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JC

Una maravillosa declaración

Romans 8:1
Joel Coyoc September, 25 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 25 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc sobre Romanos 8:1 aborda el tema de la justificación y la ausencia de condenación para los creyentes en Cristo. Coyoc enfatiza que, por la obra redentora de Cristo, "ahora no hay ninguna condenación" para aquellos que están en Él, lo que subraya la doctrina de la justificación sola fide. A través de sus argumentos, el predicador cita pasajes que revelan cómo la ley no puede salvar debido a la debilidad de la carne, pero Cristo ha llevado el castigo por nuestros pecados, liberándonos. Esta verdad no solo consuela a los creyentes, sino que también les llama a vivir conforme al Espíritu, marcando una distinción clara entre una vida de pecado y una vida justificada. La declaración de no condenación es aplicada únicamente a aquellos que están verdaderamente unidos a Cristo a través de la fe.

Key Quotes

“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

“No hay condenación para los que se adhieren a una confesión de fe, sino para los que están en Cristo Jesús.”

“La única manera de no tener condenación es ser perfectos porque Cristo nos ha dado su perfección.”

“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos en su capítulo
ocho. Romanos capítulo ocho. Dice la Palabra de Dios, ahora
pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que
era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa
del pecado, condenó al pecado en la carne. Para que la justicia
de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto
los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne, no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne, porque si vivís conforme a la carne moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios, porque la creación fue sujetada a vanidad
no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en
esperanza, porque también la creación misma será libertada
de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los
hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora,
y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos. dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo,
porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve no
es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si
esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos, y de
igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues
que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu
mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Más que el que escudriña los
corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme
a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que
a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque
a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen
hechos conforme a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito
entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos
también llamó. Y a los que llamó, a estos también
justificó. Y a los que justificó, a estos
también glorificó. ¿Qué pues diremos a esto? Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no es
catimón y a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Vamos a meditar el versículo
uno del capítulo ocho. Dice, ahora pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Ahora pues ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que
no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Quisiera recordarles que estamos
estudiando una carta. Y como medida de ayuda, pues
tenemos dividida la carta en capítulos y en versículos. Pero
los que hemos escrito una carta sabemos que nadie escribió una
carta así. Y Pablo tampoco la escribió así. Esto se hizo posteriormente
para facilidad del estudio. Una de las cosas importantes
que no debemos perder de vista, hermanos, es qué es en sí el
centro del cristianismo, qué es esencialmente el mensaje del
pueblo de Dios. Algunas veces es fácil perder
qué es el centro de la vida cristiana, el poder pensar en qué A veces
se entrevista a líderes religiosos del mundo evangélico, y las preguntas
van encaminadas a cosas que pueden ser buenas, pero que no son,
en esencia, el mensaje del cristianismo. Se suele hablar, por ahí, por
el medio Asia, un país en especial donde hay un hombre que que es
famoso por ser un deportista, que tiene mucho dinero y hace
algunas cosas y algunos ligan esas cosas con el hecho de que
él es evangélico y que procura vivienda para la gente de su
pueblo y cosas para la gente de su pueblo. Y hermanos, Hay
cosas que está bien, pero no es en esencia el Evangelio. No
es en esencia el mensaje cristiano. El mensaje cristiano es que Dios
es el ser precioso y más valioso, el bien, el sumo bien, y que
nosotros, la humanidad, no lo hemos No le hemos dado la debida
honra que él merece. No hemos confiado en él como
él lo merece, porque él es el ser digno de toda confianza.
Él es la fuente misma del gozo y la humanidad busca incansablemente
el gozo en donde no está. Y hermanos, eso es pecado. El apóstol Pablo ha comenzado
la carta diciendo, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como
a Dios ni le dieron gracias. Y va describiendo a toda una
humanidad culpable. Él dice, no me avergüenzo del
Evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel
que cree. al judío primeramente, y también
al griego. Y él va mostrando cómo la humanidad, sea que sea
judía o sea gentil, todos somos culpables ante Dios, pues todos
hemos pecado. Todos hemos vivido fuera del
propósito para el cual Dios nos ha creado. Hemos nacido en rebelión
directa contra Dios, y eso ha traído, sobre toda la raza humana,
justamente, condenación. Él ha dicho que no hay manera
de alcanzar justicia, de ser justificado y librado de esa
condenación si no es aparte de la ley, porque nadie es capaz
de conformarse y cumplir la perfecta ley de Dios. Y el apóstol está
llegando a un punto, yo no sé, pero a mí me emociona mucho leer
el capítulo 8 de Romanos. Empezando con el versículo 1,
cuando dice, ahora pues, ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús. Y hermanos, ¿de qué es que nos
libra el Evangelio? Es poder de Dios para salvarnos,
para salvarnos de la ira de Dios, que es justamente la única cosa
que Dios debe a la humanidad. toda la humanidad lo único que
merece de Dios. Lo único que Dios le debe a la
humanidad es descargar su santa y justa ira por causa de haber
quebrantado todos sus mandamientos todo el tiempo. Y Dios ha manifestado
una justicia que es aparte de la ley. Y ahora el apóstol Pablo
después de haber terminado el capítulo siete diciendo, miserable
de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy
a Dios por Jesucristo Señor nuestro, así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.
Y después de ahí dice, ahora pues, ahora pues y nuestro tema hoy es una maravillosa
declaración, una maravillosa declaración. estaba pensando
entre diferentes palabras en verdad que la declaración que
Pablo hace aquí es maravillosa pero es asombrosa es quizá la
cosa más dulce que pueda sonar a los oídos de de un pecador
cuando Dios le muestra su gloria y entiende su situación es quizá
la sombra lejana de lo que Cualquier otra cosa puede darnos una idea
vaga, pero en realidad es tan maravilloso el poder escuchar
esta palabra. Ahora pues ninguna condenación
hay. Quizá imagínese a alguien condenado
a la silla eléctrica y de pronto en el último momento escuchar
que está absuelto. Eso es una pequeña sombra. Es
una... imagínese aquel muchacho que
está enamorado y espera declarar su amor. Imagínese lo que él
está esperando escuchar. Pues él no está precisamente
esperando escuchar que le digan que no. Y quizá una pequeña sombra
de eso. Es mucho más asombroso que eso
el pensar, ahora pues, ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús. Lo primero que Pablo empieza
a hacer es hablarnos del tiempo de esta declaración. El tiempo
de esta declaración es ahora. Ahora. ¿Y qué es lo que quiere
decir ahora? Podemos entender dos connotaciones
de esta expresión del apóstol Pablo. el pues está hablando
y está mostrando que está relacionado con todo lo que él ha dicho anteriormente
pero en el tiempo él dice ahora y una algo que nos ayudaría a
entender el una de las connotaciones de la palabra ahora es Cuando
alguien está esperando algo por largo tiempo y por fin llega
aquel momento en que puede obtener lo prometido. Imagine un abuelito
que de pronto le manda un paquete a su nieta y le dice, este es
para tu cumpleaños, pero no lo puedes abrir ahora hasta que
llegue el día de tu cumpleaños. Y la niña todos los días pregunta
a su abuelito, ¿lo puedo abrir ahora? Y el abuelito dice, no,
ahora no lo puedes abrir. Es hasta que llegue el día de
tu cumpleaños. Y la niña va preguntando hasta
que por fin llega el día de los cumpleaños. Y al final es ahora. Ahora puedes abrir el paquete. El otro sentido de esa connotación
es, imagínense al mismo abuelito. Pero ahora habla con su hijo
y le envía una carta donde le dice, hijo, tú eres Tú eres el
que vas a heredar todo mi patrimonio. Y no obstante, yo sé que los
tiempos de tu mayor necesidad económica son ahora. Y te estoy
enviando cinco mil dólares para que puedas hacer uso de ellos
ahora. No es el final prometido, pero
es algo que puedes tener ahora. Y en ese sentido, el apóstol
Pablo está hablando, en el primer sentido, de algo de una espera,
porque en el versículo tres dice el apóstol, Porque lo que era
imposible para la ley por cuanto era débil por la carne, Dios
enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa
del pecado, condenó al pecado en la carne. El tiempo es ahora,
un ahora de algo que ha estado en espera, y un ahora que llega
como un anticipo que se puede tener ahora en el presente disfrutando
aquello que esperamos para un futuro glorioso. Ahora, ¿cuál
es el contenido de esa declaración ahora? Y el contenido es, ninguna
condenación hay, ninguna condenación hay. es cuando hablamos de la idea
de la niña que está esperando con ansias el día del cumpleaños
para abrir el paquete y disfrutar de aquello que se le ha regalado
y es lo que ocurrió durante todo el tiempo del antiguo pacto hasta
que llegó ahora ahora puedes disfrutar estaba anticipado pero
la ley era débil a causa del pecado y entonces Había condenación. ¿Por qué es que no hay condenación?
Porque Dios ha condenado el pecado en la carne. ¿En la carne de
quién? En la carne del Señor Jesucristo.
¿El pecado de quién? El pecado no del Señor Jesucristo,
porque Él no cometió pecado. Él es el único ser humano que
ha nacido en esta tierra sin pecado. Aunque algunas falsas
religiones han tratado de inventar que hay otro ser que fue sin
pecado, eso es mentira. El único ser que ha nacido sin
pecado es el Señor Jesucristo, que fue tentado en todos según
nuestra semejanza, pero sin pecado. Entonces, el pecado que fue castigado
en la carne del Señor Jesucristo es el pecado de su pueblo. Dice
la Escritura, llamará su nombre Jesús porque Él salvará a su
pueblo de sus pecados. Él fue sin pecado, pero Él herido
fue por nuestras maldades, molido por nuestros pecados. El castigo,
la condenación, el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por
su llaga fuimos nosotros curados. todos nosotros, el pueblo de
Dios, todos nosotros sus ovejas, nos descarriamos, dice, mas Jehová
cargó en él el pecado de todos nosotros, y se fue el justo por
los injustos, Él fue destinado desde antes de la fundación del
mundo como un cordero sin mancha y sin contaminación, y es por
su sangre, es por su sacrificio, es por su obra, en su carne,
en su carne fue que fue condenado el pecado. Ahora, todo el tiempo
se estuvo esperando, hombres como Simeón, el pasaje que leímos
en la mañana, que él estaba maravillado de que Dios había cumplido su
promesa en el Señor Jesucristo. Y ahora, ahora no hay condenación
porque nuestro pecado ha sido condenado en la carne del Señor
Jesucristo. No el pecado de Él porque Él
no tuvo pecado ni se halló engaño en su boca. Es por causa de mis
pecados, por causa de mis rebeliones, por causa de mi corazón que aborrece
a Dios, por causa de mi enemistad contra Dios, por causa de estar
constantemente buscando el gozo y no en Dios, por causa de no
valorar a Dios como el ser más digno de toda valoración en el
universo, por causa de buscar paz fuera de Dios, por causa
de hallar deleite y fuera de Dios, Cristo fue condenado, condenó
el pecado en la carne, y por esa razón ahora no hay condenación. ahora no hay condenación, ninguna
condenación, no es que estás un ochenta por ciento libre de
condenación, la maravillosa declaración es, no hay ninguna, ninguna condenación,
ninguna condenación. El apóstol Pablo va a cerrar
este capítulo cuando dice ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? ¿Dios es el que justifica? ¿Quién es el que condenará? Dios
es el que justifica. El padre no condenará a su hijo.
Y Cristo justifica a su pueblo. Y el cumplimiento glorioso y
cabal y total, y es el hecho de que hoy, hoy nosotros gozamos
de una anticipación. No hay ninguna condenación. Y
dice, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por vosotros. Hermanos, ninguna condenación
hay. Ninguna condenación hay. Pero
si usted recuerda, los primeros dos capítulos han dejado a toda
la humanidad en condenación. Toda boca se cierra. No hay posibilidad
de ser hallado justo delante de Dios. Un Dios que demanda
no nuestro mejor esfuerzo. Algunos están contentos pensando
que Dios va, pues yo me esfuerzo, Dios seguramente lo tomará en
cuenta. Algunos tienen la idea de que Dios seguramente pondrá
sus buenas obras en la balanza y las va a pesar y pues Dios
considerará que se esforzó. La Biblia es clara y dice, sed
pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto. Dios demanda perfección. Dios no demanda el mejor esfuerzo. Dios demanda perfección. Dios
demanda una justicia mayor que la de los escribas y fariseos.
Y esa justicia es la que está en el Señor Jesucristo. El contenido de la declaración
es que no hay, no hay condenación. Pero el apóstol Pablo sigue diciéndonos
algo, porque estaba yo diciendo ahorita, él ha dejado a todos
culpables, condenados delante de Dios, diciendo, por cuanto
todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, no hay
justo ni a un uno, no hay quien busca a Dios, no hay quien haga
lo bueno. A unas se hicieron inútiles. La paga del pecado
es muerte, es condenación, es separación eterna entre el hombre
y Dios. Sin embargo, ahora está diciendo,
no hay ninguna condenación. y después se le va a decir, ¿para
quiénes no hay condenación? ¿Quiénes son los beneficiarios
de esta declaración maravillosa? Y los beneficiarios dice, para
los que están en Cristo Jesús, para los que están en Cristo
Jesús. Hermano, qué maravilloso es poder
escuchar, qué maravilloso es y por qué razón hay personas
que escribieron himnos, himnos que dicen, aleluya, estoy bien
con mi Dios. Gloria a Dios, estoy bien con
mi Dios. ¿Qué maravilloso es pensar en
cómo Dios nos ha amado? Maravilloso es el gran amor que
Cristo el Salvador derramó en mí, siendo rebelde y pecador,
yo de su muerte causa fui. Hermanos, no hay condenación
para los que están en Cristo Jesús. Esta declaración es para
los que están en Cristo Jesús y nada más que para los que están
en Cristo Jesús. Esta declaración no es para los
que se adhieren a una confesión de fe, llámese bautista. Aquí no dice, ahora pues ninguna
condenación hay para los que asisten a todas las reuniones
de la iglesia bautista. Tampoco dice, no hay ninguna
condenación para los presbiterianos. dice, no hay ninguna condenación
para los que están en Cristo Jesús. No dice que no hay condenación
para los que están bautizados. Tampoco dice que no hay condenación
para aquellos que diezman u ofrendan. Tampoco dice que no hay condenación
para aquellos que ayudan a su prójimo, que ayudan a que haya
vivienda accesible para su prójimo. Eso está bien, pero la Escritura
es tan clara y esta declaración tan maravillosa de que no hay
ninguna condenación, no nos confundamos, es para los que están en Cristo
Jesús y para nadie más que sólo los que están en Cristo Jesús.
Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Cristo es el único ser que da satisfacción al Padre. Cristo
es el que murió, pero también resucitó, y que hoy está a la
diestra de Dios. ¿Y por qué está a la diestra
de Dios? Está a la diestra de Dios porque Él es el Hijo amado
en quien el Padre se complace, la única persona que causa gozo
y gratitud Causa regocijo al Padre, es Su Hijo, el Señor Jesucristo. Y es adecuado que sea así. Cuando Él dice, este es mi Hijo
amado en quien tengo complacencia, es el Padre mirándose al espejo. Y Él está feliz y contento con
lo que ve. Y eso tiene que ser así, porque
si Él hallara complacencia fuera de Sí mismo, entonces ese alguien
fuera sería Dios. Pero Él se ve en el Hijo y Él
está completamente satisfecho. Él es la imagen misma de Su substancia. Él es el resplandor de Su gloria.
vive en amor para su Padre. El motivo de su corazón es el
amor a su Padre. Él se deleita en agradar al Padre.
El hacer tu voluntad, Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón. Él confió siempre en su Padre. Jamás hubo una sombra de duda
en las promesas de su Padre. La gente se burló de él, diciéndole,
se encomendó a Dios, pues libre de él, pues en él confiaba. Y
el Señor cumplió su promesa. No lo dejó en el sepulcro, ni
permitió que vea corrupción. Él está a la diestra de Dios. Su presencia intercede por su
pueblo. Y sólo aquellos que están en
Cristo Jesús no serán condenados, porque el Padre nunca condenará
al Señor Jesucristo. Al contrario, Él está agradado
totalmente en su Hijo. Y la única manera que hay de
poder no estar en condenación y poder estar vistos en justicia
es ser vistos en la justicia del Señor Jesucristo. La única
manera de no tener condenación es ser perfectos porque Cristo
nos ha dado su perfección. los beneficiarios de la declaración
son los que están en Cristo Jesús. Hermanos, asegurémonos de estar
en Cristo Jesús, que Dios nos guarde, de confiar y pensar que
cualquier otra cosa que podamos hacer, no contaminemos. Dios
no va a aceptar nunca jamás nada que proceda de nuestro esfuerzo.
Lo único que Dios acepta es lo que Él provee. Él dijo Cuando
preguntó Isaac dónde estaba el cordero, él dijo, Dios se proveerá
de cordero. Y no era precisamente que él
iba a dar un cordero, sino que él mismo iba a ser la provisión.
Recuerde que Cristo es el eterno Hijo de Dios, que es uno con
el Padre. Es Dios que existe desde antes
de la fundación del mundo, que tomó forma humana, que se humilló
hasta lo sumo. Él es Él es aquel que llevó nuestra
condenación y por eso es que no hay condenación. Él es el
que dio satisfacción a la ley de Dios por completo. Él cumplió
en todos los puntos la ley y Él murió como si no la hubiera cumplido
por causa de nuestro fracaso en cumplir la ley de Dios. Ahora, asegurémonos de estar
en Cristo. No nos equivoquemos. No pensemos
que vamos a alcanzar el favor de Dios por nada de lo que nosotros
hacemos. Nada de lo que nosotros hacemos
puede jamás dar satisfacción a Dios, sino solamente estar
en Cristo Jesús. Y estar en Cristo Jesús es haber
visto su gloria, es haber visto ante su gloria mi pecado, es
haber visto ante su santidad que yo soy incapaz, que yo lo
único que hago todo el tiempo es quebrantar su ley, que yo
no soy capaz de obedecer su ley, y venir corriendo en busca de
salvación en el Señor Jesucristo. Ahora, después el apóstol Pablo
dice, para los que están en Cristo Jesús, y dice, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Ya vimos el tiempo
de esta maravillosa declaración, ya vimos el contenido de la declaración
maravillosa, es que no hay condenación, no hay condenación, ya vimos
que los beneficiarios de esta declaración maravillosa y asombrosa
es los que están en Cristo Jesús, y ahora dice los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Hermanos, la característica
de los beneficiarios. Esta no es una condición, esta
es una característica. La característica de los beneficiarios
de esta maravillosa declaración. No hay condenación para los que
están en Cristo Jesús. ¿Y cómo se ven los que están
en Cristo Jesús? Los que están en Cristo Jesús
son aquellos que no andan conforme a la carne. No se amoldan a los
deseos pecaminosos de esta carne. Sí tienen una lucha con el pecado,
pero no están amoldados, no se conforman, no viven para satisfacer
los deseos de su carne. Hay lucha, hay momentos quizá
de derrota, pero sabe aquellos que están en Cristo Jesús, andan
conforme a la carne, no andan conforme a la carne,
andan conforme al Espíritu, conforme al Espíritu. aquellos que están
en Cristo Jesús, aquellos para los cuales no hay condenación,
no viven dominados. Después dice, dice, porque la
ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley
del pecado y de la muerte. El uso de la palabra ley aquí,
ley del espíritu de vida y ley del pecado y de la muerte, no
está hablando aquí de códigos escritos ni en piedra ni en papel
aquí la expresión ley está hablando de principios siempre que una manzana se madura
y se desprende del árbol va a caer y va a caer al piso nunca va
a ir para arriba y eso sucedió desde antes que Isaac Newton
se diera cuenta y lo pensara y lo escribiera no ocurre porque
él lo escribió como una ley ocurre porque es un principio que Dios
ha puesto, y eso va a ocurrir siempre así. Está hablando aquí
los que están en Cristo Jesús han sido liberados. La ley del
espíritu de vida, el principio de vida, el estar en la vid verdadera,
la sabia que está fluyendo de la vid verdadera hacia ellos,
los ha liberado. ellos son libres, son libres
por el principio de vida en Cristo Jesús, ellos no están dominados
por el pecado, ellos pecan, por supuesto, los creyentes pecan,
pero su vida no es una constancia y un revolcarse constantemente
en el pecado, ni estar entregados al pecado, ni justificar el pecado,
esa no es la característica, Los que están en Cristo, Jesús
dice en la Biblia, así que si elijas libertad, seréis verdaderamente
libres, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Si
tú estás en Cristo y estás esclavizado por el pecado, pues lo que hay
que cuestionar no es la palabra del Señor, sino lo que hay que
cuestionar es tu vida. Porque Cristo no miente. Él dice,
si el Hijo te hace libre, vas a ser verdaderamente libre. Los
que están en Cristo y no hay condenación, luchan, están en
una batalla con el pecado, pero no están esclavizados por el
pecado. La ley del espíritu de vida en
Cristo Jesús los ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Libres, libres en Cristo Jesús. El Señor habló de esto en otros
lugares cuando Él dijo, no todo el que me dice Señor, Señor heredará
el reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad de
mi Padre que está en los cielos. Y Él va diciendo después, por
sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos? Hermano, quizá, imagínese usted
platicando con el Señor Jesús, y el Señor Jesús te diga, oye,
¿tú no sabes que no se bajan naranjas dulces del chucún? Y
tal vez usted piense, bueno, señor, pues yo sé que tú no eres
agricultor, eres carpintero, pero todos sabemos que el chucún
no da naranjas dulces. Sin embargo, muchas veces queremos
pretender que en nuestra vida espiritual estamos en Cristo
y le decimos Señor, Señor, pero no hay libertad del pecado. Viviendo
esclavo del pecado, gobernado por el pecado, lo cual se expresa
en nuestras expresiones verbales. Recuerde de la abundancia del
corazón, habla la boca. Hermanos, la característica de
aquellos que no hay condenación, no están en esclavitud del pecado. Y si en tu vida estás experimentando
esclavitud del pecado, hay que cuestionar nuestra vida, hay
que cuestionar lo auténtico de nuestra confesión. Si tú has
confesado fe en el Señor Jesucristo y tu vida está dominada por el
pecado, ven al Señor Jesucristo. escucha la exhortación del apóstol
Pablo que dice examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe porque
por sus frutos los conoceréis porque el apóstol Pablo va a
decir más adelante qué es lo que gobierna la vida de aquellos
que no tienen condenación Y aquellos para los cuales no hay condenación,
dicen que andan conforme al Espíritu, porque tienen el Espíritu de
Cristo. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es
de él. Hermano, el corazón de la vida
cristiana es el estar asegurados de estar en la vid verdadera.
y estar asegurados de que la vida de Cristo fluye a través
de nosotros, que el Señor está escribiendo su ley en nuestro
corazón y no es algo que nos presiona desde afuera, sino es
un deleite y un gozo, porque hemos encontrado que en Dios
está el sumo bien. Siempre me gusta pensar que no
es como aquel pobre que pues está parado junto a la vitrina
y ve la carne así con la grasita y está mordiendo sus uñas. porque
no lo puede comer, porque sabe que le va a hacer daño. Hermanos,
al contrario, el que está en Cristo Jesús ha probado que Dios
es bueno y no está comiéndose las uñas porque ha hallado dónde
está el verdadero deleite y el deleite verdadero está aquel
lugar donde el estar en Cristo le ha abierto el acceso. el deleite
verdadero está dice en tu presencia y plenitud de gozo delicias a
tu diestra para siempre Ahora pues, ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús. No para los religiosos,
para los que están en Cristo Jesús. Y hermanos, guardémonos,
que Dios nos guarde. Clamemos al Señor que nos guarde
de tener lenguaje. Hay un hombre que dice el lenguaje
espiritualoide. Gente que de pronto habla y habla
y habla y algunas veces habla verdad. Hermano, asegurémonos
de algo. La cuestión no es hablar verdad,
sino que la verdad esté corriendo por nuestras venas, porque estamos
injertados en la vid verdadera. El que dice yo le conozco, dice
debe andar como él anduvo. Y aquí no está hablando de una
condición, está hablando de una característica. No es que no
tienen condenación y como condición es andar conforme a la carne,
conforme al espíritu en lugar de conforme a la carne. es característica. Aquellos que el Señor salva,
el Señor los está enseñando a decir no a la impiedad. La gracia de
Dios se ha manifestado para salvación enseñándonos a decir no a la
impiedad y a los deseos pecaminosos. Si el Señor te ha salvado, el
Señor te está enseñando a decir no a la impiedad. Si el Señor
te ha salvado, el Señor te ha dado todas las cosas que pertenecen
a la vida y a la piedad para que por ellas participes de su
naturaleza divina. Si el Señor te ha salvado, te
ha hecho libre, te está haciendo libre. Y hay, en verdad hay una
lucha, pero una cosa es luchar y la otra es estar entregado,
estar esclavizado del pecado. Hermano, la palabra del Señor
Jesús es verdadera. No hay condenación para los que
están en Cristo Jesús. Hay libertad para los que están
en Cristo Jesús. Si el hijo os libertare, seréis
verdaderamente libres y conoceréis la verdad, y él es la verdad,
y la verdad os hará libres. ¿Estás en Cristo Jesús? ¿Has
escuchado en verdad la voz del Buen Pastor? La Escritura dice,
mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Estás en
verdad siguiendo, seguir al Buen Pastor es sinónimo de andar en
el Espíritu. Es andar como Él anduvo. Seguir
al Buen Pastor es sinónimo de estar injertado en la vida verdadera
y fluyendo la savia de Jesús hacia las ramas que son los pámpanos. ¿Has escuchado la voz del Buen
Pastor? ¿Estás seguro que no hay condenación para ti? ¿En
qué estás basando tu seguridad de no condenación? ¿Estás basando
tu seguridad de no condenación en cosas que tú puedes hacer?
¿Estás confiando en que tú no dejas de asistir a la iglesia?
¿Estás confiando en que no dejas de ofrendar? ¿Estás confiando
en que eres puntual? Y es que nada de eso está mal
que se haga. Está correcto hacerlo. Pero si
estás confiando en ello, es horriblemente feo lo que estás haciendo. Porque
estás pensando en entregar a Dios para agradarle algo que estás
haciendo con tus propias manos. hermano si todo lo que haces
lo haces por amor de aquel que murió por tus pecados si todo
lo que haces lo haces no para ser bendecido sino porque ya
ha sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales
en cristo jesús síguelo haciendo Pero si lo estás haciendo para
ser bendecido, arrepiéntete. Arrepiéntete y ven al Señor Jesucristo. Ven y bebe de las aguas de la
vida gratuitamente. Si traes ofrenda pensando recibir
alguna bendición, el hermano Walter decía, mejor compra una
hamburguesa y cómelo. Va a ser más provechoso que eso,
porque lo único que te va a traer esa clase de ofrenda es condenación.
Pero si tú estás ofrendando agradecido porque entiendes que en Cristo
Dios ha provisto todo. Porque el amor de Cristo te constriñe.
Y cada cosa que haces, el venir, vienes porque has probado que
Dios es bueno y quieres escuchar y deleitarte en escuchar la voz
del Señor. Amén. Gracias a Dios. Pero si
no es así, mi amado amigo, hermano, te invito a arrepentimiento. Venir al Señor Jesucristo. Venir
y mirar que Él es el ser más valioso. el más digno de confianza,
el más digno de admiración, aquel que puede llenar todos nuestros
más profundos anhelos. Él es el ser más digno de confianza.
Él es el único que puede ser propicio a nuestras, a nuestros
pecados. Y hermano, que podamos ser beneficiarios
todos los que estamos aquí de esta maravillosa declaración.
Ahora, pues, no hay ninguna que puedes acostarte y dormir
bien y saber que si el señor viene mientras estás durmiendo
pues estoy bien con mi dios porque no hay condenación porque mi
pecado ha sido condenado en la carne del señor jesucristo ¿Qué
maravillosa bendición saber que, pase lo que pase, no hay ninguna
condenación? Saber que Cristo es el que me
justifica. ¿Quién me va a condenar? Que
no hay nadie que pueda condenarme si Cristo me justifica. Que su
presencia en el cielo intercede por mí. ¡Qué maravillosa declaración! Y espero que eso emociona tu
corazón, el pensar, no hay más condenación. Somos libres en
el Señor Jesucristo. No hay más esclavitud del pecado.
Sí, lucha con el pecado. Luchamos todos los días contra
el pecado. Pero no esclavitud. Libres en
Cristo. prometido y es la característica
de aquellos que no tienen condenación. Él les ha dado su espíritu y
por eso pueden andar en el espíritu. No es condición, es característica. No puedes andar en el espíritu
si Él no te ha dado su espíritu. no no intentes hacer una imitación
al final de cuentas Dios no acepta imitaciones clama que te vista
de su justicia clama que puedas cantar con todo tu corazón es
maravilloso es el gran amor que Cristo el Salvador derramó en
mí y que puedas decir no temo a la condenación Jesús es mi
señor y yo suyo soy es para siempre mi salvación vestido en su justicia
vestido en su justicia voy hermanos vamos a Ahorrar.

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Joshua

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