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(2''parte) ¿Como se salvara la gente?

Romans 10:13-21
Joel Coyoc February, 1 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc February, 1 2023
Estudios en Romanos

El sermón de Joel Coyoc titulado "(2) ¿Cómo se salvará la gente?" analiza la doctrina de la salvación a la luz de Romanos 10:13-21, enfatizando la relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Coyoc argumenta que la salvación es mediante la fe en Jesucristo, quien cumplió las Escrituras a través de su muerte y resurrección. Utilizando las Escrituras, especialmente Romanos 10, subraya que invocar el nombre del Señor y escuchar el evangelio son esenciales para la fe, destacando que la incredulidad de Israel no significa que la Palabra de Dios haya fallado. La importancia práctica del sermón radica en la llamada a la proclamación del evangelio, resaltando la responsabilidad de la iglesia de enviar y predicar en medio de un contexto de rechazo que el pueblo de Israel experimentó, mostrando cómo esto se aplica también a los creyentes hoy en día.

Key Quotes

“Porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree.”

“La fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios.”

“Dios es soberano, pero el hombre es responsable.”

“Todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo.”

What does the Bible say about how people are saved?

The Bible teaches that salvation comes through faith in Jesus Christ, as stated in Romans 10:13-21.

According to Romans 10:13-21, salvation is a gift from God that is accessible to all who call on the name of the Lord. The apostle Paul emphasizes that faith is necessary for salvation, which comes from hearing the message of Christ. Paul argues that belief must be followed by the act of confessing Jesus as Lord, which is the external manifestation of an internal faith. The passage illustrates that the steps to salvation include invoking Christ, believing in Him, and the essential role of preachers who proclaim the Gospel. Paul also notes the tragic reality of Israel's unbelief, showing how they had all the opportunities to believe yet largely rejected the truth.

Romans 10:13-21

How do we know that faith in Christ is necessary for salvation?

Romans 10:9 confirms that confession and belief in Christ lead to salvation, emphasizing faith's necessity.

The necessity of faith in Christ for salvation is clearly articulated in Romans 10:9, which states that if one confesses with their mouth that Jesus is Lord and believes in their heart that God raised Him from the dead, they will be saved. This encapsulates the Christian doctrine that salvation is contingent upon a personal faith in Jesus Christ and His redemptive work. The passage underscores the comprehensive nature of how faith operates: it must be a heartfelt belief that results in an outward confession. In doing so, Paul highlights that all people, whether Jew or Gentile, are equally necessary in their response to the Gospel for salvation.

Romans 10:9-13

Why is the sovereignty of God important in the process of salvation?

God's sovereignty assures us that He controls the process of salvation, choosing whom to save by His mercy.

The sovereignty of God plays a crucial role in salvation, as articulated in Romans. Paul emphasizes that not all of Israel is saved, illustrating that God's electing grace is not based on human effort but solely on His sovereign choice (Romans 9:6-16). This teaching brings comfort to believers, as it assures them that their salvation is not dependent on their merits but on God's mercy and divine will. Paul elaborates that God’s sovereignty and human responsibility exist in harmony; although God elects whom He chooses, individuals are still responsible for their response to the Gospel. Understanding God’s sovereign grace provides believers with peace and security in their salvation.

Romans 9:10-16, Romans 10:21

How does preaching relate to salvation according to the Bible?

Preaching is vital as it is the means through which people hear the Gospel and can come to faith.

The role of preaching in salvation is fundamental, as the apostle Paul states in Romans 10:14-15 that one cannot believe in Christ without hearing about Him, and one cannot hear without someone preaching. This highlights the indispensable connection between the proclamation of the Gospel and the exercise of faith. God has chosen preaching as a means of delivering His message of grace, ensuring that individuals have the opportunity to hear the truth about Christ. The passage also illustrates a cycle where God sends preachers, who share the Word, allowing the listeners to hear and respond in faith. It emphasizes the church's mission to actively send out proclaimers of the Gospel.

Romans 10:14-15

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestra biblia
en la carta del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo diez romanos diez La Palabra de Dios dice, hermanos,
ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por Israel
es para salvación, porque yo les doy testimonio de que tienen
celo de Dios, pero no conforme a ciencia, porque ignorando la
justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no
se han sujetado a la justicia de Dios. Porque el fin de la
ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree. Porque la justicia
que es por la ley, Moisés escribe así, el hombre que haga estas
cosas vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la
fe dice así, no digas en tu corazón, ¿quién subirá al cielo? Esto
es para traer abajo a Cristo. ¿O quién descenderá al abismo,
esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos? ¿Más qué
dice? Cerca de ti está la palabra,
en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que
predicamos. Que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. La
Escritura dice, todo aquel que en él creyere no será avergonzado,
porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo
que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan,
porque todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo.
¿Cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y
cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin
haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren
enviados? Como está escrito, cuán hermosos
son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas
nuevas. Mas no todos obedecieron al evangelio,
pues Isaías dice, Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
Así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Pero
digo, ¿no han oído? Antes bien, por toda la tierra
ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra, sus palabras. También digo, ¿no ha conocido
esto Israel? Primeramente Moisés dice, yo
os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo. Con pueblo
insensato os provocaré a ira. E Isaías dice resueltamente,
fui hallado de los que no me buscaban. Me manifesté a los
que no preguntaban por mí. Pero acerca de Israel dice, todo
el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. estábamos meditando la última
vez los versículos del 13 al 21 y estábamos mirando cómo es
que las personas, cómo se salvará a la gente, cómo Dios obra para
salvar a la gente, cómo Dios ha establecido que tiene que
ser, bueno, tiene que ser por la fe en la obra del Señor Jesucristo. Tiene que ser por creer que Cristo
es el Hijo de Dios, que vino en cumplimiento de las Escrituras,
que fue muerto, que fue sepultado, pero que resucitó al tercer día
conforme a las Escrituras. Pero estábamos viendo que el
pasaje establece cinco puntos, que era invocar a Cristo, o sea,
llamar a Cristo, Creer en Él. Estábamos explicando lo que significa
invocar a Cristo y lo que significa creer, creer en Él. También estábamos hablando de
que no es que se añada a creer, el invocar, sino es justamente
la consecuencia. Si uno no cree que alguien es
capaz de ayudarle, pues no va a aclamar. Invocar a Cristo es
la manera externa en que se muestra la fe interna que Dios da. es
para creer en él pues es necesario oír el evangelio no se puede
creer sin oír Dios ha establecido que la fe viene por el oír oír
el evangelio acerca del Señor Jesucristo para que se pueda
oír el evangelio acerca del Señor Jesucristo pues tiene que haber
alguien que está predicando a Cristo y Dios enviando a los predicadores
Ya explicamos acerca de lo que es creer e invocar. Y antes de
terminar con los tres últimos, que es alguien predicando a Cristo,
oír el Evangelio, alguien predicando a Cristo y Dios enviando a los
predicadores, vamos a mirar algunas otras dos cosas que también el
pasaje menciona. Uno es la incredulidad de Israel,
y este es un punto que el apóstol Pablo ha estado haciendo énfasis. De hecho, es un tema que para
él es un tema doloroso. Él lo expresa al comenzar el
capítulo 9 y también al iniciar el capítulo 10. Dice Pablo, en el versículo tres del capítulo
nueve dice porque desear y yo mismo ser anatema separado de
cristo por amor a mis hermanos los que son mis parientes según
la carne es la incredulidad de israel un tema doloroso para
para el apóstol también cuando empieza el capítulo en versículo
veintisiete Bueno, vimos el versículo trece,
donde dice, ojalá yo mismo fueran al tema fuera de Cristo por causa
de mis hermanos, mis parientes, según la carne. Y Pablo está
luchando en todo el capítulo nueve y diez, en cómo entender
y cómo explicar, cómo sentir y cómo responder a la incredulidad
y la perdición del pueblo, del pueblo de Israel, aquel pueblo
de Israel que persiste en rechazar a Jesús como su salvador, como
el Mesías prometido, como el Señor, como el tesoro, y por
lo tanto pues están bajo maldición y privados de la vida eterna.
En versículo 27 el apóstol Pablo dice, si fuera el número de los
hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente
será salvo. Empezando el capítulo 10, Pablo
dice, hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración
a Dios por Israel es para salvación, porque yo les doy testimonio
de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Luego
en el versículo 16 del 10 dice, mas no todos obedecieron al Evangelio.
Pues Isaías dice, señor, ¿quién ha creído nuestro anuncio? En
el versículo veintiuno él dice, pero de Israel dice, todo el
día he extendido mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. esta carga que el apóstol Pablo
va hablando desde el capítulo nueve, sigue aún tratando con
ella en el capítulo once, versículo veinticinco, por ejemplo, el
apóstol Pablo dice, porque no quiero hermanos que ignoreis
este misterio para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros
mismos, ¿Qué ha acontecido a Israel en endurecimiento en parte hasta
que haya entrado la plenitud de los gentiles? El punto del apóstol Pablo es
que la incredulidad y la perdición de Israel no significa de ninguna
manera que la palabra de Dios haya fallado. Él lo deja claro
en el versículo 6 cuando dice, no que la palabra, capítulo 9,
versículo 6, no que la palabra de Dios haya fallado. Porque
no todos los que descienden de Israel son israelitas. Y Él ha presentado quién es el
verdadero Israel. El verdadero Israel no es el
que lo es en la carne, no es por descendencia física, sino
es aquel que es de la fe de Abraham. Él nos ha enfatizado en todo
el capítulo nueve acerca de no ha fallado la palabra de Dios,
al contrario, es la elección soberana de la gracia de Dios.
Y también en este pasaje él va a enfatizar ahora que es verdad,
es una realidad el que Dios es soberano, que Dios que no depende
del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
nosotros sabemos varios de nosotros por experiencia propia que en
algún momento quizá hemos lidiado con esta doctrina que ahora nos
da consuelo y nos da perfecta paz y seguridad de saber que
dios no sólo es bueno sino que dios es soberano pero también
el apóstol pablo va a enfatizar una segunda cosa que es no sólo
la incredulidad de israel sino como ¿Cómo se presenta la soberanía
de Dios en relación con la responsabilidad del hombre? presentan es la soberanía de
Dios pero la responsabilidad humana Dios es soberano pero
el hombre es responsable y en el versículo 21 Pablo va a mostrar
ya no desde la perspectiva de tendré misericordia del que tendré
misericordia sino desde la perspectiva de la responsabilidad humana
pero acerca de Israel dice todo el día extendí mis manos a un
pueblo rebelde y contradictor Hermanos, un asunto muy importante
es Dios es soberano, pero el hombre es responsable. Dios manda
a los hombres que se arrepientan. Dios ha dado provisión de los
medios necesarios, de tal forma que el hombre Cuando empezamos
y pensamos en la revelación general, esa deja al hombre sin excusa.
Pero también el Evangelio se está proclamando hasta lo último
de la tierra, al punto de que no habrá persona que pueda decir
que no es responsable. Si bien Dios ha escondido las
cosas y la ha revelado a los sencillos, a los simples, eso
no deja sin responsabilidad al hombre, porque de todos modos
el llamamiento general de Dios se está realizando. Hay un llamamiento
particular, un llamamiento especial por el cual Dios va a salvar
a su verdadero pueblo escogido. Dios no tenía ni una obligación
de hacer eso. pero por amor Dios ha decidido
hacer eso, pero el llamamiento general es un llamamiento que
también deja sin excusa. Cristo está siendo predicado
y el apóstol va a hablar acerca de de esto porque va a decir
en los versículos dice versículo dieciocho del capítulo diez dice
pero digo no han oído antes bien por toda la tierra salió la voz
de ellos y hasta los fines de la tierra sus palabras. El apóstol
Pablo está enfatizando la responsabilidad de Israel a pesar de que es una
realidad la soberanía de Dios, su responsabilidad porque Dios
ha provisto todo lo que ellos necesitaban para creer. Isaías,
Moisés, todos los profetas estuvieron proclamando y qué es lo que estaban
proclamando. pues estaban proclamando al Señor
Jesucristo. Isaías es impresionante leer
el profeta Isaías y ver cómo está describiendo, como si estuviera
viendo la crucifixión del Señor Jesucristo, describiendo todos
nosotros, nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino, pero el Señor, dice, cargó en él el pecado de todos
nosotros, lo tuvimos por azotado, por herido de Dios, Y él fue
anunciando, y una de las cosas tristes es que el corazón engañoso
y perverso, el corazón rebelde contra Dios, empieza a escoger
lo que quiere creer. Ellos querían creer uno que iba
a venir y iba a agarrar a los romanos por los pelos y los iba
a sacar y se iba a sentar ahí sobre el trono. Y ciertamente
el trono es del Señor. Pero él estaba claro en el profeta
Isaías que él iba a ser varón de dolores, experimentado en
quebranto, menospreciado, sin atractivo. Estaba allí el Evangelio
y se les proclamó el Evangelio. De tal forma que Dios es, en
su soberanía, provee todo lo que se necesita para que las
personas puedan creer. Israel tuvo todo lo que se requería
para que pudiera creer. Israel tuvo predicadores. Estuvo
antes del Señor Jesucristo, Juan el Bautista, proclamando, proclamando
el Evangelio. Es el Evangelio que llena todo el Antiguo Testamento. El
Señor Jesucristo abrió la Escritura a aquellos que iban camino de
Maús y les fue mostrando lo que de él decía y que es, dice que
abrió desde Moisés, los profetas, los salmos, los profetas, o sea,
todo el Antiguo Testamento. Hermanos, damos gracias a Dios
porque por su misericordia podemos nosotros abrir el Antiguo Testamento
y ver a Cristo, y no simplemente cosas morales que hacer. Dios
había hecho provisión, el hombre es responsable. Dice Pablo, usando
las palabras del versículo 4 del Salmo 19, por toda la tierra
ha salido su voz, la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra
sus palabras. Y si bien eso está usado con respecto a la revelación
general, por alguna razón Pablo, guiado por el Espíritu Santo,
aquí lo está haciendo, aplicándolo a la revelación especial. Y la
verdad es que también esa revelación especial ha salido por toda la
tierra. Si nosotros miramos Hay pasajes
en la Escritura donde el Apóstol Pablo dice, habla de vuestra
fe que se predica en todo el mundo. Y en el mundo conocido
de su tiempo ya se estaba predicando. Los judíos, sea que estuvieran
en Israel o fuera de Israel, el Evangelio estaba corriendo. Y hermanos, hasta el final no
va a haber persona que pueda decir no haber oído. Dios ha
provisto todo lo que la persona necesita para creer y por su
misericordia a aquellos que ha amado en Cristo nos ha dado el
don de la fe. Es responsabilidad El hombre
es responsable. Dios ha provisto todo lo que... Y esto es para ambas. Podríamos
pensar en dos ciudades, gemelas, gentiles y judíos. Y para ambos,
Dios ha hecho lo mismo. Dios ha provisto lo que se necesita
para creer en el Señor Jesucristo. El mismo Moisés había profetizado
lo que Dios iba a hacer. Y que Dios nos guarde de ser
personas que de pronto empecemos a escoger qué queremos creer.
Sin duda Israel fue, y oremos que Dios nos guarde porque nosotros
no somos muy distintos de Israel. Somos más parecidos que distintos.
Moisés dijo que los iba a provocar a celos con un pueblo que no
es pueblo. Y lo que Dios estaba haciendo al cumplir esa profecía
hecha en Deuteronomio 32 a través de Moisés, pues era más razón
para que ellos fueran más responsables, porque esos que no eran pueblo
estaban creyendo, estaban creyendo en el Señor. Y termina hablando de algo triste
el resultado después de decir en el versículo veinte, entonces
Isaías se atreve a decir, he sido hallado por los que no me
buscaban, me he mostrado a los que no preguntaban por mí. En
otras palabras, los gentiles están encontrando la salvación
en Jesucristo, el Mesías judío, tal como lo profetizó Isaías.
Están siendo salvos solo por la fe, no por las obras de la
ley. Todo esto fue un como poner una bocina y estar gritando. para hacer comprensible a Israel
el mensaje de la gracia gratuita a través del Mesías, del Señor
Jesucristo. Pablo termina extrayendo el triste
resultado en el versículo 3, 21, donde dice, pero dice de
Israel, todo el día, dice, acerca de Israel, dice, todo el día
extendí mis manos a un pueblo rebelde, rebelde y contradictor. En otras palabras, todas las
profecías y todo el cumplimiento y todo el evangelio que Israel
escuchó, no fue creído por la mayoría de ellos. Y Pablo aquí está describiendo
esa incredulidad desde la perspectiva de la responsabilidad humana.
Ellos tuvieron todo lo que se necesitaba para creer. Y sin
embargo, endurecieron su corazón, decidieron en su naturaleza,
que es lo único que puede hacer, Escoger de la Escritura lo que
se quiere creer. Creer en Dios como ellos imaginaban
que Dios debía de ser. Creer en el Mesías como ellos
les gustaba que fuera el Mesías. Y ellos son responsables. Son
responsables. Una de las cosas que nosotros
tenemos que creer, hermanos, es creer tanto la soberanía de
Dios como la responsabilidad humana. No tenemos, si bien hay
cosas que no podemos entender y comprender cómo funcionan,
no importa Dios revela ambas cosas y hay que creerlas porque
Dios así lo ha revelado y que Dios nos ayude a poder creer
ambas cosas a poder en ni un momento tratar de guardarnos
de nuestra responsabilidad echando la culpa a la soberanía de Dios
la soberanía de Dios es para traer consuelo y seguridad pero
no para evadir nuestra responsabilidad En varios pasajes de la escritura,
la Biblia habla de ambas realidades. Ahora, cuando pensamos en lo
que estábamos, que era, nos faltaba enviar, predicar, escuchar. Enviar, predicar, escuchar. Dice el pasaje, dice cómo predicarán dice en
versículo catorce y cómo creerán en aquel en de quien no han oído
y cómo oirán sin haber quienes predique y cómo predicarán si
no fueron enviados algo que es necesario es enviar
enviar y una una realidad es que Dios es quien tiene que enviar, no es el simple hecho de que
alguien pues diga, pues yo voy a hacerlo. Tiene que haber un
llamado de Dios. Recordemos a Isaías, que el Señor
dijo, ¿a quién enviaré y quién irá por nosotros? Lo que sí es
adecuado, más que propiamente levantarnos y decir, pues yo
me voy, es adecuado responder como Isaías, heme aquí, envíame
a mí. Y el Señor ha de confirmar el
llamado. El Espíritu Santo es el que obra
en el corazón. Los mensajeros efectivos del
Evangelio son enviados por Dios para hablar por Cristo. No, es
más que un impulso meramente humano. Es la obra del Espíritu
Santo. Pero también tenemos que tener
cuidado con algo. Tampoco, si eres creyente, tampoco
puedes decir, pues, es que no he sido enviado. Tenemos que
hacer una distinción en la cuestión del llamado. Hay un llamado vocacional,
un llamado oficial que Dios ha dado a pastores y evangelistas. Pero en un término amplio, el
Señor Jesús pues dijo a sus discípulos, y predicate el evangelio a toda
criatura. Él dijo, por tanto, toda potestad
no está en el cielo y en la tierra, por tanto, y hace discípulos
a todas las naciones. Pero también la escritura nos
dice, vosotros sois real sacerdocio, nación santa, y ahí no está hablando
solamente de los pastores y maestros y evangelistas, ahí está hablando
de todos aquellos que hemos sido salvados. Dice la Biblia, vosotros
sois real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,
y dice, ¿para qué? Para que anunciéis las virtudes
del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. en ese sentido,
es adecuado que nosotros podamos ante la necesidad de este mundo,
podamos decir, M aquí, envíame a mí. Poder decir al Señor, envíame,
sin temor, envíame, envíame a mí, quizá pues Dios tiene diferentes
propósitos para cada uno de sus hijos, pero cada uno de los creyentes
hemos sido enviados, somos parte de ese pueblo que fue adquirido
por Dios para anunciar las virtudes de él, de él mismo que nos llamó
de las tinieblas a su luz admirable. Cuando pensamos, estaba pensando
el otro día en Yucatán, Yucatán tiene 109 municipios y Es muy probable que quizá en
una gran parte de esa cantidad de municipios no haya una predicación
fiel del Evangelio. Hermanos, oremos al Señor y pidamosle
al Señor que, si es Su voluntad, nos envíe. Cuando pensamos en
la ciudad de Mérida, una ciudad ya bastante grande, poder pensar
en las colonias de la ciudad y poder aún pedir al Señor, envíame
a mí. Cuando pensamos en nuestros fraccionamientos
y ver la realidad que se vive Que nosotros podamos ser conmovidos
por la manera en que Dios ha tenido misericordia de nosotros.
Y pedirle al Señor que, más allá de un impulso humano, que Él
nos llame conforme a Su voluntad. Orar para que el Señor nos conceda
el poder proclamar el Evangelio a nuestros vecinos, a nuestros
compañeros de trabajo, que él nos muestre las maneras y los
lugares. Pero una cosa es importante, es, dice la escritura, que la
mies es mucha y los obreros pocos. Y algo que es parte de enviar
es que como iglesia nosotros oremos que el Señor envíe obreros
a su mies, con la disposición de que quizá la respuesta de
la oración seas tú mismo. estaba diciendo acerca de que
ciertamente hay un llamado un llamado más oficial o vocacional
ese es el que tienen los pastores de las iglesias eso es lo que
quizá algunos de nosotros tendremos y así Dios lo quiere pero hay
llamados y envíos más espontáneos y ocasionales y la verdad es
que si Cristo en nosotros la esperanza de gloria clamar al
Señor para que ponga lo que había en el Señor Jesucristo. Él miraba
a las multitudes y sentía compasión. Poder ser compasivos hacia las
personas que están, pues como un día estuvimos, sin Cristo
y sin esperanza. Si nosotros hemos hallado el
gozo en el Señor, que sea nuestro anhelo que otros puedan hallar
el gozo en el Señor. Es una bendición el hecho de
que nosotros, pues, Dios obró justamente estas cosas. Él puso
en personas el enviarlos. Ellos fueron obedientes. Ellos
predicaron. ¿Y qué es lo que se tiene que
predicar? Dios envía. Y aquellos que Dios
envía predican el Evangelio del Señor Jesucristo, predican el
Evangelio donde es la salvación sólo por la gracia, sólo por
la persona y obra del Señor Jesucristo. donde no hay lugar para el mérito
del hombre. Es Evangelio donde lo que Dios
demanda, Él lo provee. Hermanos, una cosa importante
es que nosotros nos aseguremos, Dios nos ha salvado. Ser diligentes. La Epístola de
los Romanos es la presentación más clara del Evangelio. Y que
seamos diligentes en aprender el Evangelio en la Epístola de
los Romanos. Es bien importante que nosotros podamos estar seguros
que el evangelio que predicamos es el que predicaba el apóstol
Pablo. La Biblia no dice que si alguien
cree una escatología diferente es anatema, pero sí dice si alguien
predica un evangelio diferente sea anatema. Es importante que
nosotros podamos responder a la pregunta, ¿a dónde he aprendido
el evangelio? mi experiencia personal es que
por muchos años hablaba de un evangelio que había aprendido
en folletos que había aprendido de algunos maestros que pues
decían usar la biblia y la realidad es que pues de pronto dios me
mostró pues que no es el evangelio que pablo había predicado hermanos
para que la gente crea con fe salvadora es necesario predicar
ese evangelio que Pablo predicaba que es poder de Dios para salvación
a todo aquel que cree. Ese evangelio que es poderoso,
que no simplemente la gente hace profesiones de fe, sino que Dios
está obrando, transformándoles cada día a la imagen del Dijo que él estudió en uno de
los seminarios más famosos de los Estados Unidos. Después que
él salió del seminario, él se fue a un país en Sudamérica.
Y todos los días, dice, salía a la calle y predicaba. Y dice,
muchas personas, dice, decían creer en Cristo. Pero, dice,
ninguno llegó a la iglesia. Dice, después, yo empecé a tener
una pregunta en mi corazón. Y la pregunta es, ¿Por qué no
pasa nada con toda esa gente que se para, escucha y dice creer
en Cristo? Y él dice, empecé a estudiar
en la escritura y también en la historia. Y Dios me mostró
algo. Y lo que Dios me mostró es el
Evangelio que estaba predicando. El problema no es el Evangelio.
sino el problema es el evangelio que yo estaba predicando. Ese
no es el evangelio que los bautistas tempranos predicaron. Ese no
es el evangelio que predicaban los apóstoles, no es el que predicaba
el apóstol Pablo. Y dice una noche, dice yo, me
postreé ante el Señor y le dije, si no me matas por causa del
evangelio que he predicado, quiero que me ayudes a no volverlo a
predicar. hermanos el evangelio es poder
de dios para salvación el evangelio es ese evangelio que transforma
vidas el apóstol pablo cuando escribe a los corintios da una
lista donde va diciendo aquellos que no heredarán el reino de
los cielos y después él dice y esto erais algunos de vosotros
más ya habéis sido santificados ya habéis sido transformados
por el evangelio porque si uno está en cristo es nueva criatura
es ser enviado por dios es nuestra responsabilidad clamar a dios
que nos dé el aprender el evangelio Y más que aprender el Evangelio
como una cuestión académica, hermanos, clamar a Dios para
que el Evangelio sea vida en nosotros. Que no sea simplemente
el poder citar después de 10 años estar escuchando el Evangelio,
pues es probable que usted pueda decirlo, pero algo necesario es no estar contentos
hasta que el Evangelio manifieste su poder transformador en nuestras
vidas, no estar contentos hasta que Dios haga lo que hizo en
el apóstol Pablo, que en verdad haya un anhelo en nuestro corazón
de conocer al Señor Jesucristo, no estar contentos hasta que
Dios haga lo que hizo en el salmista, que en verdad hallamos gozo en
el Señor Jesucristo porque él es el gozo que en verdad cuando
pensamos en gozo sea como los salmistas o como el profeta que
siempre es con relación yo me regocijaré en el Dios de mi salvación y es enviar predicar, escuchar. Hermanos,
algo es seguro. Muchos van a huir, pero aquellos
que son el verdadero Israel van a escuchar. Otra vez hay un llamado
general que su alcance es, como dice, hasta los fines de la tierra. Y eso hace responsable a las
personas. Y hay un llamado particular. Van a escuchar aquellos que Dios
ha ordenado para salvación. Y hermanos, nunca desanimarnos
de que muchos oigan y pocos escuchen. Algunas veces puede ser que muchos
escuchen, pero eso no depende de nosotros. Eso depende del
Señor. Spurgeon decía, Dios ha querido
bendecirme con la salvación de muchas almas. Pero él tenía claro
algo, no tiene nada que ver conmigo. Él decía, si en algún otro lugar
hay algún otro predicador que Dios ha llamado, y él ha sido
fiel en predicar el Evangelio, como ha sido revelado. Y Dios
no lo ha querido bendecir así como a mí. Él debe estar contento
y agradecido a Dios porque el resultado es del Señor. Dios,
Dios obra como quiere. No tenemos que nosotros procurar
que suceda lo mismo que Dios hizo cuando Spurgeon predicaba
o cuando algunos otros hombres en otro tiempo predicaron. pero
van a escuchar aquellos que Dios ha ordenado para salvación. Hermanos,
orar para que como iglesia podamos ser parte de enviar. Damos gracias a Dios porque pues Dios nos da responsabilidad
por la manera en que ha obrado con nosotros. Dios ha querido
pues darnos personas que fueron enviados, fueron sensibles, personas
que fueron fieles y constantes en predicar el evangelio, que
sentían una carga y una responsabilidad porque no perdamos el evangelio.
hermanos que nosotros podamos clamar al señor para que pues
podamos ser como ellos fueron y por qué fueron ellos así porque
ellos creyeron en cristo porque dios los estaba haciendo ser
como cristo porque cristo era compasivo porque cristo a envía
pero el vino el vino de misión también y sin nunca estar preocupados por
el resultado sino simplemente estar ocupados diligentemente
en que lo que predicamos sea el evangelio como se ha revelado
que no lo hagamos más suave que no lo hagamos más atractivo que
sea el evangelio así como está en la carta del apóstol pablo
los romanos Cuando muchos oigan y pocos escuchen,
estemos contentos de agradecer a Dios por los pocos que escuchan.
Y si muchos escuchan, pues gloria a Dios es su obra. Hermanos,
que sea nuestro anhelo, nuestro anhelo el que nuestros hijos
hayan su gozo en Dios. Oremos por ello. Y si estamos
preguntando si hemos sido enviados, pues si somos padres, claro que
estamos enviados. Espero que los hijos de los que
son creyentes están escuchando en casa de papá el evangelio. Y espero que las esposas que
son esposas de maridos creyentes están también escuchando de sus
maridos el evangelio. Tenemos donde predicar el Evangelio. Oremos por aquellos lugares no
alcanzados, pero pidámosle a Dios que hagamos en aquellos lugares
que está claro que lo que tenemos que hacer. En casa los que somos
padres. En casa los que somos esposos.
Empecemos con diligencia. Y regando todo esto con peticiones
a Dios, porque al final nosotros no podemos hacer que nuestros
hijos crean, pero nuestro deber es que oigan, porque la fe viene
por el oír. Y nuestra responsabilidad es
clamar a Dios por ellos, rogar al Señor que según su voluntad
les salve, que según su voluntad los guarde de ser deslumbrados
de este mundo y puedan hallar su gozo en el Señor. Que el Señor les haga ver a Cristo
para que ellos puedan ver quiénes en realidad son y puedan ser
salvos por su bendita gracia. Vamos a orar.

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Joshua

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