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Cody Groover

El valle de los huesos secos

Cody Groover • April, 28 2013 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • April, 28 2013
Como es dado vida el pueblo de Dios?
What does the Bible say about how God gives life to His people?

God gives life to His people through His Spirit, as illustrated in Ezekiel 37.

According to Ezekiel 37, God illustrates how He gives life to His people by showing the prophet a valley of dry bones. This vivid imagery teaches us that, like the bones, humanity is dead in sin and cannot give itself life. God commands Ezekiel to prophesy over these bones, indicating that life comes solely from His Spirit. This principle is echoed in Ephesians 2:1, where it states that God made us alive while we were dead in our sins and transgressions, highlighting the need for divine intervention to receive spiritual life.

Ezekiel 37:1-14, Ephesians 2:1

How do we know that man is spiritually dead without Christ?

Scripture asserts that man is spiritually dead in sin, as emphasized in Ephesians 2:1.

The Bible makes it clear that humanity, due to the fall into sin, is spiritually dead and incapable of seeking God on its own. Ephesians 2:1 states that we were made alive in Christ, implying that prior to this, we existed in a state of spiritual death due to our sins. This spiritual death manifests in the inability to desire God or make a decision for salvation independently. The condition described in Ezekiel 37 epitomizes this reality, as the dry bones symbolize those who are without hope and life until God intervenes.

Ephesians 2:1, Ezekiel 37:1-14

Why is it important for Christians to understand the necessity of God's grace in salvation?

God's grace is essential for salvation, as it is He who gives life to the spiritually dead.

Understanding the necessity of God's grace in salvation is foundational for Christians because it emphasizes that salvation is solely a work of God, not dependent on human effort. The sermon highlights that like the valley of dry bones, humanity is powerless to raise itself to life. God's intervention is described as an act of grace, where He breathes life into the spiritually dead through the preaching of His Word. This understanding fosters humility and gratitude in believers, recognizing that salvation is a gift that can only come from God's sovereign will and grace, affirming that all glory belongs to Him.

Ephesians 2:8-9, Ezekiel 37:1-14

What role does preaching play in bringing people to life spiritually?

Preaching plays a crucial role as it proclaims the gospel through which God gives life.

The role of preaching in giving spiritual life is critical as it is through the proclamation of the gospel that God chooses to draw His people to Himself. In Ezekiel 37, God commands the prophet to prophesy to the dry bones, illustrating that the Word of God has the power to bring life. Romans 10:17 states that faith comes by hearing, and hearing by the Word of God, confirming that the preaching of the gospel is instrumental in revealing God’s truth. It is not merely the act of preaching itself that enlivens; it is the Spirit of God working through the preached Word that brings about regeneration in the hearts of the listeners.

Romans 10:17, Ezekiel 37:4-10

Sermon Transcript

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sus Biblias conmigo al libro
de Ezequiel. que conocer a Dios. Dijo el Señor
Jesucristo, ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, al único
Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado. No hay nada
más importante. El conocer a Dios es tener vida. Pero el hombre natural está muerto,
muerto en delitos y pecados, sin ninguna habilidad sin ninguna
habilidad de venir a Dios, sin ningún deseo, está muerto. Y hay un pasaje aquí en Ezequiel
capítulo 37, que quiero que leamos, donde Dios nos enseña aquí, por
palabra, por boca de la profecía de Ezequiel, cómo Dios da vida
a su pueblo. ¿Cómo es que Dios da vida a su
pueblo? ¿Estás aquí en esta tarde y no
tienes interés en las cosas de Cristo? ¿Cómo es que Dios te
va a dar vida? Dice la Palabra de Dios, la fe
viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. Dice capítulo treinta y siete,
versículo uno, La mano de Jehová vino sobre mí, me llevó en espíritu
de Jehová y me puso en medio de un valle que estaba lleno
de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos
por todo en derredor, y aquí que eran muchísimos sobre la
paz del campo, y por cierto, secos, en gran manera. Y me dijo, hijo de hombre, ¿vivirán
estos huesos? Y dije, Señor Jehová, Tú lo sabes. Me dijo entonces, profetiza sobre
estos huesos, y diles, Huesos secos, oí palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor
a estos huesos. He aquí yo hago entrar espíritu
en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros,
y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré
en vosotros espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue
mandado, y hubo un ruido mientras que yo profetizaba, y aquí un
temblor y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré,
y aquí tendones sobre ellos, y la carne subió y la piel cubrió
por encima de ellos, pero no había en ellos espíritu. Y me dijo, profetiza al espíritu.
Profetiza, hijo de hombre, y di al Espíritu, así ha dicho Jehová
el Señor. Espíritu, vende los cuatro vientos
y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me
había mandado, y entró Espíritu en ellos. Y vivieron y estuvieron
sobre sus pies un ejército grande en extremo. Me dijo luego, hijo
de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. Aquí ellos
dicen, nuestros huesos se secaron, y perdió nuestra esperanza, y
somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza y diles,
Así ha dicho Jehová el Señor, He aquí yo abro vuestros sepulcos,
pueblo mío, y os haré subir de vuestra sepultura, y os traeré
a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová,
cuando abra vuestros sepulcos y os saque de vuestras sepulturas,
pueblo mío. y pondré mi espíritu en vosotros,
y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra, y sabréis
que yo Jehová hablé, y lo hice", dice Jehová. ¡Qué precioso es este pasaje
para los que tienen oídos para oír! Uno puede tomar este pasaje
y puede decir, profecía de la restauración del pueblo de Israel
a sus tierras, allá en el Medio Oriente. Uno puede tomar esta,
este, podría no sé decir, esta interpretación. Pero otro podría
tomar la interpretación de que este pasaje está hablando, está
hablando de la descripción de la resurrección en el día final. Y es verdad, habrá una resurrección
general en el día final. El Señor Jesucristo dijo, La
hora viene, vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros
oirán la voz, y los que oyeren, dice el Señor Jesucristo, vivirán.
Cuando habla de la resurrección general dice, vendrá la hora
cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y
los que hicieron lo bueno saldrán a la resurrección de la vida,
y los que hicieron lo malo a la resurrección de la condenación. Pero bueno, uno puede decir,
esto no son buenas nuevas, simplemente resucitar para nuevamente ser
condenado. Pero eso es lo que va a pasar
con aquellas personas que rehúsan el Evangelio. Van a resucitar
en el día final para ser echados esta vez en el lago de fuego. Pero este pasaje habla de algo
mucho más importante que la restauración de Israel al pueblo, a la tierra
allá en Medio Oriente. y habla algo de mucho más grandioso
que la resurrección corporal en el día final, aunque será
muy glorioso. Este pasaje está hablando de
cómo Dios da vida a los muertos. Acabamos de leer, oír la lectura
en Efesios, Él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados. Cómo Dios da vida a su pueblo,
a los que están muertos por la predicación de Cristo Jesús y
este Crucificado. ¿Saben? Todas las Escrituras
hablan de Cristo. Todas las Escrituras hablan de
Él. Hablan de Su persona y Su obra. Si nosotros leemos en las Escrituras
y no entendemos, debemos pedir que el Señor nos abra el entendimiento
para que podamos nosotros ver. Y esta palabra aquí nos está
hablando de Cristo Jesús y cómo Él da vida a Su pueblo. Saben, este es uno de los dos
grandes milagros, más grandes milagros en el tiempo. O podríamos
decir, cosa más asombrosa. La primera es esta. que Dios,
el Eterno Dios, el Creador de todas las cosas, vino a ser hecho
carne. El Verbo fue hecho carne. ¡Qué
milagro! ¡Qué milagro de milagros que
el Creador sea hecho una criatura! Grande es el misterio de la piedad,
nos dice. Dios fue manifestado en la carne. Y el segundo de estos milagros
es éste, que el hombre sea hecho a la semejanza de Cristo. Que
seamos hechos partícipes de la naturaleza divina. ¡Mirad cuál
amor nos ha dado el Padre! Que seamos llamados hijos de
Dios. No todos los hombres en el mundo
son hijos de Dios, solamente aquellos a quienes Dios les da
vida. Aquellos que creen en el Señor
Jesucristo por Su gracia. Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo
no nos conoce porque no lo conoció a Él. Amados, ahora somos hijos
de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él. que nosotros seamos hechos semejantes
a Él. Ahora quiero que consideremos
este pasaje que acabamos de leer en Ezequiel 37. Quiero que veamos estas cosas,
cinco cosas quiero que veamos en este pasaje. Primero quiero
que nosotros veamos verdaderamente cuál es la condición o la naturaleza
humana. Dice allá, nos dice en versículo
uno, dos, y dos me dice me hizo pasar versículo dos de estos
un valle que estaba lleno de huesos dice versículo uno y me
hizo pasar cerca de ellos por todo el derredor y aquí quedan
muchísimos sobre la paz del campo y por cierto secos en gran manera
lo primero que nosotros debemos entender acerca de la naturaleza
del hombre es que está muerto completa. La condición del hombre,
aquí la tenemos, está muerto, verdaderamente muerto. Está,
ese es el resultado de la desobediencia, la transgresión de Adán. En Adán
nos dice la palabra de Dios, por cuanto el pecado entró en
el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Evidentemente
este lugar era un valle donde se había tenido una gran batalla. Y donde una batalla sangrienta
y donde murieron las personas, ahí quedaron sus cadáveres. Años y años pasaron el desierto. Años y años pasaron y estos huesos
se habían secado. No quedaba nada de humedad en
estos huesos. No quedaba nada de médula en
estos huesos. Estaban secos. qué cena tan triste,
qué cena tan deprimente. Pero ésta es la descripción acertada
de la condición del hombre natural, caído, que no puede, no puede
hacer nada para darse vida. Si un hombre pudiera de veras,
un hombre natural pudiera de veras ver su condición delante
de Dios, sin esta esperanza en Cristo Jesús, se volvería loco. Así es que cuando Dios de veras
muestra a un hombre su condición tal como es, es una misericordia,
porque también Dios pretende mostrar misericordia. Y donde
Él convence de pecado, también convence de un Salvador. Así como estos huesos secos,
nosotros por naturaleza estamos, como dice el apóstol Pablo, sin
ayuda, sin esperanza, sin Cristo en el mundo. Es lo que dice allá
en Efesios capítulo 2, versículo 12. En aquel tiempo estaba sin
Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Esto tiene que ser recalcado
una y otra vez, porque el hombre piensa que por naturaleza tiene
algo bueno en sí mismo, algo con que podemos nosotros estimular
alguna chispa de vida que tenga el hombre, que podamos simplemente
abanicar esa chispa para que salga el fuego de la vida. En
ninguna manera. La Palabra de Dios nos enseña
que el hombre está muerto. Un hombre muerto no puede sentir
su necesidad. Un hombre muerto no es sensible,
no puede gustar, no puede oír, no puede ver, no puede oler,
no puede tocar. El hombre está muerto en su sensibilidad. El hombre no conoce que está
muerto. Un hombre muerto no conoce que
está muerto. De la misma manera un hombre que está muerto espiritualmente
no puede sentir su necesidad de Cristo. No puede sentir su
depravación. No puede desear la santidad. No puede tener reverencia a Dios. No puede amar a Cristo. No puede
arrepentirse hacia Dios. Y no puede creer en Cristo Jesús. ¿Por qué? Porque está muerto. Está muerto. Bueno, entonces
viene la pregunta. Aquí está la segunda cosa que
podemos ver en este texto. Dios le hace una pregunta al
profeta. Y Dios hace esta pregunta, podemos
decir, a nosotros. Dice allá, y me dijo, versículo
3, Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? ¿Qué tal? ¿Está en el poder de estos huesos
el darse vida? No. ¿Está el poder de Ezequiel,
o está el poder de un predicador, o está el poder en una iglesia,
o está el poder en un instituto, una religión, o una ceremonia? ¿Está el poder de esto de dar
vida? En ninguna manera. Viene la pregunta, ¿vivirán estos
huesos? Y la única respuesta que puede
dar el profeta es nosotros, la misma respuesta damos nosotros. Señor, Tú lo sabes. Si alguien va a vivir delante
de Ti, Señor, Tú lo sabes. Tiene que ser obra Tuya. Tiene
que ser obra Tuya. La Palabra de Dios dice así en
Jeremías capítulo 13, versículo 23, mudará el etíope ¿Mudará el etíope el color de
su piel? ¿Puede el hombre negro cambiar
el color de su piel? La respuesta es no. ¿Puede el
leopardo cambiar sus manchas? La respuesta es no. Entonces
dice, así también podéis vosotros hacer el bien, es decir, no puedes
hacer el bien, estando habituados a hacer el mal. No se puede elevar
por encima de tu naturaleza. tu naturaleza es una naturaleza
corrupta, una naturaleza perversa y no se puede pedir de un sepulcro
que salga olor a rosas no se puede pedir de un corazón que
odia a Cristo que ame a Cristo no se puede pedir de una lengua
que maldice a Dios que esa lengua alabe a Dios no se puede pedir
de una persona que es orgullosa que esa persona se humille. Es imposible para el hombre,
pero para Dios todas las cosas son posibles. Para Dios todas
las cosas son posibles. El profeta dijo, Señor, Tú lo
sabes. ¿Seguro que no está en el poder
del profeta? ¿Seguro que no está en el poder
de este hombre que está aquí delante de ustedes? ¿Dónde está
el poder? Únicamente en Dios. Dijo el Señor Jesucristo, ninguno
puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere, que
yo le resucitaré en el día postero. Está hablando de la inhabilidad
del hombre muerto en delitos y pecados. Ni una mujer ni un
hombre puede mover hacia Dios sin que Dios primeramente en
Su gracia infinita dé vida y levante a esa persona. Por gracia soy
salvo. Lo triste del caso es que no
solamente el hombre no puede sino tampoco quiere. Es decir,
está muerto en delitos y pecados y está contento en su condición.
Está muerto en delitos y pecados y no quiere venir. Dice el Señor Jesucristo, ustedes
están escudriñando las escrituras, se lo dijo a unos hombres religiosos,
ustedes están leyendo la Biblia, están escudriñando las escrituras,
y ustedes creen que en hacer esto y hacer lo otro, en cumplir
esta regla, en hacer estos ritos y en estas ceremonias, ustedes
van a agradar a Dios y van a dar en vida. Pero todas estas cosas
que están escritas hablan de mí, y ustedes no quieren venir
a mí. Ustedes no quieren venir a mí.
Ahí está la voluntad perversa del hombre natural. La voluntad
del hombre es corrupta y no quiere venir. No queréis venir a mí
para que tengáis vida. Bueno, gracias sean dadas a Dios
que cuando Dios da vida, Él produce en su pueblo el querer, así como
el hacer por su buena voluntad. Digo, dice allá Salmo 110, versículo
3, tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente. ¿Pero cuándo? En el día de tu
poder. Antes de esto, el hombre no quiere
y no puede. Tener, si una persona tiene el
deseo, estás aquí en esta tarde y dices, yo tengo el deseo de
venir a Cristo, yo quiero ser salvo. ¿Tienes el deseo de venir a Cristo? ¿Saben qué? Si tú tienes el deseo
de venir a Cristo, puedes venir a Cristo. Si tú tienes el deseo
de venir a Cristo, es porque Él ya te dio vida. Es porque
Él ya te dio vida. Y si Él ya te dio vida y tú tienes
el deseo, tienes el amor de Dios en tu corazón, y tú quieres seguirle
a Él, Dale la gloria a Él. No empieces a decir yo hice esto,
yo hice lo otro, yo decidí. No. Él me dio vida. Él hizo esto en mí. Si Él te ha dado vida, tú le
vas a dar a Él la gloria. Porque la gloria es únicamente
de Él. La tercera cosa que quiero que
veamos en este texto es esto. el hombre está muerto. Si va
a vivir, Dios tiene que darle vida. La tercera es, ¿cómo es
que Dios da vida? ¿Cómo es que Dios da vida a Su
pueblo? Aquí en este texto nos dice el
método que Dios utiliza para dar vida a Su pueblo. Dice aquí,
Dios dio el mandato a Ezequiel dijo en versículo 4 entonces
me dice me dijo entonces profetiza sobre estos huesos y diles huesos
secos no te parece locura esto hablarle a los huesos el hombre
en su ciencia en su inteligencia dice bueno vamos a darle vida
a estos huesos vamos a ponerlos en una incubadora vamos a ponerlos
en su orden vamos a agarrar un poco de ADN y vamos a empezar
a hacer este cálculo y vamos a tratar de formar esto y vamos
a tratar de hacer que vivan el hombre siempre está tratando
e intentando de hacer algo pero sentarse a escuchar o es decir
hablarle a huesos secos parece locura. Pero es precisamente
lo que la Palabra de Dios dice en Corintios, que la Palabra
de la predicación es locura para los que se pierden. Pero para
los que se salvan, la predicación de la Palabra es el poder de
Dios. La predicación de la Palabra es la sabiduría de Dios. Esta
es la manera que Dios ha querido salvar a su pueblo. Y dice, profetízale
a estos huesos y diles, hueso seco, hombre está muerto, el
hombre no puede oír, el hombre no puede creer, pero dile a estos
huesos, esto es lo que yo voy a hacer por ustedes. Dice Dios,
esto es lo que yo voy a hacer por ustedes. Dice así, así ha
dicho Jehová el Señor a estos huestos, es aquí yo hago entrar
espíritu en vosotros y viviréis. No es que tú tengas que hacer
algo. La religión siempre lo pone de cabeza, quiere que el
hombre haga algo, haz algo por Dios. Vas aquí al frente, aquí
al frente no hay nada. Levanta la mano y repite estas
palabras después de mí. eso no te va a dar vida sólo
Dios te puede dar vida y Dios dice yo te voy a dar vida yo
voy a poner espíritu en ti y viviréis pondré tendones sobre vosotros
y haré subir sobre vosotros carne es decir todo lo que una persona
necesita él lo va a proveer todo lo que un cuerpo necesita este
cuerpo tiene tendones tiene huesos, tiene músculos, tiene sangre,
todo lo que está en este cuerpo, Dios me lo dio para que yo ponga
de pie. Y todo lo que tú necesitas para estar de pie delante de
Dios en el día final, Dios también te lo da. Él lo hace. La salvación
es de Jehová desde el principio hasta el fin. Predícale la palabra. Eso es lo último que haría un
hombre en su propia sabiduría. La Palabra de la Cruz nos dice
es locura para los que se pierden, pero para los que se salvan es
el poder de Dios. Cuando predicamos a Cristo Jesús,
estamos predicando la Palabra, estamos predicando el Verbo de
Dios. Cristo Jesús es el Verbo de Dios. Predícales a estos hombres muertos
en delitos y pecados. Predícales a esos huesos secos
y dile lo que Dios ha hecho por ellos en Cristo Jesús. Esa es la predicación que Dios
utiliza para dar vida a Su pueblo. Diles lo que Dios ya hizo por
ellos en Cristo Jesús. La predicación es la que Dios
utiliza Dice el apóstol Pablo, no me avergüenzo del Evangelio
porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,
al judío primeramente y también al griego, porque en el Evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe. En el Evangelio
Dios revela su justicia, de cómo es que Él, Dios santo, Dios justo,
puede recibirme a mí, pecador, en su presencia? ¿Cómo puede
recibirme? Dios que es fuego consumidor,
Dios que es santo, santo, santo, ¿cómo puede recibirme a mí, pecador,
en su presencia, sin que yo sea consumido? En el Evangelio se
da la respuesta, por la fe del Señor Jesucristo. por la fe del
Señor Jesucristo. Cuando habla de la fe del Señor
Jesucristo está hablando de la fidelidad del Señor Jesucristo.
El Señor Jesucristo vino para hacer la voluntad de Dios su
Padre. Él descendió del cielo, vino
aquí al mundo y tomó carne, carne de nuestra carne y hueso de nuestro
hueso. Vino a ser hombre verdadero. y en esa condición como hombre
él se humilló y él fue obediente a Dios su Padre. Él obedeció
toda la santa ley, la ley de los diez mandamientos, toda la
ley en el Antiguo Testamento, toda la ley de Dios, pero no
solamente en lo exterior, sino en el espíritu de la ley. de tal manera que Dios está agradado
con la obediencia, la rectitud, la justicia de su Hijo, el Señor
Jesucristo. Esa es la obediencia que tú y
yo tenemos que tener para estar en la presencia de Dios y no
ser consumidos. Tenemos que tener delante de
Dios la justicia del Señor Jesucristo y se revela en el Evangelio por
la persona y la obra del Señor Jesucristo que Dios está agradado
con lo que es el Señor Jesucristo. La vida del creyente, de la gente
de Dios, ¿saben cuál es? Es la vida del Señor Jesucristo.
Pero Él vino para establecer justicia aquí en la tierra. Él
vino para poner fin al pecado. Y cuando habla de poner fin al
pecado, Él quitó el pecado de Su pueblo. Su pueblo, todo el
pecado de Su pueblo. Pasado, presente y futuro. Todos
nuestros pecados eran futuros cuando el Señor Jesucristo murió.
Pero Él tomó todos los pecados de Su pueblo y lo puso sobre
Su Hijo. El que no conoció pecado, nos
dice la palabra de Dios, por nosotros lo hizo pecado. Y en
esa condición delante de Dios, Él vino a ser culpable. Y la
ira de Dios cayó sobre Él, el sustituto, ahí en la cruz del
Calvario. Él murió y dio su vida allá en
la cruz del Calvario. ¿Es aceptado ese sacrificio? Él murió no por su propio pecado,
él no tuvo pecado. Él murió por el pecado de su
pueblo. ¿Está satisfecho con Dios con esa paga que Él hizo?
La evidencia de esa satisfacción es que Dios lo resucitó al tercer
día. Esa es la predicación de Cristo
Jesús y este Crucificado, el mensaje que habla de quién es
el Señor Jesucristo. Es el Creador, Él es el Salvador,
el único Dios verdadero, no hay otro. Cuando predicamos la Palabra
de Dios predicamos a Cristo en Su persona. ¿Quién es Él? Una persona si va a creer a Dios,
tiene que saber qué es lo que dijo Dios. Y Dios habla de su
Hijo. No es fe creer que Dios es. Yo creo que hay un Dios. Eso
no es fe. Los demonios también creen que
hay un Dios. Y no son salvos. Yo creo que
Dios es. Yo creo que Dios es. Eso no es
fe. Fe es creer a Dios lo que Dios
ha dicho. Creer lo que Dios ha dicho acerca
de su Hijo. Creer en el Señor Jesucristo.
Nos dice allá en Romanos 1, por fe y para fe. La justicia de
Dios se revela por fe, por la fe del Señor Jesucristo y para
fe, para que tú creas en el Señor Jesucristo. Porque nadie es salvo
aparte de creer en el Señor Jesucristo. Es decir, confiar en Él. Yo confío,
yo pongo mi depósito. Tengo algo que es más precioso
que el mundo entero, mi alma eterna. Yo confío mi alma en
las manos del Señor Jesucristo, delante de Dios. Lo que Él hizo
es toda mi esperanza. Y si Él no hizo la obra, entonces
yo no tengo esperanza de salvación y ningún otro tiene esperanza
de salvación. Su persona, ¿qué es lo que Él
hizo? Es un Salvador exitoso. No es un pobrecito Dios. No es
un pobrecito Jesús que quiere que tú le des permiso, o quiere
que tú le hagas rey. Él es Señor. La sangre de Cristo
Jesús hizo satisfacción a las demandas de la justicia de Dios,
y Él quitó el pecado. con un solo sacrificio nos dice
Hebreos capítulo 10 hizo perfectos para siempre a los santificados
si Dios dice que son perfectos son perfectos si Dios justifica
quien va a condenar bueno Cristo Jesús está exaltado ahora ha
sido dado un nombre que es sobre todo un nombre y todos van a
confesar que Él es el Señor un día, para la gloria de Dios el
Padre. Pero aquí en este texto nos dice,
anda, predícales a estos huesos, predícales a estos huesos. Él
de Su voluntad nos hizo nacer por la palabra de verdad. Bueno, la cuarta cosa es esta. Quiero que consideremos esto.
Este mensaje que Dios le dijo a Ezequiel que vaya a predicar
es un mensaje de gracia. Es un mensaje de gracia. ¿Saben
por qué es un mensaje de gracia? Porque no es un mensaje que está
llamando a los huesos que hagan algo. Si Dios... La religión quiere que el hombre
haga algo por Dios. Haz tu decisión por Dios. Está
muerto, no puede. Pero ahí están diciendo que hagas
tu decisión. Toma el primer paso y Dios te va a tomar. Dios ya
hizo todo lo que puede. Satanás está tratando de llevarte
al infierno, ahora depende de ti. Bueno, si depende de ti y
estás muerto, no hay esperanza. Este mensaje que Dios está diciendo
a Ezequiel que él envíe es un mensaje de gracia. Noten allá
dice en versículo 5, Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos,
Es aquí yo hago entrar espíritu en vosotros y viviréis. Yo pondré
tendones sobre vosotros, y yo haré subir sobre vosotros carne,
y yo os cubriré de piel, y yo pondré en vosotros espíritu,
y ustedes van a vivir. Y sabréis que yo soy Jehová. Vean lo que dice Isaías capítulo
cuarenta y cinco. Versículo 20. Reunidos y venir
juntados todos los sobrevivientes de entre las naciones, no tienen
conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los
que ruegan a un Dios que nos salva. Aquellas personas que
están sirviendo a un Dios que no es el Dios que está revelado
en la Biblia, es un ídolo. Todo Dios, ¿saben? Cada mente
de cada hombre es una matiladora de dioses falsos. está lleno
el hombre de idolatría. Solamente podemos nosotros conocer
a Dios como Dios se ha revelado en Su Palabra. ¿No tienen conocimiento
los que ruegan a un Dios, erigen un madero de su vidrio, y los
que ruegan a un Dios que no salva no puede salvar? Proclamad y
hacedlos acercarles, entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír
esto desde el principio? ¿Quién hace oír esto? Dios. Desde el principio. Y lo tiene
dicho desde entonces, si no yo, Jehová, y no hay más Dios que
yo, Dios justo y Salvador, ningún otro fuera de mí. Mirad a mí
y sed salvos. Todos los términos de la tierra,
porque yo soy Dios y no hay más. Yo hago esto. Yo hago esto. es un mensaje de gracia. La Palabra
de Dios, el Evangelio, no viene diciendo, bueno, si tú haces
esto, Dios te va a salvar. No es hacer un trato de ninguna
manera. Es decir, la voluntad de Dios
y el propósito de Dios no están sujetos a la voluntad perversa
del hombre Dios no está frustrado. Dios no está frustrado poniendo
la salvación de su pueblo en las manos de la voluntad perversa
del hombre. A ver qué va a hacer el hombre. Yo ya hice mi padre, a ver si
va a hacer... No, estamos hablando de la gloria
de Dios, estamos hablando de la gloria de Cristo. Aquellos
que el Señor Jesucristo me dijo, todo lo que el Padre me da vendrá
a mí, todos aquellos que le fueron dados al Señor Jesucristo y que
ninguno se perderá. Esto no está al azar, por decir
así, no está al azar, vamos a ver si sucede. Y Cristo no está siendo
asombrado cada vez que se asoma una persona diciendo, bueno,
yo no sabía que tú ibas a ser salvo. No. Él conoce los Suyos. Y cuando Él va en busca de los
Suyos, los busca y los salva poderosamente. Yo hago y ustedes
van a saber que yo lo hice, y ustedes van a darme la gloria a mí, dice
Dios. De otra manera el hombre está
dando gloria a sí mismo. Cada persona que no ha oído el
Evangelio de Cristo Jesús, no ha oído la verdad de Dios, no
tiene más que darse gloria a sí mismo. Es como aquellas personas,
¿saben? Ese hombre falleció, era un religioso. Dijo el Señor Jesucristo, entraron
dos hombres al templo a orar, uno en un pariseo. Y estaba queriendo
alabar a Dios. Estaba queriendo darle gracias
a Dios. Pero en su oración, toda la alabanza
estaba regresando sobre sus propios hombros. Decía, te doy gracias
Dios, porque yo no soy como otros hombres. ¿Quién recibe la gloria
allá? Él. Ah, pues qué bueno que no
eres como otros hombres. Eso no es el canto de aquellos
que son redimidos en ninguna manera. La voluntad de Dios y el propósito
de Dios no están sujetos a la voluntad perversa del hombre
caído, porque el hombre natural no tiene buena voluntad hacia
Dios. La palabra de Dios nos enseña que todas las cosas operan
según el propio consejo de Dios según su voluntad. Bueno, la quinta cosa es esta. ¿Qué resulta de predicar la Palabra
de Dios? ¿Qué resulta de predicar la Palabra
de Dios? Su pueblo va a tener Dijo el
Señor Jesucristo, dice ya en Isaías que su palabra no regresará
al vacío, sino hará todo lo que Él quiere. Cuando Dios envía
la palabra a ser predicada, Él no está hablando por decir al
aire nada más. El Espíritu Santo no está tratando
de salvar a todos los hombres, y Cristo no murió por todos los
hombres, y Dios no ama a todos los hombres. Dios ama a Su pueblo
en Cristo Jesús. El Padre ama al Hijo. Todas las
cosas están entregadas en Sus manos. El amor de Dios está en
Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús, Dios es
fuego consumidor. Y el Espíritu Santo no está tratando
de salvar a todos. Estamos hablando del Dios Omnipotente,
Dios Poderoso. Él hace lo que Él quiere hacer. qué es el resultado de la predicación
de la Palabra de Dios, el Evangelio. Nos dice en versículo 7, versículo
10, profeticé pues como fue mandado y hubo un ruido mientras yo profetizaba,
y aquí un temblor, y los huesos se juntaron, cada hueso con su
hueso. Eso es natural, cuando se predica
la palabra de Dios, los huesos se empiezan a juntar. Hay un
movimiento entre los huesos, y cuando se predica la palabra,
hombres muertos en pecado pueden ser movidos, pueden ser movidos. Pero escuchen esto, hay algo
más necesario que solamente predicar la verdad. y eso es que el Espíritu
Santo bendiga la palabra. Dice, profeticé pues como me
fue mandado y hubo un ruido mientras yo profetizaba y aquí un temor,
temblor, y los huesos se juntaron, cada hueso con su hueso, y miré
aquí tendones sobre ellos y la carne subrió y la piel cubrió
por encima de ellos, pero no había en ellos espíritu. La religión puede hacer mucho
por organizar a las personas, pero no puede darles vida. ¿Verdad? La religión puede hacer mucho
por organizar, tener funciones y tener campañas y todo, pero
no puede dar vida a las personas. Había tendones, había carne,
había piel, pero no había espíritu en ellos. me dijo, profetiza
al Espíritu. Profetiza al Espíritu, hijo de
hombre, di al Espíritu, así ha dicho Jehová, Espíritu ven de
los cuatro vientos. Di al Espíritu de los hombres,
que Dios ha dicho a su Espíritu, ven de los cuatro vientos y da
vida. Dijo el Señor Jesucristo a Nicodemo,
El que no naciera del agua y del Espíritu no puede entrar en el
reino de los cielos. Es necesario nacer de nuevo.
Es necesario que Dios haga esta obra por la predicación de la
Palabra y por Dios dando vida. Ven de los cuatro vientos y sopla
sobre estos muertos y vivirán. Ven, Espíritu de Dios, toma la
Palabra de Cristo y hazle eficaz en el corazón de tu y tu pueblo
va a vivir. Dijo el Señor Jesucristo, sin
mí nada podéis hacer. Sin mí nada podéis hacer. Podemos
nosotros predicar, pero en cuanto a dar vida, nada podemos hacer. Podemos nosotros organizar, reunirnos,
pero en cuanto a dar vida, no podemos hacer nada. Solamente
podemos orar. y pedir a Dios. Señor, bendice
Tu Palabra. Señor, cumple Tu propósito de
sacar a Tu pueblo de este mundo. Señor, trae honra y gloria a
Tu nombre. Glorifícate a Ti mismo en la
salvación de Tu pueblo. Den misericordia de Tu pueblo. Podemos decir, envía Tu Santo
Espíritu y da vida a Tu pueblo. Nos dice allá, profeticé como
me había mandado", dice el versículo 10, y entró Espíritu en ellos. Dios va a salvar a Su pueblo.
Dios va a salvar a Su pueblo. Dios va a dar vida a Su pueblo
por la predicación de la Palabra. Mientras estaba predicando, mientras
estaba hablando, de repente, misteriosamente, milagrosamente,
Dios da vida a estos muertos. Y de la misma manera, en la hora
de la predicación, la persona, muchas personas, me atrevo a
decir que todas las personas vienen a oír la predicación por
otros motivos. No tienen idea de que Dios va
a hablarles, que Dios va a hablarles y que van a tener vida, porque
no saben que están muertos. Pero dijo el Señor Jesucristo,
la hora viene y ahora es cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios, y los que lo oyeran vivirán. Hay que oír la voz de Dios, no
la voz de un hombre. El apóstol Pablo dio gracias
a Dios que cuando oyeron el Evangelio que nosotros predicamos, lo oyeron
de nuestros labios, pero no lo recibieron como palabra de hombre,
lo recibieron como palabra de Dios. Es esta palabra de Dios
que actúa en el creyente. Cuando hay la predicación, de
repente hay un interés, de repente hay un movimiento, y cuando viene
la vida, de repente la persona está asombrada. Ahora creo. Ahora tengo amor a Dios. Ahora tengo amor a Cristo. Antes
no lo tenía. Hay algo diferente. Dios hizo
algo por mí. Esa persona va a saber que Dios
lo hizo. Va a saber que Dios lo hizo y
va a dar gloria a Dios. Dice allá, y sabréis, versículo 13, que
yo soy Jehová cuando abra vuestros sepulcros. Van a saberlo. No hay ninguno que va a llegar
al cielo y va a estar asombrado porque nunca oyó de Cristo. Nunca
oyó del Salvador. Los que están allá son salvos,
saben quién los salvó, el Señor Jesucristo. Sabréis que yo soy
Jehová. Cuando abra vuestros sepulcros,
yo saque de vuestras sepulturas pueblo mío, pueblo mío, no pueblo
alguno o pueblo cualquiera, pueblo mío, dado al Señor Jesucristo
antes de la fundación del mundo. Ustedes van a saber que yo Jehová
hablé, yo Jehová lo hice. Ustedes van a saberlo. Bueno,
que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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