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Cody Groover

Gracia para el que no tiene poder

Cody Groover • November, 17 2013 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • November, 17 2013

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100%
Abran sus Biblias conmigo, el
libro de Lucas, San Lucas, capítulo 6. El título del mensaje en esta
mañana es Gracia para los que no tienen poder. para los que no tienen poder. En Lucas capítulo 6, comenzamos
a leer, quiero leer el versículo 6 al versículo 11. Y se aconteció también en otro
día, de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba, y
estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha, y le acechaban
los escribas y los fariseos para ver si en el día de reposo lo
sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los
pensamientos de ellos, y dijo al hombre que tenía la mano seca,
levántate y ponte en medio", y él levantándose se puso en
pie. Entonces Jesús les dijo, les
dijo, os preguntaré una cosa, ¿es lícito en día de reposo hacer
bien o hacer mal, salvar la vida o quitarla? Y mirándolos a todos
alrededor, dijo al hombre, extiende tu mano. Y él lo hizo así. y su mano fue restaurada, y ellos
se llenaron de furor y hablaron entre sí qué podían hacer contra
Jesús." En esta mañana quiero que consideremos varias cosas
acerca de este pasaje, y vamos a ir versículo por versículo,
pero quiero que también veamos los pasajes paralelos que se
encuentra en el libro de Mateo y en el libro de Marcos. Y quiero que lo leamos ahora, después solamente voy a hacer
referencia a estos pasajes. Pero en Mateo capítulo 12, es la misma historia, pero nos da
algunos otros detalles en este pasaje. Mateo capítulo 12, comenzando
en el versículo nueve. Pasando de allí vino a la sinagoga
de ellos, y he aquí. Había allí uno que tenía seca
una mano, y le preguntaron a Jesús, para poder acusarle, ¿es lícito
sanar en el día de reposo? Él les dijo, ¿qué hombre habrá
de vosotros que tenga una oveja, y si ésta cayera en el hoyo en
el día de reposo no le eche mano, y la levante? pues ¿cuánto más
vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer
el bien en los días de reposo. Entonces dijo aquel hombre, extiende
tu mano, y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos tuvieron
consejo contra Jesús para destruirle. Marcos, San Marcos, capítulo
3. Versículo 1. Otra vez entró Jesús en la sinagoga,
y había allí un hombre que tenía seca una mano, y le acechaban
para ver si en el día de reposo le sanaría a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía
la mano seca, levántate y ponte en medio. Y les dijo, es lícito
en días de reposo hacer bien o hacer mal, salvar la vida o
quitarla. Pero ellos callaban. Entonces
mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de
sus corazones, dijo al hombre, extiende tu mano. Y él la extendió
y la mano le fue restaurada sana. salido los fariseos tomaron consejo
con los herodianos contra él para destruirle. Bueno, quiero
que veamos el pasaje en Lucas, capítulo 6. La primera cosa que
quiero que notemos allá es que el Señor Jesucristo entró en
la sinagoga. El Señor Jesucristo no tenía
nada que aprender allá, en la sinagoga. Él no tuvo nada que
aprender allá. Pero Él vino a la sinagoga por el bien
de otros, por el bien de otros. Y porque Dios, ese día de reposo,
el día que se reunía allá en la sinagoga, Él vino a ese lugar. Nosotros, si el Señor Jesucristo
se dignó a asistir en los días de reposo a la sinagoga, entonces
nosotros también debemos venir. al lugar donde Dios ha determinado
que Él va a reunirse con Su pueblo. Dios ha dicho, donde dos o tres
están congregados en mi nombre, o donde dos o tres sean congregados
en mi nombre, ahí estrello, ahí está Él, el Señor Jesucristo.
Él vino a esta sinagoga. Ahora, lo que veo allá en este
pasaje es que anteriormente a esto, si ustedes no lo leímos, pero
quiero que lo veamos en el capítulo 6 de Lucas. El Señor Jesucristo
había estado pasando con Sus discípulos por un sembrado, nos
dice allá en versículo 1 del capítulo 6 de Lucas, aconteció
un día de reposo, ven allá es un día de reposo, que pasando
Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaron espigas
y comían, rastreándolas con las manos. Y algunos de los fariseos les
dijeron, ¿por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días
de reposo? Respondiendo, Jesús les dijo,
¿ni aun esto habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre
él y los que con él estaban? como entró en la casa de Dios
y tomó los panes de la proposición y de los cuales no es lícito
comer sino sólo los sacerdotes, y comió y dio también a los que
estaban con él, y les dijo, El Hijo del Hombre es Señor aun
del día del reposo." Ahora, hay algo que hay que establecer muy
claramente. El Señor Jesucristo, Él vino
a cumplir la ley. Él no vino, como dijo allá en
Mateo capítulo 7, yo no vine a abrogar la ley, yo vine a cumplir
la ley. Él estableció la ley. Él honró
la santa ley de Dios. Pero esto que los fariseos, ellos
estaban, ellos habían tomado la ley y ellos pensaron que al
hacer la ley, ellos pensaron que ellos podían cumplir la ley. Los diez mandamientos. y todas
las otras leyes que están en el Antiguo Testamento, son como
seiscientos y tanto. Ellos pensaron que ellos estaban
haciendo, y en eso consistía su esperanza, o en eso estaba
basada su aceptación delante de Dios. Ellos pensaron que por
hacer obras podían ganar la salvación, y habían corrompido habían corrompido
tanto el servicio de Dios, como dijo el Señor Jesucristo, ustedes
están invalidando la ley con sus propias tradiciones. Ellos
habían hecho que el… no era ilícito que una persona coma en el día
de reposo, y no era ilícito que una persona al pasar agarre una
espiga, una mazorca de maíz, no era contrario a la ley eso
pero ellos habían dicho, ellos estaban con su celo ellos estaban
diciendo que eso de arrancar una espiga significaba cosechar
y no se puede cosechar en el día de reposo y eso de frotar
el maíz para que lo puedas comer eso significa trabajar y no se
puede trabajar pero eso era tradición de hombres y no era la ley de
Dios pero en la dureza de su corazón, ellos estaban pensando
que nosotros somos justos, y estaban juzgando a los discípulos del
Señor Jesucristo porque ellos estaban haciendo esto. Bueno,
el Señor Jesucristo les corrigió en este asunto. El Señor Jesucristo
les corrigió en este asunto. Pero ahora vemos aquí en este
pasaje, en que estamos en esta tarde, en esta mañana, perdón,
en versículo seis, otro día de reposo. O sea que era su costumbre
del Señor Jesucristo, en el día de reposo, ir a la sinagoga.
Ahí estaba Él enseñando. Entró en la sinagoga y enseñaba. Él estaba hablando la Palabra
de Dios. Recuerden, el Señor Jesucristo
habló con autoridad. No habló como hablan los escribas
y los fariseos, citando a otros hombres. Él habló con autoridad,
porque Él es la Palabra de Dios. Él es la Palabra de Dios. Él
abrió las Escrituras y Él les habló de las Escrituras. Bueno,
entró en la sinagoga, y ahí en la sinagoga había un montón de
fariseos. Nos dice aquí, fariseos y escribas. estaban los escribas y los fariseos.
Pueden ver allí un montón de religiosos, hombres que se creen
justos, hombres que desprecian a otros hombres, como dice allá
en Lucas capítulo 18, el Señor Jesucristo hablando a unos que
se confiaban en sí mismos como justos y despreciaban a los otros. Esa es la característica de un
fariseo. Siempre que veas un espíritu
de juzgar o poner abajo a otra persona, esa persona se está
tratando de levantar a sí misma. Cuando está apujando a otros
abajo, está tratando de levantarse a sí mismo. Se creen en sí mismos como justos
y menosprecian a los demás. Si tú no vives a mi estándar
eres menos que yo. Bueno, es lo que dijo el Señor
Jesucristo y les habló del fariseo y el publicano, ¿se acuerdan?
Cuando entraron a orar en el templo. Pero aquí está el Señor
Jesucristo y hay un montón de religiosos allá que se creen
justos. Pero nos dice la palabra de Dios
y el libro de Mateo lo hace resaltar más. en versículo 10 dice, he
aquí, como para tomar nuestra atención. Entró en la sinagoga
y he aquí, he aquí, he aquí un hombre. Había uno que tenía seca
su mano, no la podía extender, y nos dice en nuestro texto que
era su mano derecha. La mano es aquello con lo que
nosotros hacemos trabajo. La mano es aquello con lo que
nosotros hacemos trabajo. Y la derecha es nuestra mano
de poder y nuestra mano de aceptación. Cuando hablamos es el hombre
a mi derecha, es el hombre de confianza, es el hombre de aceptación. ¿Dónde está el Señor Jesucristo? A la diestra del Padre en el
cielo. es la mano de poder, es la mano
de aceptación. Y este hombre tenía la mano derecha,
seca. No tenía poder para extenderla,
no tenía poder para trabajar. Ya pueden ver a dónde voy con
esto. La realidad es que hay algunos
en este mundo que por la gracia de Dios están bajo el sonido
de la Palabra de Dios, y saben, por la revelación del Espíritu
Santo, que no pueden, que no tienen habilidad para hacer las
cosas que están escritas en la ley para hacerlas. La ley de
Dios demanda que nosotros, los hombres, hagamos las cosas. La ley de Dios no demanda que
le demos el visto bueno o que estemos de acuerdo con la ley. Estamos hablando de la santa
ley de Dios. La ley no dice, bueno, debes
leer la ley, los diez mandamientos, y debes estar de acuerdo con
los diez mandamientos. No es lo que demanda la ley.
La ley demanda perfección, absoluta perfección. Está escrito allá
en el libro de Gálatas, maldito es todo aquel que no continúa
en todas las cosas escritas en la ley para hacerlas. porque todos los que dependen
de las obras de la ley, es decir están dependiendo para su salvación
en lo que ellos pueden hacer o lo que piensan que pueden hacer
todos los que dependen de las obras de la ley están bajo la
misma maldición de la ley porque la ley no dice hazlo 90% hazlo
99% de las veces la ley dice escrito está, maldito, todo aquel
que no permaneciere." Esta palabra permaneciere es todos los días
de tu vida, todo instante de tu vida, sin que tengas un pensamiento
malo, sin que tengas una acción mala, ni un motivo malo, porque
la ley es espiritual, y la ley va más allá de tus acciones,
examina los pensamientos y las intenciones del corazón. Recuerda
lo que dijo el Señor Jesucristo, si miras a una persona y la deseas
en tu corazón, ya cometiste adulterio. Si tú le dices a tu hermano,
eres un necio, ya lo mataste en tu corazón. La ley demanda
perfección. La ley nunca fue dada al hombre
para que el hombre pueda hacer salvo en ella. La ley nos muestra
nuestra condición de pecadores y que no somos capaces de salvarnos
a nosotros mismos. Inhabilidad total. Maldito el
que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro
de la ley para hacerlas. Para hacerlas. Eso es lo que dice la ley. Si
quieren ver allá en Romanos capítulo versículo 5, porque la justicia
que es por la ley, Moisés escribe así, es decir, la justicia que
puede venir por cumplimiento de la ley de Moisés, la ley de
los diez mandamientos, la justicia que puede venir por la ley de
Moisés, dice así, el hombre que haga estas cosas vivirá por ellas. el hombre que las haga. Pero
¿qué dice la ley? No los haces, muerte, muerte,
condenación, muerte. Bueno, entonces aquí vemos, nos
muestra la Palabra de Dios, y aquí había un hombre, había un hombre
que tenía seca su mano y su mano derecha. es decir, no podía él
extenderla. Esta es una figura de todo hombre,
por naturaleza, pero aquí lo maravilloso es que es aquí un
hombre que tenía esta condición y él sabía que no podía extenderla. ¿Se imaginan las veces que trató
de extenderla? ¿Se imaginan las veces que trató
de extenderla? hoy día iría con médicos, ¿verdad?,
con psicólogos. Ah, está todo en tu mente. El
poder del pensamiento positivo tú puedes extender tu mano. Haz esto, esto y lo otro y vas
a poder extender tu mano. Eso es lo que dice la religión,
¿verdad? La religión de hoy día dice que tú puedes, tú puedes. Deja de hacer estas cosas, ponte
esta pomada que se llama pensamiento positivo y vas a poder, vas a
ver que si lo logras. ¿Cuántas veces había tratado
de extender su mano y no podía? Tenía la mano inhabilitada. Esto es la doctrina de la depravación
total, de la inhabilidad total del hombre. Pero el Señor Jesucristo
vino a salvar a personas que no pueden. Él vino a salvar a
pecadores. Y nos dice aquí entonces en este
texto, había allí un hombre que tenía seca la mano derecha, y estaban estos hombres allá,
nos dice, estos hombres estaban, acechaban los escribas y los
fariseos para ver si en el día de reposo lo sanaría con este
propósito. Querían acusar al Señor Jesucristo
de quebrantar la ley. Querían acusar al Señor Jesucristo
de hacer esta obra. Está quebrantando la ley, es
lo que dicen. El propósito y la mente carnal
es enemistad en contra de Dios. Noten allá lo que dice Romanos
capítulo 8 versículo 7. Los fariseos no estaban mirando para tratar
de ver la gloria de Dios, no estaban mirando para ver que
ellos habían presenciado milagros que hizo el Señor Jesucristo,
pero no era su propósito ver la gloria de Dios o la misericordia
de Dios, no. Ellos estaban duros, con corazón
duro. Nos dice allá en Romanos capítulo
8, versículo 7, los designios de la carne, los pensamientos
del hombre carnal son enemistad en contra de Dios porque no se
sujetan a la ley de Dios, no se sujetan a la Palabra de Dios
y ni tampoco no tengan ya esa Palabra pueden. No tienen poder
de hacerlo tampoco. No era su propósito. No era su
propósito ver la gloria de Dios o aprender. Lo único que harían
ellos saber es, vamos a poder acusar. Noten allá lo que dice el capítulo
23 de Mateo. Capítulo 23 de Mateo, versículo
23. Hay de vosotros escribas y fariseos
hipócritas, porque diezmáis la menta. Es una planta de menta. es una especie de menta. Si una
planta de menta tenía cincuenta hojas, contaban las hojas. Imagínate el tiempo que se lleva
contar las hojas que tiene una matita, que tiene un árbol. Contaban
las hojas y si tenía cien hojas, arrancaban diez hojas para dar
su diezmo. Diez hojas de menta. Y dice,
ustedes hipócritas, diezma la menta y el eneldo y el comino,
y dejáis, es decir, están haciendo estas cosas pequeñas, y dejáis
lo más importante o lo que tiene más valor, lo más importante
de la ley, la justicia, la misericordia y la fe. Esto. porque está mandado en la ley,
esto de diezmar es necesario que lo hagas, pero no dejes de
hacer esto lo más importante, la fe en el Señor Jesucristo. La fe en el Señor Jesucristo,
la misericordia y la justicia, no dejes de hacer eso. Pero estos
hombres no estaban interesados en estas cosas y estaban duros
y no tenían ninguna misericordia a este Pero esto representa también
la ley de Dios. La ley de Dios no puede tener
misericordia de ti. La ley de Dios no puede tener
misericordia de mí. La ley de Dios no mostró misericordia
al Señor Jesucristo cuando Él fue hecho pecado. Cuando Él fue
hecho pecado por nosotros, como dice la palabra de Dios, al que
no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado, la ley de Dios
no tuvo misericordia de él. La justicia de esa ley cayó sobre
él y él murió en el lugar de su pueblo. Este hombre que tenía
esta mano seca, ellos hicieron esta pregunta, como dije, no
para aprender o no para ver la gloria de Dios, ellos simplemente
querían acusar al Señor Jesucristo, y ese comportamiento se halla
todavía en la religión hoy día. Muchas veces los religiosos no
te preguntan preguntas para aprender, sino para tratar de pescarte,
para tratar de enredarte. Hay que ser sabios acerca de
esto. Constantemente buscaban cómo
tratar de atrapar al Señor Jesucristo para poder condenarle. Y nos
dice allá la Palabra de Dios que ese día se juntaron los fariseos
con los herodianos. Ese día se juntaron los fariseos,
los herodianos y los fariseos se odiaban entre sí. Ellos eran
enemigos. Los herodianos eran el gobierno. por decir así, Herodes, y los
que estaban en el gobierno, y estos fariseos odiaban a los Herodes,
pero en este asunto, en este asunto se juntaron. Como dice
la Palabra de Dios, se juntaron Poncio Pilato y los gentiles
y todo el pueblo para levantar su mano contra el Santo, el Señor
Jesucristo. Bueno, el Señor Jesucristo les
hizo una pregunta en el texto que vimos allá. Les hizo una
pregunta. ¿Es lícito hacer el bien en el
día de reposo o es hacer el mal? ¿Es lícito salvar la vida o no
salvar la vida? ¿Es lícito en el día de reposo
hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla? Y
en el libro de Mateo, donde leímos allá en Mateo capítulo 12, el
Señor Jesucristo les dio este ejemplo. Versículo 11, Mateo 12, 11, dijo,
¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una oveja, y si ésta
cayera en el hoyo, en el día de reposo, no le eche mano y
la levante? Esto lo dijo el Señor Jesucristo
porque los fariseos lo hacían. ¿Quién de ustedes no hace esto?
Porque eso es lo que ellos hacían. Pero aun así los fariseos, con
todo y que ellos no hubieran dicho que la oveja, un animal,
fuera más importante que un hombre, un hombre que fue hecho a la
imagen de Dios, el hombre fue hecho a la imagen de Dios, Pero
con todo y su misericordia que fuera extendida a ese animal,
esa oveja que cayó en el hoyo, en el día de reposo, ellos se
meterían allá y lo sacarían. Es decir, tendrían misericordia
de ese animal. Pero aquí, en este caso, no le
extienden la misma misericordia a un hombre, que vale mucho más. ahí mostrando entonces la dureza,
la dureza y la injusticia que hay en el hombre natural. ¿Quién de vosotros no echaría
mano? Y él dijo, es lícito hacer bien
el día de reposo y el Señor Jesucristo le dijo, es lícito. La ley nunca
fue dada para prohibir acciones de misericordia, acciones de
caridad en el día de reposo. El día de reposo fue dado en
el Antiguo Testamento para mostrar el reposo que tenemos nosotros
en Cristo Jesús. El creyente, Cristo Jesús es
el reposo del creyente. Cristo Jesús es el descanso del
creyente. Ahora nosotros los creyentes
nos reunimos el día domingo, pero el día domingo no es el
día de reposo del creyente, del cristiano. Cristo es nuestro
reposo. Ahora, vamos a ver ahora a este
hombre. Podemos aprender varias cosas
aquí de mucha importancia. Este hombre que tenía la mano
seca estaba en el lugar donde estaba el pueblo, de donde se
leía la Palabra de Dios. Este hombre, aunque era impotente
de hacer algo, él estaba en el lugar donde Dios había dicho
que él estaría. Y cuando una persona tiene esa
necesidad, cuando conoce que tiene esa incapacidad, eso no impide que esa persona venga
a escuchar la Palabra de Dios. Cuando una persona reconoce que
es un pecador, es el momento de venir a un lugar
como éste. Esta iglesia está llena, espero,
de pecadores. Espero que esta iglesia esté
llena, esta congregación sea llena de pecadores, porque Cristo
Jesús vino a salvar a pecadores. y el lugar correcto de estar
cuando sientes que eres pecador es de estar bajo la predicación
de la Palabra. Muchas personas en su falsa justicia, ellos piensan,
ah, yo soy muy grande pecador. Es una falsa humildad eso. Yo
soy tan grande pecador que no puedo ir allá. No, el pecado del hombre no impide
que ese hombre venga al Señor Jesucristo. Al contrario, lo
califica. ¿Sí? Lo califica. Como dijo el hermano Scott Richardson, él dijo esto,
Mientras más me puedas convencer que soy pecador, más me calificas
para el Salvador." Porque Cristo Jesús vino a salvar a pecadores,
precisamente a pecadores. Este hombre, y es por eso que
dice, he aquí, este hombre vino al lugar donde la Palabra de
Dios había de ser leída. y aunque él tenía la mano seca,
él vino al lugar donde Dios había prometido que él iba a encontrar,
a estar allí. Y lo vemos allá esperando. Esperando. ¿Qué puede hacer el
pecador? Espera. Espera, Jehová. Porque en Él hay salvación. Espéralo
a Él. Es el único que puede salvarte.
Espera. no tiene nada que reclamar, ¿verdad?
No tiene nada que demandar. La salvación es por gracia. Es
por gracia. Y podemos, en estos tres pasajes
que leímos, no hay ninguna indicación, no hay ninguna indicación tampoco
en estos pasajes, que este hombre conocía al Señor no hay indicación
de que había oído del Señor Jesucristo, como en otros pasajes, vemos
que el hombre ciego cuando oyó que era Jesús de Nazaret, que
estaba pasando por Jericó, él comenzó a clamar, Jesús, Hijo
de David, ten misericordia de mí, ten misericordia de mí. Él
había oído y él clamó. Pero en este pasaje no tenemos
indicación de que este hombre había oído el Señor Jesucristo
o que conocía al Señor Jesucristo. Estaba allí. Y lo que yo veo
en este pasaje es que él estaba allí por lo que los antiguos
les llamaban la gracia que va delante de la gracia. La gracia
que va delante de la gracia. Es decir, este era el tiempo
que Dios había fijado desde la eternidad cuando el eterno Hijo
de Dios iba a sanarlo a Él. Nada pasa por accidente. Los
hombres vienen muchas veces al lugar del servicio a estar sentados
a escuchar la Palabra, y no saben que vienen a encontrarse con
el Señor de gloria. no saben que vienen a encontrarse
con aquel que les va a salvar el alma. Están allá por otra
razón. Yo era uno de esos, sé de qué
estoy hablando. El joven está allá porque está
la señorita. Hay personas allá porque hay
contactos de negocio, o por algún otro compromiso, otros por curiosidad. Pero el caso es que cuando el
Señor Jesucristo trae a sus ovejas a escuchar la Palabra de Dios,
a escuchar que el Señor Jesucristo les hable, eso es la providencia
de Dios. Es traído. Era necesario, así
como dijo en Juan capítulo 4, que era necesario que el Señor
Jesucristo vaya a Samaria porque había allí una mujer que iba
a salir al pozo al mediodía. y Él iba a estar allá en ese
pozo y iba a hablarle, iba a revelarse y manifestarse a ella, así también
es este momento. Es el momento fijado por Dios,
es el momento de amor en que Dios da vida a Su pueblo, cuando
Él les habla con poder y les da vida. Él vino a este hombre,
o sea que la gracia de Dios lo puso allá. Estamos conscientes
de esto, ¿verdad? El apóstol Pablo dijo, yo soy
lo que soy, por la gracia de Dios. Yo he oído el Evangelio,
por la gracia de Dios. El Evangelio ha venido a mí con
poder, por la gracia de Dios. Yo soy salvo por la gracia de
Dios. Bueno, el Señor Jesucristo sabía
que este hombre iba a estar en esta sinagoga, y Él vino allá
para hacer este milagro de sanar a este hombre. Podemos ver allá el cumplimiento
de la Palabra de Dios en Isaías capítulo cinco, Isaías capítulo
sesenta y cinco, perdón. de los que no me buscaban." Isaías 65, fui hallado, fui buscado
por los que no preguntaban por mí. No es el caso tuyo. ¿Saben qué? La oveja perdida
no está buscando al pastor. la oveja perdida no está buscando
al pastor, es el pastor que está buscando a la oveja perdida.
Y este hombre fue buscado, fue hallado del Señor Jesucristo
cuando él ni siquiera sabía que iba a estar a toparse con Él. Luego entonces vemos que el Señor
Jesucristo, después de reprender y mostrar la malicia y la maldad
en el corazón de estos hombres, Él dijo, os preguntaré una cosa,
¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla? Y mirándolos todos alrededor
nos dice allá en el texto en Mateo y en Marcos que el Señor
Jesucristo le dijo a esa hembra que se ponga en medio. Ponte
en medio para que todos te vean. Ponte en medio para que todos
te vean. ¿Es lícito hacer el bien? ¿Es lícito salvar la vida
o quitar la vida? Y ellos no respondieron. Ellos
sabían cuál era la respuesta. Y el Señor Jesucristo nos dice
allá que Él los miró y con enojo, por la dureza de su corazón de
ellos, sabiendo cuál era la respuesta. No lo quisieron responder. Era
tanto su desprecio por el Señor Jesucristo y tanto su falta de
misericordia por este hombre. que ellos no quisieron responder. Pero el Señor Jesucristo no está
frustrado, no está frustrado por la maldad del hombre. No
es frustrado por la maldad del hombre. Él va a salvar a Su pueblo. Y Él le dijo a este hombre, extiende
tu mano. Extiende tu mano. Ahora, ¿qué
tal si yo le digo a ese hombre, extiende tu mano? Sería en forma
de una burla, ¿no es así? Pareciera que me estoy burlando
de él. Extiende tu mano. Porque yo no tengo poder de hacer
que extienda su mano, y es obvio que él no tiene poder para extender
su mano. No está en el hombre. Cuando
una persona cree a Dios, no es de carne, ni de voluntad de sangre,
ni de voluntad de varón. los que reciben al Señor Jesucristo
como dice allá los que creen en su nombre está en Juan 1 capítulo
1 versículo 12 los que creen en su nombre Dios les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios fueron engendrados no de sangre ni de
voluntad de carne ni de voluntad de hombre son engendrados por
la voluntad de Dios porque Dios hizo el Señor Jesucristo le dijo,
extiende tu mano. ¡Qué orden! ¡Qué orden, verdad,
del Señor de señores! ¡La voz de gracia! ¿Este hombre
no lo merecía? Sabemos que todos nosotros no
merecemos la salvación, no merecemos la misericordia, y no se merece. Somos salvos por gracia, y este
mandato del Señor a extenderse extiende tu mano. ¿Qué le está
diciendo? Extiende tu mano. Muerto, levántate
de los muertos. Bueno, hasta el momento que el
Señor Jesucristo habla, puedes decirle eso, todo lo que quieras
a un muerto y no se va a levantar. Pero el Señor Jesucristo dijo,
viene la hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios y los que lo hieren vivirán. Cuando el Señor Jesucristo
te habla en la predicación de la Palabra, esa es la manera
que Dios ha determinado dar vida a Su pueblo. Es totalmente pasivo
el hombre. El hombre no hace su decisión. El hombre no hace su decisión.
El predicador no hace la decisión tampoco. Pero al oír la Palabra
de Dios predicada, Dios está hablando por medio de Su Palabra
a Su pueblo, y les dice, cree, y les dice, ven a mí. Venid a
mí, todo lo que está trabajado y cargado, y os haré descansar. Él les dice, extiéndete, extiéndete,
ven, levántate, camina, ven a mí. Extiende tu y juntamente cuando
el Señor Jesucristo habla, entonces, hay poder. Ahí sí hay poder. Cuando Él dijo, Lázaro, ven fuera,
Lázaro salió del sepulcro. El que no tenía vida, el que
no podía andar, el que no podía ver, el que no podía oír, el
que no podía sentir, el que no tenía un corazón latiendo, No
podía hacerlo. El que estaba vendado. Imagínate,
Lázaro estaba vendado como una momia. Esa era la manera que preparaban los cuerpos. Lázaro
estaba envuelto en trapos como momia. Pero cuando el Señor Jesucristo
dice, ven, no importa cuántos trapos de religión tengas puesto. ¿Entienden eso? El hombre está
envuelto en religión. en trapos, en tradiciones, en
pensamientos, ideas que tiene, todos son muerte, apestan a muerte. Está muerto, no puede ver, no
puede oír, pero cuando el Señor Jesucristo dice, ven, Lázaro,
salió, salió. Y cuando Él dijo a este hombre,
extiende tu mano, juntamente con la palabra, juntamente con
la palabra fue el poder de Dios para hacer su voluntad. Él es
el que produce, nos dice allá en Filipenses, Él es el que produce
en vosotros el querer, querer hacerlo, querer venir a Él y
también el poder venir a Él. Él es el que produce en vosotros,
Filipenses 2.13, así el querer como el hacer por su buena voluntad,
por su gracia. Ese es un llamado de gracia,
un llamado poderoso, un llamado invencible. Este hombre nos dice
aquí y Él lo hizo así. Él lo hizo así. Cuando Dios da
vida, cuando Él dice cree, cuando Él dice vive, esa persona vive. ¿Cuál creen que hizo con esa
mano cuando Él dijo extiende tu mano? ¿Qué creen que hizo con esa mano
cuando Él dijo extiende su mano? Él extendió su mano. Pero era
Dios quien le dio el poder de extenderlo. Pero Él lo hizo. Es decir, el Señor Jesucristo
no le extendió la mano de su parte. Él lo extendió. Él lo
hizo así. Dios le dijo extiende tu mano
y Él lo extendió. Cuando Dios te dice cree en el
Señor Jesucristo y esa palabra viene a ti con poder, Dios no
cree de tu parte. y Dios no viene de tu parte.
El pecador cree. Esa es tu fe. Ahora somos salvos
por la fe del Señor Jesucristo, por Su obra, por Su sangre preciosa
y por Su justicia, y nosotros somos salvos por la fe en Él,
creyendo en Él, confiando en Él, descansando en Su obra perfecta. es la fe preciosa que Él nos
da, por la cual nosotros entonces podemos venir a Él, podemos extendernos,
podemos creer. Él lo hizo así, y Su mano le
fue restaurada. ha sido restaurada tu alma. Ha sido restaurada tu alma. Cuando una persona viene a Cristo,
esa persona es restaurada. Ahora, el creyente puede, puede,
por la gracia de Dios. El apóstol Pablo dijo todo lo
puedo en Cristo que me fortalece." Cristo dijo, sin mí nada podéis
hacer. Pero en virtud de que el creyente
está unido a Cristo Jesús, como el pámpano está unido al aví,
la rama está unida al tronco, esa savia que viene del aví es
lo que produce los frutos en los pámpanos. la persona que
cree en el Señor Jesucristo, esta persona es una criatura
creada en Cristo Jesús para buenas obras. Ahora, esa mano la puso
a trabajar, esa mano la puso a trabajar. El creyente que cree en el Señor Jesucristo es
restaurado somos dados lo que perdimos. Perdimos en Adán la
vida. Perdimos en Adán el camino. Perdimos en Adán la verdad. Perdimos
la santidad. Perdimos justicia. Pero en Cristo
Jesús todas las cosas son restauradas a nuestra Vida y vida eterna. Aceptación con Dios. Aceptación con Dios. ¿Saben dónde está su pueblo ahora?
Su pueblo está a la mano derecha. El lado de aceptación de Dios. Somos aceptos en el Amado. Aceptos en el Amado. Y por otro
lado entonces tenemos allá en el versículo 11 para terminar
ellos, los demás, se llenaron de furor y hablaban entre sí. Bueno, el mundo nunca va a estar
contento. Siempre está en amistad en contra
de la gracia de Dios. Pero es así como Dios salva a
Su pueblo. Gracia, gracia que se extiende
al que no puede. Gracia para los que no pueden.
es gracia irresistible. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

Joshua

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