Bootstrap
Cody Groover

En el servicio Dios mira al corazón

Matthew 6:1-18
Cody Groover November, 9 2014 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover November, 9 2014

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenos días, hermanos. Pido que
abran sus Biblias conmigo el libro de Mateo. Mateo, San Mateo,
capítulo 6. Vamos a leer 18 versículos de este libro, capítulo
6 de San Mateo. Dice el Señor Jesucristo, esto
es parte del sermón que él predicó sobre el monte. Comenzando desde
el capítulo 5 hasta el capítulo 7. Estamos en medio en capítulo
6. Guardaos de hacer vuestra justicia
delante de los hombres para ser vistos de ellos. De otra manera
no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Cuando pues des limosna, No hagas tocar trompeta delante de ti
como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles
para ser alabados por los hombres. De cierto os digo que ya tienen
su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no
sepa tu izquierda lo que hace tu derecha. Para que sea tu limosna
en secreto y tu padre que ve en lo secreto te recompensa en
público. Y cuando ores, no seas como los
hipócritas, porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas
y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres.
Desiertos digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando
ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a tu padre que
está en secreto, y tu padre que ve en lo secreto te recompensará
en público. Y orando, no uses vanas repeticiones
como los gentiles que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes
a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad
antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así.
Padre nuestro que estás en los cielos santificados, sea tu nombre. Venga a tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro
de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino
y el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis
a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros
vuestro Padre Celestial. Mas si no perdonáis a los hombres
sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Cuando ayunéis, no seáis austeros como los hipócritas, porque ellos
demudan su rostro para mostrar a los hombres que ayunan. De
ciertos digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes,
unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres
que ayunas, sino a tu padre que está en el secreto, y tu padre
que ve en el secreto te recompensará en público. Aquí en Mateo capítulo seis,
es como dije, una continuación del sermón de nuestro Señor Jesucristo. Y en el capítulo cinco vimos
que el Señor nos mostró que mientras que los fariseos, esos hombres
religiosos, eran muy buenos en evitar las acciones externas
de la maldad o del incumplimiento de la ley, es decir, en lo externo
eran muy buenos. Pero ellos no entendían nada
del pecado de su corazón y no entendían nada de la justicia
verdadera. El Señor nos enseñó que no es
suficiente simplemente que evitemos acciones de maldad, sino que
también tenemos está evitar las malas actitudes, las malas intenciones,
porque Jehová mira el corazón. Por fuera puede estar muy bonito,
pero Dios está mirando el corazón. Y en este capítulo, nuestro Señor
nos enseña que mientras que los fariseos eran muy meticulosos
en observación de sus acciones o actos de culto para ser vistos,
para ser reconocidos, aplaudidos por los hombres, en lo externo,
es decir, era hacia afuera, sin embargo, ellos no estaban adorando
a Dios. No estaban adorando a Dios. Toda
su religión no había ningún culto de corazón, sino que todo era
para ser visto, para, como diríamos, apantallar a la gente, poner
pantalla, para ser visto de los hombres, y ellos no estaban adorando
a Dios. Ellos se habían convencido a
sí mismos, los religiosos, se habían convencido a sí mismos
que esto era real. Seguramente tenían sentimientos.
Una persona cuando está orando puede entrar en un trance. Puedes
entrar en un trance después de repetir cosas por mucho tiempo.
Puedes entrar en un estado como catatónico, un trance. Ellos
habían convencido que era real, pero su religión no era más que
un espectáculo. Nuestro Señor, Jesús Cristo,
entonces nos está enseñando la necesidad del corazón, de la
adoración en el corazón, de hacer lo que hacemos nosotros por un
principio interno, por el principio de la gracia de Dios y para la
gloria de Dios. Esa es la única manera que Dios
mira el corazón. Dios mira el corazón. Ahora,
aquí en estos versículos del 1 al 18, nos está advirtiendo
nuestro Señor Jesucristo que debemos evitar estas cosas que
son hipocresía. ¿Saben de dónde viene esa palabra
hipocresía? ¿Saben qué palabra deriva de
esa palabra hipocresía? Actor. Los actores de cine son
hipócritas. Están pretendiendo ser un personaje. Están pretendiendo. Debemos nosotros
evitar todos la hipocresía en la adoración y el servicio en
el nombre de Dios. La hipocresía, dijo el Señor
Jesucristo, es la levadura de los fariseos. La hipocresía es la levadura de la religión externa. Y si la levadura, es decir, esta
hipocresía, está en nosotros, reina en nosotros, cada uno de
nosotros pretende. Hay que admitirlo. Todos somos
hipócritas. ¿No lo crees? Alguien te pregunta,
¿cómo estás? Y dices, ah, qué gusto verte.
No te estaba a gusto verlo, pero estás pretendiendo para poner
apariencias. Pero si esta hipocresía reina
en nosotros, nos va a arruinar. Nos va a arruinar. Y nos advierte
entonces el Señor de tener cuidado de ello. La hipocresía entonces
es la religión en lo superficial. En palabras, superficial. Es una religión en palabras y
obras. Palabras y obras. Pero no en
gracia. No en gracia. No del corazón
y no en el espíritu. Es una forma o es forma de piedad. Tiene forma, apariencia de piedad,
un espectáculo. Ahora, nuestro señor llama atención
a tres aspectos. de esta religión externa. Tres
aspectos o tres áreas de actividad religiosa que son fácilmente
pervertidas a meramente actos externos. Son fácilmente pervertidos
a llegar a ser meramente acciones externas y debemos tener cuidado.
Tres áreas de servicio religioso donde se manifiesta o se puede
manifestar esta hipocresía en dar limosnas el tema de la oración
y el tema de la práctica del ayuno. En estas tres áreas puede
haber esta hipocresía. Entonces debemos tener atención
a esto. La limosna, la oración y el ayuno
son, eran actividades religiosas preeminentes entre los judíos
en los días de nuestro señor y de hecho donde quiera que los
hombres practiquen la religión, ya sea el budaísmo, el judaísmo,
el islamismo, el hinduismo, donde quiera El cristianismo, ya sea
protestante o católico, donde quiera que se practique la religión,
estos tres son cosas de importancia en todas estas religiones, todas
estas denominaciones y religiones. Promueven dar limosnas, promueven
la oración y promueven el ayuno. El hombre natural, es decir,
el hombre carnal, no estamos hablando del hombre regenerado,
El hombre carnal, el hombre natural asocia estas tres cosas con el
servicio a Dios. Es decir, en dar limosnas estamos
sirviendo a Dios con nuestros bienes materiales. En la oración
estamos sirviendo a Dios en nuestra alma. Y en ayunos estamos sirviendo
a Dios con el cuerpo. dar duro trato al cuerpo. En
este capítulo, mientras el Señor Jesucristo no está hablando en
contra de ninguna de estas cosas, no está hablando en contra, está
fomentando la práctica de la piedad, pero advierte y es muy
necesario para nosotros no ignorar esto. Nuestras acciones de adoración,
devoción y servicio a Dios deben siempre ser evitar hacerlo únicamente
para ser visto de los hombres, evitar eso. Debemos buscar solamente
ser vistos por Dios y hacerlo solamente para la gloria de Dios. Esas son las tres áreas. Ahora
quiero que veamos entonces una por una. Limosa. El versículo
uno, el versículo cuatro. Guardaos de hacer vuestra justicia
delante de los hombres para ser visto de los hombres, para ser
visto de ellos. De otra manera no tendréis recompensa
de vuestro padre que está en los cielos. Cuando puedes des
limosa, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los
hipócritas en las sinagogas. y en las calles para ser alabados
por los hombres. De cierto os digo que ya tienen
su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no
está diciendo no des, cuando tú des, no sepa tu izquierda
lo que hace tu derecha. Para que sea tu limosna secreta
y tu padre que ve lo secreto te recompense en público. Ahora, aquí todo lo que se dice
aquí en estos cuatro versículos pueden aplicarse a dar en la
casa de oración. pueden aplicarse. No debemos sonar trompeta delante
de nosotros. Ahí voy a dar dinero en la ofrenda. Todo esto puede ser aplicado
en la casa de oración. puede ser aplicado en el ministerio
del evangelio, para dar para el ministerio del evangelio.
Pero eso no es lo que está hablando principalmente. Todo lo que se
dice aquí, todo lo que vamos a decir, se puede aplicar en
este tiempo en adoración pública. Pero aquí lo que está hablando
principalmente es de dar caridad. Dar limosna. Dar limosna es dar
a los pobres. Dar a los pobres. Y sin lugar
a duda, dar a los pobres está prescrito no solamente en la
ley de Dios, está en los corazones de los hombres por naturaleza,
está dado por la pluma de Moisés, en la ley de Moisés, y es también
dado, puesto allá por la gracia de Dios en el corazón. Así es
que dar está allá. Donde quiera que la gracia y
la justicia se establecen en el corazón. Donde quiera que
la gracia de Dios sea manifestado en el corazón de una persona,
esa persona va a ser generosa. Porque Dios ha sido muy generoso
con esa persona. Ese es un hecho. El pueblo de
Dios, así como Dios es generoso, son como su padre que es generoso.
Van a dar. dice allá en Salmo ciento doce,
versículo nueve, no lo busquen, lo voy a leer, su justicia permanece
para siempre, su poder será exaltado en gloria, dice, reparte reparte,
da a los pobres, eso es un, está en la palabra de Dios, reparte,
da, da a los pobres Es más, Dios dice que dar a los
pobres es su merecido, Dice allá en Proverbios, si quieren verlo
allá en Proverbios, capítulo 3, versículo 27. Dice, no te
niegues a hacer el bien a quien es debido. Es debido. Es correcto. Es un merecido. Es correcto darle a los pobres.
Cuando tuvieras poder para hacerlo, no se te pida hacer lo que no
puedes. Cuando tuvieras poder para hacerlo, no digas a tu prójimo,
anda y vuelve, y mañana te daré cuando tienes contigo para darle.
Da, da, darle y moza. De hecho, es la esencia de la
religión verdadera, sin mácula, la religión pura de la que habla
Santiago. En el libro de Santiago, capítulo
1, versículo 27, la religión pura y sin mácula delante de
Dios el Padre es esta, visitar a los huérfanos. No significa
que vayas a pasar una hora con ellos, que los visites en su
necesidad, que comuniques con ellos en su necesidad. Visitar a los huérfanos y a las
viudas en sus tribulaciones guardarse sin mancha, visitarlos, entonces
es proveer para ellos, ayudarles. Ahora, aquellas personas, nosotros
que confesamos ser seguidores de Cristo, entonces debemos ser,
por encima de todos los demás, ser caritativos. Debemos ser
generosos, gente dadivosa. Debemos dar a los pobres. Debemos
dar para la causa de Cristo. dar para la iglesia de Dios,
dar para el sustento del ministerio de Dios. Pero en todo lo que
hacemos debemos dar como para el Señor, dar como para el Señor. Como dije, Dios es un Dios dadivoso
que nos ha dado todo a nosotros. ¿Qué tenemos que no hemos recibido
de Él? Debemos dar. Dice allá en 2 Corintios,
si quieren ver allá en 2 Corintios capítulo 8. Versículo 7. Por tanto, como
en todo abundáis, abundas en la fe, abundas en la palabra,
abundas en el conocimiento, la ciencia, Abundas en toda solicitud
en vuestro amor para con nosotros. Abundad también, noten allá,
en esta gracia. Abunda en esta gracia también. No hablo como quien manda. Esto
no es un mandamiento. Esto debe ser, debe nacer de
cada persona. Es una gracia. No hablo como
quien manda, sino para poner a prueba Por medio de la diligencia
de otros, también la sinceridad de vuestro amor demuestra la
sinceridad del amor del creyente. Quiero decir, ustedes saben,
ustedes saben, que no hablamos de dar ofrendas.
No hablamos de dar ofrendas. Pero yo les testifico que esta
congregación es generosa. Es generosa. Las necesidades
son cumplidas. Lo que necesita es dado. Así
es como debe ser. Pasto no debe estar golpeando
a la gente todo el tiempo para que den dinero. No. Es por amor. No hablo como quien
manda, sino para poner a prueba por medio de la diligencia de
otros, también la sinceridad del amor vuestro. Porque ya conocéis
la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo
pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueses
enriquecidos. La gracia de Dios en Cristo Jesús
nos muestra cómo debemos nosotros ser dadivosos. Ahora, esto es
un hecho. Nosotros no podemos ganarle a
Dios en su generosidad. Cuando una persona da caridad
y da con el motivo propio, da para el bien de su prójimo, nunca,
nunca vas a empobrecer por ser generoso. A la persona que es
generosa, Dios le ha dado para que sea generosa. Y Dios no le
va a dejar sin provisión para poder ser generoso. Así es que
no podemos ganarle a Dios en dar. Dios nunca permitirá que
esa alma generosa carezca de los medios para ser generoso.
Tengo muchos textos aquí, pero Debemos nosotros tener cuidado. Ahora, debemos tener dos palabras
de advertencia. Primero, debemos ser generosos. Pero no debemos nosotros buscar
dar para ser recompensado. Voy a dar para que yo reciba.
Eso es una persona que está dando por motivo mercenario. No debemos
dar para ser visto de los hombres, como dice. Nadie debe saber cuánto
damos o si damos limosna. Nadie debe saber esto. Se hace
para la gloria de Dios. Para la gloria de Dios. De un
principio de amor para otros. Y es un regalo del corazón. Y cuando se hace, entonces como
Dios es la fuente de ello, Dios recibe la alabanza de ello. Ahora,
en la oración. Debemos entonces dar, pero no
dar para ser visto de los hombres. Aquí hay otro punto en la oración. En verso 5 al versículo 15, nuestro
Señor Jesucristo nos está dando una simple instrucción acerca
de la oración. Cuando ores, no seas como los
hipócritas, porque ellos aman orar en pie en las sinagogas
y en las esquinas de las calles para ser visto de los hombres.
de ciertos Dios que ya tienen su recompensa. Ahora, es un hecho de que todo
creyente ora. Esto se da como hecho. Apenas Saulo de Tarso fue convertido
en el camino de Damasco, lo que dijo Dios a Ananias, anda a buscar
a un Saulo de Tarso, él está orando. Noten cómo Dios toma nota de
que está orando después de su conversión. Había estado en eso,
Pablo, toda su vida. Pero hay una diferencia entre
orar y estar orando. Hay una diferencia. Todos los
que son hijos de Dios van a orar. Para esto dice Salmo 32, versículo
6. Para esto pedirá, para esto orará
todo, todos los hijos de Dios. en salmo treinta y dos voy a
leerlo porque no lo estoy citando bien salmo treinta y dos versículos
seis todo hijo de dios ora por esto orará a ti todo santo
en el tiempo que puedas ser hallado todo es decir a un bebé no le
tienes que enseñar cómo llorar cuando cuando el bebé sale en
su nacimiento, si está vivo, grita, ¿verdad? Llora, está clamando. Y a uno
que ha nacido de Dios, es tan natural que él clame a Dios y
que él hable con su padre, que él llore, así como un bebé. Pero antes de esto, ¿no? Puede
estar haciendo la forma, decir las palabras, pero no está orando,
no está orando. No digo que hacen sus oraciones,
sino que oran. Hay una gran diferencia entre
decir o repetir una oración y orar. Leer una oración y orar es mucho,
muy diferente, muy diferente. Pero la palabra de Dios nos dice,
entonces, que cada alma que ha sido regenerada va a orar. No
podemos nosotros encontrar una persona que tiene vida y que
no esté respirando. Y no podemos encontrar una persona
que tiene vida espiritual que no esté orando. Ora. En este capítulo, entonces, no
nos está enseñando al pueblo de Dios a orar. Eso se da por entendido. Es decir,
es un hecho. Si nos está enseñando a cómo
orar y cómo no orar. ¿Cómo no orar? Nos dice que no debemos orar
para ser visto de los hombres. No debemos tomar la postura.
No debemos tomar la postura para que la gente se dé cuenta y diga,
este sí es una persona religiosa. ¿Qué tal si quieres orar? Puedes orar en todo tiempo. Puedes
orar manejando tu coche. Puedes orar estando parado esperando
el camión. Pero hay una gran diferencia
entre estar allá parado esperando el camión que pararte donde está
el camión y levantes las manos y empiezas a decir, gracias,
Dios. Hay una gran diferencia. Hay una gran diferencia. ¿Quieres orar y dar gracias a
Dios antes de la comida cuando ustedes fueran al restaurante?
Está bien. Pero no tienes que pararte y
hacer el gran espectáculo para que todos lo vean. No hagas eso,
dice. No uses esa postura en la oración. Debemos tener cuidado de hacerlo
no por ser visto de los hombres. Ahí está. Es más, en lugares
públicos de adoración es donde debemos orar en público, este
lugar. Estamos en un lugar público de
adoración. Pero debemos tener mucho cuidado de hacerlo en público
para ser visto de los hombres. Si lo hacemos para ser visto
de los hombres, ya es hipocresía. La oración es entre tú y Dios,
entre yo y Dios. Y en tanto sea posible, debemos
hacer que nuestras oraciones no sean observadas o no sean
oídas por los hombres. Y luego segundo nos dice que
orando no usemos vanas repeticiones como los gentiles que piensan
que por su vana paladiría serán oídos. Esto entonces prohíbe
repetir oraciones que están escritas. oraciones que están escritas.
De hecho, se nos prohíbe que repitamos esta oración que el
Señor Jesucristo está aquí, Padre nuestro que estás en los hielos,
y se repita, y se repita, y se repita, y se repita, como si
Dios necesita que se le diga muchas veces para que, eso es
un modelo. Allá hay unas ruedas de oración
que tienen sus espejitos allá en India. los empiezan a girar,
otros tienen su vela, están orando, se prohíbe todas esas cosas,
no podemos nosotros hacer, no podemos repetir oraciones memorizadas,
oraciones que tienen sonidos piadosos. Ave María. No podemos repetir esas cosas.
Incluye toda repetición de palabras que están incluidas en esta oración. No necesita, primeramente Dios
no necesita ser informado de nuestra condición. No estamos informando a Dios
de nada. Él sabe todas las cosas de antemano. Antes que salga de nuestra boca,
Él ya sabe la palabra que vamos a hablar. Ya sabe lo que vamos
a decir. No necesita ser informado y no
necesita que nosotros estemos Como que repitiéndolo muchas
veces vamos a torcerle el brazo o vamos a convencerlo. Así hacen
los niños, ¿verdad? Piensan los niños que porque
te agotan la paciencia y te dicen, dámelo, dámelo, dámelo, dámelo,
quiero esta paleta o este helado o algo así, porque te lo repiten
muchas veces que se agota tu paciencia y se lo das de mala
gana para que se calle. Dios no trata con nosotros de
esa manera. Cuando una persona ora y vuelve
a Dios en oración y vuelve ahora a Dios en oración en el ayuno,
es porque le está en su corazón ese pesar, ese deseo está en
su corazón, pero no está repitiéndolo una y otra vez como para torcerle
el brazo a Dios. Esos profetas de Baal allá Ellos
clamaron a un Dios falso. Y se burló el profeta de ellos.
Dijo, estás sordo tu Dios, no te presta atención. Vean lo que
dice el Primero de Reyes. Ellos estaban haciendo el gran
show. El Primero de Reyes, capítulo 18. Ellos estaban haciendo el
gran show allá sobre el monte. versículo treinta y seis y treinta
y siete bueno versículo treinta y siete perdón a versículo veintiséis
dice allá ellos tomaron el buey y les fue dado y lo partieron
e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía
diciendo Baal respóndenos Baal respóndenos Baal respóndenos
todo el tiempo estaban en ese en esa Repetición, va, respóndenos. Diciendo, pero no había voz,
ni quien respondiese. Entretanto, ellos andaban saltando
cerca del altar y había que habían hecho. No se parece mucho a estos
servicios que se hacen hoy día. El relajo que se hace. Personas
gritando y diciendo toda clase de tontería. ¿Quién sabe qué
están diciendo? Aconteció al mediodía que Elías
se burlaba de ellos diciendo, gritada en alta voz se está burlando. Griten más alto. Porque Dios es nuestro. No es así. No dicen ustedes que
Dios es Dios. Pues griten más. Quizá está meditando
o tiene algún trabajo o va de camino. Tal vez duerme. Y hay
que despertarle. Sigan gritando. Pero no es así. Si ustedes ven la oración de
Elías cuando él oró. Versículo 36. Vean qué corto es esta oración.
¿Qué corta es esta oración? Cuando llegó la hora de ofrecerse
el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo, Jehová, Dios de
Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres
Dios en Israel. Glorificado sea tu nombre. Y
que yo soy tu siervo. Y que por mandamiento tuyo he
hecho todas estas cosas. Respóndeme Jehová, respóndeme
para que conozca este pueblo tú, que tú, oh Jehová, eres el
Dios. Y que tú vuelves a ti el corazón
de ellos. Terminando estas palabras, cayó
fuego del cielo. Así. Dios no está lejos. Dios no está
lejos. Dios está aquí. Dios está aquí. Eso es lo que es la oración verdadera.
Es un acto de la fe. La oración es un acto de la fe. Tu posición, la posición de tu
cuerpo no tiene significado. Puedes ponerte de rodillas. Puedes
ponerte rodillas, puedes acostarte postrado. Las palabras que utilices
es cosa del corazón. Es cosa del corazón. Me recuerda a esta persona, este
niño. Se estaba mal comportando en
la clase. Ya dije este ejemplo varias veces. Pero este niño estaba comportándose
mal en la escuela y su maestra estaba tratando de corregirlo.
Que se siente, que se siente. Y no se sentaba. Por fin el niño,
la maestra desesperada agarró cinta y lo encintó a la silla. Se quedó el niño. Pero el niño
se estaba sonriendo. Y la maestra dijo, ¿qué te pasa?
Estás loco. El niño dijo, sí, por fuera estoy
atado, pero por dentro sigo corriendo. Era asunto de su corazón, ¿verdad?
Esto está en el sentido malo, ¿verdad? Pero también Dios ve
el corazón en la oración. Dios ve el corazón en la oración.
Una persona puede tener toda esa postura y su corazón no está
en ella. Dios no está oyendo esa oración. Y las palabras no, es insignificante. La oración, primeramente, es
el reconocimiento que Dios es mi padre. Dios es mi padre. con la confianza, reconociendo
primeramente que Dios es mi Padre, con la confianza que Él conoce
todas mis necesidades y Él va a suplir todas mis necesidades.
Es una dependencia de Él. Dependo de Él. En la oración,
el creyente meramente está confesando, buscando la gloria de Dios. Es lo que está buscando. Señor,
Seas glorificado. Glorificado sea tu nombre. Padre
nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Seas reconocido por santo. Sea
glorificado tu nombre. Venga tu reino. Venga tu propósito. Cumple tu propósito en mí. Tu propósito en la providencia.
Tu propósito es siempre sabio. Venga a tu reino. Venga a tu
reino. Hágase tu voluntad. Mi voluntad
es que se haga tu voluntad. Su voluntad perfecta. En la oración
se pide la provisión diaria. la provisión diaria de pan, del
sustento. Él cuida de nuestras necesidades
físicas, pero necesitamos también el pan diario que es Cristo Jesús. Necesitamos de su consuelo. Necesitamos,
su carne es comida verdadera. Él es el pan que descendió del
cielo, fue dado por Dios. Necesitamos de Él. Necesitamos
su carne, su sangre, beber de Él. de su persona y su obra. El pan nuestro de cada día, danoslo
hoy. El consuelo que me diste ayer
no me sustenta hoy. Yo tengo necesidad hoy. Yo tengo
necesidad de misericordia hoy. Ayer tuve esta misericordia conmigo
y como me consoló tu palabra, hoy necesito este consuelo. El pan diario, pan nuestro de
cada día, danoslo hoy. dánoslo hoy la provisión diaria
la misericordia diaria la misericordia perdónanos perdónanos nuestras
transgresiones nuestros pecados mientras estamos en este cuerpo
pecamos estamos conscientes que nuestro dios es un dios santo
necesitamos siempre el perdón y la misericordia de dios el
cuidado Dice allá, el pan nuestro de cada día danos o perdonan
nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal la preservación
diaria. Necesitamos ser preservados o
guardados por Dios del maligno, de Satanás. Eso está hablando. Satanás nos dice la palabra en
primera de Pedro, es como león rugiente, que anda por el mundo
buscando quién van a devorar. Y si el Señor nos suelta por
un momento, Él nos va a devorar. ¿Se acuerdan lo que dijo el Señor
Jesucristo a Pedro? Pedro, Satanás te ha deseado
para zarrandearte como trigo, pero yo he orado por ti. Guárdame,
líbrame del maligno. No me dejes en las manos de Satanás. No somos nadie para contender
contra Satanás. Cristo es nuestro defensor. No
nos metas. Y la alabanza de nuestro Dios,
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. La oración, a menos a que nazca de un corazón
de fe, que nazca de un corazón de amor, no significa nada. Es meramente sonido, ruido, ruido. Eso es lo que está diciendo el
versículo 14 y 15. Porque si perdonas a los hombres
sus ofensas, os perdonará también vuestro Padre Celestial. Pero
si no perdonas a los hombres sus ofensas, no importa qué es
lo que digas en tu oración. Nosotros, el pueblo de Dios perdona
porque ha sido perdonado. El pueblo de Dios es misericordioso
porque ha recibido misericordia. Ahora, no debemos hacer nuestras
oraciones en público. Nos muestra cómo, qué es la oración. Y alguien preguntará, bueno,
¿y qué entonces de la reunión de oraciones? Nos dice que debemos
entrar a nuestro pocento y cerrar la puerta y orar, es decir, en
secreto. Esto pasa en el corazón. ¿Nos prohíbe entonces este pasaje? ¿Nos prohíbe que tengamos reuniones
públicas de oración? No, de ninguna manera. En Hechos
capítulo 1, versículo 14, nos dice que en esto estaban, en
esto estaban los santos en la infancia de la iglesia de nuestro
Señor Jesucristo aquí en el mundo. Todos estos, 14 dice, todos estos
perseveraban unánimes en la oración y ruego con las mujeres y con
María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. Esto nos dice que
ellos, después de que nuestro Señor
Jesucristo ascendió a la gloria, ellos estaban reunidos orando.
Y dice aquí, entra en tu aposento
y ora. Lo que nos está diciendo aquí
específicamente es de la oración privada, pero también tiene aplicación
en la oración pública en lugar de adoración. Los apóstoles
y los hermanos estaban allá reunidos con sus esposas. También estaba
María presente y unánimes estaban perseveraban unánimes en la oración.
Y muchas veces esto se utiliza como un ejemplo para tener servicios
de oración, donde no se predica, simplemente se reúnen para orar.
Pero generalmente estas reuniones, si las examinas, vienen a ser
como reuniones de los espirituales élites. de la elite de las espirituales.
Y luego un hombre ora, y luego
otro hombre ora, y luego otro hombre ora. Todos en fila. Y algunas veces se juntan todos
y oran a la misma vez, haciendo un rido. Haciendo un rido y confusión. No sabe qué está pasando. Y su
pensamiento es, que todos estemos orando juntamente, de alguna
manera Dios entonces nos va a oír. Si nos juntamos todos y oramos
todos juntos, de alguna manera esa oración es más efectiva que
si oramos en privado. Como si van a torcer o generalmente
es visto como para pedir un avivamiento, un avivamiento. lo que, eso es
lo que sucedió en la iglesia en la infancia? No, eso no es
lo que sucedió. Nos dice ya en Hechos capítulo
1, 14 que la iglesia se reunió en lugar de adoración pública
y continuaban, estaban orando, pero no estaban haciendo estas
oraciones en voz alta. Nosotros tenemos servicios de
oración. Cada vez que nos reunimos, oramos. Pedimos que un hombre ore y los
demás oyen esa oración y están de acuerdo con esa oración y
dicen amén. Por eso que no pido que una persona
ore que no sé qué va a orar. No podemos estar de acuerdo después
de que una persona diga un disparate y decir amén. No podemos hacer
eso. Pero vamos a, en unánimes, en
acorde, estar en acuerdo. Esa es nuestra oración. Ese es
nuestro deseo. Y decir amén. Cuando el Señor
Jesucristo terminó esta oración y dijo amén, él puso su nombre
a esa oración. Él es el amén. Ese es uno de
los títulos del Señor Jesucristo. El amén. dice en el libro de
Apocalipsis. Es decir, nosotros cuando hacemos
nuestras peticiones a Dios es en el nombre del Señor Jesucristo. De hecho, cuando venimos delante
de Dios no es algo que le ponemos al final de la oración como para
que todos sepan que ya terminamos. En nombre de Cristo Jesús, amén.
No es eso. De hecho, el creyente viene a
Dios, comienza viniendo a Dios en el nombre de Jesús. Todas
las cosas que dice, dice en el nombre de Jesús y termina en
el nombre de Jesús. No tenemos acceso a Dios el Padre,
sino es por medio del Señor Jesucristo, por medio de su sangre, por medio
de su justicia. Pero mucho de lo que pasa en
la religión, en lo que se refiere a la oración
es una práctica de sentimentalismo, diseñado para hacer que la gente
se sienta bien, que se sienta espiritual. Personas piden, ponme la lista
de oración. No tenemos lista de oración,
pero saben que cuando el Señor les trae la memoria, oro por
ustedes. No como receta, Ahí está el nombre
de, ah, me toca orar por esta persona. Eso no tiene validez. Podemos hacer una reserva lisa
de todas las personas y vamos a empezar a mencionarlos uno
por uno. Pero cuando vienen a la memoria,
suban la oración. Señor, cuida de él. Bendícelo. Es preferible eso. Preferible
eso. Así es que cuando Dios les permita,
cuando me traigan a ustedes a la memoria, pidan por mí. Otras personas empiezan a hacer
cadenas. ¿Has visto una de esas cartas, cadenas de oración? Esas
cadenas de oración no tienen poder. Y luego te amenazan si
no lo haces. Todos lo han visto, ¿verdad?
Luego te amenazan. Pobres personas piensan que si
no lo hago me va a castigar. Y si lo hago, me va a bendecir.
No, esa no es la manera de orar. No tienen poder estas cosas.
Bueno, hay mucho más que decir, pero voy a terminar con esto.
Vimos entonces el patrón. Cuando dice Padre Nuestro, reconocemos
que Él es el Padre de nuestro Señor Jesucristo, y porque Él
es el Padre de nuestro Señor Jesucristo, nosotros Él es nuestro
Padre. Hijo del Señor Jesucristo, voy
a mi Padre y a vuestro Padre. Somos nacidos por el Espíritu
Santo. Él está sobre el trono allá en
el cielo y su nombre ha de ser santificado, reverenciado, honrado. Así como en el cielo, así también
en la tierra. Es nuestro deseo Es nuestra petición
a Dios que todos los escogidos de Dios sean salvos. Cumple tu
propósito, haz tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra. Danos siempre el pan de este
día. Ahora, en respecto al ayuno, Versículo 16 al 18, denme unos
minutos más. Versículo 16 al 18. Cuando ayunéis, no seas austeros
como los hipócritas, porque ellos te mudan su rostro para mostrar
a los hombres que ayunan. De ciertos, digo que ya tienen
su recompensa. Pero tú, cuando ayunas, unge
tu cabeza y lava tu rostro para no mostrar a los hombres que
ayuna sino a tu padre que está en secreto y tu padre que ve
en lo secreto te recompensará en público. Aquí está dando una instrucción
Nuestro Señor acerca del ayuno. Religiosos hoy día hablan acerca
del ayuno, pero la palabra de Dios habla muy poco del ayuno. El ayuno es cosa eventual. no de siempre. Es abstenencia
por un tiempo de comida. Es sujetar los deseos de este
cuerpo, las necesidades de este cuerpo, a la carga del corazón
y a los deseos del espíritu en la oración. Dejar el uno por
el deseo ardiente del corazón. Dejarlas y cuando una persona
tiene una carga fuerte en su espíritu, no le es difícil, no
le es difícil, no tiene ni hambre, no tiene ni hambre. Ahora, no nos está dando instrucciones
acerca del valor, no nos está dando instrucción
acerca del valor de la dieta, pero nos está dando
instrucciones acerca del ayuno. ¿Qué es el ayuno? ¿Qué es lo
que nos enseña la palabra de Dios acerca del ayuno? ¿Debemos
nosotros ayunar hoy día? ¿Y si debemos ayunar, cómo lo
debemos hacer? Vamos a oír lo que dice nuestro
Señor en su palabra. Como dije, el ayuno es algo eventual. es el abstenerse de la comida
y de los placeres carnales sujetándolos a las necesidades y deseos del
corazón. Oímos de muchas personas en la
palabra de Dios que ayunaron cuando tenían gran pesar acerca
de un asunto específico. Por ejemplo, David ayunó cuando
su hijo iba a morir. ¿Se acuerdan? El hijo con Bezabeh,
Dios lo mató. Y él ayunó hasta que supo que
era la respuesta de Dios. Y luego se levantó, lavó su cara
y se fue a la casa de oración. Daniel, cuando buscó la respuesta
de Dios a la interpretación, él ayunó. iba a haber muerte si no iba.
Era cosa grave. Daniel, Esther, ella no tenía
permiso de entrar a la presencia del rey. Si entraba a la presencia
del rey, iba a morir. Pero ella ayunó, porque esto
es caso grave. Ella ayunó. Y nuestro Señor Jesucristo,
antes de ser tentado, ayunó 40 días. Y la iglesia en Antioquía ayunó
antes de ordenar a Pablo y a Bernabé para ir a predicar el evangelio. Son varias ocasiones que nos
dice la palabra del ayuno, pero el ayuno no es un mandamiento
directo. El ayuno no es un mandamiento
dado en la palabra de Dios para el creyente. No es requerido.
No es requerido. en la palabra de Dios que nosotros
ayunemos. No es requerido. Se deja a cada
uno. Se deja a cada creyente. A cada
persona individual decidir si va a ayunar o no va a ayunar.
Y eres el único que lo va a saber. Porque está estrictamente prohibido
que le dejes de saber a otro que estás ayunando. Está difícil,
¿verdad? Está difícil. Parece que si vas
a ayunar también tienes que salir de la casa. Porque si vas a ayunar
y tu esposa quiere que comas, cuando no comas va a estar molesta
contigo. La esposa, déjame en paz. ¿Por
qué no comes? Déjame en paz. ¿Por qué no comes?
Porque estoy ayunando. Ya arroz rompiste. Parece que es difícil. Que no
lo sepa nadie. Por ejemplo, hay algunas personas
que sería cruel que se les diga que ayunen. Hay personas que
no tienen para comer y luego le vas a decir que ayunen. Hay personas que son diabéticas,
que si no comen, les da una baja de azúcar, se mueren, le vas
a decir que ayunen. No, personas que son enfermizas
no pueden ser negados de su sustento. Pero si tú escoges ayunar, hazlo
libremente. Y si escoges ayunar, puedes hacerlo,
pero no se lo digas a nadie. No aparezcas a los hombres que
estás ayunando. Dice aquí, lávate tu cara y no
dejes saber a nadie que estás ayunando. Esa es la única regla en la palabra
de Dios. Pero habiendo dicho eso, tenemos
confianza de esto, que el Señor quiere que nosotros entendamos.
No es un asunto de privarnos a nosotros mismos de comida y
placer nada más. No condena el ayuno. pero está condenando esa práctica
fariseica de hacerlo simplemente para servir a los hombres. El comer o no comer no te acerca a Dios o te aleja
de Dios. El reino de los cielos no es
comida y bebida. El reino de los cielos es justicia. El reino de Dios es justicia. El reino de Dios es gozo en el
Espíritu Santo. Pero estoy dejando uno. Cuando se olvida, hay que ir
a buscarlo para recordarlo. El reino de los cielos no es
comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. no te va a hacer ningún daño
no ayunar. Esto es asunto de cada uno. Pero
entonces vemos aquí lo que el Señor Jesucristo está diciendo
de la importancia del servicio a Dios en el corazón y no en
la apariencia. Que el Señor tome su palabra
y le haga bendición para nosotros, nos haga crecer a nosotros. en la gracia y el conocimiento
del Señor.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.