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Cody Groover

El Pueblo de Dios

Cody Groover • July, 7 2013 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • July, 7 2013
What does the Bible say about the true people of God?

The true people of God are those who worship Him in spirit, rejoice in Christ Jesus, and do not put confidence in the flesh.

The Bible teaches that true believers, referred to as the people of God, are characterized by their worship in spirit, their joy in Christ Jesus, and their rejection of confidence in their own works. In Philippians 3:3, the Apostle Paul emphasizes that those who are truly God's people serve Him from the heart and boast in Jesus Christ rather than relying on their own achievements or fleshly tendencies. This spiritual worship signifies an inward transformation brought about by God, highlighting that mere external rituals do not qualify someone as part of God's covenant community.

Furthermore, in Romans 2:28-29, Paul clarifies that true circumcision is not of the flesh, but of the heart, done by the Spirit. This new birth and regeneration are essential for anyone to truly see and enter the kingdom of God (John 3:3-5). Therefore, the essence of being part of the people of God lies not in religious observance but in a heart renewed by the Holy Spirit that genuinely seeks to honor and glorify God through faith in Christ alone.
How do we know we are truly saved?

We are truly saved when we trust in Christ alone and have a heart transformed by the Holy Spirit.

The assurance of salvation is grounded in faith in Jesus Christ alone, coupled with the transformative work of the Holy Spirit. According to Ephesians 2:8-9, we are saved by grace through faith, and this is not of ourselves; it is the gift of God. True faith in Christ leads to a life marked by a heart engaged in spiritual worship and a sincere trust in His finished work for salvation.

Additionally, the spiritual transformation that accompanies salvation is critical. In 2 Corinthians 5:17, Paul states that anyone in Christ is a new creation; the old has passed away, and the new has come. This indicates that genuine belief results in a changed nature and a new desire to glorify God rather than oneself. Thus, if a person depends solely on Christ's righteousness and demonstrates the fruit of the Spirit, they can be assured of their salvation.
Why is grace important for Christians?

Grace is essential for Christians as it is the means through which we are saved and sustained in our faith.

Grace is central to the Christian faith, serving as the unmerited favor of God bestowed upon sinners for their salvation. Ephesians 2:8-9 elucidates that it is by grace we have been saved through faith, underscoring that our salvation is not based on our works but solely on Christ's redemptive act. Understanding this grace liberates believers from the burden of self-reliance and performance-based acceptance by God.

Moreover, grace is not just a one-time event; it is an ongoing reality that sustains the believer throughout their Christian journey. In 2 Timothy 2:1, Paul urges Timothy to be strong in the grace that is in Christ Jesus. This grace empowers believers to grow in holiness, resist temptation, and persevere in faith. Recognizing the continual need for grace cultivates humility and dependence on God, reinforcing that all aspects of the Christian life—from justification to sanctification—are rooted in His grace.
What is the importance of knowing Christ?

Knowing Christ is vital for Christians as it forms the foundation of our faith and relationship with God.

Knowing Christ is of utmost importance for Christians because it is through Him that we come to understand God and our purpose. Jesus said in John 17:3 that eternal life is knowing the only true God and Jesus Christ whom He has sent. This relationship is not merely intellectual but relational, involving faith, trust, and personal communion with Him. As believers deepen their knowledge of Christ—His person and work—they are better equipped to navigate life’s trials with assurance, purpose, and joy.

Furthermore, knowing Christ transforms a believer’s identity and priorities. Colossians 3:3 states, 'For you have died, and your life is hidden with Christ in God.' As we grow in our understanding of Christ, we begin to align our lives with His will and character, allowing His Spirit to work within us, producing fruit and reflecting His love to others. Thus, the pursuit of knowing Christ becomes the central pursuit of a believer’s life, impacting every aspect of their existence.

Sermon Transcript

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Ahora quiero que abran sus Biblias
conmigo en esta mañana a Libre de Filipenses. Libre de Filipenses. A manera de introducción quiero
hacer esta pregunta. ¿Eres tú uno del pueblo de Dios? ¿Eres
tú uno de aquellos que Dios escogió y Dios amó con amor eterno, uno
de aquellos por quien Cristo vino a este mundo para salvar? ¿Eres tú uno del pueblo de Dios? El apóstol Pablo aquí, en esta
carta a los filipenses, escribe en este texto lo que yo veo como
características, características que muestran quienes son el pueblo
verdadero de Dios. Hay muchas personas que dicen
que son cristianos, millones de personas en el mundo dicen
que son cristianos, pero el apóstol Pablo, que creen en Cristo, que
confían en Cristo, saben también los judíos, decían que creían
en el Mesías. Los judíos, hablando de aquellos
que no creyeron al Señor Jesucristo, ellos decían que creían en Dios,
y creían a Dios, y creían en el Mesías, pero no eran aquellos
que rechazaron a Cristo, no eran el pueblo de Dios. ¿Quiénes son
aquellos que son los verdaderos? creyentes, aquellos que son el
pueblo de Dios. Y quiero que veamos estas características
en esta mañana. El pueblo de Dios es aquellos,
son aquellos, comprende aquellos, tienen estas características
que vemos aquí en el versículo tres. Nosotros somos la circuncisión. Nosotros somos la circuncisión. Cuando nuestro apóstol Pablo
está hablando aquí de la circuncisión, está hablando de aquellos que
son el pueblo de Dios. Nosotros somos el verdadero pueblo
de Dios. Y da esta característica, podríamos
decir. Dice, los que en espíritu servimos
a Dios, los que en espíritu servimos a Dios, y nos gloriamos en Cristo
Jesús, no teniendo confianza en la carne. Podemos dividir
esto en tres partes, pero en realidad todas son uno. Una persona que adora a Dios
en espíritu necesariamente tiene que haber sido nacido del espíritu,
y una persona que se regocija en Cristo Jesús por la misma
no tiene confianza en las obras de la carne. Pero
quiero que veamos esta mañana este capítulo, y el apóstol Pablo
comienza allá en el versículo, uno dice, Por lo demás, hermanos,
gozaos, alegrate, gozate en el Señor. Esta es la palabra que
es una palabra clave para cada creyente, se está gozando en
el Señor Jesucristo. Cristo Jesús es nuestro gozo
principal. Cristo Jesús es nuestro gozo.
Nos gozamos en Cristo Jesús en Su persona. Conoces quién es
el Señor Jesucristo. El pueblo de Dios conoce quién
es el Señor Jesucristo. Nos gozamos en Su persona. Él es Dios. Él es Dios. Para conocer a Dios, hay que
conocer al Señor Jesucristo. Y nosotros nos gloriamos o nos
regocijamos en que Dios nos ha dado el conocimiento del verdadero
Dios. Como dice allá en 1 Juan capítulo
5, 1 Juan 5, versículo 20, dice, Pero sabemos
que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento.
No teníamos este entendimiento en un tiempo. En un tiempo vivíamos
sin este entendimiento, pero el Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado este entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en
Su Hijo Jesucristo, este es el verdadero Dios y la vida eterna. Cristo Jesús dijo esto, esta
es la vida eterna, que te conozcan a ti. al único Dios verdadero
y a Jesucristo quien has enviado. Que conozcas a Dios en Jesucristo. No podemos conocer a Dios fuera
de la persona y la obra del Señor Jesucristo. A Dios nadie le vio
jamás. Dios es Espíritu. El unigénito que está en el seno
del Padre, Él lo ha revelado, Él lo ha dado a conocer. Entonces
nos gloriamos en la grandeza de su persona. Él es Dios. y
gracias sean dadas a Dios que Él también es hombre. Él no solamente
es Dios, Él es hombre. Él puede identificarse con nuestra
debilidad. Él también fue hecho hombre.
El verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. Vimos su gloria. Él es hombre verdadero. Cuando
Él fue hecho hombre verdadero, nos gloriamos en Cristo Jesús
en que Él fue hecho hombre verdadero para que Él pueda representarnos
a ti y a mí delante de Dios. Para que pueda representarnos,
un hombre tenía que obedecer la ley. La ley fue dada por Dios,
y Dios en su santidad dio la ley. El hombre perdió esa habilidad
de cumplir la ley, pero Dios no ha perdido el derecho de exigir
eso del hombre. Cuando el hombre murió en el
pecado, perdió la habilidad, está muerto completamente sin
habilidad de hacer alguna cosa para venir delante de Dios y
ser acepto. Sin embargo, Dios no perdió el
derecho de exigir perfección del hombre. Y tú y yo nunca hemos
hecho esto. Nunca hemos agradado a Dios en
perfección. Por tanto, nuestros pecados merecen
el infierno. La paga del pecado es muerte,
muerte, separación de Dios. Pero en Su encarnación el Señor
Jesucristo vino a ser hombre verdadero. Dios fue manifestado
en la carne. Y en esa condición Él se humilló
a Sí mismo, el dador de la ley, se humilló a sí mismo y cumplió
la ley. Ahora sí, no solamente en hecho,
sino en pensamiento, ¿verdad? Perfección delante de Dios. Nos
regocijamos en que un hombre agradó a Dios. el Señor Jesucristo. Dios el Padre dijo de Él, este
es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. ¿Estás contento
con la justicia del Señor Jesucristo? Esa es la única justicia que
existe. Estamos alegres en la suficiencia
de la obra del Señor Jesucristo. Gozaos en el Señor. Nos gozamos
en la suficiencia de la redención que hizo el Señor Jesucristo.
La obra de redención que Él hizo es completa. ¿Qué dijo Él en
la cruz del Calvario? Consumado es. Significa no queda
nada por hacer. No queda nada por hacer. Todo
lo que Dios requiere de ti ahora y por toda la eternidad, Él ya
lo cumplió. Puedes regocijarte en eso. gozarte
en Cristo Jesús, en que todo lo que Dios demanda, Él ya lo
proveyó en Su Hijo, el Señor Jesucristo. No solamente eso,
el pecado que de nosotros, Su pueblo, fue puesto sobre Él.
Él pagó la deuda. ¿Cuánto pagó de la deuda? Todo. por todos los pecados de su pueblo. Nos regocijamos entonces en la
obra del sacrificio del Señor Jesucristo que con una sola ofrenda
Él hizo perfectos para siempre a los santificados. Nos regocijamos,
nos gozamos en el Señor y nos gozamos en el Señor sabiendo
que Él es el Señor de todas las cosas. Él dijo esto toda autoridad. me es dado en el cielo y en la
tierra. Toda potestad. A Él ha sido dado un nombre que
es sobre todo nombre. Todas las cosas están ayudando
para el bien de Su pueblo. Nos podemos gozar en eso, que
aunque nosotros no podemos entender, no vamos a entender. Las cosas
que pasan en nuestra propia vida, la providencia de Dios, sabemos
que Él va a sacar todo para bien, para Su Al fin de cuentas, todo
su pueblo, cada uno de aquellos que Él amó con amor eterno, cada
uno de aquellos que Él redimió con Su sangre, van a estar allá
en la gloria con Él. Nos regocijamos. Eso nos consuela el corazón.
Eso nos consuela el corazón. ¿Qué consuelo puede haber en
un Dios que quiere hacer algo, pero alguien se lo impide? ¿Qué
consuelo puede haber para tu alma? Si hay algo, alguien, más
poderoso que Dios, que puede detenerle la mano y decirle,
no, esto no lo vas a hacer. Pero eso no es lo que nos enseña
la Palabra de Dios. Dios se revela a sí mismo como
el único Dios. No hay otro. Él hace lo que Él
quiere. Dice allá en Isaías capítulo
46. Dice, acordaos de las cosas pasadas
desde los tiempos antiguos porque yo soy Dios. Dios declara esto,
dice, yo soy Dios y no hay otro Dios. Hay dioses que los hombres
se fabrican, esos son ídolos. Toda imaginación del hombre que
no esté completamente revelado en la Palabra de Dios. Toda imaginación
del hombre que no sea primeramente revelado por Dios en Su Palabra
es idolatría. No tenemos derecho nosotros de
imaginarnos al Dios vivo e invisible. Solamente conocemos a Dios en
Cristo Jesús. Dice aquí, no hay otro Dios.
y nada hay semejante a mí. Dios es santo, único, apartado
de todos. Dice que anuncio lo porvenir
desde el principio. ¿Cuándo el principio? Yo anuncio
el fin desde el principio, lo porvenir desde el principio.
¿Cuándo? Desde la eternidad, en su consejo. Todas las cosas
que están siendo desarrolladas en el tiempo están siendo desarrolladas
por el decreto de Dios, de manera que nada pasa por accidente.
Nosotros hablamos con ese lenguaje, ¿verdad? Se accidentó, hubo un
accidente. Pero nada es accidente con Dios. Anúncilo por venir desde el principio
y desde la antigüedad lo que aún no era hecho, y digo, mi
consejo, mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero. Llamo desde el oriente al árbol
y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé y lo
haré venir. Lo he pensado, también lo haré. Este es el Dios. Este es el Señor
Jesucristo. Nos regocijamos en Su providencia. Él está sobre el trono. Y nos
regocijamos en que Él un día va a regresar por nosotros. Nos
regocijamos. Entonces, dice aquí, gozaos en
el Señor. Siempre tenemos razón de gozarnos
en el Señor Jesucristo. Luego dice el versículo uno,
a mí no me es molesto escribir las mismas cosas. Y no nos es
molesto oír las mismas cosas. Vimos la vez pasada en Ecclesiastes,
capítulo doce, hablamos de lo que dijo el hombre sabio hablando
del predicador en Eclesiastes 12 las palabras de los sabios son
como aguijones y como clavos hincados son los de los maestros
de las congregaciones dadas por un pastor clavos hincados No
me es molesto repetirle las mismas cosas, son clavos sin cabos.
Como dije la vez pasada, cuando estamos construyendo algo y si
queremos que esté fijo, le metemos un clavo. Si queremos que esté
más fijo, le metemos dos clavos. Y le metemos tres clavos. Para
que nosotros estemos firmes, nuestro consuelo esté en la palabra
de Dios, que no puede fallar. Es más firme la palabra de Dios
que tienes en tu mano que todo el universo. La Palabra de Dios
no puede fallar. Entonces, no me molesta repetir
las mismas cosas. No me molesta a mí. A mí me gusta
repetirlo, porque yo lo necesito. A mí me gusta oírlo. Si no lo
repito, quiero oírlo. Me regocijo en la obra del Señor
Jesucristo. Primero, es bueno para nosotros
oír las mismas cosas porque mantiene nuestros corazones y nuestros
pensamientos en Cristo el fundamento somos muy propensos a depender
de nosotros mismos esto está en la carne somos muy propensos
a alejarnos a vagar somos muy propensos a eso
y también es Es bueno oír las mismas cosas, dice, para vosotros
es seguro, porque hay muchos falsos maestros. Hay muchos falsos
maestros que con astucia tratan de, toman la misma palabra de
Dios y la tuercen. Tuercen el sentido, el significado,
para que una persona sea desviada. nos guarda entonces de los errores,
de los falsos maestros. Es seguro para nosotros oírlo
nuevamente. Noten allá lo que dice Efesios
capítulo 4. Efesios 4, una de las razones
que es dada aquí por la cual Dios dio pastores, maestros a
la iglesia, dice versículo 12, a fin de perfeccionar
a los santos. Esta palabra significa madurar
a los santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de
la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Todos estamos en
diferentes lugares, ¿verdad? Pero queremos crecer, queremos
crecer en consuelo, en firmeza, a un varón perfecto, maduro,
a la medida de la estatura y la plenitud de Cristo, para que
ya no seamos niños fluctuantes. Un niño se le puede engañar,
¿verdad? Es fácil engañar a un niño. Puedes
tener un bebé de dos años y puedes él puede tener un billete de
cien pesos en sus manos. Tiene un billete de cien pesos.
Puedes venir a ese niño y le ofreces un dulce de dos pesos. Ofrécele un dulce. A ver, cámbiamelo. Cámbiame ese dulce por ese billete.
Ese billete no te sirve de nada. Mira este dulce, qué sabroso
es. Y te entrega los cien pesos. Es fácil engañar a un niño. Pero
un adulto no lo hace, ¿verdad? Un adulto no lo hace. Para que
ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo
viento de doctrina por estratagem de los hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error. Entonces es seguro
para nosotros oír el Evangelio una y otra vez, nuevamente, ser
arraigados. Eso es lo que significa, arraigados.
fundados, firmes en Cristo Jesús. Cuando la verdad es repetida,
entonces nos guarda también de autojusticia. Nos guarda del
error de creer que somos alguien. Somos alguien. Somos pecadores
salvos por la gracia de Dios. Ahora, dice el versículo 2, dice,
guardados de los perros. ¡Guardaos de los perros! El Señor
Jesucristo dijo que estas personas que vienen, estos maestros falsos,
son lobos vestidos de ovejas. ¡Lobos! ¡Guárdate de los perros
que vienen para destruir! ¡Guardaos de los malos obreros!
¡Guardaos de los mutiladores del cuerpo! Aquí está hablando
de aquellas personas que vienen con esta enseñanza y dicen bueno
ya está bien que creíste en Cristo Jesús está bien que creíste en
Cristo Jesús Cristo es el Salvador pero ahora para que seas salvo
es necesario que vayas a la ley que otra vez vuelvas debajo de
la ley para que para que seas santificado para santificación
recuerda en Cristo Jesús tenemos la obra completa justificación,
santificación, redención. Estamos completos. Pero estas
personas, y suena, suena bien, suena bien, vamos a ir a la ley
para perfeccionar aquello que hizo Cristo. ¿Qué tiene de malo
tratar de guardar la ley? No sabes lo que dice la ley.
No sabes lo que dice la ley. La ley te dice que eres maldito.
La ley nunca fue dado para dar vida. la ley fue dado para matar
al hombre mutiladores del cuerpo aquellas
personas dicen bueno y para que tú estés bajo la ley para que
seas el verdadero pueblo de Dios vamos a circuncidarte vamos a
circuncidarte y la persona que es circuncidada está obligada
a guardar toda la ley noten acá dice estos hombres,
estos circunciladores o mutiladores de la carne. Saben, en aquel
día la circuncisión, ya no significa esto aquí entre nosotros, pero
en aquel día la circuncisión significaba, era una señal del
pacto. Era una señal del pacto, pero ahora no tiene ese significado. La verdadera circuncisión, la
verdadera circuncisión es la circuncisión que Dios hace. La circuncisión que Dios hace.
Esta circuncisión no es hecha en la carne. Noten allá, dice
en Romanos capítulo dos, esta circuncisión es hecha en el corazón. ¿Dónde puedes tú hacer que una
persona viva que está muerto. ¿Puedes tú hacer que una persona
que esté muerto viva? No. ¿Puedes tú dar un corazón
nuevo a una persona? Estoy hablando de un querer nuevo,
de un amor que no tenía antes, de un deseo que no tenía antes. Dice, Versículo 28, Romanos 2,
28. Pues no es judío el que lo es
exteriormente. Eso no es un judío. El que lo
es aquellas personas que están siguiendo el judaísmo. Eso no
es un judío. Es decir, no es del pueblo de
Dios. Ni la circuncisión es la que
se hace exteriormente en la carne. sino que es judío el que lo es
en lo interior. Y la circuncisión es la del corazón
en espíritu, no en letra, la alabanza del cual no viene de
los hombres, sino de Dios. La alabanza por esta obra es
de Dios. Así que si Dios te ha dado un
corazón nuevo, Dios es el que recibe la alabanza. Si Dios te
ha dado un nuevo deseo, un nuevo Dios es el que recibe la alabanza.
Esa es la circuncisión. Esa es la circuncisión que te
pone en el pueblo de Dios. No hay nada que el hombre pueda
hacer en la carne, no hay nada que el hombre, ni un rito, ni
una ceremonia, ni el bautismo, ni pasar al frente, ni una cosa
que el hombre pueda hacer que lo puede introducir o lo puede
meter en el reino de Dios. Solamente Dios puede hacer eso.
solamente Dios puede dar vida, solamente Dios, el Espíritu Santo. Bueno, nosotros entonces, dice
versículo tres, nosotros somos la circuncisión, nosotros somos
el pueblo de Dios. Tenemos a Cristo Jesús en el
corazón en la regeneración o en el nuevo nacimiento. sin este nuevo nacimiento, sin
esta obra de Dios, y esta obra viene por el Espíritu Santo cuando
Dios, cuando Cristo, el Evangelio es predicado, el Espíritu Santo
hace esta obra misteriosa, esta obra milagrosa, y da vida a una persona que está
muerto hacia Dios. Aquella persona que antes no
podía ver la gloria, estaba ciego, no podía ver la gloria de Dios
en la paz de Cristo Jesús, ahora tiene ojos para ver la gloria
de Dios en la paz de Cristo Jesús. Una persona que antes estaba
cojo, no podía andar, ahora esta persona puede andar y puede seguir
al Señor Jesucristo. Esa persona que antes estaba
leproso, y no había cosas sanas en él de la pieza de la cabeza
ahora esta persona es hecho santo en Cristo Jesús esta es la obra
que solamente Dios puede hacer el Señor Jesucristo le dijo esto
a Nicodemo ¿verdad? Nicodemo si no nacieras de nuevo
no puedes ver el Reino de los Cielos no puedes ni siquiera
verlo Nosotros tenemos a Cristo Jesús
en el nuevo nacimiento. Nosotros somos la circuncisión. La diferencia es tan grande como
tener un cordero del Antiguo Testamento y, por otro lado,
tener el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Tan
grande es la diferencia. Estos corderos del Antiguo Testamento
nunca quitaron ningún pecado. Todo ese río de sangre que corrió
nunca quitó un pecado, pero Cristo con Su sangre quitó el pecado
de Su pueblo. La verdadera circuncisión es
cuando el corazón es abierto por Dios cuando Dios muestra
lo que somos. Vean un ejemplo de esta circuncisión en Hechos. Había muchas personas allá en
el día de Pentecostés, muchas personas de todas partes
de todas partes del mundo los judíos eran mandados que tenían
que venir a Jerusalén para tres fiestas. Esto es el Antiguo Testamento
y todavía estaban haciendo esto. Llegaron allá a Pentecostés y
estaban en la fiesta de Pentecostés y Pedro se paró a predicar después
de que el Espíritu Santo vino sobre ellos, la promesa del cumplimiento
de la glorificación de nuestro Señor Jesucristo. Pedro predicó
allá en el día de Pentecostés. Y una persona puede leer lo que
Pedro predicó aquí. Predicó la persona y la obra
del Señor Jesucristo. ¿Quién Él es? ¿Qué es lo que
Él hizo? El cumplimiento de las Escrituras
del Antiguo Testamento. Pero Él dijo esto en versículo
36, Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que a
este Jesús, ellos decían, es el carpintero, no es hijo del
carpintero. Otros decían, era un profeta
tal vez decían, es Juan el Bautista, uno de los profetas. Dice aquí,
sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel que a este
Jesús a quien vosotros crucificasteis es Hechos 2.36. Dios le ha hecho
Señor y Cristo. Dios le ha hecho Señor y Cristo.
¿Cuántas personas han oído esto? ¿Cuántas personas han oído esto
toda su vida? Él es el Señor Jesucristo, dice. Él es el Cristo. Jesús es el
Cristo. ¿Cuántas personas han oído esto,
y no tienen ningún efecto sobre ellos? Ningún efecto. Lo oyen con estos oídos, mas
no tienen oídos espirituales. Pero aquí el Espíritu Santo obró
en estos. Estoy hablando de la regeneración. Al oír esto, la fe viene por
el oír. Dios da vida a Su pueblo al oír
la verdad de Cristo Jesús y lo da soberanamente a quien Él quiere. Al oír esto se compungieron de
corazón. Dios les abrió el corazón. No
está hablado de esta bomba que pasa sangre, está hablando del
ser de la persona, el corazón, el que creyere de todo corazón
será salvo, si creyere de todo corazón, está hablando de tu
entendimiento, está hablando de tu voluntad, está hablando
de tu afecto, de tu amor, ese es el corazón del hombre. Se
confundieron, yo entiendo ahora que yo odiaba a Cristo, Cuando
viene el Espíritu Santo y convence de pecado, ¿sobre qué asunto
convence de pecado? ¿Porque robaste alguna cosa cuando
eras niño? ¿Porque trataste mal a una persona? ¿Porque codiciaste? ¿Porque mataste? ¿Porque odiaste? ¿Te convence
de pecado sobre...? Sí, es verdad, somos pecadores,
y estas cosas están en nosotros. Pero cuando el Espíritu Santo
convence del pecado, dice Juan 16, por cuanto no creyeron en
mí. Tiene que ver contra Cristo. Este Jesús a quien yo crucifiqué,
a quien yo no tenía nada que ver con Él, Él es Dios, Él es
el Señor. Hay un cambio de entendimiento.
Hay un cambio de afecto y hay un cambio de voluntad. Ahora
yo amo aquel que antes odiaba. El amor de Dios ha sido derramado
en el corazón de su pueblo para que ame a Dios, para que ame
aquel que ha sido engendrado por Dios. Ame a Cristo y ame
también a los hermanos. Se compungieron de corazón y
dijeron a Pedro y a los otros apóstoles, varones hermanos,
¿qué haremos? Hay una obra que Dios solamente puede hacer. Nosotros
somos la circuncisión los que en espíritu servimos a Dios. Hay que decir esto, si Dios no
da vida espiritual, no podemos adorar a Dios. Si Dios no da vida espiritual,
no podemos adorar a Dios. Estamos adorando a un Dios de
nuestra imaginación. Dios tiene que dar vida. Nosotros somos el pueblo de Dios
los que en espíritu, es decir, en el corazón, con esta nueva
criatura, es el nuevo hombre el que cree. no es ese viejo
hombre que cree, es el nuevo hombre que cree, y es el nuevo
hombre, por cierto, el nuevo hombre confiesa el pecado del
viejo hombre aunque el nuevo hombre nunca peca. Esa nueva criatura creado en
Cristo Jesús, creado por Dios, no puede pecar. Yo sé que esto
es No podemos nosotros entender
esto, porque si nosotros miramos adentro, si somos honestos, lo
único que vemos es pecado. Lo único que vemos es pecado.
Pero esta nueva criatura no peca. Pero el viejo hombre, lo único
que hace es pecar. Lo único que hace es pecar. Todo
el tiempo. El nuevo hombre reconoce como
suyo el pecado del viejo hombre y dice, miserable de mí, ¿quién
me librará de este cuerpo de muerte? ¿Quién lo está diciendo? El apóstol Pablo. No dijo miserable
de mí, ¿quién me va a librar? Él no dijo miserable fui. Miserable de mí ahora. Es entonces
estas dos naturalezas se oponen. en la nueva criatura y el viejo
hombre, de tal manera que no puedes hacer lo que quieres.
El viejo hombre le daría rienda suelta a vivir en el pecado,
y el nuevo hombre no te puede permitir eso. Y por otro lado,
el nuevo hombre viviría sin pecado, pero el viejo hombre no te deja
tampoco. Nuestra salvación y nuestra aceptación
delante de Dios están únicamente en Cristo Jesús. Adoramos a Dios
en espíritu, no en ceremonias, no en ritos, no en ceremonias
sino en ritos. Lo ceremonial no está comprendido en la ceremonia
y lo espiritual, no. Lo espiritual solamente Dios,
solamente Dios aquellos que son espirituales pueden adorar en
el Espíritu. Y noten, hay dos características
de estas personas que son espirituales. Versículo 3 dice, Nos gloriamos
en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Estos,
noten allá estos dos aspectos, nos gloriamos en Cristo Jesús,
no tenemos confianza en la carne. Otra manera de ver estos dos
aspectos es fe y arrepentimiento. Nos gloriamos en Cristo Jesús,
creemos y confiamos únicamente en Él. No tenemos ninguna confianza
en la carne, hay arrepentimiento hacia todo lo que yo antes pensaba
que era bueno. Nos gloriamos en Cristo Jesús,
vamos a pensar en esto por un momento, nos gloriamos, ya hablamos
de esto al principio cuando dijimos gozaos en el Señor, alegras en
el Señor, pero ahora dice gloriar, nos gloriamos en Cristo Jesús,
es decir, esta palabra puede traducirse en nos jactamos, a
la jactancia es mala, oh si, menos en Cristo Jesús. la jactancia,
el orgullo pecado pero el orgullo en Cristo Jesús no es pecado
la jactancia en Cristo Jesús no es pecado nos gloriamos, es
lo que significa, nos jactamos nos jactamos en Cristo Jesús en Cristo Jesús tenemos la salvación
completa en Colosenses capítulo 2 otra vez se está diciendo aquí
el apóstol Pablo en capítulo 2, versículo 8, tratando este
mismo tema, dice, Mirad que nadie os engañe, Colosenses 2, 8. Mirad que nadie os engañe por
medio de filosofías y huecas sutilezas según las tradiciones
de los hombres, conforme los rudimentos del mundo, y no según
Cristo. Mirad que nadie te engañe. porque
en Él, en Cristo, habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
y vosotros estáis completos, ¿dónde? En Él. Estáis completos en Él. No te
falta nada. Y nosotros nos gloriamos en Cristo
Jesús, nos gloriamos en esta obra de redención que Él hizo.
Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios
nos ha sido hecho sabiduría, justificación, santificación
y redención. Para que el que se gloría, gloríese
en el Señor. En Maricorinxios capítulo 1,
versículo 30. Bueno, ahí vemos la fe en el
Señor Jesucristo. Nos gloriamos en Cristo Jesús,
confiamos en Cristo Jesús. Él es toda mi salvación. Pero
el lado negativo, o el otro lado de esa moneda, podríamos decir,
como he dicho en otras ocasiones, cuando una persona tiene fe, es como tener una hoja de papel.
Es imposible tener fe en el Señor Jesucristo. Tener
esta hoja, sin tener el lado opuesto de la hoja. No puedo
tener una hoja de papel con solamente una cara. Tengo las dos. Y la persona que cree a Dios,
la persona que está creyendo en el Señor Jesucristo, es esa
misma persona que no tiene ninguna confianza en sí mismo. Si yo creo en el Señor Jesucristo,
no creo en mí. Si yo vengo al Señor Jesucristo,
dejo todas mis obras. Es lo que está diciendo, no tenemos
ninguna confianza en las obras de la carne. No tenemos ninguna
confianza en nosotros lo que hacemos. Ahora, el apóstol Pablo
está ilustrando esto en los versículos 4. en el versículo 4 dice aunque
yo tengo también de que confiar en la carne ustedes creen que
tienen algo en que confiar en la carne? o yo se que el creyente
no pero el apóstol Pablo quiere ilustrar este punto de no tener
ninguna confianza en la carne Pablo quien era? dice allá si
alguno piensa que tiene que confiar en la carne si ustedes creen
que tienen algo bueno en la carne yo mas si vamos a hablar de esa
manera de que ustedes están pensando que tienen algo en la cara. Yo
más. Como hombre carnal, yo más. Yo fui circuncidado al octavo
día. Yo soy del linaje de Israel y
de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos. En cuanto a la ley,
fariseo. En cuanto a celo, perseguidor
de la iglesia. Y en cuanto a la justicia, que
es la ley, irreprensible. Pablo está diciendo, ninguno
podía decirme a mí, Pablo estás mal en este punto. Irreprensible. Esas son cosas que el hombre,
la religión, la religión falsa pone mucho valor en estas cosas. ¿Qué iglesia vas? ¿Cuántas personas ya llevaste
al Señor? ¿Cuánto ya hiciste? ¿Qué estás
haciendo para cumplir la ley? Pablo dijo, en cuanto a la ley,
yo era irreprensible. Esa era su manera de pensar antes. Eso era su manera, eso era lo
que le daba valor a él en su religión antes de que el Señor
Jesucristo se lo encontrara en el camino a Damasco. Eso era
valor. Eso era lo que lo distinguía.
Eso era su confianza. Señor, yo sé que yo soy hijo
de Dios porque soy de la tribu de Israel. Estoy seguro que soy
hijo de Dios porque soy de la tribu de Benjamín. Estoy seguro
que soy hijo de Dios porque yo fui circuncidado el octavo día.
Estoy seguro que yo soy hijo de Dios porque yo soy, en cuanto
a la ley, fariseo. Estoy sirviendo a Dios. Yo estoy
seguro que soy hijo de Dios porque yo tengo mucho celo por mi religión. ¿Cuántas personas tienen celo
por su religión y son sinceros y sinceramente equivocados? Yo estoy seguro que soy hijo
de Dios porque yo estoy guardando la ley. Eso era su pensamiento
antes. Pero cuando vino el Espíritu
Santo y le reveló la espiritualidad de la ley, el apóstol Pablo dijo,
yo morí. Yo morí. La ley me mató. fui dado vida en Cristo Jesús.
Antes yo consideraba eso gran ganancia, ahora lo considero
basura. ¿Saben qué significa esa palabra
basura? Estiércola. Estiércola. Cuántas cosas eran para mi ganancia
las he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y ciertamente
aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del
conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo
he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo. Eso es lo que el creyente, esa
es la característica del creyente. No quiere tener ninguna cosa
en que gloriarse. Es ofensivo. es ofensivo para
un creyente como si alguien te quisiera servir
estiércol es grande ofensa el creyente no quiere tener nada
el creyente solamente quiere estar en Cristo dice ella, yo quiero ser hallado
en su justicia dice el versículo 9 yo quiero ser hallado en el
no teniendo mi propia justicia yo no quiero tener mi propia
justicia la justicia del hombre como he dicho en otras ocasiones
son como esas batas de hospital esas batas de hospital que te
ven muy bonitas por delante pero no salgas al pasillo no salgas
al corredor vas a estar avergonzado te dejan mal no cubren pero la
justicia del Señor Jesucristo es la que cubre no queremos tener
nuestra propia justicia que es por la ley sino que la que es
por la fe de Cristo. Ahí está la justicia que nos
justifica. Y noten allá no dice la fe en
Cristo. Aunque el creyente es salvo por
la fe en Cristo. Pero no es salvo por la fe en
Cristo. Su fe no le salva. Es la fe de
Cristo. Es decir, Jesús como hombre creyó
a Dios, dependió de Dios, confió en Dios. Esa es la... Tu fe,
mi fe, están llenas de agujeros. Tu fe, mi fe, son como un colador. No sostiene agua. Nuestra fe
está llena de incredulidad, de ansiedad, de dudas, temores.
¿Qué son ansiedad, dudas y temores? Si no otra palabra para la palabra
incredulidad. Falta de confianza. Pero nuestra salvación está en
la fidelidad del Señor Jesucristo, la fe del Señor Jesucristo. Él
sí agradó a Dios. Él sí confió en Dios. Nadie es
salvo aparte de confiar en Cristo Jesús. Pero después de todo,
nuestra fe es débil. Es la fe del Señor Jesucristo.
Dice ya, yo quiero ser Yo quiero ser hallado en Cristo Jesús,
no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino que la
que es por la fe, esa es la justicia que yo quiero. Mi vida delante
de Dios, lee Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Esa es mi vida delante
de Dios. Esa es mi única esperanza, y
es tu única esperanza también. lo que Cristo vivió aquí en la
tierra, 33 años, esa es la vida tuya delante de Dios. Te puedes
regocijar en eso, te puedes regocijar en eso porque es perfecto. Dios
dice es perfecto. ¿Saben cómo Dios dijo que es
perfecto? Lo resucitó de los muertos. Él está sentado en la
gloria. La justicia que es de Dios por
la fe. La fe es en Él, nos ha dado fe
para creer en Él. Yo quiero conocerle a Él, yo
quiero estar en Él, yo quiero conocerle, yo ya le conozco,
dice el apóstol. Él lo conocía, el apóstol Pablo
lo conocía, yo quiero conocerle a Él, yo quiero ser hallado en Él,
confiando en mí Yo quiero conocer, conocerlo más. Vamos a seguir
conociéndolo, ¿verdad? Vamos a seguir conociéndolo.
¿Saben? Todavía no sabemos nada como
debemos saberlo. Yo quiero conocerle y el poder
de su resurrección y la participación de sus padecimientos llegando
a ser semejante a él en su muerte. Si en alguna manera llegas a
la resurrección de los muertos, yo quiero ser hallado en él. Ese es el creyente. Dije al principio,
eres uno del pueblo de Dios. Eres uno del pueblo de Dios. Si esa es tu confesión, Cristo
Jesús es todo para mí. Cristo Jesús es todo para ti,
entonces tienes todo. Si Cristo Jesús no es todo para
ti, entonces no tienes nada. No tienes nada. Si Cristo Jesús
es todo tu gozo, todo tu regocijo, y no tienes ninguna confianza
en ti mismo, en lo que ningún otro hombre hace, entonces eres
el pueblo de Dios. Dios recibe la honra y la gloria. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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