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Cody Groover

Contendiendo por la Fe - 1 de 4

Cody Groover • September, 14 2014 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • September, 14 2014
Contendiendo por la Fe
What does the Bible say about the calling of believers?

The Bible teaches that believers are called by God through an effective calling of the Holy Spirit, which draws them to faith in Jesus Christ.

The calling of believers, as noted in Jude 1, emphasizes that we are not simply called in a superficial manner, but through an effective calling by the Holy Spirit, which brings about genuine transformation. This calling is not a mere invitation; it is powerful and draws individuals from darkness into marvelous light (1 Thessalonians 1:4-5). The effective calling is specific to those whom God has chosen, and this profound change is characterized by a deep awareness that the voice of God is speaking through His Word. It is through this invitation that individuals recognize their need for Christ and respond in faith, indicating their election by God from eternity.

1 Thessalonians 1:4-5, Jude 1

How do we know that eternal security is true in the Bible?

Eternal security is assured through the Scriptures, which declare that those who are in Christ are kept and guarded by His power.

The doctrine of eternal security, as articulated in Jude 1:1, is grounded in the belief that true believers are 'guarded in Jesus Christ.' This means that once individuals are called and placed in Christ, they are under His divine protection. Scriptures such as John 10:28 and Romans 8:35-39 further confirm that nothing can separate God’s elect from His love. The implications of this doctrine assure believers not only of their current salvation but also of their future glorification. This assurance does not lead to complacency; rather, it prompts a life of gratitude and holiness in response to God’s preserving grace.

Jude 1:1, John 10:28, Romans 8:35-39

Why is contending for the faith important for Christians?

Contending for the faith protects the integrity of the Gospel and ensures believers remain true to the truths revealed in Scripture.

Contending for the faith is a crucial aspect of the Christian life as emphasized in Jude 3, where believers are urged to 'contend earnestly for the faith which was once for all delivered to the saints.' This entails vigorously defending the core doctrines of Christianity against false teachings that threaten to distort the Gospel. By contending, Christians safeguard their own faith and uphold the truth that was established by the apostles. It also enables believers to contribute to the unity of the Church and the purity of its message, ultimately pointing others to the grace found in Christ. This call to contend is not about being combative but about standing firm in the truth and properly discerning the teachings one hears.

Jude 3

Sermon Transcript

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo en esta tarde, el Libro de San Judas, el Epístolo
de San Judas. Fue escrita por San Judas, uno
de los doce apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, y es una epístola
universal, es decir, no está escrita a una persona en particular,
sino a todos los santos en general. a nosotros. Toda la Biblia está
escrita a nosotros. Pero como no tenía una persona
en particular en mente, sino toda la iglesia del Señor Jesucristo,
Él escribe a nosotros, los hermanos, en
Cristo Jesús. Y el propósito de esta carta,
en total, el propósito de esta carta es de enseñarnos o de exhortarnos
a continuar en la fe que una vez fue dada a los santos, de
contender por esta fe, es decir, baluartes, de contender ardientemente
por esta fe, y también mostrándonos a nosotros quiénes son los falsos
maestros y mostrarnos cuáles son los principios de estos falsos
maestros Cuáles son las prácticas de estos falsos maestros y cuál
es el fin de estos falsos maestros con propósito de que nosotros
los evitemos, que no tengamos nada que ver con ellos, es decir,
huyamos de ellos. Ahora, quiero que veamos este
libro y son 25 versículos. Se puede leer rápidamente, pero
si se lee rápidamente se pierde mucho. y si lo trato de exponer
en un mensaje vamos a quedarnos aquí tres horas, creo. Así es
que vamos a dividirlo en las próximas semanas. Primero, noten
acá dice Judas, simplemente Judas. No dice el reverendísimo Judas. Judas es un apóstol del Señor
Jesucristo. Pero su título aquí que él toma
y es el título que todos los creyentes en el Señor Jesucristo
toman, es siervo. Somos llamados a ser siervos
del Rey de Reyes y Señor de señores. No hay título más grande en este
mundo de ser llamados a ser siervos del Rey. Solamente hay un Rey.
Solamente hay una cabeza, el Señor Jesucristo. Y es el título
común, pero aquí Es particular, el apóstol San Judas está diciendo
siervo en el sentido de que Dios le llamó a este ministerio a
ser fiel a él en predicar la palabra. Y no es simplemente
una señal de humildad, sino que es su sentir. Yo soy siervo del
Señor Jesucristo. No está pretendiendo humildad. siervo de Jesucristo y a quien
está dirigido, dice aquí, y hermano de Jacob, aquí para distinguir
quien es, a los llamados santificados en Dios Padre y guardados en
Jesucristo. Que precioso es esta descripción
de cada creyente en el Señor Jesucristo. Tres cosas nos dice
aquí de cada creyente en el Señor Jesucristo. Primeramente, son
llamados. son llamados. Oímos en esta mañana
del llamamiento eficaz. Somos llamados. No meramente
un llamamiento external en la predicación de la Palabra. La
Palabra sale y es oída por todos. Es oída por todos. Pero hay un
llamamiento eficaz. Un llamamiento por el Espíritu
Santo y la gracia de Dios. Vean lo que dice 1 Tessalonicenses. Primera de Tesalonicenses, capítulo
uno, versículo cuatro. Es un llamamiento de Dios el
Espíritu Santo. Dice aquí el apóstol Pablo a
los tesalonicenses, nosotros hermanos conocemos, conocemos
hermanos amados de Dios vuestra elección. El apóstol Pablo está
diciendo, yo sé que tú fuiste escogido de Dios. ¿Quieres saber
si eres escogido de Dios? Aquí está la descripción de las
personas que son escogidas de Dios. Dice aquí, en primer lugar,
nuestro Evangelio. El Evangelio del Señor Jesucristo. El Evangelio de Dios. Y aquí
el apóstol Pablo dice, nuestro Evangelio. Una vez ha sido recibido
por nosotros, es nuestro Evangelio. Es el Evangelio de Dios. Él es
el autor. Pero es nuestro porque Él nos
los ha dado. Nuestro Evangelio no llegó a
vosotros en palabras solamente. Así llega el Evangelio a todos
los que lo escuchan. Y muchos de los que lo escuchan
les entra por un oído y les sale por el otro. Son como aquellos
que el Señor Jesucristo dio ese ejemplo del sembrador que salió
a sembrar y parte de la semilla cayó sobre tierra. El camino
es decir, donde está dura, no está preparado, y vienen las
aves y lo arrebatan. Así como llega, así se va. No
cae, no está preparado. Pero aquí, los que son escogidos
de Dios, no llegó en palabras solamente, sino también en poder.
Llegó en poder en el Espíritu Santo, en plena certidumbre,
como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Este llamamiento especial o eficaz
mediante el cual los hombres son llamados de las tinieblas
a la luz. Es un llamamiento que una persona
cuando lo oye lo sabe. Este no es un hombre que me está
hablando, es Dios. Dice allá también en Tesalonicenses,
el apóstol Pablo dice allá en 1 Tesalonicenses capítulo 1 versículo
13, noten. por lo cual también nosotros
sin cesar damos gracias a Dios que cuando recibiste la palabra
de Dios que oíste de nosotros es decir lo oyeron de labios
de un hombre la recibiste no como palabra de hombres de una
persona de ah eso es lo que dice el hermano Cody bueno si es lo
que dice el hermano Cody no te hace ningún bien no te hace ningún
bien no lo recibiste como palabra de hombres sino según es en verdad
la palabra de Dios que actúa en vosotros los creyentes. Cuando
una persona deja de oír a un hombre y empieza a oír a Dios,
empieza a oír al Señor Jesucristo, Dios le dio oídos para oír. Dios le dio oídos para oír al
Señor Jesucristo. Ese llamamiento eficaz, un llamamiento
que siempre trae resultados siempre yo di este ejemplo me gusta usarlo
voy a darlo otra vez son llamados este llamamiento es desde la
eternidad cuando Dios llamó a su pueblo desde la eternidad resuena
en el tiempo en la predicación del evangelio y cuando Dios da
vida cuando da oídos su pueblo lo oye y viene el Señor Jesucristo
Todo aquel que oyó al Padre y aprendió de él que dice el Señor Jesucristo,
viene a mí. Pero estábamos nosotros en Chiapas
en una boda. Era en un rancho. Y las festividades
se estaban alargando, pues como siempre las fiestas de las bodas
tardan. Yo estaba cansado. Y salimos,
estaba mi mamá conmigo, y salimos allá a ver que un vaquero estuviera
ordeñando unas vacas. ya tenía como treinta o cuarenta
vacas que estaban en un corral y las estaba ordeñando uno por
uno y aquí en el otro lado habían como treinta o cuarenta becerros,
las crías y el vaquero iba uno por uno a cada vaca y amarraba
las patas de la vaca y comenzaba a ordeñar a la vaca antes de
que terminara completamente de ordeñar la vaca le soltaba las
piernas a la vaca y había un vaquero que estaba en el otro
corral donde estaban los becerricos y la mamá vaca soltó un muuu
ustedes saben yo no hablo vaca así es que no puedo decirlo como
lo hacen pero soltó uno bueno, llamó y cosa muy interesante sucedió
De todos los becerritos, no vayan a creer que todos corrieron.
Uno corrió. Un becerrito salió de todos los
que estaban allá, pasó por el medio, el vaquero le abrió la
reja, salió, pasó entre todas las vacas y fue directo a la
mamá y ahí empezó a comer. Y yo le di vuelta a mi mamá y
le dije, bueno, yo no sé tú, pero yo solamente oí Moo. Eso fue lo que yo oí. Y muchas
personas cuando oyen la Palabra de Dios, solo eso oyen. No. Pero cuando Cristo habla a su
pueblo, en Cristo Jesús vemos todo lo que necesita nuestra
alma. Esa vaquita, ese becerrito oyó,
ven aquí, hijo mío. Aquí está todo lo que tú necesitas
para tu vida. Aquí necesitas todo lo que tú
deseas. y esa vaquita vino corriendo,
eso es un llamamiento, es un ejemplo de un llamamiento particular
un llamamiento particular, un llamamiento eficaz y cuando Dios
llama a su pueblo su pueblo oye y aunque los otros no oyen ellos
oyen y ellos vienen son llamados llamados de las
tinieblas a la luz llamados de la esclavitud, de las tinieblas
a la libertad gloriosa en Cristo Jesús son llamados del mundo
la tradición y la superficie a la verdad que está en Cristo
Jesús, llamados a la comunión con Cristo Jesús. En primera
de Juan capítulo uno, versículo tres dice, lo que hemos visto
y oído os anunciamos. lo que hemos visto y oído esto
anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros
y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo
Jesucristo. Esta es la razón por la cual
predicamos el Evangelio, para que ustedes también tengan comunión
con nosotros, que tengan comunión con Dios, que tengan comunión
con nosotros. Nuestra comunión es con Dios
el Padre, con el Señor Jesucristo. solamente en él y aquí está entonces
llamado la carta de San Judas está escrita como vemos allá
en el versículo uno a los llamados son llamados por Dios el Espíritu
Santo noten aquí santificados en Dios Padre, esta es la segunda
descripción de aquellos a quienes está escrita, son las mismas
personas los que son llamados por Dios son aquellas mismas
personas que son santificados en Dios Padre. Esto no está hablando
de una santificación interna, sino a la separación, santificados
por Dios el Padre, santificados en Dios Padre, es decir, separados
en la elección eterna, separados por Dios. Los que son llamados,
son llamados porque Dios los separó. Son llamados porque Dios,
es decir, el Espíritu Santo no está obrando en contra de lo
que Dios el Padre hizo en la eternidad. Estos tres son uno. Aquellos que Dios el Padre escogió,
los mismos el Espíritu Santo llamó, son aquellos que el Señor
Jesucristo, por quien dio su sangre, está hablando de personas que
son santificados, separados, puestos a partes por Dios. Esto es lo que significa ser
santificados en Dios Padre. ¿Saben? Cuando Dios creó los
cielos y la tierra, creó todo en los, dicen, seis días. Y el
séptimo día, mismo que los demás, los santificó. Los separó para
sí séptimo día los separó para sí mismos. Esto nos enseña a
nosotros que nosotros somos escogidos de la raza humana de Adán, no
hay diferencia entre nosotros. Así como no hay diferencia entre
Jacob y Esaú, no hay diferencia, son del mismo padre, la misma
madre, los dos por naturaleza hijos de Ira lo mismo que los
demás, los dos muertos en delitos y pecados, pero Dios amó a Jacob. Dios separó a Jacob, lo santificó. Toma lo común y lo ordinario
y Dios lo separa para su propia gloria. Somos escogidos, separados
a Dios para el servicio de Dios, para su gloria. Él los escogió,
noten allá en Efesios capítulo 1. Cuando Él escogió un pueblo
y lo separó para sí mismo, es para su propia gloria. Noten
Efesios capítulo 1. El apóstol Pablo está dando gracias
por la elección de Dios. Y todo aquel que conoce al Señor
Jesucristo da gracias a Dios por la elección de Dios. Si no
fuera porque Dios nos escogió a nosotros, nosotros nunca lo
escogeríamos a Él. ¡Ah, sí! Escogemos a un Dios
falso. Escogemos a un Dios que nos conviene,
un Dios de nuestra imaginación, un Dios que nosotros podemos
manipular, un Dios que nosotros lo podemos tener aquí en el nicho. pero no el Dios de la Biblia
pero lo que nos enseña la palabra de Dios es que Él nos escogió
a nosotros bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
que nos bendigo con toda bendición espiritual en lugares celestiales
en Cristo y la primera bendición que menciona es según nos escogió
en Cristo según nos escogió en Él antes de que el mundo fuese
formando antes de la fundación del mundo ¿Con qué propósito? Para que fuésemos santos, no
porque éramos santos, para que fuésemos santos y sin mancha
delante de Él, en amor habiéndonos predestinado. Él ha predestinado
a Su pueblo para ser semejante a Su Hijo. Él ha ordenado todas
las cosas. todas las cosas en la vida de
su pueblo. Él escogió a su pueblo, amó a su pueblo en Cristo Jesús,
dio a su Hijo, y el propósito es que un día van a estar en
su presencia, vestidos en la justicia del Señor Jesucristo,
semejantes a su Hijo, así como amó a su Hijo, amó a todos los
que están en Cristo Jesús. Ese es el propósito. Pero para
que lleguen a eso, Él lo ha ordenado todas las cosas. Esa es la predestinación. Nada es por accidente. Según
nos escogió en Él antes de la fundación el mundo para que fuésemos
santos y sin mancha delante de Él en amor, habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de Su voluntad, noten con qué razón, para alabanza
de la gloria de Su gracia. Todo esto es para la gloria suya.
Para la gloria suya. Somos trofeos. Trofeos de la
gracia de Dios. Mira, mira este trofeo. Mira,
mira a Abraham, dice el Señor Jesucristo. Mira este trofeo
de mi gracia. Abraham era un idólatra. Ahí estaba ya en Ur de los Calderos. Mira lo que mi gracia hizo. y así también cada uno de nosotros.
Tú que conoces al Señor Jesucristo, eres trofeo de la gracia del
Señor Jesucristo. Y noten aquí, en tercer lugar,
la descripción de aquellas personas a las que se dirige San Judas. Primero, son llamados por el
Espíritu Santo, santificados, escogidos por Dios el Padre y
guardados en Jesucristo. Cuando Dios el Padre escogió
a Su pueblo, se lo entregó a este pueblo en las manos del Señor
Jesucristo. En ese momento, en la eternidad,
antes del tiempo, el Señor Jesucristo, el Eterno Hijo de Dios, la Segunda
Persona de la Santa Trinidad, vino a ser responsable delante
de Su Padre de presentar a todas estas almas delante de Él en
el día final. Son guardados. Son depositados
en las manos del Señor Jesucristo. Él, son guardados en Jesucristo. Él los guarda. Somos protegidos,
estamos bajo la protección del Todopoderoso. Estamos bajo la
protección. No es una posibilidad que uno
de los hijos de Dios sea perdido. Uno de aquellos que Dios el Padre
escogió. Uno de aquellos que Él amó con
amor eterno. ¿Por qué? Porque son guardados,
puestos en Cristo Jesús. Puestos en Él. Y Él los guardó. Él nos ha guardado y nos continúa
guardando. En este versículo 24 de este capítulo. Aquel que es poderoso para guardaros
todavía te está guardando. Si no fuera porque Él te está
guardando, si no fuera porque Él me está guardando, hoy mismo,
este momento, caería, apostataría, me apartaría del Señor Jesucristo
para nunca más volver. Somos guardados por el poder
del Señor Jesucristo. ¿Crees que puedes hacer lucha
contra Satanás? En ninguna manera. Pedro, el
Señor Jesucristo dijo, Pedro, Satanás te ha deseado, te ha
pedido Satanás me ha rogado por ti para zarrandearte como trigo
pero yo he orado por ti para que seas guardado para que tu
fe no falte en San Juan capítulo 17 que preciosa descripción y
que consuelo da a nuestro corazón saber lo que Dios ha hecho primero
nos ha llamado nos ha llamado, esta es la manera que sabes que
fuiste escogido, has oído el Evangelio has creído el Señor
Jesucristo es porque Él te amó con amor eterno te escogió en
Cristo Jesús antes de la fundación del mundo y te puso en Cristo Jesús en las
manos del Señor Jesucristo como el representante, el aval, el
mediador y todo lo que Dios requiere de ti solamente y únicamente
ha mirado a su Hijo. Lo has guardado en Cristo Jesús. Dice allá, versículo 10. Todo lo mío es
tuyo y lo tuyo es mío. Y he sido glorificado en ellos. Ya no estoy en el mundo, mas
estos están en el mundo. Yo voy a ti, Padre Santo, a los
que me has dado, guárdalos en tu nombre. para que sean uno
así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el
mundo yo los guardaba en tu nombre. Somos guardados por Dios el Padre,
somos guardados por Dios el Hijo, somos guardados por Dios el Espíritu
Santo. Pero aquí en este, lo que nos
está diciendo aquí en San Judas, guardados en Jesucristo, nos
está hablando de que somos, estamos puestos en Cristo Jesús, guardados
en Cristo Jesús. Somos, fuimos puestos en Él.
son los que son santificados o puestos aparte por Dios en
la elección, están en Cristo Jesús, han sido escogidos en
Él, puestos en Su Mado, redimidos por el Señor Jesucristo, santificados,
hechos santos por Él, y somos aceptos o aceptados en el Amado,
como dice ya en Efesios capítulo 1, guardados por Él. Ahora quiero que vean versículo
2. Después de describir a quienes
está escribiendo, aquí San Judas hace esta petición que es una
petición que todos necesitamos, todos necesitamos misericordia,
paz y amor que sean multiplicados, sean multiplicados misericordia
sobre misericordia. Necesitamos misericordia todos
los días de nuestra vida, cada momento. Necesitamos todo el
tiempo. Mientras estamos en este cuerpo,
somos pecadores. Somos pecadores. Estamos pecando
y necesitamos la misericordia de Dios. Sea multiplicada la
misericordia de Dios. La paz la paz que solamente Cristo
puede dar y el amor sea multiplicado. La gracia, la gracia de Dios
es que Dios, escuchen como se describe la gracia. Gracia es
que Dios nos de lo que no merecemos. Favor de Dios, la gracia de Dios
es lo que no merecemos. Misericordia es que Dios no nos
dé lo que merecemos. ¿Entienden? Que Dios no nos dé lo que merecemos. Cada momento caemos. ¿Qué es
lo que merecemos? ¿Qué es lo que merece el pecado?
Muerte. Pero cada momento Dios no nos
da, no nos ha pagado conforme a nuestros pecados. no nos ha
tratado conforme a nuestros pecados, nos da misericordia. Misericordia
es una perfección de Dios y se revela de forma especial a través
de Cristo a todos los creyentes. Necesitamos misericordia eterna. Necesitamos la misericordia redentora. Necesitamos la misericordia cada
día. y necesitamos la misericordia
futura. Necesitamos que la misericordia sea multiplicada. Ahora, cuando
hablamos de paz, que sea una nueva revelación de la paz de
Dios, que sea una nueva visión, una visión más amplia. Tenemos,
somos muy propensos a no creer a Dios. La incredulidad es una
cosa, aunque nosotros hemos creído en el Señor Jesucristo, todavía
tenemos que decir, ayuda mi incredulidad, ayuda mi incredulidad. Pero la
paz es una nueva visión más amplia de lo que tenemos a través de
la sangre del Señor Jesucristo. más paz en la conciencia, paz
en la conciencia. ¡Qué libertad hay, qué paz hay
cuando vemos que todos nuestros pecados han sido puestos sobre
el Señor Jesucristo y ya no debemos nada, no debemos nada a la justicia
divina! No te llena el corazón de gratitud
no te constreña a querer vivir para Su gloria. Esto es el deseo
de los escogidos de Dios, de no vivir para el pecado, sino
vivir para Aquel que se entregó por nosotros. Pero necesitamos
paz, paz en la conciencia. Él nos dio, Él hizo la paz mediante
la sangre en Su cruz. Ya no hay más condenación para
los que están en Cristo Jesús. Y también puede incluir paz entre
nosotros mismos. ¡Qué hermoso es estar los hermanos
congregados en armonía! ¿Verdad? ¡Qué hermoso es estar
en un lugar donde todos están en paz! Donde no hay pleitos y celos
y contiendas, y todos reconocen, yo soy pecador. Yo soy el más
vil pecador. Hasta un lado yo soy el más vil
pecador. Y no hay nadie que está contendiendo,
no hay nadie que está queriendo suplirse por encima de otro.
Hay paz. Hay paz. Donde Cristo Jesús está,
hay paz. Y noten, dice allá, amor. O sea,
multiplicadas. Amor hacia los hombres. Amor de Dios a nosotros. Es imposible tener paz sin tener
amor. Es imposible tener amor si no
hay paz. No puede haber el uno sin el
otro. Ahora, versículo tres. Aquí está
la razón por la cual está escribiendo esta carta. Amados. Qué precioso
es este pensamiento. Amados de Dios el Padre. Amados por el Apóstol y amados
los unos de los otros. Esta es la característica de
cada uno que cree en el Señor. En esto conocerán que sois mis
discípulos, dijo el Señor Jesucristo, en que os amáis los unos a los
otros. Amados, amados. ¿Qué significa esto de tener
común salvación? Significa que no hay otra salvación. Vean lo que dice Tito, capítulo
1, versículo 4. Tito, verdadero hijo en la común
fe. Esto no significa que todos los
hombres en el mundo tienen la misma fe. Pero significa que
donde hayas la fe del Señor Jesucristo, Tú tienes la misma. Si tú crees
en el Señor Jesucristo, es la misma fe. Solamente hay una fe. Solamente hay una salvación.
Solamente hay un Evangelio. Hay falsos. Hay falsos que no
son. Que se pasan por. Tienen el nombre
de fe. pero no es la fe verdadera, no
es la fe que Dios da. La común fe es la fe que Dios
es el autor de ella, que el Señor Jesucristo es el autor y consumador
de ella. La común fe o la fe salvadora
es aquella que es don de Dios, de quien Él es el autor, que
tiene su objeto el Señor Jesucristo. que pone la mirada en Él y confía
únicamente en Él, esa es la fe de Dios. Pero si es una fe que
cree en el Señor Jesucristo y también cree en sus ídolos, esa no es
la fe común. Esa no es la fe común a los que
son los hijos de Dios. Solamente hay una fe. La común
salvación tiene que ver con las cosas que son en común a todos
los escogidos de Dios, al pueblo de Dios. La común fe tiene que
ver con un evangelio. Hay solamente un evangelio, el
evangelio de quien Dios es el autor. Hay evangelios falsos.
Vemos allá en Romanos capítulo 1. Pablo, Romanos 1.1. siervo de Jesucristo, llamado
a ser apóstol, apartado para el Evangelio o las buenas nuevas
de Dios, que Dios había prometido antes por Sus profetas en las
Sagradas Escrituras, las Santas Escrituras, el Antiguo Testamento.
Y el Evangelio de Dios es acerca de Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que era del linaje de David según la carne. que fue declarado Hijo
de Dios con poder según el Espíritu de Santidad por la resurrección
de los muertos, por quien recibimos la gracia y el apostolado para
la obediencia y la fe en todas las naciones por amor de su nombre. Hay una sola fe, hay un solo
Evangelio, Dios es el autor de este Evangelio. No estamos siguiendo fábulas
artificiosas, estamos siguiendo la Palabra de Dios. lo que Dios
ha dado en sus escrituras. Hay una común redención. Esto
no significa que la redención es común a todos, significa que
donde una persona es redimida por el Señor Jesucristo y donde
hay otra persona que es salvo, son redimidas por la misma sangre.
Solamente hay una redención, solamente hay un sacrificio,
que es el sacrificio del Señor Jesucristo. Hay solamente una
fe y todas las cosas que pertenecen a la salvación. Es lo que está
diciendo, estoy escribiendo acerca de nuestra común fe y me ha sido
necesario escribirles exhortando a cada uno de nosotros
que contendamos ardientemente por esta fe. que contendamos
ardientemente por los artículos de esta fe, que contendamos ardientemente
por la verdad de este Evangelio, contendamos ardientemente por
la fe, dice aquí, que ha sido dada una vez a los que solamente
una vez ha sido dado. O sea, no está diciendo que solamente
una ocasión significa que es el mismo, que no hay muchos,
que es el mismo evangelio. El mismo evangelio que fue predicado
en Génesis es el mismo evangelio que es predicado en Apocalipsis.
Un solo evangelio. Y contender ardientemente por
la fe, aquí está hablando de todo lo que es el evangelio.
las verdades, la verdad que está revelada en la Palabra de Dios. A veces se llama la palabra de
fe, a veces se llama la fe del Evangelio, el misterio de la
fe, o la santísima fe, o la común fe, pero está hablando de lo
mismo. La fe ha de ser predicada. y tenemos que contender ardientemente
por ella, defendida contra los falsos maestros. Ahora, debemos
entender esa palabra contender. No debemos ser contenciosos.
¿Saben qué son contenciosos? Hay personas, y yo estoy convencido,
no conocen al Señor Jesucristo. Agarraron ciertas doctrinas,
agarraron ciertas verdades, y están predicando estas cosas mas no
tienen amor predicando la verdad en amor no tienen amor y van
con pancartas en las calles y están por decir así como achocando
a la gente Dios no les envió a hacer eso Dios no les envió
a hacer eso con pancartas en las calles y amenazando a las
gentes Dios no utiliza eso Contender no significa ser contenciosos.
Dios va a llamar a su pueblo. Significa estar firmes. Contender
ardientemente significa no moverse de la verdad. Pero no tienes
que ir, no tenemos que ir a lugares donde no tienen el Evangelio
y meternos allá a hacer alboroto. No somos llamados a hacer eso.
En nuestro lugar de trabajo, en nuestra espera de influencia,
si Dios da la oportunidad, decir, esto no es lo que dice Dios en
su palabra, ya contendiste por la verdad. Cuando alguien diga
una cosa que es contraria a la palabra, no se de donde sacaste
esto, pero esto es lo que dice la palabra, y ya. no es meterse
a pelear o discutir lo que dice la palabra es esto así ha dicho,
ahí está el poder no en tratar de convencerlos porque no podemos
convencerlos no queremos nuestro propósito de tratar de hacer
discípulos tras nosotros mismos usando astucia o palabrería para
tratar de convencer a la gente simplemente así ha dicho Dios
dice una persona que es fe y obras no es lo que dice la palabra
de Dios no por obras para que nadie se gloríe en su presencia
y ya y ya contender contra los falsos maestros hay personas
que niegan Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo
estos traicioneros niegan la Trinidad como contendemos con
estas personas Estos tres con la Palabra de Dios. Usando la
Palabra de Dios decimos esto es lo que Dios revela en su Palabra.
Estos tres uno son, nos dice en San Juan Capítulo 1. Que Dios el eterno Hijo de Dios,
el Señor Jesucristo es igual con Dios el Padre. Hay personas
que están negando la Divinidad del Señor Jesucristo. ¿Cómo contendemos
con personas que niegan la divinidad del Señor Jesucristo? El Señor
Jesucristo dijo, si ustedes no creen que yo soy, van a morir
en sus pecados. Y ya. Eso es lo que dice la Palabra
de Dios. No hay que estar empezando a
debatir y entrar a pleitos y todas esas cosas. Es contender, es
mantener firme. La divinidad, la personalidad
del Espíritu Santo, hay personas que dicen que es simplemente
una influencia, no es una persona, no es una persona de la Santa
Trinidad. El Espíritu Santo nos dice la
Palabra de Dios que podemos contristar el Espíritu Santo. No puedes
contristar un poder nada más, una influencia. El Espíritu Santo
es una persona, la persona de la Trinidad. contender por la
verdad de la condición natural del hombre. Hay personas que
quieren decir, bueno, el hombre no es tan malo como tú lo estás
diciendo. Bueno, yo no lo estoy diciendo.
Contender por la verdad es decir lo que Dios dice en su palabra,
que el hombre por naturaleza está muerto en delitos y pecados,
que el hombre no puede ver el reino de los cielos que el hombre
no puede agradar a Dios en sí mismo eso es contender por la
verdad la inspiración de las escrituras voy a apurarme la
gracia de Dios es soberana es decir, Él tiene misericordia
de quien se tiene misericordia y se compadece de quien se compadece
hay personas que dicen, ah eso no vale, no es justo Dios escogió
a unos y a otros no escogió, eso no es justo. Contender ardiente
por la palabra de Dios. El apóstol Pablo dice, ¿y tú
quién eres para que alterques con Dios? Dios dice, ¿quién eres
tú, hombre, para que alterques con Dios? No tiene Dios, el alfarero,
poder sobre el barro de hacer lo que Él quiere con lo Suyo. Contender por la verdad y la
justificación únicamente por Su sangre. somos justos en la
sangre del Señor Jesucristo, no por nuestras obras. Justicia
imputada y justicia impartida, es decir, que somos hechos nuevas
criaturas en Cristo Jesús. Una persona dice, yo no entiendo
eso. Pues no tienes que entenderlo, es lo que dice la Palabra de
Dios. Hay muchas cosas que no vamos a entender. No necesitas
un Dios que tú puedas entender, Si tú puedes entender todo lo
que es Dios, tu Dios es muy chico, ¿verdad? Es un Diosito, lo tienes
en tu caja. Pero Dios está muy por encima,
sus pensamientos de Él están todavía muy por encima de nuestros
pensamientos. Aún teniendo nosotros la mente
de Cristo, nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios.
Tenemos que ajustar nuestros pensamientos a la Palabra de
Dios. Tenemos que seguir aprendiendo de Él. Pero no tenemos... Si alguno piensa que sabe algo,
dice la Palabra de Dios, no sabe nada. La persona que sabe más,
no sabe nada. La contención por la regeneración
y la santificación, la contención por la perseveración, la preservación
final, la contención por el regreso del Señor Jesucristo por la resurrección
del Señor Jesucristo ven allá como el apóstol Pablo está contendiendo
por la fe una vez dada a los santos en 1 Corintios lo leímos
esto al principio del servicio vamos a regresar allá a 1 Corintios
capítulo 15 el apóstol Pablo está contendiendo por la fe que
una vez fue dada a los santos y el apóstol Pablo dijo yo les
declaro hermanos el evangelio que yo os he predicado. Es el
Evangelio de Dios. Es el Evangelio que ustedes recibieron
cuando primero creyeron el Evangelio. Y es el Evangelio por el cual
ustedes son salvos si es que no creyeron en vano, es decir,
no creyeron de nada. Porque primeramente os he enseñado
lo que me recibí. El Evangelio que yo te he dado
es el Evangelio que recibí. No soy yo el que Cristo murió
por nuestros pecados, aquí está hablando de la sustitución conforme
a las Escrituras. El Evangelio no es la muerte,
la sepultura y la resurrección del Señor Jesucristo, está mal
dicho. Es la muerte conforme a las Escrituras, la sepultura
conforme a las Escrituras y la resurrección conforme a las Escrituras. Ese es el Evangelio. conforme
a las Escrituras, conforme a lo que Dios dijo en el Antiguo Testamento. Y fue sepultado y que resucitó
el tercer día conforme a las Escrituras. Y apareció a Cepas
y después a los doce, y después apareció a más de quinientos
hermanos a la vez, a los cuales viven a uno y otro ya duermen.
Brinquen al versículo, versículo doce. Pero si se os
predica que Cristo resucitó a los muertos, no es esta nuestra esperanza.
Hay evangelio, hay buenas nuevas si Cristo no resucitó. Hay esperanza. No hay. Si Cristo no resucitó a los muertos,
come, vive, haz lo que quieras, porque no hay esperanza de mañana. Si Cristo no resucitó a los muertos.
No por eso, escuche lo que dice la Palabra de Dios. Pero si se
predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos? Aquí está contendiendo por la
fe que una vez fue dada a los santos. ¿Cómo dicen algunos de
entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Eso es una herejía. Ahí están diciendo, o ya pasó
la resurrección, trastornando la fe de algunos. ¿Cómo dicen
algunos que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay
resurrección de muertos, entonces Cristo no resucitó. ¿Ven qué
serio es esto? Nosotros vamos, cada uno de nosotros
va a resucitar de los muertos. Creyentes y no creyentes, todos
van a resucitar de los muertos. Los que creyeron en el Evangelio
a resurrección de vida, de gozo, de gloria con el Señor Jesucristo.
los que hicieron lo malo, es decir, no creyeron en el evangelio
van a resucitar también para ser echados en el lago de Jueves
eso es lo que enseña la Palabra de Dios ¿Cómo dicen si no hay resurrección? porque si no hay resurrección
de muertos tampoco Cristo resucitó y si Cristo no resucitó entonces
van a ese entonces nuestra predicación ¿para qué estamos predicando?
si Cristo no resucitó No tienes por qué predicar, no tienes por
qué decir nada. Vana es nuestra predicación.
Vana es también vuestra fe. Vano es que creas. Vano es que
creas. ¿Ven qué serio es esta negación
de estas personas que no hay resurrección de muertos? Es una
cosa vital al Evangelio. Y aquí está contendiendo ardientemente. Vean cómo dice porque si no hay
resurrección de muertos tampoco Cristo resucitó y si Cristo no
resucitó van a ese entonces nuestra predicación van a también vuestra
fe y somos hallados falsos testigos de Dios porque hemos testificado
de Dios que Él resucitó a Cristo el cual no resucitó si en verdad
los muertos no resucitan el apóstol Pablo está diciendo yo lo vi
pero si no hay resurrección de muertos entonces Yo estoy mintiendo. Somos hallados falsos testigos
de Dios porque hemos testificado de Dios que Él resucitó a Cristo,
el cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan. Porque
si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si
Cristo no resucitó, vana, vuestra fe es vana, aún estáis en vuestros
pecados. Es decir, somos... Cristo fue
entregado por nuestras transgresiones y resucitado dice Romanos 4.25
para nuestra justificación cuando Cristo resucitó a los muertos
entonces Él fue justificado y todos nosotros en Él fuimos justificados
pero si Cristo resucitó a los muertos entonces su sacrificio
no fue aceptado por Dios Su sacrificio no fue aceptado por Dios y no
hay esperanza para ninguno. Entonces también los que durmieron
en Cristo, los que creyeron en el Antiguo Testamento, confiando
en Cristo Jesús, perecieron. No están en la gloria, no hay
cielo. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, si solamente
En esta vida tenemos esperanza en Cristo, entonces somos los
más dignos de comiseración de todos los hombres porque nuestro
gozo no se cumple. No tenemos esperanza de que se
cumpla si Cristo no lo hace. Ven como aquí está contendiendo
ardientemente. Y esto está escrito para que
nosotros usemos esto para contender ardientemente por la fe. Está
escrito para que nosotros vayamos a estas Escrituras y digamos
lo mismo. Léelo, léelo. Ahora, porque algunos hombres, aquí
está, fue dada a los santos, fue entregada a Cristo como nuestro
mediador, fue dada a los santos, fue entregada a los apóstoles
y fue a nosotros entregado por medio de los apóstoles. Nuestra
fe está basada sobre el testimonio de los apóstoles. Podemos contender
por la fe predicando el Evangelio abiertamente, predicando la Palabra
de Dios fielmente. Esa es la manera que contendemos
ardientemente por la fe, dando testimonio de la verdad que está
aquí en este escrito. Es como estamos contendiendo
por el Evangelio. Podemos orar que el Señor prospere
el Evangelio. podemos contender ardientemente
apoyando el ministerio del Evangelio. Estar presente. Cada uno de nosotros
en esta Congresa estamos predicando el Evangelio. Están aquí porque
están oyendo el Evangelio de Cristo Jesús y los que creen
en el Señor Jesucristo están diciendo amén. Lo que Si no lo
dicen en voz alta, lo están diciendo, ese es mi evangelio, esa es mi
esperanza, ese es mi gozo, eso es lo que Dios me ha revelado
a mi. Están predicando juntamente.
Ahora, debemos aferrarnos a este evangelio que ha sido dado, el
evangelio de Cristo Jesús. ¿Por qué versículo 4, ahí viene
la segunda parte y lo vamos a dejar por la próxima semana, hay algunos
hombres Hay algunos hombres, debemos entender esto para nuestro
consuelo, hay algunos hombres que han entrado encubiertamente
los que desde antes habían sido destinados. Entran encubiertamente
a nosotros, dijo el Señor Jesucristo, me estoy adelantando, pero entran
cuando los hombres duermen, es decir, cuando nosotros cabeceamos.
No estamos prestando atención. Estamos durmiendo. Entra el enemigo
y pone una persona que empieza a sembrar mentira. Entran encubiertamente
a la iglesia. Estoy hablando de la iglesia
invisible del Señor Jesucristo. Pero gracias sean dadas a Dios,
no entran encubiertamente a Él. Él sabe. Él tiene su propósito. Él tiene su propósito. Nosotros
somos responsables de velar. Nosotros somos responsables de
guardar. Pero a estas personas vienen
y vamos a tener que contender ardientemente por la fe. No escucharlos,
no seguirlos. Pero, ¿sabes? Vienen. ¿Has preguntado
alguna vez por qué las iglesias que existieron hace 400 años
ahora ya no existen? es decir, existen pero ya no
predican el Evangelio porque los hombres cabecearon cabecearon
y esto sucedió pero no lo tomó a Dios por sorpresa Él tiene
su propósito de ahí sus ovejas fueron a otros lados a otros
lugares Él no deja a sus pueblos sin pastor pero nosotros somos
responsables y debemos orar y pedir al Señor, Señor guárdanos, guárdanos,
protégenos, danos tu verdad, que podamos ser fieles y contener
ardientemente. ¿Y qué título nos ha dado? ¿Qué descripción al creyente,
los llamados los escogidos, los guardados en el Señor Jesucristo. Que precioso. Bueno, señores,
bendiga su palabra. Vamos a continuar este estudio
la semana que viene.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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