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Cody Groover

El anhelo de nuestro corazón y petición a Dios

Romans 10
Cody Groover April, 14 2013 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 14 2013
What does the Bible say about salvation?

The Bible teaches that salvation is by grace through faith in Jesus Christ alone, not based on works.

The Bible emphasizes that salvation is a sovereign act of God's grace and not a result of human effort. According to Romans 10, the Apostle Paul expresses his earnest desire for the salvation of Israel, highlighting that God chooses to save whom He wills. Salvation comes through faith in the truth of the Gospel, as articulated in passages like Ephesians 2:8-9, which state that we are saved by grace through faith, and that not of ourselves; it is the gift of God, not of works, lest any man should boast. This reflects the principle that God's sovereignty in salvation does not negate our call to evangelize and pray for others to come to know Christ.

Romans 10, Ephesians 2:8-9

How do we know that God is sovereign in salvation?

Scripture consistently affirms God's sovereignty over salvation, as seen in passages that discuss predestination and election.

God's sovereignty in salvation is clearly presented in Romans 8:30, which states that those whom He predestined He also called, and those whom He called He also justified, and those whom He justified He also glorified. Furthermore, Ephesians 1:4-5 reveals that He chose us in Him before the foundation of the world, indicating His control over our salvation and the entire process. Understanding God's sovereignty does not diminish our responsibility to share the Gospel; instead, it fuels our desire to see others saved, aligning with Paul's heartfelt prayers for the Israelites to come to faith, as discussed in Romans 10.

Romans 8:30, Ephesians 1:4-5

Why is praying for the lost important for Christians?

Praying for the lost reflects our love for others and our desire for them to know Christ's salvation.

Praying for the lost is an essential aspect of the Christian faith, as it embodies our compassion and love for those who do not yet know Christ. The Apostle Paul expressed this yearning in Romans 10:1 when he prayed for the salvation of his fellow Israelites, showing that a genuine understanding of God’s grace leads to a longing for others to experience it. Additionally, recognizing our own salvation as a gift compels us to desire the same for our family and friends. This intercessory prayer aligns with God's heart for lost humanity, reminding us that while God is sovereign, He uses our prayers as a means to accomplish His will.

Romans 10:1

What role does faith play in salvation?

Faith is the means by which we receive God's gift of salvation, as it connects us to Christ's finished work.

Faith is central to salvation, serving as the instrumental means through which we accept the grace offered by God. Romans 10:9-10 articulates this relationship, stating that if you confess with your mouth that Jesus is Lord and believe in your heart that God raised Him from the dead, you will be saved. This belief encompasses not only intellectual assent but also a personal trust in Christ's sufficiency and work on the cross. By emphasizing faith, the Scriptures illustrate that salvation is not earned but received, underscoring God's grace and mercy in extending salvation to those who believe.

Romans 10:9-10, Ephesians 2:8-9

Sermon Transcript

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Allá en Romanos capítulo 10 el
apóstol Pablo, el título en esta noche que quiero que nosotros
consideremos es el anhelo, como dice allá en el versículo 1 en
Romanos capítulo 10, el apóstol Pablo dice el anhelo de mi corazón
y mi oración a Dios. Ciertamente el anhelo de mi corazón
y mi oración a Dios por Israel es para salvación. Nosotros sabemos y creemos que
Dios es soberano en la salvación. Dios salva a quien Él quiere
salvar. Sabemos que Dios ha escogido
a un pueblo desde antes de la fundación del mundo. Pero nuestro
conocer de esta verdad, de esta doctrina, no precluye o no evita
o no destruye nuestro deseo de ver que nuestros familiares,
que nuestras amistades crean el Evangelio. Queremos, deseamos
que ellos crean el Evangelio. No destruye nuestra oración por
ellos, mi oración a Dios por Israel. dijo el apóstol Pablo,
es el anhelo de mi corazón. En otras palabras, no predicamos
este Evangelio como si nosotros de alguna manera
somos mejores que otros. Nosotros hemos hallado gracia,
y queremos que otros hallen gracia también. Cualquier creencia de la soberanía
de Dios que destruye este deseo en el corazón de una persona
de orar por sus parientes, de orar por sus amistades, de querer
llevar el Evangelio, de querer promover y ayudar en la manera
que Dios nos da. Cualquier creencia o doctrina
que se crea que destruya este anhelo. este celo y de un sincero deseo de invitar a
las personas a que oigan el Evangelio, de que vengan y que crean en
el Señor Jesucristo, que se postren delante de Él, que se sometan
a Él. Someterse al Señor Jesucristo,
creer en Él, postrarse delante de Él, es vida. es vida. Pero cualquier creencia que nosotros
tengamos que destruya eso, no es la verdad, no es la verdad. Dios ha dado los medios por los
cuales Él va a salvar a Su pueblo. Dios, es verdad, ha escogido
un pueblo, y ese pueblo, es verdad, será salvo por la gracia de Dios,
por el Espíritu Santo que es invencible por la Palabra de
Dios que es predicada. Dios va a traer a Su pueblo,
pero Él ha dado los medios por los cuales Él va a salvar a Su
pueblo. Dice ya en I Corintios 1.21,
ya que el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, por la
sabiduría de Dios. El mundo no puede conocer a Dios
mediante su sabiduría. O sea, Una persona no puede estudiar,
y cuando termine de estudiar ciertos capítulos, o termine
de estudiar ciertas doctrinas, se le da un título de graduación,
ya eres cristiano. No se puede educar a la persona
en el reino del cielo. Ya que en la sabiduría de Dios
el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, pero agradó a Dios. salvar a los creyentes por la
locura de la predicación. Por la locura. Es locura para
el mundo. Lo consideran como locura, pero
es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Es por eso que el apóstol Pablo
dijo allá en 2 Tessalonicenses, nos leímos 2 Tessalonicenses
capítulo 2, hablando de aquellos que se pierden. Dice, versículo 7, Porque ya está en
acción el misterio de la iniquidad, sólo que hay quien al presente
lo detiene hasta que él a su vez se ha quitado de en medio.
Entonces se manifestará aquel iniquo a quien el Señor matará
con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.
Inico cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder
y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad
para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor
de la verdad para ser salvos. Por eso Dios les envía un poder
engañoso para que crean la mentira, a fin de que sean condenados
todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron
en la injusticia, pero nosotros Hermanos, nosotros debemos dar
siempre gracias a Dios con respecto a vosotros. Nosotros damos gracias
a Dios con respecto a cualquier persona que cree el Evangelio,
porque sabemos que una persona que cree el Evangelio es obra
de Dios. Debemos dar gracias a Dios siempre respecto a vosotros,
amados por el Señor, que Dios os haya escogido desde el principio
para salvación. mediante la santificación por
el Espíritu y la fe en la verdad. Es decir, la salvación no es
aparte de la fe en la verdad. ¡Qué tan importante es esto! ¡La verdad! Dios no utiliza la
mentira para salvar a Su pueblo, y Dios va a utilizar la verdad
para dar fe a Su somos salvos por la fe del Señor Jesucristo,
pero es necesario y Dios da la fe para creer en el Señor Jesucristo,
para ser justificados por Cristo Jesús. A lo cual os llamó mediante nuestro
Evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estar firmes
y retener la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra o
por carta, nuestra. Damos gracias a Dios, dice el
apóstol Pablo, respecto a vosotros. Bueno, aquí en Romanos capítulo
10, el apóstol Pablo está hablando del anhelo. Nosotros tenemos
anhelo por nuestros familiares, nuestros hermanos, y el apóstol
Pablo está hablando aquí de sus hermanos, según la carne, eran
judíos. Eran religiosos, no eran ateos.
No eran ateos. Tenían la Palabra de Dios. Tenían
las Escrituras, pero no conocían a Dios. Hay muchas, muchas personas
religiosas, aunque sobrepasan en celo, en dedicación, ¿verdad? Sobrepasan en celo y en dedicación,
pero no conocen al Dios vivo y verdadero. ¿Puede su celo y
su dedicación salvarles? No. Solamente Cristo Jesús es
el Salvador. Dice ya en versículo 2, yo les
doy testimonio de que tienen celo de Dios. Muchas personas
tienen celo de Dios. Sabemos que los Saben que muchas guerras han
comenzado en el mundo por celo de Dios. En nombre de Dios se
han peleado muchas guerras. Los musulmanes hacen lo que hacen
por celo de Dios, pero no es el Dios de la Biblia. dice yo les doy testimonio y
que tienen celo de Dios y estos hermanos de Pablo según la carne
estaban tenían las escrituras tenían en sus manos privilegio
verdad la palabra de Dios y tenían celo pero ellos no conocían
puedes tener Biblia en tu mano y puedes leer la Biblia y puedes
aprender la Biblia de memoria y puedes seguir las estipulaciones
que están en la Biblia, leyes y requisitos y todas estas cosas
y no conocer al Dios vivo y verdadero. Eso es lo que estaban haciendo
ellos. Leyeron en la Biblia y leyeron reglas y requisitos para vivir.
No vieron que Cristo Jesús es el fin. de todas las cosas que
están escritas en la Palabra de Dios. Todas las cosas que
están escritas en la Palabra de Dios es para conducirnos a
un entendimiento de quién somos nosotros y de nuestra necesidad
del Salvador. Y si una persona lee estas cosas
y falla en eso, es decir, no tiene el alumbramiento del Espíritu
Por eso fallo, verdad, porque el hombre natural, no importa
quien sea, toma la Biblia y lo tuerce para su propia destrucción.
Pero sin embargo nosotros queremos que ellos entiendan, queremos
que ellos entiendan correctamente qué es lo que está diciendo.
No eran ateos, eran religiosos. Ellos tenían celo por las leyes,
las ceremonias. Ellos eran ignorantes, sin embargo
eran ignorantes de Dios. porque cuando vino Dios al mundo,
la imagen misma de su substancia no lo reconocieron. El Señor Jesucristo, Pedro miró
al Señor Jesucristo y Pedro estaba viendo un hombre. Pedro estaba
viendo un hombre y le dijo, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente. ¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo
es posible que tú puedas mirar a Jesús y decir, mi Dios, mi
Señor y mi Dios? Porque eres bienaventurado. Porque
no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre que está en los
cielos. Ellos tenían celo, pero no conocían a Dios el Padre y
no conocían al Hijo, o no conocían al Hijo y por eso no conocían
al Padre. No entendían la espiritualidad o el propósito de la ley y las
ceremonias, todas las Escrituras señalan y apuntan la persona
y la obra del Señor Jesucristo. Así es que cualquier cosa que
leas en el Antiguo Testamento debes buscar a Cristo Jesús. Cuando encuentres a Cristo Jesús,
esa es la enseñanza. Cuando en el Antiguo Testamento
traen el Cordero el día de la expiación, ese Cordero es Cristo. Cuando Abel trajo ese Cordero,
ese Cordero es Cristo. Cuando el Sumo Sacerdote, cuando
el Sumo Sacerdote hacía intercesión, ese es Cristo. El Tabernáculo
es Cristo. Todas las ceremonias están señalando
a Cristo. Muchas veces se puede oír que
las personas digan esto. No sé si ustedes han oído esto.
Bueno, yo creo que lo que importa es si una persona es sincera.
Si una persona es sincera en su religión, todo va a ir bien
con él. ¿Es verdad eso? No, eso no es
verdad. Una persona puede ser sincero
y muy equivocado. Sincero y muy equivocado. Ese
era el caso de estos hombres. Tengo que decir, sabemos que
la única manera de conocer a Dios, esta es la vida eterna, que te
conozcan a ti, dijo el Señor Jesucristo, al único Dios verdadero
y a Jesucristo a quien tú has enviado. Aquí está la razón por
la cual no conocían a Dios. Versículo 3 dice, porque ignorando
la justicia de Dios. Estos hombres, no obstante que
decían que Dios es justo, estaban ignorando que Dios es justo. ¿Qué significa esto? Dios es
santo. Dios es santo. Y Dios no puede
recibir nada por hecho de que es hombre pecador el que está
haciendo la obra. Nada que nosotros podemos hacer
puede ser suficiente para agradar a Dios. Todo lo que el hombre
por su naturaleza, naturaleza pecaminosa, porque somos nacidos
en pecado. Todo lo que el hombre toca, eso
es como ese hombre leproso en el Antiguo Testamento, todo lo
que el hombre leproso tocaba se volvía inmundo. Nadie más
podía tocarlo porque si tocara se volvía inmundo él. Todo lo
que nosotros tocamos es inmundo, es decir, no puede agradar a
Dios. Llegamos cortos a lo que Dios
requiere. para que tú puedas ofrecer algo
a Dios, para que tú puedas venir delante de Dios, para que yo
pueda venir delante de Dios, tiene que ser perfecto. Tiene que ser perfecto. Dios
no va a aceptar nada menos que la perfección. Cristo Jesús es
la perfección. Él es perfecto. Y la obra que
Él hizo es perfecta. Están ignorando que Dios es santo
y que Dios requiere de un sacrificio que de veras quite el pecado.
No puede Dios simplemente como pasarlo por alto, decir, bueno,
yo sé que eres pecador, pero te voy a considerar como que
no eres pecador. No, para que un hombre esté en
la presencia de Dios, esa persona tiene que ser tan justa, tan
santo como Dios mismo. ¿Dónde puede el hombre hallar
esa justicia, esa santidad? Solamente en la obra del Señor
Jesucristo, la sangre del Señor Jesucristo que quita el pecado
de su pueblo y la obediencia del Señor Jesucristo. Están ignorando
esto. Están ignorando que Dios es santo
y requiere perfección. Segundo, están ignorando esto
también. Están ignorando Bueno, quiero que vean esto allá
en este... Que la justicia de Dios demanda
la muerte. En Gálatas capítulo 4. Aquí el
apóstol Pablo está haciendo esta pregunta. Aquellas personas que
quieren justificarse por lo que hacen. Y les pregunta eso, decímelos
que queréis estar bajo la ley. ¿No habéis oído? ¿No oyes lo
que la ley requiere? ¿No oyes lo que Dios requiere
en Su Palabra? Perfección. Es por eso que Cristo
allá en capítulo 3 de Gálatas, versículo 10, dice, todos los
que dependen de las obras de la ley están bajo la maldición,
pues escrito está, maldito aquel que no permanece en todas las
cosas escritas en el libro de ley para hacerlas, no para darles
el buen visto, o para estar de acuerdo con ello, sino para hacerlos. Tiene que haber una obediencia
perfecta. Y segundo, están ignorando que
Dios es justo, están ignorando que Dios ya proveyó la justicia. O sea, están poniendo a un lado,
están ignorando que Dios es justo, entonces están trayendo sus propias
obras. Ignorando la justicia de Dios
y procurando establecer la suya propia. Están tratando de ganar
la aceptación delante de Dios. Ningún hombre puede ganar la
aceptación delante de Dios. La salvación es por gracia. Por
gracia. Saben, eso sigue todavía hoy
día. Alrededor de nosotros, de nuestros familiares, nuestras
amistades, ¿cuántas conocemos personas que creen que por lo
que hacen van a agradar a Dios? O por lo que no hacen. O por
lo que no hacen. ¿Ves? Yo no soy así, y así, y
así. Eso me hace mejor que los que
lo hacen. eso me hace mejor, yo no soy de estos, entonces
esto significa que me hace mejor, Dios me va a aceptar por eso. Y se rehúsan, dice allá, procurando
establecer la suya, y no se han sujetado a la justicia de Dios. La justicia de Dios es Cristo.
Cristo Jesús es la justicia. Es aquel el que estamos predicando.
Nosotros estamos predicando Cristo Jesús. Él es la justicia de Dios. Gracias sean dadas a Dios, Él
es Jehová justicia nuestra. Ese es su nombre, Jehová justicia
de su pueblo. Pero están ignorando, aponiendo
a un lado lo que Cristo hizo. ¿Quién Él es? Tratando de establecer
su propia justicia. y no se han sujetado a la justicia
de Dios. Es decir, no han creído. Y porque
no han creído en el Señor Jesucristo, están todavía en sus pecados. Es decir, no han confiado. Cuando
decimos que no han confiado, estamos hablando de rehusar toda
noción de que hay algo en nosotros. Eso es el arrepentimiento. Dejar
completamente lo que No tenemos ninguna confianza en la carne.
No tenemos ninguna confianza en lo que nosotros podemos hacer.
No tenemos confianza en nuestra fe, en nuestro bautismo, en nuestra
membresía, en cualquier cosa. No tenemos confianza. Nuestra
única confianza y el único en que nos gloriamos y nos regocinamos
es en el Señor Jesucristo. ¿Saben? Dios no requiere que
tú produzcas la justicia. lo que Dios requiere es que lo
recibas. Él ya lo dio. Dios no requiere que tú produzcas
vida, Él ya lo dio. Recíbelo. Versículo 4 dice, Porque
el fin de la ley, es decir, el cumplimiento, la persona que
recibe al Señor Jesucristo, esa persona es salvo. El fin de la
ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree. El fin de la
ley. Es decir, la persona que cree
en el Señor Jesucristo, esa persona ha muerto la ley. Esa persona
ha muerto la ley. Saben, si has muerto la ley,
entonces ya no tienes nada que ver con la ley. La ley pronuncia
maldición sobre ti y la ley de Dios va a ejecutar esa condenación. De hecho, la ley de Dios ya ejecutó
esa condenación en nuestro representante, en nuestro substituto, el Señor
Jesucristo. Habiendo nosotros resucitado con el Señor Jesucristo,
ya no tenemos nada que ver con la ley. Nuestra justicia es Cristo. El fin de la ley es Cristo para
salvación, para justificación a todo aquel que cree. La meta
de la ley, el fin de la ley es Cristo para justicia. La meta
de la ley, cuando la ley es utilizada correctamente, cuando la ley
es utilizada correctamente, lo que hace la ley es encierra a
una persona a la incapacidad de que haga algo para salvarse. Lo que hace la ley es matar.
Lo único que puede hacer la ley. Pero si eso usaba bien la ley,
entonces la ley va a conducir a la persona a Cristo. El fin
de la ley es Cristo. Es decir, va a encerrar y quitar
todo escape al hombre. Lo único que queda es mirar arriba
y ver de dónde viene nuestra salvación. El Señor Jesucristo. La ley tenía estos términos.
Hace esto y vive. Hace esto y vive. Cuando no lo
hagas vas a morir. Maldición. Maldición. Pero Cristo, Él hizo. Él hizo. Y Él nos ha dado vida. Él. Ya no estamos bajo ese pacto. Ahora estamos bajo la gracia. El fin de la vida es Cristo para
justicia a todo aquel que cree. porque de la justicia que es
por la ley, Moisés escribe así, el hombre que haga estas cosas
vivirá por ellas. Es decir, perfectamente. Saben, algunas de estas personas
que dicen que son los sabáticos, dicen que están guardando el
sábado, nunca lo cumplen. De hecho, ninguna persona solamente
el Señor Jesucristo. Ninguna persona nunca jamás ha
guardado el Sábado. Nunca. Ni aun los judíos en el
Antiguo Testamento no lo guardaron. No es posible que la ley sea
guardada por el hombre. No es posible. La ley va más
allá de lo que una persona hace con la mano, esas intenciones.
Y recuerden, quebrar una ley es quebrar todas las leyes. Quebrar
una es quebrar todas. El hombre que haga estas cosas,
no el hombre que le dé el buen visto, el hombre que haga estas
cosas vivirá por ahí, pero cuando no lo ha hecho, la ley pronuncia
muerte. Ahora, pero la justicia que es
por la fe, la justicia que viene al creyente por creer en el Señor
Jesucristo, viene del Señor Jesucristo. Él es la justicia. Pero la justicia
que es por la fe del Señor Jesucristo. Él es el autor y consumador de
nuestra fe. Es decir, Él es el Evangelio,
Él es nuestra vida, Él es la salvación. Y la justicia que
Él da, y la justicia que nosotros estamos predicando en Cristo
Jesús, ¿qué dice? ¿Qué dice? Dice así, dice. La palabra dice así. Y saben,
yo estaba pensando, Estaba yo pensando en este texto. Si nosotros brincamos al versículo
9, dice así, que si confesares que en tu boca que Jesús es Señor
y creyeras en tu corazón que Dios levantó los muertos, serás
salvo. Eso es lo que dice nuestro Evangelio.
Pero saben, muchas veces cuando nosotros estamos predicando el
hermano Joseph dijo correctamente en esta mañana, el que es enviado
de Dios es fiel. Solamente los ministros de Dios
son fieles, pero yo sigo usando ese término. Una persona que
es fiel al Evangelio, una persona que es fiel al Evangelio, predicador
fiel al Evangelio, quiere derribar los obstáculos,
los muros y las paredes, los prejuicios que el hombre tiene
en su propio corazón. En otras palabras, un predicador
falso, un predicador que miente acerca de Dios, te va a hablar
de la salvación que está en Cristo Jesús, pero ahí te va a poner
un obstáculo. Pero antes de que puedas ser salvo, ahí va el obstáculo.
Tienes que dejar de hacer esto, esto y lo otro, para que puedas
ser digno de eso. Es mentira eso. Es mentira. Es un obstáculo. Unas personas,
y yo he oído esto, personas que me han dicho de esta manera,
pero yo se tampoco de la Biblia. Como si eso fuera un obstáculo
para creer lo que estás oyendo ahora. ¿Verdad? Pero quieren poner obstáculos
en su mente. Dicen, yo veo que tú puedes abrir
la Biblia y puedes exponer en toda la Biblia y yo no entiendo. Eso no es un obstáculo para que
creas lo que estás oyendo ahora. Pero noten, el predicador falso
levanta obstáculos. Es decir, su mensaje es un mensaje
de sí y no. El predicador que ha sido enviado
por Dios predica, sí y amén. Está cumplido en Cristo Jesús,
cree. Pero oigan, no solamente es el predicador falso que levanta
obstáculos en su mente, objeciones en su mente. Las personas mismas
que están oyendo levantan obstáculos. Y eso es lo que primero que dice
aquí en Romanos capítulo 10. ¿Qué es lo que dice el Evangelio?
¿Qué es lo que dice esta palabra? La justicia que es por la fe
dice así. La primera cosa que dice es no
digas. No estés pensando en tu corazón. Tengo que tener esta experiencia. Tengo que tener este sentimiento. O tengo que, como dice aquí,
¿Quién subirá al cielo? Imagínate ese éxtasis. Tengo
que subir al cielo. Esto es para traer abajo a Cristo.
Cristo ya subió al cielo. No se está pidiendo que subas
al cielo. No debes buscar una experiencia,
un éxtasis o un sentimiento. No tiene nada que ver con eso.
Ahora, escuchen esto. La persona que cree esta gracia
Esta persona va a romper su corazón, va a tener gozo, pero no debe
estar buscando la experiencia, más bien crea en el Señor Jesucristo.
Aunque no tenga sentimientos, crea lo que Dios dice. ¿Quién
subirá al cielo? Está buscando, ahí está un obstáculo.
Si yo tengo que subir al cielo para que yo crea, ahí está un
obstáculo. y dice aquí la palabra que estamos
practicando no digas eso en tu corazón no se requiere de ti
eso o no digas quien descenderá al abismo esto es para subir
de Cristo entre los muertos no digas tenemos tengo que descender
al abismo podemos pensar el abismo tengo que sentir que tan pecador
soy es que yo no siento que tan pecador soy Oigo que en las Escrituras
me dicen que de la cabeza hasta el pie no tengo en mi cosa sana. Bueno, es verdad, porque Dios
lo dice. Pero la verdad es que no somos
tan malos como pudiéramos ser. No somos tan malos como pudiéramos
ser. Si Dios quita su mano de nosotros, podríamos ser los peores
hombres en el mundo. Lo que está enseñado es que nosotros
estamos tan mal que no podemos nosotros hacer nada. No podemos
hacer nosotros nada. ¿Quién descenderá al abismo?
Esto es para hacer subir a Cristo de entre los muertos. No digas
en tu corazón. No pongas obstáculos y barreras
que la Palabra de Dios no pone. ¿Qué dice? cerca de ti está la
Palabra." Oigan, es revelación de Dios. Al oír el Evangelio,
la persona le enciende el foco. ¡Qué tan cerca! ¡Le sorprende!
¿Se acuerdan al apóstol Pablo? Estaba en camino a Damasco, ¿verdad? Él tenía odio en su corazón a
Jesús. Y dice el apóstol Pablo cuando
agradó a Dios revelar Su Hijo, no afuera de mí, reveló a Su
Hijo, ¿dónde? En mí. ¡Qué sorpresa! Cristo está en mí. ¡Qué tan cerca
está! Está en ti. Esa es la verdad. Te viene como sorpresa. Está
en mí. Ahora veo. Ahora creo. Ahora sé que no hay nada en mí.
Ahora sé que Cristo es todo mi salvación. Viene como sorpresa
a mí. Revelación. Cerca de Ti está
la Palabra. Está en Tu boca. Está o no está,
pero cuando está, Te sorprende. Cuando está, Te sorprende. está en tu boca, está en tu corazón. ¿Cómo es que está en tu boca
y cómo está en tu corazón? Dios lo puso allá. Dios lo puso
allá. No estaba ahí antes, ahora está
allá. Dios lo puso. Y esta es la palabra
de fe que predicamos. Cuando Dios pone eso en tu corazón,
¿sabes qué vas a hacer? Vas a confesarlo. Cuando Dios
pone eso esa fuente va a rebosar, se te va a descubrir, de repente
tu vocabulario cambia, de repente tu lenguaje cambia, no estoy
diciendo que empieces a hablar otro idioma, si bueno si empiezas
a hablar otro idioma, saben cual es el idioma que empiezas a hablar? empiezas, dejas de hablar de
lo que tu hiciste que tu mereces como ese hombre fariseo te doy
gracias Dios porque no soy como los otros hombres y empiezas
a hablar como ese pobre publicano Dios sea misericordioso de mi
el pecador es otro lenguaje verdad es otro idioma es el lenguaje
de la gracia que si confesares con tu boca va a salir, va a salir. Que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor. La Palabra de Dios
no dice que nadie puede llamarle al Señor si no es por el Espíritu
Santo. Eso que confiesas con tu boca,
si es real en el corazón, dice. Y creyeres en tu corazón, creyeres
en tu corazón. Creer en el corazón, está hablando
de creer el todo el ser del hombre. El corazón comprende no solamente
la voluntad, sino también comprende el entendimiento, es decir, cuando
Dios da fe no es aparte del entendimiento. Sabemos que el Hijo de Dios nos
ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero y estamos
en el verdadero en Jesucristo. Este es el verdadero Dios de
la vida eterna. O sea que no está aparte. Entendemos quien
es Jesús. Y entendemos que Él es el eterno
Hijo de Dios. Entendemos esto. Pero bueno,
no solamente lo entendemos, porque muchas personas lo oyen. y lo
pueden decir, lo pueden repetir. Mas no han recibido el amor de
Dios en su corazón, como leímos allá en Testalonicense. No han recibido el amor de Dios
en su corazón. Es decir, no solamente es entenderlo,
sino amarlo. Amarlo. Yo no quisiera cambiar
nada de Cristo. ¿Qué tal tú? La persona que ama
al Señor Jesucristo, que Él sea glorificado. Sea Él glorificado. No quiero cambiar nada de Él.
La persona que no ama a Cristo cuando oye algo en la pared dice,
ah, pero eso no me gusta. Cuidado. Cuidado. La persona que ha puesto Dios
esto en su corazón, ama a Cristo. No solamente lo ama, Dios ha
derramado su amor al corazón y ama a Dios porque ha sido amado
por Dios, sino que viene, es decir, su voluntad está dispuesta
a venir. Eso es el corazón del hombre,
el entendimiento, el afecto y la voluntad. Y ninguna persona,
ninguna persona que ha dejado una de estas ha creído con el
corazón. Ninguna persona que ha dejado
una de estas ha creído con el corazón. Hay partes en la religión
que solamente tratan con el intelecto. Muchos de los reformados son
de esta manera. Solamente con el intelecto. Por
otro lado, hay otros que tratan solamente con la emoción. La voluntad es el libre albedrío. miles de personas que están hablando
del Libro del Betrigo, haz tu decisión por Dios. El creyente
viene a Cristo, y viene voluntariamente, pero es en el día de su poder.
Y otros que solamente están, tratan con otro aspecto, en la
emoción. Ahí tenemos a las personas que
se están revolcando, tienen emoción, pero el creyente tiene todos
estos tres. entendimiento, el afecto y la
voluntad. Si creyeras en tu corazón, ¿y
qué vas a creer? Dice allá que Dios le levantó
de los muertos. Creyeras que Dios le levantó. Cuando dice crees que Dios le
levantó de los muertos, se entiende, se presupone que Él murió, y
que entiendes por qué murió. ¿Entiendes por quién murió? Pero
no solamente murió, sino que hizo satisfacción a Dios. Esto es lo que significa la resurrección
de Cristo Jesús. Dios está satisfecho con lo que
Cristo hizo. Dios ya no puede demandar más. Dios ya no puede demandar más.
No puede demandar primero a las manos de mi paga por mis pecados,
y luego demandar de mí la misma paga." Ni nosotros que somos
injustos hacemos eso. Pero Dios mismo dice que Él está
satisfecho. Cuando Él resucitó de los muertos,
está satisfecho con esa obra. Ya no hay más sacrificio por
el pecado. Hay limpieza de consciencia. en el creyente. Si crees que
Dios te levantó, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor,
Dios ha hecho algo en tu corazón, y crees en tu corazón que Dios
te levantó de los muertos, serás salvo. Y escuchen esto, serás
salvo en el día final, en el juicio en el gran trono blanco,
serás salvo entonces, serás salvo en el día de tu partida de este
mundo en la muerte, serás salvo en ese tiempo, serás salvo cuando
salgas de este mundo porque fuiste salvo. Serás salvo porque fuiste
salvo. ¿Entiendes eso? Serás salvo porque
fuiste salvo cuando Cristo murió en la cruz del Calvario. Serás
salvo porque fuiste salvo cuando Dios te escogió. para salvación. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues
la Escritura dice, Todo aquel que en él creyere no será avergonzado. El creyente no está avergonzado
de la obra consumada de Cristo Jesús y no está avergonzado de
Cristo. Es mi vida. No puedo estar avergonzado
de él. Porque no hay diferencia entre
judío y griego. no hay diferencia en todo el
mundo, los hombres, todos son pecadores, el mismo es Señor
de todos, es rico para con todos los que le invocan. Ahora aquí
hay un texto que es muy mal utilizado, versículo 13, porque todo aquel
que invocar el nombre del Señor será salvo. Muchas personas aquí
pretenden poner, por decir así, a Dios contra la espalda, o con
la espalda a la pared, por decir como para forzar a Dios. Invoca
el nombre del Señor y serás salvo. Y hacen que repitan unas palabras
y dicen, bueno, ya repetiste estas palabras, la oración del
pecador, pues ahora Dios está obligado a salvarte. Como si
fueran unas palabras mágicas o algo así para decir para que
una persona sea salva. No. Lo que está enseñando aquí
es que una persona que invoca al Señor, ¿quién invoca al Señor? aquella persona que primero Dios
ha hecho algo en su corazón. La única persona que invoca al
Señor es aquella persona que Dios ha venido a su corazón primeramente. Es esa nueva criatura. Es esa
nueva criatura que invoca al Señor. Señor, sálvame. Antes
de esto, ese hombre no está consciente. No está consciente de su necesidad.
Pero cuando Dios le da vida por la predicación de la Palabra,
entonces viene el entendimiento, yo necesito ser salvo, ¡sálvame! Bueno, es porque Dios ya comenzó
la obra, ¿verdad? Todo aquel que invocare, ninguno
de aquellos, ninguno por el cual Cristo murió, y recuerden esto,
el Señor Jesucristo no está, el Espíritu Santo no está tratando
de salvar a nadie. El Espíritu Santo salva a su
pueblo. Todos aquellos que el Espíritu Santo está obrando secretamente,
misteriosamente en el corazón de estas personas, se van a manifestar. ¿Saben por qué? Porque van a
clamar. Cuando Dios da vida, es el resultado
de una vida, ¿verdad? Una vida nueva. empiezan a clamar
a Dios, empiezan a orar. ¿Saben? Saulo de Tarso era un
judío, era un fariseo, y seguramente él oraba. Pero ¿saben qué dijo
el señor Ananías cuando le dijo, Ananías anda ya a hablar a Saulo,
Saulo de Tarso, anda. ¿Saben qué dijo el señor Ananías? Él está orando. Por primera vez
está orando. Está orando. Dios ha hecho algo. Ahora, aquí hay una cadena, igual
solamente voy a leerlo para terminar. Aquí hay una cadena. ¿Cómo van
a invocar a aquel en el cual no han creído? Es imposible que
una persona invoque el nombre del Señor a quien primero no
haya creído. Y recuerden, la fe es el don
de Dios, es obra de Dios, es esa nueva criatura que creen
¿Y cómo creerán aquel de quien no han oído? Es necesario que
la palabra de Dios sea predicada. ¿Y cómo oirán sin haber quien
les predique? Dios ha ordenado a hombres salir
y predicar la palabra, y es por medio de la palabra predicada
que Él va a dar vida a Su pueblo. ¿Y cómo predicarán si no fueran
enviados? El hermano Joseph va a salir
de aquí para ir acá enviado ¿verdad? Enviado por Dios. Esperamos nosotros
ser parte de ese ministerio. Enviado por Dios, sabiendo que
el Señor tiene a Su pueblo y Su Palabra no regresará al vecino.
Enviado por Dios. ¿Cómo pregar que si no fueran
enviados? Como está escrito, cuán hermosos son los pies de
los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas. Mas
no todos obedecieron el Evangelio, pues Isaías dice, Señor, ¿quién
ha creído nuestro anuncio? No debemos desanimarnos. No debemos
desanimarnos. No todos van a creer. Pero su pueblo sí va a creer.
Su pueblo sí va a creer. Así que la fe La fe viene por
el oír. La fe es por el oír y el oír
por la palabra de Dios. Dios da oídos en la predicación
de la palabra. Que el Señor bendiga su palabra.
Es el anhelo de nuestro corazón que personas que oigan este evangelio. Cada uno que viene aquí pedimos
por ustedes. Cada uno que visita este lugar. Cada uno que está con nosotros
por medio de internet. es nuestro anhelo, nuestro deseo
y petición a Dios es que crean el Evangelio.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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