas que abandonan toda esperanza de justicia por la obediencia
a la ley y confían solamente en Cristo Jesús para su justicia
y su rectitud. Estos somos enseñados entonces
por la gracia de Dios que experimentamos en nuestro corazón amarnos los
unos a los otros. El fruto del espíritu es amor. Amor. Amor a Dios. El amor de
Dios es derramado en nuestro corazón. Y si amamos a Dios,
amamos al que Dios engendró. Primeramente, hablando del Señor
Jesucristo. Y amamos también a los que son
nacidos de Dios por el Espíritu Santo. En esta era del Evangelio, nosotros
no tenemos ningún altar. Este no es un altar. No tenemos
ningún altar aquí. Cristo Jesús es nuestro altar. no nos postramos ante ningún
altar solamente el altar que Dios hizo el Señor Jesucristo
tenemos un altar nos dice Hebreos capítulo 13 del cual ellos los
que sirven al tabernáculo ellos no tienen derecho en Hebreos
capítulo 13 tenemos un altar quien Cristo
Jesús del cual no tienen derecho de comer. ¿Quiénes? Los que sirven
al tabernáculo, los que están viviendo bajo la ley. Los que
no creen en el Señor Jesucristo. No tienen derecho a este altar.
La única manera que podemos nosotros venir a Dios es por medio de
Cristo Jesús. Por fe en Él. Cristo es nuestro
altar. No tenemos otro altar y no nos
postramos ante otro altar. pero vemos aquí entonces que él es nuestro único altar nuestro
salvador y cuando traemos nosotros ofrendas
que son las ofrendas que nosotros traemos los sacrificios de alabanza
queremos venir a adorar a Dios queremos venir a adorarle, a servirle. Venimos a Dios por medio de Cristo
Jesús. Pero no podemos venir a Dios
por medio de Cristo Jesús si hemos ofendido a un hermano.
No podemos venir a Él si hemos ofendido. Cuando recordamos que
hemos hecho alguna ofensa a un hermano, el creyente, hombre
o mujer, que anda en el Espíritu y cumple la ley de Cristo, la
ley del amor, buscan inmediatamente reconciliarse con su hermano.
Yo quiero que tú me perdones. Yo no puedo adorar a Dios, mi
Dios, mi hermano. Si tú, mi hermano, aquí, que
tienes la imagen de Cristo, que si eres mi hermano, eres cuerpo
de mi cuerpo, sí estamos peleando. No puedo venir a Dios. Hay una verdadera dulce unión
entre Cristo y todos los que están en Cristo. Somos uno en
Cristo. No podemos decir que amamos a
Dios y aborrecemos a nuestro hermano si tenemos alguna falta. Cuando venimos a Él en adoración,
en devoción o en amor, venimos a la misma vez con todos nuestros
hermanos. En esta mañana estamos todo el
pueblo de Dios alrededor del Señor Jesucristo. todos en todo
el mundo somos miembros de un cuerpo. Hay un solo espíritu,
un solo señor, una sola cabeza. Somos miembros y venimos todos
juntos al Señor Jesucristo. Venimos a Él. Venimos a Él como
la cabeza y llevamos con nosotros por la fe al cuerpo entero. Oramos
por nuestros hermanos que no conocemos. No los podemos conocer. Nos regocijamos en aquellos que
el Señor nos ha dado el privilegio y el gozo de conocer y sufrimos
con los que sufren y regocijamos con los que se regocijan. Pero
somos uno. No podemos nosotros venir y adorar
si no estamos reconciliados. Bueno, pero también debemos entender
esto. Nuestro hermano mayor es el Señor
Jesucristo. no podemos servir a Dios si no
venimos y somos reconciliados con el Señor Jesucristo. Nadie,
nos está diciendo aquí el Señor Jesucristo que nadie puede venir
a Dios y adorar a Dios si primero no está reconciliado con Dios.
¿Y cómo somos reconciliados con Dios? Por la sangre de Cristo,
creyendo a Dios. por la fe, creyendo a Dios. Si
una persona no cree a Dios, no importa qué es lo que haga. Si
no cree a Dios, se está mintiendo a sí mismo. Sus oraciones rebotan
del techo. No llegan a Dios. No está reconciliado
con Dios. Y una persona que no está reconciliado,
¿saben qué significa? Está diciendo, Dios tú eres mentiroso.
Eso es lo que equivale. Cuando una persona está reconciliada
con Dios, está de acuerdo con Dios. Está de acuerdo con todo
lo que Dios dice en su palabra acerca de sí mismo, con todo
lo que Dios dice en su palabra acerca de Cristo Jesús, su persona,
Él es Dios manifestado en la carne, reconciliado con Dios
en toda su obra, sus oficios. Él es el profeta, él es el sacerdote,
es el rey. Estoy reconciliado con Dios.
Sea Dios, verás todo hombre mentiroso. Solamente lo que dice Dios en
su palabra. Solamente por medio de Cristo
Jesús. Y está reconciliado el hombre
con Dios por lo que Dios dice acerca del hombre. Toda vez que
una persona dice, ah, pero eso no lo creo. ¿Qué le está diciendo? Dios es mentiroso. Dios es mentiroso. Y yo no sé ustedes. ¿Has dicho alguna mentira? Voy
a ver si hoy mismo vas a decir una mentira o no. Todos somos mentirosos. Todos
somos mentirosos. Sea Dios veraz y todo hombre
mentiroso. Pero ¿saben qué? Ustedes no pueden
ser mis amigos si me dicen a la cara que soy mentiroso, siendo
que soy mentiroso. No podemos ser amigos. Imagínate,
si siendo yo así, no puedo estar en amistad con una persona que
me dice mentiroso, ¿cómo va una persona a decirle a Dios mentiroso
y pensar que todo va bien? Se hemos reconciliados. debemos
venir delante de él y ser reconciliados y entonces tenemos acceso entonces
si venimos tal como Dios nos dice en su palabra venimos tal
como somos como Dios dice en su palabra la relación nuestra
a Dios es de pecadores necesitados de su salvación necesitados de
Cristo Jesús el que salva a pecadores la relación de Cristo a nosotros
Él es el salvador de pecadores Él vino a llamar a pecadores,
no a los justos. Él vino a salvar a pecadores,
no a llamar a los justos al arrepentimiento. No podemos venir a Dios, sino
por medio de este altar que es Cristo Jesús. Ahora, dice, ponte de acuerdo
rápidamente con tu adversario, dice 25 y 26. Ponte de acuerdo
con tu adversario pronto. entre tanto que estás con él
en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez y el juez
a la guasila y seas echado en la cárcel. Ponte de acuerdo con
el que tiene controversia contigo. Siempre es momento de venir al
Señor Jesucristo y pedir perdón, ¿verdad? Sus misericordias son
para siempre. Leemos en la Palabra... Siempre
tenemos razón de dar gracias a Dios porque su misericordia
es para siempre. Alabada Jehová porque Él es bueno,
porque para siempre es su misericordia. Alabada Jehová. Venimos ante Él y nos reconciliamos
con Él, ponemos de acuerdo con Él. Entre tanto que estamos en
el camino, si una persona, si piensa en el Señor Jesucristo
como el adversario, es decir, tenemos una demanda de la ley
divina en este mundo contra nosotros, la persona que sale con esta
demanda todavía sobre su cabeza, va a sufrir eternamente el castigo
separado de Dios. La única manera es de venir al
Señor Jesucristo. La única salvación es venir a
Cristo Jesús y ponernos de acuerdo con Él, reconciliarnos con Él. Ahora, noto en versículo 27 dice Oísteis que fue dicho, no cometerás
adulterio. Pero yo os digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón. La ley contra el adulterio requiere
más que fidelidad conyugal. El adulterio y la fornicación
son crímenes contra Dios y contra el hombre. Y una de las indicaciones
más tristes del juicio de Dios sobre nuestra sociedad es la
cauterización de la conciencia, la cauterización de la conciencia
de hombres y mujeres que cometen estos actos licenciosos de inmoralidad. Es una de las indicaciones del
juicio de Dios. La comunidad entera no piensa
nada de ello. unos años antes era cosa escandalosa
oír de ello, pero ahora no causa esa tristeza, no causa alarma. Son males abominables que nunca
deberían ser nombrados entre los santos de Dios. Dios, Dios Santo, a quien tenemos
que dar cuentas, mira más allá de las acciones y ve los pensamientos,
las actitudes, y lo está mirando, lo ve. Y muchas personas que
están en armas en contra de pornografía, y no debe ser, es malo, sus mentes
son tienda. Sus mentes están completamente
dedicados a ello todo el tiempo. Pero debiera preguntar, ¿quién
no es culpable? Todos somos culpables. Con honestidad,
nadie podría afirmar que somos inocentes, ni ustedes ni yo. La ley va más allá de las palabras
y hechos y percibe hasta lo más profundo de nuestros corazones
y requiere la perfección en partes internas, en la esencia de nuestro
ser. Todas las acciones del cuerpo
son desenvolvimientos de lo que una persona piensa. Lo que piensas ya eres culpable. De hecho, cosas
que has pensado y no has hecho, simplemente que Dios te ha frenado.
Mucho de lo que las personas piensan que es santidad, es nada
menos que falta de oportunidad. Pero ahí se están confiando,
yo soy más santo. Simplemente Dios los ha frenado,
o no tienen oportunidad. no importa si solamente lo pensamos
no importa si no sale a hechos ante los ojos de Dios somos culpables
ante su santa ley en otras palabras nos está diciendo la palabra
en lo que está diciendo aquí el Señor Jesucristo lo que nos
dicen romanos capítulo 3 versículo 19 todo lo que la ley dice lo
dicen los que están bajo la ley para que toda boca se cierre
y todo El mundo quede bajo el juicio
de Dios. Lo que la ley dice fue dada para
cerrar nuestra boca. La ley fue dada para que nosotros
no podamos responder, pero, pero, pero. Toda vez que una persona
está diciendo pero, se está justificando. Toda vez que una persona diga,
pero esta circunstancia o esta situación se está justificando. La cosa más absurda en este mundo
es que las personas, personas inmorales, personas caídas, personas
pecadores, piensan que porque no han hecho ciertas cosas que
eso constituye santidad que eso constituye santidad delante de
Dios yo no he hecho esto como si eso lo hiciera santo en ninguna
manera no todos no todos los hombres son igualmente malos
en sus hechos es decir en desarrollo de ellos pero todos nosotros
somos lo que Dios dice. Vio Dios desde el cielo y miró
que la maldad de los hombres era continuo, solamente el mal. Esa es la condición de cada uno. ¿Se acuerdan que Dios detuvo
a Bimelec de lo que él tenía intención de hacer? No le permitió
tomar a Sara. no le permitió eso tal
vez pudiera decir soy santo, mira que bueno soy Dios le frenó
Dios no se lo permitió así es que la persona que es
no hay diferencia entre el asesino más cruel en este mundo y este
ministro no hay diferencia entre la la ramera y la ama de casa. No hay diferencia entre el niño
obediente y los más rebeldes. Todos, nos dice allá en Romanos
capítulo 3, todos nosotros somos por naturaleza. En Romanos capítulo 3, versículo
10, como está escrito, no hay justo ni a un uno. No hay quien
entienda. No hay quien busque a Dios. todos
se desviara, aún no se hicieron inútiles, no hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno. En la ley de Dios, Dios dio provisión
para que un hombre y una mujer sean divorciados, pero eso no
es el principio. Dios no creó al hombre así, no
puso el matrimonio así. Nosotros que creemos a Dios sabemos
que somos casados con el Señor Jesucristo y Él nunca, nunca
nos divorcia. Nunca se separa de nosotros como
nuestro esposo. Tal es su devoción y su amor
por nosotros que Él nunca nos echa afuera y siempre nos llama
a regresar a Él. nos llama, así como cuando Oseas
fue en busca de su esposa. Una y otra vez, su esposa salía
a venderse, pero Dios le dijo, ve otra vez. Así como el amor
de Dios a su pueblo, tú muestra esto. Y él fue otra vez. Por fin, Gomer ahí estaba ya
sobre la tarima. Ahí estaba Gomer, su esposa de
Oseas, desnuda. ya nadie la quería, ya estaba
nadie la quería. Y Dios le dijo a Oseas, ve una
vez más y cómprala. Tal es el amor de Dios para con
nosotros. Nosotros debemos adorar, amar,
alabarle a él, porque él aborrece echar fuera. el nunca nunca va
a echar a los suyos y luego nos dice aquí acerca en versículo
33 además habéis oído que fue dicho a los antiguos no perjurarás
sino cumplirás al señor tus juramentos no tomarás al nombre de Jehová
tu Dios en vano significa mucho más que solamente usar el nombre
de Dios prohíbe toda clase de pensamientos y palabras acerca
de Dios y su palabra, palabras vanas. Hombres, hombres honestos no tienen que
hacer juramento. ¿Sabes cuando una persona miente?
Cuando te dice, te voy a decir la verdad. Cuando una persona te dice, no
te miento. Te voy a decir la verdad. Esta
no es una persona honesta. Deja que tu sí, sea así. Que
te conozcan todos. Que tu palabra es sí, y significa
sí. Y tu palabra es no, y significa
no. Porque todo lo que es demás de
esto, estás encubriendo algo. estás encubriendo algo. Es lo
que dice aquí la palabra. No jures. No jures. Tenemos que
jurar ante los que no nos conocen, pero si te llaman ante un juzgado,
te hacen jurar. ¿Cómo se dice? Protesto. Decir verdad. ponen su mano sobre la Biblia
y juran por Dios que lo que van a decir es la verdad. Y esto
lo hacen porque no los conoce la persona. Pero ante personas que conocen
y que te conocen a ti, no es necesario que tengas que decir,
mira, te lo juro. Te lo juro. Porque sabe que es
una persona honesta. Sabe que cuando te dice algo,
eso es. Eso es. para un hombre que es justo esto
por su palabra, si es si. Ahora, quiero que veamos otra
vez la segunda cosa que nos enseña nuestro Señor aquí en este pasaje
acerca de la ley que es espiritual. Dios mira al corazón. Dice Dios
en Samuel capítulo 16, 17. Ustedes miran lo que es afuera.
Yo miro el corazón. Es lo que le dijo a Samuel cuando
fue a ungir el rey. Pero la ley de Dios nos dice,
Romanos capítulo 7, versículo 14, que la ley de Dios es espiritual. Mas yo soy carnal vendido al
pecado. La ley requiere verdad en lo
interior. Dios no castigó a Adán por comer
la manzana, sino por la rebelión y la traición de su corazón. La traición de su corazón. El
pecado no es una cosa externa, no es un problema externo, es
un problema interno del corazón. Y la tercera cosa que nos enseña
en este pasaje es que la ignorancia, la ignorancia del hombre nos demuestra el Señor Jesucristo
la ignorancia completa del hombre en lo que se refiere a las cosas
espirituales. En 2 Corintios capítulo 2 versículo
11 nos dice el apóstol Pablo escribiendo los Corintios dice
que el hombre natural Segunda Corintios 2, 14. Perdón, debe ser Primera Corintios. Primera Corintios 2, 11. Porque quien de los hombres sabe
las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está
en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el espíritu
de Dios. Y nosotros no hemos recibido
el espíritu del mundo sino el espíritu que proviene de Dios
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. ¿Qué significa
esto? Cada uno que está aquí está pensando. está pensando si no está dormido
está pensando y la única persona que sabe que
está pensando eres tú mismo el espíritu y Dios y Dios y la única
manera que yo puedo saber lo que tú estás pensando es si tú
me lo dices bueno si nosotros hablando de los hombres no podemos
saber lo que otro hombre está pensando podemos pensar que sabemos
que está diciendo pero No lo podemos saber con verdad. Podemos imaginar que sabemos,
pero la única manera que yo puedo saber lo que estás pensando es
que si tú abres la boca y me dices yo estoy pensando esto,
entonces ahora yo puedo saber lo que estás pensando, porque
ya me lo dijiste. Ninguno sabe los pensamientos
de Dios sino solamente Dios. y aquellos a quienes Dios les
habla. Aquellos a quienes Dios les habla
en su palabra. De otra manera, si bien no podemos
saber lo que el hombre está pensando, mucho menos Dios que está muy
por encima de todos los hombres, pero Dios ha querido hablar en
su palabra nos muestra quien es y dice y nosotros no hemos
recibido el espíritu del mundo sino el espíritu que proviene
de Dios para que sepamos lo que Dios nos ha concedido en Cristo
Jesús lo cual también esto hablamos es decir lo que nos ha concedido
esto estamos hablando no con palabras enseñadas por sabiduría
humana sino con las que enseña el espíritu el espíritu santo
acomodando lo espiritual a lo espiritual, acomodando lo espiritual
de la palabra a lo espiritual de la palabra. Pero el hombre
natural no percibe las cosas que son del Espíritu Dios, no
las puede ver, no las puede entender, no las puede comprender. Porque
para el hombre natural son locura. Y no las puede entender porque
se han de ver, entender, discernir espiritualmente. Y solamente
aquella persona que es espiritual, es decir, ha sido nacido por
el Espíritu Santo, puede recibir, puede entender. Es cuando Dios
le da Espíritu, su Espíritu Santo. En cambio, el espiritual juzga,
es decir, entiende todas las cosas. yo no entiendo cómo llegaron
a la luna pero si entiendo todas las cosas que son necesarias
para mi salvación Cristo Jesús entiendo eso juzga, entiende
todas las cosas entiendo quien soy yo pero Él no es entendido, Él no
es juzgado de nadie Él no es entendido de nadie, nadie te
entiende dicen Por un lado dices, eres el más vil pecador, y por
otro lado dices, soy santo en Cristo Jesús. ¿Cómo está eso?
Yo no te entiendo. El creyente sí entiende. El creyente
sí entiende. Porque quien conoció la mente
del Señor, quien le instruirá. Nosotros tenemos la mente de
Cristo. El hombre natural, no importa
que tan religioso sea, que tan devoto sea, es completamente
ignorante del carácter de Dios. Es ignorante, ignora lo que Dios
requiere en su ley. Y muchos que profesan ser creyentes
no conocen a Dios, ni a su ley, ni a su santidad. son tan ignorantes
como los escribas y los fariseos y revelan su ignorancia tratando
de establecer justicia o santidad por la ley están revelando su
ignorancia no puedes añadirle a perfección si cristo es toda mi santidad
que santidad me falta Si Cristo es mi santificación,
¿qué santificación me falta? Estoy completo en Cristo. Y la
persona que trata de añadir está revelando su completa ignorancia. Está revelando esto. Conocen la letra de la ley y
tratan de vivir por la letra de la ley. y porque no son en lo exterior
inmorales entonces ellos presumen que son ricos, somos ricos no
tenemos falta de nada yo he guardado la ley de Dios por tanto Dios
me ama yo he guardado los mandamientos por eso yo estoy bien con Dios
en ninguna manera En ninguna manera. Nuestra obediencia es
el Señor Jesucristo. Nosotros cumplimos. Nosotros,
mirando al Señor Jesucristo, cumplimos la ley. Estoy hablando
en contra de la ley en ninguna manera. En ninguna manera. Y la gracia de Dios en el corazón
enseña a renunciar. A renunciar las cosas de la carne. No a vivir en ellas. Pero como
dije, la ley no te da ayuda. Pero si tú estás mirando a Cristo
Jesús y le estás pidiendo ayuda a Él, Él te va a dar ayuda. Él
te va a dar ayuda. Esa es la razón por qué el hombre
tiene este orgullo, esta justicia propia. Y está contento con sí
mismo. Algunos tratan de mezclar la
gracia con las obras. No se puede. No puedes mezclar
el aceite con el agua. Si es gracia, no es obras. Y si es obras, no es una colaboración. Es lo que dicen los católicos
romanos. Estamos colaborando con Dios.
No estás colaborando. No estamos colaborando. El creyente
tiene buenas obras, pero no para justificarse delante de Dios.
Las obras que tiene el creyente lo justifican en su fe que dice
que crea a Dios y se comprueba con lo que hace. Delante de los
hombres, no delante de Dios. Pablo una y otra vez está oponiéndose
a esta enseñanza de tratar de mezclar la gracia y las obras
en sus escritos. No tengo tiempo ahora. Lo que
nos enseña entonces es la necesidad de un salvador. Nos enseña la
palabra de Dios la cuarta cosa que necesitamos a un salvador. El objetivo de estos versículos
es para mostrar nuestra necesidad de un sacrificio. Un sacrificio
que quite nuestros pecados. Dios requiere perfección. una perfección que nosotros nunca
podemos rendir. Requiere satisfacción por la
paga del pecado, satisfacción que nunca podemos dar. Pero gracias
sean dadas, bendito sea Dios, que lo que Dios requiere, Dios
lo ha proveído. Su nombre se lo va a proveer.
Al que no conoció pecado por nosotros, Dios lo hizo pecado.
para que nosotros, su pueblo, seamos hechos la justicia de
Dios en Cristo, en Él. La ley de Dios demanda ojo por
ojo, diente por diente, es lo que dice el texto. Cristo es
el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Nosotros
que confiamos en Cristo Jesús siempre debemos estar mirando
a Cristo Jesús. En Él estamos completos, mas
por Dios estáis vosotros en Cristo Jesús, mas por Él estáis vosotros
en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho sabiduría,
justificación, santificación y redención, para que como está
escrito, el que se gloríe, gloríese en el Señor. Eso no nos hace
indiferentes al pecado. No nos hace indiferentes al pecado. Lo que nos está enseñando el
Señor Jesucristo es que tenemos que vigilar continuamente. Tenemos que vigilar continuamente
en contra del pecado. Es engañoso. Vean lo que dice
Efesios capítulo 4. Efesios capítulo 4 versículo
17. Esto pues digo y requiero en
el Señor, que ya no andéis como los otros gentiles que andan
en la vanidad de su mente. No andes así. Sabes que está
mal, no lo hagas. Teniendo estos gentiles, antes
de que el Señor Jesucristo venga y se te revele y te muestre quién
es Tiene ellas el mente entenebrecida, ajenos de la vida de Dios por
la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón,
ajenos a la vida de Dios. No estaban vivos. Estaban muertos
y andando en el pecado. Él los dio vida a vosotros cuando
estabais muertos en vuestros delitos y pecados en los cuales
anduviste. Es una muerte curiosa esa. Muerte pero andando. Muertos
a Dios, pero vivos al pecado. En eso estábamos. A los cuales, después de que
perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para
cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros, que
han recibido la gracia de Dios, en quien el Espíritu Santo mora,
no habéis aprendido a Cristo así. así no te enseña el Espíritu
Santo. Y si el Espíritu Santo morando
en ti y la Palabra de Dios en tu mano no te corrige, no eres
Hijo de Dios. Si estás a gusto en el chiquero,
eres cochino. Si estás a gusto revolcándote
en el lodo, si Dios no te corrige, pero si Él te reprende, ¿cómo
te reprende? Con su Palabra. si Él te reprende,
si Él te trae a sí mismo, los hijos son corregidos, los que
no son hijos son bastardos, los que no reciben corrección, pueden
vivir como quieran, de hecho viven como quieran, pero no así
aprendiste a Cristo. No habéis aprendido a Cristo
así, si en verdad le habéis oído y habéis sido por Él enseñados. Ven, el aprendizaje lo recibimos
de Él. Él utiliza a pastores, ministros,
evangelistas, pero el aprendizaje es de Él. Tenemos que oírle a
Él. un poquito aquí un poquito allá
vamos aprendiendo renglón sobre renglón línea sobre línea aprendiste
de él habéis sido enseñados por él
enseñados conforme a la verdad que está en Jesús Cristo no ha
cambiado Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre Dice la palabra de Dios, considera
al pastor que estás oyendo, Cristo no ha cambiado. La persona que
dice, bueno, vamos a cambiar es, Cristo no ha cambiado, considero
la luz de que Cristo no cambia. Y su enseñanza es la misma. Y si una persona está diciendo,
bueno, pero eso es para tiempos antiguos, te está dando indicación
de que no, no es de él. Si en verdad habéis oído y habéis
sido por él enseñados conforme a la verdad que está en Jesús,
en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre. Tiene que haber dos hombres para
que despojes del viejo. Tiene que haber dos naturalezas
para que despojes al viejo. Que está, noten allá, no dice
estaba. No dice estaba, está. viciado
conforme a los deseos engañosos. Y renovados en el espíritu de
vuestra mente y ves como somos renovados en el espíritu, con
la palabra de Dios, la palabra de Dios. La palabra de Dios es
útil para enseñar, para rediguir, para corregir. Leemos en la Palabra
de Dios y nos corrige. Leemos en la Palabra de Dios
y nos lava. Leemos en la Palabra de Dios
y nos fortalece. Cuanto a la pasada manera de
vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los
deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra mente
y vestíos del nuevo hombre. Es decir, practícalo. No somos
salvos por las obras, pero hazlas. No digan, no, no soy salvo por
obras, por tanto no voy a hacer obras. No, adelante. Si está
en tu mano hacer el bien, hazlo. Renovados vestidos del nuevo
hombre, creados según Dios en la justicia y la santidad de
la verdad. Esa nueva criatura que está en
el creyente, no peca. Esa nueva criatura se deleita
en la ley de Dios. Ve otra ley en sus miembros que
lo lleva cautivo. Todo aquel que comete pecado
es esclavo del pecado. Y llora y clama, Señor, ¿cuándo
me vas a librar de este cuerpo de muerte? Gracias sean dadas
a Dios. Nuestra esperanza no está aquí
en esta tierra. Si en esta tierra solamente tenemos
esperanza, somos los más dignos de comiseración. Pero nuestra
esperanza es de un día ser librados de la presencia del pecado. Estar
en la presencia del Señor Jesucristo con un cuerpo glorioso como la
de él. Creado según Dios en la justicia y la santidad de la
verdad de Cristo. Por lo cual, desechando la mentira,
¿por qué tendrá que decirle a creyentes que dejes de mentir? Pregunté
hace un momento, has mentido. Seguimos, ¿verdad? Peor de todo,
nos mentimos a nosotros mismos. Desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos
de los otros. Airaos, pero no pequéis. No se ponga el sol sobre vuestro
ojo. Ponte de acuerdo con tu adversario
mientras estás en el camino. Rápido, repara eso. No deis lugar
al diablo. El diablo va a tomar oportunidad
cuando dejes esa semilla de amargura, el diablo va a tomar oportunidad.
No des, dice, lugar a Satanás, porque él está entre la discordia,
el sembrador de la discordia. El que hurtaba, no hurte más,
sino trabaje haciendo con sus manos lo que es bueno. para que
tenga compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria
edificación a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis
al Espíritu Santo de Dios con el cual fuiste sellados para
el día de redención. quítese de vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería, maldicia, maledicencia y toda malicia.
Antes, sed benignos, sed buenos unos con otros, sed misericordiosos
unos con otros, perdonando unos a otros, como Dios también os
perdonó a vosotros en Cristo Jesús. La gracia y el amor. Regresando a nuestro texto. Ya
saco mi tiempo. La gracia y el amor. cualquiera que obligue a llevar
la carga, perdón, versículo 39, no resistáis al que es malo,
antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele
también la otra. Voy a terminar para no corretear
esto. Vamos a dejarlo allá. Lo que la ley de Dios requiere,
requiere perfección. Lo que Dios ha dado en Cristo
Jesús es perfección. Cualquier persona que trata de
establecer su justicia, esa persona va a ser rechazada. Cualquier
persona que viene a Dios por medio de Cristo Jesús y confía
únicamente en Él, confía únicamente en su justicia, confía únicamente
en su sacrificio, confía únicamente en su intercesión, no se postra
delante de ningún otro altar solamente Cristo, Él es Dios.
Esa persona va a ser aceptado, es aceptado por Dios. La persona
que pretenda hacer de su cuenta, esa persona no crea a Dios. Cree
en el Señor Jesucristo, cree en Él. Cristo Jesús tenemos salvación. Perfecto. Que el Señor bendiga
su palabra. Vamos a ser despedidos con oración.
Estamos contentos de tener a Néstor con nosotros en esta mañana.
Él vive en Ciudad, no, Ciudad del Carmen, sí. Está con nosotros
por internet. Cuando viene, viene a Mérida,
está con él. Salió de acá y se fue allá, pero
uno de esos días el Señor te va a regresar. Estamos contentos de tenerlo.
Y los que están visitando con nosotros en esta mañana, al Señor
les bendiga. Queremos que nuestra comunión
es con el Señor Jesucristo, con el Padre, con el Señor Jesucristo.
Y queremos que también ustedes tengan comunión con nosotros
creyendo en el Señor Jesucristo. Vamos, hermanos, diríjennos y
estaremos despedidos.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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