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Cody Groover

¿Cómo oyes la Palabra de Dios?

Cody Groover August, 25 2013 Video & Audio
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Cody Groover August, 25 2013

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comenzando en el versículo uno.
Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor
de él mucha gente, tanto que, entrando en una barca, se sentó
en ella, en el mar, y toda la gente estaba en tierra junto
al mar. Y les enseñaba por parábolas
muchas cosas, y les decían su doctrina. Oí, He aquí el sembrador
salió a sembrar, y al sembrar, aconteció que una parte cayó
junto al camino, y viniendo las aves del cielo la comieron. Otra
parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra, y brotó
pronto, porque no tenía profundidad de tierra, pero salido el sol
se quemó, y porque no tenía raíz se secó. Otra parte cayó entre
espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena
tierra y dio fruto, pues brotó y creció y produjo a treinta,
a sesenta y a ciento por uno. Entonces le dijo, el que tiene
oídos para oír, oiga. Cuando estuvo solo, los que estaban
cerca de él con los doce le preguntaron sobre la y les dijo, A vosotros
os es dado saber el misterio del reino de Dios, mas a los
que están fuera, por parábolas todas las cosas, para que viendo,
vean y no perciban, y oyendo, oigan y no entiendan, para que
no se conviertan y les sean perdonados los pecados. Y les dijo, ¿no
sabéis esta parábola? ¿Cómo pues entenderéis todas
las parábolas? el sembrador es el que siembra
la Palabra. Y éstos son los que junto al
camino en quienes se siembra la Palabra, pero después que
la oyen, enseguida viene Satanás y quita la Palabra que se siembró
en sus corazones. Éstos son a sí mismos los que
fueron sembrados en pedregales, los que cuando han oído la Palabra,
al momento la reciben con gozo. pero no tienen raíz en sí mismos
sino que son de corta duración porque cuando viene la tribulación
o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados
entre espinos, los que oyen la palabra pero los afanes de este
siglo y el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas
entran y ahogan la palabra y se hace infructuosa. y éstos son
los que fueron sembrados en buena tierra, los que oyen la palabra
y la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.
También les dijo acaso se trae la luz para ponerla debajo del
albur o debajo de la cama, no es para ponerla en el candelero,
porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado ni
escondido que no haya de salir a la luz. Si alguno tiene oídos
para oír, Les dijo también, Mirad lo que oís, porque con la medida
con que medís os será medido, y aun se os añadirá a vosotros
los que oís. Porque el que tiene se le dará,
y al que no tiene aun lo que tiene se le quitará. ¿Cómo oímos la Palabra de Dios? Nuestro Señor Jesucristo, de
todas las parábolas que Él habló aquí en la tierra, creo que ésta
es una de las mejor conocidas de las parábolas, la parábola
del sembrador. Todos conocen cuál es la tarea
o el trabajo de un sembrador, un campesino, que sale al campo
y prepara la tierra, la sale con el arado y la ara, la prepara,
quita las piedras, los espinos, para recibir la semilla. Luego
él pone la semilla en la tierra y después de que sale su planta,
él va y cosecha sus frutos. Esta parábola, todos podemos
entenderla en un sentido natural. pero muy pocas personas la entienden
en su sentido espiritual. Esta parábola es en aplicación
una parábola universal, y mientras que el reino de Dios esté en
este mundo y se ha predicado el Evangelio, esta parábola se
está cumpliendo a todo tiempo, en todo momento. Donde quiera
que pecadores se reúnen para oír la palabra de Dios, esta
palabra se está cumpliendo en cada uno de nosotros. Entonces hice la pregunta, ¿cómo
oímos? Dijo el Señor Jesucristo, ten
cuidado cómo mides, porque con la medida que midas, así se te
va a medir también. Es decir, si venimos nosotros
a la palabra como estamos llenos de conocimiento, no vamos a recibir
conocimiento. ¿Qué se le puede añadir a una
cubeta que está llena? A una cubeta que está llena no
le puedes añadir nada, y a la persona que piensa que lo sabe
todo no le puedes enseñar nada. Mira cómo oyes, porque con la
medida que midas, así se te va a medir. Bueno, esta parábola, en esta
parábola el Señor Jesucristo nos está enseñando que la mayoría
de las personas que escuchan el Evangelio, todos lo escuchan
con estos oídos externos. La Palabra, la mayoría de las
personas que oyen la Palabra, el Evangelio viene a ser infructuoso
en esas personas. tres, cuatro diferentes tipos
de personas nos habló aquí el Señor Jesucristo y tres de ellas
no dieron fruto, solamente aquella que fue preparado por el Sembrador,
la tierra buena. Vamos a llegar a esto en un momento,
pero quiero que veamos esta parábola tan sencilla. Nos dice aquí en
el versículo catorce que el Sembrador es el que siembra la Palabra. El Señor Jesucristo. El Señor
Jesucristo y aquellas personas a quienes el Señor Jesucristo
envía en su lugar. El Señor Jesucristo, Él es el
mensajero, ¿verdad? Él es el predicador, y los predicadores
que Él envía predican el mismo Evangelio, predican a la persona
y la obra del Señor Jesucristo. Así como el sembrador que sale
a sembrar su semilla, siembra la Palabra. Sembramos la Palabra
y la Palabra sale a todos los que están escuchando, dondequiera
que tengamos oportunidad de hablarle a hombres y mujeres, hombres
y mujeres, almas, almas eternas que van a pasar la eternidad
en uno de dos lugares, o en la gloria con el Señor Jesucristo,
o en el infierno. Estamos hablando de cosas muy,
muy, cosas eternas, cosas de mucha seriedad. No estamos hablando a la ligera,
estamos hablando a personas, hombres y mujeres, y decir, no
seas indiferente a lo que oyes. estamos sembrando la palabra
de Dios. El sembrador es el siervo de
Dios que fielmente siembra la palabra de Dios. Noten allá en
el apóstol Pablo, él dijo esto, cuando yo vine a vosotros, pero
quiero que ustedes vayan a segundo de Timoteo, cuando yo vine a
vosotros dije, me propuse no saber cosa alguna entre vosotros
sino que a Jesucristo y a este crucificado. Él es la palabra. La Biblia entera fue dada para
revelar al Señor Jesucristo. Todas las Escrituras fueron escritas
de Él. Este es un libro acerca de Cristo
Jesús, como dijo en Romanos capítulo 1, el Evangelio de Dios acerca
de Su Hijo. acerca del Señor Jesucristo y
de la obra que Él hizo. No podemos nosotros predicar
el Evangelio sin predicar Cristo Jesús, quién Él es, sin predicar
cuál es Su obra, la muerte, la resurrección del Señor Jesucristo. ¿Y por qué hizo lo que hizo?
¿Por qué vino? ¿Por qué fue enviado el Hijo
de Dios al mundo. Predicamos a Cristo Jesús y a
este Crucificado, y aquí el apóstol Pablo le está diciendo a Timoteo,
te encarezco, capítulo 4, versículo 1, segundos de Timoteo, te encarezco
delante de Dios y del Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra,
que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redargúye, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina, porque vendrá tiempo cuando no
sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír,
se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
se apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Pero tú sés sobrio en todo. Soporta
las aflicciones, haz la obra del evangelista, cumple un ministerio. Predica la Palabra. Y nos dice aquí, el sembrador
es el sembrador que sale, el ministro, y lo que siembra es
la Palabra, la Palabra de Dios, es la Palabra de Dios lo que
Él utiliza para dar vida a Su pueblo. Cuando predicamos a Cristo
Jesús, nosotros no tenemos poder para dar vida a esa semilla muerta,
esa semilla que ponemos en la tierra, aquí estoy hablando en
el sentido natural, esa semilla ponemos en la tierra, nosotros
no tenemos poder para dar vida a esa semilla, Dios es el que
tiene que hacer eso, pero nosotros tenemos que poner la semilla,
tenemos que poner La Palabra de Dios es lo que Dios utiliza
para dar vida a Su Pueblo que Él ha escogido. Su Pueblo electo
desde la eternidad. Él ha determinado este medio. Notamos
allá en 1 Corintios capítulo 1, versículo 21, nos dice que
en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios mediante la
sabiduría. Es decir, esto es la sabiduría
de Dios, que el hombre natural no va a alcanzar el conocimiento
de Dios por su aprendizaje, por su sabiduría natural, ya que
en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios mediante su
sabiduría del hombre, pero agradó a Dios salvar a los creyentes
por la locura de la predicación. ¿Agradó a Dios salvaros? ¿Cómo
viene la fe? ¿Cómo viene la fe? ¿Cómo viene
esta vida que Dios da? La fe viene por el oír, nos dice
Romanos capítulo 10. La fe viene por el oír, y el
oír por la palabra de Dios, Romanos 10, 17. y quiero que vean allá
en... bueno ya lo leímos allá en Santiago
capítulo 1 pero quiero verlo otra vez Él de su voluntad, Santiago
1, 18 dice Él de su voluntad nos hizo nacer por la palabra
de verdad es muy importante recargar en estos días cuando
mucho de lo que se predica, la mayoría de lo que se predica
no es el Evangelio. Es un Evangelio falso. Por tanto,
no es la verdad. Dios utiliza la palabra de verdad
para dar vida a Su pueblo. Dios no utiliza el engaño, Dios
no utiliza el error para dar vida a Su pueblo. Él de Su voluntad
nos hizo nacer por la palabra de verdad para que seamos primicia
de sus criaturas. Y en 1 Pedro 1, versículo 23
dice, siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de
incorruptible. ¿Cuál es esa simiente incorruptible?
La palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque toda carne
es como hierba, toda la gloria del hombre como la flor de la
hierba. La hierba se seca y la flor se cae, mas la palabra de
Dios, palabra del Señor permanece para siempre. Dios ha escogido
entonces salvar a su pueblo por la predicación de su palabra,
la predicación fiel de su palabra. Y cuando predicamos la palabra
fiel, La Palabra de Dios enseña la
condición del hombre. La Palabra de Dios enseña la
condición del hombre natural, la ruina en la que nos encontramos
en nuestra caída en Adán, sin habilidad, sin poder de hacer
algo para salvarnos a nosotros mismos. La Palabra de Dios enseña
pues predicas. La Palabra de Dios enseña la
salvación o la redención. La manera que somos redimidos
es decir somos comprados, no con cosas corruptibles como el
oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo Jesús. Somos redimidos, el pueblo de
Dios, ya hablamos de que todos estamos muertos en delitos y
pecados, esta es la ruina del hombre en Adán, la redención
por la sangre de Cristo Jesús, Él redimió a Su pueblo de sus
pecados. Dice, Su nombre será Jesús, porque
Él salvará a Su pueblo de sus pecados. Él no vino para dar
Su vida a la aventura. Él no vino a dar Su vida para
hacer que la salvación sea una posibilidad para todos, sino
que sea efectivo para Su pueblo. Él salvó a Su pueblo cuando Él
redimió a Su pueblo con Su sangre preciosa. Y la regeneración por
el Espíritu Santo. La Palabra de Dios habla de la
necesidad de nacer de nuevo. Esto es obra de Dios. El Espíritu
Santo El viento sopla donde quiera y tú oyes el sonido y ves el
efecto, pero no sabes de dónde viene y de dónde va. Así es todo
aquel que es nacido del Espíritu Santo. Predica la Palabra. No
podemos nosotros hacer nada para que una persona crea, para que
sea una persona viva delante de Dios, pero Dios utiliza esta
Palabra para dar vida a Su pueblo. somos predicadores del Evangelio. Ahora, y los resultados de esta
predicación, de sembrar la Palabra, debemos, nunca debemos nosotros
pensar que Dios está siendo frustrado en Su propósito. En ninguna manera. Cuando nosotros predicamos el
Evangelio y una persona no cree, Dios no está siendo el Señor Jesucristo no está en
el cielo frotándose las manos porque una persona no le recibió?
Él no está frustrado. Dios siempre está cumpliendo
Su propósito en la predicación del Evangelio, de tal manera
que cuando predicamos la palabra de Dios siempre somos triunfantes. Siempre se está cumpliendo la
palabra de Dios. Hay algunas personas que no van
a creer. Dios mismo dice esto, mi palabra no regresará a mi
vacía en Isaías 55, 11. Hará todo lo que yo quiero. ¿Oyeron eso? Hará todo lo que
yo quiero. Todo lo que Dios ha propuesto,
todo lo que Dios ha determinado desde la eternidad, Él lo va
a hacer con Su palabra. Mi palabra no regresará a mi
vacía, hará todo lo que yo quiero. Y si es para endurecer a una
persona, ¿qué vas a hacer contra eso? O si es para dar vida a
una persona. Nosotros no somos competentes
para eso. Nosotros no podemos. Vean lo
que dice allá en 2 Corintios, capítulo 12, donde estaba yo
citando. 2 Corintios, capítulo 12. Versículo 14 dice, Mas a Dios
gracias, el cual nos lleva siempre, no casi siempre, no algunas veces,
siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros
manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Su palabra
en todo lugar manifiesta el olor de su conocimiento. porque para
Dios, cuando predicamos la verdad de Cristo Jesús, para Dios somos
olor grato de Cristo, porque de Cristo estamos hablando, y
Dios está agradado con la obra que Cristo hizo. Dios está satisfecho. La evidencia de esa satisfacción
de Dios, Dios lo resucitó de los muertos. Dios está satisfecho. Dios está agradecido, es olor
grato a Dios. Esa es la manera que Dios puede
justificar a un pecador. Esa es la única manera que Dios
puede salvar a un pecador y seguir siendo Dios, sin violar Su propia
ley. ¡En santidad! El Señor Jesucristo
vino aquí al mundo y dio Su vida en lugar de Su pueblo. El que
no conoció pecado por nosotros, Dios lo hizo pecado. Y cuando
el pecado de Su pueblo fue puesto en Cristo Jesús, fue puesto sobre
Él, la ira de Dios cayó sobre Él, sobre el Substituto. Dice,
para que nosotros, es decir, el mismo pueblo por el cual Cristo
murió, seamos hechos la justicia de Dios, ¿qué justicia es esa? La justicia del Señor Jesucristo
que Él obró aquí en la tierra. La justicia de Dios en Él, en
Cristo. Esta es la sustitución y esta
es la satisfacción. nos lleva siempre en triunfo
manifestando porque para Dios somos grato olor de Cristo en
los que se salvan, y somos el mismo grato olor en los que se
pierden. Es decir, el olor es grato. El
olor de Cristo es grato en los que se pierden y en los que se
salvan. En los que se pierden, la predicación de Cristo Jesús
les huele a muerte. y por eso no lo soportan, no
lo aguantan. Esto me huele a muerte, ¿quién
quiere estar alrededor de eso? Pero simplemente están manifestando
lo que hay en su corazón, muerte, porque ellos están muertos, están
oliendo el olor de Cristo que es dulce y les huele a muerte.
pero si Dios te ha dado vida en Cristo Jesús, este mismo Evangelio
es olor fragante, es olor dulce. Tú también estás satisfecho con
la obra de Cristo. Para Dios somos gratos, olor
de Cristo, en los que se salvan y en los que se pierden. A esto,
ciertamente, olor de muerte para muerte, y aquellos, olor de vida
para vida. Y para estas cosas, ¿tienes nosotros
no somos suficientes, pero somos hechos ministros. Nosotros quisiéramos
que todos crean, quisiéramos que todos, nuestros familiares,
nuestras amistades, todos crean, que todos crean. Pero Dios utiliza Su Palabra
para dar vida a su pueblo y también utiliza su palabra para endurecer
a aquellas personas que no creen. Dios dijo esto acerca de estas
parablas y le preguntaron, ¿por qué les hablas en parablas? El
Señor Jesucristo les decía, a ustedes les es dado el conocer. A ustedes
les es dado. Ustedes los que son los hijos
de Dios, dice la palabra de Dios, la sabiduría es justificada por
sus hijos. La sabiduría de Cristo es justificada
por el pueblo de Dios. Pero aquellas personas en parábolas,
para que viendo no vean, dicen allá en versículo once,
les dijo, a vosotros es dado el saber. Ven allá la gracia
de Dios. Es don de Dios. A vosotros es
dado. A ti te es dado. el saber, el
misterio del reino de Dios. El misterio de Dios fue manifestado
en la carne, el misterio. Mas a los que están fuera, por
parábolas todas las cosas, para que viendo, vean y no perciban. Ah, eso está tan claro, yo lo
veo, pero no lo perciben. No lo perciben, no lleva fruto
en ellos. y oigan y no entiendan, oyendo
oigan y no entiendan para que no se convierten, no sean perdonados
los pecados. Es decir, el propósito de Dios
siempre se está cumpliendo. Ahora, gracias a Dios que Él
siempre nos lleva en triunfo. La fe es don de Dios. El ojo que ve, el oído que oye,
la nariz que huele, todo esto es del Señor. No, la fe no es
algo que nosotros trabajamos en nosotros mismos, yo quiero
creer, por tanto voy a creer. No, Dios da la fe. Esta fe es
evidencia de la vida que Él dio. Una persona no cree para que
Dios le dé vida. Dios le da vida cuando está escuchando
y cuando está muerto, Dios le da vida. y la evidencia de esa
vida es que cree, cree del corazón. Entiende con su mente, ama su
afecto y su voluntad, eso es el corazón del hombre, cree con
el corazón y es salvo. Bueno, a ti se te ha dado. Ahora, quiero que veamos estos
oidores, quiero que veamos estos oidores. Primeramente nos dice que estos
oidores que están junto al camino, en quienes se siembra la palabra,
después que la oyen, enseguida viene Satanás y quita la palabra. Algunas personas vienen a escuchar
la palabra de Dios, pero no tienen ninguna intención de oír lo que
se está diciendo. Vienen por otras razones. vienen
por algún otro compromiso. Pero no tienen ninguna idea de
que van a oír y prestar atención a lo que se dice cuando está
predicando el predicador. Su mente está en otras cosas.
Están aquí en cuerpo, pero su mente está pensando otras cosas. Estas son las personas que enseguida
Satanás está quitando la palabra. Oigan esto, no la gracia. porque
donde Dios da la gracia, la Palabra queda. Pero la Palabra, como
dice, es puesta. Pero Satanás viene y enseguida
arrebata la Palabra que es predicada. En otras palabras, estas personas
están yendo a oír la Palabra, oyendo la Iglesia porque tienen
algún... tienen que hacerlo. Es un compromiso.
Sus hijos, sus padres los llevan, los obligan a ir. o porque sienten
que ahí está una novia o un novio o algún beneficio que hay que
recibir, algún empleo o alguna cosa que hay que recibir. Pero
su interés no pasa de eso. Ese es mi propósito por venir.
Ahora, a menos a que Dios interrenga, porque como he dicho en otras
ocasiones, nunca nadie, jamás, viene a escuchar la Palabra sin
que Dios, de buena causa o por buena razón, a menos a que Dios
intervenga. Todos por naturaleza, cuando
primero venimos a escuchar el Evangelio, estamos muertos y
no podemos tener una buena razón para venir. A menos a que Dios
intervenga y haga una obra de gracia por ellos, la palabra
que van a oír no les va a hacer de ningún provecho. Antes de
que salgan de la puerta, ya se olvidaron de lo que oyeron. Antes
de que salgan de la puerta, ya se olvidaron de lo que oyeron. No son fructuosos. Dice aquí,
estos son los que junto al camino en quienes se siembra la palabra,
pero después que la oyen, enseguida viene Satanás y quita la palabra
que se sembró en sus corazones. Ahora, estos que oyen que son
como aquellos que fueron sembrados en pedregales, aquí está otro
grupo, esos que son sembrados en pedregales, ellos oyen la
palabra de Dios y nos dice aquí la palabra de Dios que al momento
reciben con gozo. Al momento reciben la palabra
con gozo, pero porque no tienen raíz en sí mismos cuando viene
o se levanta la persecución o alguna objeción por causa de Cristo. Aquí está
la persona que viene, oye el Evangelio y lo recibe al momento
con gozo, y sale, va, quiere confesar a Cristo
Jesús, pero enseguida viene una objeción, una prueba, y viene una prueba por causa de Cristo. ¿Esa persona va a permanecer?
No. Dice aquí, no tienen raíz en sí mismos,
sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación
o la persecución por causa de Cristo, Cristo es la palabra,
sale la persona y quiere testificar de Cristo Jesús, de su suficiencia,
de su salvación para su pueblo, pero se da cuenta de que si confiesa
a Cristo Jesús, su familia lo va a expulsar de
su casa. Si yo confieso al Cristo de la
Biblia, ¿qué va a hacer? Sus familiares lo van a sacar,
lo van a ignorar, tal vez no tenga buena
oportunidad en su trabajo, y porque no tiene raíz en sí mismo, el
asunto no está en su corazón, Cristo no está en él, entonces
pues lo dejo, lo dejo. En otras palabras, su religión
es una religión superficial, es una religión nada más, una
religión superficial. Son como espinos, espinos en
el fuego que hacen ruido, que suenan, que hacen mucho alboroto,
pero no producen nada, no producen nada. parecen ser muy entusiastas,
parece que hablan bien, parece que algunas veces tal vez puedan
ser hasta movidos a llorar, pueden hablar de sus conflictos interiores
y sus esperanzas, pero, como dije, el asunto no está en ellos,
Cristo no está en ellos. es esta semilla que ha sido sembrada
en tierra que no ha sido preparada está en tierra pedregosa se han
dado cuenta que la hierba o la maleza no tiene que tener mucha
tierra para crecer se han dado cuenta de esto en el campo, salen
al campo y una tierra, una maleza, una hierba no tiene que crecer
con mucha tierra pero si vas a poner un un grano de maíz,
tiene que haber profundidad, ¿verdad? Y aunque si un grano
de maíz crece sobre la piedra, cuando venga el calor se muere.
Parece que lo único que queda sobre la piedra donde no hay
tierra es maleza. No hay convicción en su corazón. El Espíritu Santo no les ha convencido
Cuando viene el Espíritu Santo, dijo el Señor Jesucristo en Juan
capítulo 16, convencerá de pecado, de juicio y de justicia. Esto es solamente algo que Dios
el Espíritu Santo puede convencer, de pecado. No solamente de pecado,
mi pecado como hombre natural, muerto en delitos y pecado, sino
mi pecado, mis buenas obras. y dice allá de pecado por cuanto
no creyeron en mí hubo un tiempo que yo no creía en el Señor Jesucristo
no quería creer en el Señor Jesucristo y no podía creer en el Señor
Jesucristo de pecado de justicia dice allá creo que ven allá en
Juan capítulo 16 cuando venga Cuando Él venga,
dice hablado del Espíritu Santo, convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio, de pecado por cuanto no creen en mí. El
pecado que condena al hombre es no creer en Cristo Jesús. ¿Oyeron eso? El pecado que condena
al hombre es no creer porque todos por naturaleza somos pecadores. todos cometemos pecado, todos
desde la cabeza hasta el pie somos pecadores. Pero aquí está
la condenación, dijo el Señor Jesucristo, la luz vino al mundo
y los hombres amaron más las tinieblas, sus tradiciones, su
religión, sus propias ideas, amaron más las tinieblas que
la luz, que Cristo. Una persona va a tener que olvidarse
de todo lo que ha conocido, todo lo que ha sabido, tener ninguna
esperanza en la carne, ni la suya, ni la de otro, ni mis papás. Esta es la religión de mis papás.
Con esta voy a vivir. Vas a tener que abandonar a tu
padre y a tu madre y seguir a Cristo Jesús. de justicia, el Espíritu Santo
convence de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis más. Él ha sido aceptado. Estoy convencido
que la única justicia que hay es la justicia del Señor Jesucristo.
¿Qué tal tú? ¿Estás convencido que la única,
mis justicias? Dijo el apóstol Pablo, yo no
quiero ser hallado en mi justicia, que es por la ley. esa justicia
solamente me condenaría. Mis justicias delante de Dios
son trapos de inmundicia. Estoy convencido que la única
justicia que hay en el cielo es la justicia del Señor Jesucristo. Yo quiero ser hallado en esa
justicia. Él está aceptado por Dios el Padre. Y de juicio, por
cuanto el príncipe de este mundo ha sido juzgado, estoy convencido
también que el juicio de Dios por el pecado ha pasado. ¡Qué paz me da! ¡Qué paz me da! Ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús. Mi juicio ya pasó. Cristo Jesús,
Él pagó la deuda. Él ya ha sido buscado. Ahora,
quiero que regresemos, me desvía ya un poco, pero espero que haya
sido entendido No hay convicción, no hay arrepentimiento y no hay
fe en el Señor Jesucristo. Entonces estas son las personas
que son sembrados junto a pedregales. Duran por un poco, pero no van
a permanecer. Se ofenden por el Señor Jesucristo. ¿Se acuerdan de cuánta multitud
estaba siguiendo al Señor Jesucristo? Esto está en Juan Capítulo 6.
Una multitud estaba siguiendo al Señor Jesucristo. Pero cuando
Él predicó acerca de quién Él es y de qué es lo que Él hizo
y la necesidad de estar en Él, ellos dijeron, esta es dura palabra,
¿quién la puede oír? Y se volvieron atrás y ya no
la volvieron a seguir. Ahí está el sembrador sembrando y
cayó sobre pedregales. y porque no tenían raíz en sí
mismos, se fueron atrás. El Señor Jesucristo le dijo a
sus discípulos, ¿ustedes también se quieren ir? Y Pedro contestó
para todo el pueblo de Dios, Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes
las palabras, Tú tienes la palabra de Dios. Estamos convencidos,
pero tenemos otro lugar que ir. Vamos a venir a Ti, solamente
a Ti. Bueno, hay otro tipo de tierra
los que fueron sembrados entre espinos oyeron la palabra pero noten allá los afanes de
este siglo el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas
entran y ahogan la palabra y se hace infructuosa entonces ya
vimos los que fueron sembrados junto al camino y los que fueron
sembrados en tiedra pedregosa pero aquí entre espinos Esta
persona oye el Evangelio y aprueba el Evangelio. Dice, esa es la
verdad. Y es movido por el Evangelio.
Parece que comienza bien. Parece que va a ir a la larga.
Va a continuar. Tiene mucho sentimiento. Tiene
mucha experiencia. Parece ser muy espiritual. Pero
hay un problema con esta persona. Hay un problema con esta persona.
Este problema puede ser escondido de los hombres, puede ser incluso
escondido de sí mismo. Este problema es el mundo. Todavía tiene el mundo en su
corazón. Noten lo que dice Primera de
Juan. capítulo 2, versículo 15. No
améis al mundo, ni a las cosas que están en el mundo. Si alguno
ama al mundo, el amor del Padre no está en él. En otras palabras, si alguno
no ama al Señor Jesucristo, está hablado del afecto, está hablado
de amar más que el Padre y Madre. amar a Cristo Jesús. Si alguno
ama al mundo más que ama a Cristo, el amor del Padre no está en
él, no está en él. Tarde o temprano, aquella persona
que ama al mundo va a escoger al mundo. Es un hecho triste,
pero aquellos que se vuelven al mundo, se vuelven de Cristo
para seguir al mundo, se van a justificar a sí mismos en sus
razonamientos, y antes de que se den cuenta, ya partieron el
infierno en dos. Dios dice esto, que una de estas
cosas les va a afectar. Los que son sembrados de tespinos
oyen la palabra, pero los afanes de este siglo ¿Qué es eso? Afanes. Son los cuidados que
uno tiene que tener. Pueden ser cuidados aún legítimos. Tienes que trabajar para poner
comida en la mesa. Eso es buena, es buena tarea. Pero no poner eso en lugar de
tu comer espiritualmente, de venir a Cristo. Es más importante
tu alma que este cuerpo. los afanes, aún los cuidados
legítimos. Hay otra cosa que nos dice aquí
el Señor Jesucristo, el engaño de las riquezas, el materialismo. Y por tercero, las codicias de
otras cosas. Codicias, la fama, reconocimiento,
aceptación, posición, poder o placeres sensuales. eventualmente lo que
hacen es ahogan la palabra. En otras palabras, el espino,
esta planta, crecen juntos. En otras palabras, seguir a Cristo es una de esas
otras cosas que haces. Es decir, vas al trabajo lunes
a viernes, sábado, vas a deportes o algo así, y además domingo
es algo más que haces, ahí incluyes ya a Cristo. Está creciendo junto
con los espinos. Es Cristo solamente. Cristo solamente. Tienes que estar por encima de
todo. Ahora bien, debemos estar cuidadosos de la religión sin
Cristo. Uno puede pensar, estoy bien
con Dios, estoy bien con Dios. Debemos pensarlo bien porque
no hay nada más que endurece que la fe falsa, la fe falsa. Una fe falsa puede estar grandemente
iluminada con conocimiento, pero ser fe falsa puede conocer Dijo
el apóstol Pablo, si yo tengo conocimiento de todas las cosas
y no tengo amor, no tengo amor a Cristo, de nada me sirve. Puede hacer grandes cosas, puede
hacer milagros inclusive. Dijo el Señor Jesucristo que
bien muchos verán aquel día y dirán, Señor, Señor, no hicimos esto
y esto y lo otro en tu nombre. Estoy parafraseando, no debo
hacer eso. no echamos fuera demonios, no
predicamos en tu nombre, no hicimos milagros en tu nombre, no profetizamos
en tu nombre, en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre
hicimos muchos milagros. Entonces les declararé nunca,
los conocí apartados de mí, hacedores de maldad. Una fe falsa puede
confesar su pecado. El Rey Saúl Saúl confesó, he
pecado. Pero eso no era arrepentimiento
genuino. Recuerden, el arrepentimiento
y la fe van juntas. Uno no puede tener el uno sin
tener el otro. Es como tener una moneda. Si
tienes una moneda, desde que tengas la moneda, tiene dos caras.
Tiene dos lados. Tienes una, tienes la otra. Y
la persona que tiene fe en el Señor Jesucristo, tiene también
arrepentimiento hacia Dios. No puedes tener el una sin tener
el otro. Una fe falsa puede humillarse,
humillarse así como hizo Acás. Una fe falsa puede arrepentirse
y llorar como Judas Iscariote. Él lloró. Esaú lloró. Una fe falsa puede hacer muchas
obras religiosas como Saulo de Tarso. Una fe falsa puede ser
generosa, como Ananías y Safira, pero una fe falsa. Tenemos que tener cuidado, solamente
Cristo. Bueno, por último, el Señor Jesucristo
dio esto, los que fueron sembrados en buena tierra. Ahora, No hay tierra buena por naturaleza. La Palabra de Dios nos dice claramente
que no hay justo ni a un uno. No hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios. Todos se desviaron a una y se
hicieron inútiles. No hay tierra buena No hay justo en el hombre que
no haga mal, no peque. Como está escrito en Romanos
3.10, no hay justo ni a uno, no hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios. Todos se desviaron, a unas se
hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto su garganta,
con su lengua engaña. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos si no conocieron camino de paz. No hay temor de
Dios delante de sus ojos." Eso no es tierra buena, y esa es
la condición del hombre por naturaleza. Dios miró del cielo para ver
si había un justo, había un entendido, había alguien que busque a Dios.
No hay uno. No hay tierra buena. El hombre
está muerto. en delitos y pecados. Ahora viene la pregunta, ¿cómo
es que llegaron a ser tierra buena? Si por naturaleza no hay
ninguno que es tierra buena, ¿cómo es que hay tierra buena?
La tierra buena es hecha buena por el Espíritu Santo. La tierra
buena es preparada. El sembrador que va a salir a
sembrar tiene que salir y levantar esas piedras que están en la
tierra. Tiene que sacar, tiene que revolver,
tiene que meter los cuchillos, tiene que meter el arado, tiene
que meter las navajas allá y quitar estas piedras, estos prejuicios. El hombre natural tiene sus ídolos,
aunque no se incline a una imagen, de cera, una imagen de oro o
plata, tiene ídolos en su mente y piensa, yo creo que Dios es
así, ahí está el ídolo. Y Dios tiene que quitar estas
piedras, prejuicios, tradiciones, religión falsa. Dios tiene que
quitar todas esas esperanzas falsas que tiene una persona. Dios tiene que venir y quitar
esos espinos. Tiene que quitar esas otras cosas
que robarían la Palabra. Tiene que quitar esa... tiene que allanar esa... o poner
suave esa tierra. Quitar las piedras. Tiene que
preparar el camino. Y cuando el Espíritu Santo va
adelante preparando el corazón de su pueblo, entonces ese pueblo
está listo para oír la Palabra de Dios y no antes, y no antes. Cuando Cornelio, cuando Cornelio
envió a Pablo, envió por Pablo, Cornelio Hechos capítulo 10 Dije Pablo pero ustedes saben
que es Pedro Cuando Cornelio envió por Pedro Dios el Espíritu Santo le dijo
anda Busca en casa de un curtidor que se llama Simón y trae un Pedro, trae un Simón
Pedro acá. Él te va a decir todas las cosas.
Él te va a hablar lo que yo quiero que tú oigas. es el Espíritu
Santo que está preparando el corazón de Cornelio pero oigan
aquí en versículo 33 así que yo envié
por ti y tú has hecho bien en venir ahora pues todos nosotros
estamos aquí presencia de Dios vieron eso estamos en presencia
de Dios él estaba en frente de Pedro pero su corazón no estaba
preparado como para, voy a oír lo que dice Pedro estamos en
presencia de Dios para oír todo lo que Dios te ha mandado, ese
hombre está preparado ese hombre está preparado para oír cuando
este hombre, el eunuco estaba regresando de Jerusalén el Espíritu Santo le
estaba preparando el corazón a él. Él estaba leyendo Isaías,
de donde recibió este interés, este cuidado por su alma. Había regresado de esa fiesta
religiosa y hasta ahora estaba regresando vacío. Había ido a
esa fiesta pero no estaba regresando con gozo. Estaba regresando con
preguntas. No tenía paz. no tenía tranquilidad
y el Espíritu Santo envió un mensajero que tomando la Palabra
de Dios le habló de Cristo, le habló de Jesús. El resultado,
Dios el Espíritu Santo le dio vida a ese hombre. Él confesó
al Señor y se fue gozoso. Bueno, las que son los buenos
oidores, o sea, los que son buena tierra, Este es un corazón que
Dios ha preparado al Espíritu Santo para recibir la Palabra
de Dios. La gracia es la gracia de Dios. Cuando esta semilla cae, cuando
la Palabra de Dios cae en un corazón que Dios ha preparado,
¿cuál es el resultado? Da da fruto. ¿Cuál es el fruto que
da? Vean lo que dice en Galatas capítulo
5. ¿Cuál es el fruto que da? Este hombre, el eunuco, se fue
gozoso. Vean lo que dice que es el fruto
del Espíritu Santo en el corazón de una persona. Mas el fruto
del Espíritu Santo es amor. Dios derrama su amor en nuestro
corazón. para amar al Señor Jesucristo,
para amar a Dios, y para amarlos unos a los otros. Amor, gozo,
paz, paciencia, verenidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra
tales cosas no hay ley. No estás bajo ley, estás bajo
gracia, estás bajo gracia. Bueno, ¿qué clase de oidor somos? cuando la palabra recibida produce
y da fruto. Algunos treinta, algunos sesenta,
algunos cien por ciento es obra de Dios. Y queremos crecer en
el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. Queremos crecer
en este amor. Queremos crecer en este gozo,
paz, paciencia, fe, mansedumbre, templanza. y conforme vayamos
oyendo la Palabra de Dios y la Palabra de Dios vaya siendo agua,
vayamos arraigándonos más en Cristo Jesús, entonces va a ser
más evidente el fruto, más evidente. Mientras más fruto tenga un árbol,
ya se dieron cuenta, mientras más fruto tenga un árbol, cuál
es su postura de ese árbol. Mientras más fruto, está más
inclinado, ¿verdad? Está más humillado.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.
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Joshua

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